Sip, es por eso que me tarde, esta escribiendo los dos capítulos al mismo tiempo. Ahora, verán que este capitulo es el capitulo "malo", pero abre una nueva brecha para otro fanfic, (del cual solo se hara la promo a menos que ustedes me lo pidan)
Parte buena: —¡No! No cedas a la tentación.
Parte Mala: —Solo pidaloooooooo
Pero bueno dejando de lado a mis alter egos buenos y malos, (Kitsune y Anubis), aquí esta el primer final que se ocurrio y el final "malo", pero que a la vez, abre el fanfic a nuevas posibilidades.
—Pero quiero ayudar, necesito ayudar —Le dije a Celestia mientras, escuchaba una ventana romperse. Oh si, por poco me olvido de ti. Mí querido amigo imaginario… Estoy en Equestria, lo logre, llegue a Equestria, después de tres años, ella volvió por mí, y me trajo hacia acá, pero bueno, eso vale poco con respecto a los evento que están ocurriendo.
Básicamente, Equestria está bajo ataque, sí. En el día de los corazones cálidos, Equestria está bajo ataque de una rara especie llamada Changeling, y al parecer Canterlot, parece ser el ojo del huracán en este ataque. Pero vamos que tienes que ser medio idiota, para no prever esto, según lo poco que se, se alimentan de amor, ¡¿y que otro día se respira más el amor que en este?!
Si, dependiera de mí, ya hubiera corrido al capitán de la guardia real y a toda la inteligencia militar Equestriana que hubiera en ese momento, pero volviendo al presente.
— ¡No!, de hecho deberías de volver a la tierra, no quiero que nada malo te pase —me dijo Celestia, mientras me empujaba hacia atrás con magia, y yo. Como el humano común y corriente que era no podía hacer nada, porque si, aparte de traerme a Equestria no me convirtió en pony. Quería hacer un experimento social o algo así, pero bueno.
—Déjame ayudar, podría hacer cualquier cosa —le dije, cuando me soltó con su magia, y me puse en frente de ella.
—Puedes hacer algo, quizás un poco de investigación nos vendría bien, busca un punto débil, hay mucha anatomía acerca de ellos en la biblioteca, Cadence te ayudara. —Hablo mientras me cargo con magia, me puso enfrente a Cadence, y nos acompañó a la biblioteca.
—Celestia… Te amo… y Recuerda que no importa lo que pase, siempre te amare, así que cuídate, y mírame —le dije mientras ya se iba— Recuerda que conmigo, tu y yo juntos, podemos tener una vida, y quiero vivirla
—Yo también te amo —me dijo antes de darme un beso e irse a luchar por su país (como la cabrona y luchona que era, pinche mezcla de Mulan y Sor Juana, por eso la quería)
Después de ello, empezamos a buscar información acerca de los Changeling, encontramos muchas cosas, desde su creación la cual fue de manera accidental por Starswirl el barbado, después un poco de historia. Me entere que Chrysalis, se convirtió en reina al momento de casarse con un rey pegaso, (quien aparte de hacer eso fundo Cloudsdale), y en un atentado terrorista (porque no hay otra manera de describirlo), tiro el imperio de aquel rey. Pero después de eso, Celestia (La Mulan/Sor Juana Equestriana), encerró a Chrysalis y su ejército en un volcán. (Ahora entiendo su furia)
De alguna manera escaparon de ahí, y después en un atentado anterior en la boda de Cadence, volvió a ser encerrada, pero gracias a la retrasada de la alumna de Celestia, escapo y ahora, está destruyendo Canterlot (otra vez)
Bueno, Cadence me conto ambas historias de los últimos encuentros con Chrysalis, después empezamos a buscar alguna debilidad que tendría, y encontré algo… Siempre se alimentaban (como parásitos) de los sentimientos buenos, pero que pasaría si le lanzáramos odio y tristeza, como una bomba. Quizás si lográramos en vez que nos roben el amor y alegría, hiciéramos que se llevasen nuestros sentimientos negativos.
— ¡Cadence!, ¿qué pasaría si un Changeling absorbiera los malos sentimientos en vez de los buenos? —Le pregunte mirándola.
—Bueno, según nuestros experimentos, moriría, pero es casi imposible que lo haga, nunca se arriesgan tanto, por eso nos encierran en capullos, para poder extraer el amor, y que el odio nos mantenga encerrados, aparte de robarnos nuestro amor es una manera de tortura muy cruel, poco a poco mata tu alma.
— ¿Pero si se arriesgaran?, ¿el odio los mataría?
—Sí, si lográramos hacer que se arriesgaran el odio los mataría.
— ¿Y porque se arriesgarían?
—Para perseguir a un ser que tenga, el amor y el odio suficiente, no solo que tenga demasiado amor como para ser, una presa fácil, también ocuparía tener el odio, la tristeza, el dolor, necesario, para destruirlos —Hablo intentando explicar su punto.
— ¿Y una bomba o un arma que los mate? —Le pregunte haciendo que nos pongamos a pensar— ¿Se podría construir un arma así?
—Sería un suicidio, crear una bomba llena de dolor, llena de sentimientos negativos, llena de odio, sería un suicidio. Si no muere quien la destruye, perdería su mente. Por completo.
—Créala —le dije con una mirada seria.
— ¿que? —Pregunto confundida— No, jamás participaría en eso, o la muerte o pierdes la cabeza, ¿estás loco?
—No, pero Celestia, le dio un significado a mi vida, me dio motivo para vivir, y si tienes algo por lo que vale la pena vivir, también vale la pena luchar y morir —Le dije con seguridad en mis palabras.
—Aunque la crease, Celestia se opondría, y además de eso, llevaríamos tu vida, o la de cualquier otro de por medio.
Empezamos a hablar de la posibilidad de lanzarlo, de manera que explotase sin ninguna repercusión y además de como llegaríamos a los Changeling y sobre todo a su reina, sin que nos atrapasen, porque o bien tenían una barrera mágica que evadía los hechizos o una defensa casi impenetrable.
—Perdimos Cloudsdale —Hablo en unicornio conocido como Shining Armor, entrando a la habitación donde estábamos Cadence y yo. (El caballo por delante)
— ¿que? —Dijo Cadence como un gemido.
—Esta ochenta por ciento perdido, tendremos suerte, si no cae en dos horas del cielo. —hablo Armor, con algo de furia.
— ¿Y los ponis? —Pregunto Cadence, con algo de tristeza.
—Sacamos a los que podemos, Celestia quiere que haga un escudo junto con ella, luna. Twilight y su alumna, se encargaran de Ponyville, los Wonderbolt se encargaran de sacar a todos los civiles de Cloudsdale, quiere que tú y el, se encarguen de ayudar en el castillo, resguardar a los civiles y evacuar colonias. Vine a despedirme —Dijo acercándose a Cadence y besándola.
—Dile a… —le dije cuando termino de besarse.
—Sí, yo le diré de tu parte —hablo antes de irse corriendo por los pasillos.
—Cuida a Skyla —Le dijo a Cadence, entregándole la pequeña a su madre.
— ¿Qué es lo que piensas ahora? —Le pregunte a Cadence— ¿Ahora estarías dispuesta a vivir, luchar o morir?
Se quedó pensativa un rato, mientras cargaba a su hija, me volteo a ver y entonces dijo:
—Intentare hacer que detone a distancia pero si en todo caso, no lograse hacer que eso suceda, vas a dejar que otro sea un voluntario, alguien al azar o un pegaso con la suficiente velocidad para que la bomba no lo alcance —Me dijo, y acepte, y obviamente le mentí, porque no me espere tres putos años, para ver como Celestia moría, ¡No!, me niego a aceptar que ella muera, ya he perdido a demasiadas personas como para perderla a ella.
Empezamos a crear la bomba al mismo tiempo que Cadence le daba instrucciones precisas a los guardias del castillo donde y como acomodar a los pony en caso de una emergencia mayor. Mientras que yo, o le alcanzaba cosas a Cadence como pociones o le ayudaba los guardias y sirvientes con el acomodo de ponys, en el gran salón real. No he pasado mucho tiempo en Equestria, pero sé que les encanta cantar y bailar, pero ahora no. A decir verdad era bastante deprimente, era, lo que se conocía como una guerra, y yo con solo 19 años, escape de mi mundo de mierda para meterme a otro donde se había desatado una guerra.
PRESPECTIVA DE CELESTIA.
Mire fijamente a la guardia real, eran los potros que yo misma había criado, eran los potros que yo misma había visto crecer, y ahora, los tendría que ver morir, ahora en este día maldito, se desataría el tercer ataque a Canterlot, por parte de la raza Changeling y jure ante los dioses con la sangre de la primera víctima, que sería el último, hoy. Era la muerte o la gloria.
— ¡Señores!, el día de hoy, es la muerte o la gloria —dije tomando una lanza y la alzarla al horizonte— miren más allá, más allá dela muerte, más allá del ejercito de parásitos malnacidos que nos espera, está la gloria, y quizás sea el destino, quizás ya haya sido escrito por los creadores que el día de hoy, defenderíamos hasta la muerte el amor.
— ¡Señores hoy! Luchamos por la libertad, no de la tiranía, no de la opresión, o de la esclavitud, hoy lucharemos por aniquilación. Porque hoy, nos levantamos en armas, y gritamos con tal fuerza que hace temblar la tierra —Me voltee a mirar a mis hombre y continúe— Señores, hoy les gritamos que estamos enojados, y les gritamos ¡Carajo somos seres vivientes y vamos a morir por nuestro derecho a vivir!
— ¡Señores! ¡El día de hoy, nacerán las leyendas!, ¡el día de hoy elegiremos entre la gloria y olvido!, ¡Hoy combatiremos hasta el final!, ¡Y hoy vuestro nombre será leyenda!
— ¡Alonso-y! —Grite terminando mi discurso, de la misma manera en la que él, lo terminaría, con una frase en otro idioma, que resuene y signifique mucho en la batalla.
Estaba por tomar mi casco, hasta que Cadence choco contra mí, me miro con una cara de preocupación y como si hubiera hecho algo que no debía de hacer y encima de ello algo peor. Por lo que la mire lo más compasivamente que pude, y me confeso:
—Lo siento, no lo pude detener —Entendí por completo la frase a pesar de no entender el contexto si sabía a quién se refería.
— ¿a dónde va?
—Al núcleo, y probablemente con una bomba inestable —me confeso con una cara de vergüenza y miedo— lo siento.
—Cierra todas las entradas, no lo dejen salir del castillo
— ¿Y tú que harás? —me pregunto Cadence
—Que los creadores nos ayuden —Le dije antes de marcharme para empezar la batalla, por el control de Equestria.
Me despedí de ella con una mirada, era como mi hija, al igual que Luna, igual que Twilight y cada pony que pisaba Equestria, era mi tierra, y me fue encomendado su cuidado y protección, ¿qué podía hacer?, ¿rendirme ante una reina que había demostrado no solo ser terca si no ser capaz de matar a sus propios hijos?
¡No!, nunca dejaría que alguien como ella, tomase el control de mi reino, nunca dejaría que tocara alguno de mis pequeños pony, ya he perdido demasiado por ellos, ¿qué pasaría si pierdo mi reino?, solo le destruiría la vida a él, solo me habría negado a estar a su lado para que el día que pudimos estar juntos el muriera, ¡no!, y sobre todo, que le pasaría a mi familia si yo me rendía.
Que le pasaría a Luna, ¿la habría desterrado mil años en balde?, ¿solo la habría lastimado sin razón?, ¿y con Twilight?, ¿la habría condenado a ser princesa con el solo objetivo de ver a Equestria caer?
¡No!, me niego a ver como Equestria cae, por lo que he mencionado, por todas las vidas inocentes que existen, por cada potrillo que merece ver el sol salir, por cada yegua embarazada que ya no vera a su esposo el día de mañana.
¡Equestria no puede caer hoy!, ¡Equestria no caerá hoy!
Estaba reflexionando acerca de todo esto, hasta que una familia de unicornios salió de una alcantarilla y corrió hacia a mí, choco y el hermano mayor de todos me dijo:
—Virtual dice que lea esto, él nos salvó la vida.
Me entrego un papel, ante mi incrédula mirada, lo extendí y decía "Quiero cinco minutos cariño".
Me quede anonadada, y entonces ante toda la inteligencia militar que poseía, pare el ataque y cambie a una maniobra defensiva.
— ¡¿Pero que hace princesa?! Es la voluntad de los creadores que nos enfrentemos el día de hoy, mi hijo vio una águila cargando una serpiente, debe de ser una señal para que la batalla comience —Me grito un oficial, de la guardia real, sorprendido por mi último comando.
— ¿Creadores? —Pregunte saliendo de mis pensamientos.
—Sí, los creadores, tenemos su bendición para empezar la batalla —Me contesto el unicornio, mientras que Shining Armor se acercaba a nosotros para entender por qué cambie el orden de ofensivo a defensivo.
—Princesa ¿sucede algo? —Pregunto Armor
—No… Es solo que él, tiene a los creadores y yo tengo a virtual —Dije pensando mis palabras— Mira, no sé qué piense hacer ese chico, de chaqueta verde, peinado loco y vestimenta formal —Hable riéndome y mirando al cielo como en busca de esperanza
—Pero sé que… él es capaz de hacer cualquier cosa, sé que… intente lo que intente, será capaz de hacer cualquier cosa que se proponga, y si su objetivo es detener el ejército Changeling, lo lograra —dije parando un momento e intentando creerme yo misma mis palabras, ya que mi lado racional me decía que era un suicidio— Pero tú tienes a los creadores, y yo… Yo lo tengo a él.
Y de eso, estaba hecha Equestria, de esperanza, de paz y de armonía, de los pony que creyeron en sí mismos para levantar en su imperio, así que si tengo que elegir entre creer en alguien que conozco, y los creadores, eligiere creer mil veces en él.
CAMBIO DE PRESPECTIVA.
Estaba corriendo por las minas abandonadas de Equestria con la "bomba" que Cadence había creado, aunque dudaba mucho que eso hiciera efecto, pero al menos tenía un as bajo la manga el cual me servía como un comodín en caso de que fallase el plan a que era amenazarlos, y el plan b que era detonar la "bomba".
Si, sé que no conocía lo suficientemente bien Equestria como para saber, que ruta tomar, pero también había tomado un mapa que me servía para guiarme, y no perderme en las minas abandonadas, escuche ruidos, y me di cuenta que eran unos unicornios que estaban huyendo de Canterlot, por medio de las minas, y por desgracia ellos no tenían mapa. Peor aún, fueron capturados, por unos Changeling.
¡Oh!, ¡eso es!, gracias a eso me di cuenta de algo, que solo están capturando a ponys y a dragones entrometidos pero nunca están capturando a humanos, y de hecho también me di cuenta que las tropas de Celestia defensivas les habían impedido casi por completo entrar a la ciudad. Además de que casi las tropas ofensivas comandadas por Celestia llegaban a Chrysalis.
— ¡Esperen! —Hable intentando que no se llevaran a los unicornios.
Todos me voltearon a ver, me acerque a ellos y dije:
—Exijo el protocolo de lucha honorifica número tres —Hable inventando un sin sentido que al parecer convenció a todos
— ¿Que? —pregunto un Changeling, mirándome
—Se basa en un arresto tranquilo a base de darme cinco preguntas libres acerca de ustedes.
—Que sean dos —dijo el otro de inmediato
—cinco —volví a responder mientras mi ponía enfrente a los unicornios mientras que por detrás les daba el mapa junto a una nota, y con una mano, les hacía señas para que se fuesen del lugar.
—dos y media —Respondió el primero, ¿acaso tienen telepatía?
—tres y es mi última oferta —dije haciendo un trato con los Changeling
—okey
— ¿Vamos que puedo preguntar? —Hable en voz alta
—Cualquier cosa —dijo de inmediato— te quedan dos.
—Eso no era una pregunta, ¡¿quién diablos la considera como una pregunta?!
—Yo, y te queda una.
Diablos, pensé. Al parecer me estaba entregando en bandeja de plata, y sin recibir nada a cambio, porque lo que quería, era que de alguna u otra forma me llevasen con su reina y poder hablar con ella sobre una rendición pacífica.
—Espera, como ustedes tienen la orden de atrapar a cualquier pony, pero nunca le hablaron algo acerca de los polizontes, vamos búsquenme y obsérvenme, ¡yo no soy un pony!, y lo que se hace con los polizontes es llevarlos con la autoridad más cercana ¿no es cierto? —Les pregunte mirándolos a los ojos, y debo de aclarar, sus ojos son como los de una maldita mosca, son como moscas gigantes pero menos asquerosos.
—Sí, es lo que se debe de hacer
—Entonces llévenme con su líder —les dije dándoles mi manos para que me llevaran con Chrysalis, su reina. Y remate— siempre quise decir eso.
Doble mis manos a la altura de mi pecho, me tomaron de los codos, y empezaron a volar, llevándome con su reina, por un momento creí que chocaríamos contra el techo de las minas, pero levantaron una mano, tal y como vuela Superman, y rompieron el techo, dejándome enfrente de la reina.
PRESPECTIVA DE CELESTIA.
—Princesa hemos esperado demasiado, creo que es hora que empecemos el ataque, ¡es hora de defendernos! —Grito un unicornio a mi cara.
Estaba por dar la orden de ataque mientas que un pegaso, bastante raro, porque vestía anacrónicamente, recordándome a algunos libros futuristas, donde el desarrollo de las máquinas de vapor sean todo para la sociedad, pero dejando eso de lado, me dijo:
— ¡Solo dele cinco minutos!, él lo lograra —Me miro a los ojos, quitando al unicornio y pregunto— o ¿acaso no cree en él?
—Celestia, princesa, piense fríamente, él es de otro mundo, es otro ser, huyo, acéptelo, no es lo que usted piensa —me dijo Shining Armor, apelando al lado más frio que tenía en mi ser.
Estaba en el dilema más grande de mi vida, por una parte, el humano que amo, había sido secuestrado por Changeling o había huido de Equestria, por otra, Equestria podía caer si no hacia la orden en ese momento.
—Señora ¡no! —Me grito un unicornio con el pelo rosa, y una cutie mark que no pude ver por completo pero al parecer tenía un sol en ella. Quizás trabajaba para mí, y no me había dado cuenta
— ¡¿Por qué no?! —Grito Shining Armor— ¡Ustedes que saben!, son civiles, no saben nada de milicia, si no hace eso condenara a Equestria para siempre, Equestria caerá si no atacamos ahora —Grito Shining Armor, tomando un anillo y colocándose en el cuerno, dicho anillo aumentaba el poder mágico y reducía la necesidad de recargar energía por lo menos al 20 por ciento—
—Porque le he visto, él es, como el fuego, el hielo, y la ira, como la noche, y la tormenta que existe en el corazón del sol —Hablo la unicornio de cabello rosa y piel blanca, mirándome a los ojos, y sentí como si me lo decía un espejo.
— ¿qué?, ¿a qué te refieres? —le preguntamos todos a la unicornio, menos el pegaso que la acompañaba, el cual solo la vio sorprendido.
—He visto ejércitos enteros, dando la vuelta y huyendo de él, mientras se pavonea al entrar a su máquina, abriéndola con un chasquear de sus alas. Él es VanHouten, y él lo lograra.
Me quede mirándola por un momento, sintiendo y disfrutando de aquella sensación extraña sensación como si un espejo me lo dijese a mí misma, después me dejo de mirar, mientras el pegaso la veía algo enojado. De hecho la había visto enojado desde que llegaron con nosotros.
—Ustedes son los monstruos, y si ese es el rol que desean interpretar, yo —Escuche como Virtual hablaba con un megáfono— Yo interpretare el mío, como héroe.
— ¡Vamos héroe! —Grito la reina a la que tanto odiaba en esos momentos, y empecé a buscarlos con la vista, hasta que vi a Virtual en el techo de un edificio, mirando fijamente al ejercito Changeling.
Ante la duda todos nos volteamos a ver, para encontrar la sorpresa que el pegaso anacrónico, y la unicornio que parecía un reflejo de mí, se habían ido, y ninguno de los guardias reales habían visto para donde.
CAMBIO DE PRESPECTIVA.
Llegue con la reina Chrysalis, para darme cuenta que era más alta de lo que esperaba, además de que parecía una mosca gigante. Pero… paralizaba estar enfrente a ella, ese semblante tan imponente, esa manera de caminar, esa forma de verme a los ojos.
Tenía la misma apariencia que otros simuladores, un cuerno de unicornio malgastado, alas andrajosas, pero era más alta, además sus colmillos eran mucho más grandes que los otros, sus ojos mucho más amenazantes, verdes oscuros con pupilas verdes y alargadas como las de los felinos. La melena apestaba a coladera, y estaba muy mal cuidada, pero lo que más resaltaba entre sus contrapartes Changeling, era el protector que tenía en la cintura y la pequeña corona de color negro. Llena de agujeros y hablaba con un eco distorsionado.
— ¿Y quién es este? —pregunto mirándome en el idioma de los caballos.
—VanHouten, Virtual VanHouten —Hable en su idioma, intentando que me entendiera.
—Soy Chrysalis, la reina de los Changeling, y pronto —se giró, abrió una ventana del edificio donde estábamos y dijo— De toda ¡EQUESTRIA!
Saque una pistola de agua cargada de la sustancia que era toxica, para los Changeling según Cadence, y le apunte.
—No lo creo.
—Valla, ahora Celestia envía salvadores más exóticos —dijo tocándome, y le apunte de cerca con la pistola, aplastándole con ella el casco que me tocaba— y sobre todo mucho más valientes o… ¿Debería de decir idiotas?
Empezó a caminar en círculos alrededor de mí, y oliéndome de manera rara, hasta que dijo:
—Amor, dolor, pérdida, tristeza, soledad —Se acercó a mi oído y dijo— Depresión y odio.
— ¿Entonces porque les ayudas? —me pregunto susurrándome al oído.
—Porque si no lo hiciera, sería igual a las personas que me lastimaron —dije de verdad nervioso por el recuerdo, y sabiendo que en esa conversación Chrysalis me llevaba la delantera.
— ¿Y qué piensas hacer? —Me acerco más a mi cara como buscando un beso y dijo— ¿con que piensas atacar?
Le mostré una pequeña granada que tenía en mi mano y dije:
—si presiono ese botón, nos vamos al infierno, todos
—Tuuuu… ¡no te atreverías! —dijo antes de aventarme en contra de la puerta, la cual casi rompo, y en un movimiento que dispare la pistola de agua, lastimando a dos de sus guardias, y manteniéndola a raya.
Abría la puerta y empecé a correr hacia el techo por las escaleras que había en el edificio.
— ¡Atrápenlo todos! —Grito Chrysalis y sentí como una horda de Changeling me empezaron a perseguir por todas las escaleras. Subí lo más rápido que pude, jadeando por la falta de aire, y con una patada abrí la puerta de la azotea, y salí al techo apuntando y disparando a todos los que me perseguían casi gastando por completo la carga.
Corrí a una de las esquinas y toque mis ropas, para darme cuenta que no tenía ninguna granada en mi bolsillo, solo el detonador a distancia que me había dado Cadence y que por cierto no había terminado del todo.
—Ahora, ser subdesarrollado, dame ese detonador —Ordeno la reina mirándome a los ojos, volando enfrente de mí, y con algunas decenas de sus soldados detrás de ella.
—Jamás, nunca te lo daría, y mucho menos leyendo lo que has hecho —le dije acercándome a su cara, y mirándola frente a frente.
— ¿Por qué?, ¿por la falsa esperanza de salvarlos?, ¿de que los ponis te acepten? —dio un giro en si misa, rio y volvió a hablar— porque crees que así mataras al fantasma que siempre has tenido… al fantasma de tu propia muerte, ¡¿de tu suicidio?!
Empezó a reír junto con su ejército, recordándome todas las horas que pase en ese oscuro hospital psiquiátrico, intentando apreciar mi vida, intentando hallar algo que valga la pena, y después… después llego Celestia, quien me dio motivo para vivir.
—No… jamás lo intentaría por eso, las perdidas y las alegrías nos definen, sin esa parte de mi… sin esos recuerdos, jamás hubiera apreciado a Celestia, y no estaría aquí —pare un momento, para volver a fruncir el ceño y decir— Lo hago porque.
Retrocedí un par de pasos, hasta la otra orilla del edificio, tome un megáfono que me encontré apoyado ahí, probablemente colocado para avisar a los pony y dije:
—Ustedes son los monstruos, y si ese es el rol que desean interpretar, Yo interpretare el mío, como héroe.
— ¡Vamos héroe!
"Tú lo pediste" pensé en voz alta, me acerque a ella. Y enfrente de sus narices deje caer el detonador y corrí lo más lejos posible, hasta saltar del edificio. Por un momento creí que sería mi fin, pero una Celestia salvaje apareció, atrapándome en sus brazos.
— ¡ella tenía razón!
— ¿quien? —pregunte sorprendido
— la…..
Todo se detuvo por un momento, la última cosa que vi, fue a Luna protegiéndonos con un escudo, que detuvo el hongo verde que se causó por la explosión.
CAMBIO DE PRESPECTIVA.
—tu… ¿la mataste? —Fue lo primero que le pregunte a Virtual cuando, comprobé con la vista que Luna y el estaban bien.
—No…. —Menciono solo con un aliento, y girando la cabeza en negación— ¡no! —Grito, creo que en negación o en furia— Lo único que hice fue enfurecerla ¿cierto?
—Si… —Conteste sin comprender del todo la situación.
—Gracias humano, por suerte la bomba no funciono —Hablo Luna con algo de sarcasmo.
— ¡Hijo de putaaaa! —Escuchamos el más fuerte grito dado por la reina Changeling que jamás podría haber sido escuchado.
Emergió de los escombros, con la piel cayendo de su cara, pedazo a pedazo, como si de un zombi se tratase, se movió lentamente, mirándonos con el más grande odio que pudo haber tenido en sus ojos. Camino moribundamente y nos volvió a maldecir. Gritándonos llena de dolor, porque parte de la bomba le había afectado evidentemente.
—Chrysalis, reina de los Changeling, y soberana de una raza caída, reina de un imperio muerto. Yo he ganado— Le dije acercándome y haciendo brillar mi cuerno, esposándola al instante.
Respiro como aceptando su destino, agacho la cabeza, y espere a que los guardias se la llevaran, sé que entre más tiempo pase, más peligrosa se vuelve, con cada instante que pasa, por eso quería que la esposaran lo antes posible. Shining llegó puntual, le tomo de las muñecas diciendo "vamos amor" de manera sarcástica y se la llevo.
—Celestia… has sido una formidable enemiga, y quiera aprender de ti… quisiera no haber sido creada para la muerte… pero es lo que soy —Menciono con la cabeza agachada.
—Star Swirl, te creo, ojala hubiera sabido cómo tratarte, como su creación más preciada. Me hubiese gustado que aprendieras de mi… pero es lo que eres —Mencione acercándome a ella, algo conmovida por sus palabras.
—tienes razón, solo soy una máquina de guerra, creada por un unicornio idiota…—se paró un momento, tomo aire e hizo lo impredecible, fue como verlo todo en cámara lenta— ¡Por eso muere perra!
Grito lanzando su rayo, a Luna. Pero eso no fue lo más infinitamente impredecible y extraño que paso, más bien fue que Virtual se puso en medio de Luna y del rayo. Se colocó en medio de la pony que lo desprecio, de la pony que lo denigro, que lo molesto hasta el punto que se podía considerar humillación, se colocó en medio de ella y su muerte… se colocó en medio de mi hermana.
Se cayó al suelo después de que Chrysalis termino de lanzar su laser, mientras la reina reía, y de las oscuras sombras de la muerte, entre los escombros del edificio caído, renacía su ejército. Volando, como una maldita horda de aves contra nosotros, liberándola de sus cadenas.
Y justo en el cielo, que se había tornado rojo. Empezaron a girar alrededor de la moribunda reina, mientras se creaba una esfera de color verdoso con tintes negros, como si un sol nuevo hubiera nacido y hablo, hablo con mil voces distorsionadas, hablo como la voz de la séptima cabeza que cantara la canción que destruirá al universo. Hablo trayendo dolor y furia a mis ojos, a mi corazón y a mi pueblo, con una simple frase:
—El amor del humano, a Celestia…. Me ha hecho invencible, imparable y me ha dado un poder infinito
Mire a todos mis soldados, y vi… vi sus ojos llenos de miedo, terror y furia hacia el sol, que ahora pretendía destruir mi raza, y entonces comprendí. Que la leyenda, era esa, la leyenda de como Celestia y su raza pareció ante los Changeling, y comprendí que quizás debí haber atacado antes.
—Cinco minutos, no más… quiero cinco minutos para matar a la reina —Escuche la voz del humano que amaba.
—No… me salvaste, no ocupas probar que eres un héroe, me salvaste y yo, yo nunca te di una oportunidad… Lo siento tanto, ojala seas capaz de perdonarme por mis pecados —Le dijo Luna ayudándolo a ponerse de pie.
—Deberías de estar muerto… —Dije al mirarlo
CAMBIO DE PRESPECTIVA, NARRA VIRTUAL
—A mí también me alegra verte querida —Dije sarcásticamente.
—Si… —Dijo como en un suspiro y corrió a abrazarme— pero deberías de estar muerto ¿cómo?
Se a lo que se refería, a que mi especie era mucho más sensible a la suya, pero eso no había pasado, y era por eso, que yo, y solo yo debía de enfrentarlos. Es porque yo soy la presa de la que hablaba Cadence, con el mismo nivel de amor y dolor.
Lo comprendí todo al momento en que me golpeo el rayo, y sentí como si los mejores momento de mi vida fuese drenados, pero los malos se quedasen y de alguna manera logre poner un mal recuerdo antes de mi amor por Celestia, de alguna manera, podía detenerlos y es lo que voy a hacer.
Querido amigo imaginario, hoy, nace la leyenda del chico que salvo a Equestria, hoy prevalece Celestia, y hoy, es el día de decir adiós.
Querido amigo imaginario, es mi honor.
—Luna, me odias y te odio, no nos llevamos bien, y ambos sabemos que si de alguna manera, milagrosa, sobrevivimos a esto, me llevare a Celestia lo más lejos posible y me asegurare de que nunca, nunca, pero absolutamente nunca toque suelo Equestriano de nuevo —dije cerrándole un ojo de manera cómplice a Luna, y exagerando mis movimientos, cosa que funciono para convencer a la guardia real de llevarse a Celestia de ahí y darme cinco minutos con la reina.
—Virtual no… —Hablo Celestia siendo cargada por la guardia real y llevándosela de mi— Virtual… quiero estar junto a ti… si caes yo caigo, si vives yo vivo… ¡Virtual!
Grito antes de que se la llevaran. Nos tomamos del Casco y de la mano por última vez y dije:
—Canta amor mío, Canta algo que haga tranquilizar a los niños, canta algo que tranquilice y me dé el valor.
—Addio, sole mio, addio amore eterno. ¡Nos veremos en otra vida! —Grite mirándola a los ojos.
Camine unos pasos enfrente mirando al sol, y a la aterradora cara que tenía, gire la cabeza escuchando un poco de música, y encontré una tienda con un saco sport que me encanto.
— ¿Te importa?, quiero morir bien vestido
—Oh no, tárdate una vida —dijo el sol, con la horrenda voz de cientos de miles de Changeling.
Tome el saco, me lo probé, pero como no me gustaba, decidí dejarlo, escuchando como la música crecía una y otra vez.
—puedes oír, todos los pony que te tenían miedo, todos aquellos potrillos que estaban aterrados por ti… ¿puedes oírlos cantar? —Le pregunte al sol negro y verdoso, el cual me miraba con una gran sonrisa llena de dientes, con una sustancia oscura como el petróleo, y unos ojos verdes esmeraldas.
Lo mire por unos minutos y empecé a recordar mi vida, hablando mi discurso final, este soliloquio hermoso, por Celestia, trágico por mí, y fantástico porque estuviste aquí, termina con este discurso, oh amigo imaginario, fue, será y es por siempre mi honor tenerte aquí, así que regresa cada vez que quieras volver a leer las aventuras de Virtual y Celestia, o al menos las de esta vida.
—te gusta pensar que eres un dios, te encanta pensar que eres un dios, pero no lo eres, no eres más que un parasito alimentado por la vida de otros.
— ¡De ellos! —Grito al momento de señalar a Equestria— te alimentas de sus memorias de amor, gloria, pasión, alegría, nacimiento, te alimentas de lo más preciado de las personas y los dejas solos con su dolor y pena.
—Así que… —Camino un paso adelante— toma las mías, toma mi amor, por Celestia, pero espero que —lanzo un tentáculo de energía hacia mí, y lo enterró en mi pecho— tengas un buen apetito, porque viví un par de buenos momentos, y espero que… quieras buscar muy dentro de mí, después de la tristeza e ira que tengo.
—Prevalecí en la peor guerra contra mí mismo —Hable mientras mi chaqueta se desgarraba y mis muñecas llenas de cicatrices saltaron a la vista, junto con mis recuerdos de mi intento de suicidio antes de Celestia
—Vi como el sol renacía, y observe como mi mundo se acababa —Dije teniendo en mente como Celestia llego y se fue de mi vida.
—Momento a momento hasta que no quedo nada… ¡solo yo!, solo, triste y vacío, resonando en la oscuridad y hundido en la depresión, llorando como un niño, cuando la perdí…
—Camine por senderos, marcados de soledad y agonía, mi mundo se derrumbó a mis pies…
—Vi como las vida volvía, vi, como la vida nacía —grite recordando, como se frustro mi intento de suicidio y también como mi sobrina hija de mi hermana nacía.
—Vi como personas que amaba, tomaban un arma y se rompían los sesos, vi la vida arder y mentes quemarse, vi corazones romperse, y vida morir —evoque los momentos cuando vi como mi amor de la secundaria se suicidaba, recordé como le rompí el corazón a muchas chicas, y como mi gato moría en mis manos.
—y debajo de todo eso, debajo del cretino que soy, debajo de la persona que soy, debajo del dolor, la perdida, la depresión, la agonía, el sufrimiento y el dolor, esta ella… ¡ya la perdí una vez y no la perderé de nuevo! —grite, intentando que el sol, tomaran mis malos momentos en vez de los buenos, intentando olvidar a Celestia, esconderla en lo más profundo de mi.
—vi cosas que tu no creerías, perdí cosas que no entenderías, y pase por cosas que nadie debe de pasar —cada pensamiento de odio y dolor paso por mi mente y por la de ellos
—Sentimientos que no debieron de ser concebidos, que jamás debieron de haber pasado, pensamientos de muerte y dolor que harían que dioses parásitos ¡ardan!
—Así que tómalo todo, ¡todo te pertenece! ¡Y arde conmigo! —Grito, y el último acto de mi vida, es colocar las manos, lanzando un kame hame ha, que destruye al sol, salvado a Equestria.
CAMBIO DE PRESPECTIVA. Narra Celestia.
Anonadada, por lo que acababa de pasar, escuche como el cuerpo moribundo del salvador caía al piso, mientras el sol se consumía a sí mismo. Corrí, hacia virtual, mientras una serie de ponys me seguían y el resto de Equestria seguía cantando, como si el los oyese.
Cargamos el cuerpo, llevándolo a la más rápida enfermería del castillo por lejos la mas potente, le sostuve la mano, todo el camino hasta que entro al castillo, y como si Cadence y Luna, ya supieran que hacer, prepararon el salón principal para un ritual. Ritual de cambio de cuerpo.
Lo coloque en la mesa, mientras que un pequeño ejército de unicornios comandados por Twilight y su aprendiz, ejecutaron un hechizo para alargar su tiempo de vida, con un ala de mi fénix, sangre de mi brazo, y magia prohibida, logramos hacer que su mente, se traspasase a un cuerpo recien creado, era el cuerpo de un pegaso joven.
UNAS HORAS DESPUES
—No sabemos cuándo a despertar, o si lo hará Celestia —Hablo mi hermana, después que observe al pequeño pegaso en una cama de cristal dormir.
—Lo se… pero no quiero dejarlo, no puedo.
—en todo caso, será joven, no te reconocerá, y no podemos obligarlo a amarte como te amo en otra vida, solo podemos asegurarte que se reencarno en este pequeño que tenemos aquí, y que lo veras crecer, vivir, y ser feliz, quizás algún día…—calle a luna con mi ala, aunque siguió hablando— quizás… si despierta te amé.
—No Luna… Virtual, mi Virtual murió, este pequeño es solo su eco, y por qué lo amo, cuidare de él, pero no me puedo enamorar, no otra vez.
¿Quien será el pegaso vestido de manera extraña?, ¿y quien será la unicornio?
Todo esto y mucho mas, en El Pegaso Que Rompió Las Reglas del Tiempo.
