Hola a todos x3 Espero que estén bien, ¿va? Yo, por aquí, dando lata. ¿Queréis saber algo? Estoy muy cerca del final de este precioso fic (escribiendo, ¿eh? No publicando). Me ha costado y he tenido problemas de tiempo, pero ya está todo bastante bien. Creedme, me ha costado mucho llegar al final... pero os tendré una sorpresita, deberéis saber eso. *risa malvada*
Bien, aquí están las respuestas a vuestros sensuales y hermosos comentarios :'3
Diana Pantoja: ¡Lo olvidé! Quería publicar de inmediato, y lo olvidé. Creí que lo había hecho todo, pero bien, lo olvidé. ¡Lo siento! :c
MaruCakes18: ¡Vaya, me han llamado senapi! *le recuerda a Koisuru bokun* Ay, qué mona, yo me siento especial ( u v u ) ¿Te has quedado con ganas de más? ¡Pues yo también! ¡Me he quedado con más ganas de The Rise Of The Dark Lord, o Renacer, o Reclamar, pero no, no actualizan! (?) Alñksdfsd pero he actualizado, aquí, ahora. Y pues, palabras hirientes, hechizos, maldiciones... no, no veo a Sirius peleando de ese modo con Harry ni con Tom por temor a herir a Harry, y a Tom sí lo veo peleando de ese modo con Sirius, pero no lo haría por los mismos motivos de Sirius. Agridulce... supongo que era lo que quería transmitir realmente. Ese momento amargo, pero a la vez tierno, entre ellos. Y nada, se ha captado mi mensaje *se desmaya* *su editora le lanza un Enervate* *despierta* JAJAJA, bueno, te confieso algo: está en mis planes a largo plazo juntar a Canuto con Lunático. ¡¿OBAMA TAMBIÉN LO SABE?! Vaya, no lo veía así (?). Jajajajaj xD No, no te canses de quejarte, ¡vuelve! (?). También besos, y aquí el próximo cap (aunque mal momento para hacerte lectora del fic, con las actualizaciones sin fechas fijas... PERO PROMETO ACTUALIZAR COMO MÍNIMO UNA VEZ POR SEMANA)
Mar91: Chst, chst, chst, se deberá leer para saber. *risa malévola*
eveliaBlack: ¡Yo también la quiero! Pero falta un poco para ello. Un poco... no mucho, tranqui ;) ¡Gracias! ¡Me encanta que te encante! x3
Uchiha Ackerman Lady Murasaki: ¡Por Merlín! ¡Exámenes! Mi actualización no fue tan larga, pero sí espero que buena. ¿Fue buena? "Cuando sirius le dijo sobre irse al lado de la luz yo pense no tan rapido vaquero estas hablando con el lord oscuro" JAJAJAJAJA. Me has sacado una carcajada fuertísima. ¿Teorías? ¡Quiero saberlas! ¡Todas! Habla conmigo, cuéntamelas, quisiera saber si mis lectores están cerca o lejos de lo que voy planificando... aunque hay parejas y situaciones que tal vez no esperen *risa malvada* Del director... hmn... aún no he ahondado mucho en él, pero más adelante... muajajajaja
Valerya Cullen: ¡Es verdad! ¡Son hermosos juntos! : 3
Christine C: ¡Y yo ya quiero seguir escribiendo! But lamentablemente tengo muy poco tiempo disponible, pero dedico casi todo mi tiempo libre a este fic! x3
Rebe Marauder: ¡Ohhhh! ¡Tú! Pues me gusta el actual. Queda bien :) Y Tom suelta verdades que, uff, nadie se habría imaginado. Y sólo lo hace porque sabe que Sirius no puede decir nada, de otra forma...
Vivi Neko: (En respuesta a los reviews de los capítulos 21, 22 y 23). 21: Era un sorteo haciendo referencia a mis followers. Fue puramente al azar, tranquila :D A la próxima que haga (por los 300 reviews) prometo que tendrás una doble papeleta por serme fiel siempre (oie ¿soy yo o eso sonó mal?) Y pues Molly... supongo que olvidé de ponerla. JAJAJA. Debo hacer un fic con las escenas perdidas entre capítulo y capítulo. 22: Severus, Severus, Severus... no, es muy directo e intentando dar miedo o poner algo de razón en esa cabecilla despeinada. ¡Y Tom se pondrá celoso de quien menos esperan! Jajaja. 23: ¡Tantísimas! Sirius siente un amor profundo por Remus, pero puedo asegurarles que, aquí al menos, él no tiene ni idea de que lo siente. Suele suceder. Y la conveniente reunión... já. Sirius merece amar y ser amado con una pasión que se iguale a a la suya, una pasión animal, y sólo hay alguien con esas características... *redoble de tambores* ¡Remus Lupin! Snape es un entrometido, sí. Y pobre Sirius, no había pensado en eso :c Jajaja, ha llegado Tommy-Tom a proteger lo que le pertenece! *se oye la voz de Harry de fondo diciendo "¡No soy de su propiedad!" y la molesta tonalidad de Tom diciéndole "Sí lo eres, cállate"; también se oye la risa estruendosa y algo enloquecida de la escritora detrás del computador*
Katse: (En respuesta a los reviews de los capítulos 2, 3, 14 y 24) 2: ¿Lo... amas? ¿Yendo por el capítulo dos? Eso es MARAVILLOSO *corazones en los ojos* Es decir, es increíble, ¡es hermoso! Añlsdmsadmd *fangirleo intenso* Me alegra, me alegra muchísimo C': / 3: ¿Sabías? He de suponer que sí... soy predecible, pero cambiaré eso de aquí en adelante *risa macabra* 14: El mejor jodido comentario; bueno, no, pero algo tenía que decir (?). 24: ¡Aquí, aquí, aquí hay más! Y la tensión latente entre Remus y Sirius... se nota. Terriblemente. Y sí, pobre Paddy :'c Hoy tendremos un poco más de él ;)
Bueno, mis queridos lectores que amo tanto, aquí tengo un nuevo capítulo de este fic que amo tanto. Aunque es muy tarde como para subir caps... bueno, nunca es tarde como para subir caps. Aquí está. ¡Leed!
25. Libertad.
El veintiocho de Diciembre Harry despertó con algo frío estampándose en su rostro.
—¡Hola, cachorro!
Harry se puso sus anteojos y observó ceñudo a Sirius, que levitaba un puñado de bolas de nieve que iban volando por toda la habitación. Sirius parecía despejado, libre, con los ojos atentos y la sonrisa en el rostro.
Harry recordó que ese sería el primer día oficial de libertad para su padrino. Saldrían al parque, no muy lejos de allí, el parque que estaba justo en la esquina y que se extendía por toda la calle. Iban a salir al callejón Diagón, pero Kingsley no lo consideró ni por un segundo: demasiado peligroso.
—Déjame cambiarme, Sirius. Ahora me levanto —protestó Harry, aún de mal humor, limpiándose la nieve del rostro con las sábanas. Sirius rió como un crío haciendo una travesura antes de que Harry se volteara y se encontrara con Tom, bajo la forma de Cylean, en el suelo, mirándole ceñudo—. ¿Cuándo te colaste en mi cama?
—Anoche —Tom se levantó, frotándose los ojos—. Tú roncabas.
—No sé qué dices, yo no ronco —protestó Harry, lanzándole una almohada.
—Roncas —Tom le devolvió la almohada con un golpe y ambos se miraron con los ojos entrecerrados unos largos segundos antes de estallar entre risas. Tom le revolvió los cabellos—. Anda, vamos a la ducha y a desayunar.
—Sí, profe.
Harry se internó en el baño y cuando Tom iba a adentrarse después de él le cerró la puerta en la cara. Tom golpeó, molesto.
—Anda, Harry. No es gracioso.
—¡No estoy bromeando!
Tom maldijo en voz alta, tomó su almohada y fue directo a su habitación. Al menos allí tenía ropa limpia.
Desayunaron liviano y poco, más que nada porque Sirius estaba botando en la silla de la emoción. Parecía un pequeño crío el día antes de navidad. Y aunque navidad ya había pasado, Sirius insistía con que debía comprarles regalos a todos.
—¡Hora de salir! —chilló su padrino, mientras Harry iba hacia la puerta seguido de Cylean, Kingsley, Remus y Tonks. Salieron y no había muchas personas en el exterior, por lo que se podía ver desde la puerta. Afrontaron el exterior con pasos firmes y Sirius se quedó observándolo todo, desde el cielo nublado hasta el césped cargado de nieve. Tenía una sonrisa extraña en su rostro, una expresión que variaba entre la euforia y la melancolía. Sirius era libre. Al fin.
—Anda, Sirius. Vamos a hacer un muñeco de nieve —ofreció Harry. Caminaron hasta el parque con ropajes muggles, abrigados y prácticamente irreconocibles.
En algún momento entre hacer el muñeco y ángeles de nieve todo se volcó en una guerra de bolas de nieve en la que Kingsley, Remus y Tonks bombardeaban a Cylean, Sirius y Harry. Sirius, escondido detrás de un fuerte y dándose cuenta de que nadie lo veía, se transformó en Canuto y rodeó el parque para destrozar las bolas de nieve que sus enemigos habían creado, sin contar con que Tonks tenía algunas de reserva que le arrojó. Sirius se volvió a transformar en él mismo y aulló, derrotado.
No había muchas personas fuera, lo que resultó un alivio. No querían explicar por qué el ex convicto Sirius Black estaba allí, tan feliz y tan libre. Después de todos los juegos Sirius sugirió/pidió/exigió ir a un pub muggle en que sirvieran scones y café bien caliente. Kingsley examinó la zona y escogió uno bastante pequeño y privado. Cylean se disculpó con ellos, besó a Harry y se despidió, diciendo que necesitaba hacer algunas compras pero que volvería a la casa temprano. Ya en el café, mientras Remus y Tonks pedían en la caja y Kingsley custodiaba la puerta (nunca hay que bajar la guardia) Sirius tomó asiento en una mesa del fondo junto con Harry.
—Quería hablar contigo, Harry. En privado —añadió, al ver la mirada en los ojos de su ahijado, la forma en que miraba hacia los demás de aquel inusual grupo, como buscando ayuda.
Harry suspiró y asintió.
—¿Qué sucede, Sirius?
No había cariño en su voz, sólo sonido hueco. Sirius reprimió un estremecimiento. Su ahijado sabía guardar sus sentimientos cuando quería hacerlo, al mismo tiempo que sabía no expresar absolutamente nada. Sintió rabia y dolor al mismo tiempo.
—Quería… disculparme.
Harry alzó una ceja.
—¿Y por qué, si debo saber?
—Harry —Sirius arrastró las erres—. Ya sabes por qué. No hemos podido hablar… es que necesitaba pensarlo. Y he llegado a la conclusión de que, sin importar el camino que tomes, iré contigo.
Los ojos de Harry brillaron. Fueron como luces en la oscuridad, destellos verdes en un marco negro.
—¿En serio?
—No, es una broma —Sirius endureció su rostro unos segundos para que luego se quebrara con una amplia sonrisa—. Anda, cachorro. Te seguiré a donde sea. Aún si muero en el intento.
—Intentaremos que no mueras, ¿vale? —pidió Harry, rodando los ojos—. ¿Estás conmigo? ¿Así? ¿Sencillo?
—Siempre estaré contigo, Harry —susurró Sirius, de forma baja e íntima, y era una promesa. La sonrisa de Harry ocupaba casi todo su rostro, y era completamente sincera—. Pero para poder estar contigo, necesitaré que me cuentes todo. Desde el principio. Y esta vez tú me lo contarás, sin bromas, sin problemas. Con toda la seriedad que sea posible en un hijo de Merodeador.
Harry asintió solemnemente. En aquel momento los cafés llegaron y la charla se interrumpió por varios comentarios de Remus, que cargaba vasos plásticos con café en una bandeja, mientras que Tonks llevaba los scones. Kingsley se unió luego de unos minutos de vigilancia y comieron con avidez, incluso Tonks, que decía que estaba a régimen para aumentar la cintura.
—No me quejo de tu cintura, amor —dijo Remus, sonriendo. Tonks se llevó las manos a la cintura, ofuscada.
—¡O de la falta de ella, querrás decir!
—Tonks… —comenzó Kingsley—. Estás llamando la atención.
El cabello de la metamorfomaga había cambiado del castaño al rojo, aunque de forma casi imperceptible. Le dejó como estaba, sin querer llamar más la atención de lo que ya había llamado.
—Si me disculpáis —Sirius se levantó cuando terminaron—. Me gustaría dar una vuelta a solas. Con Harry —agregó. Harry supo que era para hablar con él.
Kingsley se veía reacio.
—Pueden atacaros en cualquier momento y…
—Vamos, Kingsley, ya te estás comportando como Moody —Sirius palmeó la espalda del Auror—. Podemos dar un paseo de un par de horas, solos. Cualquier cosa tengo una varita que me funciona casi tan bien como me funcionaba la mía. Y tú sabes que no soy tímido al utilizarla.
Kingsley asintió, serio, pero no parecía querer dar el brazo a torcer.
—Nos mantendremos en el parque. Vosotros sólo debéis quedaros a unos cuantos metros y ver de lejos —ofreció Harry. Sirius le lanzó una mirada insultada, pero Harry sabía que tanta protección no era por su padrino, era por él mismo. Así que mientras se mantuvieran a unos metros y Sirius lanzara un Muffliato por privacidad…
—Compro —Tonks sonrió—. Vamos, Sirius puede cuidarse solo y confío en que Harry sepa patear traseros sin la ayuda de una varita.
Remus observó a su novia de forma escandalizada, pero ella se encogió de hombros.
Diez minutos después Sirius y Harry estaban en el parque, rodeados de encantamientos de privacidad que Sirius se sabía de memoria, agregándole el Muffliato que Harry había hecho con la varita de Sirius. No había muggles a la vista, por lo que nadie tuvo que enterarse.
A pesar de ser un día frío y nevado, era un buen día. O tal vez era que las percepciones de ambos estaban alteradas: la libertad tenía consigo un poco de custodia, pero era libertad al fin y al cabo. Libertad cálida y luminosa, como un rayo de sol luego de mucho tiempo en la oscuridad. Era básicamente eso.
—Yo no sabía que Tom me había lanzado un hechizo de Impulsión. No tengo idea de cómo lo hizo —admitió Harry, cuando estuvieron rodeados de nieve y en una banca congelándose los traseros—. Pero lo hecho, está. Al principio no lo creía… no realmente. ¿Voldemort, cambiar? Pero no ha cambiado. Sigue siendo él mismo, pero su cuerpo ha cambiado, por lo tanto sus reacciones y expresiones pasan por un filtro antes de que él mismo las exponga. Antes de decir algo ese algo pasa por el filtro Cylean, y es dicho con acento francés. Antes de sonreír maliciosamente pasa por el filtro Cylean y sonríe de forma curva, cómica. Es… diferente, sí, pero sigue siendo él mismo. En parte eso me confunde —Harry se mordió el labio y Sirius conjuró un encantamiento calentador para ambos. Lo iban a necesitar. Su ahijado se lo agradeció con la mirada—. Yo… no puedo decir qué fue lo que me hizo cambiar. No puedo decírtelo. Pero tú sabías que mi fe en Dumbledore se tambaleaba cuando él no hizo nada por las torturas de Umbridge. Tú sabías eso, ¿recuerdas? —Sirius asintió. Harry continuó—. Fue un proceso difícil confiar en Tom. Pero hicimos un pacto. Él se encargó de algo que a mí me molestaba, y en cambio… no, no iba a serle leal, Sirius —esquivó la mirada dura y cargada de preocupación de su padrino encogiéndose de hombros—. Nunca le prometí lealtad. No de esa forma. Pero prometí hacer una tregua: yo no atentaría contra su vida, él no atentaría contra la mía ni la de mis seres queridos. Dumbledore me dijo la profecía, y de alguna forma que no tengo idea Voldemort… Tom, pudo saber qué decía también. Y eso le hizo meditarlo y dar vuelta la situación a su favor, como un buen Slytherin haría.
—Eso lo comprendo, Harry. O por lo menos, creo que lo comprendo —Sirius enredó sus dedos entre el cabello, tirando de las raíces y causándose dolor. Necesitaba centrarse.
La mano de su ahijado sobre la suya lo detuvo. Sirius le dirigió una mirada exasperada.
—¿Qué es lo que no comprendes, entonces?
Sirius intentó explicarse.
—No comprendo cómo le perdonaste. Cómo confías en él. Cómo… no lo comprendo, Harry, no soy capaz de hacerlo.
Harry se mordió el labio. Sabía que lo que iba a hacer era básicamente como traicionarse a sí mismo, porque era algo que no planeaba revelarle a Sirius. No planeaba revelárselo a nadie, en realidad, luego de que Dumbledore actuara como había actuado. No planeaba ser objeto de lástima de nadie.
—Tom… sabe algo sobre mí. Algo que nadie más sabe. Mi alma está tan destruida como la suya, Sirius —Harry apartó los ojos de los de su padrino—. Yo… bueno, no fui exactamente el autor, pero sí el autor intelectual, y el muy enfermo se lo merecía, aunque…
—Harry… ¿qué estás diciendo?
Había desesperanza en la voz de Sirius. Harry fue al grano.
—En el verano después de cuarto año, Dudley, mi primo, convenció a un amigo suyo de que violarme iba a ser una buena idea. Podrían filmarlo y chantajearme. De seguro, si le mostraban el vídeo a tía Petunia (y en todo momento, sin mostrar el rostro de quien estaba conmigo) ella no me dejaría asistir más a ese colegio raro al que iba y me llevaría por siempre lejos de allí —Harry narró con voz vacía, nula de todo sentimiento. No quería ver el rostro de Sirius. No quería ver el rostro de nadie—. Su amigo, Archivald Keyglass, estuvo muy dispuesto. De alguna forma extraña yo le parecía atractivo, por lo que no era una oportunidad perdida. Dudley lo filmaría todo. Archivald lo haría. Y lo hizo.
Oyó el sonido de los dientes apretándose después de que Sirius cerrara la mandíbula. Harry no tenía lágrimas que derramar. Se sentía extrañamente vacío.
—Se lo conté a Dumbledore. El viejo… dio una poción a ambos que les quitó todo el interés en mí. Al principio no creí que existiera, estuve mucho rato tras libros de pociones —Harry hizo una mueca recordando aquellos días enterrado en el dolor y la desconfianza, simplemente leyendo sobre pociones para olvidar y pociones de desinterés, filtros del olvido, elixires de la amnesia... Apretó los ojos unos segundos y luego los abrió. Seguía sin haber lágrimas en sus ojos—. Les borró la memoria, aparte. Arrancó de raíz aquellos recuerdos, por lo que, en caso de que le dieran Veritaserum, podía decir que jamás lo hizo porque no recordaría haberlo hecho. Lo pensé mucho. Demasiado, seguramente. Buscó formas de protegerse a sí mismo con todo lo que había sucedido. Después de todo, ¿qué dirían de él, el gran Albus Dumbledore, si el único chico que tenía a cargo fue abusado sexualmente por su propio primo? ¿Y abusado toda su vida por el resto de su familia sanguínea? ¿No sería mejor para él ir con su padrino prófugo de la ley y…? —se detuvo unos segundos y una sonrisa extraña, salvaje, apareció en su rostro—. ¡Estas vacaciones podré volver contigo, Sirius! ¡Podremos ir a donde sea! ¡Eres libre!
Sirius tampoco había caído en eso. Ahora podría cuidar de Harry. Pero la euforia de Harry no era nada comparada con los destrozos de su interior al saber aquella verdad.
—Harry, lo sé, pero… ¿qué tiene que ver eso con…?
Harry hizo una mueca. Aparentemente, su intento de desviar la conversación no había funcionado.
—No lo sientes ni un poquito, ¿eh? —se burló amargamente Harry, lanzándole un puntapié a la nieve. En un instante estuvo rodeado por unos fuertes brazos.
—¡Claro que lo siento, mocoso! Siento horrores lo que te ha sucedido, pero creo que aún estoy en shock. Pensar que si no hubiera sido por cazar a la rata hubiera podido cuidarte como es debido… —chasqueó la lengua y soltó a Harry, que parecía haberse puesto del color de los cabellos de su madre por el férreo abrazo de su padrino—. Y también debo analizar bien a dónde vamos a ir de vacaciones. ¿Te parece ir a España? ¿Francia? ¿Holanda? Podemos ir a Egipto. ¡O a Las Vegas! Te falsificaré una documentación… o creo que con un simple Confundus a la gente adecuada bastará.
Harry rió.
—Aún falta tiempo. Podemos pensarlo.
Sirius sonrió, pero su sonrisa fue perdiendo intensidad mientras veía la expresión del rostro de su ahijado. Tomó su mano y le dio un apretón.
—Harry, no creas que te siento diferente por lo que ha pasado. Eres mi Harry, mi cachorro de Cornamenta. Te quiero sin importar lo que hayas vivido y tus elecciones. Te ha sucedido una desgracia y la has afrontado. Has vivido mucho más que yo a tu edad, y eso que yo me quejaba de haber tenido una vida difícil.
Harry rodó los ojos. Su padrino nunca cambiaría.
—Por lo que te acabo de contar es por lo que decidí hacer una tregua con Tom. Él se cargó a Dudley, y Archivald Keyglass está en la cárcel.
—Debió ser al revés —objetó Sirius.
Los ojos de Harry casi saltan de sus cuencas.
—¿Al… revés?
—Debiste matar al gilipollas de Archivald y cargarle la culpa a Dudley.
Harry negó.
—Es más castigo para Archivald ser abusado que la muerte. Con la muerte, obtendría paz. Dudley murió en mucho sufrimiento.
—¿Cómo sabes que Archivald será abusado? —preguntó Sirius, enarcando una ceja. La sonrisa cínica de Harry fue casi toda la respuesta que necesitaba.
—Créeme, lo será. Tom se encargó de todo. Ahora mismo debe estar gozando un buen dolor de trasero.
Harry rió, una risa grave y oscura que a Sirius le puso el vello de punta.
—Entonces… decidiste confiar en Voldemort porque te cargó a tu primo.
—No decidí confiar en él. Sabía que no podía confiar en muchas cosas, pero sí en su palabra. Juramento mágico.
Sirius lo meditó.
—¿Y cómo te enamoraste de él? ¿Qué tiene Lord Voldemort de especial? No es que menosprecie que haya matado a media población mágica, pero no creí que tenías esos gustos… —Sirius trató de bromear, con la garganta seca. Harry se encogió de hombros.
—El amor es inexplicable. Fue gradual. Al principio no estaba seguro, luego… fue como despertar. Como abrir los ojos. Como respirar por primera vez el aire completamente puro. Como comenzar a caminar sin un peso en la espalda. Yo… no lo amé desde el principio, claro que no. Fue ganándose mi confianza. Era… simpático, sencillo. Se comportaba como un crío y no como un Señor Oscuro. Es inteligente. Es poderoso. Me ofreció una opción. La acepté. Ahora soy su aliado, su amigo, su pareja. Y él… lo es todo para mí.
Sirius suspiró.
—Lo amas de verdad.
Harry le miró ofendido.
—¡Por supuesto! ¿Por qué crees que te mentiría en algo así?
Sirius negó con la cabeza.
—No creí que era una mentira. Creí que estabas confundido —Sirius echó la cabeza hacia atrás y suspiró—. Es… ¿es difícil quererlo?
Harry negó.
—Es sorprendentemente fácil. Una vez que lo tienes cerca no puedes alejarte más de él. No es una opción. Es una necesidad. Es energía, devoción, satisfacción. Es poder. Es magia, una magia demasiado complicada como para que cualquiera de nosotros la comprenda. Es… como si estuviera escrito, de alguna manera. Nada se nos ha complicado. Todo se nos ha puesto demasiado fácil. Siento que incluso es un sueño, un sueño demasiado agradable para ser verdad.
Sirius le sonrió a Harry, lenta y pausadamente. Harry, soñadoramente, le devolvió la sonrisa.
—Te seguiré, cachorro. Eres el aliado de Voldy, por lo que tienes algún tipo de poder. Así que te seguiré. Estaré contigo. No me apartaré de tu lado. Y si me matan, volveré como Inferi y os haré la vida imposible a todos.
Harry rió y se lanzó hacia su padrino. Lo envolvió en un abrazo cálido y apretado, con toda la fuerza de sus brazos que, por las clases privadas de Cylean, eran incluso más fuertes de lo que aparentaban. Tom no quería un flacucho flácido, o por lo menos eso le había dicho. Un entrenamiento común era levantar pequeñas bolas de plomo de varios kilogramos haciendo ejercicios de brazos. Harry no se sentía tan ridículo haciéndolo cuando Tom lo hacía junto a él y los músculos de sus brazos y su espalda se marcaban —porque el muy bastardo entrenaba sin camisa, lo que llevaba a situaciones comprometedoras.
—Te quiero, Sirius. ¿Sabes? Eres el padrino más guay de la historia.
—Yo que creía que oirían eso cuando te lleve a Las Vegas.
Harry le sacó la lengua a su padrino sin sombras en sus ojos. No había rastro alguno de dolor o de pena, de tristeza o lamentaciones; en ninguno de los dos. Simplemente se abrazaron con fuerza, afectuosamente, con una dulzura que a ambos les había faltado en sus vidas y obtuvieron tarde.
—Entonces, ¿me seguirás? —dudó Harry, queriendo confirmarlo.
Sirius le guiñó el ojo.
—Hasta el fin del mundo, cachorro —Harry sonrió ampliamente—. Y, ¿cómo se llama nuestro grupillo súperespecial?
Harry se encogió de hombros.
—Aún no le he creado un nombre. Tampoco me he creado un nombre para mí. Tom lo hizo.
—¿Cómo es?
—Érebo.
—Mola. Oscuro y siniestro. Digno compañero de Voldemort. ¿No suena bien? Voldy, Éreby, Voldy, Éreby…
—Estoy sorteando un Crucio y tú, Black, estás comprando todos los números.
Ambos se voltearon a ver a Cylean que, cruzado de brazos, había atravesado las barreras de seguridad y oído sobre el Muffliato. Ningún hechizo era infalible al Señor Oscuro.
—Lo lamento, oh gran señor de la oscuridad —se disculpó falsamente Sirius. Cylean bufó.
—Es lo máximo que podré obtener de ti.
Padrino y ahijado rieron a carcajadas.
En aquellos momentos, estaban bien. Todo parecía estar arreglado.
De momento.
¿Y? ¿Qué os pareció? Personalmente me encantó (pero últimamente por este camino los capítulos me gustan mucho, je) así que ya sabéis: comentad. Quiero saber vuestras opiniones sobre todo lo que queráis contarme, y quisiera saber vuestras teorías, vuestros deseos para futuro sobre el fic... cualquier cosa relacionada con el fic quisiera saberlo. ¿Sí? Me encantaría conocer todo. ¿Vale? Comentad, por favor, por favor, comentad, comentad.
En el siguiente capítulo (chan-chan-chaaaan): "Sentir".
~You have my heart
And we'll never be worlds apart
Maybe in magazines
But you'll still be my star
Baby, 'cause in the dark
You can't see shiny cars
And that's when you need me there
With you I'll always share~
