Capitulo 25: Invitados

Sábado, 8:45 AM.

Bellamy se detuvo bruscamente en la entrada de la tienda que estaba ubicada en la acera este de la calle Fucsia a comprar cigarrillos con un poco de dinero que había tomado prestado a escondidas del bolso de su madre. Una vez dentro del pequeño establecimiento, el olor a plástico y golosinas se apodero de su nariz. Había también otro aroma, oculto pero presente, como un ladrón .Bellamy no tardo en reconocer esa fragancia, ya que esta siempre impregnaba su hogar. Al parecer, Makino fregaba los pisos con el mismo limpiador que su madre.

La joven Makino , que había sido su compañera de colegio e incluso del mismo salón, no se dio cuenta de la presencia de Bellamy a pesar de la corta distancia de tres metros que había entre ellos. Los audífonos en su sus oídos le impedían escuchar cualquier sonido que no fuese las melodías provenientes de su reproductor musical. Con un trapeador en mano y una cubeta verde a sus pies, limpiaba alegremente los pisos.

La chica parecía un poco estresada, pudo notar Bellamy al mirarla mover el trapeador de un lado a otro , sintiendo también una leve sensación en su cuerpo ,natural dirían los adultos en un chico de su edad con las hormonas al máximo.

Makino debía apurase y terminar antes de las nueve, hora en que abría su tienda a los clientes ansiosos del café matutino o de sus almuerzos improvisados, poco saludables pero llenadores.

Como los cigarrillos…

Con sus veraces ojos por fin separándose casi a la fuerza de la atractiva figura de Makino, Bellamy localizo en el estante a su izquierda justo lo que había ido a buscar. Las cajetillas.

Estaban colocadas de manera uniforme y ordenada en el estante a su derecha, como una fila de soldados listos para marchar. Con la jodida ironía de la vida, estaban puestas encima de las galletas y debajo de los chocolates.

Si, de seguro que un niño a eso iba a la tienda: a buscar cigarrillos para acompañar su almuerzo de dulces y leche sabor chocolate.

Delicioso…

Bellamy se relamió los labios ansiedad. La extraña emoción palpitante que había empezado con Makino se acentuó ante el nacimiento de una nueva idea en su mente.

¿Por qué gastar dinero en algo…si esto podía ser gratis? Lo único que se requiera era un mínimo de coraje, manos rápidas y ningún testigo a la vista. Y aquellos tres requisitos estaban presentes, justo en ese momento con Bellamy.

Como un ladrón…

Si, era tan fácil que el verdadero crimen seria no intentarlo. Estirando sus brazos y dando un paso hacia enfrente, Bellamy se hizo con no solo una, sino siete cajetillas de cigarrillos. Las guardo torpemente en sus parchados bolsillos con tanta rapidez como pudo. Se escuchó como un trozo de la tela del pantalón se rasgaba ligeramente ante el contenido que había sido colocado tan bruscamente, pero resistió a duras penas.

Makino seguía perdida entre la música y no escucho nada.

Bellamy sabía que irse de inmediato antes de que a la chica se le ocurriese dar media vuelta era la decisión más prudente, pero sus ojos se quedaron clavados de nuevo en Makino, incapaces de liberarse.

El cabello de Makino era suave y le llegaba a los hombros con fina perfección, su espalda era pequeña y su cintura curvilínea. Su rostro, aunque Bellamy no lo pudiese ver, de seguro era tan lindo como siempre.

Como una flor…

No era la primera vez que observaba a Makino de aquella forma (en la escuela lo había hecho incontables veces, tanto en receso como en clase) ni tampoco la primera mujer que captaba su atención, pero si era la maravillosa y oportuna primera ocasión en que se encontraba a solas con ella….y el deseo nunca había sido tan intenso.

Estaban a solas… sin ningún profesor, policía o cualquier otro estúpido dispuesto a arruinar la diversión. La sensación en su cuerpo se hizo más fuerte, y su respiración se acelero. Bellamy se relamió de nuevo los labios, con una sonrisa tan grande como su deseo.

Sería muy sencillo de realizar, pensó. Sorprendería a Makino por la espalda, la llevaría al almacén trasero aunque tuviese que jalarla del cabello y rastras, y después….

"¿Pero que estoy pensando….?" La voz de su conciencia saco a Bellamy del trance. No había notado lo mucho que había avanzado hacia Makino hasta entonces. La distancia entre ellos de tres metros se había reducido a tan solo uno.

Vergüenza por la naturaleza vil de sus pensamientos no fue exactamente lo que detuvo a Bellamy , sino mas bien fueron las pocas posibilidad de que aquello resultara con éxito. Era una buena oportunidad, si…pero no lo suficiente. Él momento llegaría de seguro, pero no ese día. Paciencia y prudencia para la insolencia, Bellamy….

Makino remojo el trapeador con el sucio líquido de la cubeta en ese momento , casi derramándola en el proceso. De haberlo hecho, hubiese dado media vuelta y notado entonces la presencia del joven rubio con pensamientos turbios en mente que ya hacia tan cerca de ella.

Como un acosador…

El muchacho soltó un suspiro agitado, tanto de excitación como de alivio. Se alejo de Makino sin darse la media vuelta y abandono la tienda rápidamente. La puerta se azoto tras de él, produciendo que los cristales y la madera crujieran violentamente.

Este ruido si alcanzo los oídos de Makino, quien se retiro los audífonos y miro a la puerta desconcertada, pero para entonces ya no había nadie.

Diez minutos después, cambio la señal de "cerrado" a "abierto", y el viejo Woop Slap fue el primer cliente del día.

Mientras el anciano se preparaba un café de la maquina y Makino le cobraba sonriente, Bellamy ya estaba cerca del viejo deposito de automóviles abandonados, donde dos amigos lo esperaban.

Aquel era un gran día, y pronto Bellamy haría saber a toda la maldita ciudad porque…..


-…Pues porque es tu cumpleaños, tonto-

-¿Lo es? No hagas bromas Ace, que con eso no se juega. -

-Vamos, Luffy. Increíble, no recuerdas ni el día en que naciste….-

Tal vez la broma del año pasado de Ace en la que Luffy creyó inocentemente que era su cumpleaños cuando en realidad era Navidad y comenzó a exigir regalos dobles mantenía al chico un poco escéptico, mas la realidad era tal y como decía el muchacho mayor:

Era el cumpleaños de Luffy, y la fiesta comenzaría en dos horas. Oficialmente a las once en punto de la mañana, pero como todos buenos invitados, la mayoría llegaría sin duda alguna con un ligero retraso.

Garp adornaba el patio y el interior de la casa, con ayuda de los amigos de su nieto. Por lo general, a Garp aquellos muchos le desagradaban un poco, pero debía admitir que sin su ayuda le resultaría imposible acabar a tiempo.

Entre ellos, vio un nuevo rostro que le resulto curioso, sobre todo por su cabello azul.

-¡Hola, soy Monkey D. Garp! Pero soy "Garp" para casi todos, "abuelo" para mis nietos y "viejo" para aquellos que se creen muy listos, pero no lo son- se presentó amablemente a la chica mientras ambos se encargaban de colocar en la pared un cartel que rezaba "!FELIZ DIA,LUFFY!"

-Yo soy Vivi. Un gusto conocerlo, señor- respondió la chica, haciendo una respetuosa reverencia.

-¡"Señor" me has llamado! Increíble- Garp no pudo evitar reír ante tanta cordialidad. No era común ver que los jóvenes de la ciudad fuesen tan respetuosos actualmente, sobre todo si estaban en la atareada edad llamada "adolescencia". La risa de Garp parecía desconcertar a Vivi, quien no supo si aquello era muestra de alegría honesta o tal una forma de expresar que había sido insolente.

En todo caso, disculparse era lo mejor.

-No tienes de que disculparte. Es solo que los mocosos de por aquí son todos unos pequeños groseros. Toma a mi nieto y a su amigo de cejas curvadas por ejemplo…-

-Je, en algunas ocasiones lo son– respondió Vivi, un poco más relajada –En Arabasta, la situación es muy parecida-

-¿Arabasta? ¿Fuiste allí de vacaciones?- pregunto Garp , pegando con trozos de cinta adhesiva y de forma muy chueca el ultimo trozo del cartel. No quedó precisamente muy bien colocado, pero daba igual. A Luffy le gustaría.

-No exactamente – prosiguió Vivi –Yo nací allí. Estoy aquí …bueno, hubo un programa de intercambio, ¿sabe? Y dado a que era una gran oportunidad….

-Intercambio….- repitió Garp distraído mientras admiraba muy orgulloso como iba quedando el decorado -¡Oi, ustedes dos, el pelo de alga y el fumarolas, ya les dije que dejen de pelear! Guarden ese entusiasmo para la fiesta, jaja!-

Garp Abrió un paquete de serpentina y las comenzó a esparcir, entregando unas a Vivi para que lo ayudara .

-Que extraordinario, Vivi, no hacían un programa de intercambio desde mis días de estudiante, los cuales como podrás ver, ya están MUY lejanos. ¡Hiciste bien en aprovechar la oportunidad, tus padres han de estar orgullosos!- felicito Garp muy contento.

-Mi padre- corrigió Vivi de inmediato –Mama falleció cuando yo era pequeña-

-¡Oh, soy un idiota! Lo lamento, no debí…-

-No, esta bien – respondió Vivi sonriente, con voz tranquilizadora –No había forma de que lo supiera. Además, fue hace mucho. Para ser franca, ni siquiera recuerdo mucho a mi madre de todas maneras….-

En ese momento, Nami llamo a Vivi para que la ayudara a guardar el pastel sorpresa en la cocina que ella misma había cocinado. Vivi se excuso con Garp y fue de inmediato a ayudar a su amiga.

-¡Un gusto conocerte Vivi!- le grito Garp mientras la chica se alejaba

-¡Igualmente!-, respondió Vivi, casi tropezándose con Chopper quien en ese momento estaba sentado en el suelo tratando con todas sus fuerzas de inflar un globo, sin mucho éxito.

Garp se quedo parado, pensativo y con las manos en su cintura. Si bien la conversación con aquella chica había sido agradable, era la parte del intercambio lo que lo habia desconcertado un poco. No era nada grave, pero aun así su instinto le proponía cada vez con más entusiasmo que investigar un poco mas al respecto no seria mala idea.

Otra cosa le incomodaba : ¿Por qué Sengoku no le había mencionado nada al respecto? Su compañero no era precisamente el mas hablador sujeto del mundo, pero detalles como esos no solía guardarse para sí mismo, y menos si Garp era el confidente.

Garp pudo haberse quedado allí suponiendo y meditando por horas, pero el sonido de un jarrón que Zoro y Sanji rompieron por estar peleando y Chopper pidiéndole ayuda lo regresaron a la realidad.

Hoy era el cumpleaños de Luffy, su nieto .Ace lo distraería en su habitación hasta las once, y eventualmente los invitados llegarían.

Eso, y no un intercambio ,era lo que le debía preocupar en ese momento.

-Ya lo resolveré luego….- susurró Garp con voz queda- pero por ahora…. - !ME DEBEN UN JARRON NUEVO, PAR DE MOCOSOS! Y tu renito, mejor ve a ayudar al narizón y al flacucho a poner el sistema de audio, ¿vale?-


Calle Fucsia, 10:50 AM

-Sera una fiesta con globos y juegos- repitió Daz Bones, inexpresivo.

-Una estupidez, en otras palabras- agrego Crocodile, con tono sarcástico.

-Exacto-

-No esperaba otra cosa del sombrero de paja y su banda de perdedores-

-Y nosotros vamos a ir….-

-Precisamente. -

Las conversaciones entre Crocodile y Daz Bones eran generalmente cortas y poco expresivas. Daz por su parte no cuestionaba las decisiones de su mejor amigo jamás, pero la decisión de Crocodile de ir a un festejo infantil le resultaba extraña, casi imposible de creer.

Pero mas que nada, no lo entusiasmaba en lo absoluto.

-Maldita sea, se nota a leguas que preferirías meter la cabeza al inodoro a ir al cumpleaños de ese idiota- comento Crocodile con desgano.

-No lo niego- acepto Daz.

-Pues en ese caso, mejor ni vayas. Tu maldita indiscreción puede arruinar el plan, y créeme que no estoy dispuesto a dejar que eches a perder todo. Así que o dejas de quejarte o te largas a tu casa de una buena vez, Daz, tú decides- sentencio Crocodile con seriedad

-...-

-…Eres un cabrón, Bones-

-De acuerdo, iré. Pero mejor preocúpate por estos retrasados y no por mi – apunto Daz, señalando por encima de su hombro con el pulgar a Bon Clay, Galdino y el resto de sus amigos (quienes ,a pesar de que jamás lo aceptarían en voz alta, estaban felices de ir a la fiesta de Luffy) –.Que la probabilidades de que hagan algo estúpido es del cien por ciento-

-Hasta los retrasados pueden ser útiles. Y deja de hablar como el profesor Hawkins. O mejor aún, cállate de una buena vez- le ordeno Crocodile.

-Como sea- acepto Daz, quien ya no tenía nada más que decir en cualquier caso.

Paula caminaba tras de ellos, y esperaba que los profesores no hubiesen hablado patrañas el día anterior. Si iban a degradarse a ir a la fiesta de Luffy, quería que valiese la pena. Sobre todo, no quería que Crocodile se enojase con ella por haberle dado información incorrecta….


De forma paralela, Jango ,Kuro y Fullbody caminaban con la misma dirección que los "Barrocos", apodo con el que se conocía a Crocodile y su grupo.

Jango había pasado toda la noche preparando la infusión. Tenía ojeras y los bostezos no dejaban de hostigarlo, pero a Kuro no podía importarle menos su cansancio.

La infusión era, se podría decir, una versión mejorada de la que Jango había utilizado en Richie el león y Wapol, por lo quela agresión excesiva y la pérdida de consciencia ya no eran un efecto secundario de su droga.

-Recuerda que la infusión se pondrá en el pastel- recalco Kuro con tanta autoridad que ni Jango ni Fullbody se atrevieron a contradecirlo - ¡Y no quiero que nadie se dé cuenta ¡ ¿Entendido?-

-¡Por supuesto!-

A su lado por la carretera,rechinando los neumaticos y con su típico manejar digno de un demonio, paso manejando la profesora Bonney en su automóvil, levantando una nube de polvo y gas de motor que hizo toser a los tres muchachos.

Dentro del vehículo, iban el profesor Kid, Law, Bepo y Apoo.

-¡Nunca fui a una fiesta de este tipo, ni siquiera de pequeño! Son una ridiculez!– seguia renegando Kid, diciendo que ir a una estupidez de ese grado era una humillación total .

-Mas bien no ibas porque nadie te invitaba- dijo Apoo, aguantando la risa.

Empezaron a discutir, y Bonney prosiguió manejando, ordenándoles que si no dejaban de pelear , los dejaría botados en el basurero.

-¡Law, ya quiero llegar! Espero que el pastel sea sabor vainilla, y que haya muchos juegos que…. ¿Law, estas bien? Te ves pálido, igual que ayer- dijo Bepo, preocupado. Su amigo seguía teniendo ese aspecto enfermizo.

Law aseguro que no se trataba de nada, y Bepo le creyó al instante.

El profesor de anatomía podía jurar que no le pasaba nada grave, y aunque así fuese, las enfermedades le daban tanto miedo como si fuesen una mísera hormiga. Además, ya no se sentía tan decaído como el día anterior.

Eso ya era ganancia. Pero su salud ya era lo menos importante, por que en ese día, debía concentrarse y mantenerse alerta, que aquel cumpleaños podía transformarse en un desastre en cualquier momento.

Y él, y los demás profesores, debían evitarlo.


11:00 Am, Cementerio de automóviles

Bellamy encontró a Sarquiss y Lily sentados cerca de un automóvil oxidado. El mismo, quizá, en donde Luffy y sus amigos habían estado cuando ocurrió el incidente de Kizaru alias "Bors" y el poder de la profesora Bonney.

Antes de saludarlos, Bellamy se debía percatar que hubiesen llevado lo que les había pedido. Vio a los pies de cada uno, cuatro botes de plástico color rojo, con una insigne del dibujo de una llama.

"Gasolina"

-Perfecto- susurró Bellamy complacido.

La hora del espectáculo empezara al mismo tiempo que la fiesta de Luffy, al parecer.

Una mera coincidencia que no pudo haber salido más exacta. Y mucho menos,planeada.