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Naruto © Mashashi Kishimoto

History © Johanna Lindsey

Adaptation by Anaiid

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CAPÍTULO XXV

Gracias a la exhaustiva limpieza practicada la víspera, Sakura y la criada terminaron temprano en el solar, y así Sakura subió la escalera que llevaba a la sala de costura mucho antes del mediodía. Pero se sobresaltó cuando se abrió una de las puertas del corredor, y una mano la atrajo hacia el interior.

-Ya era hora de que vinieses por aquí -rezongó una voz, aunque con inequívoco afecto.

-¡Ino!

-Sí, y me he pasado toda la mañana aquí, esperando que salgas del cuarto de costura. ¿Cómo es posible que vengas del piso bajo?

Sakura estaba demasiado ocupada abrazando a la joven para decir nada por un minuto, pero después las palabras fluyeron en tropel.

-¿Cómo es que estás en Kisaragi? ¿Sasuke trató de vengarse también de ti? Me alegro tanto de que estés aquí, Ino, pero no me complace que ese monstruo abuse de ti. Jamás creí que volvería a verte y...

-Calla, calla -la calmó Ino, y llevó a Sakura a sentarse sobre un taburete entre canastos llenos de instrumentos de costura-. ¿Cómo puedo contestarte si no te callas ni siquiera para respirar? ¿Y por qué no contestas tú mi pregunta? Me dijeron que dormías en la sala de costura.

Ino ocupó el taburete más próximo; Sakura no la miró cuando dijo:-Anoche dormí abajo.

Por el rosado intenso que tiño las mejillas de Sakura, Ino comprendió que más valía no preguntar dónde había estado. Se limitó a decir: -No me sorprende.

Sakura movió bruscamente la cabeza.

-¿No te sorprende? ¿Por qué no? Me fastidió que él quisiera… quisiera... Ya se había vengado bastante.

-¿De veras?

-SÍ, exactamente ojo por ojo. Todo lo que se le hizo, él me lo hizo... y aún más.

-Entonces, ¿fue tan terrible?

-Peor que terrible.

-¿Todo?

Sakura frunció el entrecejo al oír esta pregunta.

-¿Qué quieres saber? -inquirió.

Ino se encogió de hombros.

-Sakura, ojo por ojo significa que sentirás el mismo placer que él tuvo en tus manos. ¿Fue así? -Las mejillas de Sakura se tiñeron de rojo intenso. -Veo que así fue. Pero era previsible que sucediera así, tratándose de un hombre de aspecto tan magnífico...

-De aspecto tan cruel...

-... un hombre que sabe hacer las cosas.

-Lo único que Sasuke Uchiha quiere, Ino, es que yo pague por la codicia de Sasori. Bien, ¿qué haces aquí? Temí que te abandonaran en las ruinas del sonido, y que no pudieras regresar a Tanzaku.

-Nadie se quedó en las ruinas. Lord Sasuke no quemó el pueblo, con la única excepción de la posada donde lo capturaron, pero incluso así ofreció a todos los habitantes de la fortaleza nuevos hogares en sus propiedades, si lo deseaban. Por mi parte, consideró que me debía algo por su libertad, pese a que yo le dije que me había limitado a cumplir tus órdenes.

-Sé que no le agrada oír excusas, y que no las acepta.

-Sí, temí que me matara si pronunciaba una palabra acerca del asunto; lo irritaba sólo la mención de tu inocencia. Pero me ofreció vivir aquí, en Kisaragi, si le prometía fidelidad total... y renunciaba a ti. Era el único modo de seguirte hasta de modo que acepté de buena gana. Pero me prohibió hablar contigo.

Sakura suspiró.

-Me lo imaginaba. Seguramente no quiere que tu presencia me reconforte, aunque sólo saber que estás cerca me consuela.

Ino le oprimió la mano.

-Sakura, no desesperes. No creo que sea un hombre tan cruel como pretende hacernos creer. He oído decir muchas cosas acerca de los acontecimientos que lo convirtieron en el hombre que es ahora, y me cuesta decirte esto, pero la verdad es que lo compadezco.

-¿Lo compadeces? -preguntó incrédula Sakura-. Ino, ¿te golpeó en la cabeza, para traerte aquí?

Ino sonrió.

-No, me arrastró por toda la campiña con su ejército, buscando a su prometida que ha desaparecido, pero te aseguro que no pensó mucho en lady Hazuki mientras la buscaba. Y tampoco parecía muy desesperado cuando en cada uno de los lugares en que preguntaba nadie tenía noticias del paso de la dama. En cambio, tendrías que haberlo visto cuando el mensajero que llegaba de Kisaragi todos los días se retrasaba un poco. Lord Sasuke enviaba docenas de hombres con orden de traerlo, y cuando el mensajero al fin llegaba, pobre de él si no traía el informe de Iruka Umino.

Sakura endureció el cuerpo al oír ese nombre. -¿Iruka? Pero yo creía que él era sólo el carcelero. ¿Qué noticias podía enviarle a Sasuke?

Ino le dirigió una mirada que decía claramente: No te hagas la tonta.

-Sasuke no sabía que Iruka se ocupaba de vigilarme mientras yo estaba en la mazmorra.

-¿Cómo podía ignorarlo si él mismo lo ordenó así?

-¿Él lo ordenó? Yo creí que sir Shikamaru...

Sakura se detuvo a pensar en las consecuencias de lo que Ino acababa de decirle. Sasuke la había enviado a la mazmorra, no para que sufriese... -salvo en su propia imaginación-. Es cierto que su imaginación había sido terrible, pero la celda era como un palacio comparado con lo que habría sido sin la presencia de Iruka como carcelero. ¿Sasuke podía ignorar que Iruka era un hombre de muy buen corazón? No, la bondad de Iruka se expresaba en cada uno de sus gestos, se percibía a la primera ojeada. Conocerlo era saber que jamás lastimaría a nadie.

De pronto exclamó, casi dolorosamente: -¡No entiendo! ¿Por qué quiso asegurarse de que estaba bien atendida antes de saber que llevaba a su hijo en mi vientre?

Ino abrió sus grandes ojos azules.

-¿De modo que sucedió en aquellos pocos días? ¿Sufres a causa del embarazo? Tengo excelentes remedios para eso, y para la inflamación que puede llegar después.

Sakura desechó impaciente el ofrecimiento de Ino.

-No, no hay síntomas, a excepción de la falta de mi trastorno mensual.

-Sí, lo mismo sucedió con tu madre, continuaba cumpliendo tranquilamente sus obligaciones como si no...

-Ino, no deseo hablar de hijos; Sasuke se propone quitarme el que llevo.

Ino la miró reflexiva, antes de preguntar: -¿Dijo que lo haría?

-¿Lo afirmaría yo si no me lo hubiese dicho? Dice que me arrebatará el niño cuando nazca, del mismo modo que yo... se lo quité. Ojo por ojo.

-¿Tú lo quieres?

-Por supuesto, lo quiero. ¡Es mío!

-Y suyo -señaló Ino con calma.

-Pero él no quiso que naciera.

-Tú tampoco.

-Pero si lo desea ahora es sólo para que yo sufra. Y esa no es razón para retener al niño.

-SÍ, y quizás él llegue a entenderlo así. Es demasiado pronto para preocuparse de lo que se propone hacer dentro de ocho meses. Es muy probable que antes de que llegue el momento te hayas marchado de aquí. ¿Aún no has pensado en la posibilidad de escapar?

Sakura rezongó.

-Sí lo he pensado. Pero ¿cómo puedo lograrlo cuando hay guardias en todas las salidas durante el día? Si me lo explicas, hoy mismo me marcho.

Ino sonrió.

-No será tan fácil. Pero quizá lord Sasori te ayude cuando sepa dónde estás. A estas horas debe saber que el señor Uchiha fue quien destruyó el Sonido. Me sorprende que aún no se haya acercado con su ejército.

Sakura contuvo una exclamación.

-¡Ni lo pienses! Prefiero permanecer aquí y sufrir todas las crueldades de Sasuke antes que quedar de nuevo bajo el control de Sasori.

-Bien, eso me parece interesante. Tu hermanastro se limitaría a casarte de nuevo, y en cambio...

-Con un marido viejo y decrépito ya he tenido bastante, Ino. Y Sasori... antes de salir del Sonido me besó, y su beso de ningún modo fue fraterno.

-Ah, de modo que al fin manifestó sus deseos, ¿verdad? Y será peor si regresas, pues ahora nada le impide llevarte a su cama, sobre todo mientras lleves en tu cuerpo al heredero que él deseaba para el Sonido. Pero por otra parte, es un hombre muy apuesto. Tal vez no te opongas.

-¡Ino!

-¿Te opondrías? Bien, bien, es una suerte que por el momento no puedas salir de aquí. Es el lugar más seguro en que podrías estar para evitar que lord Sasori se apodere nuevamente de ti.

Quizás era cierto, pero Sakura deseaba que Ino no lo dijese como si debiera estar agradecida con Sasuke por convertirla en su prisionera y su amante involuntaria. Ino no trataba el asunto con la gravedad necesaria. En realidad, no parecía en absoluto preocupada por la situación de Sakura.

-Ino ¿por qué siento que nada de todo esto te inquieta? ¿Crees que Sasuke ha terminado de vengarse de mí? Te aseguro que no es así. Para él soy una ladrona, y aunque no me corto las manos para castigarme, su intención es hacerme víctima de sus pequeñas crueldades todos y cada uno de los días que permanezca bajo su techo.

-Ah, pero me pregunto cuánto tiempo durará esta animosidad si comienzas a apreciarlo y se lo dices. Creo que no mucho.

-Ahora estoy segura de que te golpeó en la cabeza, y con tal fuerza que ni siquiera lo recuerdas.

Ino se echó a reír.

-No, frentesota. Sucede sólo que he tenido más oportunidad que tú de observarlo descuidado. Y no creo que sea tan cruel. Un hombre cruel habría ordenado que te torturasen hasta la muerte, y habría sido testigo de ello. En cambio, lord Sasuke te ha devuelto ojo por ojo.

-Niega mi condición, y ha declarado que soy su sierva.

-Nosotras creímos que también él era un siervo y lo tratamos en consecuencia -le recordó Ino-. Pero si quieres saber mi opinión, ese hombre está obsesionado contigo, y por razones que no son la venganza. Sin duda, quiere vengarse. Está en su naturaleza. Pero tal vez no sabe cómo hacerlo en este caso. Después de todo, eres una mujer, y hasta ahora todos sus enemigos han sido hombres. Sabe cómo tratar con ellos. Contigo, no sabe a qué atenerse.

-Ino, esas conjeturas no me sirven –dijo Sakura irritada.

-No se te ha ocurrido pensar que puedes usar contra él las armas femeninas, ¿verdad?

-¿Qué armas?

-Tu belleza. Tu sensualidad. Y así, incluso el matrimonio sería una alternativa, y el niño una atracción más.

-El jamás...

-Sí, podría llegar a eso si te desea con bastante intensidad, tú puedes conseguir que él te desee tanto. Incluso podrías conseguir que te amase, y bastaría con que lo intentases.

¿Amar? ¿Cómo sería Sasuke con ese sentimiento tan tierno en su corazón? ¿Sería tan intenso en el amor como lo era en el odio? No, ¿qué estaba diciendo? La sola idea era absurda.

Pero Ino no había concluido.

-La mayoría de las damas detestan el lecho matrimonial, y no es de extrañar si están unidas a verdaderos patanes que las usan sólo para procrear, mientras obtienen su propio placer con otras pero tú ya sabes lo que puede ser el lecho matrimonio con este señor, y como marido, sería difícil que encontrases alguien que armonizase tan bien contigo por la riqueza, la juventud además, es un hombre viril -como tú bien sabes- y no demasiado feo

-No es feo -protestó Sakura en una reacción irreflexiva- incluso es muy apuesto cuando...sonríe. -Frunció el entrecejo irritada al advertir que acababa de decir algo en favor de aquel hombre-. Ino, estás loca, y esas ideas son mera fantasía. Sasuke desea de mí solamente el niño que le robé, y mi expiación eterna por ese delito. Ese hombre desprecia la imagen misma de mi persona.

-Es más probable que la imagen misma de tu persona excite su deseo, y eso es lo que éldesprecia ahora. ¿No ves adonde quiero llegar? No he dicho que la idea del matrimonio vaya amadurar fácilmente en él, sólo que es posible llevarlo a pensar en ello. Ante todo, debeseliminar esa animosidad que siente frente a ti, y lograrlo implicaría cierto esfuerzo por tu parte.

-Sería un auténtico milagro.

-No, se trata simplemente de lograr que no piense sólo en lo que le hicieron. Desconcertarlo. No hacer lo que espera hagas. Seducirlo intencionadamente. Si puedes conseguir que piense que lo deseas a pesar del modo en que te ha tratado hasta ahora, tanto mejor. Eso lo desconcertará totalmente, y dedicará más tiempo a reflexionar acerca de este asunto que a idear esas pequeñas crueldades que tú dices. ¿Estás dispuesta a intentarlo?

-Preveo que sólo conseguiré hacer el papel de tonta si acepto tu idea. Ino, creo que te engañas sencillamente porque deseas esa clase de solución.

-¿Y si no es así? ¿Te agrada el modo en que ahora te trata?

Sakura recordó con un estremecimiento la última experiencia pasada. La vergüenza de verse obligada a rogar, el placer indeseado que el ruego le había deparado.

-No -dijo en un murmullo.

Entonces, usa tus armas para cambiar la situación. Muéstrale a la doncella que eras antes de la llegada de los Akasuna. Era casi imposible resistirse a tus modales seductores; todos los hombres que te conocían lo sabían muy bien.

-No creo que ahora pueda volver a ser aquella muchacha desenvuelta y feliz.

Ino se inclinó para darle un abrazo breve y cálido

-Lo sé, Sakura. Pero sólo necesitas fingirlo. ¿Esto tampoco es posible?

-Quizá lo sea.

-Entonces, ¿lo intentarás?

-Necesito pensarlo. No sé si deseo las atenciones de Sasuke más de lo que ya las tengo.

-Así no lograrás que nada cambie.

Sakura elevó obstinada el mentón.

-Y tampoco estoy segura de que desee dejar de odiarlo.

Ino sonrió.

-Entonces, continúa como hasta ahora. Evita que él conozca tus verdaderos sentimientos. Él es de tipo de hombres que expresan en la cara todo lo que sienten, al revés de lo que tú haces, de modo que no te será muy difícil. Pero comprende que una vez que cambie y comience a buscar tu favor, tal vez quedes atrapada en el juego, lo mismo que él, y descubras que ya no lo odias.

La idea de que Sasuke Uchiha pudiese cortejarla era tan ridícula que Sakura no se molestó en discutir la probabilidad de que algo así sucediese jamás, ni de que ella llegue a sentir por él algo diferente a lo que sentía en aquel momento. Además, estaba realmente harta del tema, de modo que lo cambió.

-¿Cómo es posible que nadie venga a molestarnos en esta habitación, Ino? Es el cuarto de costura, ¿verdad?

-Sí, pero envié a las mujeres a probar una nueva tintura.

Sakura se echó a reírante la expresión perversa en la cara de Ino.

-¿No se tratará de aquel horrible verde que descubrimos el año pasado?

-Exactamente. Pero no les dije que era horrible. Les dije que podían conseguir un matiz muy hermoso, así que pasaran largo rato tratando de hallarlo. Después confesaré que olvidé mencionar que había que agregar un poco de amarillo, para llegar al verde hoja definitivo

-¿Estás a cargo de las costureras, y puedes impartirles órdenes?

-No pero la gente del castillo me mira con cierto temor porque ahora soy una de las criadas especiales de las dos doncellas del castillo. No conocen hasta dónde llega mi autoridad, y por lo tanto me obedecen sin discutir.

-¿Y qué te parece servirles?

Ino rezongó.

-Son las dos perras más altaneras y egoístas que jamás he conocido. Lord Sasuke no me hizo ningún favor al asignarme ese cargo. Pero para ser justa, dudo de que él sepa hasta dónde llega la mala educación de ese par de pelirrojas. Se quejan bastante a menudo de que él no pasa mucho tiempo en el castillo, y tú y yo sabemos por qué se comporta así.

-Sí, esa condenada guerra con Sasori y Dios sabe con cuántos más. ¿Se sabe cuándo volverá a partir?

-No te hagas ilusiones, querida. Además tiene que estar cerca si quieres hacerlo objeto de tus maniobras para mejorar tu propia suerte. Si se marcha pronto, tus dificultades no se aliviarán mientras esté ausente.

-No, se reducirán a la mitad, y yo podría vivir fácilmente de ese modo.

-¿Y qué me dices si decide enviarte de nuevo a la mazmorra para tener la certeza de que continuas siendo su prisionera hasta que regrese?

Era muy probable, y sin la garantía de que Iruka Umino volvería a ser su guardián. Pero la alternativa, tratar de seducir a aquel hombre... no, no deseaba pensar todavía en eso, no podía hacerlo.

Se puso de pie, inquieta, y dijo:-Es mejor que me marche, no sea que nos descubran y nos castiguen a las dos.

Ino protestó.

-Este es el piso de las mujeres. No es probable que él venga...

-Lo hizo anoche -dijo Sakura mientras se acercaba a la puerta. Pero al llegar allí se detuvo, y pasó un momento antes de que se volviera para preguntar con aire reflexivo:- ¿Que quisiste decir cuando mencionaste que es natural que ahora quiera vengarse?

-Estarás al tanto de que Konoha es una de las propiedades de Lord Sasuke ¿Verdad? En realidad, es una de sus propiedades principales y en la cual su familia vivía hace años atrás. Antes de ser asesinada.

-¿Fue un asedio?

-No. Según me explicaron, la familia pensaba realizar un golpe de estado en contra del anterior rey Hiruzen Sarutobi, para nadie era un secreto que los Uchiha tenían un fuerte poder militar, recursos y acrecentadas propiedades. Lord Sasuke era tan solo un niño por ese entonces e ignoraba completamente las masas de maldad que se movían a su alrededor. Su hermano Itachi Uchiha lo envío de tal manera a la propiedad de un noble mientras en colaboración con un pequeño ejército asesinaron a toda la familia. Konoha quedo completamente desértica, en ruinas y con multitud de cadáveres. Paso un tiempo antes de que Lord Sasuke regresara y contemplara la brutal masacre con sus propios ojos.

-¿Dices que su propio hermano fue quien formulo la masacre?

Ino asentó.

-Luego de esto se dispuso a reconstruir Konoha y reconquistar algunas de las propiedades que le pertenecían y habían sido invadidas por proscritos. También se planteó como objetivo arrebatarle la vida a su hermano mayor desde luego.

-¿Y mató a Itachi?

-Con sus propias manos. Pero eso no fue todo. Poco después de asesinarlo conoció la verdad tras los actos de su hermano, al parecer la corona se proponía desde un principio erradicar a los Uchiha. Y no solo eso, asesinar a los aldeanos, los granjeros y apropiarse de todo lo que les pertenecía por la traición que estaban elaborando en contra del rey Sarutobi. Al parecer Lord Itachi había intermediado para ser el mismo quien ejecutase el castigo, los Uchiha contaban con suficientes recursos para hacer la guerra, si se les asesinaba silenciosamente la corona no tendría que lidiar con ese conflicto. Una solución realmente beneficiosa, pues les permitía no solo erradicar a los traidores sino también evitar una guerra que sabe Dios cuantos años duraría. Así pues, Lord Sasuke decidió dirigir su venganza contra los artífices de ese desdeñoso plan, tomando una a una las vidas de los principales caballeros que habían actuado en contra de su familia.

-¿Cómo pudo hacerlo? –Replico Sakura –Dices que Konoha en ese entonces había quedado en un estado realmente deplorable.

-Te estas olvidando de Kisaragi –Comento Ino- Esta había sido ocupada en aquel entonces por un vasallo de la corona. Era prospera y casi tan rica como puedes observar hoy. Lord Sasuke se apodero de lo que por ley le pertenecía y se la arrebató al hombre, al igual que su vida. De esta manera pudo hacerse a los recursos y sembrar la venganza por todo el norte. Y de esa manera extermino a todos aquellos involucrados.

-Comprendo, entonces eso explica porque vive en Kisaragi y no en Konoha que es una de sus propiedades principales, por los fantasmas del pasado pero ¿Por qué una vez saciada su venganza no se detuvo? ¿Acaso tenía más enemigos?

-No, pero había Jurado que nadie volvería a ofenderlo sin pagar diez veces su ofensa. Es un voto que ha mantenido desde entonces, y le ha dado la reputación de hombre dispuesto retribuir sin demora todas las ofensas. Ese juramento lo ha comprometido en una guerra tras otra, año tras año, pues no permite ni el más mínimo agravio.

-De manera que eso es lo que lo ha convertido en el monstruo cruel que es ahora.

-No, lo que es ahora es lo mismo que ha sido desde el día en que se enteró de la destrucción de toda su familia. El dolor y la desesperación convirtieron al jovencito que era en el hombre que es ahora. Dicen que no hay comparación entre los dos, que el jovencito era bondadoso, afectuoso, colmado de picardía y de la alegre exuberancia de la juventud.

-Y el hombre es frío y no tiene corazón...

-Pero ahora sabes la razón y no dudo de que si cambió una vez, pueda volverá cambiar.

-O no.

-¿Dónde está el optimismo de tu juventud?

-Destruido a manos de los Akasuna.

-Entonces, querida, devuélvele la vida, pues aquí tienes la oportunidad de asegurar tu propio futuro... y de curar a un hombre que ha vivido demasiado tiempo con los demonios de su propio pasado. Una empresa meritoria, en mi opinión.

-No quiero conocer tu opinión -dijo a con irritación cada vez más intensa-. Puedes compadecerlo, porque tú no eres el objeto de su odio. Lo que yo pienso, en cambio, es que él y sus demonios se merecen mutuamente.

-¿Permitirás que tu tragedia te haga una persona tan dura e inflexible como es él?

-Ahora te contradices para presionarme, reconoces que es un hombre duro e inflexible. Déjame en paz, Ino. He dicho que lo pensaría.

-Muy bien –suspiró Ino, pero agregó tenazmente- ¿Ahora que lo sabes, no lo compadeces un poco?

-Ni lo más mínimo -dijo obstinadamente Sakura... y deseó que sus palabras no fuesen una mentira.

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Nota:

Hola ¿Qué te ha parecido este capítulo?

Por fin tenemos un poco de Ino, y además un trozo del pasado de Sasuke...Poco a poco las cosas se van aclarando. ¿Sera capaz Sakura de dejar atrás su orgullo y proponerse seducir a Sasuke?

Muchas gracias por leerme

Recuerda que tu opinión me hace muy feliz.

Anaid