Retrospectiva.
Gabriel llegó súbitamente. Avanzó hacia ella con gesto serio.
-¡Levántate ahora! ¡Ve por tus armas!
Erika lo miró incrédula. No habían vuelto a verse desde que le devolviera la memoria, y realmente se sorprendió de verle llegar así.
-¡Ya! ¿A qué esperas?- le apuró.
-Si… ya voy. Pero ¿qué puñetas te pasa?
-Me han descubierto… bueno… no a mí… a ti….
-¿A mí?
-Saben que alguien ha cambiado algo. Lo averiguaron cuando recuperaste tus recuerdos… Por suerte no saben que fui yo… Bueno… por suerte para mí… Pero no puedo afirmar lo mismo de ti….
-¿Me explicas o no?- dijo volviendo con sus armas.
-Lo haré en el camino. No vayas muy cargada… Y… sujétate… - le dijo tomando su mano y chasqueando los dedos.
Y antes de que ella pudiera comprender lo que estaba pasando, sintió una enorme fuerza que la despegaba de la tierra. Era como si su cuerpo se desintegrara célula por célula. Cuando volvió a tener conciencia de estar entera de nuevo (sensación que la embargó por apenas una fracción de milisegundo) se descubrió en un sitio completamente diferente.
Miró a su alrededor tratando de averiguar donde estaba. Parecía un callejón. Avanzó buscando la calle y algo le resultó extraño, pero no logró captar de qué se trataba. Llegó hasta una calle comercial. Había algo raro en los comercios…. ¿pero qué?
Miraba una vidriera cuando alguien la abordó desde atrás.
-Lamento la demora- dijo Gabriel animadamente.- es que aterricé algo lejos de aquí…
-¿Dónde estamos?
-En San Francisco.
-Pero… luce algo… raro…
-Es que es 1983….- respondió el arcángel
-¿Cómo? ¿Hemos viajado en el tiempo?
-Así es…
-¿Y es que es la primera vez que lo haces?
-No
-¿Y por qué no has llegado junto a mi?
-Te dije que te sujetaras fuerte.
-Lo siento… es que se me olvidó en el momento en que mis moléculas se han desintegrado….
- Además no acostumbro a llevar bultos de equipaje…- interrumpió él.
-¡Ah! ¡Bien! ¿Es que ahora soy un bulto para ti…?
-Discutiremos este asunto más tarde… ahora no podemos perder más tiempo…. Tenemos que encontrarle antes de que sea tarde. Y ya está anocheciendo…- dijo con preocupación. -Vamos.
Anduvieron un buen rato. Él se detuvo frente a una tienda.
-Creo que es aquí.
-¿Y desde cuando caminamos?- interrogó ella con sarcasmo.
-Desde que no podemos arriesgarnos de más. Sígueme. Y no abras la boca. O al menos trata de no meter la pata.
Entraron y recorrieron las góndolas disimuladamente. Él fijó la vista en una persona y la señaló con un gesto de su cabeza. Erika miró hacia esa dirección.
Simplemente no pudo creer lo que vio. El corazón le dio un vuelco. ¡Era su madre! Le costó reconocerle. Estaba tan joven…. Y su embarazo de 7 meses era más que notorio.
-Mama…- murmuró con emoción.
-¡Hola mami!- susurró Gabriel con tono de picardía.
-¡Oye! Es mi madre, sinvergüenza. Y está embarazada….
-Pero está muy buena…. Y tú muy celosa…
-No estoy celosa…- reprochó ella.
-¡Oh…! ¡Sí lo estás! Pero ahora no tengo tiempo de psicoanalizarte.
-No son celos, eres un descarado….
-Ssshhh- la interrumpió Gabriel, con seriedad.- Ni se te ocurra decir una palabra de más… ¿Has entendido?- le advirtió.
Ella afirmó con la cabeza.
De pronto una persona entró. Gabriel tomó a Erika fuertemente del brazo. Es que estaba seguro de que metería la pata. El hombre se acercó a Nancy. De pronto extrajo un cuchillo, y se fue sobre la mujer embarazada.
-¡Cuidado!- gritó Erika.
-¡Maldición! ¿Qué te dije?- le reprochó Gabriel.
Cuando el hombre se vio sorpresivamente descubierto dudó un instante. El tiempo suficiente para que Nancy notara que se encontraba en peligro, pero no tanto para evitar el ataque. No usó el cuchillo, pero no obstante la tomó de la ropa y la arrojó por el aire.
-¡NO!- gritó Erika.
-Ve por ella- le dijo Gabriel, extrayendo su espada de la manga- yo me ocupo.
Ella obedeció y corrió a asistir a su madre.
-¿Estás bien?
-No lo se…- respondió
Gabriel desapareció y apareció detrás del hombre clavándole la espada por la espalda. El agresor pareció sorprenderse. Una luz brillante y blanca brotó de su boca y sus ojos, cayó al suelo, mostrando dos enormes alas de color negro a ambos lados de su espalda. Era un ángel, y ahora estaba muerto.
-Tenemos que salir de aquí.- les dijo a las dos mujeres.
-Está mal herida. Necesita atención médica.- dijo Erika, con cara de extrema preocupación- Tiene una hemorragia….
El ángel chasqueó los dedos y las llevó a la puerta del hospital.
-Esta no es la mejor idea- declaró una vez ahí.
Entraron al edificio y Nancy fue rápidamente asistida por el personal de emergencias.
-¿Qué esta pasando?- preguntó Nancy desorientada.
-Tú tranquila- la consoló Erika mientras se la llevaban dentro- estarás bien… te lo prometo.
-¿No te he dicho que no te movieras?- le reprendió Gabriel
-¿Y qué esperabas que hiciera? ¿Eh? ¿Qué dejara que ese ángel demente le apuñalara?
-Yo no iba a permitirlo…
Un doctor apareció en ese momento.
-¿Sois familiares de la señora Orson?
-Si- respondió la muchacha.
-Ella está bien. La hemorragia se detuvo. Pero el trabajo de parto ha comenzado.
-¿Podemos verle?
-Si. Pero no la alteréis. Necesita descansar todo lo que pueda. Está muy delicada.
-Hola- le dijo Erika con emoción.
-Gracias.- le dijo Nancy- De no ser por vosotros no sé que hubiera sido de mí y de mi bebé.
-No ha sido nada.- respondió Gabriel.
-¿Sois cazadores? ¿Verdad?
Ellos se miraron.
-Yo si. Él no….Es alguien… especial…. Pero ¿cómo lo sabes?
-Tu amuleto.- le dijo Nancy a Erika- no es común.
Erika acarició su colgante y miró a Gabriel. Nancy los miró a ambos.
–Y ¿él es tu esposo o tu novio?- les preguntó
-¿De qué hablas…?- interrogó Erika.
-¿No sois pareja? Es que se os nota…enamorados…
-Bueno… no exactamente…- dijo Erika con nerviosismo.
No imaginaba que se le notara tanto…
-Lamento interrumpir… -dijo Gabriel- pero me temo que esta tranquilidad no durará demasiado. Ellos regresarán.
-¿Qué era ese ser?
-Créeme. No quieres saberlo. Al menos por ahora….
-¿Y por qué me quiso matar?
-No a ti… a tu bebé…
-¿Qué?- preguntó con mezcla de miedo y espanto- ¿es un bebé inocente? ¿Por qué quieren hacerle daño?
-Por lo que hará cuando crezca…
Una mujer entró por la puerta.
-Buenas noches. Soy Suzanne. Me encargaré de asistir su parto.- dijo con dulzura.
-No hay tiempo- dijo Gabriel.
-¡Oh! ¡Por Dios!- agregó Erika –Están aquí… y son muchos…
-Tú lo has dicho. Tenemos que sacarla de aquí.
-¿Qué dice?- dijo Suzanne enfadada- no puede ir a ningún lado. Apenas pudimos detener su hemorragia.
-Morirá si la encuentran.- afirmó el arcángel.
-¿Qué? ¿Quiénes?
-¿Es que no puedes hacer nada por ella…? ¡Sánala!
-No puedo…
-¿No puedes o no quieres?
-No debo…
-Gabriel: ¿qué hacemos?- preguntó Erika desesperada- dime que todo saldrá bien.
-Tú vendrás con nosotros.- dijo Gabriel a Suzanne.
No acababa de decirlo cuando dos ángeles entraron por la puerta. Erika desenvainó su espada y a modo de distracción atacó a uno de ellos mientras Gabriel mataba al otro por la espalda. Acto seguido remató al que ella había herido.
-¿Qué está pasando aquí?- preguntó Suzanne, aterrorizada.
-¡Que no estamos en un lugar seguro! Coge- le arrojó su espada a Erika- No llegarás muy lejos con la tuya. Yo tengo otras formas de defenderme. Sácalas de aquí. Te veo afuera.
-¿Y tú que harás?
-Te los sacaré de encima. Nos encontraremos luego… de esa forma me aseguraré de que no nos siguen…
Alzaron a Nancy entre ambas y salieron al pasillo. Llegaron al elevador y pulsaron el botón del piso 1. Al llegar ahí se encontraron con la entrada sitiada…
"Maldita sea" pensó. "¿Es que todo el cielo nos persigue?"
-¿Hay otra salida?
-Si. La entrada al parqueadero del personal en el subsuelo.
-Bien. Dime por donde.
Debían detenerse a cada momento. Las contracciones de Nancy eran demasiado frecuentes.
"Maldito seas Gabriel… ¿dónde estás?"
Llegaron finalmente a la entrada del parqueadero. Por suerte estaba despejado. Pero uno de ellos había logrado encontrarles.
Erika empuñó la espada de Gabriel firmemente.
-Vosotras id afuera. Yo me ocupo.
Se volvió atrás por el corredor en el que había venido y enfrentó a su oponente. Repelió el ataque y casi logró herirlo, se le escapó por poco. Él desapareció y se le apareció nuevamente por detrás diciendo:
-Soy más poderoso que tú. Soy un ángel.
-Igual que yo- dijo una voz a sus espaldas.
Erika se volteó justo a tiempo para ver como su enemigo era atravesado por una espada. La espada de un desconocido.
Cuando el ángel cayó al suelo pudo finalmente ver quién le había salvado. Un hombre alto, delgado, con un aspecto desalineado.
-¿Quién eres?- le preguntó.
-Soy la caballería, princesa.
-¿Eres un ángel?
-Así es… pero estoy de vuestro lado.- respondió animadamente- Mi nombre es Balthazar y estoy a su entera disposición, bella dama.- agregó haciendo una reverencia.
Gabriel entró por la puerta. Miró seriamente a Balthazar. Éste también lo contempló asombrado.
-¿Balthazar?
-¡Gabriel! ¡No puedo creerlo! ¡Estás muy desmejorado! Te recordaba más alto- dijo en tono animado.
-¿Qué haces aquí?- preguntó con desconfianza.
-Descuida… no soy el Balthazar que tú conoces… soy otro Balthazar… uno que ella conoce- dijo señalando a Erika.- y luego de la cancelación del Apocalipsis me he convertido en un… trabajador independiente…
-¡Pero si yo no te conozco!- exclamó la muchacha
-¡Todavía!- le señaló Balthazar.- ¡Humanos! Son tan tontos y graciosos. Cubro la cuota de diversión cuando los tengo cerca….
-¡Oye! ¡Cuida tus palabras o te meteré esa espada por el culo!- amenazó Erika.
-Si… eres la misma de siempre… no hay duda…Bien… quisiera quedarme a charlar, pero debo cumplir órdenes. Vosotros cuidad de las damiselas, yo entretendré a nuestros hermanitos mientras os escapáis.
-Espera… ¿has dicho cancelación del Apocalipsis…? ¿Es que vienes del futuro? ¿Lo hemos parado?- preguntó ella.
-Ups… creo que hablé de más…- se reprochó Balthazar.
-¿Podrás tú solo?- dijo Gabriel.
-¡Por supuesto! Vengo bien armado. Déjalo en mis manos, ¡hermano! Solo quisiera intercambiar unas palabras contigo a solas, si no es un problema… Disculpa preciosa… asuntos de familia…
-Bien… te espero.- dijo ella y corrió hasta afuera.
-¿Y se puede saber cómo has acabado aquí?
-Eso no es lo relevante… lo importante aquí es lo que tú estás haciendo, hermano. Porque esta muchacha está a punto de descarrilar y nuevamente tú serás responsable. Y créeme…. No te culpo por intentarlo… pero no funcionará….
-Tengo que hacerlo…. Si me quedo otra vez viendo, y sin hacer nada, no me lo perdonaré.
-Y supongo que no le has dicho nada sobre ese futuro imperfecto en el que tú ya no estás con nosotros…. ¿Verdad?
-No… no puede saberlo…
-Es tu problema…. Aunque si fuera yo…. Buscaría la forma de salir de una pieza… Ha sido un placer volver a verte…. Ahora debo ocuparme de esos enajenados de allá afuera.
-Y… ¿qué ocurrió?- preguntó Erika.
-Nada- respondió Gabriel.- Será mejor que vayamos a un lugar más seguro
Chasqueó sus dedos y todos aparecieron en la casa de Nancy.
-¿Cómo hemos llegado aquí?- preguntó Suzanne aterrada.
-No lo entenderías, aunque te lo explicara…. Tú solo cuida que Nancy esté bien.
-Pues no lo está. Debe ir a un hospital.- le reprochó- ella y su bebé podrían morir.
-No morirán.- aseguró Erika.
-¿Cómo puedes saberlo?- preguntó Nancy con las pocas fuerzas de las que disponía.
-Ni pienses en decirle nada….- amenazó Gabriel.
-Porque yo soy tu hija- le dijo
-Bien… o puedes simplemente ignorar al arcángel.- dijo Gabriel con sarcasmo- y hacer lo que te plazca…
-¡Claro que haré lo que me plazca….! ¡Es mi vida!
-¡No! No lo es… y deberías entenderlo… pero no…. Eres una simia testaruda….
-¡Prefiero ser una simia testaruda antes que ser un arcángel cobarde!
-¡Cállate!- interrumpió Gabriel.
-¡No! ¡Cállate tú!- reprochó Erika.- Estoy harta de tu jueguito de tu limitada mente humana no puede comprender el universo… ¿Sabes qué pienso?
-No. Pero lo dirás igual…
-Que quien no entiende el universo… eres tú…. Al final eres igual que ellos… un soberbio ángel con complejo de superioridad.
- Oh… por Dios…. ¿Eres el arcángel Gabriel?... ¿le estas discutiendo a San Gabriel?- preguntó Nancy- Pues… no se si eres este bebé que tengo en mi vientre…. Pero que eres hija de Mark Orson… eso acabo de confirmarlo.- dijo Nancy- Eres tan testaruda cómo él….
-Esto no está pasando…. Esto no está pasando….- se repetía Suzanne.
Erika se arrodilló ante su madre, que yacía en la cama, la tomó de la mano y la miró a los ojos. Aunque era muy joven aún, ya era una mujer muy fuerte, muy inteligente y muy sabia. Erika se sintió admirada.
-Si… mamá… soy yo…. Soy el bebé que estás esperando.
-Eres tan hermosa…- le dijo Nancy llorando mientras acariciaba su mejilla.- Pero… ¿por qué quieren matarte…?
-No es fácil de explicar….solo puedo decirte que todo saldrá bien…
-Si dices una palabra de más dejaré morir a todo el mundo… y te estoy hablando en serio- amenazó el arcángel.
-Lo siento… prometo que me comportaré.
Un fuerte grito de Nancy interrumpió la charla. Ese bebé no iba a esperar demasiado. Suzanne la revisó.
-El parto es inminente- dijo- tiene contracciones cada dos minutos y se rompió la fuente….
Nancy sostenía a su pequeña niña entre los brazos.
-Está muy débil- dijo Suzanne- no resistirá.
Y como si se tratase de una premonición, el bebé dejó de llorar.
-NO RESPIRA… MI BEBÉ NO RESPIRA- gritó Nancy muy angustiada.
-¿Qué?- preguntó Erika.
-Os lo dije- reprochó Suzanne- es muy pequeña, sumado al trauma que ha sufrido… puedo intentar reanimarla, pero creo que no lo logrará.
Gabriel contempló la escena con un inmenso pesar. Le sacó la beba de los brazos a Nancy y se quedó mirándola unos breves segundos. Luego miró a Erika, quien le contemplaba desconcertada. Miró a Nancy llorando. Y volvió su vista al pequeño cuerpo que sostenía entre sus manos.
Tomó a la niña con una sola mano levantó la otra y puso dos dedos sobre su cabeza, cerrando los ojos. La pequeña se retorció en su mano, tosió y comenzó a llorar nuevamente.
-Gracias… - dijo Nancy emocionada- no se cómo lo has hecho, pero… gracias.
-Es un milagro…. – dijo Suzanne….
-Si… lo es….- afirmó Erika, que no salía de su asombro.
-No me lo agradezcas… no durará mucho si no recibe atención.
-Oh… no… se quejó Erika- …ya nos han vuelto a encontrar….
-¡Vaya! Eres muy lista. Dijo uno de los ángeles en el mismo momento en que se aparecían en la habitación.- Esa niña no irá a ningún lado.
Eran cinco ángeles. No había manera de enfrentarlos, pero aún así ella empuñó la espada de Gabriel.
-Ni siquiera lo piensen.
-¿Y que hará una insignificante humana como tú para evitarlo? No puedes hacer nada…
-Ella no… pero yo sí puedo- dijo Gabriel.
El ángel se quedó mirándole. No había advertido su presencia.
-¿Qué? Pero tú…. ¡no deberías estar aquí!
-Pero estoy. Y no os permitiré hacer daño a nadie.
-Tenemos órdenes.
-¿De quién?
-Tenemos órdenes, de quién… no importa.
-Pues a mí… sí me importa.
-Lo siento Gabriel. Tú decidiste marcharte. No puedes entrometerte ahora.
-Pero lo haré- dijo extendiendo el brazo con la palma hacia el frente.
Los ángeles se inquietaron.
-No le harás esto a tus hermanos….
-Lo haré…. Lo haré sin dudarlo.
-Gabriel… por favor…- ahora el pánico empezaba a invadirles- no….- se puso de rodillas- por favor… ten misericordia.
-¿Misericordia? ¿La habéis tenido con éstas humanas? ¡Cerrad los ojos!- ordenó a las mujeres.
Una cegadora luz blanca invadió todo el cuarto. Cuando se hubo disipado los ángeles solo eran cadáveres en el suelo.
Erika se sintió profundamente conmovida. Esos seres tan poderosos ahora eran solo cuerpos tirados en el piso. Tanto poder apagado en un instante.
-No lo entiendo…- dijo Nancy contemplando las alas negras.- ¿Ellos también son ángeles?
-Si- respondió Erika.
-¿Y por qué quieren matarte?
-Porque tu hija ha tenido la loca idea de arruinarles el Apocalipsis.
-¿Es que llegará el fin del mundo?- indagó Suzanne.
-Si…. Lo lamento….- le confirmó Erika.- pero descuida, aún falta mucho para eso.
-Bien…. Creo que todo ha terminado.- afirmó Gabriel.- es hora de volver…
-¿Ya no hay más ángeles…?
-No esos eran todos…. Del resto se ocupó Balthazar.
-Que alivio…
Ya de regreso en el hospital. La pequeña Erika fue puesta en una incubadora.
-Ah…. Por cierto, Suzanne- dijo Gabriel
Ella se dio vuelta para responder pero él fue más rápido. Puso sus dedos sobre la frente de la joven partera. Ella cayó desvanecida.
-¿Qué le has hecho?- preguntó Nancy.
-Le borré la memoria. Era demasiado para ella. Nadie puede saber nada de esto. Pensará que tuvo un día difícil y nada más.
-¿Lo harás conmigo, también?
-¿Tengo motivos?- le preguntó mirándola fijamente a los ojos.
Ella no respondió.
-Es hora de irnos- le dijo a Erika.
-Cuida de mi niña, Gabriel.- le dijo emocionada.
-Lo hará. Te lo prometo. ¡Ah!... mamá…-le abrazó con fuerza- Yo… quiero pedirte perdón por todo lo mal que me he portado…
-Erika….-advirtió Gabriel
-No… déjame decirlo. Yo no pude haber tenido mejores padres que ustedes… y no importa lo que haga o diga, siempre lo he pensado así…
-Erika…. No me obligues a dejarte muda….
-Ya… ya… es todo…-continuó Erika, cogiendo la mano de Gabriel.
-Esta vez no me sueltes- dijo Gabriel a Erika.
El arcángel chasqueó los dedos y ambos desaparecieron.
-¿Por qué?
-¿Por qué qué?
-Por qué no le borraste la memoria….
-Porque hay seres humanos en los que vale la pena creer. Tu madre era uno de ellos…
-No puedo creerlo, ella siempre lo supo todo…. Tantos años, y no dijo ni una palabra…
-Era una gran mujer… yo lamento que la perdieras… no fue justo.
-Pero…. No puedo entenderlo…. Pudiste hacerlo… pudiste dejarme morir y evitar el Apocalipsis….
-¡QUÉ ES LO QUE HAS DICHO! ¿ES QUE AÚN NO HAS ENTENDIDO NADA…? No se trata de ti… se trata del Apocalipsis. No eras la única candidata. Si no eras tú…. Alguien más lo hubiera hecho…. Por eso te quisieron matar. ¡Porque no lo hiciste! ¡Hiciste todo lo contrario a lo que ellos esperaban! Y fue porque eres inteligente, atrevida y llena de sentimientos maravillosos. No quiero ni pensar si no fueras tú… hubiera sido un desastre…. Justo lo que ellos querían… pero tú lo echaste a perder. Y por eso fueron a por ti….
-Gabe…. ¿tú sabes quién mató a mis padres…? Sé positivamente que no fueron demonios….
-¿En verdad necesitas que yo conteste esa pregunta?- le hablaba de espaldas. No se atrevía a verla a los ojos. Sentía vergüenza de sus hermanos.
-¿Pero por qué…? ¿Qué sentido tenía?
-Tu madre iba a advertirte…. Pero personalmente, creo que fue por odio…
Él se fue hacia la puerta. Ella lo llamó.
-Gabe… olvidas algo.- dijo levantando la espada
Él se volvió a buscarla. Ella interceptó su mano y se la acarició. Se la besó mientras le susurraba:
-Gracias.
-Christopher… gracias por venir…- exclamó Nancy.
-Mark está muy enfadado. Quiere dejar la caza.
-Tal vez sea lo mejor. Y no puedo convencerle de lo contrario. Nadie lo hará. Le conozco. Así que necesito un gran favor. Toma mi coche. Guárdalo y dáselo a mi niña cuando ella empiece a cazar.
-Pero… Mark…
-No me importa… tú solo has lo que te digo.- le ordenó entregándole las llaves.
-¿Y este llavero? ¿Es nuevo?
-Si… - dijo ella- es que yo… esto sin dudas ha sido un milagro… estoy segura que a mi pequeña le cuida un ángel. Por eso podemos estar tranquilos….
-¿Y por qué no se lo das tú?- preguntó Chris desconcertado.
-Solo… creo que es mejor así… además Mark me descubrirá tarde o temprano. De esta forma, será nuestro secreto. ¿No lo crees?
"Además creo que yo no tendré oportunidad" pensó Nancy. Es que la forma en que su hija le había hablado era reveladora. Era como si no fuese a tener otra oportunidad de decírselo. Ni ella ni Mark vivían en el futuro del que su hija provenía. Eso era más que claro.
