CAPITULO 25: PELEAS. UNA MANADA DE TRES.

(Voz de Seth)

"Eh, tú." Llamé al tipo que había ayudado a salvar a Laki haciendo huir al acosador tras casi dejarlo inconsciente y que ahora volvía a estar operativo gracias a la mascarilla médica que Laki le había hecho llegar. "Entra, tienes que ayudar a entrar unos cubos de agua y otros de leche para la cocina."

"¿Y eso?" Me dijo. "¿Porque tú lo digas?"

"No, Laki." Le había dicho.

"Oh, entonces vale." Afirmó.

"Ah, que si te lo dice esa lianta obedeces ¿no?" Le dijo Jared.

"¡LAKY NO ES UNA LIANTA!" Le gritamos a la vez el tipo y yo haciéndome mirarle.

"¿Qué has dicho?" Nos preguntamos a la vez. "Lo que has oído." Afirmamos de nuevo.

"Ostras, parecéis un estéreo." Dijo Embry sorprendido.

"A ver, has dicho que quería que entrase unos cubos ¿no?" Me dijo. "Venga, a ver dónde están."

"En el patio de atrás." Le dije.

La verdad es que mientras había salido al patio de atrás, entrado unas lecheras y cubos con agua del pozo para dejar en la cocina tras olerlos y meter un dedo en todos y cada uno de los recipientes y chuparlo luego.

"Vamos, vamos, después de un trabajo tan duro deberías venir y sentarle." Le dijo mi madre sonriendo.

"Muchas gracias, señora." Le dijo sonriendo. "Es usted muy amable."

Aquel tipo era increíble, en un momento tenía a Rachel, a Emily y a mi madre sonriéndole y actuando en el papel del perfecto caballero aunque fuese solo con unos vaqueros y nada más. Y encima, su voz era masculina, suave y sensual, haría derretirse a cualquier chica.

"Ey, tenéis que venir a ver esto." Oímos decir a Emily haciéndome dar cuenta que faltaba en el salón y parecía haber ido al baño. "Acaba de entrar el nuevo y los chicos no le quitan la vista de encima."

"Bueno, seguro que Seth le defiende." Afirmó Laki haciendo ruido como si estuviese escurriendo la esponja en la bañera.

"Pero si Seth es el que más puesto en él tiene los ojos." Le dijo Emily.

Entonces aparté la mirada cuando el tipo me miró y cuando volví a mirarle, le vi que me estaba mirando sonriendo pero con curiosidad antes de mirar la copa que Sue le estaba ofreciendo.

"¡Ah, o sea que puede fiarse de unos chupasangres y no de un compañero mío!" Oí decir a Laki produciendo más salpicaduras en el agua de la bañera haciéndome entender que se había levantado de golpe de la bañera unido a otra salpicadura que parecía haber sido por tirar algo contra el agua. "¡Pues se va a enterar!"

"¡Laki, no salgas desnuda!" Le dijo Kim mientras se movía algo de tela.

"Uhhhhhh… el que sea Seth que se ande con cuidado." Dijo el tipo sacudiendo la mano libre con una galleta en ella. "Hum, como siempre sus galletas son deliciosas y particulares." Añadió más suavemente mordiéndola como si fuese normal y corriente en vez de con cuidado como el resto de nosotros.

"Esas le ayudé a hacerlas yo." Le dije.

"Supongo que eres Seth así que te recomendaría que te metieses detrás de alguno de los otros." Me dijo sin mirarme siquiera y mordisqueando de nuevo la galleta. "Cuando algo le molesta le molesta de verdad, y tendrás suerte si no se ha enfadado, créeme, mete unos bocados que duelen un montón."

"No me pienso esconder, a mí no me hará…"

"¡Seth!" Me gritó. "Ya vale todos." Añadió en Quileute. "¡Este tipo no es el acosador!"

"Ya, pues normal tampoco." Afirmó Jared. "Algo no huele bien en él."

"Vale que no os fiéis de él, yo tampoco tengo muy claro que no esté aquí por motivos ajenos a vosotros, pero me ha salvado de ese animal, y eso sé que era de verdad. Había sangre de 'Lycaon' donde me encontraron Jacob y Seth."

"Ay, ahora que caigo." Dijo el tipo suavemente. "Me gustaría hablar contigo."

"¿Eh?" Dije confuso.

"Con ese." Afirmó señalando a Sam.

"¿Con Sam?" Le dije.

"Ah, que se llama así." Dijo mientras Laki seguía echándonos la bronca . "Sí, bueno, pues con Sam."

"¿Y por qué quieres tú…?. ¡Ay, ay, ay!" Me quejé cuando me encontré con que Laki me había cogido de la oreja.

"Te he dicho que dejes en paz a este hombre." Me dijo.

"Va, 'Fortuna', suéltale, anda." Le dijo el hombre. "Ya me he presentado a los caballeros."

"Oh, vaya, Jaques…" Dijo sin soltarme pero sin hacer la fuerza de antes.

"Ahora... ¿te importa soltarle ya?" Le dijo él."No pasa nada, no me ofenden. Sabes que no me ofendo con niñerías como estas."

"Sí, vale." Le dijo ella. "Aunque tú y yo tenemos una charla pendiente."

"Sí, vale." Le dijo él. "Cuando acabes de echarles la bronca."

"Y tú, Seth." Me dijo Laki. "Presta atención, que estábamos hablando de más cosas que echar la bronca."

"Perdona chica." Le dije.

"Laki, voy a llevarle a mi padre unas galletas." Le dijo Rachel.

"Espera, te acompaño." Le dijo Paul.

"Si queréis la acompaño yo." Se ofreció el tal Jaques. "No os entiendo lo que decís, así que por lo menos puedo hacerle de guardaspaldas. A dos si fuese preciso."

"¿Y Lycaon?" Le dijo Laki.

"¿Quién?" Dijimos varios.

"Sabes perfectamente que no se va a acercar aquí." Le dijo el tipo sin hacernos caso siquiera y como si fuese una charla entre ellos dos. "Bastante bien te has asegurado tú con lo de las bestias esas que te hacen caso solo a ti y con el tufo este que estás echando por todo el aire de aquí a muchas millas de distancia."

"Jaques, escúchame porque no pienso decirlo más veces." Le dijo Laki con la voz que daba miedo. "Se lo he dicho a él y te lo digo a ti y a quien haga falta. Nadie, y remarco nadie, NADIE va a poner un dedo encima a esta gente ¿me has oído?"

"Laki, qué…" Dijo mi madre.

"Laki, tú voz…" Le susurré dando la espalda a las mujeres.

No, ya sabía que la había usado, me tocó la mano que tenía en su brazo con suavidad dándomelo a entender.

"Tranquila, si lo que quieres es protegerles yo te ayudaré." Le dijo Jaques suavemente asintiendo. "Me conoces, estas mujeres son normales, nunca vendería a inocentes."

"Lo sé, pero era mi deber avisarte. Ya lo sabes." Le dijo Laki. "Rachel, tranquila, puedes confiar en él, aunque si quieres llevarte a alguien más también lo entenderé."

"Yo voy con ellos." Dijeron Paul y Jacob.

"Jaques, ese es mi sobrino-nieto Jacob, y Rachel es su hermana, mi sobrina-nieta." Le dijo ella suavemente.

"¿Y el otro?" Le dijo él.

"Paul, est une ventouse. (es un pringado.)" Afirmó antes de añadir algo en otro idioma que le hizo sonreír al tipo. "Si vous prenez de lui une faveur parce que je ne veux pas le laisser partir (Si te lo llevas me haces un favor porque no quería dejarle entrar) et comme j'ai maintenant une copine ici et a fait partie de l'équipe réserve, je n'ai pas le choix, mais de l'avoir ici. (y como ahora tengo a su novia aquí y es parte del equipo de la reserva no me queda más remedio que tenerle por aquí.)" Añadió. "Le très ... lourd. (al muy... pesado.) " Sentenció como eligiendo qué decir.

"Ya entiendo." Afirmó. "Entonces me lo llevo a él, a Paul."

"¿Y por qué no a mí?" Le dijo Jacob.

"Jake, tú eres un alfa." Le dijo Laki. "Tienes que quedarte aquí, lo entiendes ¿no?"

"Lleva razón." Afirmó Jacob. "Eso sí, escúchame, Jaques. Como le pongas un dedo encima…"

"No digáis tonterías, yo no toco a las mujeres." Dijo el tipo haciendo un giro de cuello. "Va, Laki, díselo."

"Es cierto." Afirmó ella. "En su educación entra el no tocar a las mujeres, al contrario… si tiene un defecto es que siempre pone la seguridad de las mujeres por encima del resto de cosas, y las veces que le ha tocado encarar a una mujer… bueno, siempre me tocaba a mí acabar su tarea para evitarle problemas." Afirmó mirándole.

"Lo cual te agradezco, ma petite amulette (mi pequeño amuleto)." Le dijo él sonriendo y besándole la mano. "Y ahora… ¿te importa abrirme la puerta, por favor?" Añadió frotándole la mano.

Una vez más, dijo algo en algún idioma raro y luego le dijo que abriera.

"Sigues con las mismas manías." Le dijo él suavemente antes de ir a la puerta para toquetear hasta abrirla.

"Laki, no te entiendo." Le dijo Jacob. "Primero tienes dudas de que esté aquí por algo bueno y ahora le haces ir con mi hermana."

"No acabo de confiar en que esté aquí por otros motivos, pero sé que no le hará nada a tu hermana." Le dijo ella. "Ni él ni yo tocamos a las mujeres. Solo que él no las toca nunca para nada malo y yo… bueno, a las malas no tengo tantos reparos."

"¿Las malas?" Le dijo Sam.

"Las que son como los Cullen." Afirmó ella.

((Por cierto, ahora que caigo, en los libros Meyer dice que los vampiros que firmaron fueron 4 y firmaron con 3 licántropos, uno de ellos Ephraim Black, supongamos que otro es Quil Sr. Y los vampiros por órden cronológico de conversión, deberían ser Edward, Esme, Carlisle y Rosalie, metí la gamba diciendo que Emmet estaba también, pero me confundí porque en la peli salen 3 hombres, y Emmet según Meyer fue convertido en 1935, 2 años después de Rosalie, con lo cual el tratado digamos que se firma en 1934. Así que… pido disculpas y digamos que Emmet también estaba y Rosalie y Esme se quedaron atrás.))

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Paul)

"Papá." Le llamó Rachel entrando por la puerta. "Papá, estamos aquí."

"Juraría que no está." Le dije.

"Claro que está." Nos dijo el tipo. "Hay alguien aquí, y a no ser que tengáis un anciano por aquí, claro, entonces ya me callaría."

"Mi padre no es un anciano." Le dijo mi hermana.

"Y según tú dónde está ese anciano." Le dije.

"En el baño." Afirmó tras contrastar o algo. "Huele a espuma de afeitar."

"¡Papá!" Le llamó Rachel llamando a la puerta del baño.

"Eh, vaya, que visita tan agradable." Dijo sonriendo. "¿Has venido sola?"

"Por esta vez libras." Le dije al tío mientras Rachel le decía que estaba conmigo y con el tío nuevo y raro.

"Ya, claro." Me dijo. "Buenos días, caballero."

"¿Y tú quién eres?" Le dijo Billie con cara de confusión.

"Mis disculpas, soy un viejo conocido de Laki." Le dijo el tipo. "Me pidieron que escoltara a la dama hasta aquí junto con este chico."

"Oh, vaya, así que es cierto, hay más de los nuestros por ahí." Le dijo.

"¿Qué dices?" Le dije yo a Billie.

"Hombre, lleva mascarilla para el olor, como vosotros al principio." Me dijo Billie.

"Digamos que a mí también me hace bastante daño el humo que Laki está echando al aire para mantener a cualquiera que descienda de lobos alejado de esta zona y una zona más ámplia."

"Casi todos los antiguos terrenos de nuestra tribu." Afirmó Billie. "Me llamo Billie Black."

"Un placer, Sr. Black." Le dijo el hombre dándole la mano con modales bastante refinados para ser un tío que iba solo con vaqueros puestos. "Yo soy Jaques Roulet."

"El placer es todo mío." Le dijo Billie. "Y llámame solo Billie, el señor Black era mi padre." Añadió bromeando.

"Como guste, Billie." Le dijo él.

"Vaya, tú no eres de por aquí ¿verdad?" Le dijo Billie cogiendo la caja de pastas que le habíamos llevado. "No, claro que no, tienes acento y eres demasiado educado."

"Ha acertado." Le dijo él sonriendo. "Me temo que no soy americano."

"¿Y qué te ha traído tan lejos pues?" Le dijo Billie demostrando una vez más que era perro viejo y por ello interrogaba con mucha sutileza también.

"Estoy aquí de visita." Le dijo. "A mi amiga Laki."

Había que ver, para el poco rato que llevaba allí y cómo se había aprendido a pronunciar y escribir correctamente el nombre.

"Oh, bueno, supongo que ya sabrá que la situación de la dama es un poco… especial." Le dijo Billie observándole y metiéndose una galleta a la boca.

"Sí, estoy al tanto." Afirmó simplemente. "Pero no debe temer, con este olor ese hombre no se acercará tanto a la fuente del olor. Aunque me temo que no lo necesite. Laki no es una mujer a la que se pueda tener encerrada en una jaula, aunque esta tenga varios cientos de kilómetros cuadrados de área."

"Parece que la conoces bastante bien." Le dijo divertido.

"Digamos que simplemente la conozco lo suficiente." Le dijo el tipo divertido también. "Su familiar ¿me equivoco?"

"Mi tía." Le dijo Billie.

"Oh, hubiese jurado que era usted su hermano." Le dijo el hombre.

"Jaques es un viejo conocido de Laki." Le dijo Rachel a su padre. "¿Te gustan las pastas?"

"Tiene el sello de mi tía." Le dijo él sonriendo. "Pero habrá que felicitarle, ya no son tan duras aunque el sabor sigue siendo muy bueno."

"Nunca ha sido de cocinar." Le dijo el hombre. "Aunque sus asados son los mejores. Y es una increíble máquina cortando y cazando comida."

"¿Tú también consigues la comida por la forma primitiva?" Le dije con ironía.

"¿Cómo lo llamaba ella?" Dijo pensando. "Oh, sí, soy de la 'vieja escuela', sí. Aunque me temo que también hago cosas a la forma actual."

"Otro que la ha visto en bolas." Dije con ironía y acidez pero divertido. "Seth va a tener a alguien más a quien matar."

"Oh, bueno, cualquiera que haya trabajado con ella la ha visto vastante… como su madre la trajo al mundo. Y debo admitir que las vistas merecen la pena, su pelo es precioso y tiene una mirada realmente hechizante." Afirmó. "Pero no es de caballeros hablar de esos temas, menos aún en presencia de una dama."

"Pensaba pasarme a veros más tarde." Nos dijo Billie cambiando de tema.

"Sabes que siempre eres bienvenido por casa." Le dijo Rachel.

"Eso si no te disparan antes." Afirmé recordando cómo Laki me había disparado hacía solo una noche cuando me negué a decirle quién era; según ella 'para que me sirviese de escarmiento y no hiciese tonterías y fuese obediente' y otra que me había pasando rozando un cuchillo que se clavó en la pared la punta cuando me dejaron entrar y según ella 'se le había escapado por accidente cuando intentaba partir un trozo de carne con hueso'.

"Oh, así que así de bien os lleváis." Me dijo el tal Jaques suavemente.

"Tu amiga es una loca, y en cuanto todo esto pase y Rachel esté fuera de su casa le pienso meter una paliza como vuelva a tratarme así." Le dije.

"Yo que tú tendría cuidado." Me dijo divertido. "Si juegas con fuego acabarás quemándote."

"¿Me estás amenazando?" Le dije molestándome.

"Pretendía ser un consejo en previsión de lo que pasará si le molestas demasiado." Me dijo. "Los cuchillos y armas no son lo que mejor usa para pelear."

"Oh, sí, también tira cuchillas de piedra." Le dije.

"Entre otros." Afirmó para zanjar la discursión.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jaques)

Por fin pude regresar a la casa y rodeé la casa hasta el patio trasero para encontrarme con Laki sola sentada en una silla de picnic allí fuera junto a un asador pegando al porche..

"¿Estás sola?" Le pregunté.

"Sí." Me dijo. "Siéntate, estaba vigilando un asado."

"Se supone que no deberían dejate sola." Le dije poniéndome de pie junto a ella. "Después de contarles lo que te ha intentando hacer Lycaon…"

"Sí, bueno, ya ves que no me ha afectado demasiado." Me dijo sin darle importancia. "Ya sabes, estoy acostumbrada a él."

"Ya no tienes por qué disimular." Le dije suavemente para hacerle una caricia. "Lo sé todo. Sé lo que te hacía y sé que cuando volvías de pronto y sin más ni más lo primero que hacías era estar horas bajo el agua no era por higiene."

Aún podía recordarlo, y ví que ella también.

Se había pasado tiempo y tiempo apareciendo de pronto sudada y con restos de arañazos ya desaparecido en líneas un poco más rosas que el resto y yéndose a la poza de agua que usábamos como bañera sin decir nada, obviamente, cuando oíamos gente allí y veíamos la ropa tirada en un reguero yendo hacia la sala de baño ya parábamos y dábamos media vuelta. Algún día había vuelto con las ropas desgarradas en puntos y cubriéndose como podía con su chaqueta.

Debía haber sido un infierno para ella, pero nunca había dicho nada, no se lo había contado a nadie; por eso, aunque yo era un poco más antiguo que ella en aquello, enseguida le había comenzado a admirar un poco, por su vitalidad, por su fuerza de espíritu y también física para ser una chica, por ser muy eficaz y casi perfecta en su trabajo hasta el punto de en poco tiempo haber ascendido hasta ser la mano derecha de Lycaon, claro que ahora, a la luz de aquellos datos de lo que le hacía aquel animal a la pobre, no me extrañaba tanto.

'Fortuna' había sido la única hembra del grupo, así que no era de extrañar que 'Lycaon', el jefe del grupo, la hubiese reclamado desde casi el primer momento como suya; lo que me había extrañado era que ella nunca se hubiese negado, porque al resto, cuando intentaban pasarse lo más mínimo, ya fuera en aquel sentido o incluso quitarle alguna presa o comida o intentar tocar algo suyo, no había dudado en morder, pelear y luchar para demostrar al que hiciese falta que nadie tocaba sus cosas.

Su sentido de territorialidad y posesividad eran las perfectas del animal, nadie tocaba lo que era suyo.

Con cuidado le pasé un brazo por encima y ella se inclinó un poco hacia mí.

"¿Por qué nunca dijiste nada?" Le dije. "Nosotros…"

"Vosotros nada, no hubieseis podido hacer nada." Me dijo. "Y si con ello podía mantenerle bajo control y mantenerme yo segura, supongo que tampoco era tan importante."

"Podrías haberte quedado…" Le dije sin valor para acabar la frase.

"Gracias al cielo nunca pasó nada." Me dijo para levantarse a mover el asado. "Si hubiese pasado algo… no sé cómo hubiese podido afrontarlo."

"Deberías haber acudido a nosotros para ayudarte." Le repetí.

"Y no hubieseis podido hacer nada." Me dijo. "No tuvimos nada que lamentar, eso es lo importante."

"¿Y si lo hubieseis tenido?" Le dije. "¿Y si hubieses acabado como tantas otras?"

"Lycaon le hubiese matado en cuanto hubiese salido si no antes." Afirmó. "Nunca ha sabido controlarse, por eso me da tanto miedo que ande por ahí suelto sin control." Añadió mirando a la lejanía donde los lobos llevaban horas pasándonos informes de rato en rato de que por dónde andaba Lycaon.

Nunca hemos sido excesivamente cariñosos, no es por nosotros, o igual sí, el caso es que va en nuestra raza. Yo por ser auténtico, mis padres eran como yo, y ella por accidente, el caso es que va con la raza lo de no ser excesivamente cariñosos; aunque eso no quiere decir que no sepamos lo que es la compasión o cómo tratarnos entre nosotros y los que son más débiles que nosotros, los humanos.

Suavemente le rodeé la espalda con mi brazo y le hice una presión en el brazo.

"Estoy segura que algún día serás una buena Luperca." Le dije.

Vale, no debería haber hecho referencia a esa loba, pero aunque me golpeó el pecho riñéndome, lo hizo suavemente y al cabo de unos segundos sonrió.

"Vamos… admítelo…" Le dije bromeando. "No me digas que no se te ha ocurrido nunca la posibilidad." Añadí un poco más en serio.

"Alguna vez." Acabó admitiendo.

"Venga..." Le dije aguantándome la risa. "No me digas que no sería genial ir a visitarte y encontrarnos con un par de 'mini-fortunas' gateando por ahí."

"Oh, sí… un par de mini-yos sin padre a la vista y que solo sabrán llorar y cagar y llorar más aún…" Me dijo como contando mentalmente y con los dedos antes de darme un golpecito en el pecho con el dorso de la mano. "Sí chico, lo tenía yo en mi agenda para este año o el que viene."

"Oye, si quieres puedes contar conmigo." Le ofrecí en broma. "Y en la 'Alianza' habrá varios más que se ofrecerían."

"Pero no tengo interés." Me dijo más seca. "Y menos con esos candidatos. No quiero que nadie de mi familia tenga trato con la Alianza, nunca más."

"Vale, vale, tranquilízate, cielo." Le dije. "Lo decía de broma."

"Eh, tú, esas manitas fuera." Me dijo el chavalín de la manada de allí. "Y los pies fuera de ahí, que se pone la comida."

"Vamos Seth." Le dijo Laki. "Jaques solo hablaba conmigo. Y por desgracia, Seth lleva razón, quita los pies de ahí que luego va la carne ahí."

"Perdón." Les dije. "Es que donde vivo no tenemos tanto cuidado con los muebles, desde que se nos fue la última cuidadora cuando se encontró unos bichos muertos en un cuarto."

"Pues macho, la colonia bien que la usas." Me dijo el chaval.

"¿Kenzo?" Me dijo Laki.

"Como siempre un olfato muy fino." Afirmé. "Oh, y chico, lo uso porque fue un regalo que me hicieron, y sí, me gusta este olor." Añadí cogiendo a Laki suavemente por los hombros con una sonrisa solo por el simple placer de tomarle un poco el pelo.

"¿Laki?" Dijo sorprendido. "¡¿La usas porque Laki te la regaló?!"

"Jaques." Me riñó Laki dándome un codazo.

"Nos las regalaba a todos." Le dije divertido al ver cómo el chaval respondía a mis sospechas de tener… 'ciertos intereses' que poco tenían que ver con amistad o camaradería con 'Fortuna'.

"Jaques, que ya vale." Me dijo dándome un golpe más fuerte. "Seth, no te imagines cosas raras que se las regalé porque los tíos apestaban. En serio, cinco minutos con ellos y mareaban. A mí me daban arcadas algunos, pero… al final a base de regalarles a algunos colonias conseguí que comenzase a usarlas y al menos podía estar con ellos un rato sin echar la primera papilla."

"No te creas, que algunos siguen apestando." Afirmé divertido.

"¿Y por qué a mí no?" Le dijo el chavalín. "¿O a Jacob, a Quil? Ellos son familia tuya."

"Dios, Jaques. ¿Tú eres tonto?" Me dijo dándome un golpe y tirándome a la pared que estaba a dos metros de mí. "Mira la que me has liado. Y cuídame la hoguera."

"No te pases." Le dije mientras se iba.

"Lárgate." Me dijo el chico en cuanto estuvo seguro que no nos oían. "Si estás aquí para protegerla ya puedes darte media vuelta y largarte. Nosotros la protegemos."

"Pues lo vas a tener difícil." Le dije. "Yo no me voy a ir hasta que no me eche ella, y creo que no lo va a hacer."

"Ella no tiene manada." Me dijo.

Claro se me olvidaba que ellos se movían en manadas.

"Claro que la tiene, y yo soy parte de ella." Afirmé. "Era parte de su anterior antes de que se pirara y desde luego, ahora voy a ser parte de su manada. Y si no la ha creado seremos una manada de dos."

"De tres." Me dijo pinchándome con el dedo. "Porque yo soy parte de su manada si crease una."

"Eh, par de dos, he dicho que nada de peleas aquí." Nos dijo Laki. "Seth, tú ya conocías las reglas de mi casa."

"No pelear en la casa y los terrenos entre nosotros." Le dijo el chavalito sumisamente aunque sin dejar de mirarme con cierto aire de macho ofendido defendiendo a su hembra que me daba ganas de reírme.

"Eh, Jaques, nada de peleas en la casa o los terrenos de la misma." Me dijo a mí. "Ahora ya estás avisado, y sabes cómo me toca las narices que no haya normas de urbanidad en mi casa. ¿Me has oído?"

"Sí, mami…" Le dije bromeando para hacer que me diese una patada suave con el talón en el culo antes de agacharse hacia el fuego para echarle más leña.