La noche pasó más o menos tranquila, aunque a trompicones, John consiguió dormir. No sabía si era porque Gwen estaba con ellos o porque de alguna forma Ronnon había conseguid ahuyentar a la criatura que quería dominarlo. Pero no le importó, pues dentro de lo que cabía, se encontraba bien, tranquilo y lo suficientemente relajado como para dormir unas cuantas horas seguidas.

Además, la voz de aquella cosa no se escuchó en su cabeza, nadie le habló desde el interior de su propio cuerpo, nadie le amenazó. Por primera vez en muchas noches, parecía una persona normal.

se despertó, no sabía que hora era, pero su cuerpo le decía que había dormido un buen rato ya. Se quedó donde estaba, sintiendo el cuerpo de Ronon a su lado y su mano brazo, rodeando su cuerpo cintura. El guerrero siempre había sido muy protector con él, incluso cuando no eran todavía una pareja. Tal vez se tratara porque era más fuerte que él o por el simple hecho de que necesitaba proteger, pero siempre lo había hecho y ahora John no se iba a quejar, ahora menos que nunca.

"¿Ya te has despertado? Pensaba que dormirías toda la noche de un tirón." Le dijo al oído, sin que ninguno de los dos se movieran.

"Sigo estando preocupado, aunque ahora no escucho voces en mi cabeza." Ronnon le besó en la mejilla y apretó su cuerpo todavía más contra el propio. "Supongo que es gracias a ti. De alguna manera, creo que me tranquilizas y haces que esa cosa no tengo fuerzas para molestarme."

"Te dije que no permitiría que te hiciera daño y creo que ella también tiene algo que ver."

Ronon señaló con la cabeza la cuna en al que dormía Gwen. Los dos lo sabían, pero hasta ese momento casi no habían hablado del tema. Los dos sabían perfectamente que Gwen era una niña especial y que pese a no tener más que unos pocos meses de edad, tenía unas habilidades con las que contaba el resto de la gente.

"Creo que Gwen está protegiéndote, no se como, porque ni siquiera se que es lo que la ha hecho especial, pero estoy convencido que ella tiene en parte que ver con que te encuentres mejor."

"¿Cómo es posible?" Preguntó John

Los dos miraron a la niña, que dormía tranquilamente. Tal vez estuviera soñando con ellos, tal vez estuviera luchando, de alguna forma que ninguno de los dos lograba comprender, contra la criatura que estaba haciendo daño a su padre. Era tan difícil de comprender para sus padres, que los dos se mantuvieron en silencio un momento, observándola simplemente.

"No lo se, pero ahora mismo no me importa. Gwen es feliz, yo me siento bien y tu… podrás estar tranquilo por unas horas. No hará falta que estés despierto todo el tiempo."

Pese a haber estado dormido durante casi toda la noche, sabía que Ronnon no habría pegado ojo y habría estado todo el rato pendiente de él, de que se encontrara bien, que siguiera durmiendo, no le hacía falta ver su mal aspecto y sus ojeras para estar seguro que no había dormido.

"Me conoces bien."

"Nos conocemos hace mucho tiempo."

John.

El coronel se puso tenso, ahí estaba de nuevo la voz, justo cuando creía que podría descansar, la pesadilla volvía a comenzar otra vez dentro de su cabeza.

"¿John que es lo que pasa?"

Sheppard.

"John se que lo estás escuchando, se que está dentro de tu cabeza, pero necesito que me lo digas."

Unas horas antes, John le había dicho lo que le estaba ocurriendo, le había contado todo desde el principio, en aquel planeta, las visiones de Gwen siendo una adulta y como había traído consigo a Atlantis a la criatura dentro de su cabeza.

Ronon le había escuchado en completo silencio, sin pronunciar una sola palabra mientras John le ponía al día, se sentía fatal por no haber encontrado las fuerzas para decirle directamente aquello, hacía mucho tiempo, cuando todo había comenzado. No estaba seguro si se había tratado de la criatura, que le había forzado a guardar silencio o si él mismo era incapaz de decir que creía estar volviéndose loco con una criatura alienígena, hablando desde el interior de su cabeza. Pero al menos ahora. Estaba siendo sincero. Al final y para mayor desesperación de John, cuando el coronel terminó su historia, Ronnon se decidió hablar.

"¿Por qué no me lo habías dicho antes?"

"Porque creía estar perdiendo la cabeza." John suspiró, todavía no tenía todas consigo de no estar volviéndose realmente loco. "Tengo una cosa en mi cabeza, que intenta tomar el control sobre mi cuerpo. No es fácil hablar de ello."

"¿Tampoco conmigo? John, estamos juntos en esto, hemos tenido un bebé y… bueno se que no soy el mejor conversador del mundo, pero escuchar no se me da tan mal."

"Lo se, lo siento, ha sido una muy mala idea tragarme esto. Pero creí que era lo mejor, no dar alas a la criatura, no permitir que alterara mi vida." Ronon rodeó los hombros de su compañero con el brazo y lo acercó a su cuerpo.

"Tienes razón ha sido una idea penosa."

¿Creías que te habías librado de mi? Que iluso, nunca te voy a abandonar, porque para irme yo, tu tienes que estás muerto.

John escuchó una risa horrible dentro de su cabeza, lo suficientemente espantosa, como para hacer que el coronel se estremeciera.

"¿Otra vez?" Preguntó Ronnon abrazando con más fuerza todavía el cuerpo de su compañero. Lo vio palidecer rápidamente y hubiera dado cualquier cosa por saber que estaba pasando por su cabeza, que era lo que aquella cosa le estaba diciendo para torturarle y sobretodo como acabar con él. "John, quiero que me escuches a mi, olvida esa voz.

"Ojala pudiera."

"Todo tu ser va a ser mío y cuando tu dejes de existir, tu hija será mía y con ella todo lo que puede hacer. Ni siquiera sabes lo que pueda hacer tu hija ¿verdad? Pues lo siento mucho, pero nunca lo vas a saber, porque en muy poco tiempo, dejarás de existir."

"Ronon, haz que se vaya por favor."

Ronnon jamás había escuchado hablar así a su compañero. Después de todas las veces que habían arriesgado su vida juntos, no se podía creer que realmente estuviera escuchando aquel tono de voz saliendo de Sheppard. Lo sintió estremecerse y abrazarse a él, como si fuera un ser completamente desvalido. Si pudiera hacer algo por él.

"John, quiero que escuches mi voz. Vamos se que puedes hacerlo."

Ronon se arrodilló frente a su compañero y tomó el rostro de John entre sus manos. El coronel no parecía consciente de lo que ocurría a su alrededor. Le llamó una vez, volvió a hacerlo, pero no hubo forma de llamar su atención.

"John. ¡John, maldita sea!"

"Lo ves, tu compañero está preocupado, está muerto de miedo, de eso estoy seguro, ¿lo notas en su voz? ¿Notas como están a punto de empezar a temblar? El gran guerrero. Menudo fraude."

"¡Cállate!"

Ronnon volvió a intentarlo, volvió a llamarle, pero de nuevo no consiguió nada. Entonces decidió hacer algo más, sin saber sin funcionaría, se alejó un momento de John y fue hasta la cuna de Gwen. La niña lo miró, de la misma forma que un momento antes estaba dormida, ahora miraba a su padre con las manos levantadas hacia él, para tratar de llamar su atención.

La cogió en brazos y la abrazó, por nada del mundo quería ponerla en peligro, no quería arriesgar la vida de su hija así como así, pero si quería recuperar a John, si quería evitar que le ocurriera nada y que la criatura le hiciera daño, tan sólo se le ocurría que Gwen podía ser de ayuda.

"John, mira." Pese a tener los ojos abiertos, John era consciente de lo que estaba ocurriendo a su alrededor. "John, por favor, vamos, mira es Gwen."

"¿Es tu hija la que está delante, a la que no puedes mirar y tocar porque yo no te lo voy a permitir? Pobrecito. Sería mucho más fácil si dijeras que si, si aceptaras dejarme el control sobre tu cuerpo."

"No." Se esforzó, quería hacerlo, quería salir de ese trance en el que siempre le metía la criatura. "Déjame. ¡Déjame!"

De repente, Ronnon se dio cuenta que las pupilas de de John se centraban en Gwen. Por un segundo, se quedó quieto, inmóvil, con la mirada clavada en la niña que estaba delante de él. Alargó la mano, sin estar seguro de poder hacerlo y consiguió acariciar la mejilla de la niña.

"¿Crees que podríamos ir a ver a Jennifer?" Ronnon sonrió cariñosamente y le besó en la frente. "Ha sido Gwen ¿verdad? Es ella la que me ha traído de vuelta al mundo real." Ronnon asintió, aunque no podía hablar con seguridad.

John miró a Ronnon y en silencio le pidió coger a la niña. Necesitaba estar cerca de Gwen la tomó entre sus brazos y le besó la cabecita. La niña hizo un ruidito, como si de un gatito ronroneando se tratara. Apoyó la cabeza sobre le pecho de su padre y cerró los ojos.

"Bueno, parece que esa cosa todavía no ha podido contigo, Gwen sigue reconociendo a su padre."

"¿Crees que Jennifer podría hacer algo por mi? Temo terminar por perder la cabeza."

Ronnon se levantó, cogió a Gwen en brazos y alargó la mano para ayudar John. En cuanto el coronel se levantó, rodeó su cintura con el brazo que tenía libre.

"Eso no va a pasar. Vamos, cuanto antes hagamos esto, antes conseguiremos que esa cosa salga de ti."