Este fanfic es escrito sin fines de lucro. Los personajes no me pertenecen, fueron creados y son propiedad de Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi.
Capítulo 25
VERDADES.
-¿Candy? – Preguntó la hermana María con esperanza en la voz, aun temblorosa. Al momento llegó la señorita Pony corriendo.
-¡Dios mío!- Gritó la mujer con la misma impresión que la hermana María.
Candy abrumada por los sentimientos lloraba a mares y corrió a abrazarlas, encontrándose primero con la hermana.
-¡Hermana María! ¡Lo siento tanto! ¡Perdónenme, por favor! –Lloraba Candy abrazando con fuerza a la mujer, quien estaba en shock y apenas si le respondía el abrazo. La hermana simplemente no se movía, no pensaba, no hablaba. Candy se separó de ella y corrió a los brazos de la señorita Pony. -¡Señorita Pony! ¡Estoy en casa, con mis madres! –Le dijo Candy abrazándola en el preciso instante en el que la mujer se desmayó. - ¡Señorita Pony! ¿Qué pasa?, ¡Terry ayúdame pronto! –Dijo sintiendo que no podría cargarla por más tiempo.
-¡Por favor ayúdeme! –Dijo Terry refiriéndose a que la hermana María ayudase cuidando a Odette. Terry corrió hacia Candy para ayudarle, pero la mujer era verdaderamente pesada, así que tuvieron que cargarla entre ambos. Para ese momento los niños se acercaron preocupados, algunos llamando a la señorita Pony mientras otros lloraban asustados.
La hermana María seguía sin poder responder, sin saber que hacer o que pensar. Sentía que todo aquello era un sueño. Miró a la bebé que tenía en sus brazos. Odette no tenía idea de lo que estaba pasando, pero comenzaba a asustarte. Volteó a ver a la mujer que la cargaba con ojos confundidos.
-Eres igual a Candy… -Le dijo la hermana. Odette reconoció el nombre de su madre y le sonrió. Cuando Odette le mostro su sonrisa la hermana por fin reacciono, y aunque no entendía cómo era posible lo que estaba viendo, supo que tenía que hacer algo al respecto y no quedarse ahí parada. -¡NIÑOS! –Gritó muy alto, como casi nunca lo hacía. Todos los niños la miraron expectantes. –La señorita Pony está bien, solo se ha quedado dormida. Por favor vayan a sus habitaciones. –Les dijo y todos obedecieron. Ella continuó su camino siguiendo a Candy y Terry.
-¡Acuéstenla, yo la atenderé! –Les dijo la hermana.
-No se preocupe hermana María, soy enfermera. Terry necesito mi maleta. –Dijo. Terry como buen compañero corrió por ella. Candy tomaba los signos vitales de la señorita Pony, mientras la hermana María la observaba sin poder creerlo todavía.
-¿Cómo es que estas aquí? –Le preguntó la hermana María. A Candy le dolió mucho esa pregunta, la interpreto como si la hermana quisiera hacerle saber que no era bienvenida, como si quisiera reprocharle pos su cíniques de haber vuelto.
-Yo… tengo asuntos pendientes aquí. –Dijo Candy. La hermana María se puso pálida y sintió mucho miedo, ¿Era Candy un fantasma, un alma en pena o algo así? ¿Volvió de la muerte por que tenía ´´asuntos pendientes´´?
-No, no puede ser.- Se dijo la hermana María.
-¡Aquí esta tu botiquín! –Dijo Terry llegando, quien ya lo había sacado.
-Gracias. Por favor pon este algodón con alcohol para que lo respire, la hará despertar. Necesito escuchar su ritmo cardiaco. –Dijo Candy poniéndose el estetoscopio, temía que hubiese sufrido un paro cardiaco. Terry puso el algodón bajo la nariz de la mujer y unos momentos después esta volvió en si.
-Mmm… -Balbuceo intentando enfocar. Finalmente sus ojos se acostumbraron a la luz y pudo ver. - ¿Morí y estoy en el cielo? –Dijo mirando aquel angelical rostro frente a ella: él de Terry; No olvidemos que la señorita Pony era fan suya. Se incorporó y miro a su alrededor. –Realmente morí. –Dijo abriendo los ojos con asombro al ver a Candy.
-¿Cómo se siente, señorita Pony? –Preguntó Candy. La señorita Pony dio un grito. Se pellizco la cara para verificar que no estuviera soñando.
-¿Eres un fantasma? –Preguntó asustada.
-¿Eh? –Dijo Candy confundida. La hermana María se acercó a la señorita Pony y la agarro del hombro para infundirle confianza.
-Tiene asuntos pendientes. –Le murmuró la hermana María.
-Necesito que me escuchen, por favor. –Dijo Candy al borde del llanto. Sus madres se encontraban aún muy confundidas y en shock, ¿Cómo era posible que Candy estuviera ahí? Ellas no creían en fantasmas pero entonces ¿Qué estaba pasando?
-Espera. Entendería que tú estés aquí, pero ¿Qué hace Terry Grandchester y un bebé contigo? –Preguntó la Señorita Pony.
-Eh… Él es mi pareja y Odette es mi hija. –Dijo Candy.
-¡¿Qué?! –Cuestionó la Señorita Pony.
-Algo me dice que ella es… Candy de verdad, vivita y coleando. –Dijo la hermana.
-Candy… ¿Estas viva? –Preguntó la señorita Pony, solo para estar seguras.
-¿Cómo dice? –Candy parpadeó sin entender.
-Creo que algo no está quedando claro… -Dijo Terry.
-Creímos… que habías muerto… -Murmuró la monja. La señorita Pony al por fin pensar bien y tener claro que quien estaba ahí era la auténtica Candy, viva, corrió a abrazarla. Lloró a mares ante la impresión.
-¿Cómo es que estas aquí? –Preguntó la señorita Pony. –Nosotras estuvimos en tu funeral. –Dijo abrazándola.
-¿Q-ué? –Preguntó Candy. Ahora fue el turno de la hermana de abrazarla.
-Tenemos mucho que decirnos. –Dijo la hermana.
-Perdónenme… por no haberme comunicado todos estos años. Temía que si ustedes sabían algo sobre mí los Andrew hicieran algo en su contra. Han pasado muchas cosas, pero… como pueden ver, no morí. –Dijo Candy. –No entiendo por qué dicen eso…
-Primero cuéntanos tu versión de la historia, que llevamos años preguntándonos que pasó. –Dijo la señorita Pony recuperando, junto con la hermana María, la compostura que las caracterizaba. Candy parecía una niña a punto de recibir un regaño, se veía sumamente nerviosa.
-Yo… les daré un poco de privacidad. –Dijo Terry saliendo junto con Odette. Se dirigió hacia la colina, siguió caminando y se encontró con un campo lleno de flores, y más abajo se veía un río. Se dirigió ahí. Antes de acercarse a la orilla se quitó los zapatos y se dobló el pantalón para poder meter los pies. Se sentó metiendo los pies al río y le quito sus zapatitos a Odette, le besó los pies y esta río por las cosquillas que esto le provocó.
-Esto te gustará. –Le dijo y la sentó entre sus piernas de tal manera que pudiera meter sus piecitos. Odette miraba y sentía curiosa. – Probablemente aquí jugaba tu mami… -Le dijo, Odette se divertía chapoteando con los pies. – Tal vez no lo entiendas, pero necesito decírtelo. Estamos pasando por cosas… complicadas, que me cuestan entender, y se vienen otras mucho peores. Conocerás a… tu padre biológico y debo confesar que me siento muy nervioso; Prometo que te cuidaré con mi vida, pero aun así necesito pedirte un favor. –Odette lo volteó a ver como si lo invitará a continuar hablando. – Nunca me olvides. –Le pidió Terry.
Odette le sonrió y Terry la volteó para abrazarla.
-Papá… -Lo nombró Odette entre borucas. Terry se sintió el hombre más dichoso del mundo; la abrazó contra sí y le beso la cabeza con todo su amor.
-Así es Odette, soy tu papá. –Le confirmó y comenzó a llorar dejando salir todas sus inseguridades y sintiéndose extrañamente a salvo con Odette. Todos esos días había tenido un sinfín de sentimientos, tenía miedo de perder a su familia, de lastimarlas, de no poder cuidarlas, de que Candy decidiera irse con Anthony. No quería alejarse de ellas, eran todo lo que él tenía.
Se quedó unos minutos gozando de la sensación de ser padre jugando con Odette, mojándola y haciéndole cosquillas, hasta que se les unieron los niños del hogar quienes se pusieron a pescar mientras él les daba instrucciones de que técnicas usar y cómo hacerlo, se sentía muy importante ante tanta atención y caso que le hacían los niños.
Para ese momento Candy salió del hogar con lágrimas en los ojos. Mientras caminaba en busca de Terry recordaba lo dicho momentos antes.
*Flash back*
Candy relató la historia desde su punto de vista y finalmente la señorita Pony habló.
-Tienes mucho a considerar, Candy. Cuando para ti Anthony te había dejado por otra, a nosotros nos contaban otra cosa. Los Andrew nos dijeron que después de un conflicto con Anthony habías sufrido un paro cardiaco y habías muerto. El funeral fue en la mansión Andrew y todos tus amigos estaban ahí. El joven Anthony estaba desconsolado, nunca vi a una persona tan triste. –Dijo la señorita Pony. Candy se quedó sorprendida, muchas cosas empezaban a tomar sentido en su mente, en especial las que le había contado Albert ahora comenzaban a tomar su lugar. La palabra sorprendida se queda corta, Candy estaba sin habla, en shock, era como si le contasen que todo por lo que ella sufrió fue una mentira. Ahora el hombre al que ella encasillo como malo resultó ser el mismo de antes. Tenía que pensar muchas cosas, pues tenía la posibilidad de volver a tener la vida por la que tanto lloró y extrañó, en brazos de Anthony, o continuar forjando lo que ya tenía que la hacía muy feliz. Estaba confundida, amaba a Terry pero a fin de cuentas Anthony era el padre de Odette, ni siquiera sabía cómo actuaría Anthony cuando se enterara. Pensó en que debió de ser muy doloroso para él pensar que ella estaba muerta.
-Entonces…Todo debió ser una patraña de la señora Elroy, ella nunca me quiso. –Pensó Candy en voz alta.
-En aquella ocasión te fuiste porque tomaste decisiones precipitadas. No debiste irte así, habríamos encontrado una solución… y ahora no debes volver a cometer el mismo error. Ahora que sabes la verdad entenderás que no fue del todo culpa de Anthony, si no de ambos por ser tan crédulos, ilusos e inocentes. Anthony tiene derecho de saber que tiene una hija y no puedes arrebatarle el saberlo, por mucho que Terry tenga buenas intenciones contigo y se esté portando como un caballero. –Le dijo la señorita Pony.
-Perdónenme por haberme ido, me siento sumamente culpable. Si me hubiera quedado… muchas cosas serían mejor, el hogar de Pony, por ejemplo. También siento no haberme comunicado, fui una cobarde. –Agacho la mirada con vergüenza. – Y… me siento muy confundida al saber todo esto, entiendo que Anthony debe saberlo pero aunque yo sea consciente de que él no es malo y que nunca tuvo malas intenciones he pensado y sé que estoy mejor que nunca con Terry y lo amo, y él me ama y me acepta. Yo no quiero que Odette tenga que pasar por lo que yo pase con los Andrew, porque sé que así la trataran. No quiero alejarme de Terry. –Les dijo Candy llegando a esta conclusión, no quería ni imaginar por lo que harían pasar a su hija.
-Estás pensando mucho en tu comodidad, Candy. Seguro Anthony querrá estar con su hija, y tiene todo el derecho. También tienes que contemplar a Terry, cuando sepa la verdad no sabes cómo se va a sentir, quizás quiera que Odette este con su padre, quizás incluso no quiera tener que pasar por esta situación. Piensa en que tal vez Terry podría estar mejor si forma su propia familia. –Le dijo la hermana María siempre más conservadora. No olvidemos la época en la que se encuentran.
-¿Qué debo hacer? –Les preguntó Candy ahogándose en llanto.
-Por ahora… no te cases, necesitas dejar de tomar decisiones precipitadas. Tienes que hablar con Anthony y Terry antes. Date unos días para pensar, escucha a tu corazón. –Le dijo la señorita Pony.
*Fin del flash back*
-¡Candy! –La llamó Terry al verla.
-¡Terry! –Dijo y corrió a sus brazos, necesitaba sentirlo cerca.
-¿Qué pasó? ¿No te aceptaron? ¿Qué dijeron sobre tu adopción? –Terry se sentía tan curioso como un niño, era un manojo de nervios, pero no lo demostraba.
-Ni siquiera hemos hablado de eso. Los Andrew le hicieron creer a todo el mundo que yo estaba muerta, por eso Anthony nuca me busco y por eso me dejaron a la deriva. –Dijo Candy. Terry sintió que le echaron un balde lleno de hielos encima.
-No puedo creerlo… -Murmuró sintiéndose extraño. –No puede ser, de haber sido así Albert lo sabría.
-Recuerda que él dijo que se fue a África y nadie le hablaba sobre mí, y no quiso hablar con Anthony ni ninguno de ellos. Albert pensaba que yo me había ido a la guerra porque efectivamente me ofrecí para ir de voluntaria, pero cuando supe de mi embarazo obviamente no fui; Por eso mi nombre aparecía en las listas. –Le dijo Candy.
-Entonces… -Habló Terry con determinación, apretando los puños. –Anthony tiene el derecho de saber sobre Odette. Antes no pensaba así porque creía que él era un cobarde, y ahora que sé que nada fue su culpa me pongo en su lugar y creo que si yo fuera el me sentiría destrozado de haberte perdido, y necesitaría que alguien me contase la verdad. –Terry se sentía quebrado. Antes pensaba que Anthony era alguien despreciable, pero ahora se daba cuenta de que no era así, y la posibilidad de que Candy lo dejara era muy alta, y no la culparía. Sabía que quizás era lo mejor tanto para Candy como para Odette. Aun así le dolía y estaba asustado como un niño ante la posibilidad de perder a lo que más amaba en el mundo.
-Quiero… que nos quedemos unos días, necesito que estemos aquí para tomar valor y después buscarlo. –Dijo Candy.
-Se hará lo que desees. –Dijo Terry. Pensó que no tenía ni caso mencionar la boda.
-Gracias. –Le dijo Candy y le dio un beso en la mejilla.
-Necesito estar solo. –Le dijo Terry. –Los niños tienen a Odette. –Dijo y la señalo, estaba riendo a carcajadas mientras la cargaba una de las niñas más grandes.
-Sí. –Dijo Candy pues entendía como se debía de sentir Terry. Ni ella misma tenía claro que iba a pasar. Terry salió casi corriendo en dirección al bosque.
-Demonios… -Dijo mientras caminaba con desesperación entre los árboles. -¡Demonios! –Gritó más fuerte dejándose llevar por toda una gama de sentimientos confusos: Miedo, celos, enojo, frustración y tristeza.
-Lo mejor es que se quede con él. –Pensaba.-Yo… No tengo que ofrecerle, no tengo una casa propia, no tengo dinero, no soy un buen padre, siempre estoy viajando y me perdí muchas cosas de la vida de Odette por estar trabajando en el teatro. No puedo pasar mucho tiempo con ellas, en cambio con Anthony… Estarían en una casa llena de lujos, donde nunca estarían solas. Candy vería a sus primos y Odette tendría la mejor educación. Anthony no las dejaría solas nunca para ir a trabajar, no corren los riesgos que se viven al tener a un actor como familiar. Candy no se preocuparía por fans ni la prensa. Sería una vida más sana emocionalmente. Incluso Candy podría ver más seguido a sus madres. Volvería a ver a todas esas personas a las que ama. –Se dijo y rompió en llanto, golpeando a puño cerrado un árbol. - ¡Maldición! –Gritó.
Horas más tarde de un tren bajaban los jóvenes Anthony, Archie, Stear, Neil y Susana; Las otras chicas prefirieron quedarse en Chicago, pues no les pareció prudente ir. Acababan de llegar a Nueva York, partieron el mismo día que llego Neil, no pasaron ni una noche en Chicago.
-Y bien, ¿A dónde vamos? –Preguntó Stear.
-Deberíamos ir primero a la mansión Andrew. –Dijo Archie.
-No. Primero tenemos que ir al hospital, no tenemos tiempo que perder. –Dijo Anthony.
-¡¿Estás loco?! –Dijo Stear. –Llevo dos días y medio en ese tren, necesito descansar.
-Pero… -Objetó Anthony quien estaba ansioso.
-Ni hablar, necesito una cama lo antes posible. –Dijo Neil pues estaba exhausto.
-Sí, yo también. –Dijo Susana.
-Entonces habrá que llevar a Susana a su casa. –Dijo Anthony.
-¡Ni hablar! Yo me quedó con Neil. –Dijo Susana decidida.
-Ella va a estar conmigo hasta que se resuelva esto. –Dijo Neil.
-¿Piensas meter a Susana a una casa llena de chicos, solos? –Dijo Archie.
-Anthony me comprenderá. No le veo lo malo. –Dijo Neil. Anthony le agarro las solapas del saco con ira.
-¡No hables de mi como si me conocieras! –Dijo Anthony enojado. Neil lo empujo, con miedo, y los hermanos Cornwall le quitaron a Anthony de encima.
-Oh Neil ¿Estás bien? –Se apresuró Susana hablándole como si fuese un niño. Nunca nadie, además de su madre, se había preocupado por él después de una pelea, ni lo habían mimado así. Neil besó a Susana.
-Lo estoy si tu estas aquí. –Le murmuró con galantería y la tomó de la mano. –Esta dicho, Susana se queda con nosotros. –Dijo Neil. Ahora fue el turno de Susana de sentirse dichosa, pues nunca la habían besado en público. Los hombres con los que alguna vez tuvo algo que ver no querían que se supiera sobre ellos por lo que en público casi la ignoraban. Neil y Susana se alejaron de sus acompañantes para hacer cosas de pareja.
-Vaya, parece que ese par va en serio. –Le murmuró Stear a su hermano y primo.
-Aun así algo no termina de convencerme. –Dijo Anthony.
-La verdad es que Neil se nota interesado en ella, quizás sea verdad que está cambiando por Susana. –Dijo Stear.
-Aun así no puede ser posible que digan la verdad. –Insistió Anthony.
-¿Y si no es posible por qué estamos aquí? –Dijo Archie exhibiendo lo que ya todos sabían pero ninguno se atrevía a decir: Todos tenían la esperanza de que Neil dijera la verdad. La historia de quien le quito el novio a quien salía sobrando, lo que les interesaba era saber si cabía la posibilidad de que Candy estuviera viva, pese a que era algo imposible, aunque incluso ellos no lo creían, les interesaba saber la verdad.
-Tienes razón, estamos aquí por nada. Es imposible que ella este viva, pero al menos quiero saber si es verdad que alguien está usando su nombre. –Dijo Anthony pues no permitiría algo así.
-Entonces vamos a la mansión. –Dijo Archie.
-¡Yo no quiero dormir en la habitación contigua en la que duerman ese par! –Dijo Anthony para romper la seriedad del momento.
-¡Yo menos! –Dijo Archie. – Llevan todo el viaje devorándose mutuamente con la mirada, no quiero ni saber lo que harán apenas lleguemos y mucho menos quiero escucharlos.
-No se preocupen. Los cuartos de la mansión son muy separados unos de otros y son de paredes gruesas, hagan lo que hagan no se escucha nada. –Dijo Stear y al momento Anthony y Archie se miraron con picardía.
-¿Y tú cómo lo sabes, hermano? –Preguntó Archie con una sonrisa de lado. Stear se puso rojo y Anthony y Archie se echaron a reír.
-Ahora sabemos por qué a ti y a Paty les gusta venir a Nueva York con tanta regularidad. –Dijo Anthony.
-¡No es solo eso! –Dijo Stear con ingenuidad para defenderse, esto solo provoco más risa por parte de sus compañeros y Stear se puso aún más rojo. - ¡No se burlen! ¡Es algo muy privado!
-No te preocupes primo, para nosotros Paty sigue tan respetable como siempre. –Le dijo Anthony después de una carcajada.
-Además me asustaría si después de tanto tiempo no hubieran hecho nada, eres un poco retardado para esas cosas Stear. –Le dijo Archie.
-¿Eso quiere decir que ustedes también... ? –Preguntó Stear tímidamente, era el más introvertido de los tres.
-Naturalmente. –Dijo Archie, no era muy común hablar de esos temas entre ellos.
-Como debe de ser. –Dijo Anthony.
-¿Y sus primeras veces fueron con sus actuales parejas? –Pregunto Stear como un niño curioso. Le parecía interesante platicar sobre esas cosas.
-A decir verdad… Sí. –Dijo Archie sonriendo orgulloso, su novia era realmente hermosa.
-Yo no hablaré de eso. –Dijo Anthony.
-¡Venga Anthony! Nosotros hemos sido honestos. –Dijo Stear.
-¡No nos dejes abajo! –Dijo Archie.
-La verdad es que mi primera vez no fue con Valery. –Admitió Anthony. Archie quería escuchar eso, por mucho tiempo se había quedado con la duda si entre él y Candy había pasado algo.
-Entonces ¿Tú y Candy? –Se aventuró a preguntar.
-Fue con ella. –Confirmó Anthony. Archie sintió una punzada de celos y apretó los puños. Anthony se quedó pensando nostálgico. – No tienen idea de cuánto la amaba.
-Sí, la tenemos. –Dijo Archie pensando en si mismo, por mucho tiempo estuvo enamorado de Candy, pese a que no la veía sus sentimientos no cambiaban. Ahora, claro, todo era diferente.
-¿Y si Candy en verdad estuviera viva? –Se aventuró a preguntar Stear.
-No lo está. –Dijo Anthony.
- Pero ¿Y si sí? –Insistió.
-No lo está. La amé con todo mí ser, y di todo por ella, pero he aceptado que se ha ido y he seguido adelante. Me enorgullece decir que lo superé y ahora soy muy feliz. –Dijo Anthony.
-¿Más feliz qué con ella? –Archie quería saber. Anthony dudo y se quedó pensando un momento.
-Cuando Candy y yo nos fuimos vivimos rodeados de muchas carencias, perdí todo, los lujos, a mi familia, incluso mi nombre. En ese momento lo valía, ella lo valía, pero en constantes ocasiones vivía cansado y asustado, preocupado por ella y por no poder darle la vida que merecía. Nunca se lo dije pero así me sentía. Aunque era feliz extrañaba mi vida, con ella eran demasiadas responsabilidades y preocupaciones; a menudo me sentía frustrado por que yo intentaba hacer de todo para una mejor vida y… no lo conseguía. Incluso entré a estudiar una carrera que no me gustaba y estaba dispuesto a hacer eso por el resto de mi vida. Lo mejor de todo aquello era estar con ella, pero las ventajas realmente eran escasas. –Admitió Anthony. –Puedo decirles que ahora vivo más tranquilos y me siento muy feliz de poder estar libremente con ustedes, además ahora que no soy un niño la tía abuela no intenta controlarme como antes y me siento incluso más independiente. Además Valery me hace muy feliz.
-Comprendo. –Fue lo único que atino a decir Stear.
-Es raro decirlo en voz alta. Incluso siento como si la estuviera traicionando de algún modo. –Dijo Anthony.
-No lo haces. Hiciste todo solo por ella y puede que en su momento valiera la pena. –Dijo Archie.
-No quiero que piensan que me alegro de su muerte por la vida que llevo ahora. Son diferentes formas de ser feliz. No hay nada que me duela tanto en este mundo como su partida. Si ella siguiera aquí me enfocaría en darle la vida que no pude, pero entenderán que no es así y que ahora amo a alguien más y mi objetivo es hacerla feliz como ella lo hace conmigo. –Dijo Anthony.
-Valery es asombrosa. Es una chica muy divertida y vivaz, además es hermosa. –Le dijo Stear.
-¡Vamos chicos! Mejor vámonos ya. –Les dijo Archie y después de eso viajaron en silencio hacía la mansión, cada uno con sus propios pensamientos sobre lo hablado.
Se fueron a dormir en cuento llegaron, cada quien a una habitación, excepto por Susana y Neil quienes discretamente se fueron a dormir juntos aprovechando la falta de adultos en la casa.
Anthony no paraba de dar vueltas en la cama. Aún le parecía imposible que Candy estuviera viva de verdad y no podía creerle a Neil, pero aun así se sentía intranquilo. No soportó más y en medio de la madrugada bajo a la cocina a beber agua.
Se encontraba bebiendo cuando se atraganto al ver a alguien parado tras él. Era Archie.
-¿Te he asustado? Lo siento, no podía dormir. –Le dijo luciendo una finísima bata.
-No te preocupes, yo tampoco puedo. –Dijo Anthony, Archie se servía agua y un silencio se apoderó de la escena. Cada uno estaba perdido en sus pensamientos.
-Tú la amabas, ¿Verdad? –Anthony rompió el silencio.
-¿Cómo dices? –Archie se desconcertó por la repentina pregunta.
-A Candy. –Le dijo Anthony. Archie se sorprendió mucho con la pregunta.
-Estaba sumamente enamorado de ella. –Optó por admitir. Nunca se lo había dicho a su primo, temía que este se enojara. Anthony agachó la cabeza. Se quedaron callados por un momento.
-Perdóname, Archie. –Le dijo Anthony con pena palpable en sus palabras.
-¿Por qué? –Cuestionó Archie.
-Por habérmela llevado solo para mí. Jugué sucio y ni siquiera les di la oportunidad de hacer un intento con ella. Sé que Stear también gustaba de Candy. –Dijo Anthony. Archie se quedó meditando unos segundos y finalmente contestó:
-Aún si no hubieras huido con ella, si se hubieran quedado con nosotros o se hubieran mantenido en contacto con nosotros para que pudiéramos ayudarlos, ella te habría elegido. Siempre supe que ella estaba enamorada de ti, y nunca hice nada al respecto porque estaba feliz de que, si no era yo, al menos fuera alguien como tú. –Le dijo Archie.
-Lamento no haberla cuidado bien y más que nada lamento que haya muerto por mi culpa. Talvez de haberles dado la oportunidad a ustedes de acercarse a ella eso no habría pasado. Fallé y ahora por mi culpa ninguno de los tres se quedó con ella. –Le dijo Anthony ya llorando.
-No te culpes. –Escucharon una voz a sus espaldas, era Stear quien visiblemente también tenía insomnio. –Tú no la asesinaste, las cosas simplemente pasaron. Tú fuiste el único que tuvo el valor de hacer algo por ella, no sé si Archie y yo hubiéramos sido capaces de dejar nuestra vida por Candy. Te comportaste como un hombre, le demostraste todo tu amor y más que nada la protegiste y la hiciste feliz por muchos años. Nosotros tenemos que darte las gracias por cuidarla todo ese tiempo. No sabemos qué habría pasado si tú no hacías lo que hiciste.
-Pero si ella no me hubiera visto con Elisa no habría… -No pudo terminar de hablar porque Archie lo golpeó justo en la cara.
-¡Deja de culparte! Eras mucho más inmaduro e ingenuo, simplemente caíste en la trampa de esa arpía ¡Eres un hombre, un humano! No estas hecho de piedra. A veces uno hace tonterías sin siquiera darse cuenta de lo que hace. Candy no es de la clase de chica que te habría culpado, el paro cardiaco pudo pasar por cualquier cosa. –Le dijo Archie apretando los puños.
-No sé qué pensar… no sé qué decir… -Les dijo Anthony aun llorando.
-Olvídalo, solo recuerda las cosas buenas. No tienes por qué seguir torturándote por eso, no hay razones para seguir molestando a su recuerdo. Ya no lo pienses más, nunca. –Dijo Stear. -¿Nos abrazamos? -Anthony y Archie lo miraron extrañados y estallaron en risas por la forma de decir las cosas. Se quedaron bromeando respecto a eso y hablaron de otras cosas. Después subieron a dormir. Ya cada uno se encontraba listo para entrar a su cuarto.
-¡Esperen! –Dijo Stear a sus compañeros.
-¿Ahora qué? –Le dijo Archie. –Si no duermo mis 8 horas se me marcan ojeras.
-Anthony no olvides que somos hermanos –Dijo Stear – Los tres, y los hermanos no se guardan rencores, al contrario siempre están ahí para ti.
-Gracias Stear, no sé qué haría sin ustedes. –Dijo Anthony con sinceridad.
-Serías como Neil.-Bromeó Archie. En ese momento unos fuertes gemidos salieron de la habitación de Neil. Los tres chicos se carcajearon.
-Pues parece que en este momento es muy afortunado. –Dijo Anthony en plan de broma y los chicos rieron para después despedirse e irse a dormir.
La noche pasó con lentitud, pero finalmente llegó la mañana. Todos se alistaron temprano y salieron hacía el hospital. Anthony llegó a recepción impaciente.
-Buenos días. –Saludó Anthony a la recepcionista que siempre tenía cara de molestia, pero ver al joven guapo que estaba frente a ella su semblante cambió.
-Buenos días, dígame ¿En qué puedo ayudarlo? –Dijo con galantería.
-Vine a preguntar por una persona. ¿Es verdad que la enfermera Candice White trabaja aquí? –Preguntó Anthony.
-La verdad es que no puedo darle esa información. –Dijo la recepcionista, Candy no era muy de su agrado.
-Es una pena. –Dijo Anthony haciéndole una seña a Archie con la mano.
-¿Qué pasa? ¡Vaya, que hermosa mujer! –Dijo Archie entendiendo.
-¿No es bella? –Dijo Anthony.
-Lo es.-Dijo Archie, la recepcionista rio nerviosa y se ruborizo.
-Pero no puede ayudarnos, vámonos. –Dijo Anthony.
-¡No se vayan! –Se apresuró a decir. - Romperé las reglas por ustedes. –Dijo y momentos más tardes les leía los registros de Candy. – En efecto trabaja aquí. –Les dijo.
-¡¿Podemos verla?! –Le dijo Archie.
-Me temo que no. Tiene algunos días de vacaciones y por lo que sé salió de la ciudad. –Les dijo.
-¿Y cuándo vuelve? –Preguntó Anthony.
-La verdad no sé, escuché que le alargaran las vacaciones. Tiene algunos contactos en el hospital. –Dijo la mujer.
-¿Y no sabes a dónde ha ido? –Preguntó Archie,
-No tengo idea. –Contestó la recepcionista.
-¿Puedo ayudarles? –Llegó Angelina quien vio todo muy raro.
-Estoy buscando a una enfermera. –Dijo Anthony.
-¿A quién? –Contestó.
-A la enfermera Candice White. –Dijo Anthony. Angelina lo observo perpleja.
-No está por el momento. –Dijo Angelina.
-¿Podría darnos información sobre ella? Parece conocerla. –Dijo Archie. Angelina los miro recelosa.
-Lo siento, el hospital no puede darle esa información. Candy no está y no se sabe hasta cuándo volverá, así que hagan el favor de retirarse que tenemos mucho trabajo. –Dijo y miró con reproche a la recepcionista. Ambos se resignaron y se acercaron al resto de sus acompañantes.
-Dicen que si trabaja aquí pero que está de vacaciones y no saben a donde fue. Tampoco saben cuándo volverá. –Dijo Anthony.
-Entremos con mi contacto, él nos dirá todo y hasta nos enseñará sus papeles. –Dijo Neil.
-No confiaré en nadie que sea tu ''contacto''. Bien puedes haberle pagado. No tiene caso seguir aquí, vámonos. –Dijo Anthony que había decidido dejar el pasado atrás.
-¡Chicos! –Llego Stear corriendo.
-¿Qué pasa hermano? –Dijo Archie al verlo llegar tan agitado. Stear llegó sin aliento y se gacho recargándose en sus rodillas para recuperar el aire.
-¡Háblanos! –Exigió Neil.
-¡Encontré a Candy! –Por fin pudo hablar.
-¿Qué? -Expresaron todos al unísono.
-Miren esto. –Les dijo y de su chaqueta sacó un periódico.
-¿Pero qué estás diciendo Stear? –Lo cuestiono Anthony.
-Aquí esta. – Se detuvo en una página donde había una fotografía de Terry con Candy y Odette.
-¿Esa es… Candy? –Cuestionó Archie.
-Se parece pero… no puede ser… –Dijo Anthony en Shock. Stear les leyó la noticia en voz alta.
El actor Terry Grandchester fue visto la semana pasada en un tren con destino a Chicago acompañado de una mujer y un bebé.
¿Será qué el actor es padre? Pues se dice que lo vieron muy amoroso con su acompañante y con la pequeña. Al parecer el actor nos esconde mucho más cosas de las que imaginábamos.
Se ha especulado que aquella joven podría ser un familiar del actor, pero la realidad es que Terrence se ha encargado de mantener todo lo referente a su familia en secreto, ya sabemos que algo que lo caracteriza es su confidencialidad y misterio en esos temas.
Aún no se ha podido localizar al actor para pedirle una entrevista y sus compañeros de teatro han dicho no saber nada al respecto, por su parte Susana Marlow ha estado ausente y los medios no han logrado localizarla, ¿Será que tiene el corazón roto?
Esperemos muy pronto lograr ubicar al actor para que nos resuelva todas nuestras dudas.
…
CONTINUARÁ.
¡Hola lectoras!
Les dije que publicaría cada semana :D perdón por no hacerlo ayer, mi laptop colapso, pero no me retrasé tanto.
¿Cómo ven el capítulo? ¿Qué piensan?
Me gusta que me dejen sus opiniones porque es la única manera que tengo de saber si les gustó o no. Como pueden notar el cómo se manejan los capítulos depende mucho de mi inspiración y de mi humor, entonces a veces no sé cómo les gusta más. A veces escribo como si los personajes fuesen más serios y en ocasiones no. A veces odio el capítulo o me cuesta mucho trabajo hacerlo y después lo leo y resulta que si me gusta. No sé… por eso son importantes sus comentarios.
En fin, esto no se trata de mí. Muchas gracias por leer y por tomarse el tiempo de comentar el capítulo anterior a:
Katty, Eli2, skarllet northman, Lucero Santoskoy, Angye, Veronica CU, Blanca G, Guest, Aurora, Candice White, Nally Graham, Guest 2, Guest3, Guest4, alejandrarendon1986 y flor, Creo que si son todos.
Y muchas gracias por responderme la duda de quién es Dominique. La verdad es que antes me la pasaba leyendo fanfics pero ahora no tengo tiempo y cuando lo tengo y empiezo a leer me remuerde la conciencia por no estar escribiendo y mejor me pongo a escribir :D Gracias por seguirme 3
Por cierto me alegró mucho ver que les gustó la idea de Susana x Neil, ya saben, todo el crédito es de ustedes :D
Nos leemos, publico el domingo.
¡Besos!
