Capítulo XXV


El sol aún no salía, no obstante el rubito ya no pudo conciliar el sueño. Se levantó y estiró un poco antes de llamar a uno de los ayakashi para que le prepararán un baño con sales relajantes, incluso pidió como el que le hacían al compañero gestando de Sesshōmaru, Naraku decía que lo dejaba más que sereno y descansado.

Tiempo más tarde, Naruto tuvo que estar de acuerdo con Naraku, ese baño era genial. Casi no quiso salir, pero debía hacerlo.

Regresó a su cuarto y Shikamaru ya estaba ahí.

—Wow esto si que es una sorpresa, tú levantándote temprano.

El kitsune metió las manos a sus bolsillos y contestó:

—Creí que me necesitarías.

El rubio sonrió zorrunamente y agradeció:

—Pues si, acepto que estoy nervioso.

Shikamaru caminó a lado del de ojos azules adentrándose a la habitación.

—Sesshōmaru-sama, no te presionará si cambias de opinión.

—¡No es eso! ¡Estoy emocionado por el combate!

—...

—Es que ya hablé con... Kurama, pero me pregunto ¿que más debo hacer?

Shikamaru se cruzó de brazos y respondió:

—Pues sólo aceptar tu herencia.

—Lo sé ¿no hay más?

Shikamaru terminó por encogerse de hombros.

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Gaara vio la casa Tengu y fue bajando hasta la entrada de esta. Obito al verlo, le saludó y llegó hasta él.

—El bocchan Sasuke, le espera.

Gaara asintió y pidió:

—Puedes decirle que ya he llegado, es que no quiere llegar tarde. ¿O están sus padres levantados?

—No se encuentran en casa, bocchan. Han ido a la casa de los padres de Shisui-san.

—...

—Al parecer no habían podido visitarlos en un tiempo.

—Comprendo.

Y lo hacía, Gaara aprendió más de las relaciones familiares y como ser más asertivo sobre éstas, gracias a Nagato, a quien le parecía necesario no perder contacto con los de akatsuki, su familia. He de ahí que Temari y Kankurō fueran tan unidos a los guerreros de capa negra.

El pelirrojo vio como Obito entraba a la casa y salía poco después acompañado de Sasuke.

—Puntual como siempre. Mi tía e Iruka-sensei se adelantaron, pues viajarían en auto. Vamos en tu arena ¿no?

Gaara afirmó moviendo la cabeza y convocó a su arena, creando una superficie plana y un poco ancha, para que cupieran los dos.

El amanecer apenas se notaba, no obstante ellos sabían que Naruto estaría impaciente y apresuraría al Inugami.

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Hana vio a su hermano que jugaban con un crecido Akamaru y le llamó.

—Kiba.

El jovencito obedeció y llegó hasta ella y los otros niños.

—Cuentame ¿por qué están todos con armadura?

Kiba sonrió mostrando los colmillos.

—En caso de que debamos intervenir. Naruto puede ser muy fuerte, pero no controlarse y Sesshōmaru-sama no quiere lastimarlo si no hay necesidad.

—¡¿O sea que ustedes lo deberán detener?! ¡Pero eso es muy peligroso?

—Tranquila, que no es seguro que intervengamos; además hemos entrenado ¿No confías en nosotros?

Hana bufó, sin embargo respondió muy segura:

—Si, lo hago.

Kiba se unió de nuevo a sus amigos. Kōga y los del Ōkami también estaban ahí, esperando.

Tsume recorrió la vista el entorno y luego la regresó a Naraku. Ella se sentía orgullosa de que Sesshōmaru la hubiera escogido para ser guardaespaldas de su esposo e hijo no nato. Por ese motivo ella tomaba muy en serio su trabajo y a pesar de que todos eran conocidos visitantes, no por ello se confiaba.

Incluso Kuromaru siempre se veía echado cerca del Yōkai pelinegro.

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Minato se levantó y se estiró perezosamente. Volteó a ver a Kushina, más está seguía durmiendo; lo que era perfecto, pues ella necesitaba mucho descanso.

El rubio se dio una ducha rápida y salió a los pasillos silenciosos; casi nadie se levantaba temprano o eso creyó, pues vio a cierto zorrito blanco asomándose por la cocina. Mitsuki reptó veloz riendo divertido; lo que significaba...

—¡Mitsuki no te escondas es hora del baño!

Orochimaru salió de otro de los corredores y al verlo saludó:

—Buenos días Minato.

—Buenos días, se fue al patio.

—Gracias.

El sennin de las serpientes no era tan formal con el Rīdā Kitsune, pero era algo que al rubio no le importaba mucho.

Desde que conoció a Orochimaru, antes de que este se casará con Jiraiya, al pelinegro le gustaba retarlo y algunas veces se preguntó que le vio su sensei y consejero, al yōkai serpiente, pero cuando nació Mitsuki comprendió que Orochimaru sólo era espinoso por diversión. Por si fuera poco esa unión entre los sennin dio como resultado un bebé adorable como Mitsuki que además como Sesshōmaru lo notó... Un Dai-Yōkai Guirivilu.

El Rīdā Kitsune suspiró melancólico su propio Dai-Yōkai estaba definiéndose en ese momento, lejos de ellos.

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Sasuke vio hacia abajo y señaló.

—Les hemos ganado a mis tíos.

Gaara no volteó, no obstante movió la cabeza afirmando.

El castillo ya estaba a poca distancia, por lo que Sasuke brincó de la arena y dejó que emergieran sus alas de Tengu.

El Tanuki gruñó molesto.

—Desagradecido.

Más el moreno sólo rió y aterrizó elegantemente en la gran puerta. Aún así, esperó a Gaara para que entrarán juntos. Royakan abrió y los saludó.

—Llegaron temprano, aunque creo que todos lo hicieron.

Los bocchan caminaron acompañados del Gran lobo y un hiperactivo Lee los llamó:

—Hola ¿Ya desayunaron?

Los yōkai asintieron y Royakan los dejó en compañía del were-perro que los llevó con los otros. Sasuke cuestionó al no ver a su Conejito:

—¿Y Naruto?

—Aún no sale, por cierto deseaba hablar contigo en cuanto llegarás Gaara.

El pelirrojo arqueó una ceja, más no dijo nada.

Por su parte Sasuke no estaba muy contento de que a él no le hubiera dejado un mensaje igual, el rubio.

Lee llevó al tanukito dentro y a los cuartos de los soldados, donde estaban Naruto y Shikamaru.

—Llegaste, que bien. —Fue el recibimiento del Kitsune rubio al tanuki.— Quería preguntarte algo muy importante.

—...

—¿Sientes que te perdiste a ti mismo al aceptar la herencia de tu abuelo?

—¿Como?

—Si, como si fuera el espíritu de él, el que ahora dirige tu vida.

Gaara se cruzó de brazos y negó fervientemente.

—No. Mi abuelo Shukaku me dio su fuerza e instinto para liderar. El poder de manejar la arena es muestra de ello. Mi padre tiene algo diferente. También seré tan grande como él: un Dai-Yōkai.

—Oh... Entonces no está contigo, dentro de ti.

—Como lo está mi madre y sus enseñanzas. Ellos ya siguieron su camino.

Naruto observó al de ojos verdes y contestó:

—Gracias. Debía saber cómo se sentía.

—No temas.

Concluyó Gaara y con eso salió, Lee lo imitó.

El Namikaze se estiró de nuevo y se sentó en posición de loto, como lo practicó muchas veces con Iruka-sensei.

Shikamaru se hincó y esperó pacientemente.

El rubio llegó al mismo lugar de una noche antes; no obstante notó que estaba más iluminado.

Se dijo que tal vez el motivo era que Kurama estaba frente a él sin esconderse.

Bienvenido de nuevo Naruto.

Hola... Dije que regresaría.

Si, lo hiciste. ¿Ya tomaste una decisión?

Lo hice. Pero antes debo preguntar ¿Por que yo? Sabes que viene otro heredero, podría ser un yôkai como ustedes.

Kurama avanzó un poco, midiendo la reacción de su nieto para no causarle molestias.

Tú eres el indicado, un digno futuro Dai-Yōkai.

Soy mestizo y un omega

Kurama agitó una pata delantera.

Ninguna de esas condiciones son un problema.

Apuesto que Menma hubiera sido alguien más apto para este trabajo.

Menma... ¿Era el Alfa varón?

Si.

El Kyūbi dejó salir el aire e inclinó la gran cabeza.

No quiero que te sientas herido por lo que voy a decir, pero mi fuerza no es para que se use con violencia sin sentido. Tu corazón sereno y amable fue el que me llamó a este mundo. Minato fue mi elección en vida, más su corazón estaba dolido y no sería un buen Kyūbi; te ha contado ese Inugami o lo has visto como es...

Sesshōmaru-sama casi nunca se ofusca o se molesta.

Exacto, un Gran Demonio que no piensa tranquilamente sus acciones, será arrojado a su destrucción. Como lo fui yo al no permitir que mis prejuicios me abandonarán.

Naruto se irguió y acotó:

En ese caso estoy listo. Seré el Kyūbi, uno que no olvidará su lado were. Uno que hará del Ichizoku Kitsune un fuerte y confiable aliado de sus amigos y protegidos.

Kurama avanzó hasta su nieto y alzó una pata colocándola sobre la cabeza rubia.

La fuerza, confianza y poder del Kyūbi no Yoko fueron transmigrando a su nuevo portador. Y con eso igualmente el peso de ser un futuro líder de su clan, un ejemplo de valores.

Naruto se tambaleó y fuera; su cuerpo se vio desmadejado. Shikamaru se incorporó y acomodó al rubio acostándolo.

No sabía mucho del cambio de herencia, más no creía que eso fuera una buena señal.

Por la puerta vio entrar a Sesshōmaru, InuYasha y Sasuke, quien de inmediato lo vio de mal modo; para el kitsune de coleta no era desconocidos los celos que le profería el Tengu, por estar cerca del rubio. Más Sasuke creía ocultarlo.

—Entre.

Pidió Sesshōmaru y el Uchiha obedeció, luego de nuevo habló el Inugami.

Bocchan Uchiha, use su Sharingan y traiga a Naruto.

Pidió el Inugami.

—Yo...

Sasuke se quedó un poco asombrado de que el Inugami supiera ese dato privado, aunque lo pensó un poco y se dijo que al entrenar muy seguido en castillo Inu, era algo que no pasaría desapercibido para un ojo bien entrenado.

—Estoy seguro que lo posee.

Acotó Sesshōmaru.

Sasuke exhaló y caminó internándose en la habitación, hincándose a lado del were Conejito.

Las aspas giraron y el Uchiha entró en el de bigotitos.

Sesshōmaru llamó a Shikamaru y salieron todos, dejando a ese par solos.

En el interior de Naruto, Sasuke caminó por un pastizal tranquilo y en una pequeña colina más adelante, vislumbró la figura de un gran zorro junto a un sentado Naruto. Sasuke caminó veloz en esa dirección y al llegar se hincó junto al Conejito.

Eres el nieto de Madara y Hashirama. —dijo el Dai-Yōkai.

El Tengu alzó la vista y respondió:

Si. Los conoció verdad Kurama-sama.

Mis amigos. Los dos... Ahora los veo de nuevo...

¿Como?

Kurama sonrió zorrunamente, pero no respondió y Sasuke supo de donde heredó esa sonrisa Naruto.

Luego volvió a ver al rubio y este parecía mareado, por lo que lo agitó, moviéndolo.

¡Naruto, reacciona!

Shashukeee...

El Uchiha vio con terror al Kyūbi.

¡¿Que tiene?!

El aludido movió la cabeza.

Está bien, sólo que al recibir la herencia fue mucho para él al ser mitad were. Es muy bueno que hayas venido.

Naruto se intentó levantar auxiliandose de Sasuke, quien por supuesto cooperó y lo alzó.

Vamos dobe, debemos regresar.

Shi... Si...

Kurama intervino antes de que salieran.

Naruto...

El rubio volteó ya más activo

Está es la despedida, pero... Estaré contigo en recuerdo... Espero.

Naruto se irguió y asintió, luego se inclinó respetuosamente.

Gracias abuelo. Soy el Kyūbi no Yoko futuro líder del Ichizoku Kitsune, nunca te olvidaré... Descansa en paz.

Kurama se irguió y creció, más su figura se fue difuminando.

Los dos jovencitos lo vieron desaparecer.

Naruto volteó hacia el yôkai pelinegro y le sonrió.

Gracias por entrar.

Sasuke bufó:

Lo hubiera hecho si me lo hubieras pedido.

El rubio sonrió antes de responder:

No deseaba molestarte... Más, ya haces mucho siendo mi compañero de entrenamiento y estando a mi lado siempre que puedes. No quiero que algún día te fastidie.

Sasuke gruñó y inició el camino de regreso.

Vamos Sesshōmaru-sama te espera. —Naruto no quiso desilusionarse, pero si esperaba una respuesta de Sasuke — Y escuchalo bien para que lo recuerdes; nunca me molestara estar a tu lado. Estaré siempre contigo ¿está bien?

Naruto sonrió radiantemente, afirmando y caminó con el Tengu.

¿Crees que le gane a Sesshōmaru-sama?

No.

¡Oye!

No ahora, pero algún día y por supuesto has tu mejor esfuerzo.

El par de amigos salieron y los cuerpos se movieron.

Sasuke se estiró y ayudó a levantarse al rubio que se movió y brincó un poco.

—Estoy listo, vamos afuera.

El Tengu caminó orgulloso a lado del Conejito.

El patio ya estaba muy concurrido y Sesshōmaru conversaba con sus capitanes y hermano.

Naruto bajó hasta el patio y se puso en el centro de éste.

Vio avanzar a Sesshōmaru y al tenerlo frente a él, se inclinó respetuosamente como era la costumbre antes de un combate honorífico.

El rubio brincó en su lugar y acomodó su espada.

Vio caminar acechando al Lord y él lo imitó sin dejar que sus ojos se distrajeran, lo que evitó que el látigo del Inugami lo hiriera, su ropa sufrió una rasgadura, sin embargo su piel no y eso fue lo importante. Naruto contrataco sacando su espada, está se movió letal y veloz cortando el aire al ser esquivada por el mayor.

Naruto era un experto en saltos, más comprobó que la rapidez de los Inu no era algo que pudiera igualar, no en su forma shifter. Así que sin dejar de brincar se concentró para cambiar sus piernas y usar las de Kyūbi.

Ni siquiera vio venir al Inugami, si no sintió el dolor de su golpe en el estómago, que lo envió a volar varios metros.

Sasuke gritó:

—¡Naruto! —Y casi corrió hacia el rubio, más éste se incorporó y alzó una mano para detenerlo. El Uchiha apretó los puños, pero ya no se movió de su lugar

El zorrito se levantó y escupió algo de sangre.

—Lo sé Lord, no debí distraerme.

El mencionado no acotó nada, más se volvió a mover buscando un hueco en la guardia de Naruto.

El rubio comprendió esa dolorosa lección y atacó sintiendo el cambio en sus piernas, ahora de yôkai a la par de las del Inu, aunque con menos experiencia.

Por fin la espada chocó contra el látigo, deteniendo los embates de este. Naruto sonrió mostrando sus colmillos y no detuvo su avance; sin embargo su gloria no duró mucho, pues las legendarias garras venenosas del Lord entraron a la batalla y no le dieron descanso.

Naruto fue advertido de este suceso, e igualmente fue tranquilizado, pues el antídoto fue alistado por el mismo Lord, antes de esa batalla.

La espada del rubio fue movida por este y se convirtió en dos más chicas, lo necesario para dos armas que lo enfrentaban.

Sintió los golpes atacantes con más fuerza y sin querer reculó, molesto consigo mismo hizo palanca con sus poderosas piernas y trató de ya no ceder terreno. Ciertamente lo consiguió de forma bizarra, porque sus piernas ya no retrocedían, pero su torzo y extremidades superiores si y eso lo dejaba un clara desventaja. Naruto gruñó y se decidió, no deseaba usar su forma de Kyūbi, sin embargo era sólo necedad, pues estaba ¡luchando contra un Dai-Yōkai, Dattebayo!

Aprendiendo del error anterior se concentró, sin dejar de defenderse y su cuerpo comenzó a cambiar.

Sintió circular ese poder milenario en sus venas y alma. Está vez pudo soportarlo sin que lo desbordará.

—El Kyūbi no Yoko, señor de los Kitsune...

Susurró Shikamaru. Sasuke sintió el orgullo llenarlo y confió, confío en que su dobe lo estaba logrando.

Los murmullos aumentaron, pues Sesshōmaru cambió igualmente.

La verdadera pelea de Grandes Yōkai comenzaba.

Naruto casi rió al ver las previsiones del Inugami, al hacer una salida para sus enormes cuerpos.

El zorrito arremetió hacia el perro albino, intentando tumbarlo, pero no lo consiguió, quedando bajo la pata de éste; se removió agitado para salir de ese apresamiento.

Lo hizo y corriendo para tomar distancia se detuvo y abrió el hocico lanzando una gran acometida de poder puro.

Naruto se irguió orgulloso en su forma Kyūbi, no era para menos, pues no cualquiera podría congratularse de haber golpeado a el Inugami.

Lo que no supo fue si sentir miedo o felicidad de ver que éste se alegró —eso consideró — y se lanzó en pos de su zorruna persona.

El golpe entre ambos hizo gritar al público y mover hasta las piedras.

Lo que siguió fue una contienda de moles que arrasaban con grandes hectáreas.

Naruto lo sintió al principio y lo negó, más con el paso de los segundos no pudo obviarlo... su cuerpo se estaba fatigando y su Lord seguía tan fresco... ¡No! gritó su conciencia. ¡Todavia no! ¡No podía verse débil! ¡Su abuelo ya no estaba y él deseaba mostrarle que podía lograrlo sin su ayuda!

¡No! ¡No! ¡No!

Todo en su visión se volvió rojo. Su deseo de pelear cubrió todo pensamiento claro fuera de la victoria...

En el lugar el Inugami usó cada gramo de fuerza para detener su embate.

Los guerreros siguieron a sus capitanes y avanzaron armados rodeando al Kyūbi.

No lo golpearon ni mucho menos, sólo desviaban los golpes de éste. Todo sin dejar de...

—¡Vamos Naruto, eres un guerrero, regresa! —exclamó Neji.

—¡Amigo, vuelve! —chilló Lee.

—¡Ya eres triunfador Naruto, peleaste con el Lord! —apoyó Tenten.

Bocchan... Bocchan...

Shikamaru intentó llamarlo. Sasuke arribó acompañado de Gaara.

El pelirrojo puso un escudo sobre el Tengu y este usó sus alas, y se colocó delante de un turbado Kyūbi y gritó, haciendo girar las aspas de sus ojos.

—¡Regresa dobe!

Naruto se sintió atraído por esa mirada y por fin recordó...

—Sasuke...

La forma de zorro demonio fue desapareciendo y el rubiales quedó hincado y fatigado.

—¿Como me fue? —preguntó el rubio antes de caer desfallecido.

Sasuke lo cargó y lo llevó al castillo.

Los otros se quedaron a revisar el terreno. Aunque lo mejor del día fue la tenacidad de Naruto y el respeto que le dio su Lord a esa batalla.

...


Muchísimas gracias a:

Noona-kane, getty26, Sakura1402 y Chiharu: Pues yo creo que no va a ser tan mala para tu corazón jejeje y Si Lee le echa porras a la comida de su papá, aunque sepa feo jajaja.