Ya había pasado mucho tiempo desde que el grupo de humanos y digimon había abandonado el lugar.

Wizardmon miró por los alrededores, pero no podía alejarse mucho. Elecmon parecía volverse más débil con cada minuto que pasaba.

Wizardomon echó un vistazo cerca de donde él estaba y vio con desolación como todo el ambiente se veía depresivo y solitario.

En ese momento, sintió que algo se movía por entre los arbustos. Tomó su báculo esperando lo peor y en ese momento vio que entre la arboleda emergieron varios tipos de digimon.

Pudo deducir que se trataba de múltiples clanes de digimon que habían tenido que escapar para no ser victimas de los dark masters. Particularmente había un grupo de ellos conformado por criaturas muy parecidas a Elecmon.

- ¿Cómo se encuentra? – preguntó una de estas criaturas que aparentaba ser el lider. Tenia una herida en el ojo derecho.

- No puedo decir si se va recuperar. – respondió Wizardmon.

- Esto es una situación terrible. – replicó el Elecmon líder. – Muchos de nosotros estamos heridos y sin hogar. Todo parece perdido.

- No es asi...- respondió débilmente el Elecmon que Wizardmon estaba cuidando. – Debemos ayudar a los elegidos... – dijo Elecmon.

Otro grupo de criaturas tenía forma de caballo, y todos llevaban un casco rojo con un visor transparente a nivel de los ojos. El líder dio un paso al frente y se acerco a Elecmon.

- ¿Te refieres al grupo de humanos? – pregunto él.

- Si. Omnimon...ellos...- respondió Elecmon débilmente.

- Pero...La batalla es contra los dark masters...son muy poderosos para nosotros...

- Si peleamos unidos...podremos ayudar a vencerlos.

En ese momento otro grupo de criaturas en forma de mamut con una armadura plateada cubriéndoles el lomo apareció en el lugar. El líder también dio un paso al frente.

- El pequeño tiene razón. Si unimos esfuerzos podremos ayudarlos a abrirse paso.

Minutos después, de todas partes empezaron a reunirse grupos de digimon de todo tipo; pequeños, grandes, terrestres, voladores, y de todos los colores.

Wizardmon se llenó de esperanza al ver la cantidad que allí se había reunido, que, a pesar de estar frente a la derruida puerta del Consejo de los Ángeles estaban dispuestos a arriesgarse a luchar por el futuro de su mundo.

Wizardmon alzó a Elecmon en brazos y se subió en el lomo de Mammutmon. Estando en un sitio mas alto pudo hablar.

- Siéntanse orgullosos hoy! Por qué defenderán su mundo hasta el fin! Que esta lucha quede por siempre en la memoria del digimundo. – gritó señalando con el báculo a montaña espiral. – Por nuestro mundo! – gritó ordenando que la caravana de digimon terrestres se movilizara. Al mismo tiempo, bandadas de biyomon y otros digimon voladores pasaron planeando en el cielo dejando una estela luminosa a su paso.

Con el viento cortando en su rostro, se dio cuenta que, era el momento de dejar el miedo y luchar por el futuro...