Capítulo 25. El eco de la orquesta naval (1ª parte)
Septiembre de 2013. Es un día aun veraniego. Hace sol y calor. En la principal base de la JMSDF (Fuerza Naval de Autodefensa de Japón), la base de Yokosuka, es un día muy especial. Es un día de gala y pompa para la marina japonesa. Tal vez, el acontecimiento más importante que ocurre en su si en los últimos 60 años. Ese día, se inaugura oficialmente, el primer portaaviones del que dispone la marina japonesa desde la Segunda Guerra Mundial: el JDS Kagoshima. El portaaviones en cuestión, está anclado en el muelle del puerto militar y tiene una presencia majestuosa, omnipresente y al mismo tiempo, moderna y futurista. Es un portaaviones de clase media, sin llegar a los grandes portaaviones nucleares americanos. Pero es el más moderno y bien equipado de su clase en el mundo. En esa mañana de finales de verano, la base celebra una jornada de puertas abiertas, en la que los ciudadanos, pero también la prensa y agregados militares de otros países, pueden visitar el Kagoshima. Más tarde, se hará la celebración oficial propiamente dicha, donde acudirá el Almirante de la marina, Komatsu; el ministro de Defensa, Matsuda; y el Primer Ministro, Asuma Shinohara.
Pero quien sí ya está allí, entre el gentío que visita el portaaviones y se lo mira desde el muelle, son los integrantes de la primera sección, que ese día tienen fiesta. Allí están Ota y sus hijos a quien se ha traído con ellos. Junto a Shige y Mimiko, con su hija, Minako, que ya tiene cuatro años. Los niños se quedan cómo hipnotizados observando aquel gran barco tan extraño, pero quien más impresionado está, es Ota. Mas, cuando les dejan subir al portaaviones, visitar sus entrañas y observar las aeronaves que llevan a bordo.
(Ota) -muy impresionado e ilusionado cómo un niño, mientras graba sin parar con una cámara de video- ¡Oooooaaaaaaa! ¡Que maravilla! ¡Valía la pena haber madrugado tanto para venir expresamente a verlo!
(Rei) ¬ ¬ Papá, por favor. Estás haciendo el ridículo. La gente te mira.
(Shige) Tú hija tiene razón, Ota. Compórtate, haz el favor.
(Sonoko) Agh, déjale. Ya sabes que cuando ve estas cosas, pierde la noción del tiempo. Andrew tiene razón. Será un duro rival para su compatriota.
(Shige) ¿? ¿De que estás hablando?
(Sonoko) Andrew me ha dicho no sequé del nuevo portaaviones de la Royal Navy, el clase "Queen Elizabeth", que entrará en servicio más o menos al mismo tiempo que éste que estamos viendo hoy, el clase "Hirumo". Son del mismo tamaño, llevan más o menos la misma cantidad de tripulación y sobre sus cubiertas llevan el mismo avión de combate. El F-35.
(Ota) ¡Eso si que no lo entiendo! ¿Por qué un portaaviones japonés tiene que llevar aviones americanos? ¿Eh?
(Sonoko) A mi no miréis. Yo no tengo la más remota idea.
(Shige) Bueno... se ve que es un asunto muy complicado. Técnico, pero también económico y político. Por lo que sé, se intentó desarrollar una versión aerotransportada del Mitsubishi F-3, pero su desarrollo era desorbitadamente caro. Luego, cuando se aprobó la construcción de este portaaviones, se buscó comprar un aparato al extranjero, ya que los fabricantes de aviones japoneses, Mitsubishi, Nakajima y Fuji, dijeron que sus prototipos definitivos no estarían listos cómo mínimo, hasta mediados de esta década. En un principio plantearon la adquisición a Francia de los Dassault Rafale. Pero debido a la modernización evidente del ejército chino en los últimos años y a las presiones americanas, se optó por los F-35. Y es la mejor elección. Por lo que sé, es un caza de 5ª generación con la última y mejor tecnología.
(Ota) º _ º No he entendido casi nada, pero gracias por la explicación.
(Sonoko) Yo tampoco lo he entendido mucho. Pero se nota que entiendes de estos asuntos. No sólo de Labors.
(Shige) -frotándose la mano al cogote con sonrisa boba- No es para tanto, mujer.
(Mimiko) -a lo lejos, junto con Minako- ¡Amorcito, ven! ¡Minako quiere que le saques una foto en la cabina de este avión tan guay!
(Shige) ¡Ya voy! Aghhhh... que recuerdos. A mi de pequeño también me llevaron una vez a una jornada de puertas abiertas a una base del ejército.
(Ota) ¿Ah sí?
(Shige) Sí. Cuando tenía cinco años. Fui con mis padres a una jornada de puertas abiertas a la base aérea de Misawa. Yo me puse muy y muy pesado para subirme a los aviones. Y al final, mi padre se dio por vencido. Me subió a la cabina de un F-4 y me sacó una foto con un casco de piloto el triple de grande que mi cabeza. -se ríe- Parecía un extraterrestre -riendo todo dicharachero-
(Sonoko) -suspira- Ojalá Andrew también estuviese de permiso. A él este mundillo le encanta.
Durante dos horas, la cubierta del portaaviones está llena de gente curioseando o sacando fotos con sus cámaras y sus móviles. Varios ejemplares de los aparatos que el JDS Kagoshima llevará en su cubierta, están expuestos: Helicópteros Mitsubishi SH-60 y Sikorsky CH-53E Super Stallion; aviones de reconocimiento AWAX Northrop Grumman E-2 Hawkeye; y la gran estrella: el caza de quinta generación, los Mitsubishi F-35JC, es decir, en su versión naval.
Un rato después, dirigiéndose hacia allí, vuela un helicóptero oficial: un Eurocopter EC 225. Es el helicóptero oficial del Primer Ministro de Japón. A parte del piloto y el copiloto, a bordo van Asuma, Kanuka, el almirante Komatsu y el Ministro de Defensa, Matsuda.
(Asuma) -mirando por la ventanilla del helicóptero- ¿Queda mucho para llegar?
(Matsuda) Nada. Cuestión de diez minutos.
(Kanuka) -dice toda segura- Asuma... No lo disimules. A ti te preocupa algo, no?
(Asuma) -intentando disimular- No. Que... que me va a preocupar.
(Kanuka) ¿Algo personal o un asunto oficial?
(Asuma) -suspira mirando preocupado por la ventana- … Esto no puede ser más provocativo. Me refiero al nuevo portaaviones.
(Kanuka) Así que... es algo oficial. Entonces, deberías haber llamado también al Ministro de Asuntos Exteriores.
(Asuma) Es que... no lo veo del todo claro, sinceramente. Sólo han pasado cuatro meses de la grave crisis con China por las islas Senkaku. Estuvimos a nada de empezar la tercera guerra mundial. En este tiempo, casi se ha olvidado. Realmente, mucha gente tiene memoria de pez.
(Kanuka) En otras palabras, que te preocupa la reacción de los países vecinos ante la botadura de nuestro primer portaaviones. ¿No?
(Asuma) Sí, puedes llamarlo así. ¿Que necesidad teníamos de un portaaviones? Además, según nuestra propia constitución, no podemos tener ese tipo de buques de guerra en nuestra marina.
(Kanuka) Te recuerdo, Asuma, que tu mismo gobierno piensa reformar la constitución esta misma legislatura. Reforma que incluirá, o bien la modificación del artículo nueve, o su supresión. Y por otro lado, el año pasado, China y Corea del sur botaron sus propios portaaviones. Es natural que intentemos, o mejor dicho, el anterior gobierno, intentará equilibrar la balanza de fuerzas entre los países de nuestra región.
(Asuma) Esa es la verdad, Kanuka. Yo presidiré la inauguración. Pero quien lo impulsó fue mi antecesor, no yo. Y yo, personalmente... jamás hubiese considerado necesario semejante buque de guerra para nuestra flota. Total, ni siquiera podremos sacarlo de nuestras aguas territoriales.
(Kanuka) Eso es cierto. Es un capricho del ex primer ministro, en su política interna nacionalista y de rearme progresivo de las Fuerzas de Autodefensa, en vez de pensar en nuestra estrategia. Menos inversión en juguetes y más en inteligencia y medios tecnológicos.
(Asuma) De todas formas, ahora ya es demasiado tarde para quejarse. El Kagoshima está terminado y a punto.
(Matsuda) -con sonrisa confiada- No parece que tengas mucha confianza en nuestro nuevo buque insignia, Asuma.
(Asuma) Veo que a ti sí que te han convencido. Tengo entendido, según el Almirante Komatsu, que estás mucho mejor informado que yo sobre el Kagoshima. ¿Podrías hacerme cinco céntimos, si no te importa?
(Matsuda) Claro. Puede que el JDS Kagoshima sea un capricho del anterior Primer Ministro. Pero en cuando el mundo supo que la marina china disponía de su primer portaaviones, se convirtió al instante en una necesidad imperiosa. Pero el caso, es que las comparaciones son muy odiosas... y a nuestro favor.
(Almirante Komatsu) Ya lo creo, señor Ministro. Los chinos se nos adelantaron. Pero ahora, somos nosotros quienes les hemos adelantado a ellos.
(Asuma) ¿? ¿Podrían aclarármelo?
(Matsuda) El portaaviones del que dispone China, es, con perdón, una vieja bañera soviética construida en los años ochenta y que con el derrumbe de la Unión Soviética, jamás llegó a entrar en servicio. Estuvo veinte años abandonado y oxidándose en un astillero de Ucrania. Los chinos lo compraron, se lo llevaron para China, le hicieron cuatro apaños y ¡Walá! Sólo tuvieron que gastarse unos millones en desarrollar un nuevo caza embarcado, copiado literalmente de los Sukhoi rusos y nada más. Aunque claro; ya se sabe que lo Made in China... -dice un tanto burlón-
(Asuma) ¬ ¬ Que no te oiga el embajador chino, Matsuda. Los acuerdos secretos a los que llegamos con ellos hace cuatro meses, aun deben cumplirse.
(Matsuda) Sí, lo sé. Pero hoy... la situación da un brinco a nuestro favor. La Marina de Autodefensa, se convierte a partir de hoy en la mejor equipada de Asia. Nosotros, ahora tenemos el JDS Kagohsima. Un portaaviones de tipo medio tirando a grande, de la nueva clase Hirumo. El más moderno de su clase en el mundo, con diferencia.
(Komatsu) Efectivamente. Por dimensiones y capacidad es mas o menos del mismo tamaño que el Charles de Gaulle francés. Incluso más grande. Pero es mucho más moderno. Ha sido construido y botado con la tecnología naval más sofisticada. Cuenta con los sistemas electrónicos, todos por supuesto, de desarrollo y fabricación totalmente japonesas, más sofisticados. Lo único que no es japonés en tecnología, aunque si en fabricación, son las aeronaves que llevá a bordo. Entre ellas, los cazas navales de quinta generación F-35JC. Y teniendo en cuenta que todo se ha ejecutado en unos tres años... es un verdadero éxito.
(Kanuka) Sí, pero a un coste desorbitado para el contribuyente japonés. Sin contar lo que va a costar mantener semejante monstruo marino y los juguetes que lleva a bordo.
(Asuma) Eso también me preocupa. Si bien mucha gente, debido a las tensiones con China y Corea del norte, lo considerará un gasto necesario.
(Matsuda) No olvides que el programa de desarrollo de nuestro propio caza de quinta generación, el Mitsubishi F-3, también fue desorbitadamente caro. Pero al final se llevó a cabo y gracias a ello, nuestra fuerza aérea es la mejor equipada de Asia durante la última década. Hasta el punto que la dotación aérea de las Fuerzas de Autodefensa, es claramente superior a la de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos en Japón. Ellos tienen, a parte de unos pocos F-15 en Okinawa, F-16 en su casi totalidad en sus bases japonesas. Nos prometieron el despliegue de una escuadrilla de F-22, pero con la irrupción de los F-3, eso ya no fue necesario. Se están dando cuenta, que en defensa, Japón es y puede ser autosuficiente.
(Komatsu) Pero toda esta inversión... resultará inútil si el articulo nueve de la constitución no es modificado. Este portaaviones sería la plataforma perfecta para que Japón pudiese participar en misiones internacionales de primer nivel, en primera linea. Japón debe de estar también entre las naciones de primera linea en el campo militar.
(Asuma) ¿Seguro? No somos miembros del consejo de seguridad de la ONU.
(Matsuda) Por eso el ministerio de asuntos exteriores, junto a otros países con nuestra misma aspiración, cómo la India o Brasil, aspiran a modificar el consejo de Seguridad de la ONU, para permitir la participación de más países, entre los cuales, esté Japón.
(Asuma) Eso a los chinos no les haría ninguna gracia. Jamás lo permitirían. E incluso entre nuestros aliados y vecinos. Corea del sur y Taiwan son muy reticentes a nuestro ingreso en el consejo de seguridad de la ONU.
(Matsuda) Es verdad. Pero ya contamos con el apoyo de nuestros primeros aliados asiáticos. Tailandia, Camboya, Filipinas, Malasia. Incluso Indonesia y Australia se muestran favorables, gracias a las excelentes relaciones que tenemos con estos países. Bueno... y tu empresa, con dichos países. El contrato de venta de Labors de construcción para un gran mega-proyecto submarino en aguas australianas, lo evidencia.
(Asuma) Digamos que... es algo que se me da bien. -dice en broma-
(Komatsu) Señor Primer Ministro. Mire. Ahí está.
(Asuma) -mira el portaaviones amarrado en el puerto por la ventanilla- … Que pasada. Es enorme.
(Komatsu) Y que lo diga. Es una verdadera belleza. La envidia de todas las marinas del mundo.
(Kanuka) Con lo que ha costado a los contribuyentes, ya puede serlo, ya.
(Asuma) Bueno... ahora me toca...
(Kanuka) -revisando el programa en su tablet- Ser recibido por el capitán del barco, pasar revista a las tropas, escuchar el himno nacional, pronunciar dos discursos, primero usted, Almirante, y después tú, Asuma, cómo Primer Ministro. ¡Ah! Y finalmente, inaugurarlo estampando una botella de Sake de Hotokomai en la proa del barco.
(Asuma) - _ - Mmmmm menudo desperdicio. Con lo caro y bueno que es el sake de Hotokomai. Ah, antes que se me olvide. ¿Y quien ha seleccionado para mandar nuestro buque insignia, Almirante?
(Komatsu) El capitán de navío Kiosuke Yoshimura. Es un capitán muy veterano y experimentado. Llegó a serlo hace quince años. Y se dice, si bien yo no pienso confirmarlo... que podría ser mi substituto en el almirantazgo.
(Kanuka) Yo que tú, Asuma, iría con cuidado con ese capitán.
(Asuma) ¿Eh? ¿Por qué? ¿Cual es el problema? -dice sin entenderlo-
(Kanuka) Por lo que sé o he sabido... su ideario político no es precisamente de tu bando, Asuma. Más bien todo lo contrario. Lo más seguro es que no te reciba con una sonrisa.
(Asuma) Creía que los militares tenían que ser apolíticos y trabajar únicamente en la defensa de la integridad territorial de su país. Bueno... pronto lo sabremos. Esto... vamos a aterrizar sobre la cubierta del portaaviones? ¿Y esos marines tan firmes... me esperan a mi? -dice haciéndose el asustado-
(Komatsu) -se ríe- Es usted un chistoso, Primer Ministro. ¿Está nervioso?
(Asuma) No todos los días inauguro un portaaviones.
El helicóptero presidencial aterriza a un extremo de la larga y enorme cubierta del portaaviones. Tras unos segundos hasta que las aspas del rotor se detienen, los tripulantes se bajan. A cierta distancia, una larga hilera de infantes de marina en uniforme de gala y una orquesta militar, también en uniforme de gala, todos perfectamente firmes y en formación milimétrica y precisa. Ante Asuma y el Almirante Komatsu, se planta quien manda allí: el capitán de Navío Kiosuke Yoshimura, vestido con su uniforme de gala blanco, lleno de galones y medallas. El capitán, muy serio, hace el saludo militar al Almirante.
(Yoshimura) Buenos días, señor. Todo listo para pasar revista, señor.
(Komatsu) Bien, capitán. Adelante.
(Teniente infantería) -sujetando una espada en mano- ¡Ateeeención! ¡Presenten Aaaaaarms!
Los marines japoneses presentan armas, mirando al unisono al Almirante y Asuma, al mismo tiempo que la orquesta naval se pone a tocar música militar japonesa. El Almirante Komatsu, sin dejar de hacer el saludo militar, pasa revista a las tropas de a bordo, al lado de Asuma, hasta que llegan a un estrado montado para la ocasión, al lado de la torreta del puente del buque. Una vez todos están en el estrado, la orquesta se pone a tocar el himno nacional de Japón: el Kimigayo. A lo lejos, desde el muelle, Ota lo filma todo con su cámara de video, enfocando a su mujer.
(Ota) ¡Mira, hija! ¡Ahí está tu madre! ¡Mírala!
(Rei) ¿Donde? Yo no la veo.
(Ota) ¡En el estrado, tras Asuma! ¡Mira al visor de la cámara! ¿La ves?
(Rei) Sigo sin verla. Se ve muy pequeño.
(Shige) ¡Sssshhhhhh! ¡Silencio, Ota, que están tocando el himno nacional! ¡Un poco de respeto!
(Ota) O _ o Oh, perdón. -él también se pone firme y saluda hacia la gran bandera japonesa ondeando sobre la torreta del portaaviones. Al terminar de tocar...-
(Teniente tropas) ¡Ateeeención! ¡Descansen Aaaaaaarms! -los soldados, al mismo tiempo y muy rápido, se ponen sus fusiles Howa Tipo 89 apoyados al suelo-
(Komatsu) -se planta ante el micrófono del estrado, para pronunciar su discurso- Buenos días, damas y caballeros. Señores del almirantazgo. Capitán Yoshimura. Señor Primer Ministro y señor Ministro de Defensa. Hoy, es un día histórico para nuestro país. La Marina de Autodefensa, inauguramos oficialmente y ponemos también en servicio activo desde hoy mismo, el nuevo miembro de nuestra familia. Un nuevo integrante... muy especial. Este integrante, es esta nueva maravilla de la ingeniería y tecnología naval, que hoy no sólo Japón, sino el mundo entero, contemplan con asombro. Tal vez piensen que exagero un poco. Pero éste, el primero de la serie de portaaviones de la clase Hirumo, el JDS Kagoshima, será desde hoy, el buque insignia de nuestra fuerza naval. El buque de guerra de su clase más sofisticado hoy en día en servicio en todo el mundo. Este buque, junto a una tripulación perfectamente entrenada y seleccionada con mucho cuidado, da más seguridad a nuestros conciudadanos, en la defensa de nuestro país y de nuestra seguridad. Yo, cómo responsable máximo de la Marina de Autodefensa de Japón y bajo la presencia de su excelencia el Primer Ministro Asuma Shinohara, la mirada de su majestad el emperador, quien no ha podido asistir a esta inauguración oficial por motivos de agenda, y ante los 125 millones de japoneses, pongo este buque; el primer portaaviones de nuestra flota... al servicio de su protección. Muchas gracias y... larga vida a Japón y al emperador! -los soldados gritan al unisono; Asuma, sube al estrado para pronunciar su discurso-
(Asuma) Gracias, Almirante Komatsu. Oficiales y marineros. Capitán. Queridos conciudadanos. Hoy estoy cometiendo una labor... que debería de estar haciendo mi antecesor en el cargo. Fue él quien impulsó y aprobó la construcción de este portaaviones ultramoderno y debo admitirlo, absolutamente magnífico. Es un buque impresionante. Él aprobó su construcción y asignó los fondos al desarrollo de este importante programa de defensa. Un programa que un servidor y mucha gente aquí presente y que nos está viendo o nos verá en la televisión o en Internet, pensará si... las cosas hubiesen sido diferentes hace cuatro meses, de haber dispuesto ya entonces de este portaaviones y de sus aviones embarcados. Eso nunca se sabrá. Siempre será pasado ficción. La realidad es que desde hoy mismo... y tras casi setenta años... Japón vuelve a tener portaaviones en su flota. Algo que yo, cómo Primer Ministro y máximo responsable del gobierno de Japón, comprendo que preocupa profundamente a muchos países de nuestro entorno. Más al comprobar, que nuestro nuevo portaaviones ha resultado ser... magnífico. El mejor de su clase en todo el mundo. Que su dotación, material y humana, y sus aviones... son lo mejor de lo mejor. Queda demostrado entonces... que Japón por si solo puede defenderse perfectamente. No voy a hacer un anuncio oficial aquí y ahora sobre este asunto. Pero... es evidente y nuestros conciudadanos así lo han creído en las urnas... que Japón debe revisar el tratado de seguridad mutua con Estados Unidos. El Japón actual... es un país moderno, democrático y que quiere avanzar hacia adelante. Quiere ser una nación que trabaje en todo el mundo, por la paz, la estabilidad y los derechos humanos. Se preguntarán algunos... de que estoy hablando. Obviamente, estoy hablando de que la seguridad del mundo, no puede estar únicamente en las manos de cinco potencias militares, una de las cuales, causó por culpa de algunos elementos irresponsables de su cúpula de poder, una grave crisis internacional que pudo desencadenar en la tercera guerra mundial. Y únicamente... han pasado cuatro meses de aquello. Cuatro meses. El stato quo sigue siendo el mismo. Yo trabajo cada día para que algo cómo aquello no vuelva a repetirse. Desgraciadamente... la humanidad, es especialista en tropezar en la misma piedra una y otra vez. Ahora, el JDS Kagoshima... será la piedra de toque de nuestra flota. Su orgullo. Su máxima representación. Formar parte de su tripulación, será un verdadero honor. Desde su capitán, a los pilotos de los aviones y helicópteros, a los operarios de comunicaciones... hasta los tipos de la cocina y de la limpieza. Pero lo más importante... lo principal... es que este nuevo portaaviones, sirva única y exclusivamente, no sólo para defender la integridad de Japón y sus habitantes. Sino también... para defender la democracia, los derechos civiles y las libertades, de los que este país y sus ciudadanos, gozan. Aunque unos pocos crean en sus delirios de grandeza en su diminuta mente, que este portaaviones sirve para que Japón restriegue por la cara a nuestros países vecinos y a otros más lejanos, nuestro nuevo poder naval, yo les digo, que no se equivoquen. Este barco, esta maravilla flotante, lo han costeado los ciudadanos de este país con sus impuestos, y por tanto, debe trabajar para la defensa de nuestros ciudadanos. Para nada mas... que esto. … Gracias y... larga vida a Japón y al emperador!
El discurso de Asuma parece haber gustado a todo el mundo. A todo? Tal vez no. El capitán del portaaviones, Kiosuke Yoshimura, está muy serio. Demasiado serio. Sobre la torre del puente del portaaviones, la bandera de la marina japonesa, la del sol naciente rojo con sus rayos sobre fondo blanco, hondea con fuerza sobre la cubierta del buque. Esta bandera, dentro de no mucho, va a presenciar una nueva crisis que nadie espera. O... tal vez sí?
Ha pasado una semana de todo esto. El JDS Kagoshima navega por los límites de las aguas territoriales japonesas, en el océano Pacífico. En el puente del gran y ultramoderno barco, en la sala de mando principal, de muy alta tecnología, el capitán Yoshimura está acompañado de su segundo, el comandante Hitsuhiko y su tercera, la teniente comandante Shirune. Una mujer de treinta años ciertamente guapa, pero muy fría y áspera. A parte, de los diferentes hombres que se encargan de los sistemas y pantallas.
(Hitsuhiko) Es una noche espléndida, capitán. Nada de viento, temperatura agradable y cielo despejado. Apetece salir a dar un paseo sobre la cubierta.
(Yoshimura) Ya. -muy serio, con mirada casi perdida, sin escuchar-
(Hitsuhiko) Señor... se encuentra usted bien? Tiene mal aspecto. -dice mirándole con cierta preocupación-
(Yoshimura) Nada. Pronto me sentiré... mucho mejor.
(Hitsuhiko) Sí, señor. … ¿Todo en orden, señores?
(Controlador 1) Radar despejado, señor. No hay nada.
(Hitsuhiko) ¿Sónar?
(Controlador 2) Despejado.
(Hitsuhiko) ¿Sensores magnéticos?
(Controlador 3) Sin anomalías. Todo normal.
(Hitsuhiko) ¿Señor?
(Yoshimura) Mantengan rumbo y velocidad actuales hasta que yo no ordene lo contrario. Si ocurre algo, avísenme sin dudarlo. Me retiro a mi camarote. Teniente, puede venir conmigo?
(Shirune) Sí, señor. -capitán y su tercera se marchan-
(Hitsuhiko) -suspira algo preocupado- … Esto me inquieta.
(Controlador 1) ¿El que, señor?
(Hitsuhiko) Nada, oficial. Es que... estos dos...
(Controlador 1) ¿Eh? -se ríe- Eso es ser un poco mal pensado, comandante. No estará pensando que entre la teniente y el capitán hay...
(Hitsuhiko) Que se vayan los dos a la vez a descansar no es lo extraño. Lo que sí lo es, es que ella no se separe del capitán ni para ir al baño. Eso es lo que me preocupa. Bueno... tampoco me extraña. La teniente es la orla de su zapato. Mujer guapa, efectiva, profesional y muy poco habladora. Tal vez sea su tipo.
(Controlador 1) ¿Lo dice en serio, comandante?
(Hitsuhiko) No lo sé. Preste atención a sus sistemas, oficial. Ahora somos responsables de un portaaviones de 63.000 toneladas, más de 270 metros de eslora y que ha costado a los contribuyentes japoneses más de 60000 millones de yenes. Espero que sea consciente que este juguetito es muy caro y valioso. Así que no la jodas.
(Controlador 1) Sí, señor. -dice lanzando una sonrisa burlona a su comandante-
El capitán y su teniente, en realidad, no han ido a dormir. Ambos están en el camarote del capitán. Se han desnudado... pero no es lo que pensáis, salidos. Se han quitado sus uniformes... para ponerse otros. Unos uniformes negros, muy simples y minimalistas. Son uniformes de la marina imperial japonesa de la Segunda Guerra Mundial. Se ponen sus gorras y se encintan a la cintura una espada: una katana. Yoshimura, mirándose serio, sin expresión alguna en su rostro, al espejo... pero con un sentimiento de confianza propia imparable. Mira a su teniente.
(Yoshimura) … ¿Están a punto nuestros discípulos?
(Shirune) Listos y a punto, señor. En cinco minutos, todo empezará de nuevo... para volver atrás.
(Yoshimura) Sí, teniente. Volveremos atrás. -dice con una malévola sonrisa en su rostro-
En el mismo momento, en el puente, donde el comandante permanece de guardia, reciben un aviso de socorro de otro barco.
(Controlador 4) ¡Señor!
(Hitsuhiko) ¿? ¿Que ocurre?
(Controlador 4) Recibimos señal de socorro de otro navío. Civil. Distancia... seis millas náuticas. A las ocho.
(Hitsuhiko) ¿Se ha identificado el barco en cuestión?
(Controlador 4) Sí, señor. Sólo es un pequeño barco de pesca. Ha sufrido una avería en su motor. Solicitan ayuda.
(Hitsuhiko) ¿? Es extraño. ¿Que hará un pequeño barco de pesca tal lejos de la costa?
(Controlador 1) Distancia del buque solicitante de socorro, 5,9 millas. Coordenadas quince grados norte, setenta grados oeste.
(Hitsuhiko) Sigo sin entender que demonios hará ese puñetero barco de pesca tan lejos de la costa. Seguro que los muy idiotas se habrán quedado sin combustible.
(Controlador 4) Señor, según las normas marítimas, debemos prestarles apoyo. ¿Enviamos un helicóptero de rescate, señor?
(Hitsuhiko) No, no será necesario, cabo. Sólo tienen una avería en el motor, no se están hundiendo. Ordene el despliegue de una lancha de socorro con cinco infantes de marina a bordo. Que vaya un oficial de mantenimiento con ellos. Que les reparen el motor y que regresen. Si no pueden repararlo, que regresen igualmente y que avisen a la patrulla de los Guardacostas más cercana para que se los lleve. ¿Entendido, cabo?
(Controlador 4) Sí, señor.
En unos pocos minutos, la lancha zarpa en dirección al barco de pesca, el cual no está muy lejos. En cuando llegan, los soldados suben a bordo. Pero estos soldados, ya saben en realidad, porque están allí y por cual motivo. Y los supuestos pescadores, también.
(Soldado) -entra al camarote del barco de pesca... donde no hay pescadores, sino otros otros hombres con uniforme de combate negro, armados... y llevando consigo un cargamento muy grande y especial- … ¿Traéis la carga?
(Hombre) Sí. Los ocho. No ha sido fácil conseguirlos. Pero los tenemos.
(Soldado) Bien. Síguenos hasta el Kagoshima. La fiesta pronto empezará.
En el mismo momento, otros tripulantes del portaaviones, con uniformes negros y armados, entran en el puente, en la sala de comandancia principal y toman el control. Dos de los oficiales de control, también están entre los infiltrados. El comandante está totalmente descolocado, no sabe que está pasando.
(Hitsuhiko) -totalmente desconcertado- Pero... pero... ¿Que os creéis que estáis haciendo? ¿Quienes sois vosotros?
(Yoshimura) -entra el capitán del barco... vestido con un uniforme negro de almirante de la marina imperial japonesa en la segunda guerra mundial- No temas, Hitsuhiko.
(Hitsuhiko) -se queda de piedra- Que... que... ¿que está haciendo, capitán? ¿Por qué va vestido con esa pinta?
(Shirune) -igualmente vestida de negro y con el cabello recogido con una coleta, le pega un fuerte guantazo a Hitsuhiko- ¡Silencio, bastardo! ¡Habla con más respeto al Almirante!
(Hitsuhiko) A... a... almirante? Que... de que está hablando. ¡De que cojones va todo esto!? -exclama sin salir de su asombro-
(Yoshimura) -a sus subordinados- Cortad toda conexión con el exterior. Nuestro portaaviones debe quedar aislado del mundo exterior para evitar mensajes a los saboteadores. Confiscad radios, móviles, cualquier dispositivo digital, todo. Debemos regresar... al punto de partida.
(Shirune) ¡Obedeced a su excelencia! ¡Moveos! -los subordinados salen, quedando dos guardias de negro en la sala-
(Hitsuhiko) -muy asustado pero firme- Ca... ca... capitán. ¿Ha perdido usted la cabeza? Que cojones está haciendo.
(Yoshimura) -se planta ante los ventanales del puente y dice de espaldas a su comandante- … E aquí nuestra nueva misión, comandante. Devolver... el orgullo perdido al imperio de Japón.
(Hitsuhiko) ¿Que? -se queda pasmado-
No mucho tiempo después, unos pocos minutos, es ya medianoche. En la sala central de mando estratégico de las Fuerzas de Autodefensa (o sala de guerra), con monitores gigantes y decenas de operarios con ordenadores que controlan multitud de sistemas de gestión de información, el comandante en jefe de las Fuerzas de Autodefensa, el General Okura y su segundo, el coronel Takenori, están allí en ese mismo momento. Es una noche tranquila y aburrida. Hasta que...
(Takenori) -llega trayendo una taza de té caliente a su General- Señor. Le traigo un poco de té.
(Okura) Gracias, Takenori. -coge su taza de té y echa un sorbo-
(Takenori) Menuda diferencia. ¿Verdad, señor?
(Okura) De que.
(Takenori) De la situación, señor. Hace unos pocos meses la situación con China era de máxima tensión. Ahora, sin embargo, hay absoluta tranquilidad en nuestras fronteras.
(Okura) Es normal. Desde la semana pasada, tenemos un nuevo medio muy poderoso para intimidar a posibles gamberros de patio de escuela que quieran meterse con nosotros.
(Takenori) ¿China, señor?
(Okura) Quien sea, da lo mismo. Pero te doy la razón en que estas últimas semanas la paz es omnipresente en Asia Oriental. Así que... mejor disfrutar de ella.
(Takenori) Hace cuatro meses no estaba usted tanto por la paz, señor.
(Okura) Takenori... el tiempo, normalmente, cura todas las heridas. Entonces estábamos demasiado pendientes de la situación al segundo y eramos incapaces de ver las cosas con mayor perspectiva. El Primer Ministro Shinohara tomó las decisiones que él creyó oportunas y estas resultaron ser las correctas. En consecuencia, eramos nosotros los que nos equivocábamos. Así que... que motivos tendría para ir en su contra?
(Takenori) Ninguno, señor. -de repente, suena la alarma-
(Controlador 1) -hablando por los altavoces de la sala de guerra- Atención, atención. Perdida de comunicación con el JDS Kagoshima. Repito. Perdida de comunicación con el JDS Kagoshima.
(Okura) ¿? -él y el vice General se quedan mirando extrañados, observando en la pantalla principal la situación del JDS Kagoshima en el océano pacífico oriental- El... nuevo portaaviones... incomunicado? Es absurdo. -se pone sus cascos- Soy el General. Quiero un primer informe rápido de la situación del JDS Kagoshima. Prioridad máxima. Quiero saber que es lo que está pasando.
(Controlador 2) Estamos intentando establecer contacto con el Kagoshima, señor. Pero es inútil. No se puede establecer ninguna clase de comunicación.
(Okura) ¿Que? ¡Vuélvanlo a intentar! ¡Utilicen los canales de seguridad codificados y el de emergencia!
(Controlador 2) Ya lo hemos hecho, señor. No hay nada que hacer. Todo parece indicar que es el propio portaaviones quien ha cortado toda comunicación con el exterior.
(Okura) ¡Eso es imposible, el portaaviones sigue ahí, en su posición! ¡Es absurdo que nadie responda!
(Takenori) ¿Puede haberse producido un error en sus sistemas de comunicaciones?
(Okura) ¿En todos? Imposible, sería absurdo, no tendría sentido.
(Takenori) Pero... que hayan cortado contacto con el exterior desde el propio portaaviones...
(Okura) ¿? … Mierda. ¿Un botín a bordo... o un asalto?
(Takenori) Sería lo más plausible.
(Okura) ¡Alerten la base de Atsugi! ¡Que despegue un P-3 Orion de reconocimiento marítimo inmediatamente! ¡Quiero saber que está pasando y lo quiero saber ya! -grita muy furioso-
(Controlador 3) Sí, señor.
(Takenori) ¿Será para tanto? Puede ser un fallo momentáneo en sus sistemas de comunicaciones.
(Okura) -dice muy serio- No lo creo, Takenori.
(Takenori) -se queda descolocado- ¿Eh? Pero...
(Okura) No lo sé. A lo mejor tú tienes razón. Pero me temo que tal vez...
(Controlador 1) ¡Señor! ¡Tenemos una transmisión del Kagoshima!
(Okura) ¿Que?
(Controlador 1) Es un mensaje de texto codificado.
(Okura) ¡Descífralo, imprímelo en un papel y tráigamelo ahora mismo!
(Controlador 1) ¡Sí, señor!
(Takenori) Lo ves. Seguro que comunican que tienen dificultades con los sistemas informáticos. Mucho llenarse la boca, pero creo que ese portaaviones se puso en servicio sin haber estado testado lo suficiente, señor.
(Okura) -visiblemente tenso y preocupado- Espero que tengas razón. -llega el controlador... con cara de circunstancias- Oficial. Deme ese mensaje. ¿Son buenas noticias?
(Controlador 1) -mirando nervioso al General y tragando saliva- … No lo creo, señor. Más bien todo lo contrario. Tenga. -le da el papel y regresa a su puesto-
(Takenori) ¿De quien es el mensaje?
(Okura) Es una transmisión de urgencia del capitán Yoshimura. … O _ o
(Takenori) Que... que le pasa, señor? ¿Que dice?
(Okura) Dios mio. El muy hijo de...
(Takenori) ¿Señor?
(Okura) Se ha vuelto loco. Dice...
(Takenori) Que.
(Okura) Quiere devolver a Japón a 1945. Al Japón imperial.
(Takenori) ¿Queeeee?
En el mismo momento, el barco de pesca amarra al lado del portaaviones japonés. Su tripulación se sube y se reúnen en el hangar de la dotación aérea del buque, al primer nivel inferior. Estos, traían consigo unas maletas muy grandes, que debían ser llevadas por cuatro hombres a la vez cada una. Son ocho maletas en total. Yoshimura y sus hombres, (y mujer) observan con sonrisa malvada cómo descargan esas maletas.
(Hombre 1) Aquí lo tiene, señor. Nos ha costado sudor, tiempo y sangre. Pero lo hemos conseguido.
(Yoshimura) Perfecto. ¿Todas han sido comprobadas?
(Hombre 1) Sí, Almirante.
(Yoshimura) Que material es. ¿Es compatible?
(Hombre 2) No se preocupe por nada, Almirante. Nosotros mismos los hemos modificado para que puedan usarse con nuestros equipos.
(Yoshimura) Quiero verlo. -dos hombres abren dos de las maletas, que contienen dos modelos distintos de misil- … Perfecto. Con esto... el mundo regresará al punto de partida. Volveremos al stato quo de entonces... y Japón podrá salvar de verdad su honor y su historia.
(Hombre 2) Todos son misiles nucleares, señor. Cuatro misiles aire-tierra Ra'ad... y cuatro más de crucero, del tipo Kh-55. Los primeros son pakistaníes, pero gracias a unos contactos y los sobornos adecuados, los hemos conseguido. Los otros cuatro, los obtuvimos en Ucrania. Quiero darle las gracias, Almirante, por proporcionarnos los fondos necesarios para conseguirlo.
(Yoshimura) ¿Fondos? ¿Que fondos? -dice son sonrisa malvada-
(Hombre 2) ¿Eh?
(Yoshimura) Lo que habéis hecho es engañar a esos estúpidos extranjeros. Pero no importa. Cuando se den cuenta que en esas cuentas bancarias a las que tienen que ir a buscar el dinero no existen, nada ya no será cómo antes. El dinero... ya no tendrá importancia.
(Hombre 1) Los misiles pakistaníes, están diseñados para ser montados bajo las alas de F-16. Así que no habrá ningún problema para utilizarlos con los F-35JC. Y los otros, será necesario encontrar la manera de poderlos disparar de forma directa, sin necesidad de usar los sistemas del propio portaaviones. Desgraciadamente, son incompatibles. Estos viejos misiles soviéticos están obsoletos. Pero nos servirán, Almirante. Ya lo verá.
(Shirune) Tenéis dos horas para instalar los misiles de crucero en los silos laterales. Los otros, montad cada una de las unidades en un F-35 distinto. ¡Rápido! -el equipo se pone en movimiento enseguida-
(Yoshimura) -dice con cara de perturbado- Ahora Japón devolverá al mundo la humillación de 1945. El mundo debe saber... que aun no nos hemos rendido.
En el mismo instante, ya hacia la una de la madrugada, Asuma y Noa duermen en su cama, en el Kantei. Pero el plácido sueño se rompe de golpe. Llaman por teléfono.
(Noa) -totalmente dormida- Mmmmm Asuma, contesta a ver quien es. Quiero dormir.
(Asuma) Eres una marmota. -enciende la luz de la mesita y se pone al teléfono- Soy Asuma, dime. … O _ o que que que? … Repite eso. … Cuando ha pasado. … Está bien. Tú sigue allí. Que el Almirante Komatsu se quede allí contigo. Pero que el General Riukanji venga al Kantei y me lo explique todo en primera persona. Quiero una reunión del gabinete de crisis dentro de media hora. -cuelga-
(Noa) -se levanta preocupada- ¿Qué pasa, Asuma?
(Asuma) -suspira, aun alucinado por lo que acaba de pasar- … No lo sé, Noa. Pero no es nada bueno.
A penas media hora más tarde, hay una reunión de urgencia del gobierno en el Kantei, cómo las que hubo cuatro meses atrás durante la crisis de los misiles de las islas Senkaku. Kanuka, Takeo, los ministros involucrados, el General Riukanji, etc. Igual que entonces, el guardaespaldas cierra la puerta y la reunión da comienzo.
(Asuma) Buenas noches. Espero que todos y cada uno de vosotros os hayáis tomado un café bien cargado antes de llegar aquí, porque el asunto del que quiero hablaros es de la máxima urgencia. General Riukanji?
(Riukanji) Ejem. Señor Primer Ministro. Hace cosa de... una hora y media, el capitán de navío Kiosuke Yoshimura, máximo responsable de nuestro nuevo portaaviones, el JDS Kagoshima, ha tomado personalmente y sin hacer ningún caso a sus mandos superiores, el control sobre el Kagoshima y ha cortado las comunicaciones con el exterior. En estos momentos, el portaaviones en cuestión está... literalmente... bajo secuestro. -se hace el chismorreo entre la sala-
(Asuma) ¿Lo he entendido bien, General? ¿Lo está diciendo seriamente?
(Riukanji) Totalmente, señor Primer Ministro. Entiendo que suene absolutamente absurdo e imposible. Pero es así.
(Takeo) ¿Cómo han llegado a esta conclusión?
(Riukanji) Tengo una copia del mensaje que ha enviado Yoshimura desde el Kagoshima. -se pone gafas de leer y lee el mensaje- Dice... "No intenten detenerme, caballeros. Ustedes, los señores del gobierno, jamás lo entenderían. Pero estoy seguro, que los auténticos japoneses, aquellos que no han perdido su verdadera identidad, me entenderán. Mi objetivo vital, cómo "Almirante" del JDS Kagoshima y de su flota imperial, es obedecer la voluntad del emperador y seguir con la guerra, antes que nos obligarán a rendirnos, falsamente, por culpa de la fuerza del átomo. Pero ahora será distinto. Mi fuera aérea combinada posee una fuerza considerable: más de veinte megatones de potencia. Y ahora ya no me puede detener ni ustedes ni nadie. Quien lo intente... que se atenga a las consecuencias. Si su divinidad imperial desea, podremos devolver a nuestro milenario imperio y su guerrero y orgulloso pueblo, a su verdadera... naturaleza. Que Buda grande y poderoso esté con nosotros." Y... ya está. Aun no hemos determinado si el mensaje está escrito en clave o no, así que no sabemos si va realmente en serio.
(Asuma) -dice muy seriamente- No hace falta descifrar nada, General. Ese hombre es un psicópata. Parece que simplemente... se ha vuelto loco de remate.
(Kanuka) -levantada de brazos cruzados tras Asuma, quien está sentado en su sillón- ¿Estás seguro que es tan sencillo, Asuma?
(Asuma) ¿Eh? ¿A que te refieres? -dice extrañado-
(Kanuka) Piensa en la tripulación de ese portaaviones. ¿De verdad crees que todos le están apoyando? ¿Nadie ha pensado que puede tratarse de un secuestro?
(Matsuda) Un secuestro... sería una opción muy alocada, pero no imposible. Si es así, también es muy preocupante. Significaría que podría producirse un botín a bordo del Kagoshima para recuperar el control legítimo sobre el portaaviones.
(Ishimoto) La cuestión, por la información que tenemos, es que el Kagoshima ha caído en manos de su capitán, quien él mismo se ha autoproclamado "Almirante y jefe supremo de la Marina Imperial". ¿Es así, General?
(Riukanji) Es así, señor. Y parece ser que no está solo. Estamos a la espera de que un avión de reconocimiento P-3 Orion sobrevuele el Kagoshima y pueda proporcionarnos más información. Hasta entonces...
(Asuma) Señor Kogame. ¿Ya habéis empezado a actuar?
(Kogame) Por supuesto, señor. Un buen amigo "nuestro", está ya trabajando intensamente buscando respuestas a las preguntas escritas por la actuación del capitán Yoshimura.
(Asuma) ¿Goto está en ello?
(Kogame) La sección 5 al completo, con la ayuda de otras secciones. Pronto tendremos noticias suyas.
(Asuma) Ishimoto. ¿Que tratamiento damos al asunto?
(Ishimoto) De momento, la prensa no se ha enterado de la situación. Será inevitable que se entere de ello. Pero sería muy recomendable... que hasta que no se solucione la crisis, el asunto se mantenga en el secreto más estricto. No por nosotros mismos, señor, sino por el revuelo que eso causaría ante los países vecinos.
(Kanuka) De todas formas, será inevitable que los Estados Unidos se enteren de la situación. Y si los americanos lo saben, seguro que China y Rusia también lo sabrán.
(Matsuda) Ahora, Asuma, nuestra prioridad absoluta es recuperar el control sobre ese portaaviones. Por todos los medios posibles. Si podemos conseguirlo mediante negociación y diplomacia...
(Riukanji) Eso será imposible, señor. Si ha cortado toda comunicación con el exterior demuestra su negativa total y absoluta a cualquier clase de negociación. … Me temo que la única vía para resolver el conflicto, será estrictamente militar.
(Matsuda) No podemos hacer eso, General. O al menos, deberíamos dejarlo cómo último recurso.
(Riukanji) Por qué, señor Ministro.
(Matsuda) … ¿Se acuerda de la crisis del puente de la bahía hace once años? ¿En febrero de 2002?
(Riukanji) -serio y sin contestar un instante- … Sí, lo recuerdo. Era el Vice-General de la Fuerza Aérea de Autodefensa entonces. Nunca podré olvidar el caos que se generó aquella noche.
(Matsuda) Ahora estamos de nuevo ante lo mismo. Un loco que pretende llevar a Japón... hacia una guerra civil. Eso es lo que realmente debe darnos miedo. -todos se quedan mirando muy seriamente-
(Takeo) Eso no es lo más preocupante. ¿Es que únicamente soy yo quien se ha dado cuenta?
(Riukanji) Lo sabemos, señora ministra. Se refiere a lo de "veinte megatones de potencia".
(Asuma) Eso hace referencia... a armas nucleares. ¿No? Pero nuestro país no tiene ni desea tener arsenal nuclear. Entonces, a que viene esa jerga?
(Ishimoto) Podría ser un mensaje en clave, quien sabe.
En ese momento, llega Suzuki... acompañado de Goto.
(Suzuki) Señor Primer Ministro. El señor Kiichi Goto, de la sección 5 de la NNSA. Tiene algo muy importante que transmitirle, señor.
(Asuma) Goto. Malas noticias, me imagino.
(Goto) Siento sonar un pelín gafe, señor. Pero sí. Traigo pésimas noticias. Hemos descubierto que el incidente... va mucho más allá, de un mero intento chapucero de golpe de estado, o de un capitán al que se le han cruzado los cables. En realidad, todo está perfectamente organizado y programado desde hace meses. Lo peor... es que ni siquiera nosotros, nos hemos dado cuenta hasta que no ha sido demasiado tarde.
(Takeo) Explíquelo todo. No se corte un pelo, señor Goto.
(Goto) Mi equipo, con la ayuda de otras secciones de la NNSA, ha descubierto que tras este estrambótico accidente, se esconde en realidad una organización, a la cual no teníamos catalogada cómo organización terrorista. Sino únicamente, cómo una organización política radical.
(Kanuka) ¿Un grupo de ultraderecha nacionalista japonés?
(Goto) Exacto. A partir de ahora, me temo que tendremos que subirla de categoría y catalogarlos cómo terroristas de primer nivel.
(Asuma) Quienes son, Goto. Dígamelo.
(Goto) La organización en cuestión se hace llamar "Jinkai-Ku". En parte, se basan en la obra escrita del gran poeta japonés de la posguerra "Mishima".
(Kanuka) ¿Mishima? Me suena de algo.
(Ishimoto) Yo lo recuerdo cómo si fuese ayer mismo. Los que entonces no habías nacido no lo recordaréis. Fue en 1969. Entonces yo tenía quince años y vi en directo, por la televisión en blanco en negro del bar de mi pueblo, cómo ese tipo asesinó al comandante de la región militar de Tokio, lanzó una proclama ante las tropas de las Fuerzas de Autodefensa y al ver que éstas, en vez de seguirle, le insultaban acusándole de... homosexual, porque efectivamente era bien sabido por todo el mundo cultural de la época que lo era y se reían de él... desenfundó su espada y se la clavó al estómago ante las cámaras de televisión y todo el mundo allí presente. Se hizo el harakiri. Por lo tanto, señor Primer Ministro, no es la primera vez en la historia del Japón democrático, que alguien intenta hacer revolver las Fuerzas de Autodefensa contra la legalidad vigente.
(Matsuda) Mishima fue el primero; y después...
(Asuma) Yukihito Tsuge. El responsable de la crisis del puente de la bahía hace once años. Ese hombre sí que estuvo a punto de causar una guerra civil en Japón.
(Goto) Exacto. Hemos descubierto que el capitán Yoshimura militó durante sus años de estudiante universitario en dicha organización. Fue un estudiante de ideología claramente nacionalista y de ultra-derecha. Con el paso del tiempo, aparentemente, y tras ingresar en la marina de Autodefensa, donde ascendió peldaños rápidamente, se moderó. Hasta ahora, tenía la imagen entre sus correligionarios de hombre íntegro, serio, extremadamente meticuloso y abocado a su trabajo. Estuvo casado y tuvo dos hijos durante su matrimonio. Pero su mujer terminó por pedirle el divorcio, al descubrirle un asunto, digamos... de faldas.
(Matsuda) Es decir, que al capitán Yoshimura, le van los líos extramatrimoniales con jovencitas.
(Kanuka) -dice despectivamente- Menudo cerdo.
(Goto) Podéis decirlo así. Hay otro aspecto que quiero recalcar. El capitán, en su época de estudiante, conoció un buen amigo. Alguien que... acabamos de mencionar hace unos momentos.
(Kanuka) ¿Tsuge y él se conocían?
(Goto) Sí. Se conocieron entonces. Fueron compañeros en la universidad y en la militancia del grupo de ultra-derecha, a mediados de los años ochenta.
(Takeo) Entonces... lo que está pasando, tiene un sentido. Tal vez estemos ante un nuevo accidente del puente de la bahía. Si es así, nos será más fácil resolverlo. Esta vez es un único portaaviones, aislado y rodeado.
(Goto) Me temo... que será infinitamente más complicado de lo que creemos, Takeo.
(Takeo) ¿Eh? -se queda sin entenderlo-
(Kanuka) A que se refiere exactamente. -dice mirando a Goto seriamente-
(Asuma) Sí. Que quiere decirnos.
(Goto) El grupo, mediante contactos y la obtención ilícita de grandes cantidades de dinero a través de actividades ilegales alrededor del mundo, se ha hecho con... un pequeño arsenal nuclear. -todos se quedan boquiabiertos- Aun no lo sabemos con toda seguridad. Pero creemos que... se han hecho con ocho misiles. Cuatro aire-tierra para los caza-bombarderos embarcados del Kagoshima, los F-35JC, obtenidos en Pakistán... y cuatro más de crucero, de fabricación rusa, probablemente en el mismo país.
(Asuma) -se echa la mano a la cara, consternado- Santo Dios del cielo. Ya estamos otra vez. Sólo han pasado cuatro meses de lo de las Senkaku... y ya tenemos otra montada.
(Takeo) ¿Que pretende hacer ese lunático con esos misiles? -dice un tanto enfadada-
(Goto) El problema, lo tienen más bien ellos. Por el momento, sería recomendable que las Fuerzas de Autodefensa se movilizasen en su totalidad.
(Asuma) -dice intrigante- ¿Seguro? Nadie más en las Fuerzas de Autodefensa... seguirá los pasos de Yoshimura, señor Goto? ¿Me lo puede garantizar?
(Goto) Señor... usted es su auténtico comandante en Jefe. Los Generales de los tres ejércitos están con usted en resolver esta crisis. Ya sabe que yo... me aseguro de que la gente con quien trabajo, sean de fiar. Y le aseguro que puede confiar en ellos.
(Asuma) Está bien. General Riukanji.
(Riukanji) Sí, señor.
(Asuma) Ordene el estado de alerta de las fuerzas aéreas y de las de tierra. Que el nuevo escudo antimisiles de Japón, el RX-1000, sea activado y puesto en estado de alerta. Y que todas las baterías de misiles de interceptación, estén operativas y preparadas.
(Riukanji) Sí, señor. A sus órdenes. -se marcha andando con prisas-
(Takeo) Puede que quiera empezar una guerra civil. Pero existe también la posibilidad...
(Kanuka) De que quiera atacar a otros países de nuestro entorno, o a las bases americanas en Japón. Sabiendo que es un ultranacionalista japonés, es lo más probable.
(Asuma) Mierda. -se queda un rato pensativo- … No hay otra solución.
(Kanuka) Hazlo, Asuma. Aunque no se lo dijeses, los americanos seguro que lo saben igualmente. Llama a la Casa Blanca y explícales la situación. No sea que después, te arrepientas.
(Asuma) De acuerdo, Kanuka. -entonces, le suena el móvil a Suzuki-
(Suzuki) Oh, disculpen. -se pone- Soy yo. Dime. … ¿Que? … Entendido. Ahora se lo digo. Gracias. -cuelga- Señor, tiene que saber algo.
(Asuma) Que ocurre.
(Suzuki) Yoshimura ha hecho un nuevo comunicado desde el Kagoshima. Y esta vez... es un mensaje de video.
(Asuma) ¿Que? -todos se quedan consternados- … ¿Tiene ese mensaje?
(Kanuka) Seguro que era un comunicado para la televisión. ¿Me equivoco?
(Suzuki) Así es.
(Kogame) Ya nos hemos encargado de ese asunto, señor. No debe preocuparse por eso. La opinión pública no sabrá nada de esto mientras esté sucediendo.
(Asuma) Quiero ver ese mensaje de video.
(Suzuki) Debemos establecer contacto con la central de mando estratégico de las Fuerzas de Autodefensa. Ellos tienen el mensaje. -establecen conexión por el monitor de plasma gigante, mediante videoconferencia-
(Okura) Buenas noches, señor Primer Ministro. Acabamos de recibir un comunicado de video del capitán Yoshimura.
(Asuma) Yo y todos los aquí presentes queremos verlo. Póngalo.
(Okura) Le advierto que no le gustará lo que va a escuchar, señor.
(Asuma) No me importa. Póngalo.
(Okura) Sí, señor.
Entonces, ponen en pantalla el video de Yoshimura, donde sale vestido con ese uniforme japonés de la Segunda Guerra Mundial... y con una mirada muy inquietante.
(Takeo) -se queda sin palabras- Pero que...
(Matsuda) ¿De que demonios se ha disfrazado ese loco? -sin creer lo que ve-
(Asuma) Silencio. Quiero escucharlo.
(Yoshimura) … Buenas noches... Japón. Japón. Ahora... sí, ahora... Japón podrá recuperar su orgullo perdido. Su historia falsa e inventada durante los últimos setenta años, una historia que nos impusieron y que no es la nuestra, ha contaminado las mentes de nuestro pueblo, su mentalidad de lucha y su corazón. Nuestro pueblo, jamás nació para la paz, sino cómo guerreros. Tenemos un código de honor, de obediencia ciega al emperador. El emperador. Su divinidad imperial, contaminado por las ideas liberales, pacifistas y retrogradas que nos impusieron los diablos americanos cuando nos invadieron de forma ilícita en 1945. A Japón se le obligó a terminar la guerra de forma deshonrosa y sin luchar, con la fuerza de un arma, que los americanos reservaron para nosotros: la bomba atómica. A lo largo de estos setenta años, los diablos americanos y los decadentes y salvajes occidentales, han lavado el cerebro a los súbditos del emperador, convirtiéndoos a vosotros, los japoneses, en un pueblo decrépito, inoperante, sin rumbo y sin objetivo. Os quitaron vuestra esencia, vuestra única razón de existir cómo pueblo: la guerra. La guerra para expandir nuestra nación y para mayor gloria de su divinidad imperial. Hay quien dice que el Emperador, en el falso Japón actual, sólo tiene un papel representativo que le marca la constitución y quien realmente tiene el poder, es el Primer Ministro y la Dieta, elegidos por vosotros mediante sufragio universal. Que incongruencia. ¡Un guerrero, un japonés, jamás debe tener opción a elegir nada! ¡Únicamente a luchar y morir por el emperador! ¡Ese es el destino de esta nación! … -se ríe maliciosamente- Debéis pensar que sólo soy un loco. Un chiflado a quien se le ha ido la olla y no sabe lo que se dice. Pero pronto descubriréis, que mis amenazas con ciertas. Tú, "Asuma Shinohara". Sí, te hablo a ti, Primer Ministro. Un jovenzuelo occidentalizado, sin valores y que desprecia la tradición milenaria de mi nación y su sagrada divinidad imperial, para volver aun más decadente a Japón, en un mundo totalmente decadente y sin rumbo. El Japón actual, es la viva imagen del país que se hunde en su miseria intelectual. Los hombres no luchan. Las mujeres no se casan ni procrean. Los jóvenes no aprenden los valores tradicionales de Japón. Y los ancianos, no inculcan estos valores a las nuevas generaciones. ¡Este país, mi país, ha perdido su esencia y no pienso tolerarlo ni un minuto más! … Ahora, yo, el Almirante Supremo del nuevo Imperio de Japón, devolverá a Japón, a Asia y al mundo, al lugar que le corresponde. China, habitado por pseudohumanos comunistas y apóstatas, se atreve a amenazarnos. ¡Idiotas! No lo veis. ¡No lo veis, que aquí tenéis quien os devolverá a vuestro verdadero seno! ¡Ser nuestros esclavos y servir a la raza suprema y elegida de Asía! ¡Japón! … Si los súbditos de su majestad imperial me siguen, les prometo que destruiremos a nuestros enemigos. ¡A todos y cada uno de ellos! ¡A los de siempre y a los nuevos! ¡A los lejanos y los cercanos! ¡A los externos y los internos! Tanto China cómo América, se hacen llamar "Superpotencias." Ja. No se dan cuenta. ¡No se dan cuenta que la raza suprema auténtica, tiene el poder de eliminarles! Y eso, aquí y ahora, os anuncio que es lo que haré. Reprenderles con severidad, cómo el criador de caballos cuando doma un potro, para convertir a nuestros enemigos, en animales domesticados dóciles a nuestro servicio y voluntad. Y si se niegan, cosa que reconozco que están en su derecho... llevaré las represalias debidas con mis aviones siempre que me plazca... debidamente armados con armamento nuclear. Sí. Armamento nuclear. Ya que los diablos americanos nos obligaron a abandonar la guerra y deshonrar al emperador, por culpa de la fuerza del átomo... yo me encargaré de reemprender las hostilidades, devolver las agujas del reloj a 1945... con la fuerza del átomo. Si cualquier barco, avión o submarino de cualquier enemigo, sea de la nación que sea... o sea de nuestro propio país y obedezca las consignas del gobierno ilegítimo y traidor al verdadero Japón, no dudaré en usar mis misiles nucleares contra los objetivos que sea. -se pone a gritar cómo un loco- ¡Larga vida al milenario imperio de Japón! ¡Larga vida al Emperador! ¡Banzaaaaai! ¡Banzaaaaaai! ¡Banzaaaaaaai! -se termina el mensaje-
(Asuma) -totalmente incrédulo, cómo los demás- … Dios mio. Ha... ha... ha perdido la chaveta por completo. En cuando pueda, quiero hablar con el Almirante Komatsu. Creo que me debe una explicación.
(Kogame) Ya le estamos investigando, señor. Pero los indicios apuntan a que no tiene nada que ver. Y las Fuerzas de Autodefensa en su totalidad, cómo ya ha señalado el señor Goto, son totalmente fieles a la Constitución y al gobierno legítimo de Japón. Es decir, a usted, señor Primer Ministro.
(Asuma) Tengo que llamar a su majestad el Emperador e informarle de la situación. Que sepa... que ese descerebrado hace todo eso en su nombre.
(Ishimoto) No sería recomendable que el emperador interviniese en esta crisis. Si su majestad imperial no habla, será mucho mejor. Demostrará con hechos y no con palabras, que le da la espalda a Yoshimura en sus pretensiones totalitarias.
(Takeo) Estoy de acuerdo. Este asunto es demasiado grave cómo para que se sepa más allá de donde tiene que saberse. Que se mantenga todo en el secreto más estricto. Sólo el gobierno, la NNSA y la alta cúpula de las Fuerzas de Autodefensa, deben saber que está pasando.
(Kanuka) Considero que los Estados Unidos deben saber que ocurre. Si ese loco decide movilizar sus aviones contra nosotros, desde las bases americanas se darán cuenta que está pasando algo muy extraño. Hay que anticiparnos a los acontecimientos y que estén enterados de la situación.
(Asuma) Voy a mi despacho. Llamaré ahora mismo a la Casa Blanca y al Palacio Imperial. Pero antes... señor Goto.
(Goto) Sí, señor Primer Ministro.
(Asuma) Quiero que lo descubra todo. Y si le es posible... quiero que sea desmantelado esta misma noche. Puede que le esté pidiendo un imposible. Pero... debe hacerlo. ¿Se verá capaz de conseguirlo?
(Goto) Por supuesto. Puede confiar en la sección 5. Cuales con las instrucciones.
(Asuma) -dice todo contundente- Averigüe exactamente de donde han sacado esos misiles y quien está tras esta organización. Pero sobre todo, averigüe cómo desmantelarlo y detenerlo lo antes posible. Quiero que estén detenidos antes del amanecer. ¿Entendido?
(Goto) Sí, señor. -se postra ante Asuma y se marcha-
(Asuma) General Okura.
(Okura) Sí, señor Primer Ministro.
(Asuma) No dejen ni el más mínimo cabo suelto, General. Le ordeno que lo tengan todo, absolutamente todo preparado para anticiparse a las intenciones de Yoshimura. ¿Le ha quedado claro?
(Okura) Completamente, señor. ¿Eh? -de repente, tras suyo, las pantallas gigantes muestran señales de alarma-
(Asuma) ¿? Que está pasando ahí atrás, General.
(Okura) Un momento, señor. Enseguida le informo.
(Matsuda) Mierda. ¿Y si es lo que tememos?
(Ishimoto) Es lo más probable.
(Okura) Señor... tengo malas noticias.
(Asuma) Dígalo.
(Okura) Ese loco ha cumplido con su amenaza, señor. Acabamos de detectar el despegue de dos F-35JC desde el Kagoshima. Nos lo confirma el avión de reconocimiento P-3 Orion que hemos enviado sobre el portaaviones. Intentan establecer contacto con ellos, pero no responden.
(Asuma) -se preocupa de verdad- Mierda. ¿Y a donde se dirigen esos dos caza-bombarderos?
(Okura) … A Tokio, señor. Directamente hacia Tokio. Llegarán en cuestión de quince minutos. Puede que menos.
(Asuma) -visiblemente tenso y pensativo- … General, encárguese de interceptar esos dos F-35. Si no tiene más remedio... destrúyalos. Pero sólo cómo último recurso. ¿Entendido?
(Okura) Sí, señor.
(Asuma) Me volveré a poner en contacto con usted dentro de media hora. Tengo que hacer esas dos llamadas.
(Okura) Entendido, señor. Déjelo en mis manos. -se corta la comunicación-
(Matsuda) Al final ese lunático lo dice de verdad.
(Takeo) Lo que verdaderamente debe darnos miedo, es si esos F-35 llevan ni que sea uno de esos misiles nucleares. Lo siento por los pilotos, pero...
(Kanuka) No estoy tan segura de que lo hagan. Podría ser que estos desertasen.
(Ishimoto) Comparto esa teoría. Esos pilotos deben ir obligados, bajo coacción y amenaza.
(Matsuda) También podría ser que fuesen leales a su amo y señor. No podemos descartar ninguna posibilidad. Lo mejor, por ahora, es que esos cazas de la Marina sean interceptados por los de la Fuerza Aérea. Si podemos conseguir que se entreguen y aterricen en la base aérea más cercana, será lo mejor.
(Asuma) Voy a hacer esas llamas. Vuelvo enseguida. -se levanta todo preocupado de su silla para ir al despacho presidencial-
(Kanuka) ¡Asuma!
(Asuma) -se para y se gira, con una cara que es un poema- Que quieres, Kanuka?
(Kanuka) -mirando seriamente a Asuma- … No te dejes llevar por la situación. Mantén la calma y la serenidad. Debes ser más inteligente que él. Debes demostrarle... quien es el mejor.
(Asuma) -suspira, preocupado- … Claro. La reunión se reemprenderá en veinte minutos. Volveré después de informar a su majestad y al Presidente de los Estados Unidos. -se marcha-
(Takeo) Kanuka.
(Kanuka) ¿?
(Takeo) -dice preocupada- … Se le ve muy tenso. Creo que todo esto le supera.
(Kanuka) Te equivocas. Y si Noa estuviese aquí, te diría lo mismo.
(Takeo) ¿Pero crees que...
(Kanuka) Confía en él. Nosotras sólo podemos aconsejarle. Pero las decisiones... debe tomarlas él solo.
(Ishimoto) Cierto. De todas formas... en este mismo momento, la situación ya pende de un hilo. Ahora todo está en manos del General Okura.
En ese mismo instante, en la gran sala de la Central de Mando Operativo de las JSDF, la pantalla gigante principal muestra la situación de los dos cazabombaderos F-35JC que sobrevuelan el océano Pacífico, en dirección noroeste, directos hacia Tokio. Después de unos primeros instantes de desconcierto en la sala, se vuelve al orden. El General Okura y su vice-General, Takenori, dirigen la situación al momento.
(Controlador 1) Los F-35 provenientes del Kagoshima han variado rumbo y velocidad. Rumbo cero ocho cero. Velocidad Mach 1.4. Código naranja. No contestan.
(Okura) ¿Se dirigen directamente hacia Tokio?
(Takenori) Sí, señor. Ya se ha ordenado el despliegue de interceptores. Los problemas pueden presentarse si los americanos intervienen y despliegan sus F-16.
(Controlador 2) Despegue de interceptores. Dos F-15J, Maxwell 1 y 2, desde Hyakiuri; y dos F-3, desde Komatsu, Starfire 1 y 2. Interceptación prevista para Maxwel en tres minutos y Starfir en siete minutos.
(Okura) Esto no me gusta. Los F-35 son aviones de último grito. Los F-15 pueden no estar a la altura de las circunstancias.
(Takenori) No lo creo, señor. Los F-15J fueron recientemente modernizados. Tienen mayor potencia y velocidad que los F-35. Podrán enfrentarse a ellos, señor. Estoy seguro.
(Okura) -sin apartar su mirada furiosa de las pantallas gigantes- Eso es lo de menos, Takenori.
(Takenori) ¿Señor? -se queda sin entenderlo-
(Okura) Yo no me metí en esto para matar a mis propios muchachos. No me gustaría tener que matar a esos pilotos de la Marina.
(Takenori) Aun así, tenemos que interceptarles. Puede que se rindan sin más, o puede que se muestren hostiles. Lo sabremos en un minuto.
(Controlador 3) Maxwell 1 solicita instrucciones. Tiene los F-35 al alcance de su radar y de sus misiles Amram.
(Okura) Ordene que no disparen. Si no responden a la radio, que se pongan a su lateral y les escolten. Esos pilotos no pueden estar haciendo esto por su propia voluntad.
(Takenori) ¿Está seguro?
(Controlador 4) ¡Atención! ¡Detectado lanzamiento de misil desde uno de los F-35! ¡Repito! ¡Misil disparado desde... -en la pantalla, uno de los F-15J es mostrado en rojo-
(Takenori) O _ o No... no... no es posible. ¿Han disparado?
(Okura) -incrédulo en un principio, pero después se pone rabioso- … Mierda. Ha caído.
(Controlador 1) Maxwell 2 ha caído. Repito. Maxwell 2 ha caído. Esperamos confirmación de supervivencia del piloto.
(Controlador 2) Maxwell 1 confirma caída de Maxwell 2 por misil aire-aire. Supervivencia del piloto confirmada. Ha saltado en paracaídas en el último momento. Helicóptero de rescate, movilización inmediata.
(Okura) Que Maxwell 1 se retire.
(Takenori) -se queda de piedra- Pero... señor.
(Okura) ¡Que se retire! ¡Es una orden! -exclama rabioso-
(Takenori) Sí, señor.
(Okura) -sin dejar de estar rabioso- He querido darles una oportunidad y la han desperdiciado. Si quieren matar a sus propios compañeros, es lo que tendrán. ¡Que los F-3 se encarguen de ellos enseguida!
(Controlador 5) Detectada movilización desde la base americana de Misawa. Probablemente, dos F-16. Rectifico. Se trata de dos F-22. Repito. Dos F-22 americanos, han despegado desde Misawa. Esperamos confirmación del comandante americano de la base.
(Takenori) Esto se complica, señor. Los americanos ya se han enterado de la situación y han ordenado el despegue de su mejor avión contra nuestros F-35 rebeldes.
(Okura) Olvídalo, Takenori. Esto es asunto del Primer Ministro. Hasta que no reciba nuevas instrucciones de él, actuaré en consecuencia.
(Takenori) ¿Piensa... abatir esos F-35, señor? -dice intrigante-
(Okura) -tenso y reflexivo- … Sí. Llegarán a Tokio en cinco minutos. Y puede que lleven un misil nuclear con ellos. No podemos permitir que lo hagan. ¿? Pero que demonios... -se queda de piedra-
(Controlador 2) Los F-35 han variado drásticamente de rumbo. Han emprendido rumbo cero cuatro cero, hacia el sudeste.
(Controlador 5) Mando americano de Misawa confirma la orden de despegue de dos de sus F-22 para intervenir en la intercepción. Solicitan unirse a nuestros F-3 para llevar a cabo una maniobra en pinza y evitar que los aviones rebeldes lleguen a Tokio.
(Takenori) ¿Señor?
(Okura) -muy preocupado, echa un largo suspiro- … Está bien. Deles autorización. Cuatro contra dos es mejor que dos contra dos. Dejemos que los americanos se unan a la fiesta.
(Takenori) Sí, señor. … Es muy extraño. ¿Por qué lo habrán hecho?
(Okura) ¿Quieres decir por qué han cambiado de rumbo? No lo sé. Puede que al final decidan atacar Osaka, o Kyoto, o... -se da cuenta de algo- maldita sea.
(Takenori) ¿Y sin van directamente a atacar a los coreanos... o a los chinos?
(Okura) … Que remedio. Maldición. ¡Que los F-3 y los F-22 abatan esos traidores! ¡Y pronto! ¡No podemos permitir que lleguen al mar del Japón impunemente! ¿? -observa que los F-35 han desaparecido de la pantalla- Pero que... que coño es esto? ¿Donde se han metido? -exclama sin entender nada de nada-
(Takenori) ¡Que está pasando! ¡Informen!
(Controlador 2) Los... los F-35 han caído, señor. ¿Eh? ¡Señor! ¡Nos informan desde la estación de seguimiento SS-35 que los pilotos han saltado! ¡Repito! ¡Los pilotos han saltado!
(Okura) -totalmente sorprendido- ¿Que? ¿Que demonios significa esto?
(Takenori) -mirando al General, también alucinado- … Estamos salvados.
(Okura) ¿Eh?
(Takenori) ¿No se da cuenta, señor? ¡Han desertado! -exclama aliviado-
(Okura) ¡Qué ha sido de los aparatos!
(Controlador 1) Esperamos confirmación, señor.
(Okura) Tengo que informar al Primer Ministro Shinohara. Esto es inaudito.
(Takenori) Entendido, señor. Pero yo estoy seguro que esos pilotos han desertado. En cuando les localicen y podamos interrogarles, sabremos que demonios está pasando a bordo del JDS Kagoshima.
(Controlador 1) Starfir confirman caída de los F-35. Se han estrellado sobre las montañas del norte de la prefectura de Yamanashi, cerca del túnel Sasago.
(Takenori) Que los F-3 regresen de inmediato a su base. Informa al comandante americano de Misawa que la misión ha concluido. Que hagan regresar a sus F-22 a su base. Es una orden.
(Controlador 1) Recibido.
(Okura) Takenori.
(Takenori) ¿Señor?
(Okura) Puede que no sea necesario. Pero... esos locos podrían disparar uno de los misiles de crucero que tienen en su poder. Alerta la cadena de estaciones antiaéreas de barrido defensivo. Las quiero todas y cada una de ellas en alerta roja.
(Takenori) ¿El escudo antimisiles RX-1000, señor? ¿Y los misiles Patriot?
(Okura) Sí. Todo lo que tengamos. Ese chiflado ha demostrado ser capaz de cualquier cosa. No podemos arriesgarnos. La vida de millones de japoneses, peligra.
(Takenori) ¿No sería mejor... cortar el mal de raíz, señor? Destruir el portaaviones, quiero decir.
(Okura) -se indigna ante esa idea- No. ¡Jamás! Eso sería un crimen. ¡No pienso ordenar la masacre de la tripulación del Kagoshima!
(Takenori) Pues debemos pensar que hacer, señor. Mientras Yoshimura y su séquito ultra controlen el Kagoshima y tengan esos misiles nucleares en su poder, seguirán teniendo a Japón y nuestros países vecinos, bajo amenaza. Y además. Si no destruimos nosotros ese portaaviones...
(Okura) -muy preocupado- Ya lo sé. … Ya lo sé. Debo comunicarme de nuevo con el Kantei. Ocúpate del resto. Encontrad a los dos pilotos de la Marina.
(Takenori) Entendido, señor. -le suena el teléfono de delante y se pone- Sí. … Perfecto. Que los mantengan retenidos ahí. Enseguida irán a recogerlos en helicóptero. Gracias por la información. -cuelga- Buenas noticias, General. Una patrulla de Guardias Forestales que iba de camino hacia el lugar donde se han estrellado los dos F-35, han encontrado los dos pilotos sanos y salvos.
(Okura) Cómo están.
(Takenori) Bien. Todavía con el susto en el cuerpo, pero con muchas ganas de hablar.
(Okura) Llama a la NNSA. Que ellos se encarguen del interrogatorio. Que hay del despliegue de nuestras fuerzas navales.
(Takenori) El destructor JDS Chokai se encuentra a sólo hora y media del Kagoshima, señor. Y un poco más lejos, tenemos uno de nuestros submarinos. Por... si las moscas, señor.
(Okura) -se muestra enfadado- Por si las moscas. Maldita sea.
En el Kantei, Asuma regresa a la sala de reuniones donde sigue la reunión del comité de crisis del gobierno. Asuma ya había informado al Emperador del Japón y al Presidente de los Estados Unidos.
(Takeo) Cómo ha ido, Asuma. -pregunta preocupada-
(Asuma) No sabría por donde empezar. Su majestad imperial... se lo ha tomado con mucha serenidad. Pero hará lo que le he pedido.
(Kanuka) -dice sarcástica- ¿Que no meta las narices ni abra la boca?
(Asuma) Sí. Será lo mejor. Y por lo que hace a Obama...
(Kanuka) -sin dejar el tono sarcástico- Al contrario que el emperador, se meterá en el fregado quieras o no quieras. ¿Me equivoco?
(Asuma) Sí. Se meterán. Me ha informado que por su parte, las bases americanas en Japón están en máxima alerta.
(Matsuda) Me apuesto lo que quieras a que llevaban años esperando una oportunidad cómo ésta para poner coto a nuestra capacidad de defensa. Para Estados Unidos, Japón sigue siendo cómo un menor de edad que no puede ir a ninguna parte sin el permiso de sus padres. Cosa absurda, porque somos su principal aliado en Asia. Y aun así...
(Asuma) Lo que sí me ha advertido... es que o resolvemos este asunto antes de cinco horas, o hundirán nuestro portaaviones para prevenir cualquier acción de ese chiflado.
(Kanuka) -se queda pasmada- ¿Que? ¿Piensan hundir el Kagoshima con la tripulación y todo?
(Ishimoto) Eso sería un error. Sería una masacre. No pueden hacer eso.
(Asuma) Les preocupa más evitar que ese descerebrado lance sus misiles nucleares que no la tripulación del Kagoshima, la cual aun no sabemos de que lado está. -se sienta en su silla- … ¿Ha habido novedades mientras he estado atendiendo al teléfono?
(Matsuda) Ya lo creo, señor. ¿Suzuki?
(Suzuki) Parece que los pilotos de los dos F-35 del Kagoshima, no sólo no han atacado en Tokio, sino que han desertado. Si bien antes de hacerlo, han abatido uno de nuestros F-15. Los han encontrado perdidos y asustados en la montaña una pareja de guardias forestales. Ahora mismo los llevan en un helicóptero del ejército a la base militar más cercana. Y el señor Goto ya está de camino para interrogarlos.
(Asuma) Podemos confirmar entonces... que han desertado? ¿O se van visto rodeados por nuestros cazas y han decidido rendirse?
(Matsuda) Aun no lo sabemos, señor Primer Ministro. Lo sabremos en cuando tengamos noticias de Kiichi Goto.
(Asuma) -ya más calmado- Perfecto. Sabéis? ahora que acabo de saber esto... me gustaría poder hablar con Yoshimura. -se quedan todos perplejos-
(Takeo) ¿Y para que quieres hablar con él? ¿Para pedirle amablemente que se rinda? -pregunta en tono irónico-
(Kanuka) Y por qué no. Se habrá dado cuenta que no tiene ninguna posibilidad de llevar a cabo su... mierda, no. -se queda de repente pensativa-
(Asuma) Que piensas, Kanuka.
(Kanuka) Y si... y si nos ha engañado? ¿Y si todo esto ha sido una maniobra de distracción... para averiguar sus capacidades ofensivas sobre el terreno?
(Asuma) … Quiero hablar con el General Okura. Estableced contacto con la central logística de las Fuerzas de Autodefensa.
(Suzuki) Enseguida, señor Primer Ministro. -establecen contacto por videoconferencia a través del monitor de plasma gigante de la sala-
(Okura) Señor Primer Ministro. La situación, aunque extraña, ha sido resuelta satisfactoriamente. De momento, la situación estratégica se mantiene estable. ¿? -su coronel, Takenori, le dice algo a la oreja y Okura se queda patitieso- ¿Cómo?
(Asuma) ¿? ¿Ocurre algo, General?
(Okura) -responde sin salir de su asombro- S... se... señor. Tenemos comunicación por videoconferencia con el Kagoshima. -en la sala, todos se quedan impresionados y se hace el chismorreo-
(Asuma) ¿Yoshimura tiene algo que decirnos?
(Okura) Sí. Pero no es conmigo con quien quiere hablar. Sino con usted, Primer Ministro Shinohara.
(Takeo) ¿Que?
(Kanuka) No me lo puedo creer.
(Asuma) -suspira retumbándose sobre su butaca y dice decidido- … Muy bien, General Okura. Pásemelo. Yo personalmente le cantaré las cuarenta a ese lunático. Ya es hora que alguien de un puñetazo sobre la mesa y le demuestre quien manda aquí.
(Okura) Bien, señor. Le paso la comunicación.
A Asuma y los demás, les pasan la comunicación con Yoshimura, vestido con su uniforme de Almirante de marina japonés de la Segunda Guerra Mundial, todo negro y con su cara de sonrisa malevola, extraña.
(Yoshimura) Buenas noches... Primer Ministro. -se ríe maliciosamente, casi cómo un loco-
(Asuma) -le responde muy seriamente- Capitán Yoshimura. Yo que usted no me reiría. La que usted solo ha montado, no es precisamente una situación para partirse de risa. Pero déjeme que le diga, que usted, sí que me parece un personaje de lo más cómico.
(Yoshimura) ¿En serio? Estamos empatados. Yo pienso lo mismo de ti, jovenzuelo lameculos. Usted se postró y se dejó humillar ante los comunistas chinos, sin reprenderlos con severidad. Ellos son infrahumanos, no deberían ni existir.
(Asuma) -le replica con rabia- ¡Cállese! ¡Deje ya de decir estupideces sin sentido! ¡Lo que dice es inadmisible!
(Yoshimura) -con mirada fría y malévola- … Tú eres inadmisible. Tú y los millones de energúmenos que se han dejado lavar el cerebro tras setenta años de falsa democracia. Si mi revolución triunfa, yo personalmente me encargaré de devolverlos al cauce correcto: el del código de honor del guerrero japonés. Y los que se resistan... mala suerte. -se ríe con prepotencia-
(Asuma) -replica furioso- ¡He dicho que no tiene ningún derecho a reírse! ¡Esto no es la guerra civil del siglo XV, pedazo de idiota subnormal! ¡Déjese ya de tonterías!
(Yoshimura) -dice cómo mirando por encima del hombro- Mmmmm... un Primer Ministro puede decir esas cosas?
(Kanuka) -en voz baja y disimuladamente a Asuma- Recuerda lo que te he dicho antes. Mantén la compostura y la serenidad. Se más inteligente que él. No te dejes llevar por la rabia. Imponte.
(Asuma) Sí. Bien, señor Yoshimura. Hemos escuchado sus argumentos y cómo comprenderá, no tenemos ni podemos perder un segundo en escucharlos. Lo que pide es una locura de cuento infantil que nunca jamás se hará realidad. Y que sepa que los japoneses no saben nada de usted. Lo sabrán cuando le hayamos detenido y esté entre rejas, que es donde acabará, por saltarse la legalidad de esta manera tan flagrante. Usted no es más que un delincuente. Nada más. Y será tratado cómo tal.
(Yoshimura) ¿Es que no piensa amenazarme de una forma verdaderamente seria? Ah, no. Si no tiene nada serio con que amenazarme. En cambio, yo, sí. -se ríe maliciosamente-
(Asuma) -le advierte muy seriamente- Sepa que conocemos todos sus planes. Sus dos aviones, han desertado. Nadie comparte sus ideas y sus planes para Japón. Ni dentro ni fuera de nuestro país. Sí. De "nuestro" país. Porque esto es una democracia y es cosa de todos, no de un chiflado tarado mental que se hace erigir él mismo en una pantomima de sus propias locuras. No pienso permitir que un pobre capitán de portaaviones, del único portaaviones de Japón, divorciado y aficionado a los líos de faldas con jovencitas al que se le ha ido la olla, ataque a su propio país. Nunca, jamás, pienso tolerar ni permitir que por sus delirios de grandeza, quiera hacer estallar una guerra civil en Japón. Si piensa traer el caos a Japón, jamás se lo permitiré.
(Yoshimura) No diga estupideces, jovencito.
(Asuma) -se pone furioso- ¿Qué ha dicho? No permitiré que me hable en ese tono.
(Kanuka) -en voz baja- Asuma.
(Asuma) No te metas, Kanuka. Esto es algo entre él y yo.
(Yoshimura) Reconozco que consigue impresionarme, Primer Ministro. Es joven. Demasiado joven. Y por culpa de eso, todavía tiene pasión, ganas y energía por sus venas. Pero se equivoca en lo que dice.
(Asuma) Pues diga en que demonios me equivoco. ¡Dígalo!
(Yoshimura) Yo no quiero el caos para Japón. Porque el caos ya gobierna en Japón desde 1945. Desde que nos rendimos de forma deshonrosa. Yo quiero devolverles este mismo caos a todos mis enemigos, entre los cuales y lo siento... está usted, Primer Ministro Shinohara. Nunca me ha gustado y si llego al poder, será ejecutado, que lo sepa.
(Asuma) -se levanta furioso de su silla- ¿Cómo?
(Kanuka) -también se levanta furiosa- ¡Cómo se atreve a amenazar de esa manera al Primer Ministro! ¡No toleraremos más insultos!
(Yoshimura) -dice con mirada de loco- Yo... deseo el caos para todos y cada uno de mis enemigos. Para los chinos. Para nuestras colonias de Corea y Taiwan, las cuales devolveremos al seno de su verdadera nación, Japón. Y cómo no, a los salvajes y estúpidos occidentales. Los americanos, los europeos, los rusos. Nosotros somos una raza, un pueblo, superior. Porque nuestro verdadero líder, es un Dios viviente! Todos aquellos que terminaron con el camino glorioso de Japón en 1945, por la fuerza del átomo... serán respondidos, por fin y únicamente por mi, por el nuevo Japón... por la misma fuerza del átomo.
(Asuma) -le advierte furioso- ¡No te atreverás! ¡Hazlo y serás hombre muerto! ¡Te juro ante Dios y ante todos los japoneses y japonesas, que jamás lo permitiré! ¡Me has oído, Yoshimura!?
(Yoshimura) Escúcheme usted, marioneta de los decadentes occidentales. Ahora, yo, el nuevo Japón, poseo la fuerza del átomo y se la devolveré con más fuerza de la que nos dieron a nosotros.
(Kanuka) ¡Para de decir tonterías! ¡Todo eso ocurrió cuando nadie de nosotros había ni siquiera nacido aun! ¡Lo que dices no se sustenta por ningún lado! ¡Fuimos derrotados, pero gracias a esa derrota, se construyó el Japón libre y democrático que tenemos hoy en día!
(Yoshimura) ¿Libre y democrático? ¿Para quien? ¿Para los especuladores financieros? ¿Para los políticos "demócratas" corruptos? ¿Para las mujeres y hombres jóvenes sin moral ni orgullo alguno, que se dedican al placer sexual momentáneo con sus jóvenes cuerpos, en vez de dar su vida en el campo de batalla por el emperador? Este país es un circo inmundo y no pienso tolerar que siga en esta ciénaga llena de mierda apestosa y humeante.
(Kanuka) -mirándole rabioso y con total desprecio- Payaso.
(Yoshimura) -se saca un mando a distancia que sujeta en su mano- ¿Ven esto? ¿Mh?
(Kanuka) -se queda patitiesa- ¿Que? Mierda, eso es...
(Asuma) -igualmente sobrecogido- No... no estará pensando en...
(Yoshimura) -se ríe cómo un loco- … No lo olvide, Primer Ministro. Yo no me haré atrás. Ni yo, ni el regreso al Japón verdadero que nunca debería de haber desaparecido. Únicamente yo, reescribiré la historia. Quien a espada mata... a espada muere. -aprieta el botón rojo del mando... y Yoshimura es iluminado con un fogonazo a su derecha-
(Asuma) Que... ¡que demonios acaba de hacer!? -exclama totalmente sobrecogido-
(Yoshimura) -se ríe maliciosamente- Pregúnteselo a los diablos americanos. Si... los encuentra vivos cuando vaya a preguntárselo. El primer paso, será deshacerme de ellos y una vez logrado, Japón tendrá libertad de actuar por si mismo. Mejor dicho. Para volver a su verdadera naturaleza: la guerra. Hasta nunca. -corta la comunicación-
(Asuma) -sin salir de su consternación- No puede ser. Ha... que...
(Okura) ¡Señor Primer Ministro!
(Asuma) ¿Eh? ¿General?
(Okura) ¡Nuestras estaciones de seguimiento confirman el lanzamiento de un misil de crucero desde el Kagoshima!
(Asuma) ¡Mierda! -grita furioso pegando un puñetazo sobre la mesa-
(Matsuda) ¡Hacia donde se dirige!? ¡Conteste, General!
(Okura) Un momento, señor. Los ordenadores lo están verificando.
(Kanuka) Ahora si que lo tendremos crudo de verdad. Si no conseguimos destruir ese misil...
(Takeo) Estaremos muertos. Y no sólo políticamente. Sino literalmente.
(Okura) Señor Primer Ministro.
(Asuma) ¡Diga, General, a donde va el puñetero misil!
(Okura) Según nuestros sistemas, hay un 90% de posibilidades que el misil se dirija a Yokota, señor.
(Asuma) Maldita sea. Va a por los americanos. Cuando tiempo tardará en impactar el misil.
(Okura) Menos de tres minutos, señor. Pero no nos rendiremos sin intentar abatirlo.
(Asuma) ¿Podemos hacerlo?
(Okura) Nuestro escudo anti-misiles, el RX-1000, aun no ha sido testado lo suficiente, pero...
(Asuma) ¡Pero funciona o no, maldita sea!
(Okura) Sí, señor. En teoría, sí. ¿Lo utilizamos?
(Asuma) ¡Utilízenlo! ¡Es una orden directa! ¡Detengan ese misil cómo sea! ¡Ahora! -dice más nervioso y tenso que nunca-
(Okura) ¡Activad el RX-1000! ¡Destruid ese misil! ¡Ahora!
(Takenori) Las baterías de misiles Patriot están desplegadas, General. ¿Les ordeno abrir fuego?
(Okura) ¡Utilizad el RX-1000! ¡Dejad los Patriot por si nuestro propio sistema falla!
(Takenori) ¡Pero señor, no tendrá tiempo para abatir ese misil si los utilizamos en el último segundo! ¡Utilicemos los dos sistemas a la vez! ¡Así tendremos muchas más posibilidades de éxito!
(Okura) … De acuerdo. Que lancen también unos Patriot. ¡Destruid ese maldito misil!
(Controlador 1) Baterías una a tercera de RX-1000, del sexto grupo de defensa aérea, han abierto fuego. Baterías cuarta a octava, esperan instrucciones.
(Controlador 2) Muestro situación de nuestros misiles y del objetivo en el monitor principal.
Los siguientes treinta segundos, son de una tensión máxima. No se oye una palabra ni en la Sala de Operaciones de la JSDF ni en la sala de reuniones del Kantei. Esperan con un silencio sepulcral lo que ocurrirá. Todos tienen los ojos pegados en los monitores gigantes, que muestran el rumbo de colisión de los misiles anti-misil del sistema RX-1000, contra el viejo misil soviético que ha disparado Yoshimura desde el Kagoshima. Y tras estos primeros treinta segundos... el primero de los cuatro misiles disparados, falla el blanco. Pero pocos segundos después, el segundo, acierta y destruye el misil. Todo el mundo estalla en alegría. Los controladores se abrazan, Okura alza los brazos, mientras en el Kantei, Asuma se alivia con un suspiro y echándose la mano a la cara. Acababa de evitarse una catástrofe que hubiese tenido proporciones nunca vistas.
En el mismo momento, cuando ya es la una y pico de la madrugada, el helicóptero de la Sección 5, con Goto y Shinshi a bordo, aterriza en la base aérea de Hyakiuri. Los dos pilotos de F-35 que habían saltado, dos jóvenes de veinte y pocos años, altos y fuertes, pero aun con el susto en el cuerpo, estaban sentados en una sala medio a oscuras, únicamente iluminada por la luz de la lampara del flexo sobre la mesa de la habitación. Goto y Shinshi, entran.
(Goto) Buenas noches. ¿Son ustedes los dos pilotos?
(Piloto 1) -aun nervioso y miedoso- S... sí, señor. Así es.
(Shinshi) Por favor, no os asustéis. Podéis estar tranquilos. Ya no os pasará nada. Podéis hablar con total tranquilidad. Sabemos que Yoshimura os ha obligado a hacerlo, pero que al final, habéis desistido. ¿Verdad que sí?
(Piloto 1) -se calma- … De acuerdo. Pregunten lo que quieran.
(Goto) No vamos a preguntaros cómo lo ha hecho Yoshimura para hacerse con el control del portaaviones, ni quien le ha ayudado, ni nada de eso. Seguramente, tampoco lo sabéis. Y aunque lo supieseis, nosotros mismos ya conocemos esa información. Únicamente queremos saber, cual es la situación actual del Kagoshima.
(Piloto 1) Esto... señor.
(Goto) ¿Mh?
(Shinshi) ¿Tiene algo que decirnos?
(Piloto 1) Quiero... queremos pedir disculpas por haber abatido un avión de nuestro propio bando. Lo... lo sentimos mucho, de verdad. -dice muy arrepentido-
(Piloto 2) Nos sentíamos amenazados. Acorralados. Creíamos de veras que iban a disparar contra nosotros y a matarnos. Al final nuestro miedo ha sido más fuerte y hemos abatido uno de los aviones que la Fuerza Aérea ha enviado contra nosotros.
(Goto) No os preocupéis por nada. El piloto del F-15J que habéis abatido ha saltado en paracaídas de su avión antes que el misil diera en el blanco y está sano y salvo. Lo único preocupante, tal vez sea que en un solo día, se han perdido tres aviones muy caros cada uno. Es una verdadera lástima.
(Piloto 1) -suspira aliviado- … Menos mal. Gracias por decírnoslo. Acaba de quitarnos un gran peso de encima, señor.
(Goto) No hay de que.
(Shinshi) Volviendo al interrogatorio... podéis decirnos cual es la situación a bordo del Kagoshima, por favor?
(Piloto 1) -se queda un rato mirando preocupado a su compañero, hasta que responde- … El... JDS Kagoshima... ha retrocedido ochenta años atrás en el tiempo. Es cómo... cómo si hubiésemos vuelto al militarismo de los años treinta y cuarenta.
(Shinshi) Es decir, que... su capitán, o cómo él mismo se hace llamar, "Almirante Supremo del Nuevo Japón", ha impuesto una dictadura a bordo del Kagoshima. ¿Es mas o menos, algo así?
(Piloto 2) Sí, señor.
(Shinshi) ¿A parte de Yoshimura, hay más responsables?
(Piloto 1) Sí. Claro que los hay. Son una parte muy importante de la tripulación que se ha puesto de su lado, aunque minoritaria. Y unos hombres que no sabemos de donde han salido. Pero que sin duda... deben de ser terroristas o algo así. Llegaron en un barco de pesca.
(Goto) ¿Un barco de pesca? ¿Con qué?
(Piloto 1) -dice muy serio- … Con los misiles nucleares, señor. Nosotros no llevábamos ninguno. Nos envió, dijo, para... una maniobra de distracción sobre el enemigo. Nos dijo que sólo él sabía cuando sería el auténtico ataque.
(Shinshi) ¿Podéis decirnos más detalles de esos hombres que se han apoderado del Kagoshima?
(Piloto 2) Van vestidos completamente de negro. Con uniformes antiguos. Muy antiguos. Eso si, con armas modernas. Las reglamentarias de las Fuerzas de Autodefensa, que han cogido de nuestro propio arsenal.
(Piloto 1) Tienen que creernos. Nosotros no queríamos bombardear a nuestros propios compatriotas. Nuestro capitán nos lo ordenó. Pero alguien que nos ordena algo así... ya no puedo considerarlo cómo a mi capitán. ¡Jamás!
(Shinshi) Entonces... en el Kagoshima...
(Piloto 2) Han impuesto un régimen de terror a bordo. Y nosotros, su tripulación somos sus rehenes. Todos están muertos de miedo. Temen que tarde o temprano, nuestro propio gobierno o alguna potencia extranjera, sea Estados Unidos, Rusia o China, maten a Yoshimura, y con él, a toda la tripulación que no tiene nada que ver con él. ¡Por favor, tienen que decírselo! ¡Al Ministro de Defensa, al Primer Ministro, a quien sea! ¡Que no lo hagan! -exclama medio desesperado-
(Shinshi) Que no hagan, que.
(Piloto 1) … Que no asesinen a la tripulación, destruyendo el JDS Kagoshima. Tengo muy buenos amigos allí. Y... y no quiero que mueran.
(Piloto 2) Díganles esto a los de arriba, por favor. El Kagoshima no debe ser atacado o destruido. Sino liberado. ¡Eso es lo que tienen que hacer! ¡Por favor! -exclama con desesperación-
(Shinshi) Está bien, está bien, cálmese. Se lo diremos al Primer Ministro. Se lo prometo.
(Goto) Pues... creo que con eso será más que suficiente. Muchas gracias por su colaboración. Y estaos tranquilos. Todo saldrá bien. Confiad en nosotros.
(Piloto 1) Sí, señor. Y gracias. -Goto y Shinshi salen de la sala, andando a afuera, hacia el helicóptero-
(Shinshi) ¿Donde vamos ahora, jefe Goto?
(Goto) A la cárcel.
(Shinshi) ¿Eh? ¿A la cárcel? ¿A ver quien?
(Goto) -dice muy serio- … Yukihito Tsuge. No tengo ninguna prueba sólida. Pero... tengo un presentimiento, fuerte y claro cómo el agua pura de montaña, que él tiene algo que ver. Tal vez... mucho que ver.
(Shinshi) Hace once años nos las hizo pasar canutas para capturarle. Espero que esta vez, la cosa sea distinta.
(Goto) Lo será, Shinshi. Porque esta vez... yo soy quien traza el camino. Y mis caminos, traen siempre a la verdad.
Mientras, en la sala de reuniones del Kantei, entra Takeo, con noticias muy preocupantes.
(Takeo) -entra en la sala de reuniones de un portazo- ¡Asuma!
(Asuma) ¿? ¿Novedades, Takeo?
(Takeo) -dice un tanto tensa- Sí. Siento traer pésimas noticias. Hemos recibido un contundente comunicado del embajador americano. O solucionamos este asunto antes de que amanezca, o intervendrán con toda la contundencia de medios de que disponen sus fuerzas en Japón.
(Kanuka) -se extraña mucho- ¿Tantas ganas tienen de liarla parda? ¿No se dan cuenta que haciendo eso complicarán aun más las cosas?
(Asuma) No olvides que tu eres también americana, Kanuka. Estás criticando al gobierno de tu país natal.
(Kanuka) Eso no tiene nada que ver. Lo que quiero decir...
(Takeo) ¡No discutáis!
(Kanuka) ¡No estamos discutiendo!
(Asuma) ¡Basta! -las dos se callan de golpe- … Takeo, sigue.
(Takeo) Las bases americanas en Japón ya han solicitado refuerzos urgentes al continente. La Sexta flota de la Marina de los Estados Unidos ya está de camino hacia aquí. Tardarán una semana larga en llegar, pero el trámite ya está hecho.
(Asuma) ¿Tan grave es para ellos la situación? Oh... espera un momento. No es por el portaaviones. Sino... claro, es eso!
(Ishimoto) Lo hacen para evitar a toda costa que el conflicto se extienda por toda Asia.
(Matsuda) O en otras palabras, para que China y Rusia no se metan. Si estos dos se meten en represalia por las posibles locuras de Yoshimura, estaremos perdidos.
(Kanuka) Es decir, que Estados Unidos, sin tapujos, amenaza con destruir el portaaviones para eliminar el mal de raíz.
(Takeo) Pues reza porque sean los americanos quienes lo hagan.
(Kanuka) ¿Eh? ¿De que estás hablando? -dice intrigada-
(Asuma) … Los chinos.
(Takeo) Sí. Los chinos. Rusia ya ha amenazado con una posible intervención. Pero es muy poco probable. En cambio, China... su embajador ya nos ha enviado un mensaje claro y contundente de que si no tomamos medidas urgentes en las próximas horas, desplegaran su portaaviones acompañado del grueso de su flota sobre el mar del Japón, para destruir el Kagoshima. Un barco que además, resalta en la nota, nunca debería de haberse construido.
(Kanuka) -pensativa- Mmmm... Tal vez...
(Asuma) En que estás pensando, Kanuka.
(Kanuka) ¿Tú no te has dado cuenta, Asuma?
(Ishimoto) Yo sí me he dado cuenta. ¿Tú aun no, Asuma?
(Asuma) … Yoshimura. Quieres decir que Yoshimura...
(Matsuda) ¿Es esto lo que en realidad estaba buscando?
(Takeo) El regreso del estado de preguerra en Asia oriental. Y que esta vez sí, termine en guerra. Tal vez... toda su palabrería vacía y sin sentido, sea eso. Nada más que palabrería. Sus verdaderas intenciones, pueden ser otras mucho más oscuras y terribles.
(Kanuka) Es decir, una acción que obligase a Japón a entrar en guerra con alguien, por una agresión militar exterior. Y esa agresión exterior, más que de Estados Unidos o Rusia... podría venir, sobre todo, de China.
(Matsuda) Claro. Quiere inducir a los chinos a atacarnos. Sabe que los militares chinos no se lo pensarán dos veces en vengarse por la retirada de las Senkaku hace cuatro meses.
(Asuma) Entonces Yoshimura no está tan loco cómo aparenta. Sino más bien... sólo hace ver que está loco. Quiere hacernos caer en su trampa y hasta ahora, hemos caído de cuatro patas en ella. Maldito. -dice con desprecio-
(Kanuka) Asuma... debes decidir que hacer. Solamente tú, en estas pocas horas que nos quedan de tiempo, debes decidir... cómo terminar con esta terrible crisis. ¿Podrás hacerlo?
(Asuma) -muy preocupado, pero firme- … Sí. Puede que éste sea el reto más difícil de toda mi vida. Pero lo afrontaré. No me rendiré sin luchar.
Mientras Japón duerme, sale de fiesta o hace vida nocturna, sin saber nada de lo que está pasando, el gobierno de Japón, liderado por Asuma Shinohara, afronta una crisis tan o más grave que la que tuvieron que afrontar cuatro meses atrás. Aun no saben cómo reaccionar ante ella. Pero, cómo siempre, nuestros amigos sabrán cómo encontrar respuestas a sus preguntas, sobre la marcha. Unas respuestas, que serán contundentes y espectaculares.
