Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews Green y Naoki. Saludos! :D
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Capítulo 25
Dean se sentía bastante deprimido después del desprecio de Castiel hace cinco días. Mañana se llevaría a cabo una fiesta en el hospital y oficialmente terminaría su práctica ahí pero no tenía ganas de ir después de lo ocurrido. El ruido de la puerta llamó su atención pero permaneció recostado sobre el sillón mientras cambiaba descuidadamente los canales.
-Hola Dean.
-Hola…
-¿Has cenado?- preguntó su amigo, quien había viajado de Londres para pasar la navidad con él pero se marcharía mañana.
-No tengo hambre…
-Dean- el mayor palmeó sus piernas antes de sentarse al borde y mirarlo- ¿Hasta cuándo seguirás así?
-Benny…
-Castiel ya te dejó clara su opinión al respecto.
-Mmm…
-Sé que te duele, bonito pero tienes que continuar adelante, si quieres que sea honesto, lo de ustedes era muy probable que fracasara.
-Benny- dijo molesto.
-Es la verdad, bonito, Castiel está enamorado del Nekomimi, no de ti- el rubio bajó la vista- Tú mismo me contaste que te confundió con el gatito primero- suspiró- Sé que suena duro pero no quiero que sufras y aunque se escuche cruel, en este momento, solo serías un reemplazo para Castiel.
-Mierda… lo sé…- dijo con tristeza- Es que yo… pensé que quizás…- se rio pasándose una mano por el rostro- Soy un tonto ¿Sabes? Estos días lo he pensado y lo que hice fue estúpido, ¿Por qué Cas sentiría algo por mí? Quiero decir, ni siquiera nos conocemos… es imposible enamorarse de alguien sin conocerlo… esa mierda del amor a primera vista no existe.
-Bueno, difiero completamente contigo, tú te enamoraste de él y no lo conoces.
El rubio tenía que darle la razón en eso. Después de todo lo que le contó el Nekomimi y ver los recuerdos que contenía esa tarjeta, se sintió atraído por el moreno y tampoco podía negar que era muy atractivo, especialmente con esos increíbles ojos azules.
-¿Crees que soy un idiota, Benny?
-Bastante- respondió revolviéndole el cabello con cariño-Pero eso te hace muy lindo- esas palabras lo hicieron sonreír.
-Eres el mejor amigo del mundo, Benny.
-Lo sé y tienes mucha suerte- bromeó.
-Idiota- se incorporó para quedar sentado- Tengo hambre.
-Ese es mi chico, y traje tú tarta favorita.
-¡¿De verdad?! ¡Te adoro!- gritó infantilmente.
-Oye bonito, quería decirte otra cosa.
-Claro, dime- dijo siguiéndolo hasta la cocina y buscó en las bolsas su delicioso postre- Lo encontré.
-Mañana terminas tu práctica en el hospital y volveremos juntos a Londres para que termines con la universidad… entonces, ¿Por qué no te quedas conmigo? No tendrás problemas en encontrar trabajo.
-Benny.
-No quiero que te quedes aquí solo… y después de lo que ocurrió con Castiel… no tienes por qué seguir aquí, ven conmigo- pidió acercándose a él- Quédate conmigo en Londres, Dean.
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Castiel suspiró bajito mientras permanecía recostado sobre el sillón y observaba la pequeña tarjeta de memoria. Hace seis días había visto por última vez a Dean, más bien, lo sacó de su casa a golpes por todas las cosas que dijo. Luego de pensarlo esos días, se dio cuenta que su manera de actuar fu desproporcionada al hecho y terminó siendo muy cruel con el rubio. No entendía muy bien como el menor se enamoró de él, si ni quiera se conocían pero la honestidad en sus palabras lo convenció.
-¿Qué se supone que debo hacer…?- murmuró- Mi Neko…
Se levantó desganado y fue a su habitación en el segundo piso. Sus amigos no llegarían hasta las ocho y todos juntos harían la cena para celebrar el año nuevo, así que eso le dejaba casi una hora para ver el contenido de la tarjeta de memoria. La colocó en su computadora y se paseó por la habitación.
-Mierda… vamos Castiel… tienes que ver que hay dentro… son las memorias de tu Neko…- se sentó frente a la computadora que reposaba en su escritorio- Esta fue la razón de que Dean se enamorara de mí…- ese último pensamiento lo tomó por improviso- Mierda… bien… tengo que hacerlo…
Abrió el archivo de vídeo que se contenía en la tarjeta y miró fijamente las imágenes de la pantalla, la mayoría de esos "recuerdos" lo incluían a él. Cuando el Nekomimi llegó a su casa, la preocupación de Castiel hacia él, los tirones de orejas y cola con que solía molestarlo Gabriel y el menor hacia morritos, cuando Balthazar y Lucifer le enseñaron esa película porno y el rubio se cubría los ojos ante las escenas de sexo.
-Jajaja- sonrió- Mi Neko…
Las siguientes imágenes fueron de su viaje a la playa, la conversación que tuvo con Balthazar debido a lo bien que se sentía que le acariciara la cabeza, lo mucho que se divirtió en la playa a pesar de ese horrible accidente que desencadenó toda la tragedia. Las siguientes imágenes lo conmovieron, ya que eran el contenido de esas "pesadillas" que tenía su rubito, en las cuales Alister o Azazel lo lastimaban hasta dejarle todas esas cicatrices.
-Bastardos…
Apretó los puños pero luego se relajó un poco al ver que su gatito despertaba y él estaba al frente para después abrazarlo. Sonrió un poco al ver su cara cada vez que tenía al Nekomimi a su lado, sin duda lo amaba desde mucho antes de entender ese sentimiento. Las siguientes imágenes fueron algo duro de ver, ya que abarcaban la vida del menor antes de que lo conociera y comprendió lo solo que se encontraba, sin nadie que se preocupara realmente de él.
-Dean…- las lágrimas comenzaron a surcar sus mejillas- Mi gatito…
Luego de todas las heridas que sufrió en el pasado y después de que esa sonrisa se esfumara entre los golpes que recibía por no ser igual que el verdadero rubio, comprendió que el tiempo que pasaron juntos, fue realmente invaluable para su Nekomimi y lleno de felicidad.
-Mi Neko…
Continuo observando todo lo demás con una sonrisa, el primer beso que compartieron, la primera vez que hicieron el amor, la primera cita que tuvieron, los almuerzos en familia, sus conversaciones. Las memorias de su rubito atesoraban cada uno de esos momentos. Finalmente llegaron esas horribles imágenes de cuando Azazel lo secuestró y lo mantuvo encerrado. Castiel observaba todo llorando hasta que vio como Sam y el Nekomimi estuvieron a punto de ser heridos por Meg pero Dean apareció para ayudarles. Este y el Mimi se fueron por un pasillo hasta una de las habitaciones para hablar.
Tengo que ir con Cas…
-Espera- el doctor comenzó a revisar sus heridas- Tu sistema se ha dañado ¿verdad?
-Sí… No me queda mucho tiempo… por eso debo ir con Cas…- pidió casi llorando- Mi Cas…
-Lo siento mucho, Neko… todo lo que has pasado… perdóname- pidió abrazándolo.
-Dean…
-No importa lo que diga ese idiota, tú eres muy real.
-Dean…
-Vamos a buscar a Cas y Benny- le ayudó a caminar para ir por el pasillo- Es extraño ¿Sabes? Ni siquiera lo conozco pero la forma tan cariñosa en que hablas de Cas… debe ser un hombre realmente maravilloso.
-Es el mejor…- respondió sonriendo un poco y escucharon el grito del policía.
-Es Benny.
-Espera un poco…
-¿Qué ocurre, Neko?
-Yo… quería pedirte un favor… Dean
Castiel escuchó atentamente todo mientras lloraba. Su Nekomimi expresaba amor en cada una de las cosas que dijo sobre él y se sentía muy feliz de haber sido tan amado. Prestó toda su atención a la siguiente secuencia.
-¿Qué favor, Neko?
-Dean… mis heridas son muy serias y… no voy a salir de aquí con vida…
-No digas eso- pidió triste- Cas te espera… y los chicos también…
-Lo sé… pero no podré regresar con ellos…- hizo una pequeña pausa y el rostro de Dean frente a su gatito lucía muy triste- Quiero que le entregues esto a Cas…- le pasó la tarjeta de memoria- Dile que deben escucharlo… es muy importante que lo escuchen…
-Neko…
-Por favor, Dean.
-Lo haré, te lo prometo.
-Gracias Dean… Mmm… también quiero que tengas esto…- le pasó la otra tarjeta- Esto es para ti…
-¿Yo? ¿Qué es?
-Quiero que veas esto cuando salgas de aquí… por favor, Dean, quiero que cuides mucho a Cas y que te asegures que siempre sonría… no quiero que se entristezca por mí… yo amo mucho a Cas, me gusta que sonría y este feliz.
-Dean… ¿Por qué me dices esto? Hablas como si yo… fuera a estar con él después de que salgamos de aquí… ni siquiera nos conocemos…
-Tú eres el único que podría hacerlo sonreír de nuevo, Dean…
-¿Por qué? ¿Por qué me parezco a ti?- preguntó con tristeza- Así como tú fuiste un reemplazo para Azazel… ¿Yo debo serlo para Castiel? ¿Eso quieres decir?
-Claro que no, Dean, yo nunca pude reemplazarte y tú nunca podrás reemplazarme… ambos somos dos existencias diferentes… no tenemos que ser iguales…
-Neko…
-Pero yo amo mucho a Cas, me enamoré de cada parte de él y sé que la única persona que podría amarlo de esa forma eres tú…
-Neko… estás equivocado… yo…
-Yo también adoro las tartas, Dean- éste lo miró fijamente- Pero las que trae Cas, son las mejores.
-Yo… no puedo, Neko, no puedo prometerte eso, es imposible que me enamore de alguien que no conozco…
-Lo harás, Dean- dijo tomando su mano- Y cuando eso pase, quiero que lo cuides y lo hagas sonreír.
-Neko…
-Vamos, tenemos que ayudar a Cas y Benny.
-Sí…
Castiel se pasó las manos por el rostro para limpiar sus lágrimas, ¿Qué demonios estaba haciendo? Todo ese tiempo fue incapaz de continuar después de que perdió a su amado Nekomimi pero no se había dado cuenta de lo mucho que estaba lastimándolo con su actitud. Independiente de si era capaz de querer a Dean, debía continuar adelante e intentar ser feliz de nuevo. El Nekomimi siempre iba a ocupar un lugar muy especial en su corazón y jamás lo olvidaría pero ya no podía seguir cometiendo el mismo error. Tomó la fotografía que tenía en el velador junto a su cama.
-Perdóname, Neko… te he puesto triste todo este tiempo… pero eso se acabó, tengo que seguir avanzado y…- apretó los puños- Debo hacer esto- dejó la fotografía en su lugar y bajó corriendo las escaleras para salir de la casa pero se encontró de frente con sus amigos que abrían la reja y su hermano lo detuvo por la cintura.
-¿A dónde vas con tanta prisa, Cassie?
-Tengo que hacer algo muy importante.
-¿Eh?
-Luego se los explico.
Se liberó del agarre de su hermano y salió corriendo calle abajo pero al poco andar, se dio cuenta que no tenía idea de a dónde buscar al rubio pero luego recordó que Benny le había dado su número telefónico. Se apresuró en llamarlo y tardó tres tonos en responder.
-¿Castiel?
-¿Dónde está, Dean?- preguntó apresurado- Por favor, Benny, necesito encontrarlo, tengo que decirle algo muy importante.
-¿Acaso no te bastó con haberlo golpeado y todo lo que le dijiste?
-Yo…
-Ya lo dañaste suficiente, Castiel, entiendo perfectamente lo que hiciste y no te culpo pero ya dejaste claro tu punto, así que se acabó, Dean regresará conmigo hoy a Londres y no volveremos.
-¿Qué?
-Ya todo terminó, Castiel, así que continúa con tu vida aquí y nosotros lo haremos allá.
-¡Espera!- pidió- Por favor, Benny… necesito hablar con Dean, deja que él decida si quiere o no escucharme, por favor…
-Castiel.
-Por favor, ayúdame- suplicó- Necesito hablar con él, necesito decirle algo muy importante, por favor, Benny… dime donde está.
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Dean bebió otra copa de vino para luego tomar unos canapés de diferentes sabores. La fiesta del hospital era divertida pero no estaba de ánimo. Una mano en su hombro lo sobresaltó y se giró a mirar a su amigo.
-Benny.
-Pensé que estarías atacando las tartas- dijo divertido.
-No tengo mucha hambre…
-¿Qué te ocurre, bonito?
-Nada… ¿A qué hora sale nuestro vuelo?
-En una hora más- respondió mirando su reloj- Nos iremos dentro de unos minutos.
-Sí…
-Dime que ocurre.
-Es que… el director habló conmigo… dijo que había hecho un buen trabajo y… me ofreció un puesto.
-Oh, ¿Y quieres quedarte?- preguntó el policía curioso.
-No… tienes razón, Benny, no hay algo por lo que deba quedarme…
-Bueno…- el mayor observó hacia la entrada- Quizás me equivoqué.
-¿Eh?
-Feliz año nuevo, bonito- lo abrazó sonriendo.
-Todavía no es medianoche, Benny- correspondió su abrazo.
-Lo sé pero creo que tu año comenzará bien unas horas antes.
-¿Eh?
Observó cómo su amigo se marchaba hacia el mini bar para tomar algo mientras conversaba con unas chicas. Se dio la vuelta para tomar algo de comer pero se detuvo al sentir unos pasos tras él y se giró despacio sin creer quien estaba frente a él.
-¿Cas…?
-Hola Dean, ¿Tienes un momento? Necesitamos hablar.
-Cas… ¿Qué haces aquí?- preguntó incrédulo.
-Necesitaba hablar contigo antes de que te fueras.
-¿Cómo sabes eso?- entrecerró los ojos- Benny.
-Sí, lo llamé hace unos minutos y me dijo dónde estaban.
-Ese idiota…
-No te enfades con él- pidió el moreno- Yo le supliqué que me lo dijera… él no quería…
-¿Qué…?- se cruzó de brazos- ¿Qué quieres, Castiel? Nosotros ya hablamos todo hace un par de días y me quedó muy clara tu decisión, por favor márchate de aquí, no quiero seguir discutiendo.
-Yo tampoco, Dean, por eso debes escucharme.
-No Castiel, no me interesa y no si no te quieres ir, entonces me voy yo.
Dean pasó del profesor y se marchó a buscar su chaqueta pero fue tomado por el brazo antes de que lo llevaran al pasillo poco concurrido hacia la derecha. El rubio intentó liberarse para retirarse de ahí pero el agarre de su brazo era firme.
-Por favor escúchame, Dean, necesito que me escuches.
-Bien pero suéltame- ordenó molesto.
-Perdóname… no debí tratarte así cuando fuiste a mi casa… estaba muy enojado cuando dijiste esas cosas pero… era yo quien no quería ver lo evidente.
-Cas…
-Tienes razón en lo que dijiste, todo este tiempo… creí que había superado la muerte de mi gatito pero no fue así… seguía esperando por algo que jamás iba a ocurrir… y cuando fuiste a mi casa… fue como si él estuviera ahí de nuevo… a todos nos ocurrió lo mismo… fue como si nuestro gatito hubiera vuelto…
-Cas…
-Pero eso no ocurrirá- dijo lo último llorando- Mi Neko se fue… murió protegiéndonos y yo… he hecho que se coloque muy triste con mis acciones… soy igual que Azazel… no pude soportar perderlo… y sigo viviendo como si algún día… como si algún día volvería a mi vida…
-Cas no- el rubio lo abrazó con fuerza- No te compares con ese maldito, tú no eres así, tú no has herido a otros.
-Sí lo hice… te lastimé a ti…
-Cas…
-Perdóname, Dean… no quise lastimarte con mis palabras… ni mucho menos golpearte…
-Está bien, Cas, por favor no llores o harás que me sienta triste también- limpió las lágrimas del moreno y tomó sus mejillas- Es natural que te sientas así… lo que ocurrió fue horrible… y perdiste a una persona muy importante en tu vida… yo lo entiendo, Cas… no debí decir todas esas cosas… es que… me sentí molesto y… hablo sin pensar cuando me enojo.
-Dean…
-Todo está bien, Cas, ambos cometimos un error y está perdonado, por favor no sigas llorando, no quiero verte triste.
-Dean- el profesor sonrió un poco- Gracias…
-Regresa a casa, Cas, mi vuelo saldrá pronto y tengo que ir con Benny.
-Dean.
-Sé que ahora estarás bien.
-Espera- el moreno tomó su mano- Yo… estuve viendo lo que había en la tarjeta de memoria… lo vi antes de venir acá… y estaba muy feliz por la forma tan cariñosa en que mi Neko atesoraba cada uno de los momentos que pasamos juntos.
-Cas…
-Y cuando vi… y escuché la conversación que tuvieron… comprendí que estaba equivocado… no honraba la memoria de mi Nekomimi, solo lo lastimaba y me autocompadecía.
-Cas.
-Pero ya no voy a cometer los mismos errores, mi gatito siempre tendrá un lugar importante en mi corazón y jamás voy a olvidarlo pero ahora debo continuar adelante… por él, y por mí… las cosas que dijiste… ¿Realmente te has enamorado de mí?- el rubio se sonrojó ante esas palabras y desvió la vista.
-Mmm… sí…
-Dean… no nos conocemos, creo que está es la más larga conversación que hemos tenido- el menor sonrió un poco- No sé qué siento por ti, ni si podría llegar a quererte pero si sé que quiero intentarlo.
-¿Qué…?
-Quiero que nos conozcamos, Dean y si algo surge entre nosotros, lo sabremos con el tiempo.
-¿Hablas en serio?- preguntó conteniendo su alegría.
-Claro que sí, Dean, ¿Te gustaría?
El rubio lo observó unos segundos para luego abalanzarse sobre él riendo de un modo infantil y provocando que ambos cayeran al suelo.
-Tomaré eso como un sí- dijo Castiel divertido.
-Claro que quiero, Cas… sí quiero.
