Hola mis chicas!

Espero que estéis llevando bien la semana; ainsss... sé que el tema Sam-Emily os ha dejado un poco plof... pero una pareja sin confianza, mal asunto, muy malo.

De momento, vamos a ver como siguen las cosas para todos los miembros de los Slave Heart; incluyendo ese concierto de Metallica que muchas, y sobre todo, mis chicas rock, esperáis. Así que este capi, dedicado especialmente a vosotras.

Espero que os guste, nos leemos abajo ;)


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de la estimada señora Meyer, yo solo juego con ellos. Personajes que no pertenecen a la saga, cosecha propia. Excepto Forks, lugares y localizaciones reales.

Canción de la primera parte del capítulo: "Hey God" de Bon Jovi

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Primera canción de la segunda parte del capítulo: "Master of puppets" de Metallica

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Segunda canción de la segunda parte del capítulo: "Nothing else matters" de Metallica

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Capítulo 25: Y nada más importa

-Buenos días por la mañana- saludó Emmett, acompañado de Rosalie, a Edward y Bella, que ya estaban en el comedor comunitario de las suites del grupo, ubicadas en un céntrico hotel de Río de Janeiro.

-Hola Em- el cantante y él chocaron las manos, a la vez que Rose tomaba asiento al lado de la castaña.

-¿Habeís descansado?- preguntó la rubia, sirviéndose una taza de café.

-Más o menos- contestó Edward, mirando el reloj que colgaba de la pared -siendo sincero, hoy es una de las pocas veces que si pudiera evitar salir al escenario, lo haría.

-Totalmente de acuerdo- asintió Emmett; los chicos estaban muy preocupados por Sam, que ayer mismo, antes de que el grupo pusiera rumbo a Brasil, despidió a Emily en el aeropuerto de Buenos Aires -no veo la hora de regresar a casa, y que se normalice un poco la situación.

-Todo está muy reciente- negó Bella con la cabeza -y la despedida de ayer, no fue precisamente amistosa.

Aunque la ya ex pareja guardó las apariencias durante el transcurso del concierto argentino, que la banda tocara la canción de Emily como despedida parecía no haber servido para nada. Jasper y Jake les oyeron discutir camino del aeropuerto, a cuenta de quien debía quedarse en la casa familiar, y otras cosas.

-No sé, pero me temo que la separación no va a ser para nada amistosa- musitó Edward, pasándose una mano por el pelo.

-Por lo que dice Sam, de momento solo van a firmar la separación, y no el divorcio- se encogió de hombros Rosalie -puede que les venga bien un tiempo separados, pero separados de verdad- enfatizó -la distancia puede hacer que vean las cosas de otra manera.

-¿Crees que Emily está por la labor?- contradijo Bella, con una pequeña mueca; la castaña se olía que la todavía mujer del bajista había accedido a firmar, momentáneamente, solo la separación, a petición de Sam.

-Tiempo al tiempo- suspiró Emmett -pero me preocupa Sammy; cuando regrese a Los Ángeles, y no regrese a casa junto a ella, ahí se topará con la cruda realidad...- dejó la frase sin terminar -lo que menos necesita es hundirse en la miseria, y que empiece a beber y a descontrolarse.

-Siempre ha sido el más cabal de nosotros, junto con Jazz- Bella sonrió comprensiva al escuchar a su novio -pero me da miedo que todo este asunto le supere.

-Habrá que estar pendiente- musitó el batería para sí mismo, antes de dar cuenta de sus tostadas.

-¿A qué hora es la rueda de prensa?- Rosalie cambió de tema, mirando a Bella.

-En poco más de dos horas- respondió la castaña -Ness... quiero decir, Reneesme ya está preparando todo, en una de las salas de prensa del hotel.

-¿Tú también?- Edward arqueó una ceja divertido cuando a su chica casi se le escapa el apodo de la pelirroja.

-Hay que admitir que es más fácil- rodó los ojos Rose -¿qué te parece si después nos vamos las tres a dar un paseo, antes de la hora de comer?

-Me encantaría- aceptó Bella -así dejamos descansar un poco a los chicos; además, me gustaría comprarle algo a la niña- miró a su novio, que asintió con una sonrisa.

-También les compraremos algo a los pequeños samuráis- añadió Rose -me muero por hincarle el diente a uno de esos bikinis- se frotó las manos.

El hotel donde estaban alojados, el Copacabana Palace, estaba ubicado en primera línea de la emblemática playa brasileña del mismo nombre, y los aledaños estaban llenos de pequeños comercios. Mañana regresaban a casa por la tarde, de modo que antes aprovecharían todos ellos para recorrer los sitios más turísticos de la ciudad. Los carnavales acababan de celebrarse, así que todavía había mucha gente en Río.

Poco a poco, el resto del grupo fue renuniéndose para el desayuno y empezar el día. Sam fue el último en llegar al comedor, y aunque sus ojos denotaban que apenas había descansando, intentó participar en la conversación y se esforzó por mostrar una mueca agradable, aunque sus ojos dejaban ver tristeza y resignación.

-¿Crees que estará bien?- cuchicheó Bella a su chico en voz baja.

-Esperemos cariño... esperemos- respondió este, dejando después un pequeño beso en su mejilla, antes de dar por concluido el desayuno y empezar el ajetreado día.

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A media mañana, y con la rueda de prensa finiquitada, las chicas dejaron al grupo descansando en el hotel, para dar un paseo y hacer las consabidas compras. Aunque Rose iba con sus enormes gafas de sol e intentaba pasar desapercibida, si que hubo gente que reconoció a la famosa modelo y la paró para hacerse fotos con ella, aunque en general les estaban dejando disfrutar del paseo.

Pidieron a una pareja que les sacara una foto a las tres, frente de la playa; la instantánea era muy graciosa, con las tres ataviadas en pantalones cortos, minifaldas y gafas de sol; según la pelirroja, "look playero".

-Eres muy querida aquí- observó Reneesme, después de salir de una tienda de bañadores, en la cual las tres adquirieron diversas prendas, y unos graciosos bañadores para los niños -el dueño por poco se cae de espaldas cuando te ha visto- Bella rió, divertida.

-Soy una gran amiga de sus compatriotas- objetó la rubia -Adriana Lima, Gisele Bündchen... - enumeró, con una sonrisa.

-¿Puedo hacerte una pregunta?- inquirió Bella, con auténtica curiosidad.

-Claro- asintió; las chicas ya estaban perfectamente acomodadas en una terraza no muy lejana al hotel, disfrutando de unos estupendos cócteles.

-¿Cuándo llegue tu niño o niña, vas a tomarte un descanso?

-Lo he pensado, sí- admitió -ten en cuenta que cuando nos lo den, los chicos ya habrán acabado la gira, y Emmett estará más tiempo en casa- Reneesme asintió -no me retiraré del todo, pero sí seleccionaré más los contratos, al menos los primeros meses.

-Es lógico- aprobó Bella.

-¿Cuándo tendréis noticias de la agencia de adopción?- siguió preguntando la pelirroja.

-Hasta que no decidamos el lugar de procedencia del pequeño, no sabremos nada- les contó -para finales de marzo debemos dar una respuesta.

-¿Por qué adoptáis?- siguió preguntando esta -es decir; creo que es maravilloso lo que vais a hacer, pero...- Rose y Bella se miraron, sonriendo levemente.

-Emmett no puede tener hijos de manera natural- le explicó, con total tranquilidad -la causa es genética, de modo que ya nació con ello- las chicas escuchaban con atención -no recuerdo exactamente el nombre, pero se debe a varias alteraciones de hormonas.

-¿Y no hay tratamiento para eso?- siguió preguntando Reneesme.

-Al ser genético, no- confirmó -nunca ha producido espermatozoides, ni los producirá.

-Vaya- musitó, asombrada, ante la mirada de comprensión de Bella.

-Sé que parece increíble, ya que él está completamente sano- siguió relatando la rubia -nos enteramos cuando fuimos al médico, ya que no conseguía quedarme embarazada; por lo que nos explicó el especialista en reproducción, la mayoría de los hombres con este tipo de trastorno se enteran cuando intentan tener un hijo, y no pueden.

-Debió ser un palo muy grande- suspiró Bella -recuerdo que a una prima de mi madre le costó quedarse embarazada; y aunque con el tiempo se quedó, la incertidumbre de la espera es terrible, y darle vueltas al tema todo el tiempo agota.

-Al principio fue un shock, no lo niego- Rose sonrió con tristeza -Emmett tardó mucho en asimilarlo, y nos afectó a nuestra relación íntima durante un tiempo. Incluso me llegó a insinuar que me dejaría ir, y que encontrara a un hombre del cual me enamorara y me pudiera dar una familia.

-Pero que sea estéril, no significa que tenga también problemas de impotencia- añadió la castaña.

-Sin embargo, está comprobado que los tíos le dan muchas vueltas de cabeza a esa cuestión, y no reaccionan como nosotras frente a ese tipo de problemas- habló ahora Nessie.

-Exacto; eso es precisamente lo que le ocurrió a Emmett- le dio la razón la rubia -una vez asimiló la noticia, y el especialista en reproducción nos explicó que opciones teníamos, parece que vio el problema desde otra perspectiva. Ahora está feliz, y ansioso con la expectativa de traernos al pequeño o pequeña a casa.

-Otro niño- sonrió Bella -con tu pequeño y el de Alice...- meneó la cabeza -los Slave Heart podrían abrir una cadena de guarderías- sus amigas rieron la ocurrencia.

-Cambiando de tema- dijo Reneesme, todavía entre risas -cuéntanos un poco de la boda; ¿habéis pensado algo?

-Como ya os conté, será el primer fin de semana de junio, el sábado- Bella sacó su teléfono móvil y abrió la aplicación del calendario.

-Cuatro de junio- confirmó la castaña -estamos en Los Ángeles esa semana.

-El sitio debemos discutirlo; puede que alquilemos un resort o una villa privada, o algo así- siguió hablando -ya conoces a Emmett, con respecto a la prensa es igual o peor que Edward. Y yo lo prefiero, antes de que se monte un circo.

-Es mejor- asintió la pelirroja.

-Alice y mi representante distribuirán una foto de la boda a los medios el lunes siguiente- creo que es lo mejor, y no necesitamos dar ningún tipo de exclusiva.

-¿Muchos invitados?- preguntó Bella.

-El grupo, por supuesto; vosotras entráis dentro de los Slave Heart- señaló a ambas jóvenes -algún integrante del equipo técnico y la discográfica, y los amigos más íntimos, aparte de la familia- enumeró -apenas sobrepasan las sesenta personas.

-Que ganas de que llegue- exclamó Nessie, contenta -¿has mirado vestido?

-Ya lo he encargado- Bella y la pelirroja se miraron -Michael es un buen amigo, y lo está diseñando- ambas se quedaron calladas unos segundos, hasta que Bella cayó en la cuenta.

-¿Michael... Michael Kors, el famoso diseñador?

-El mismo- confirmó.

-Dios mío- musitó Reneesme, asombrada -siempre me trago los programas de moda de la tele; ese tío hace unos trajes de noche increíbles.

-Cierto- le dio la razón Bella -¿crees que pueda hacerme uno a mi, para estar a la altura?- bromeó, arrancando las risas de estas.

-Si necesitáis ayuda en cualquier cuestión de compras, mi hermano os echará una mano encantado- les dijo -es personal shopper, y trabaja con muchas celebridades de Hollywood; y suele colaborar esporádicamente en revistas de moda, y en programas de televisión- Bella arrugó el ceño, ya que eso no lo sabía, hasta que los ojos de Nessie se agrandaron.

-¿Demetri Hale es tu hermano?- exclamó, estupefacta, ante el asentimiento de cabeza de Rosalie -santo dios...- murmuró.

-Jamás lo hubiera emparentado contigo- habló ahora la castaña -aunque yo conocí a Alice y no relacioné el apellido hasta que tuve a los chicos frente a mis narices- refunfuñó, acordándose de su ya histórico primer día de trabajo.

-Y aquí estás... siendo la novia de Edward Cullen- la picó Rose, sonriendo pícara.

Las tres estallaron en risas, y no hicieron otra cosa que brindar con sus cócteles; a pesar de la separación de Emily y Sam, las cosas marchaban bien para el resto de los miembros del grupo, y eso bien se merecía un brindis.

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Después de regresar al hotel y de almorzar en compañía de los chicos, enseguida llegó la hora de trasladarse a la denominada "Praça da Apoteose", una enorme explanada que formaba parte del recinto del sambódromo, el lugar donde se celebrabran los conciertos importantes en la ciudad. Los chicos se sumergieron durante dos horas en los ensayos; Rose se acomodó en el camerino, revista en mano, mientras que Nessie y Bella repasaron minuciosamente la lista de personas que accederían al camerino del grupo.

En eso estaban cuando fueron interrumpidas por Edward, que sonriendo y con un cigarrillo en la mano, se acercó a ellas.

-Hey- dijo su novia, sonriendo -¿ya toca el descanso?- indagó.

-Hace demasiado calor- protestó el cantante, tomando asiento a su lado -¿mucho jaleo para hoy?- se interesó, mirando por encima del hombro de su chica el Ipad que esta sostenía en sus manos.

-No demasiado, apenas una treintena de personas- le contó -pero hay prensa acreditaba.

-¿Prensa?- arrugó el ceño Edward, a la vez que le rodeaba un hombro y la acercaba a él.

-Acreditaciones de última hora- aclaró la pelirroja -no iba a concederlas, pero después de hablar con Alice, me ha dado permiso.

-El cuento de nunca acabar- meneó la cabeza, suspirando resignado -¿damos un paseo?- le ofreció a su chica.

La pelirroja se disculpó, dejando a la pareja unos minutos de intimidad. De la mano de su novio, Bella se vio arrastrada a un curioso escondrijo, debajo del escenario, donde estaba montado uno de los equipos de control de sonido.

-¿Y este secuestro?- bromeó ella, con una sonrisa.

-Casi no te he visto en todo el día- le recordó, acercándose a ella cual cazador al acecho -me hubiera gustado que te quedaras en el hotel conmigo- murmuró contra su cuello -mi hora de la siesta no es la misma sin ti.

-Pervertido- rió ella, dándole un pequeño golpe en el pecho, haciendo que este también riera -¿ansioso por volver a casa?

-Solo para que los dos podamos estar con Amy- la castaña sonrió con comprensión.

-¿La dejarás con tus padres el día del concierto?- interrogó, jugando con uno de sus pendientes.

-Ajam...- respondió, sin dejar de besar su cuello -el domingo podemos ir a buscarla los dos.

-Me parece bien- aprobó; los labios de Edward le provocaban un agradable cosquilleo allá donde la besaba; sus besos iban subiendo poco a poco, dejando su cuello, pasando por su mandíbula y llegando a su boca, que recibió las caricias con ansias.

Mientras sus lenguas se dedicaban a explorar las bocas del otro, y las pequeñas y heladas manos de Bella se introducían por debajo de la camiseta de su chico, provocando que saliera un pequeño gemido de su garganta, una voces, cada vez más subidas de tono, hicieron que la intimidad de la pareja se rompiera; el cobrizo miró a su alrededor, frunciendo el ceño, ya que estaban completamente solos.

Bella y él se adelantaron unos pasos, siguiendo los ecos de las voces; al abandonar el cubículo del sonido, en un lateral de las escaleras por las que se accedía a la parte superior del escenario y los camerinos, vieron a Sam, llevándose una mano al puente de su nariz, a la vez que hablaba con Leah.

-¿Cuántas veces te lo tengo que repetir?- siseaba el bajista, realmente enfadado -no quiero que te acerques a mi, no quiero nada contigo.

-No eres el único dolido por esta mierda de situación- resopló la chica, cruzándose de brazos -por lo que se ve, Emily se ha ido y te ha dejado...- este la cortó.

-No es de tu incumbencia- escupió -que nos hayamos separado, no quiere decir que yo vaya a volver contigo.

-Yo te quiero- seguía insistiendo Leah -y el día que nos acostamos, sé que tú también lo sentías.

-¡Maldita sea!- el grito de Sam hizo que Bella pegara un bote -¡estaba borracho, muy borracho!- Edward resopló, negando con la cabeza -¡yo no siento lo mismo que tú!- el semblante de Leah cambió a uno de dolor -asumo que cometí un error, la culpa fue totalmente mía... yo era el que estaba comprometido- musitó, melancólico -te he dejado claro más de mil veces que no volverá a pasar; tú y yo nunca estaremos juntos- hizo una pequeña pausa -¿por qué me llamaste el día de mi cumpleaños?, ¿sabes cómo se sintió Emily?... lo hiciste solo para provocarme, ¿verdad?

-Yo... yo solo quería...- este no la dejó terminar.

-Te lo advertí- se acercó a ella, aunque todavía guardando la suficiente distancia -después de esa noche, te dije que no quería nada contigo... y tú sigues insistiendo- de nuevo tomó aire -si me llegan rumores de que vas con esto a la prensa; si aireas algo...- negó con la cabeza, profundamente irritado -si intentas hacerle daño a Emily, te las verás conmigo.

-Podría haberlo hecho, y nunca ha ocurrido- se defendió ella, altanera y orgullosa.

-Porque no te interesaba- siseó Edward, haciendo que su novia le diera un codazo, instándole a callar; ya era raro que cuando saltó el escándalo en su momento, la cosa no se hubiera filtrado a los medios.

-Más te vale que siga siendo así- fue la fría respuesta de Sam, antes de volverse y dejarla allí plantada; la castaña observó como los puños de Leah se cerraban, en un claro signo de rabia, antes de abandonar el lugar con pasos rápidos y frenéticos.

Edward arqueó una ceja, a la vez que tomaba a su chica por la cintura y salían al exterior, paseando por las inmediaciones del escenario.

-¿Crees que la cosa acabará bien?- pregunto Bella, inquieta por la situación -cada día lo tengo menos claro.

-No lo sé, calabacita- suspiró el cantante -los medios se harán eco de la separación de Sam... pero espero que la cosa quede ahí, y no indaguen mucho más.

-Aparte de vosotros y del equipo- este la miró, interesado -¿hay algún testigo de fuera que pudiera haber visto algo esa noche?; no sé... algún trabajador de hotel- propuso; por lo que le había contado Alice, todo el lío ocurrió durante un viaje del grupo.

-Fue hace casi dos años- le contó -si alguien hubiera visto u oído algo, lo más probable es que ya se hubiera chivado.

-Buen punto- afirmó Bella -no había caído en ese detalle.

-De todos modos, nunca se sabe- meneó la cabeza; a la vez que sus ojos verdes enfocaban la cara de su novia -regresemos al camerino, enseguida empezará a llegar la marea de invitados.

-Vamos- asintió ella, cambiando el rumbo del paseo, y dejando atrás ese pequeño rato de intimidad.

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-No es la primera vez que visitáis Brasil- Edward y Jasper asintieron a la pregunta de la periodista, con un inglés bastante precario, lo que junto a su acento portugués hacía que, a veces, no la entendieran del todo bien -¿qué ha cambiado esta vez?

-No hay mucha diferencia- respondió el cantante -puede que el concierto sea más multitudinario.

-El éxito del último álbum ha disparado la venta de las entradas- siguió Jasper, respondiendo de manera escueta; él y su compañero se miraron de manera resignada; había veces que no le encontraban sentido a las preguntas que les hacían los reporteros; pero había que callarse y ofrecer buena cara.

-¿Qué nos podéis contar acerca del recopilatorio que saldrá a principios del mes que viene?- preguntó un hombre, de unos treinta años.

-Era la hora de sacar a la luz un disco con nuestros números uno, desde el principio de nuestra carrera- habló ahora Jake -todavía nos sorprende que la gente los coree a gritos, incluso los fans más jóvenes que no vivieron los comienzos de Slave Heart.

-Eso es gratificante- apoyó Edward las palabras de su amigo.

-En ese recopilatorio... ¿habrá algún tema inédito que vea la luz?- el cantante miró a su chica de reojo, sonriendo para sus adentros.

-Alguno que otro- confirmó Emmett, sonriendo -es todo lo que os podemos decir hasta ahora.

-¿Por qué?- la chica de la primera pregunta volvió a la carga.

-Política de la discográfica- explicó Jasper -no podemos revelar mucho más hasta que se empiece a anunciar y promocionar el disco de manera oficial.

-Pero...- la periodista iba a protestar y a reincidir en el tema, pero Reneesme la cortó.

-No podemos responder a esa cuestión, señorita Andrade- habló con voz firme y seria -como ya le han explicado, es por cuestiones de contrato con Twilight Records; siguiente pregunta- cedió el turno a otro de los reporteros, sin que la joven becaria pudiera añadir nada más. Jake la miró asombrado.

-Alice la tiene bien entrenada; es peor que ella- cuchicheó Edward a Emmett.

-Ya te digo- exclamó en voz baja el batería, asintiendo levemente.

-Tiene carácter- musitó el guitarrista, arrancando la carcajada silenciosa de Edward y Sam, que parecía mucho más relajado.

-No me había dado cuenta, morenito- la contestación de Emmett por poco les hace perder las formas y estallar en risas, hasta que una mirada fulminante de Reneesme les hizo carraspear y comportarse.

-Esta pregunta es para Edward- habló otra chica, sosteniendo la grabadora -¿es complicado trabajar con tu pareja?- Bella, en un rincón del camerino junto a Rose, desvió la mirada.

-Nada de preguntas personales- volvió a decir la pelirroja -siguient...- pero el aludido la interrumpió.

-No, tranquila- miró un segundo a su chica, que sonrió azorada -este trabajo es agotador y extresante, y pasas mucho tiempo fuera de casa... pero soy afortunado por poder compartir todo esto con ella; y es muy fácil trabajar con Bella; al igual que lo hacen Alice y Jasper, aunque ella no esté con nosotros ahora.

-Eso es una bonita declaración- musitó Rose, dándole un codazo a la castaña -y pensar que a veces, sigue siendo un divo prepotente- Bella rió, negando con la cabeza y mirando fijamente a su novio.

Por suerte para los chicos, la entevista se alargó más de lo debido, lo que supuso que los invitados VIP apenas pudieran saludar al grupo unos minutos; las puertas ya estaban abiertas y el público iba llenando el recinto, por lo que los chicos tuvieron que prepararse enseguida.

-¿Preparado?- la castaña se acercó a Edward, ya listo para la actuación.

-Sí- afirmó -ven conmigo- la tomó de la mano, escondiéndose en su habitual rincón, detrás de la batería; a lo lejos, Bella vio como Seth le entregaba la guitarra a Jake, que rasgaba las cuerdas unos segundos, antes de darle el visto bueno -¿te ha dado vergüenza que conteste a esa pregunta?

-Simplemente sorprendida- le corrigió -nunca hablas de nosotros.

-No era una pregunta que conllevara nada personal- se encogió de hombros -y me encanta tenerte aquí, conmigo; todo es mucho más llevadero- rodeó su cintura, pegándola a él.

-Así espanto a las busconas que te persiguen- Edward se carcajeó suavemente por la broma de Bella.

-Creo que desde que estoy fuera del mercado, ya no me persiguen tanto- objetó él, con una sonrisa divertida -tampoco dejo que se acerquen.

-Lo sé; solo bromeaba- respondió esta, apoyando las manos en su pecho y jugando con los botones que rodeaban el cuello en pico de su camiseta -admito que te estás comportando muy bien.

-Ya te dije que era un niño bueno- protestó, a la vez que esbozaba una mueca angelical; su chica negó con la cabeza, a la vez que apartaba un mechón rebelde de sus ojos -¿crees que me arriesgaría a perderte?- le preguntó ahora, totalmente serio.

Bella sonrió emocionada; era increíble las frases que le soltaba, quedándose tan tranquilo, mientras que ella tardaba varios segundos en reaccionar; iba a responderle, pero el griterío atronador del público hizo que apenas les quedara tiempo para nada.

-¿Preparado, Eddie?- Emmett pasó a su lado tan tranquilo, tomando posiciones.

-Vamos a ello- asintió este; se volvió de nuevo hacia su chica, que simplemente le besó, deseándole buena suerte.

-Te quiero- murmuró ella en voz muy baja, creyendo que no la había escuchado, pero cuando se iba a girar, su novio la agarró de la mano, acércandola de nuevo a él. Su compañero ya aporreaba los platillos y tambores, por lo que apenas tenían unos segundos.

-Te amo, calabacita- musitó él, con sus frentes unidas, antes de dejarla y encaminarse a la parte delantera del escenario, para empezar el concierto. Con una pequeña sonrisa surcando su cara, fue a reunirse a su peculiar palco de primera fila, al lado de Rosalie y Reneesme, que ya aplaudían y tarareaban "Living on a prayer".

El concierto seguía su ritmo, y el público disfrutaba de un amplio repertorio del grupo. Bella seguía muy atenta la actuación de Edward; el cantante sonreía, y se notaba que estaba feliz y contento, y todo eso se traducía en un espectáculo entregado, interactuando con el público una y otra vez. Cuando las notas de "Hey God" empezaron a sonar, ella y la rubia se miraron; era una canción muy movida y rockera, y que no cantaban desde la primera parte de la gira.

"Oye Dios, tan solo soy un hombre.

Tengo esposa y familia, pero

casi pierdo la casa en la que

invertí mis sueños.

Seguimos adelante, con mucha dificultad;

estamos solo a dos cheques de

vivir en la calle..."

La mayoría del equipo, y ellas mismas, no hacían más que saltar y dar palmas, siguiendo el ritmo de la marchosa canción; de reojo Rosalie se dio cuenta de como Reneesme, completamente metida en la canción, la cantaba a pleno pulmón, imitando a veces los movimientos de cierto instrumento.

-Bella- la llamó a gritos, para que la castaña se enterara; esta se giró hacia ella, y con la cabeza le señaló a la pelirroja. Al principio arqueó una ceja, pero pronto una sonrisa maliciosa cruzo su cara.

-Aquí hay tomate- respondió, arrancando una carcajada a su amiga, para después volverse hacia su novio, y corear el estribillo...

"Oye, Dios...

dime que diablos está pasando;

parece que todo lo bueno se ha ido.

Sigue haciéndose difícil salir adelante.

Oyeme, Dios...

Tú sabes que hay noches

en las que quiero gritar.

En estos días es incluso

más difícil creer en ti.

Sé lo ocupado que debes estar,

pero... ¿oye, Dios?

¿Alguna vez piensas en mi?"

La castaña siguió con la mirada a su chico, que mientras se acercaba al lateral derecho del escenario, lugar donde ellas estaban, la guiñó un ojo de manera cómplice, antes de volverse de nuevo al público.

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Tres días después, y ya de vuelta en Los Ángeles, Bella estaba sentada en su escritorio, con el portátil abierto y rodeada de los niños, que disfrutaban de las fotos del periplo de Sudamérica que esta les estaba mostrando. Tenía a Amy a su derecha, Akane a la izquierda y a Kyo en su regazo, mientras que Hachiko y su madre estaban detrás, riéndose y comentando las fotos.

-¿Quién es?- preguntó Kyo, señalando la figura del Cristo Redentor que presidía el famoso Corcovado.

-Jesús- contestó su madre.

-¿Y por qué está ahí?- Bella contenía la risa ante el torrente de preguntas del niño, que seguía mirando la foto con el ceño fruncido.

-Porque él hizo muchas cosas buenas por nosotros- rodó los ojos Alice, ante la cuestión de su hijo. Bella decidió pasar a otra foto, en este caso la de las tres chicas frente a la playa de Copacabana.

-Muy guapas- alabó Akane -yo también quiero ir a la playa- protestó de forma graciosa, cruzándose de brazos.

-Si os portáis bien, papá y yo os llevaremos mañana- propuso la morena. Aunque era viernes y apenas mediodía, los niños estaban en casa, ya que ese día era festividad local en la ciudad californiana, por lo que no tenían colegio.

Solo estaban ellos en el estudio, junto con Jasper y Edward; el resto de los chicos y Reneesme se tomaron un merecido descanso. Solo el cobrizo había acudido, para dejar una de las últimas canciones lista antes de su grabación, prevista para la semana que viene.

-Yo quiero ir esta tarde- le pidió Hachiko a su madre -por favor- rogó.

-Veremos que dice papá- la intentó amilanar su madre -¿queréis salir al jardín?- sus tres hijos asintieron, y poco tardaron en desaparecer por la puerta trasera del estudio, junto con ella.

-¿Dónde es eso?- preguntó Amy, que se había quedado con Bella. Desde que esa mañana apareció en el estudio con su padre, no se había separado de la castaña.

-Eso es Bogotá, en Colombia- le explicó, con una pequeña sonrisa -¿te han gustado los regalos?- indagó.

-Mucho, gracias por acordarte- la niña sonrió, gesto que esta correspondió. Era increíble lo buena que era, y lo bien educada que estaba, al igual que los hijos del matrimonio Withlock. La mayoría de la gente podía pensar que los hijos de los famosos eran niños mimados y caprichosos... pero estos no eran en absoluto así. Justo en ese momento sonó el teléfono del despacho, que Bella se apresuró a coger, mientras que la pequeña seguía mirando las fotos.

-Despacho de Alice Withlock- contestó; un hombre habló por la otra línea.

-Buenos días; me gustaría hablar con Alice, o...- hizo una pequeña pausa -Isabella Swan.

-Yo soy Isabella Swan- contestó -¿en qué puedo ayudarle?

-Mi nombre es Doug Yenson- se presentó -llamo en nombre de la cadena de televisión CBS; estamos preprando un especial de actuaciones, dada la cercanía de los Premios Grammy- Bella le escuchaba con interés; la gala era la última semana de febrero, y los chicos estaban nominados en varias categorías -nos gustaría contar con Slave Heart, para una actuación.

-¿Sería grabado, o en directo?- la castaña se puso en tono profesional, tomando un block de notas y un bolígrafo.

-Grabado, por supuesto- esta asintió, escribiendo -queremos saber lo que cobra el grupo por actuación, y si podríamos contar con ellos; sabemos que están en plena gira, y que en apenas unas semanas empiezan con la promoción del nuevo disco.

-Son treinta mil dólares; en directo serían cuarenta mil- respondió; el hombre pareció quedarse callado unos segundos, sopesando la respuesta.

-De acuerdo; se ajusta a lo que normalmente nos piden- accedió.

-¿Podría mandarnos las condiciones?- preguntó Bella -puedo facilitarle un número de fax, o un correo electrónico.

-Correo estaría bien- después de darle la dirección, el tal Doug siguió hablando -¿cuánd podrían darnos una respuesta?

-La semana que viene- respondió -debemos hablar primero con los integrantes del grupo, y luego cuadrar entre todos una fecha para la grabación- Bella se pasó una mano por la frente, ante sus propias palabras; la agenda estaba apretadísima.

-De acuerdo- aprobó el hombre -a patir de la semana que viene, hablaremos.

Después de que la castaña colgara el teléfono, volvió a sentarse y a charlar con la pequeña, hasta que fueron interrumpidas por la voz de Edward, que entró en el despacho con el teléfono móvil en la oreja, y resoplando.

-No te ignoro, mamá- siseó hastiado; Bella y Amy levantaron la vista, mirándole interesadas -acabamos de llegar, prácticamente- le recordó el cobrizo.

-La abuela- meneó la cabeza la niña de forma cómica, cosa que hizo contener una risa a la joven.

-¿Cóm... cómo que venís mañana a comer?- Edward arqueó una ceja -escuch...- se quedó con la palabra en la boca, ya que Esme debió cortar la comunicación.

-Demonios- musitó, con una mueca de fastidio, para después agacharse y quedar a la altura de ambas -¿qué hacen mis chicas?- interrogó, besando la mejilla de su pequeña.

-Viendo fotos- se encogió de hombros Amy -¿qué quería la abuela?

-Mañana tenemos invitados para comer- informó.

-¿Y eso?-preguntó Bella; habían quedado con ellos en que les dejarían a la pequeña antes del concierto.

-Se han puesto a protestar; que si no les hago caso cada vez que regreso, que les ignoro- rodó los ojos -el caso es que no sé si tenemos suficiente comida; Carmen dejó la justa para nosotros tres.

-Llámala- sugirió su pequeña.

-No puedo hacer eso, hija- respondió -ya les di el día de hoy libre, y no quiero fastidiarles.

-Podemos ir nosotros- sugirió Bella; Edward asintió -hoy está todo cerrado... pero podemos ir mañana, temprano.

-¿Vas a cocinar?- los ojos azules de la pequeña brillaron -¿podemos hacer una tarta?, ¿puedo ayudarte?

-Claro que sí- sonrió, a la vez que pasaba los dedos por su largo pelo.

-¿Y pasarás el fin de semana con nosotros?- le siguió pidiendo -¿te quedarás a dormir?- Edward miró a su novia con una mueca divertida.

-Amy...- empezó a decir, pero la cara de la niña hizo que el corazón se le estrujara -está bien- aceptó.

-Bien hecho, hija- exclamó Edward, ganándose un suave manotazo por parte de su novia, cosa que le hizo reir -¿y qué vamos a hacer de comida?

-¿No tienes una barbacoa en ese inmenso garaje?- preguntó Bella -podemos preparar una ensalada, varios aperitivos y después asar algo de carne- propuso.

-Sí que hay- respondió Amy.

-Es buena idea- sonrió su novio -¿vamos a casa?- les dijo, levantándose, gesto que las dos imitaron.

-¿Ya habéis terminado?- sondeó la joven, apagando el portátil, mientras Amy salía a despedirse de Akane.

-Basta por hoy- exclamó, dejando salir un pequeño suspiro de cansancio -nada de trabajo hasta el lunes.

-Apoyo la moción- respondió -¿podemos pasar por mi casa?, necesito coger ropa- el cobrizo esbozó una sonrisa sugerente, antes de acercarse a ella y besarla -y que conste que lo hago por tu hija- bromeó su novia.

-¿Y por mi... no?- protestó, de manera graciosa -soy el primero que te quiere conmigo cada noche- canturreó.

-Lo sé- rodó los ojos la castaña -vamos- le instó -nos espera un ajetreado fin de semana.

Salieron al jardín, para despedirse de Alice y Jasper, a los que verían en el concierto de Metallica. Con la niña permanentemente tomada de la mano de Bella, se dirigieron hacia el coche, dando el pistoletazo de salida al merecido descanso.

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-Es increíble cuanto quiere Amy a Bella- musitó Carlisle a su hijo, mirando la interacción de las dos; Edward asintió, vigilando que las costillas no se quemaran. Ambos estaban al lado de la barbacoa, cerveza en mano, observando como Amy se divertía en la piscina, y Bella le hablaba desde la orilla.

-Mucho- afirmó su hijo, mirando a sus chicas... a su familia.

Después de que Bella cogiera algo de ropa para el fin de semana, todos se encaminaron hacia la casa del cantante, para comer y por la tarde, sacar a Baxter a su habitual paseo. La noche fue muy divertida, ya que los tres vieron una película, aunque las constantes protestas y comentarios del cantante hicieron que se ganara más de una mirada enfadada por parte de su novia e hija, que querían disfrutar de la película con tranquilidad. Pensaba que su novia estaría nerviosa por quedarse a dormir con la pequeña en casa, pero para su sorpresa, estaba tranquila, y disfrutando de su tiempo juntos.

La mañana empezó muy temprano para ellos, ya que los tres salieron a desayunar fuera, para luego dirigirse al mercado. Después, ya de regreso en casa, y mientras el cantante desempolvaba la barbacoa, Amy y Bella se encerraron en la cocina, preparando diversos platos. Carlisle y su hijo rieron divertidos, viendo como Amy y Baxter, también en el agua, chapoteaban juntos.

-Amy no suele bañarse mucho- musitó Esme, que había dejado un bol con ensalada de patata en la mesa del jardín, ya preparada -me alegra que se lleven bien.

-Bella le compró el bikini en Río, y quería estrenarlo- musitó divertido su hijo; la niña estaba más que feliz con el bañador infantil de dos piezas, de color violeta, junto con unas chanclas del mismo color -Amy la adora- le dijo, dando la vuelta a la carne.

-Desde luego, es mucho más cariñosa que Tanya- cuchicheó su madre en voz baja.

-Esme- la llamó la atención Carlisle, ante la cara mosqueada de su hijo.

-Te he dicho miles de veces que no hagas ese tipo de comentarios en presencia de Amy- siseó Edward -será lo que sea, pero es su madre... y quiere a su hija, a su manera.

-Es la verdad- se defendió Esme, cruzándose de brazos.

-No empieces- resopló su hijo; sus padres apenas llevaban hora y media en su casa, y ya estaba empezando a perder los estribos.

-¿Cómo va el nuevo disco?- Carlisle cambió de tema, en un intento de aligerar el ambiente.

-Bien- asintió, después de beber un trago de su bebida -ya está casi listo.

-¿Dónde os toca ir ahora?- siguió interesándose su padre.

-Empieza el tour europeo- relató -viajamos la última semana de febrero y la primera de marzo; el resto del mes estaremos de promoción, con el recopilatorio.

-¿Así que estaréis por el país?- interrogó ahora su madre.

-No salimos del continente, si es lo que quieres decir- confirmó su hijo -retomamos la gira la segunda semana de abril.

-Y luego las vacaciones de primavera- exclamó Carlisle, con una pequeña sonrisa -¿qué planes tienes?

-Tenemos- corrigió Edward -nos vamos los cuatro de viaje.

-¿Los cuatro?- arqueó una ceja Esme -pensaba que irías con la niña, necesita estar contigo.

-No he dicho que no vaya a ir con Amy- corrigió el cantante, frunciendo el ceño -nos vamos en coche hasta Forks; Bella quiere y necesita ver a sus padres, y yo quiero conocerlos de una vez.

-Sigo pensando que ya viajas demasiado, y que deberías quedarte en casa con la niña- seguía opinando Esme -Bella puede despegarse de ti unos días.

Carlisle vio como el semblante de su hijo se endurecía, y lanzó una mirada repropatoria a su esposa.

-¿Te digo yo a dónde tienes que ir?- escupió Edward, enfadado -¿tan raro es que quiera estar con mi novia y con mi hija a la vez?

-Por supuesto que no, hijo- le dio la razón su padre -y me parece estupendo.

-Además, fui yo quien se lo propuso a Bella, así que guárdate tus opiniones- soltó las tenazas de la carne en la mesa, muy enfadado -¿te has cuestionado que quizá sea yo, el que no quiera despegarse de Bella?

-No te enfades, por favor- le pidió Carlisle -tu madre no pensaba lo que decía... como siempre.

-Pasas demasiado tiempo fuera de casa, y...- el cantante perdió la paciencia.

-¡Tú también lo pasaste!- medio chilló; Bella se volvió como un resorte, asustada -déjame que, en lo que se refiere a mi hija y a mi relación, haga las cosas a mi manera- le espetó con voz dura, antes de darse la media vuelta y adentrarse en la cocina. La castaña se acercó a su suegro, que negaba con la cabeza.

-¿Pasa algo?- preguntó, intentando esbozar una sonrisa.

-Pequeño intercambio de opiniones; nada de lo que debas preocuparte- musitó Esme -se le pasará enseguida- dijo, antes de dirigirse a la orilla de la piscina, para ver de cerca a su nieta.

-Será mejor que entres- suspiró Carlisle -solo tú sabes tranquilizarle; yo hablaré con mi mujer.

Con paso precavido, Bella se asomó por la puerta de cristal; Edward estaba apoyado en la encimera, resoplando y sujetando el puente de su nariz con ambos dedos.

-Hey- le llamó con voz suave; su chico levantó al vista, y sonrió levemente cuando la vio acercarse a él -¿qué ocurre?

-Mi madre- se encogió de hombros -siempre la misma historia... ¿qué le importa a ella lo que hagamos?

-Tranquilo- intentó reconfortarle, aunque poco podía hacer; a pesar de que Esme se portaba bien con ella, no entendía porque, conociendo el carácter de Edward, hacía ese tipo de comentarios -tienes razón- su novio la miró, mientras rodeaba su cintura -puede opinar lo que quiera, Edward; sí tú crees que lo que haces es lo correcto, y sobre todo lo que quieres- enfatizó las últimas palabras- todo está bien.

-No veo la hora de que lleguen las vacaciones, y perdernos- suspiró, abrazándola y posando su mejilla en el tope de su cabeza -lo siento, cariño; no quería arruinar la comida.

-No has arruinado nada- contradijo esta -no te preocupes por eso.

-¿Emocionada por el concierto de esta noche?- cambió de tema el cantante; su chica levantó la mirada, sonriendo ampliamente.

-No puedo esperar- exclamó ansiosa -me dará el ataque del momento fan, como cuando Ben os conoció- este se carcajeó, recordando el concierto de Seattle.

-Gracias- Bella inclinó la cabeza, a la vez que fruncía el ceño -por apoyarme, y venir a hablar conmigo.

-No me lo tienes que agradecer- negó ella con la cabeza -somos un equipo- le recordó.

-Cierto- musitó, a la vez que sus labios besaron con delicadeza los de su novia, pero apenas fue un pequeño toque, ya que un carraspeo hizo que dirigieran su vista hacia la puerta.

-Perdón- se disculpó Carlisle -tu madre quiere decirte algo, hijo- Esme estaba a su lado, junto con Amy, envuelta en una toalla y chorreando agua.

-Vamos a secarte, cielo- le dijo la castaña a la niña, que rauda se dirigió junto a ella -enseguida bajamos.

Edward vio como sus chicas desaparecían por la puerta de la cocina, camino del dormitorio de la la pequeña. Esme suspiró, antes de tomar la palabra; al principio no sabía que decir o hacer, pero la mirada que le dedicó su marido hizo que empezara a hablar.

-No prentendía molestarte, Edward- habló -sé que quieres pasar tiempo con Amy y con Bella sin trabajo de por medio.

-Está bien- aceptó -no me apetece amargarle la comida a Bella, Amy y papá; pero por favor...- dejó la frase inconclusa, mirando fijamente a su madre, que captó el mensaje a la primera.

-No volveré a opinar con respecto a ese asunto- prometió su madre.

-Eso espero mamá, eso espero- respondió, para después volver al jardín con su madre y seguir vigilando la carne.

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Por suerte para todos, la comida transcurrió tranquila, y Edward y Bella se dedicaron a relatar al matrimonio Cullen todo lo que habían visto en los países sudamericanos. Esme y Carlisle escuchaban con atención, haciendo mil y una preguntas, sobre todo de la artesanía local y los muebles, ya que en México Edward adquirió una cómoda ornamental, que ahora descansaba en un rincón del salón, con fotografías de la pareja y de la niña.

Esme alabó la buena mano de Bella en la cocina, ya que el almuerzo estuvo francamente bueno, incluso la enorme tarta de queso que ella y la pequeña prepararon. A eso siguió la sobremesa, hasta que llegó la hora de prepararse para el concierto de esa noche. Carlisle y Esme se llevaron a Amy con ellos para que pasara la noche, y la pareja pudo salir de casa a tiempo.

Edward sonrió al ver a su calabacita ataviada con su camiseta con el anagrama de Metallica, unos vaqueros azules y sus converse negras, y su larga melena recogida en una coleta alta. Con un hormigueo de nervios instalado en su estómago, Bella y su novio llegaron con tiempo suficiente a Staples Center; al aparcar en las inmediaciones del estadio, vieron como los fans ya copaban todas las entradas del recinto, esperando a mostrar su entrada para poder acceder.

-Alice y Jasper ya han llegado- señaló el Porsche negro que estaba aparcado a unos metros de donde lo habían hecho ellos -y Jake- la moto del guitarrista también estaba allí -¿preparada?- la tomó de la mano, con una pequeña sonrisa.

-Vamos- asintió ella, tomando la mano que le ofrecía; mientras se dirigían hacia una de las puertas traseras, varios fans reconocieron a Edward, que esbozó una pequeña sonrisa y levantaba la mano que tenía libre, saludándolos.

Una vez que accedieron al recinto y se adentraron en el camerino, Edward observó con detenimiento la reacción y la cara de su novia, que con la boca abierta estrechó la mano a James Hetfield y Kirk Hammet, el guitarrista; por un momento, sopesó la posibilidad de sacar el teléfono y grabarla. Él charló unos minutos con el cantante y Jasper, que fueron principalmente interrogados por la gira de los Slave Heart, y el nuevo álbum recopilatorio. Alice, Jake y Bella hablaban con Robert Rodríguez, el bajista de Metallica.

-¿Dónde está Sam?- cuchicheó la castaña a su jefa, que ya lucía una incipiente tripita por debajo de su camiseta.

-Jake me ha dicho que no va a venir- meneó la cabeza la morena, que ya estaba al tanto de lo que había pasado -quería estar solo.

-Le he insistido- se metió el guitarrista en la conversación -va a estar unos días en mi casa, así que mi padre estará con un ojo sobre él.

-Mejor no insistir, y dejarle descansar unos días- aprobó Bella. Jake las dejó solas con el bajista, ya que se acercó a Kirk para hablar unos minutos con él. Las dos chicas conversaban también con Lars Ulrich, cuando la puerta del camerino se abrió de repente, entrando Emmett y Rosalie.

-¡Grandullón!- abrió los brazos para saludar a Lars, que se acercó a él riendo encantado.

-Pequeño Emmett, ¿cómo estás?- Bella y Alice rieron por los apodos, ya que el batería de los Slave Heart era casi tres cabezas más alto que Lars.

-Se suelen llamar así- rodó los ojos Rose, recibiendo el cariñoso abrazo de Alice por su boda y pronta maternidad. All igual que ellas, iba ataviada con vaqueros, botas negras y una camiseta.

Después de un rato en el camerino, y de que se sacaran fotos con todos ellos, llegó la hora de dejar a los anfitriones tranquilos. Como ellos habían hecho, varios cantantes y músicos estaban allí, apoyando a Metallica, y la castaña tuvo la oportunidad de conocerlos a casi todos; incluso no pudo evitar mandarle a Ángela la foto que Edward y ella se sacaron con el grupo, y por la respuesta que recibió, Ben por poco se cae de bruces al suelo.

Por fin, la música que daba el pistoletazo de salida al recital empezó; la muchedumbre allí reunida empezó a corearla, acompañando con palmas, gesto que todos imitaron. Por fin, el concierto dio comienzo, y todos cantaban a pleno pulmón todas y cada una de las canciones.

-Se las sabe todas- susurró Jake a Edward, que estaba unos pasos por detrás de las chicas -"Enter Sadman, Sanitarium, Hit the ligths..."- enumeró.

-Mejor que James- aprobó, con una pequeña sonrisa. Su calabacita estaba feliz, y sabía que estaba con Riley siempre en su memoria, ya que la camiseta que vestía era de su hermano.

-¡Es increíble!- Bella se giró, mirando a su novio, una vez que terminó una de las canciones.

-¿Te ha impresionado conocerlos?- le preguntó Edward.

-Bastante- admitió -son muy agradables, no me los imaginaba así- iba añadir algo, pero los acordes de "Master of puppets" interrumpieron la charla.

-Tu canción- le indicó Jake con una sonrisa. La castaña volvió al lado de Rose y Alice, que seguían la música de manera animada. Emmett, Jasper y Edward vieron como las tres levantaban el puño, coreando en voz alta...

"Fin del juego de la pasión, derrumbándose...

soy tu fuente de autodestrucción.

Venas que bombean con miedo,

succionando la droga más oscura,

diriengo la construcción de tu muerte.

Pruébame, ya verás...

que lo único que necesitas es más.

Estás dedicado a como te estoy matando.

Ven arrastrándote más rápido,

obedece a tu amo.

Tu vida se consume ràpidamente.

Obedece a tu amo.

Amo de las marionetas, estoy tirando

de tus hilos..."

Edward sonreía, viendo a su chica pasarlo en grande; cantaban con el público, cuando lo hacía James... estaba desbocada. Al finalizar la canción, vio como la joven se acercaba de nuevo a ellos.

-¿Qué te ha parecido escuchar tu canción en directo?- le interrogó Emmett.

-Es... woa... una pasada- exclamó -el sólo de guitarra de esta canción me pone los pelos de punta- Jake sonrió, dándole la razón.

-En nuestros conciertos no botas así- objetó divertido Jasper.

-Ninguna lo hacemos- rió su esposa; Rose asintió, dándole la razón. Pero el espectáculo seguía, y en ese instante, Kirk se quedó a solas en el escenario, interpretando de nuevo un impresionante sólo de guitarra.

-Es el mejor- musitaba Jake, siguiendo el ritmo y disfrutando del rasgueo de cuerdas; paró unos segundos, y cuando su instrumento empezó a entonar la siguiente canción, el corazón de la castaña pegó un vuelco.

El cobrizo se dio cuenta de como sus ojos se aguaban levemente, a la vez que tocaba los bordes de su camiseta, acordándose de Riley; por detrás se acercó a ella, rodeándola con sus brazos, y cantando solo para su chica...

"Nunca me abrí de esta manera,

la vida es nuestra, la vivimos a nuestra manera.

Todas esas palabras que simplemente no digo...

y nada más importa.

Busco confianza y la encuentro en ti,

cada día algo nuevo para nosotros.

Mente abierta, para un

punto de vista diferente.

No, nada más importa..."

Con el corazón latiéndole frenético y la carne de gallina, ella posó sus manos en los brazos de Edward, que la rodeaban y la mecían suavemente. Su novio cantó toda la canción solo para ella, y al finalizar, se giró, mirándole.

-¿Celoso?- murmuró, sonriendo pícara.

-Ahora que lo dices... un poco- bromeó; voy a tener que robarle a James un par de temas de su repertorio- exclamó, haciéndose el ofendido. Su chica negó con la cabeza, y con un dedo, le indicó que agachara un poco la cabeza, quedando a su altura.

-Siempre serás mi divo favorito; gracias por esta noche... y por todo- musitó, besándole; los ojos verdes de su chico brillaron felices y complacidos, antes de devolverle el beso y soltarla, para que volviera con Rosalie y Alice, y seguir disfrutando del espectáculo.


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