Una vez más, gracias por leer! Y comentar! Queda poco ya...y...espero uqe no me mateis con este final jajaja


La ranita brincó por el sendero acompañada del conejito blanco que masticaba su zanahoria.

La pequeña princesa pelirroja se quedó mirando los animalitos con una sonrisilla y les siguió dando saltos, siendo así los nuevos mejores amigos.

Los tres se dirigieron al castillo de chocolate tras superar todo tipo de obstáculos como dragones de caramelo o suelos movedizos de pica pica y fueron felices para siempre en el reino de la piruleta.

Un par de notas estaban escritas en los márgenes de las hojas, algo arrugadas. La doctora no le dio importancia y ni siquiera se paró a leerlas centrándose en la historia en si. Castle alzó la vista y miró a su terapeuta que leía su manuscrito.

-¿Y bien?-preguntó el hombre, nervioso.

Jennifer sonrió y ordenó las hojas prolijamente.

-Es muy bonito. ¿Esto es sobre….?

Él había estado hablando sobre Alexis, su infancia y su relación con ella durante casi toda la hora de terapia que habían tenido ese día. Se había relajado, en algún momento se había visto superado y no había podido evitar dejar escapar alguna que otra lágrima para desahogarse.

Después de la charla, él le había enseñado su nuevo manuscrito.

-Ese cuento lo inventé para ella cuando no podía dormir con seis años-sonrió levemente-adoraba los conejitos y las ranas… y ella era la princesa pelirroja del reino de la piruleta.

Jennifer asintió y sonrió.

-Me pasaré a otro género…dejo el misterio por un tiempo y escribiré este cuento infantil, pero… por ella.

-Es un buen regalo, Rick.-el escritor asintió emocionado.

La doctora Cooper sonrío y le devolvió el manuscrito.

-Gracias por compartirlo conmigo.

Castle se levantó para despedirse. Estrechó su mano y la mujer se le quedó mirando.

-¿Puedo preguntar…?-señaló su nariz- ¿No estas en problemas verdad?

-¿Llevas toda la sesión pensando que me ha podido pasar?

Su nariz aun tenía un feo moretón y estaba hinchada. Castle sonrió.

-No estoy en problemas. Nadie me ha pegado a propósito, doctora. Fue…Kate-sonrió recordándolo.

-Va…ya.

-Fue sin querer con una pelota de Baseball.

-Eso me deja más tranquila-contestó la doctora, que más como su terapeuta estaban hablando como dos conocidos. Dos amigos.

Finalmente se despidieron quedando para otro día y Castle salió de la consulta en dirección a la doce.


-¿Alguna novedad?-preguntó él, en su espalda, inclinándose por encima de su hombro contra la pizarra blanca.

No supo en que momento había llegado ya que sabía que estaba acudiendo a su hora de terapia y dio un respingo por ello.

-No te he escuchado…

-Lo siento-comentó Castle poniendo cara de niño bueno-Por suerte no me has dado un codazo en la nariz-bromeó-.

-Que gracioso-le sacó la lengua.

Castle había aguantado bromas de Espo y Ryan durante esos días que su nariz se veía como una patata. Y él había bromeado todo el rato con Kate.

-¿Entonces? ¿Hemos encontrado al padre?

-Eso me temo.

Castle frunció el ceño y fue a sentarse a su silla mientras Kate lo hacía en la de ella. Le enseñó una foto.

-Ha aparecido el cadáver esta mañana-suspiró- a tres calles de dónde encontramos el de Patricia.

-¿Y el tipo misterioso?

-Está con Ryan y Espo.

Castle alargó la mano y cogió varios M&M's llevándoselos a la boca y miró a Kate.

-¿Y los niños?

Kate hizo una mueca y negó moviendo su cabeza, mirándolo con pena.

-¿Secuestro?

Kate lo miró viendo en su mirada todo lo vivido con su hija. Castle hizo un gesto.

-Estoy bien, podemos hablar de un secuestro sin problema-dijo serio-.

-No lo descartamos pero tal vez… vieron lo que pasó con su madre y su padre y se escondieron-suspiró-estamos buscándoles sin parar…

-Espero que todo salga bien…son dos niños muy pequeños-desde lo de Alexis, a Castle esos sucesos relacionados con niños le afectaban muchísimo más.

Ambos miraron hacia el pasillo que daba a la sala de interrogatorios, deseando que Ryan y Espo pudieran sacarle algo al sospechoso y encontrar a esos niños que estarían aterrados.

-Yo también lo espero, a veces, un trauma como ese…nos lleva a hacer bastante tonterías…

Castle fijo su mirada en la de ella. Por un segundo pensó que lo decía por él, por sus problemas pero luego comprendió que lo decía por ella misma, por el momento que ella había pasado con la muerte de su madre.


-Hacía tiempo que no te veía, Kate-comentó el Dr. Burke invitándola a sentarse frente a él.

Kate se sentó con las piernas flexionadas frente a su terapeuta y tras unas breves preguntas empezaron a hablar. Ella en sus sesiones solía hablar de todo, su trauma por el disparo que había recibido, su relación con Castle, su pasado, la muerte de su madre como le había afectado.

-Sé que estás aquí por algo en concreto.

Pero desde que había comenzado su relación con Castle no había vuelto a acudir al psicólogo, apenas una vez después de la muerte de Alexis y ya.

-Estoy en un caso…dos niños-suspiró. Ella tragó saliva y le costó tanto como si fuera lava.

Le explicó los últimos acontecimientos de su vida, su aborto, su ruptura con Castle, las drogas, su recuperación, su marcha a Washington, su regreso a Nueva York, la reconciliación con su ex, fue bastante resumida en toda su historia pero… le contó absolutamente todo, desahogándose.

Miró el reloj.

-No te preocupes de la hora. Estábamos hablando de esos dos niños…tu preocupación…- Burke tomó nota-.

Ella asintió.

-Están solos…perdidos…traumatizados-ella se calló y se quedó pensando- Recuerdo…cuando…aquél nueve de enero vi el cadáver de mi madre, en ese callejón…estaba…estaba pálida…y…llena de sangre…y…-Kate sollozó-.

Se permitió una pausa y bebió un vaso de agua.

-Jamás en la vida...corrí tanto...corrí hasta que mis pulmones ardían...y luego...luego intenté olvidarme de todo como mi padre...bebí y salí de fiesta hasta el amanecer...hice idioteces, y en cierta parte comprendo a Rick, pero nada de eso servía por que...nada me iba a traer de vuelta a mi madre... y yo...fui capaz, y decidí que lo mejor sería intentar resolver su caso, pero estos niños-Kate tragó-estan solos e indefensos.

El dr. Burke asintió. La sesión duró unos treinta minutos dónde Kate siguió hablando sobre como podía afectar ese caso a ella y a Castle y luego salió.

Nada más salir de la oficina del terapeuta, recibió una llamada.

Sonrió al ver la foto de su padre y contestó. Quedaron en verse en una cafetería.

-Hola papá-saludó Kate, sentandose.

Jim Beckett se levantó y abrazó a su hija.

-Con vainilla, como te gusta, te lo acabo de pedir-le indicó deslizando su taza hacia adelante. Su hija le agradeció con una sonrisa.

Kate escuchó a su padre hablar sobre su trabajo durante un buen rato, pero cada cierto tiempo miraba el móvil.

-¿Esperas alguna llamada? ¿Debes ir a la doce?

-No solo...Estamos en un caso, y me preocupa...Rick.

-¿Y eso?

-En el escenario del crimen habían indicios de dos niños...y no les encontramos...y bueno, él recuerda...

-Pase lo que pase-Jim acarició su mano-la muerte de su hija siempre estará presente, lo sabes. Se puede vivir con ello pero no superar algo así, Katie.

Kate sintió su labio temblar y apretó más su mano contra la de su padre y asintió.

-Estoy pendiente de él...

-Y él debe estar agradeciendotelo... Eres una mujer increible, hija.

Kate sonrió casi imperceptiblemente.

-Es que papá...él ha avanzado tanto...sé le ve mucho mejor-dijo sin saber que su padre mantenía el contacto con Castle-y...el otro día sin ir más lejos, fuimos todos a comer todos para celebrar el cumpleaños de Esposito...tendrías que haberle visto con la hija de Ryan...

Jim sonrió ante la emoción de su hija explicando eso sobre el hombre de su vida. Por que él lo sabía, un amor como ese era indestructible pasara lo que pasara.

Y él estaba completamente de acuerdo si Kate decidía darle una nueva oportunidad al escritor.

Tras otro café y una intensa charla entre padre e hija, se despidieron decidiendo quedar otro día. Jim regresó a su casa, y Kate regresó a la doce para seguir con la investigación en el caso de los Clark.

Salió del ascensor y se dirigió a su escritorio cuando vio a Castle dentro del despacho de Gates.

-Ella pidió el traslado de Washington de nuevo, señor Castle-le informó Gates a un atento Castle, al otro lado de su escritorio. -Quiso recuperar su vida, y creo que usted esta haciendo un gran trabajo por recuperar la suya.

Castle asintió realmente conmovido al escuchar las palabras de su superior y miró un segundo fuera para comprobar que Kate ya había llegado.

Frunció el ceño y miró a sus compañeros que estaban en sus propias mesas.

Ambos se encogieron de hombros. Se acercaron a ella y le comentaron que cada vez estaban más cerca de la resolución del caso, pero al parecer, más lejos de encontrar a los dos hijos de las victimas.

Kate suspiró cuando Castle salió del despacho de su jefa, bastante tranquilo y hablando distendido con Gates.

Le sonrió a lo lejos y cuando Rick cerró la puerta y se acercó a ella, el timbre del ascensor les avisó que segundos después se abririan las puertas... dando paso en la planta de homicidios a...

-¿Ludo?-murmuró Kate levantandose, sorprendida al comprobar que la vida que había dejado en Washington volvia a ella, lamentablemente en el mejor momento que se encontraban Richard y ella.

Continuará...