Disclaimer: Nada de Cars ni Cars 2 me pertenece; tampoco la maravillosa portada... ni la canción del grupo Panic! At The Disco, a la que hace referencia el título. Todo esto es sin fines de lucro~.

Hey! Quizá sea por mi raro buen humor, pero me resulta infantilmente divertido que el número de palabras totales del capítulo hayan sido 939 :'D... lástima que las arruiné al agregarles mis innecesarias notas sin sentido eweu.

»Aclaración&Advertencia: Bobas Viñetas/OneShots sin mucha conexión alguna, ya que varían por el día; humanizado.

Sin nada más con que retrasarlos... ¡A leer!


#25:
Mirándose a los ojos.


Sei fantastico, McQueen.

Tal vez en otro contexto aquellas palabras le hubiesen irritado, apenado o incluso agradado pero, en esos momentos, sólo le tomaron por sorpresa.

—Hey, ¿a qué se debe el no-insulto de hoy? —preguntó al girarse hacia él cuando se aproximó unos pasos, sonriendo ladeadamente mientras una de sus enguantadas manos aún se paseaba por el vehículo rojo del que estaba tan orgulloso.

Como si quisiese restarle importancia al asunto (cosa que sí era cierta), el italiano se encogió de hombros, acercándose desde la entrada del garaje con paso casual.

—Francesco sólo quería recordártelo —respondió con simpleza y su usual sonrisa antes de rodear su cuerpo con ambos brazos, besándolo al poco tiempo después.

También fingiendo al principio, Lightning rodó los ojos.

—Y eso no tiene nada que ver con el hecho de haber terminado drogado y vagando por quien-sabe-donde ayer, ¿no? —bromeó, dejándose abrazar gracias a su buen humor y, en menor medida, por la sincera sonrisa que le dedicaba el castaño.

Certo che no —bufó, viéndose ofendido cuando el rubio rió ante su expresión… o por volver a notar el oscuro color que rodeaba uno de sus ojos, producto del golpe recibido durante la noche mencionada.

—Te creo, te creo…

McQueen.

—En serio, no estaba siendo sarcástico ni nada —aclaró con jovialidad, divirtiéndose aún más al ver la mueca seria que volvía a dedicarle su novio cuando quiso reprocharle—; sólo iba a decirte que, ahora que ya no eres uno de los líderes en la competencia, deberías empezar a esforzarte por tratar de seguirme el paso, por mucho que eso te vaya a costar. No creo que te guste pasar tanto tiempo detrás de mí, ¿cierto? —bromeó con sagacidad, enarcando una ceja para completar su imagen arrogante.

Aparentando pensarlo, el italiano alzó la vista por unos momentos antes de hablar.

Ha i suoi vantaggi —contestó con amplia comodidad y, obviamente, el sonrojo de Lightning apareció apenas entendió el mensaje que sus ojos caobas le confesaban con claridad—. Además de la buena vista, Francesco puede…

—Sí, no es necesario que sigas —cortó bruscamente, tapándole la boca con una mano al mismo tiempo que desviaba la mirada, apenada, abrumada y resignada a la vez—, aunque sabes que hablaba únicamente de la carrera —regañó mordazmente luego, viéndole asentir y encogerse de hombros por el rabillo del ojo.

Suspiró y, casi a regañadientes, lo soltó. No obstante, apenas bajó la guardia al comenzar a relajarse, sintió su espalda pegarse al deportivo rojo que seguía teniendo detrás mientras su cuerpo empezaba a ser recorrido hábilmente por debajo del uniforme.

Realmente, de lo único que debía sorprenderse era de estar sorprendido al notarse correspondiendo, prácticamente, sentado sobre el capó de su propio auto.

Apartándolo con cierta dificultad, lo más que consiguió fue que el castaño dejase de tratar de desabrocharle el pantalón cuando creía que no se daba cuenta.

Cosa accadere? —preguntó y, aunque al principio lució molesto, todo ello se disipó completamente tras verlo a los ojos.

—Ramone vendrá a revisar que todo esté en orden antes de darle una nueva capa de pintura —se excusó, tratando de sonar convincente por más de que los besos del italiano lo distrajesen más de lo que podía soportar—. Y estoy seguro de que debe estar por llegar.

—Te avisará antes de entrar, McQueen —respondió tan obvia como burlonamente, alejándose de su cuello para apoyar la frente contra la de él—, siempre lo hace, certo?

Bufando, el rubio apartó la mirada. En su lista de cosas por hacer nunca figuraba el darle la razón a aquel sujeto.

— ¿Y qué dices de…? —empezó a decir con confianza, aunque con sus mejillas apenas coloreadas era difícil de tomar en serio por más del esfuerzo.

—McQueen —volvió a llamarle, sereno y tomándole del mentón con la mano que no estaba apoyada a un lado de su muslo—, guardami negli occhi.

Obedeciendo más por cansancio que por quererlo, nuevamente rodó los ojos para centrarse en los determinados orbes caobas del italiano, que seguían fijos en él.

— ¿Con qué tratarás de convencerme ahora? —inquirió al bajar las cejas, escéptico.

— ¿Dejarás de quejarte si Francesco dice que se encargará de limpiar todo para cuando llegue tu mecánico? —preguntó al final, estando bastante tentado a carcajear cuando vio la alarma en sus orbes celestes durante unos segundos.

Y lo debió suponer, desde el primer cumplido que el #1 le hizo al entrar al garaje tras verlo como el único miembro de su equipo ahí.

En retrospectiva, hasta podía admitir que había sido una presa fácil —siempre y cuando las palabras no salieran de sus labios—. Sin embargo, también podía decir que era tan culpable como su inconsciente, que había provocado que le siguiera el juego sin siquiera saberlo… del todo.

—Idiota.

Tras aquel murmuro que precedió al golpe que le dio en el hombro, hizo todo lo contrario a oponer resistencia, quisiese o no, aunque sí tomando bastante desprevenido al italiano, cosa a la que rápidamente podría tomarle gusto después de ver la expresión de su novio cuando fue éste quien quedó contra el deportivo.

Quizás, algunas cosas era mejor no saberlas desde el principio… Salvo las intromisiones que ocurrían en el peor momento posible. Durante aquellos momentos, el #95 habría agradecido ser un poco más consciente de ellas para evitar aumentar —aún más— los momentos incómodos con sus conocidos.

Sólo podía pensar en eso mientras se apretaba el puente de la nariz tras desviar la vista, más rojo que la tintura y el flamante traje carmín que traía puesto Ramone para aquella ocasión.


Hey de vuelta! ¿Qué sería del mundo si las cosas no terminaran dramáticamente mal para Lightning~? Después del pequeño periodo de 'paz' que tuvo, creo que mi cerebro realmente quería molestarlo de vuelta uwu(8).

¿Soy la única que escucha las campanas de boda para mañana~? ¿Sí? Supongo que deberé volver a tomar las pastillas que me recetó aquel payaso que montaba un unicornio rosa disfrazado de Bugs Bunny~ ):.

Y sin nada más para decir... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie por leer~.