Por Melani
Basado en los personajes escritos e ilustrados por Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi, respectivamente.
Capítulo XXV
Aeropuerto de París 5 años atrás…
Candy se encontraba mirando atreves de una ventana del aeropuerto, la hermosa ciudad de París se descubría ante sus ojos -- La ciudad del amor --- pensó con dolor y amargura, se sentía débil y estaba muy pálida, lo cual atribuía a su mala alimentación y las continuas noches de insomnio que había sufrido desde el día que descubriera lo sucedido entre su hermana y Terry. Sus ojos se endurecieron pero no tuvo tiempo de evocar ese triste día porque la cálida voz de Albert la sacó de sus pensamientos.
---Ya he arreglado que tu equipaje sea enviado a casa de tú abuelo --- desde que la encontró en el aeropuerto Albert se dio cuenta de la tristeza que reflejaban sus ojos detrás de la seriedad que aparentaba, le había dado la impresión que tratando de alejarse de algo doloroso.
---Gracias Albert --- le respondió con una débil sonrisa.
---Luces enferma, iremos a un medico antes de ir a casa de Joseph---
--- No es necesario solo estoy cansada---
---Albert!!!---
Candy dirigió la vista a una mujer de unos treinta años, estatura mediana, delgada, cabello castaño hasta los hombros, de cara un tanto redondeada aunque de facciones finas. Prácticamente corrió hasta ellos y se lanzó a los brazos del rubio. Albert la recibió con una gran sonrisa mientras ella depositaba un fugaz beso en los labios.
--- Hola cariño, te extrañe--- Le digo en un tono dulce.
--- Yo también te extrañe.--- Albert se separó un poco de ella sin soltarla ---Paty quiero presentarte a Candices White Andry, la nieta de Joseph Marlown, Candy ella es Patricia Andrew mi esposa ---
--- Mucho gusto Patricia--- le tendió la mano la cual la morena estrecho
--- Patricia, ufff asi solo me llama mi madre, dime Paty y mucho gusto Candy, bienvenida a París ---
Candy miró unos instantes a Paty, tenía unos grandes ojos oscuros enmarcados por unas largas pestañas, los cuales reflejaban mucha alegría y vivacidad, Candy le sonrió
---Y dime Candy te quedaras mucho tiempo en Paris??--- Candy estaba por responder pero en ese instante sintió que todo alrededor giraba y una gran debilidad se apoderaba de ella, apenas escuchaba la voz de Albert llamándola después no supo más.
Horas más tarde despertaría en una pequeña clínica, donde se enteraría de su embarazo, el temor y la incertidumbre se apoderaron de ella, sus ojos se llenaron de lágrimas, se sentía débil y sola. Volvió la cabeza a su lado derecho cuando sintió que alguien apretaba su mano.
--- Candy--- Paty la miraba a los ojos ---Acaso no es una buena noticia tu embarazo--- Había una nota de angustia en su voz.
Candy cerró los ojos --- Dios estoy esperando un hijo de Terry---- Pensó, su mente era una tormenta de dolorosos recuerdos de los días vividos al lado de él, dejó escapar un profundo suspiro --- Tendré un hijo, un hijo que será solamente mío, ya no estaré sola--- sonrió al momento de abrir los ojos ---Es una excelente noticia Paty--- Paty la miró unos instantes había visto la tristeza y duda en sus ojos antes, pero ahora había un brillo especial en esos ojos verdes, le sonrió --- Sabes mi esposo y tú abuelo son muy buenos amigos, así que puedes contar conmigo si necesitas a una amiga ----
Ambas mujeres se miraron y sonrieron dando inicio a una gran amistad.
Candy observaba desde la ventana de la biblioteca a Terry que descendía de su auto, al abrir la puerta trasera vio descender a sus hijos, Emy y Scott se veían muy contentos, desde dos meses atrás Terry solía frecuentarlos, si no los llevaba al parque o algún otro sitio jugaban en el jardín de la casa por horas, a pesar del tiempo que pasaba con sus hijos, Candy trataba de evitarlo lo más que podía, sabía que lo amaba sin embargo cada vez que lo veía con Sam a su lado no podía evitar pensar en la traición de Terry y Susana. y se veía invadida por un profundo resentimiento que la impulsaba a alejarse.
Se dio la vuelta alejándose de la ventana, caminó hasta uno de los sofás y se sentó pesadamente, se reclinó apoyando el rostro en sus manos, el días anteriores había mantenido una larga platica con Albert quien una vez más le aconsejó poner en orden sus sentimientos y decidiera lo mejor para ella y sus hijos, como siempre le reiteró su completo apoyo. Pero Candy aun no sabía qué hacer, en esos momentos de indecisión no pudo dejar de pensar en la única verdadera amiga que tuvo. Se acercó a uno de los libreros, fijó su mirada en una fotografía donde aparecía ella y a su lado Paty quien sonreía mientras la abrazaba.
--- Paty no sabes cuanta falta me haces. Contigo las cosas siempre eran más fáciles de comprender --- suspiró al recordar a su amiga.
Durante su embarazo, Candy permaneció al lado de su abuelo y los Andrew, entre los tres la cuidaban y procuraban todo lo que necesitara, Paty pasaba mucho tiempo con ella, la acompañaba a realizar las compras para proveer de lo necesario a los bebes, pasaba todas las tardes a su casa para comer juntas y la acompañaba a sus revisiones medicas, ambas mujeres se emocionaron mucho cuando el médico les informó que tendría mellizos, sin embargo por un momento Candy pudo observar un dejo de tristeza en sus oscuros ojos, en los meses que llevaban juntas Paty le había contado cosas sobre su vida, sobre todo de su matrimonio con Albert.
Ellos se conocían desde que eran niños, el padre de Paty Michael O'Braian era el principal asesor financiero de William Andrew, su madre murió cuando ella solo tenía dos años por lo que no la recordaba. Era 5 años menor que él, sin embargo compartían un gran amor por la naturaleza y los animales, siempre que podían se escapaban para dar paseos por el bosque o ir al zoológico. Aunque estuvieron separados por varios años mientras Albert cursaba la universidad, nunca perdieron contacto siempre tenían tiempo para llamarse por teléfono, escribirse un correo o incluso escaparse algún fin de semana. Cuando se dieron cuenta que estaban enamorados, los Andrew se opusieron, sin embargo Albert siempre se mantuvo firme y al ver su resolución sus padres terminaron por ceder. Se habían casado diez años atrás, cuando él tenía 25 años y ella solo 20 y aun estudiaba finanzas en la universidad. Ambos trabajaban en las empresas Andrew y eran muy felices. No era necesario preguntárselos, al verlos juntos se les notaba lo enamorados que estaban, destilaban amor cuando sus ojos se encontraban, en algunos momentos Candy llegó a sentir envidia de ellos, Albert siendo un hombre tan rico y apuesto nunca había sido infiel y podría apostar con todas las de ganar que ni siquiera había mirado a otra mujer, que diferencia a lo que había hecho Terry.
Solo existía una sombra en su felicidad, Al inicio de su matrimonio habían pospuesto el tener hijos, ya que Paty apenas estaba por terminar la universidad, después porque estaba iniciando una carrera profesional como asesora financiera, siete años después de su boda habían decidido que era tiempo de formar una familia pero habían descubierto que Paty era estéril, al saberlo decidió dejar libre a Albert, sabiendo lo mucho que él deseaba un hijo, para que pudiera formar una familia con una mujer que pudiera dársela. Paty tramitó un divorcio voluntario a espaldas de Albert y se marchó dejándole los papeles del divorcio firmados, pero Albert se opuso rotundamente y enfurecido por la decisión de Paty uso todos sus recursos para encontrarla, la localizó en un pequeño poblado en Escocia, hasta donde fue y le exigió que volviera con él. Paty no lo pensó dos veces después que él le digiera que en la vida no siempre se puede tener todo lo que se desea y si tenía que elegir entre la mujer que amaba y una familia la elegía a ella porque ya era suya. Ambos volvieron a Francia y precisamente en el tiempo en que Candy llegó estaban haciendo los trámites para ingresar en un programa de adopción.
Al nacer los mellizos, Candy le pidió a los Andrew que fueran sus padrinos, lo cual les llenó le alegría y aceptaron al momento. Desde entonces siempre estuvieron muy cerca de ellos. Paty se desvivía por sus ahijados lo cual a Candy no le molestaba ya que no solo era una gran ayuda sino porque ver feliz a Paty la hacía feliz también a ella. Cuando le contó lo sucedido con Terry y su hermana Paty solo se limitó a escucharla y a pedirle que dejara atrás el pasado y con el cualquier rencor, solo así podría ser feliz. Si, sin duda durante el tiempo que pasó a su lado había prácticamente olvidado a Terry y Susana, a su lado enfocarse a sus hijos y dejar el rencor a un lado era fácil, Candy siempre había fungido como la hermana mayor protectora que tomaba decisiones difíciles pero por primera vez en su vida no lo era, sino que ahora Paty era quien la cuidaba y aconsejaba, a su lado se sentía querida y protegida.
Tristemente la vida pareciera que se ensaña con la gente buena, casi un año después del nacimiento de los niños le detectaron Cáncer de seno, Albert contrató a los mejores médicos pero muy a pesar de sus esfuerzos en un año la enfermedad terminó con su vida.
Candy suspiró, Albert había perdido a su amada esposa y ella a su mejor y única amiga, su pérdida fue un golpe muy duro para ambos, al final Paty le pidió que siempre estuviera cerca de Albert y lo ayudara a superar su muerte, Candy le prometió que así lo haría. Ahora sonreía al mirar otra fotografía donde ella se encontraba al lado de Albert y los tres niños, sin duda había cumplido su promesa y en el proceso ella también había encontrado la paz que tanto deseaba, desafortunadamente esa paz se vio rota al volver a Nueva York.
Las campanadas del reloj marcando las seis la sacaron de sus pensamientos, sacudió la cabeza a la vez que suspiraba, era hora de la merienda de los niños y debía alistarse para la cena a la que asistiría esa noche.
Los eventos de caridad en una ciudad como Nueva York son muy frecuentes. Esa noche se ofrecía una cena para recaudar fondos para los hospitales que ofrecían atención médica gratuita para personas de bajos recursos, a través de clínicas anexas. Por ser un evento organizado por el patronato presidido por la esposa del alcalde, toda la alta sociedad de la ciudad fue invitada a participar: hombres y mujeres de negocios prominentes inversionistas banqueros, científicos, personajes del medio artístico.
Por ello Richard Granchester y su hijo Terruces se encontraban entre la lista de invitados, esa noche después de realizar sus correspondientes donativos, se sentaron en la mesa asignada junto con Eleonor y Annie. En la mesa de al lado se encontraba un grupo de actores entre ellos Susana Marlown cuya fama como actriz de teatro y cine había crecido no solo a nivel nacional, su última película había ganado varios premios en los festivales de cine internacionales además le valió la nominación al óscar como mejor actriz. A pesar de sus logros profesionales no era del todo feliz, había descubierto la verdad detrás de la muerte de su madre, su padre había estado a punto de morir, ahora sabía la verdad de su origen y su única hermana no la quería cerca. En medio de todo habían surgido cosas buenas; George y ella habían hablado poco después que fuera dado de alta del hospital al final habían llegado a la conclusión que sin importar lo sucedido serían familia, padre e hija como siempre debió ser y ambos se esforzarían por recuperar el amor de Candy y merecer el amor de sus hijos, George había sonreído al recordar que ahora tenía 4 nietos aunque tres de ellos no lo conocieran, no sería fácil pero ambos pondrían todo su esfuerzo con la esperanza de volver a ser una familia completa.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando vio entrar a su hermana del brazo de Albert, inmediatamente miró a Terruces quien también había fijado la mirada en la pareja, una mirada seria que trataba de ocultar el dolor que sentía al verlos juntos.
Terruces no podía apartar la vista de la ella, enfundada en un elegante pero atrevido vestido era el centro de atención de los caballeros. Candy vestía un vestido negro, con la espalda descubierta, sujetado por un tirante del lado derecho que atravesaba la espalda por el mismo costado hasta la cintura y del lado izquierdo por debajo del brazo otro tirante que atravesando su espalda se unida al otro a la altura del hombro derecho. La falda asimétrica larga del lado derecho hasta la altura del tobillo y del izquierdo a la mitad del muslo, con zapatos altos de tiras, acentuaban las formas de su cuerpo, con el cabello suelto pero pulcramente acomodado y un tenue maquillaje era sin duda el sueño de cualquier hombre, pero ella iba acompañada de un Albert vestido con un esmoquin negro hecho a la medida que la sostenía orgullosamente del brazo.
La pareja se acercó a los anfitriones después de saludarlos se dirigieron a la mesa que les habían designado y que no se encontraba muy lejos de donde los Granchester se encontraban, durante el trayecto, Albert y Candy saludaban a sus conocidos. Albert la condujo hasta su mesa.
---Terruces, Richard, buenas noches ----
Richard se levantó ---Albert, Candices --- Todos se saludaron cortésmente, en los últimos meses tanto Eleonor, Richard y Annie habían visitado su casa para ver a los niños. Tanto Candy como Terry fingieron indiferencia. Al voltearse, Candy observó a Susana sentada en una de las mesas, Albert se dio cuenta pero no dijo nada esperando su reacción, Candy se limitó a pasar de largo, tiempo atrás le había dicho a Susana que no la odiaba pero tampoco la quería cerca y era verdad.
La velada continuó sin mayores incidentes, después de la cena y que la anfitriona se dirigiera a los presentes, la pista de baile fue abierta y las parejas comenzaron a levantarse, Albert invitó a Candy y ambos bailaron muy sonrientes varias piezas ante la mirada recelosa de Terry, quien aunque mantenía una actitud serena, por debajo del mantel empuñaba las manos cada vez más fuerte, al ver como Albert sostenía a Candy y paseaba su mano por la espalda desnuda de ella. Los celos lo estaban carcomiendo. Después de un rato la pareja se sentó y ante la sorpresa de su familia Terry se acercó a la mesa de Candy.
Sonrió a los ocupantes que lo observaban ---Disculpen Buenas noches--- saludó al tiempo que se volvía a ella, le extendió la mano ---- Me concedes bailar conmigo --- Todos a su alrededor se miraron confusos, Candy era la pareja de Albert y veían esa invitación con desagrado, Candy estaba por negarse pero Albert intervino. --- Adelante Candy, no hay problema, pero después espero que Terry nos acompañe un rato ---
Terruces entendió inmediatamente ---Por supuesto Albert, pero te advierto que esta noche no me interesa hablar de negocios--- Al ver la familiaridad con la que los hombres se hablaban todos sonrieron.
Candy no tuvo otra opción que aceptar, se dirigieron a la pista y comenzaron el baile, la cercanía los estaba perturbando, sin darse cuenta estaban bailando muy juntos. Candy sintió como su corazón comenzaba a latir más rápido cerró los ojos en un intento por frenar el tumulto de emociones, la tercer melodía terminó, haciendo un esfuerzo y dirigiéndole un abreve sonrisa le pidió volver a la mesa. Su turbación fue mayor al ver que Terry lejos de retirarse tomaba asiento al lado de Albert, ambos hombres charlaron largo rato junto con los otros invitados. Casi a media noche se retiraron.
Hospital Saint Louis Paris, dos años y medio atrás.
La habitación era iluminada por los rayos del amanecer, el silencio solo era roto por el sonido del monitor de signos vitales, aunque Albert arrodillado al lado de la cama apenas lo escuchaba, toda su atención estaba centrada en la mujer acostada y que lo miraba con un infinito amor mientras la vida la abandonaba. Tomó la mano de Paty entre las suyas llevándola hasta sus labios.
---Paty, mi amor no me dejes ----Sus azules ojos se nublaron por las lagrimas que luchaban por salir.
---Mi amor no debes llorar --- habló con un hilo de voz --- Así es como debe ser, doy gracias al señor porque tuve la dicha de amarte y que me amaras --- Hizo una pausa para tomar aire
---Se que es tiempo de partir y no quiero lagrimas, cuida de Candy y los mellizos por mi ---
Candy luchaba por mantener la calma, pero ver morir a su amiga le causaba un enorme dolor, admiraba la entereza con la que aceptaba las cosas, aun sabiendo que estaba muriendo se preocupaba por ella.
--- Candy, recupera a tu familia, deja el pasado y continúa, busca ser feliz ---
Candy se acercó más al otro lado de la cama ---Paty, gracias por todo y buscaré ser feliz junto con mis hijos, no te preocupes por nosotros ---
Paty le sonrió, luego clavo su mirada en los ojos de Albert.
--- Estoy muy cansada, siempre te amé y siempre voy a amarte---
---Yo también te amo --- respondió Albert con la voz quebrada
Lentamente Paty cerró los ojos al tiempo que soltaba un leve suspiro. Candy se volteo a los aparatos que anunciaban lo inevitable, presionó un botón para apagarlos, Paty había muerto.
Las notas de un piano rompían el silencio de la noche, con paso lento Albert se dirigió a la biblioteca deteniéndose en el umbral de la puerta, la tenue luz que se filtraba por el ventanal le permitió distinguir la figura de Candy. La melodía que lo había guiado cambio de tono, ahora era lenta, apenas en un susurro audible pudo distinguir la dulce voz de Candy.
1Entre el cielo y el suelo hay algo
con tendencia a quedarse calvo
de tanto recordar
y ese algo que soy yo mismo
es un cuadro de bifrontismo
que solo da una faz
Los años a su lado le enseñaron que la música era su manera de expresar todo aquello que las palabras directas no podían
la vara vista es un anuncio designal
la cara oculta es la resulta
de mi idea genial de echarte
me cuesta tanto olvidarte
me cuesta tanto olvidarte
me cuesta tanto
olvidar quince mil encantos es
mucha sensatez
--- Está pensando en Terruces---
y no sé si seré sensato
lo que sé es que me cuesta un rato
hacer las cosas sin querer
y aunque fui yo quien decidió
que ya no mas
y no me canse de jurarte
que no habrá segunda parte
me cuesta tanto olvidarte….
Las notas evocaban tanta nostalgia que no dejaban duda. A pesar de los esfuerzos de ambos para aparentar naturalidad, pero para aquellos que los conocían, era evidente el nerviosismo de ella y los celos de él durante el baile. Sonrió, le parecía cómica esa situación, durante los últimos meses él los había descubierto en varias ocasiones observándose cuando el otro estaba ocupado.
No cabía duda alguna ese par a un se amaba y sin embargo se aferraban a la idea de no estar juntos. ---Son un par de tontos, desperdician el tiempo que podrían estar juntos---. Pensó en Candy y en lo mucho que le debía, tenía que hacer que algo para que ella fuera feliz.
La luz de la habitación se encendió.
---Candy, que haces con las luces apagadas ---
Ella se volteó encontrándose con la figura de Albert y le sonrió –Hola!!, solo estaba tocando un poco, disculpa si no te he dejado dormir---
Albert entró en la habitación ---Estaba en el estudio, tengo muchas cosas en que pensar ---
---Algo te preocupa hay algún problema --- Le pregunto al tiempo que él se sentaba en un silla y se apoyaba en el respaldo, ella se acercó quedándose de pie.
Él negó con la cabeza ---No, la casa y los negocios todo va bien, lo único que me preocupa es tu situación con Terry ---
Candy torció los labios mientras cruzaba los brazos
--- Todo está arreglado, el quiere a los niños y le he permitido que este cerca ---
---Candy no me refiero a eso sino a ustedes---
---Por dios Albert, ya hemos hablado ---
---Si pero siempre terminas huyendo, no haces frente a lo que es obvio, ustedes se quieren y sin embargo no hacen a un lado el pasado y forman la familia que deberían ser ---
---Albert yo ya tengo una familia, los niños y tú lo son, así soy feliz ---
---Sin complicaciones verdad ---
---Albert …----
---Candy, si yo viera que tengo una oportunidad créeme que no dudaría en echar mano de todo mis recursos para que fuéramos una pareja, pero yo mejor que nadie sabe que cuando se ama a alguien simplemente se ama y no hay nada en el mundo que cambie eso. Recuerda que prometimos a Paty que nos cuidaríamos mutuamente, tú has cumplido con esa promesa pero yo siento que no he hecho mucho por ti---
Candy lo abrazo por la espalda apoyando la cabeza en su hombro ---Como puedes decir eso, todo lo que hoy tengo te lo debo a ti ---
--- Pero no es suficiente ---
A Candy se le encogió el corazón, lo menos que quería era causarle preocupaciones ---Albert, no te preocupes por mí, solo necesito un poco de de tiempo –
---No es tiempo lo que necesitas Candy, sino aclararle nuestra relación a Terry, pero antes necesitas sino perdonar a Susana por lo menos dejar a un lado tus resentimientos hacia ella.
Candy frunció la frente ---No veo que tiene que ver una cosa con otra ---
Albert lanzó un suspiro ---Mucho Candy, he visto la forma en que miras a Terruces pero esa mirada se endurece cuando Samanta esta a su lado, estas proyectando tus resentimiento contra ella--- Apretó las manos de Candy con las suyas ---Samanta es su hija y afortunadamente Terruces no la abandonará, siempre estará a su lado, lo cual debes tener muy presente---
Guardaron silencio unos instantes, Albert tenía razón y Candy lo sabia pero no sería fácil dar el paso, le dio un beso en la mejilla ---Pensaré lo que has dicho, ahora es mejor que descansemos ---
---Me quedaré un rato más ---
---Bueno, pero descansa sí--- Candy salió de la biblioteca dejando a Albert con sus pensamientos.
--- Que puedo hacer por ti Candy, mi deuda contigo es tan grande que siento que nunca podre pagarte, después de todo te debo la vida ---
París dos años atrás…
Desde la muerte de Paty, Albert se encerró en sí mismo, ya no era el mismo hombre alegre y vivaz, se encontraba sumergido en una profunda depresión, se le veía pálido y con ojeras, apenas dormía y comía, se alejó de sus amigos y los negocios, simplemente ya nada le importaba. Candy lo llamaba y visitaba constantemente pero él se negaba a recibirla o responderle. Una tarde de tormenta se encerró en su estudio, se sirvió un coñac y se sentó detrás del escritorio, se quedó mirando a la nada, después de unos minutos abrió el segundo cajón del cual sacó un revólver. Lo sostuvo y miró largamente, el arma estaba cargada y él no tenía ganas de continuar viviendo, la sostuvo por la empuñadura y puso un dedo en el gatillo, se la colocó en la sien derecha, su mano ni siquiera temblaba, respiró profundo decidido a terminar con todo, pero en el momento en el que se disponía a tirar del gatillo la puerta del estudio se abrió.
Candy apareció en el marco de la puerta, contemplándolo con ojos tristes, no digo nada solo lo miró y se acercó a paso lento, deteniéndose a su lado, para entonces gruesas lagrimas corrían por sus mejillas, al verla Albert bajó el arma sin soltarla.
---Albert – le temblaba la voz ---No eres el único que sufre, a ella no le gustaría ver esto—Alcanzó el arma y se la quitó poniéndola a un lado del escritorio, al tiempo que se inclinaba y se apoyaba en su pecho ---Cuando mamá murió y creí que Andry no era mi padre quise morir y cuando supe que mi hermana esperaba un hijo de mi novio sentí que mi mundo se derrumbaba y también quise morir, cuando decidí venir a París, la idea de hacer esto mismo rondaba mi cabeza pero gracias a Paty y a ti pude superar mi tristeza, pero ahora Paty ya no está y su pérdida me ha dejado un gran vacío, no quiero perderte a ti, Albert por favor no me dejes te necesitamos---
Albert sintió un vuelco en su corazón, recordó las palabras de su esposa --" cuida de Candy y los mellizos por mi"--- Ella siempre supo lo mucho que Candy los necesitaba, cerró los ojos mientras apoyaba la cabeza en el cabello de Candy, Se sentía vació, pensaba que no había nada por lo cual continuar, pero estaban los niños de los cuales era padrino, ahí estaba su amiga pidiéndole que no lo dejara, no sabía si sería capaz de apoyarla, sin embargo sabia que debía ser fuerte.
---Perdóname Candy, he sido muy egoísta ---
Candy se puso de pie y lo sujetó de la mano ---Vamos necesitas descansar, buscaremos ayuda, estarás bien Albert ---
Albert sujetó su mano ---Candy podemos platicar ---
Ella se secó las lágrimas y lo llevó hasta un sillón, ahí estuvieron platicando sobre sus vidas, de las cosas buenas y malas, divertidas y tristes, al cabo de un par de horas ambos se encontraban más tranquilos.
Candy se quedaría en la casa, era muy tarde y continuaba lloviendo, fueron al piso superior. Aun cuando Albert parecía más tranquilo, Candy no quería dejarlo solo así que cuando llegaron a la habitación de él, se empeñó en darle unos calmantes, fue hasta el botiquín que tenía en el cuarto de baño rebuscó entre los medicamentos hasta que encontró lo que necesitaba, regresó al lado de Albert quien tenía la mirada fija en un punto imaginario en la habitación, Candy se acercó a él, le acarició el rostro con ternura, él la abrazó acercándola a su cuerpo, ambos se miraron a los ojos y Albert se agachó quedando muy cerca de sus labios los cuales comenzó a besar suavemente, Candy no supo porque pero no se resistió al contrario le correspondió, de pronto ambos dejaron de pensar solo se dejaron llevar por el momento, minutos después desnudos en la cama, ambos se acariciaban suave y tiernamente, ninguno pensaba solo sentían la dicha de estar vivos.
A la mañana siguiente despertaron juntos, no hubo reproches ni arrepentimientos, decidieron continuar siendo amigos y solo el tiempo diría su podían ser algo más. Desde ese día Albert se esforzó por retomar su vida, volvió al trabajo y visitaba a los mellizos, además acudía a terapia con un psicólogo y las cosas mejoraron cuando casi dos meses después se enterara que Candy estaba embarazada y él era el padre.
Ahora Albert era un hombre nuevo, su hijo era lo que más amaba en el mundo, John iluminó su vida. Hubiera querido darle una verdadera familia, pero después de hablar con Candy llegaron a la conclusión que lo mejor era no casarse pero se mantendrían juntos por el bien de su hijo. Fue así que después de dos años y sin vivir como pareja, habían logrado formar un hogar.
Después de mucho pensarlo tomó una decisión, debía hablar con Terruces y dejarle muy claro que a él y Candy solo los unía el amor que le profesaban a sus hijos y una gran amistad.
La oportunidad de hablar con él se le presentó tres días después, era un día nublado así que Terruces decidió no salir, se encontraba en la sala en casa de Candy observando jugar a los 4 niños. Desde el umbral Albert lo saludó.
--- Hola Terruces!!!---
Terry se puso de pie y saludó con una inclinación de cabeza ---Albert!! ---
---Papi!!!--- Emy se arrogó a los brazos de Albert quien la levantó sin esfuerzo y le dio un beso
---Hola princesa---
---Teri son contó una historia muy bonita, mira--- le enseñó su manita la cual estaba cubierta por un títere de tela con forma de un lobo ---El es lobo y es muy feroz, guuuaaa--- Albert sonrió ante los sonidos y movimientos de Emy. La puso en el suelo e inmediatamente la pequeña corrió hasta sus hermanos.
Volteo hacia Terry quien lo miraba seriamente, Albert suspiró entendía a lo que se debía esa expresión --- Marie ya es hora que los niños coman, Terruces podemos hablar un momento ---
Terry lo observó un momento antes de responder ---Claro---
Albert le hizo una señal para que lo siguiera hasta el estudio, ya dentro le indicó sentarse en un sillón mientras el se acercaba al bar.
--- Gustas algo de beber---
---Un whisky, por favor ---
Albert se sirvió un coñac y le tendió su bebida a Terry, tomó asiento frente a él y dio un sorbo a su vaso.
Terry rompió el silencio ---De que quieres hablar Albert --- Su tono aunque tranquilo denotaba seriedad
Albert se recargó en el sillón y lo miró a los ojos ---Quiero que hablemos sobre ti y Candy ---
La expresión de Terry se volvió más seria --- No hay nada que hablar al respecto, mientras me permitan ver a mis hijos no seré una amenaza para su relación--- Albert notó la nota de sarcasmo en la última palabra
---Vaya decepción, yo esperaba que me digieras que Candy aún te interesaba así por lo menos esta plática tendría algún significado—
---Que es lo quieres Albert---
---Que me digas si Candy te interesa, no más bien quiero saber si aun la quieres. Solo quiero saberlo, no te preocupes sea cual sea tu respuesta tienes mi palabra que no cambiará el arreglo que tienes con Candy con respecto tus hijos, solo ella puede hacerlo ---
---Aun la amo---Respondió sin desviar la mirada.
Albert depositó su vaso en la mesa de servicio, se levantó y caminó hasta una ventana, cruzando las manos en su espalda.
---Te creo y por eso quiero platicarte sobre nosotros---
Terry apretó las manos, lo que menos necesitaba era que precisamente Albert le restregara en la cara lo felices que eran.
--- No hay necesidad de eso ---digo poniéndose de pie --- Como te dije no seré un problema para ustedes ---
---Terruces siéntate que lo que te tengo que decir es muy importante, Candy me importa mucho y solo quiero que sea feliz ---
---Y acaso no es feliz contigo ---
Albert volteo sonriéndole de medio lado ---Lo es, pero puede serlo aun mas, aunque yo no puedo darle lo que necesita para eso, por eso te pido que te sientes, me escuches y te calles, esto también te incumbe ---
Terry lo miró unos instantes en silencio, Albert había logrado despertar su interés, así que sin más hizo lo que le pidió.
---Bien, te escucho---
Albert volvió a mirar por la ventana ---Para que entiendas lo que hay entre Candy y yo, necesito contarte toda la historia desde que la conocí hace cinco años en el aeropuerto……----- Albert le contó detenidamente lo que había vivido al lado de Candy, la tristeza en la que se hundió a raíz de su separación, como se había enterado de su embarazo, su amistad con su entonces esposa, el día en que intentó suicidarse, el nacimiento de John y todo lo ocurrido hasta ese día.
Terry escuchaba con atención su relato, se sintió terriblemente mal al escuchar todo lo que Candy había sufrido por su causa, sintió que los celos despertaban cuando escuchó como habían concebido a John y se sorprendió de las decisiones que ambos tomaron por el bien de ellos y los niños, mientras el relato transcurría Terry admiraba mas a Albert.
El relato le llevo un par de horas, al finalizar estaba sentado nuevamente frente a él, Terry callado, tenia apoyados ambos codos en las rodillas con los brazos estirados y las manos entrelazadas con la cabeza inclinada hacia adelante tratando de comprender lo escuchado.
--- No sé si creer lo que he escuchado--- digo después de un rato ---Candy es una mujer hermosa por dentro y por fuera, cualquier hombre quisiera tenerla por compañera, porque me cuentas todo esto ---
Albert dejó salir un suspiro --- Tienes razón al decir que cualquiera daría y haría todo por tenerla a su lado, pero como te he dicho yo la quiero, es la madre de mi hijo, no sería difícil enamorarse de ella, pero yo quiero que sea completamente feliz y sé que para eso te necesita, hasta yo se que te ama ---
Terry sacudió la cabeza, cerró los ojos y sonrió ---Por dios Albert, de que planeta eres ---
Albert soltó una ligera carcajada ---Te aseguro que no soy extraterrestre, solo un hombre inteligente y con principios---
---Modestia a parte ---
Albert volvió a ponerse serio --- Bueno Terruces, ya conoces la verdad de nosotros ahora todo depende de lo que tú y ella hagan. Ya sea que Candy decida estar son contigo o continuar como hasta ahora, respetare su decisión---
"Solo hay un problema, Candy no quiere a Sam" Terry Pensó con pesar
---Candy no tiene nada en contra de Samanta--- Terry levantó los ojos , Albert pareció leer sus pensamientos --- Es solo que cuando la ve irónicamente recuerda a Susana ---
---Irónicamente??--- Preguntó levantando una ceja
Albert sonrió – No conozco en persona a Susana pero por sus fotografías se ve que no se parece a ella, Con rizos mas marcados y ojos verdes podría jurar que es Candy en miniatura, sobre todo por sus gestos y sonrisa---
Terry asintió con la cabeza --- Pero entonces no hay mucho que hacer, no me alejaré de Sam---
--- Y no te pido que lo hagas ni Candy lo hará. Ya he hablado con ella al respecto y sabe lo que necesita hacer, ahora todo es cuestión que se decida y algo me dice que lo hará pero necesita un empujoncito---
Terry lo miró comprendiendo a lo que se refería ---Tienes razón, si Candy me da una oportunidad ten por seguro que no la desperdiciaré esta vez---
Era hora de marcharse, así que ambos se pusieron de pie y fueron en busca de los niños, se despidieron estrechándose las manos, desde ese momento Terry admiraría a Albert de una manera en la que nunca pensó que podría admirar y respetar a una persona.
1 "Me cuesta tanto olvidarte". Mecano
