Summary: …Que las chicas sabían perfectamente como provocar celos.

Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son de J.K. Rowling.

Advertencia: Slash. O sea, relación homosexual. Posible falta de lógica. Incoherencias. Creo que algo de OoC (?). Si no te gustan este tipo de fics, no leas. Yo ya avise~.

Aunque me gustó como quedó, hay algo que no me termina de convencer…


Momentos

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Celos.

Es normal que ante cosas, o personas, que quieres tener pero no puedes sientas celos al ver a un tercero lograr lo que tú no, y eso era lo que en esos mismos momentos el único hijo de los Malfoy sentía.

Unos celos asesinos.

Con molestia y malhumor dejó de lado su plato, mientras que en su inquebrantable mascara de frialdad lo único que dejaba ver su gran descontento eran su ojos plateados. Cruzándose de brazos, el Príncipe de las serpientes rodó los ojos al notar la sonrisa burlona de Pansy junto con la curiosidad – y diversión – en el rostro del italiano, y no tardó en fulminar a ambos con la mirada para volver su atención en la pareja que entraba en el Gran Comedor y por la cual su humor se había ido por un tubo.

Potty y la chica Weasley.

Chasqueó la lengua, frunciendo el ceño levemente al notar como la parejita hablaba de lo más divertida, ignorando el llamar la atención de todos los alumnos presentes en ese momento, y, ciertamente, no pudo evitar soltar un gruñido en cuanto notó que la pelirroja venía colgada de uno de los brazos del Buscador de Gryffindor. Furioso, maldijo todo lo existente y oró a Merlín por paciencia y mucho autocontrol porque en esos instantes se encontraba muy tentando a tomar su varita y soltar un par de hechizos sobre Ginevra.

Demasiado cerca. —pensó el mago rubio al notar que la bruja no tenía intenciones de alejarse del azabache, más bien todo lo contrario.

Entrecerró los ojos, haciendo maravillas para contener sus ganas de ir, meterse entre el par de leones, empujar a la pecosa Weasley y raptar al Niño Dorado; pero no podía, por el simple hecho de que no eran nada, solamente enemigos que intentaban ser amigos. Cuando Ginny sonrió – de una manera maligna si le preguntaban a Draco –, se acercó mucho más a Potter, si era posible, provocando que el chico se sonrojara, y sonriera negando con la cabeza, más de un estudiante que se encontraba cenando en el Gran Comedor observó con curiosidad y algo de miedo, cómo la rubia serpiente salía del lugar con – una más que notable – furia contenida.

Harry miró sorprendido como Malfoy desaparecía al dar vuelta en un pasillo. Algo decepcionado soltó un pesado suspiro, antes de mirar algo confundido a la Gryffindor que se encontraba para frente a él, riendo divertida.

—Te dije que no funcionaría, Ginny. No le gusto. —dijo algo decaído. —¿De qué te ríes? —cuestionó en cuanto la pelirroja comenzó a reír más fuerte.

La bruja se limpió la lagrimitas que se asomaban en sus ojos, calmándose para mirar con incredulidad a su amigo, sonriéndole divertida.

—Ah, ah, ah~.—canturreó al negar con la cabeza. —Eso es porque no estas atento, Harry. —comentó al rodar los ojos. —Ahora, vete y habla con él. —ordenó con una mirada traviesa.

—Pero…—comenzó el mago de las gafas.

—¡Que te vayas dije, Potter!

Por su bien, era mejor no hacer enfadar a la leona…

Cuando, al pasar enfrente de una de las tantas aulas en desuso, la puerta se abrió y una mano lo jaló para arrástralo adentro de repente para que eventualmente cierto Príncipe rubio lo apresara contra la pared, lo abrazara por la cintura y le robara un beso – el primero de muchos – para nada casto.

—Mío. —siseó Draco con un brillo en sus orbes plateadas.

Como toda respuesta, el Niño-Qué-Vivió acercó más al blanquecino –si era posible – y correspondió el demandante beso, al fin de cuentas podían hablar después.

"—Me deberás una. —le susurró Ginny en su oído, ante las atentas miradas del sus compañeros. —Y mañana deberás contarme todo, Harry. —añadió picara.

Ante lo ridículo de esto, él simplemente sonrió y negó con la cabeza, sintiendo sus mejillas arder ante la insinuación de su amiga."

Recordando lo ocurrido en el Gran Comedor, Harry sonrió entre el beso, al fin de cuentas con esa pequeña ayuda que había recibido para lograr su objetivo había comprobado lo que sospechaba desde hace un tiempo:

Que las chicas sabían perfectamente como provocar celos.


Uno de los "Drabbles" más raritos que escrito hasta el momento creo *carita pensativa* y aceptémoslo, si hacemos un "VS" para ver quién logra provocar mejor los celos entre chicos y chicas, las mujeres ganamos :'v – por lo menos según la mayoría de mis amigas xD

Lo de siempre, perdonen cualquier error. Gracias por los reviews y demás :')

¡Ya saben comentarios, consejos, criticas y demás [MIENTRAS SEAN DE BUENA MANERA] Bienvenidos sean!~

¡Hasta luego!~