Agradezco especialmente a…
InuKidGakupo, daughterofrisingsun y Tu Catalana Agent Peridot, por sus comentarios del capítulo 24.
Luis Carlos por su comentario del capítulo 15.
Hoy el fic cumple dos años, y me parece algo triste haber avanzado tan poco en tanto tiempo, pero bueno, por lo mismo subí lo que tengo. Sobre todo porque en la actualización anterior hubo cosas que olvidé poner que debieron ir allá, como lo que decía la última misiva de Garabatu y a quién fue entregada, y la reacción nada bonita de Rorepu por saber que Russel tenía un amorío con Persilia, y demás cosas que siento que debí abarcar antes y después de la ejecución de Garabatu.
Nota: a este capítulo le agregué escenas la tarde del 04 de noviembre, para quien lo hubiera leído antes o descargado sepa que le metí otras cosas.
Recapitulando…
Todo el tiempo mantuvo la sonrisa, pensando en comprarse la ropa fina con la que antes ni siquiera podía soñar, pensando en hacer tantas cosas, desgraciadamente, no le dio tiempo de nada, su cuerpo, repentinamente fue reducido a cenizas, dándole una muerte instantánea, no tuvo oportunidad de sentir dolor, cosa que Robser lamentó tanto después de recapacitarlo, su padre había tenido una muerte dolorosa, mientras la maldita que lo había delatado ni siquiera había sufrido, pero fue tanto su coraje de verla sonreír tan efusivamente, que el pensamiento se le ofuscó, y la mató.
Litchi supo de "la desaparición" de su ex compañera varios días después, para la mayoría fue solo una prostituta más a la que le pasaba lo mismo, pero ella, en el fondo sabía que Robser la había matado, no dijo nada por temor a represalias, siguió el consejo que Garabatu le había dado en vida.
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Un día antes de la ejecución…
Jirelpe subió a su mujer a horcajadas sobre sí mismo, ella no queriendo decir que no tenía ganas lo besó, y el correspondió desesperadamente, esa era su forma de perdonar y pedir perdón, quería olvidarse de los días de dudas, de tensión con su mujer, quería darle fin a todo porque para él el asunto de Garabatu había terminado… quería que Chairocia hiciera lo mismo, ya había otorgado el perdón y ahora estaba pidiendo perdón mientras la besaba libre de turbios pensamientos, sin saber que Chairocia le había mentido y se escaparía al juicio, pero Jirelpe finalmente la perdonó por eso.
Minutos antes de la ejecución…
Chairocia casi tenía ganas de ir a hacer guardia para ver el momento preciso en el que Garabatu sería sacado de los calabozos y sería llevado al coliseo, quería ir a gritarle cosas, Jirelpe no lo permitió, le dijo que debían permanecer en el coliseo o perderían el lugar que muy temprano habían ido a apartar, además de que el saiyajin no quiso decirlo, pero sabía que ver la ejecución de Garabatu de ninguna manera traería paz a su mujer.
Minutos después de la ejecución…
Jirelpe y compañía aun seguían en el coliseo pese a que la mayoría de sus compatriotas ya se había ido a continuar con sus actividades del día, El rey, sus allegados y Persilia estaban supervisando el levantamiento de los restos del ejecutado, Tusigena lloraba en los brazos de Chairocia, no quiso hacerlo con su hijo porque sabía que Russel despreciaba a las clases inferiores y no comprendería su dolor, Chairocia le acariciaba los cabellos como si quisiera darle el consuelo que ni siquiera tenía, Jirelpe notó que pese a que su mujer no lloraba, se veía destrozada, supuso que en cualquier momento estallaría en llanto, no quería apartarse de ella.
—Jirelpe —Llamó el general Fangus acercándose— ¿Podemos hablar un momento a solas?
El saiyajin dudó, Chairocia se dio cuenta.
—Ve con el general, Jirelpe —Indicó la mujer.
—¿Estás segura? —Un asentimiento de cabeza como respuesta, Jirelpe se alejó varios niveles en las gradas junto al general.
Pasaron dos minutos. Chairocia escuchaba los horridos estertores en la anciana.
—Tusigena, aun no estás bien de salud, deberías ir a casa —Dijo Chairocia.
—Pero…
—Ya viste morir al malnacido que mató a la bebé de Honoji, ve a casa —Le ordenó como si estuviera ordenándole a una mujer menor y no a una mayor como en realidad era.
Tusigena comenzó a apartarse de Chairocia, Russel se estaba acercando para agarrar a su madre, se quedó helado al ver que Persilia llegó en brazos de Morot, pero la mujer teniente fingió no verlo, el corpulento saiyajin dio una fea mirada a Russel que solo él notó, se alejó algunos niveles hacia abajo después de bajar a Persilia.
—Persilia —Saludó cordialmente Tusigena antes de indicarle a Russel que ya se fueran.
—Entre mil y un cosas no habíamos podido hablar —Comentó Persilia a Chairocia cuando se quedaron solas.
—¿De qué querías hablar?
—¿Para qué estuviste visitando a Garabatu? —La pregunta le tomó por sorpresa, tardó unos segundos en decidirse pero finalmente respondió, daba lo mismo que Persilia lo supiera o no.
—Yo lo visitaba para pedirle que si su hija estaba con vida y no la quería con él, podría cedérmela… —Se le quedó viendo varios segundos en silencio, quizás medio minuto, finalmente habló con talante agresivo.— Anda, ¡Dilo…! Di que no estás de acuerdo.
Persilia sonrió sin nada de gracia.
—Lo que yo piense no te habría detenido para adoptar a la bebé… ¿O sí? —Inquirió la hermana de Jirelpe.
—Ya no importa de todos modos —Dijo Chairocia con tristeza disfrazada de molestia— Garabatu confesó haberla ahogado.
Un largo silencio.
—Garabatu te envió un último mensaje —Dijo Persilia entregándole la misiva a Chairocia, la mujer teniente había querido aprovechar que Jirelpe no estaba cerca, sin decir más, hizo una seña a Morot para que la ayudara a bajar al nivel del suelo, tendría que llevar a sepultar el cadáver.
Chairocia se quedó viendo el sobre, viendo esa errática caligrafía, supuso que él había escrito con mucha dificultad, quizás adolorido de la mano o el brazo.
Con las manos temblorosas abrió la misiva, leyó el breve mensaje, comenzó a llorar amargamente mientras metía el pergamino en su morral.
Jirelpe se acercó un par de minutos después visiblemente tenso, pero no quiso comentarle el motivo a Chairocia, la vio llorar y supuso que finalmente había estallado en llanto.
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Horas más tarde, Chairocia estaba recostada en el regazo de Jirelpe, sus lágrimas por fin se habían detenido.
—Garabatu me envió una misiva con tu hermana.
Jirelpe permaneció unos segundos en silencio, esperando pacientemente para ver si ella iba a decirle nada más, finalmente se desesperó.
—¿Vas a decirme qué decía? —Cuestionó él.
—"Hice lo que tenía que hacer" —Jirelpe escuchó el tono de voz en su mujer y supo que eso le había dolido demasiado, no supo qué consuelo darle, Chairocia de pronto siguió hablando— Yo nunca había odiado a nadie, ¡A nadie….! ¡Ni siquiera a mi tío que quiso unirme a alguien contra mi voluntad pero…! Eso ha cambiado en los pocos días que traté a Garabatu… Lo odio con todas mis fuerzas y él ya ni siquiera sigue con vida —Declaró inundada de rabia.
Ella recordó todas las respuestas evasivas de Garabatu, las humillaciones, las insinuaciones de que Jirelpe se buscaría otra mujer, la incertidumbre de saber si la niña seguía con vida o no, los juegos mentales, ¡¿Todo para qué…?! Debió haber confesado desde el primer día.
"Hice lo que tenía que hacer", para Chairocia eso era una escusa, un patético acto de justificar tan horrible acción, comprendía que su educación había sido distinta a la de ella, pero aun así, todo debió estar encima de su hija, y no, la había matado.
—No quería que siguieras visitándolo —Respondió Jirelpe— No por celos, sino porque no quería que siguieras haciéndote daño.
—Yo no podía dejarlo todo así, necesitaba escucharlo de su boca para poder creerlo.
—Ahora lo sé.
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Al día siguiente fue el ritual de despedida sin cuerpo presente, para indignación de Robser, su padre no había hecho más modificaciones que él hubiera querido a su última voluntad, sino que además había dejado algo a Chairocia, aunque esta hubiera dicho que no iba a tomar lo heredado.
La vida siguió, días después, Chairocia emprendió un viaje a la orilla de la galaxia, sería la primera vez que no estaría con su pareja presente en la celebración máxima, aunque Jirelpe creyó que era lo mejor, ver a tanto infante en el coliseo no haría sentir mejor a Chairocia, además creyó que alejarse del planeta por un tiempo le ayudaría a olvidar lo que había pasado, porque él estaba seguro que ver la ejecución de Garabatu de ninguna manera le había dado paz.
Persilia no quiso decirle a Fangus que no necesitaba a Morot, además el corpulento saiyajin no se quejaba de tener que ir todo el día tras ella, al contrario, parecía feliz por ello.
Un día acordaron ir a la casa de Morot por ropa, casualmente golpearon la puerta.
—¡Oye! No soy tu sirvienta y están golpeando tu maldita puerta —Se quejó Persilia, Morot no contestó, pero no salió porque estaba a medio vestir y se le hizo una falta de respeto mostrarse semidesnudo ante su acompañante.
Volvieron a golpear la puerta.
Persilia sin más remedio abrió la puerta, afuera estaba un saiyajin que si bien no era feo, no era atractivo para la representante de la clase alta, lo que llamó su atención es que era bastante corpulento, manos grandes, brazos potentes.
—¿Se encuentra Morot? —Inquirió el desconocido.
—Sí, él se está cambiando de ropa —Dijo Persilia intentando disimular sus miradas al cuerpo del saiyajin.
"El tipo tiene un cuerpo deseable, lástima de cara, si me lo fornicara le pondría una almohada en el rostro" Pensó la hermana de Jirelpe… No le tenía suficiente confianza a Morot para preguntarle si era verdad que le atraían los hombres, pero Persilia supuso que este era uno de sus amantes porque seguramente a Morot le gustarían las cosas de casi su mismo tamaño.
El dueño de la casa de pronto apareció detrás de Persilia.
—¡Hakusai! —Saludó Morot efusivamente, casi derribando a Persilia con la rapidez con la que salió de la casa, la hermana de Jirelpe entonces entendió, no era ningún amante de Morot, era su hermano aunque por más que buscaba parecido entre ellos no lo encontró— ¿Cuándo volviste?
—Apenas tengo unas horas en el planeta, el robo del botín se complicó, los metirolanos no eran fuertes pero tenían metales que los tsufurujins envidiaban por su resistencia, y digo envidiaban porque los tsufurujins nos compraron el metal que pudimos traer —Respondió Hakusai— Bueno, ya fue mucho hablar de mí, ahora hay que hablar de ti, escuché rumores de que andabas bien acompañado y no mentían, parece que tienes una nueva amiga —Comentó mirando a Persilia, la palabra "amiga" no habría sido un problema si no hubiera sido por el tono en el que la dijo.
—¿Una nueva amiga? —Inquirió la mujer sin entender.
—Persilia no es la clase de amiga que estás pensando —Explicó Morot rápidamente.
—¿Persilia…? ¿La teniente Persilia? —La reconoció por el nombre porque la capa no la traía, su hermano asintió— ¿La representante de la clase alta? —Preguntó entre tartamudeos, su hermano volvió a asentir— ¡Santa madre saiyajin! No quise ser un irrespetuoso —Diciendo esto se llevó la mano al corazón— ¡Mi señora Persilia…! Soy Hakusai y vivo al servicio del ejército, de la realeza saiyajin y de usted.
—¿Es costumbre familiar ser un adulador? —Inquirió la mujer a Morot con irritación.
"A Persilia no le gustan los halagos, será mejor que desistas" Dijo Morot a Hakusai por la conexión mental, su hermano quitó la mano del corazón pero no quitó su forma pomposa de hablar.
—Mi señora, se queda usted en su casa, yo solo venía a saludar a mi hermano, y cómo ya lo hice, me retiro. Tengo que ir a ver a mi mujer, no sé si mi hermano le ha informado que en unos meses seré padre.
—Sí, me lo dijo —Respondió ella.
—Bueno, me voy —Dijo mientras le hacía una reverencia.
Hakusai se fue.
—¿Qué clase de "amiguita" tuya creyó él que yo era? —Inquirió Persilia.
—¿Creyó que teníamos "una amistad" como la que tenías con Russel? —Declaró Morot recibiendo un sopapo que ni le dolió.
—¡No me recuerdes a ese imbécil! —Regañó la mujer.
—Tienes que pensar en él, vas a humillarlo en el coliseo en un par de años.
—Se lo dejaré para que lo humille alguno de mis acompañantes, yo iré directamente contra Rorepu —Aseguró Persilia.
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Años antes…
—Zucchini… ¿Eres leal a tu rey? —Inquirió Bollencio.
—Sí, alteza.
—Necesito que me hagas un favor.
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Zucchini iba irritado, ¡¿Qué clase de soldado creía el rey que él era?!
¡No había entrenado desde su niñez para hacer esa clase de cosas!
¡¿Cómo se le ocurría pensar al monarca que él podría seducir a una mujer si ni siquiera pretendía a nadie?! Cuando él quería sexo simplemente contrataba a una prostituta, no tenía tiempo ni ganas de tener algo más.
Finalmente no podía hacer nada, al rey no podía negarle una orden, le prometió al menos intentarlo.
Tuvo un periodo de descanso largo a los normales que siempre tenía, el rey quiso darle tiempo.
El coincidía con la hembra en las tabernas, no sabía cómo acercarse, no le gustaba establecer conexión con las mujeres, solo se acercaba a las prostitutas, las usaba, les pagaba y se alejaba, ahora no sabía cómo diablos uno se acercaba a una mujer como Persilia, además le pareció odiosa en la primera impresión.
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Zucchini vio a Persilia sola sentada en una mesa, creyó que era buena oportunidad, sin dudar se sentó, la mujer se sobresaltó inicialmente.
—Me dijeron que es muy entretenido entrenar contigo —Dijo Zucchini a la hembra— Me gustaría probar.
Persilia se le quedó viendo al hombre, era bastante guapo, aunque demasiado flacucho para su gusto, pero al reconocerlo como un miembro de la escolta real del rey supo que debía ser fuerte pese a su enclenque apariencia, le pareció buena idea.
Más tarde ambos estaban en la zona de entrenamiento, intercambiando golpes y patadas, inicialmente la mujer despotricaba porque Zucchini era demasiado "amable" para entrenar, el saiyajin obviamente llegó el punto en el que se cansó de los reclamos y se puso demasiado brusco, cuando la balanza evidentemente se fue contra Persilia, ella lanzó un ataque de energía que de milagro Zucchini esquivó.
—¡Dijiste que sería cuerpo a cuerpo! —Reclamó el hombre.
—¡Las reglas las pongo yo! —Bramó Persilia al tiempo que le atacaba con energía nuevamente.
Más tarde ambos por fin habían quedado cansados y exhaustos en el suelo.
—Deberíamos hacerlo otro día —Dijo Persilia.
Había servido el entrenamiento para acercarse.
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Doce semanas después, era evidente que Persilia le tenía confianza, ambos estaban bebiendo ron en la casa de él, ella estaba tan ebria que apenas y se sostenía en pie.
—Es muy noche y estás muy ebria —Comentó Zucchini— Será mejor que duermas aquí.
—¿Aquí? —Cuestionó Persilia.
—Sí, mi cama es muy cómoda —Comentó pensando que quizás ella no aceptaría, para su sorpresa Persilia devolvió una sonrisa.
—Está bien, vamos a tu cuarto, tengo sueño.
Estando allá, Zucchini iba a dirigirse a un mueble a sacar un petate para él, aunque Persilia lo empujó para tumbarlo en la cama y se le fue encima.
—Lo siento, no quise aplastarte así —Dijo ella entre risotadas.
—¿Qué haces? —Inquirió el saiyajin sorprendido, ella le miró con confusión.
—¿En serio me dijiste que tú cama era cómoda para dejarme durmiendo? —Inquirió con molestia burlona— Creí que querías hacer otra cosa —Zucchini devolvió una mirada sorprendida y nerviosa— Ah, sí quieres hacer otra cosa —Dijo ella sonriendo coquetamente y con voz seductora, pegó su nariz con la del saiyajin, lentamente bajó sus labios buscando los de Zucchini, él pacientemente esperó y correspondió el contacto cuando Persilia lo besó, le siguió el juego, la propuesta lo había tomado por sorpresa, pero no iba a negar que la deseaba, la deseaba mucho.
Zucchini no había intentado nada con Persilia, ni siquiera besarla, no sabía cómo coquetear, no creyó que ella fuera a hacerle caso, y sin embargo allí estaba sobre él, besándolo, acariciándolo e invitándolo a acariciarla, parecía un sueño.
De pronto se acordó de que el rey le había pedido seducirla, lo había logrado sin realmente intentarlo, pero no se sentía satisfecho por eso, la verdad se sentía asquerosamente mal, había desarrollado sentimientos hacia Persilia en el tiempo en el que la había tratado.
—Espera, Persilia… tenemos que hablar —Dijo él entre besos.
—Después podremos hacerlo…
—¡No! Tiene que ser ahora… —Insistió tomándola de las manos para inmovilizarlas.
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Después de que Zucchini le explicó a Persilia acerca de la indicación del rey para que la sedujera, ella le dejó roja la mejilla con una fuerte bofetada.
Ella no quiso decirlo, pero había pensado que era un caballero encantador, en varias semanas él no había intentado seducirla, se había enamorado de él, y el hecho de saber que él inicialmente se acercó por órdenes del rey, le rompió el corazón.
—¿Qué crees que pase cuando le digas al rey que no pudiste seducirme? —Inquirió Persilia.
—Seguramente enviará a otro para ver si él si puede cumplir la misión —Persilia hizo una mueca de rabia, en un primer segundo pensó en decirle que después le informara de cada hombre que el rey enviara, pero luego se le ocurrió algo mejor.
—Le dirás al rey que sí pudiste seducirme y que me tienes a tu merced —Zucchini se sorprendió.
—¡¿Cómo se supone que voy a decirle eso al rey?!
—Porque me vas a fornicar —Zucchini enmudeció— Después me dirás qué cosa quiere el rey que le investigues y yo te diré exactamente lo que quiero que él sepa… A cambio tú después me darás información del rey.
—Pero… —Intentó decir algo Zucchini, pero sintiendo su calor, no se le ocurrió nada.
—Vamos, a ambos nos conviene esto —Dijo con voz seductora en su oído, luego lo empujó de los hombros y lo recostó en la cama mientras se le subía y le besaba el cuello…
Persilia ya no tendría la esperanza de tener algo "serio" con el saiyajin, pero decidió mantenerlo como su segundo amorío más importante, el más importante fue Russel aunque dejó de serlo después del lío de la golpiza.
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Dos semanas después de la ejecución de Garabatu, la hermana de Jirelpe estuvo en óptimas condiciones de entrenar, fue a la zona de entrenamiento acompañada de su guardia personal.
—¡Maldita sea, Morot! ¡Deja de ser tan predecible! —Renegó la mujer teniente a los dos minutos de comenzar a entrenar.
Russel miraba en la lejanía, miraba a Persilia vestida con un overol de piel.
—Sé que odias que tu oponente no peleé en serio —Murmuró el hijo de Rorepu como diciéndoselo a Persilia.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …
—Russel, híncate —Recordó la orden de su padre, tuvo que obedecerlo, recibió manotazos en la cabeza— ¡Eres un malnacido! ¡Un maldito traidor…! —Su padre le jaloneó los cabellos— ¡¿Desde cuándo tenías un amorío con Persilia?! —Decidió no responder, su padre siguió golpeándolo, comenzó a patearle las costillas, las cosas se pusieron tan feas que Táspata decidió intervenir.
—¡Tranquilízate…! Mi hermano es hombre y ella se le ofrecía, ¿Crees que Russel debió despreciarla solo porque tú la odias…? Además Russel ha sido leal a ti, le pediste que te acompañara a golpearla y no rechistó, también ella no querrá volver a verlo —Su padre apenas comenzaba a dirigirle la palabra después de eso.
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …
Un nuevo grito de Persilia sacó a Russel de sus recuerdos.
—¡Mi tía Parilesi golpea más duro que tú!
Russel rió sin nada de gracia.
—Hembra imbécil, mi padre te hará pedazos.
Persilia estaba visiblemente fastidiada, quería entrenar pero Morot no parecía querer hacerlo, y eso era un insulto silencioso para ella. Finalmente el saiyajin entendió que Persilia no se detendría hasta que ella le diera un buen golpe, se quedó quieto y ella logró aterrizar un golpe pero…
—¡¿Te dejaste golpear?! —Gruñó ofendida, fue más que obvio— ¡Pues si tantas ganas tienes de que yo te golpee no me voy a detener!— Dio unos cuantos golpes que lo molestaron y lo hicieron rabiar, tanto que lanzó un puñetazo que con mucha dificultad Persilia detuvo, lo que ocasionó que se le lastimara la muñeca, entonces el saiyajin de nueva cuenta quiso detener el entrenamiento.
—¡No voy a detener el entrenamiento! —Aseguró Persilia con los ojos enrojecidos de rabia— ¡¿A dónde vas, imbécil?! —Bramó ella al ver que el saiyajin había girado sobre sus talones— ¡Pelea, cobarde! —Pero Morot no pareció escuchar— ¡PELEA! — Gritó, casi se le lanza encima por la espalda pero alguien se atravesó.
—Si él no quiere entrenar, no deberías rogarle —Dijo Zucchini— Seré tu oponente si tú lo deseas —Morot se giró algo molesto.
—Acepto —Dijo Persilia— ¡Aléjate, Morot…! Voy a pelear con él.
El corpulento saiyajin se alejó y se sentó a la sombra de un árbol.
—Se ve que no conoces a Persilia —Comentó un joven que también estaba bajo el mismo árbol, un saiyajin que no aparentaba ni los veintiocho años de edad— A ella no la dejas a medias en los entrenamientos —Agregó captando la atención de Morot, estaba seguro de haberlo visto en algún lado, luego lo reconoció como el joven con el que Jirelpe se había ido a las gradas de la clase baja durante la celebración máxima— Me llamo Turles, espero no te moleste hablar con alguien de mi clase.
—Por supuesto que no, yo no discrimino a los de tu clase —Dijo Morot— ¿Y cómo está eso de que no debí dejar a Persilia a medias?
—Mira el entrenamiento, Persilia no se iba a detener porque le lastimaste la muñeca, no sería la guerrera que es si ella hiciera esas cosas, debiste romperle el brazo, quizás dejarla media muerta —Morot se sorprendió— Con Persilia debes entrenar con empeño de principio a fin, la haces sentir la peor mierda si no lo haces —El saiyajin se quedó pensativo mientras miraba el entrenamiento.
Persilia lanzaba golpes con furia, ¡Odiaba sentirse débil! Y justo eso era lo que Morot le había hecho sentir, se sintió humillada, como si él ya no hubiera querido pelear al considerarla débil.
"¡¿Cómo te atreviste a abandonar un combate a la mitad?!" Pensó Persilia con coraje, como si estuviera preguntándoselo a Morot, era demasiado frustrante, tanto que no lograba aterrizarle ni un solo golpe a su oponente, aunque Zucchini era delgado, era muy fuerte, muy rápido, esquivaba sus golpes con facilidad, no por nada era integrante de la escolta personal del rey, pero fue tanta facilidad con la que la esquivaba que él comenzó a sospechar de que Persilia no estaba realmente atenta al combate que estaban teniendo, él quiso averiguar si sus deducciones eran ciertas.
De improvisto el guerrero la tomó de los cabellos jalándola hacia adelante, haciendo que la cabeza de ella se golpeara contra la rodilla de él, la hembra quedó aturdida.
—¡Pelea en serio! —Ahora era Zucchini quien regañaba a Pesilia que ni siquiera había podido evitar el golpe al no estar bien concentrada en la pelea— ¡Será mejor que cuando te recuperes comiences a pelear en de verdad! —Advirtió con clara molestia, no le gustaba ser rudo con Persilia, pero ella siempre le había reclamado por ser tan "amable" en los entrenamientos que había tenido que cambiar su forma de entrenar con ella.
Persilia se regañó internamente, Zucchini tenía razón, no valía la pena pensar en Morot, su oponente ahora era otro, uno mucho más veloz que el anterior.
La mujer teniente se puso en pie cuando pudo, un hilo de sangre bajaba por su rostro, el rodillazo le había hecho una herida en la cabeza, arremetió contra Zucchini quien gustoso la recibió, ¡Esa era la diosa guerrera que quería ver! La genuina Persilia, la hembra que intentaba romperle el cráneo a cada golpe, la que intentaba derribarlo, y él por su lado no era más suave, Morot vio perfectamente que en un momento donde el macho logró hacer caer a la hembra y ella tuvo que rodarse en la arena, sino lo hubiera hecho, habría quedado con las costillas rotas de los tremendos pisotones que Zucchini dio en el suelo, justo donde segundos antes Persilia había estado.
—Parecen enemigos —Dijo Morot.
—Es porque así entrena Persilia, es muy orgullosa, además su padre no era nada blando para entrenar —Comentó Turles.
Un par de horas después Persilia tenía un ojo entrecerrado de un puñetazo recibido, la muñeca morada, el labio hinchado, los dientes manchados de sangre que había escupido, muchos raspones y moretones en la parte visible de los brazos. Aun así ella no tenía intenciones de dejar entrenar pronto.
De pronto Morot saltó poniéndose entre ellos.
—¡Hazte a un lado, imbécil! —Gruñó Persilia.
—Tienes compañía —Respondió Morot, entonces ella notó la presencia de Rorepu, que a lo lejos estaba viendo la pelea— Seguramente te está mirando buscándote alguna debilidad.
—Russel ha entrenado conmigo, ya sabe cómo peleo —Dijo Persilia.
—De cualquier forma no es lo mismo lo que Russel pueda decirle a lo que él mismo pueda ver de ti —Aseguró Zucchini— Debemos detener el entrenamiento.
Persilia se irritó pero terminó cediendo.
—Bien, detengamos el entrenamiento por hoy —Dijo la hermana de Jirelpe. Zucchini aprovechando la cercanía le dio un beso, algo corto, pequeño, un sentón, demasiado insípido en opinión de Morot, pero finalmente fue un beso— ¡¿Qué mierda pasa contigo?! —Rugió Persilia al tiempo que lo empujaba y lo abofeteaba duramente.
Zucchini con una sonrisa triunfante fue a buscar su morral que había dejado en la rama de un arbusto, un arbusto que estaba demasiado cerca de Russel, pero Zucchini no tenía miedo, sonreía cínicamente y con diablura mientras miraba a Russel apretar los puños.
"No hagas una escena de celos, Russel… mi padre apenas comenzó a dirigirte la palabra, no lo eches a perder" Aconsejó Táspata a su hermano.
Finalmente Zucchini tomó su morral y comenzó a alejarse.
—Persilia, espera —Pidió el saiyajin.
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Zucchini convenció a Persilia de ir a su casa sin importar que ella le alegara que no podía apartarse de Morot.
—No importa, ven con él.
Zucchini guisó algo rápido para alimentar a ambos saiyajins.
—Persilia, ¿Puedes venir a hablar un momento? —Inquirió el dueño de la casa después de comer, ella accedió.
Morot mientras tanto para agradecer la amabilidad de Zucchini le lavó los trastes, ya estaba pensando en que Persilia estaba tardando mucho en "hablar" cuando ella apareció.
—Vámonos, Morot —Indicó la representante de la clase alta, el saiyajin no dijo nada, pero pudo oler perfectamente que Persilia no había ido solo a "hablar" con Zucchini, había tenido sexo con él.
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A los tres días Morot ya entrenaba con Persilia duramente, no le tenía "piedad" porque sabía que eso irritaría a la hembra, además ella estaba emocionada por el reto que representaba esquivar y atacar a un enorme saiyajin como lo era Morot.
Zucchini de pronto aterrizó junto a ellos, se quedó mirando el entrenamiento por varios minutos.
—Persilia, creo que deberías entrenar conmigo, soy más fuerte que él —Comentó Zucchini, Morot se molestó con eso, estuvo a punto de despotricar pero se acercó otro saiyajin, alguien con capa negra: un general.
Persilia volteó a ver quien se acercaba y su sorpresa fue tan grande que no pudo disimularla.
—Hembra terca, voy a entrenar contigo si es que no me tienes miedo —Dijo el general quitándose la capa y lanzándola al suelo.
—Claro que no tengo miedo… —Bramó Persilia— Morot, Zucchini, déjenme entrenar con él.
Ninguno de los saiyajins discutió, dejaron a Persilia a solas con el general.
—¿Lo conoces? —Inquirió Zucchini a Morot.
—Sí, es el general Fangus, es una leyenda y supongo que Persilia lo admira mucho.
Tras una serie de golpes y patadas, Persilia estaba arrinconada contra unas piedras.
—Necesitarás más que lo que acabas de hacer para vencer a Rorepu —Comentó Fangus sorprendiendo a Persilia, su mandíbula incluso cayó— ¿De verdad crees que tú eres la única con un informante en el palacio? —Inquirió el general— ¡Ya quita esa cara que no te daré una tunda por mentirme…! Aunque quizás si te dé una golpiza porque estás fuera de forma.
La mujer por respuesta le dio un cabezazo que lo obligó a apartarse.
—Nada mal —Comentó Fangus sobándose la sien— Tendrás que ser así de ruda, Rorepu no tendrá reparos contigo solo porque eres mujer.
Después de un duro entrenamiento, y de que Persilia quedara con una pronunciada cojera, Fangus le dijo que debían detenerse.
—¡Aun puedo pelear! —Protestó Persilia.
—De nada servirá el entrenamiento si te mató por accidente, ya estás cansada y no esquivas mis ataques con facilidad, de hecho yo también estoy cansado, vámonos.
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Al día siguiente Persilia estaba en su casa acompañada de Morot, alguien golpeó la puerta, era Parilesi. Persilia palideció, ¿Qué cosa iba a decirle de Morot a su tía?
—¿Puedo pasar? —Inquirió la mujer mayor, fue entonces que su sobrina se dio cuenta de que se había paralizado.
—Ah, ¡Sí, tía…! Disculpa.
Parilesi pasó, metiéndose literalmente hasta la cocina, Persilia iba nerviosa detrás de ella, siguiéndola, ambas mujeres vieron a Morot partiendo unas verduras, iban a hacer un estofado.
—Escuché que tenías un pretendiente —Dijo Parilesi, Persilia asintió, decidió sostener la mentira porque no quería decirle nada de la golpiza recibida, no quería escuchar un sermón de que la vida militar no era para las damas, además de que era la única explicación que podría darle de que un hombre estaba adentro de su casa, Parilesi era una mujer muy reservada— ¡Si él es tu visitante no debería estar cocinando, tú deberías atenderlo! —Regañó la anciana, Persilia no quiso discutirle eso a su tía y se fue directamente a decirle a Morot que se sentara, que ella terminaría de cocinar.
—No es ninguna molestia — Aseguró el corpulento saiyajin.
—¡Obedece!— Exigió Persilia, Morot viéndola tensa decidió hacerle caso, se sentó en una de las sillas, de pronto notó al fondo la presencia de la mujer mayor, recordó que esa era la tía de Persilia.
—¡Mi señora! ¡Buenas tardes, no la había visto! —Saludó respetuosamente el saiyajin.
—Buenas tardes —Respondió Parilesi, un poco cortante, estaba observando a Morot.
"Nada mal, niña" Acordó la mujer mayor a su sobrina por la conexión mental. "Aunque voy a preguntarle algunas cosas a tu pretendiente" Persilia palideció mortalmente con eso.
—He escuchado que pretendes a mi sobrina —Declaró Parilesi, Persilia se paralizó tanto que ni siquiera pudo decirle a Morot mentalmente que sostuviera la mentira, pero el saiyajin sorprendió a Persilia con su habilidad de actuar con naturalidad.
—Sí, mi señora— Afirmó Morot sospechando que la mujer era muy tradicional— ¡Santa madre saiyajin! ¡No quise ser un irrespetuoso! Espero que pueda perdonar a este idiota… —Dijo poniéndose en pose de respeto— Mi nombre es Morot, soy un teniente en el ejército saiyajin, estoy al servicio de la realeza, de mi pueblo, de Persilia, y de usted, por supuesto —Lo último lo dijo sonriendo ampliamente, en un gesto de galantería que recordó a Persilia cuando él anteriormente le había sonreído así, ella genuinamente esperaba que su tía hubiera quedado impresionada ante ese gesto respetuoso, volteó a verla, la mirada de Parilesi denotaba frialdad, era obvio que no se había impresionado, de hecho parecía perspicaz, algo no le había gustado. Eso puso nerviosa a la mujer más joven.
—Tu rostro me es familiar —Dijo Parilesi a Morot mientras lo miraba pensativa— Ya lo recuerdo, una vez llegaste a mi casa acompañando a la mujer de mi sobrino Jirelpe, ¿Qué hacías al lado de una mujer con pareja? —Persilia palideció ante esa pregunta, suplicando a cualquier deidad existente que Morot dijera una mentira convincente.
—En el cuartel requeríamos de la presencia de su compañero Soja, supe que la mujer de su sobrino sabía dónde vivía él y fui a preguntarle.
—Chairocia estaba en sus días de descanso —Recordó Parilesi.
—Sí, y me sorprendió a pesar de eso ella tuviera la amabilidad de acompañarme a su casa en lugar de simplemente indicarme donde quedaba —Dijo Morot, ignorando que Parilesi no tenía amor por Chairocia. La anciana quedó convencida de esa respuesta, pero aun tenía dudas por resolver.
—¿Y por qué requerían de la presencia de mi compañero? Soja ya está retirado del ejército —Observó la mujer mayor.
—Sí, mi señora. Pero aun así requerimos de vez en cuando del conocimiento de los guerreros experimentados, y su compañero siempre accede a ir al cuartel, es un respetable ex general que le gusta servir a la patria aunque ya no esté en actividad—Respondió Morot, Persilia se tranquilizó un poco al ver que su tía sonrió orgullosa— Y rato después de terminar la audiencia supe que el general Soja es el familiar masculino más anciano de Persilia por lo que le pedí permiso de pretender a su sobrina.
Parilesi sonrió.
—Sé que ya no es común eso de pedir permiso para pretender a las damas, ¡Las buenas costumbres se están perdiendo! —Se quejó Parilesi— Admito que me impresiona que hubieras tenido ese gesto, y comprendo que no me hubieras avisado a mí, los hombres solo hablan directamente con los hombres… De hecho siento que es una grosería estarte interrogando, sin embargo espero que comprendas que me porto así porque mi sobrina es la única mujer en la familia, yo parí dos varones y considero a mi sobrina como la hija que no tuve, incluso todos mis nietos son hombres, además de que ella es la hija de mi difunto hermano menor.
—No tiene que darme explicaciones, mi señora. Entiendo Perfectamente —Dijo Morot sonriendo cálidamente, Parilesi devolvió una sonrisa amable.
—Bueno, los dejaré solos, tengo quehaceres en mi casa —Dijo Parilesi, Persilia casi baila de felicidad, la anciana casi iba saliendo de la cocina— ¡Un momento! —Exclamó la anciana girando sobre sus talones sobresaltando a su sobrina— ¡Hay algo que no me cuadra y exijo una explicación! —Despotricó haciendo temblar a su sobrina por el tono brusco de su voz, Parilesi se dirigió a Morot— He escuchado rumores de que mi sobrina está entrenando duramente, incluso tú entrenas con ella —Morot asintió, no se le ocurrió que decir, recordaba que Chairocia le había dicho que Parilesi no aprobaba que las mujeres fueran guerreras— También he escuchado que el primer día de entrenamiento otro hombre entrenó con ella porque no quisiste ser brusco… y sé que ese otro saiyajin besó a Persilia en frente de ti y tú no hiciste nada —Persilia palideció mortalmente, tuvo el impulso de salir corriendo de su propia casa porque estaba segura de que Morot no daría una respuesta que convenciera a su tía, y no quería estar presente para cuando la mentira se cayera a pedazos, desgraciadamente sus piernas no reaccionaron— Otro en tu lugar no habría dudado en partirle la cara al atrevido que besó a Persilia en frente de ti, ¡Y tú no hiciste nada al respecto! —Reiteró Parilesi de manera inmediata.
—Mi señora… verá, Zucchini y yo nos dimos cuenta de que pretendemos a la misma mujer y como caballeros decidimos no pelear y darle la opción a Persilia de elegir, ella aun no se decide, pero nosotros nos tratamos con cordialidad, sabemos que estamos intentando conquistar a la misma mujer y nos tratamos con respeto cuando coincidimos en nuestros encuentros con Persilia… —Se dio cuenta de que su interlocutora aun no escuchaba nada convincente— Lo del beso fue un acto que me molestó, pero recordé que incluso yo he tenido que usar toda mi fuerza de voluntad para resistir el impulso de robarle un beso a su sobrina, no lo hago por respeto, mucho menos en la calle donde su sobrina podría ser material de habladurías.
Parilesi se quedó medio minuto pensativa, de pronto dirigió una mirada molesta a su sobrina.
—¡Persilia, es el colmo! ¡Tienes dos pretendientes y ni siquiera te das a respetar! —Reclamó Parilesi.
—Mi señora, le aseguro que Persilia sí se da a respetar, empujó y abofeteó a Zucchini después del beso— Dijo Morot.
—¡Aun así esto no me gusta nada! —Dijo Parilesi— ¡¿Qué es eso de que por caballerosidad no se parten la cara…?! En mis tiempos si un saiyajin miraba a tu hembra tú ibas y le sacabas los ojos, no se andaban con cobardías. ¡Además no me gusta eso de que mi sobrina tenga dos pretendientes!
—Persilia no quiere que dos compatriotas luchen físicamente por algo que se puede arreglar a palabras, además es una mujer muy hermosa, ella puede darse el lujo de tener más de un pretendiente.
—Bueno, la belleza es de familia —Dijo Parilesi sonriendo orgullosa— Eh… Morot, no quiero ser grosera contigo pero me llevaré a mi sobrina un momento para hablar a solas —Persilia palideció.
—No se preocupe, mi señora —Dijo Morot sonriendo cordialmente.
Persilia se fue detrás de su tía, cabizbaja. Se metieron a su cuarto.
—Niña, no me gusta esto de que tengas dos pretendientes, mucho menos que no se disputan por ti, pero bueno, no vine a hablar de eso… ¿Tu otro pretendiente ha hablado con Soja? —Persilia negó con la cabeza— No me convence totalmente Morot, pero definitivamente el otro no me gusta, Morot lleva la ventaja, se ha presentado ante Soja y no te anda robando besos en la calle, el otro seguramente solo quiere acostarse contigo —Dedujo la anciana— Yo digo que no lo pienses mas y te unas a Morot.
—¡Tía! —Casi gritó Persilia— Déjame pensarlo, no quiero precipitar las cosas.
—Yo tampoco quiero eso, pero ya estás algo mayor y no quiero que te quedes sin tener hijos, no lo pienses tanto, ya deberías tener pareja, tus primos ya hasta me hicieron abuela y tú todavía no tienes hijos, tu hermano tampoco ha tenido hijos, ¡Ay, no…! Si Preleji estuviera vivo no aprobaría las cosas que tú y tu hermano están haciendo —Persilia no quiso decir nada— Bueno, me voy, tengo quehaceres en mi casa… —La anciana se salió del cuarto y fue a asomarse a la cocina— Caballero, me retiro —Dijo a Morot.
—Hasta luego, mi señora —Se despidió el sayajin.
—Piensa bien las cosas, Persilia —Dijo Parilesi a su sobrina antes de irse.
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Más tarde Persilia entrenaba con mucha saña con Morot, era evidente que estaba molesta.
Zucchini llegó notando la molestia en la mujer teniente.
—¿Te pasa algo? —Inquirió Zucchini.
—¡No me hables, imbécil! —Gruñó Persilia sorprendiendo a Zucchini— Mi tía cree que Morot es mi pretendiente y fue a reclamar por tu maravillosa idea de robarme un beso el otro día, ¡Me creyó una ramera que tiene un pretendiente y se besuquea con otro! —Respondió Molesta— ¡Me importa una hoja de gáluche lo que la gente piense de mí, pero obviamente no quiero que mi tía piense eso…! —Suspiró molesta— Menos mal que a Morot se le ocurrió una idea, dijo que ustedes eran mis dos pretendientes de común acuerdo, y que yo tomaría la decisión al final… seguramente querrá que la tome.
—Tranquila… —Dijo Morot— Le dirás que ninguno te gustó como compañero, fin de la historia… Por cierto, ¿Qué fue lo que te dijo tu tía cuando se fueron a hablar a solas?
—Dijo que tú no la convencías del todo, pero que le agradabas más que "mi otro pretendiente" al haber hablado con mi tío, y al no andar robándome besos en la calle.
—Soy un hombre que le agrada a las madres tradicionales —Dijo Morot entre risas, ninguno notó la molestia de Zucchini.
—¡No digas estupideces y hay que seguir con el entrenamiento! —Despotricó Persilia.
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Dos días después Persilia decidió descansar de tanto entrenamiento, en ese momento estaba comiendo con Morot una brocheta a las orillas del mercado, ambos estaban sentados en unas piedras.
Se acercó un joven de treinta años, hijo de uno de los primos de Persilia.
—Tía Persilia… mi abuela Parilesi quiere que vayas inmediatamente, dijo que no importaba si llegabas con compañía —Dijo el joven.
—Ah, deja terminar de comer y me iré… —Comentó Persilia, el joven se le quedó viendo a Morot.
—Tía Persilia, espero no molestarte con la pregunta pero ¿Quién es él? —Preguntó el joven señalando a Morot.
—Soy pretendiente de tu tía —Respondió el corpulento saiyajin sorprendiendo al joven.
—Oiga tía, en la casa de mi abuela está otro saiyajin diciendo que es tu pretendiente —Comentó el joven, Persilia palideció, ¡¿De qué mierda hablaba su sobrino?!
La mujer teniente incluso dejó caer su brocheta cuando entendió que seguramente Zucchini había ido a su casa.
—¡Maldita sea! —Exclamó ella molesta comenzando a volar a la casa de su tía.
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Persilia llegó a la casa de su tía Parilesi seguida de Morot, casi a la entrada de la casa estaba el general Fangus, Jirelpe y Tullece sentados en una especie de sillones.
—¿Cómo está eso de que tienes dos pretendientes? —Inquirió Jirelpe con algo de molestia en la voz, Persilia estaba tan nerviosa que respondió a su hermano cuando en otras circunstancias le habría evadido.
—Mi tía escuchó el rumor de que Morot es mi pretendiente, me reclamó porque supo que alguien me robó un beso en la zona de entrenamiento —Jirelpe dio un gruñido molesto— Mi tía le reclamó a Morot el hecho de no haber hecho nada al respecto siendo que las cosas pasaron delante de él… A Morot lo único que se le ocurrió decirle es que él y el que me besó me pretende, y que yo tomaré la decisión final.
—Pues para ser una mentira ha llegado demasiado lejos —Dijo Jirelpe— Tu otro pretendiente tiene muy impresionada a mi tía Parilesi —Persilia se irritó con eso, tenía deseos de ahorcar a Zucchini, sabiendo que no podía evadirlo más, se adentró en la casa seguida de Morot, llegaron al comedor donde Parilesi estaba sirviéndoles un té a su compañero y a su visitante.
Persilia dio una mirada molesta a Zucchini, quien por cierto, estaba usando un ropaje de piel y sus abalorios que lo distinguían como miembro de la escolta de la realeza, estaba en sus días de descanso pero era obvio que quiso llevar buena imagen ante el tío de Persilia, de pasada causó buena impresión en Parilesi.
Morot tan pronto como entró en la habitación se llevó una mano al corazón para saludar con respeto al ex general, gesto que habría impresionado a Parilesi de no ser porque había quedado fascinada con Zucchini, Persilia notó esto con disgusto que disimuló por pura voluntad.
—Siéntate, Morot —Indicó Parilesi un tanto cortante mientras le servía té— Caballeros, disculpen, ya casi les sirvo la comida, pero antes necesito hablar con mi sobrina.
Persilia hizo una mueca de frustración, incluso Morot que tenía poco de conocerla sabía que Persilia no quería hablar con su tía.
La mujer teniente estaba segura de que cualquier cosa que Parilesi quería hablar no le iba a gustar, pero no le quedó otra opción.
Ellas entraron a una habitación para hablar.
—¿Has tomado una decisión sobre cual elegir? —Inquirió Parilesi, Persilia negó con la cabeza— No me habías dicho que Zucchini era tan apuesto, mucho más que Morot, incluso es poseedor de más fuerza y más riqueza, también es un caballero, nos ha pedido disculpas a tu tío y a mí por robarte un beso, dijo que fue un impulso, que lamentaba haberte faltado el respeto y que eso te metiera en problemas conmigo, aseguró que tú eres una dama y que recibió una fuerte bofetada de ti pero que no se molestaba, porque él lo mereció… —Persilia tuvo un mal presentimiento acerca de a lo que su tía quería llegar— Yo digo que Zucchini es el indicado —El mundo se detuvo para Persilia mientras su tía continuó hablando, la anciana agregó los argumentos que tenía para decirle, le explicó que le había preguntado todo lo referente a su vida: Hijo único, adinerado, buena familia. Persilia se dio cuenta con horror que su tía había estado interesada en saber todo de él, cosas que a Morot no se había molestado en preguntarle, era obvio que Zucchini la había deslumbrado, escuchaba todo anonadada, con terror y espanto, de pronto Parilesi ya estaba hablando de los supuestos hijos que tendrían, asegurando que tendrían hijos preciosos, porque así tendría que ser, rápidamente Parilesi ya estaba haciendo planes acerca del ritual de unión, aconsejándole a Persilia que ese día se trenzara ligeramente el cabello.
Persilia ya no quiso escuchar nada, sin responderle a su tía giró sobre sus talones y se dirigió hacia el comedor, su tía iba despotricando acerca de su falta de respeto, incluso amenazó con que si volvía a hacerle algo cómo eso le jalaría los cabellos, pero Persilia no tenía oídos para nada.
Llegó al comedor con expresión pasmada, cosa que fue notada por Jirelpe, Tullece y el general Fangus que ya se habían integrado junto a los demás saiyajins de la mesa.
—Zucchini —Llamó Persilia sin emoción captando la atención de todos los saiyajins presentes— Ven a hablar un momento —Parilesi que todavía venía despotricando en contra de su sobrina se calló, supuso que Persilia le daría el "sí" a Zucchini y decidió no alegar nada, ignoraba que su sobrina haría todo lo contrario.
Zucchini siguió a Persilia a salida trasera de la casa, incluso salieron, ella había enmudecido, no decía nada, solo comenzó a fulminar con la mirada a Zucchini y a respirar furiosamente.
—Parece que yo también le agrado a tu tía —Dijo Zucchini finalmente, sonriendo con amabilidad burlona, ignorando que eso no fue buena idea.
—¡¿A qué mierda estás jugando?!— Gruñó Persilia en un susurro que solo su interlocutor escuchaba— ¡¿A qué carajos viniste?!
—¿Qué no es obvio? Vine a presentarme como pretendiente ante tu tío y tu tía.
—¡Se supone que lo de los pretendientes era una treta para que mi tía no me tachara de ramera! ¡Y ahora mi tía está fascinada contigo y seguramente me odiará cuando le diga que no voy a unirme a ninguno de los dos! ¡¿Por qué carajos lo hiciste?!
—Desde hace tiempo yo deseaba pedirte que te unieras a mí.
—¡Tiene que ser un maldito chiste…! —Despotricó Persilia, miró los ojos de su interlocutor deseando genuinamente que dijera "Sí, es un chiste", pero se dio cuenta de que hablaba en serio— ¡Tú no puedes pretenderme! —Gruñó recordando el tiempo en el que él sin saberlo le rompió el corazón— ¡Fuiste el primero en saber que le dije a Russel que no!
—No te quisiste dar cuenta de que yo quería pretenderte, hasta Russel lo sabía… ¿En serio ni siquiera lo sospechaste?
Persilia de momento fue abofeteada por los recuerdos de los comportamientos raros de Zucchini, de las veces en las que después del sexo él se quedaba por horas abrazándola, de las veces en las que él le dijo "Si tuvieras hijos seguramente serán fuertes", pero tomaba esos comentarios a broma, Persilia siempre le había dicho que no quería tener mocosos, ella se dio cuenta de que había sido ciega, había ignorado todas esas señales.
—¡No, no lo sabía…! ¡¿Y por qué mierda me lo dices precisamente ahora?! —Gruñó la hija de Preleji con rabia.
—Porque antes tuve miedo de que me dijeras que no.
—¿Y qué cambia ahora que piensas que no te diré que no? ¡¿Eh?! Seguramente quieres usar la presión de mi tía para ver si así te digo que sí.
—Claro que no —Dijo en tono de ofendido.
—¡¿Y entonces por qué me haces esto?! ¡¿Eh…?! ¡¿Según tú tenías miedo y ahora vienes a informar a medio mundo antes que a mí?! Lo supieron mis tíos, mis primos, mis sobrinos, mi hermano, ¡Incluso lo supo el mejor amigo de mi hermano antes que yo…! ¡Soy la última en saber que me pretendes! —Gruñó Persilia.
Entonces Zucchini entendió el motivo de su molestia, el haber hecho un teatrito para al final decirle a ella, bajó la mirada apenado.
—Mi tía va a odiarme ¿Sabes? —Inició a hablar Persilia sin poder ocultar su frustración— Cuando estuve con ella a solas estuvo hablando puras idioteces y cursilerías, dijo que tú y yo seguramente tendríamos hijos preciosos… Ni siquiera me atreví a decirle que no quiero hijos, no me veo siendo una madre de nuevo, ya tuve un hijo, desde niña ayudé a cuidar de Jirelpe, también le entrenaba, y cuando mi madre murió pasé a ocupar su lugar… También ya sé lo que es tener un compañero y no quiero otro, atendí a mi padre hasta la muerte, y a mi hermano hasta que un día él me dijo que quería aprender a cocinar y a lavarse la ropa. No quiero tener hijos, tampoco quiero unirme a nadie, pero no se lo dije a mi tía porque ella NO lo va a entender.
Zucchini no quiso decirlo, pero él jamás había pensado en unirse ni en tener hijos hasta que la había conocido, no supo porqué la vio tan perfecta, quizás por el hecho de que convencerla sería un reto, o a estas alturas lo veía como una imposibilidad.
—Si quieres me voy —Dijo él.
—¡No quieras hacerte la víctima ante mi tía…! Obviamente ella espera que te quedes a comer… Comerás y después te irás, mientras tanto ¡No me hables! —Diciendo esto ella se metió a la casa, el saiyajin la siguió.
Zucchini había actuado por celos de pensar que la tía de Persilia prefería a Morot cuando él ni siquiera era un pretendiente real, ahora creía que debió informarle a Persilia de que quería pretenderla antes de informarle a todos, la vio molesta y se arrepentía.
—Lo siento, Persilia —Pero ella fingió no escuchar— Perdóname —Insistió al llegar a la mesa no importándole que los demás hombres en la mesa escucharan.
—Zucchini, en serio, no me hables —Pidió ella con una voz que se escuchó cansada, la realidad era que estaba tan molesta que incluso veía rojo del coraje, habría dado toda su fortuna a cambio de no estar allí en ese momento, viéndose obligada a sentarse en la mesa y actuar como si nada había pasado. Incluso habría preferido nuevamente ser golpeada por Rorepu y por sus hijos que estar allí.
Jirelpe notó algo de la tensión en su hermana, estuvo a punto de decirle mentalmente a Zucchini que no le insistiera a Persilia pero no le dio tiempo.
—Persilia, lo lamento… —Eso fue lo último que alcanzó a decir Zucchini antes de ser derribado de un puñetazo en la nariz que lo tomó por sorpresa, de hecho tomó por sorpresa a todos, incluso a la misma Persilia que fue quien se lo asestó.
Zucchini cayó de sentón, su nariz no se rompió pero igual comenzó a sangrar, Persilia entonces se dio cuenta de lo que acababa de hacer en un momento de rabia, ella tuvo la esperanza de que su tía Parilesi no se hubiera dado cuenta, para su desgracia su tía justo iba entrando al comedor cuando eso pasó, la anciana traía una bandeja con varios platos.
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Fue cuestión de dos o tres segundos, todos quedaron paralizados después de la agresión, incluso Parilesi mantuvo una cara de incredulidad, gesto que rápidamente se convirtió en ira e indignación provocando que le arrojara a Persilia lo que tenía en sus manos: La bandeja de platos con comida. Aunque las cosas se estrellaron contra el muro, Persilia esquivó la colisión, de hecho salió literalmente volando de la casa mientras su tía comenzaba a gritarle, la mujer teniente no quiso quedarse, no por miedo a una golpiza, Parilesi tenía más habilidades de cocinera que de guerrera, pero Persilia de cualquier forma huyó.
Morot se puso de pie y salió de la casa, pero por más que él miró el cielo no supo para donde había huido Persilia.
Soja tan pronto como había visto que Persilia huyó, reaccionó y fue a contener a su mujer entre sus brazos, obviamente Parilesi comenzó a renegar.
—¡Con un carajo! ¡Suéltame, Soja! —Exclamó la anciana.
"Tío, ¡Estás alterando más a mi tía con tu agarre, suéltala! No es como si mi tía supiera volar, no te preocupes, Persilia no se dejará encontrar" Dijo Jirelpe a Soja por la conexión mental, el anciano consideró lo dijo y mejor soltó a su mujer.
—¡Es el colmo! ¡¿Cómo se le ocurre a Persilia comportarse de esta manera?! —Dijo la anciana, Zucchini ya se había levantando del suelo, había tomado una servilleta de tela de la mesa para ponérsela en la nariz, y se le acercó a la única mujer en el cuarto.
—Tranquilícese, no pasó nada, Persilia me ha golpeado peor en los entrenamientos —Mintió el saiyajin, Zucchini nunca había sido tomado con la guardia nula ante un golpe de Persilia, pero tenía que mentir para calmar a la iracunda mujer.
—¡Pero tú y ella no estaban entrenando!
—No se preocupe, estoy bien, es solo un poco de sangre.
Mientras Parilesi insistía en querer revisar a Zucchini aunque este se negara, el saiyajin recibió un mensaje por la conexión mental.
"Mi tía no se calmará hasta que te dejes revisar" Comentó Jirelpe, Zucchini sin más remedio se sentó en una silla mientras dejaba que Parilesi se acercase a verlo mientras instruía a Soja para que le ayudara a traer algunas cosas.
Mientras tanto una conversación acaecía en la mesa.
—No sé qué piense usted, general —Inició Tullece— Pero creo que esto es un asunto que deben arreglar en familia y nosotros sobramos aquí.
—Sí, estoy de acuerdo, lo mejor será que nos retiremos, no importa que no nos despidamos adecuadamente, no nos harán caso —Dijo Fangus.
Ambos saiyajins se pusieron de pie, casi salían de la cocina pero vieron con sorpresa que Morot regresó, Jirelpe se acercó, incluso Zucchini estaba atento desde su lugar para escuchar, Parilesi se había ido con su compañero a traer con qué limpiarle la sangre a Zucchini.
—No supe para dónde se fue Persilia, fui a buscarla a su casa y no la encontré —Comentó el corpulento saiyajin.
—¿Puedes ubicar la presencia de mi hermana? —Inquirió Jirelpe a Tullece, Zucchini y Morot dieron un respingo… ¿Cómo se suponía que él ubicaría la presencia de Persilia?
—Sí, está cerca, creo que está escondida a tres casas de aquí —Respondió Tullece con seguridad.
—¿Cómo lo sabes? —Inquirió Morot con duda a Tullece.
—Tullece puede detectar las presencias— Aseguró Jirelpe sorprendiendo a Morot y a Zucchini, el hermano de Persilia siguió hablando— No es conveniente que mi tía Parilesi encuentre a Persilia al menos hoy. No se vayan para tu casa, mi tía podría averiguar dónde vives, tampoco se vayan a comer al mercado, sugiero que acampen en alguna de las zonas boscosas.
Zucchini los vio salir a todos, él no quería quedarse allí, quería buscar a Persilia para pedirle disculpas, casi se iba pero Jirelpe le detuvo con sus palabras.
—Lo mejor será que te quedes y me ayudes a calmar a mi tía, además conozco a mi hermana, no será lo mejor que Persilia vuelva a verte hoy.
Al saiyajin no le quedó otra opción que quedarse.
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La mujer teniente se había ido a esconder a un callejón, se sentó en una piedra con una expresión dolida, peor que si la hubiesen condenado a la ejecución pública en el coliseo, varios minutos después miró con extrañeza llegar a Morot, ¿Cómo había podido saber dónde estaba? Luego miró a Tullece llegar detrás de el corpulento saiyajin y Persilia entendió.
—Jirelpe me aseguró que Tullece podía detectar las presencias, no le creía, pero él supo dónde estabas —Comentó Morot, pero Persilia no parecía querer hablar.
—Vi la cara de "tu otro pretendiente", también quería venir, pero se quedó a calmar a tu tía —Comentó Tullece, ella dio una risotada amarga.
—Mi tía jamás volverá a hablarme —Dijo Persilia.
—Claro que sí —Aseguró Morot— Solo necesita tiempo para que se le baje el enojo…
—No quise ir a mi casa, seguro que mi tía irá a buscarme para reclamarme —Dijo Persilia.
—Jirelpe dijo que tampoco fuéramos a la mía, que quizás tu tía averiguaría donde vivo —Dijo Morot— Aconsejó que además no comiéramos en el mercado, pero eso está solucionado, apenas veníamos hacia acá y nos encontramos a mi hermano, me invitó a comer, le dije que te llevaría y dijo que no habría problema… Ven, te conozco, seguro que con el susto te dio más hambre.
Persilia no había comido por todo el asunto de "los pretendientes", aceptó ir a casa de Hakusai para poder esconderse y de pasada distraerse.
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Zucchini se quedó hasta mucho rato después de haber podido calmar a Parilesi para asegurarse de que no fuera a reclamarle a Persilia.
—No regañe a su sobrina —Pedía Zucchini— Fue mi culpa que ella se molestara.
Parilesi de todos modos había seguido despotricando insultos contra Persilia durante una hora.
Pasaron varios días para que Parilesi pudiera ver a su sobrina sin reclamarle el haber golpeado a Zucchini, pero al menos el resto de ese día no la encontró. Además de que pudo aceptar que su sobrina tuviera dos pretendientes.
Persilia había decidido esperar a decirle que no se uniría con ninguno de los dos porque el enojo por golpear a Zucchini aun era muy reciente en su tía.
También pasaron varios días para que Persilia pudiera ver a Zucchini sin ganas de volver a darle otro puñetazo, y de pasada matarlo, ella le perdonó "su desliz".
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Dos meses se fueron rápido, pese a que Fangus sabía que Persilia no necesitaba a Morot, mantuvo su promesa de que la mujer tendría protección durante tres meses, lo mantuvo así por su amistad con Soja, no quiso decirle la verdad, Fangus únicamente informó a Jirelpe después de la ejecución de Garabatu, el hijo de Preleji no había estado nada contento, pero Persilia le aseguró que lo había hecho por protegerlo.
Fangus no quiso informar a Soja que Persilia participaría en dos años en un duelo, eso era algo que quizás el veterano saiyajin sabría hasta llegado el momento.
Persilia iba con la mayor frecuencia posible a la zona de entrenamiento, a veces peleaba con Morot, a veces con los guerreros que la retaban, incluso un par de veces había entrenado con Jirelpe, quien pese a ser menor superaba con creces la fuerza de su hermana, al final la hembra no dejaba de entrenar.
Un sábado en la noche, sin realmente planearlo, pasaron junto a una taberna, Persilia quiso entrar y Morot tuvo que seguirla. Estando adentro Persilia bebió prácticamente una botella, pero se incómodo ante las miradas de desaprobación de Russel.
—Vámonos, le sigues en la casa —Dijo Morot, su acompañante no puso objeción.
Estando en la casa del saiyajin, Persilia se ahogaba bebiendo, quizás le dio sentimiento acordarse de las noches que pasó en compañía de Russel, pero no iba a admitirlo.
—La última vez que hablé con Russel dijo que tú eras un anormal —Comentó Persilia con evidente estado de ebriedad, Morot no bebía, alegaba estar "en servicio", finalmente era el responsable de la protección de la representante de la clase alta.
—Sabes cómo es esto, si un macho no tiene pareja ni anda anunciando cuando fornica todos lo tachan de "anormal", pero no lo soy —Aseguró Morot.
Persilia de pronto se acordó de que Hakusai la había confundido con una "nueva amiga" de Morot, pensó que quizás él por eso no iba a los prostíbulos, quizás cuando él quería sexo solo buscaba a una de sus "amigas".
"Y yo no tendría ningún problema en ser alguna de sus amigas" Pensó Persilia, finalmente ella deseaba al saiyajin, lo deseaba desde que había terminado definitivamente el amorío con Russel, había fantaseado muchas veces con él, con recostarse en su regazo, por ser estrujada por esos potentes brazos, por ser mordida por esos dientes tan grandes, por besar esos labios tan sensuales.
Quizás fue el alcohol, quizás la locura la atacó momentáneamente, pero alegando sentir mucho calor fue a ponerse un vestido ligero, un vestido que usaba para dormir, un vestido revelador que se ajustaba mucho en ciertas zonas.
Morot se alteró visiblemente, se esforzaba por mirar a todos lados menos en dirección a la mujer, Persilia reprimía carcajadas, se veía tan nervioso como un veinteañero. Ella, de improvisto y de manera tambaleante, se puso de pie y fue a sentarse en las piernas del saiyajin mientras lo besaba abrazadoramente.
Morot, saliendo de la sorpresa inicial, con el mayor tacto que pudo, empujó con delicadeza a a Persilia de los hombros.
—Será mejor que te vayas a dormir —Dijo el saiyajin.
Persilia sintió eso como un baldazo de agua fría, abofeteó al saiyajin con la mayor fuerza que pudo emplear en su ebriedad.
—¡Vete al carajo, marica! —Despotricó la mujer, luego le gritó demás cosas subidas de tono haciendo referencia a su supuesta homosexualidad, pero Morot no respondió, no quiso alegar nada porque sabía que Persilia estaba ebria, y molesta, finalmente ella se cansó, se le agotaron los insultos, y se fue al cuarto a meterse a la cama.
Los días siguientes Persilia estuvo cortante con él, le atendía, le ofrecía comida, fuera de eso estaban tan distantes que no parecía que Morot le siguiera todo el día.
La mujer teniente se sentía humillada en lo más profundo de su ser, se sentía desairada, se suponía que el hombre no era ningún anormal y la había rechazado, ¿Acaso Morot no la consideraba lo suficientemente atractiva o había mentido acerca de su preferencia sexual?
Finalmente llegó el bendito día en el que Fangus indicó a Morot dejar se seguir a Persilia, la mujer teniente no podía estar más feliz, o eso decía. Dos días después de eso entrenaba con un saiyajin de clase alta y no podía concentrarse, llegó el momento en el que le dijo que no tenía ganas de entrenar, era el colmo, pero de seguir seguramente la herirían gravemente en un descuido.
Al siguiente sábado decidió probarse a sí misma "en el terreno de los hombres", se aseó y se arregló de manera esmerada, como mujer que hará el ritual de unión, se puso un vestido color azul, se trenzó un lado del cabello dejando suelto lo demás, se maquilló, se dejó radiante, y se fue sola a la zona de las tabernas.
Habiendo elegido una se metió, se sentó en una de las mesas, pidió ron, justo apenas llegó el mesero con la orden y alguien se sentó en frente de Persilia, era Morot.
—Deja la botella —Le indicó la representante de la clase alta al mesero.
Persilia estaba tan molesta de ver al saiyajin allí, Morot se le quedaba viendo, como queriendo decir algo y no saber cómo empezar, la hermana de Jirelpe no iba a preguntarle, ella dio un trago a su botella, pero estaba tan molesta que el dulce ron le sabía amargo. Sus fosas nasales se inundaban del aroma del saiyajin, de ese aroma que odiaba demasiado porque le atraía, ¡Le atraía y el maldito se había atrevido a desairarla!
—Persilia… yo quería hablar contigo… —Inició a decir Morot, Persilia sin responderle se puso de pie, admitió para sí misma que quizás estaba teniendo un comportamiento infantil, no sabía qué cosa quería Morot, pero no pensó que valiera la pena escuchar, una disculpa no serviría para quitarle el sentimiento de humillación que había sentido por su causa.
Ella se fue caminando de manera tan intempestiva en dirección a la barra para pagar y largarse que incluso olvidó la botella en la mesa, no se acordó de la bebida hasta que había caminado varias cuadras, estaba tan molesta que al sentir la garganta seca quiso tomar un trago de ron, se buscó en el morral y no encontró la botella.
—¿Y mi botella…? Solo le di un trago —Murmuró Persilia, de pronto comprendió que quizás la había dejado en la mesa junto a Morot o en la barra— ¡Ese fue el trago más costoso de toda mi vida! —Exclamó con molestia, pero no quiso regresarse, siguió caminando.
De pronto, ella escuchó unos pasos detrás.
—¡Persilia, espera! —Y ella no quiso hacer caso, era Morot quien le hablaba— Dejaste tu botella en la mesa— Con eso se detuvo, giró sobre sus talones y vio al saiyajin entremetido en un callejón, no le extrañó tal cosa, se acercó queriendo tomar la botella y marcharse, se dio cuenta de que la bebida no estaba a la vista en las manos del saiyajin, pensó que quizás la tenía metida en el morral, justo iba a preguntarle cuando Morot la jaló y la arrinconó en el fondo del callejón.
—¡¿Qué mierda haces?! —Gruñó Persilia, sus palabras se detuvieron cuando el saiyajin la tomó del rostro mientras la besó de manera abrazadora, la sorpresa inicial la paralizó de momento.
A Morot no le había gustado el trato que le había dado, pero sabía que la mujer era tan terca que no escucharía. Persilia al salir de la sorpresa inicial tanteó buscando el morral, metió sus manos en él para sacar su botella y largarse, el saiyajin la miró con extrañeza mientras la veía alejarse.
"¿Qué planeas, Persilia? ¿Irte como si nada? Casi puedo oler tu excitación" Pensó el saiyajin con diversión viendo a la mujer metiendo la botella a su propio morral.
Finalmente Persilia giró sobre sus talones y se regresó a besar a Morot, el saiyajin correspondió, en un momento ella se apartó y lo abofeteó con mucha fuerza.
—¡Eso fue por desairarme el otro día! —Reclamó la mujer con molestia, el saiyajin incluso se mareó de lo duro del golpe, sintió que lo tomaban con fuerza de los cabellos de la nuca para besarlo de nuevo, no opuso resistencia.
De pronto Morot le dio un beso exigente, mucho más exigente de lo que ella lo había dado, ella jadeó en medio del beso, mientras sentía lascivos tocamientos del saiyajin, firmes agarres, él luego apartó la boca de sus labios para dar suaves mordidas en el cuello y otras zonas, mientras ella lo tocaba.
Ambos entre besos se quitaron sus respectivos morrales dejándolos en el suelo, Morot se desnudó el torso, mientras ella se desató las ataduras de los hombros en su vestido dejando libre el acceso a su escote, entre caricias y tirones de cabello ambos enloquecieron de deseo, hasta llegar a un punto donde el saiyajin le arremangó el vestido, le quitó la ropa interior, la levantó mientras sus piernas quedaron colgando a cada lado de Morot, quien recargó en un muro para luego comenzar a embestirla bruscamente.
La septuagenaria mujer no podía quejarse porque en realidad estaba disfrutando mucho, pero creyó que Morot no tenía ningún miramiento con ella, la realidad era que él dentro de su excitación estaba atento a sus reacciones asegurándose de no hacerle daño y de que ella disfrutara tanto o más que él.
Finalmente juntos llegaron al punto del delirio, a ese momento donde poco o nada les importó si alguien los escuchaba, de cualquier forma por esa zona era común que los hombres tuvieran sexo con las prostitutas en la calle.
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La hermana de Jirelpe se estaba acomodando la ropa lo mejor que podía, estaba demasiado oscuro en el fondo del callejón.
—¿Se puede saber porqué me desairaste el otro día? —Inquirió Persilia al saiyajin que se estaba vistiendo a su lado.
—Le juré a Fangus que te protegería mientras estuvieras a mi cuidado, el sexo iba en contra de lo que el general querría, además estabas ebria, no quise aprovecharme en tu momento de ebriedad… Ahora estoy seguro de que lo que acaba de pasar fue de mutuo acuerdo.
—Ah… —Dijo Persilia comprendiendo— Bueno… me voy…
—Te acompaño a tu casa.
—No tienes que hacerlo.
—No importa, te acompaño.
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Zucchini nunca había sido tonto, sabía que Persilia tenía sus encuentros con otros hombres pero pese a eso, había pensado en unirse a ella, por desgracia ella aseguraba que no quería unirse, tuvo que conformarse con compartir a la mujer.
¿Qué importaba si Persilia tenía aventuras allí y acá si finalmente ella volvía a él? Era exactamente lo mismo que Russel pensó, lo mismo que Zucchini pensaba.
Y ahora que Persilia había terminado definitivamente con Russel, Zucchini tuvo la esperanza de que si no se unía a ella, al menos ya no tendría que compartirla, para su desgracia, supo que Morot también tenía sus encuentros con ella desde hacía tres meses atrás.
Zucchini resignado a compartir a la hembra, le invitó a tener sexo en los siguientes días de descanso que tuvo, Persilia accedió, no sabía si Morot tenía encuentros íntimos por otro lado, pero ellos no habían acordado exclusividad, así que se metió a la cama del saiyajin.
Persilia siempre había renegado de la delicadeza de los movimientos de Zucchini, ella tenía que incitarlo a ser mucho más brusco, él era demasiado reservado pero Persilia ya se había acostumbrado un poco a su forma de ser, aunque se subía en él cuando se hartaba de la suavidad, o esperaba a que el cercano éxtasis en él lo obligara a moverse con más ímpetu…
Pero esta vez no sintió nada con él, le faltaba mucha virilidad en comparación a Morot, o al menos así lo sintió Persilia, o tal vez ya se había acostumbrado a la forma en la que el corpulento saiyajin la tomaba de los cabellos para someterla, se había acostumbrado a hacer lo mismo con él, y que él gustoso se dejara hacer.
Zucchini la encendía, pero Morot la hacía arder.
Definitivamente no había punto de comparación.
Persilia se dejó abrazar por el saiyajin después del acto, ninguno dijo nada, pero Zucchini sospechó que algo pasaba, se contuvo las ganas de preguntar porque sabía que Persilia no iba a responder, pero presintiendo quizás, la abrazó con mucha fuerza, como si no quisiera soltarla jamás.
CONTINUARÁ…
Los nombres de los saiyajins tienen relación con las verduras, plantas y hierbas.
El nombre del capítulo viene de un fic de "Schala S" con ese nombre, el fic trata de un triángulo amoroso de una mujer con dos hombres: Trunks, Goten y Marron.
Una disculpa si el lemon no fue de su agrado, no soy buena con ello, además de que no pude explayarme porque los relatos de sexo explícito están prohibidos por la página.
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Publicado el 02 de noviembre de 2015
Actualizado el 04 de noviembre de 2015
