XV. La carta de Rukia.

"Ichigo, tan bien como yo conoces esa sensación de tener que proteger algo que te importa más que uno mismo. No hace falta que me lo cuestione, lo se, lo he visto miles de veces en tus ojos, tu mirada es como un libro abierto aunque tu no quieras aceptarlo. Hubo un tiempo que viviste sólo para proteger a los demás, incluso de ti mismo. Y hasta hubo un tiempo en que me pediste seguir más tiempo a tu lado, sólo porqué así podías proteger a los que más querías. Se que entiendes este sentimiento, y se que no lo cuestionaras. Lo que aún no comprendo es como no lo intuiste en mí.

No hace falta que te lo diga, ya sabes que Miyako es tu hija. Siento no poder habértelo dicho yo, pero las cosas han salido así. Sí, es tuya y puedes odiarme por todo el tiempo que me quede de vida por haberte robado sus cinco primeros años. Espero que puedas disfrutar los siguientes. Le he contado muchas historias sobre ti, conoce tu vida casi de memoria, pregúntale y verás, te sorprenderá escucharla relatar, es muy lista y siempre te ha echado de menos. Ignoro si se lo has dicho o no, pero deberías, ahora le va a hacer falta tenerte a su lado, más que nunca.

Quiero explicarte el porqué, y quiero que lo entiendas. Si me he decidido por una carta ha sido por varias razones: primero por no terminar gritándome contigo, también porqué quiero que lo sepas todo, que no se me olvide nada, y porqué no se si estás enfadado, no se si quieres hablar o no conmigo y yo no tengo ya tiempo que darte, ni que compartir contigo.

El día que supe que estaba embarazada, estaba contigo ¿sabes? Recuerdo aquel momento sin proponérmelo, esta grabado a fuego en mi memoria. Entonces supe que tenía que protegeros, a ti y a Miyako, como fuera. Me odiarás por no contártelo y correr a nii-sama, lo se. Pero debes comprender algo durante todo este relato, decírtelo era igual que matarte, y hoy por hoy sigue siendo igual. Se que te sonará duro, o casi incomprensible, pero no podía dejarte, no sabía qué hacer para separarme de ti, y tu mismo me lo pusiste en bandeja. Una vez que me dejaste, todo fue relativamente fácil, mucha gente comenzó a darme de lado, y gracias a eso pude escabullirme para hacer mil pruebas, y después hacerme la muerta, esconderme en el mundo humano. El lugar donde vivo no es casualidad, quería estar cerca de ti, pero a la vez lejos. Los primeros años los pasé algo acobardada, y pensando que me había equivocado, que lo mejor habría sido marcharme lejos, muy lejos, pero no pude, algo me lo impedía.

Quiero decirte que si me hubiesen dejado tener a Miyako en la Sociedad de Almas nunca te lo hubiese ocultado, no lo hice por placer, fue una necesidad. ¿Sabes? parece que te estoy viendo gritándome, diciéndome que tú podrías haber sobrevivido, que tú podrías haberlo controlado todo, que ya has vencido a la Sociedad de Almas, y que lo volverías a hacer. Pero no me arrepiento, he podido vivir cinco años con la niña que de otra manera hubiéramos malvivido, seguramente huyendo de los que ahora son tus amigos. Y tú has vivido unos buenos años tranquilo en los que no si se me echaste de menos, tú y yo no acabamos justamente bien.

El tiempo que le resta es tuyo, úsalo bien. Te preguntarás porqué te digo esto, te explicaré todo. No encuentro más salida al problema, Ichigo. No hay manera que me perdonen, no hay manera para que no pueda salir de todo esto sin ser condenada, o bien a muerte, sino a toda mi vida en la Torre del Arrepentimiento. No puedes hacer nada, ni tú, ni nii-sama. Si se llegan a enterar de la existencia de la niña sería peor, no quiero ni imaginar lo que podrían hacerle. Si la mataran, Ichigo, me moriría con ella, y eso no puedo soportarlo. Debes protegerla, ahora te toca a ti. Por todo esto, te pido y te suplico, aunque se que no tengo derecho a hacerlo, que dejes que cumpla mi condena, que no hables con nadie de que la niña es tuya y mía. No te preocupes de su energía espiritual, he hablado con nii-sama y va a quitársela con ayuda de Urahara. Lo siento, pero no queda otra alternativa.

Déjame morir, Ichigo, y así salvaré a nuestra hija. Por favor, no te entrometas, no me intentes salvar, esta vez no puedes, esta vez es cosa mía, debo protegeros yo.

Una vez me dijeron: "Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver", y creo que me la he repetido mil veces, y no encuentro frase que lo resuma mejor.

Quisiera pedirte algo más, no dejes que se olvide de mí, ni que me odie, ni que siga ningún ejemplo mío, he metido la pata en casi todos los aspectos. Cuando le digas todo esto, regálale un gato, nunca le he dejado tener uno, pero esta vez lo va a necesitar. Estaba esperando a que fuera más mayor, y que así tuviera alguna responsabilidad, pero creo que eso yo ya no lo voy a poder ver. Le encantan las películas de dibujos, pero tiene un problema, es que le encanta verlas una y otra vez, aún no he conseguido que las intercale, así que el único truco que se me ocurrió fue esconderle la que más viera en ese momento, sino sería un gran problema para ella y para mí. Decidí que era lo mejor una noche que me desperté, escuché ruidos en su habitación y entre asustada. Pero la niña estaba recitando los diálogos de "El castillo ambulante". ¡¡Imagínate!! Me pegue un susto de mil demonios, y hasta que pude identificar con quien estaba soñando, pasó un buen rato. Esa misma noche escondí la película, están todas en un doble suelo que tiene mi armario. Aunque te debo advertir que con las películas que salen gatos es especialmente obsesiva y puede verlas miles y miles de veces. Puede llegar a ser una tortura, cuídate de ese detalle ¿vale?

Si decides llevártela contigo a Karakura, por favor, no la separes de Daisuke durante mucho tiempo, es su mejor amigo y no soportaría saber que están separados. Se conocen desde que nacieron, aunque Daisuke nació unas horas antes. Es una larga historia que puedes preguntarle a Rika. Rika… ella es como otra hija, aún no se cómo lo va a hacer ella para criar a un bebe, y eso que es mucho mayor que tú. Por favor, échale un vistazo de vez en cuando, que no haga tonterías. Me gustaría que mi parte de la tienda se la quedara ella, la hemos levantado entre las dos y se lo merece.

Bueno, creo que no tengo más recados que mandarte. Sólo que quieras mucho a Miyako, ella no tiene la culpa de todo esto. Si necesitas echarle la culpa a alguien, sabes que es sólo mía.

La carta iba a acabar así, tú no lo sabes ni lo puedes saber, pero ha estado acabada desde hace horas, pero aquí el tiempo pasa despacio y te deja tiempo para pensar. Y ahora que se que no volveré a hablar contigo, necesito decirte algo más.

Siempre te he querido, aunque estuviera lejos, aunque pasaran los años, aunque hiciera estupideces, no ha importado el tiempo ni la distancia. Y ahora que la has parado, yo tengo que volver a separarnos. Lo siento, Ichigo.

Kuchiki Rukia."