Aclaración: Todos los personajes pertenecen a la genial J.K. Rowling y a la Warner Bros. Esta historia está escrita para el entretenimiento. Es un Universo Alternativo.

Aclaración2: El capítulo de hoy es todo desde el punto de vista de Ronald Weasley, Ginny Weasley y Harry Potter.

C25. Un Sanador especial

-& RW &-

Tenía un conflicto interior, por un lado estaba feliz porque su hermana y su novia viviesen juntas, pero por otro lado, siempre había soñado que su novia viviera sola o con una compañera de apartamento menos familiarizada con él. Los chicos y él no podían salir y entrar al apartamento de Hermione a su voluntad y a cualquier hora como lo habían hecho desde que todos vivían en el mismo apartamento; al menos no después del primer desagradable encuentro, aun lloraba de la risa al recordar la cara de Draco una semana atrás, días después del paseo por el lago, verlo rodeado por una Violeta Africana, moviéndose peligrosamente cerca de su cara. Había de reconocer la habilidad de Ginny para sacarle provecho a sus habilidades con las plantas y la cara de Draco era un recuerdo digno de fotografiar, lo cual hicieron sin perder la oportunidad.

Ayer Draco había encontrado en una pared de su habitación, un afiche de su "experiencia cercana con las violetas africanas del tercer tipo" como lo tituló Luna; lo mejor de todo es que el afiche se reusaba a irse y se mantendría intacto varios días más. Ginny le había permitido por primera vez participar junto a ella en una broma, tal vez permitirle ayudarla en eso era el primer paso y algún día le perdonaría todas sus metidas de pata, en esos escasos cuatro meses compartiendo un espacio juntos tal vez ya era hora de dar un paso adelante.

- ¡Hey Gin! –entró Ron a la cocina de las chicas, olía fantástico y aunque la comida era su gran debilidad siempre comía fuera, porque él para la cocina era simplemente negado, al igual que sus compañeros de cuarto, de no ser por Dobby el elfo doméstico que la familia de Draco les prestaba ocasionalmente, jamás podrían comer algo decente. Pero Ginny había heredado las habilidades culinarias de su madre; era más que obvio por el olor a Pastel de melaza, su favorito y no sólo de él de todos los muchachos. Les llevaría un pedazo de ese pastel arriba sólo para después restregarles en la cara que su hermanita sabía cocinar y que ahora él sería el único digno de comer su comida.

- Dime Ronald –aunque debía trabajar primero en ganársela a ella, aún lo llamaba Ronald, lo que significaba que era necesario mejorar las relaciones entre los dos –Y no me llames Gin, sabes que no me gusta.

- Ginny, los gemelos van a inaugurar su nuevo almacén de bromas en Hogsmade y quisiéramos que nos acompañes, es en el número 93 del callejón Diagon –la chica no se inmutó al oírlo y siguió cocinando –no tienes que ir sino quieres, pero de verdad nos gustaría tu compañía, es que tu alegras las reuniones.

- No tienes que actuar como un tonto conmigo Ronald, no me gustan las personas zalameras –La mirada de Ron se clavó en el piso y al parecer se había derrotado el mismo, en el primer intento –aún debes aprender a manejar las situaciones a tu favor –definitivamente su hermano era muy lento para todo, ahora ella le enseñaría un poquito cómo debía convencer a alguien –Porque si quieres que te deje llevar un poco de mi torta de melaza para tus compañeros tendrás que darme algo más que una invitación a una tienda, a la cual ya me habían invitado desde hacía unos días

La relación de Ginny con los gemelos se había restaurado apenas volvió a pisar suelo Inglés. Varios de los inventos de la tienda estaban patentados a su nombre, por ser ella la artífice de sus creaciones; pero este asunto era desconocido para el resto de su familia y amigos. Ella era una negociante y había visto las magníficas posibilidades de la tienda de bromas desde que tuvo sus 14 años y les propuso muchas ideas que luego fueron productos altamente comerciales; aunque de dónde habían sacado el dinero para financiar su negocio aún permanecía en el total secreto de estado por parte de los gemelos, pero como se llamaba Ginevra Weasley algún día sabría toda la verdad de boca de ese par de malandrines.

- Pero … cómo … Ginny.

- Ron, no te preocupes Herms y yo vamos a ir a la inauguración, Fred y George se quedaron con nosotras hace dos noches y hablamos hasta el amanecer de todo lo que tienen planeado para ese día. –la risa iluminó la cara de Ginny, al parecer ellos también conocían a Ginny mejor que él mismo.

- Gracias Ginny

- ¿Por qué me agradeces?

- Por permitirme entrar un poco en tu mundo, yo sé que me comporté contigo como un patán y …

- No tienes por qué pedirme perdón.

- Sí, Ginny debo hacerlo. Dije muchas cosas duras de ti y no sabía lo que hacía, simplemente el dolor y mi ignorancia hablaban por mi. E indispuse a todo el mundo en contra tuya, te hice la vida difícil y forcé a que te fueras con Bill a Francia y cuando volviste y te vi llena de cosas muggles -Agachó la cabeza –Me sentí amenazado por tu presencia, no tenías magia en ese momento, pero ejercías una influencia tan grande en cada paso que dabas. Sabes que Sirius te consideraba una digna Black por las cosas que hacías y el señor Potter te observaba como si fueses su hija, al igual que Señor Pettigrew y Señor Lupin y sólo había pasado un mes Ginny. Luego vino tu relación con Draco y ahí todos realmente te pusieron la atención que parecías querer para ti.

- Nunca busqué que me prestaran atención Ronald –había vuelto la distancia entre los dos.

- Ahora lo sé Ginny, pero permíteme hablar. Como supiste después Draco estaba comprometido a casarse con Greengrass desde que tenía 2 años y es algo a lo cual no podrá deshacerse, esa era vox populi y el que te involucraras con él, nos descolocó a todos, excepto a Sirius, ahora supongo que él sabía algo que nosotros desconocíamos. Eso alarmó a mi padre y a mis hermanos, excepto por supuesto a los gemelos, a ellos no les sorprende casi nada. Incluso Harry se sintió amedrentado con tu presencia, ahora lo veo con claridad. Y yo en vez de preguntarte acerca de lo tuyo con Draco, decidí creer lo que todos decían y te juzgué –El silencio se adueñó de la cocina por unos minutos, hasta que el sonido de la tetera rompió la incómoda situación. –Ginny sólo quiero pedirte perdón porque me he comportado como un total idiota y quiero tener una oportunidad para ser un hermano de verdad, alguien en quien puedas confiar y ¿quién quita algún día puedas amarme como yo lo hago ahora?.

- Ron, te repito que no tienes por qué disculparte conmigo.

- ¿Por qué eres tan terca y me sigues diciendo eso?, eres peor que yo y eso ya es mucho decir.

- No Ron, no me he hecho entender, no tienes que pedirme perdón, porque hace mucho que te perdoné. He entendido las circunstancias que te han llevado a actuar como lo has hecho y lo entiendo, de verdad que sí. Sólo que quería oírte hablar y me explicaras las cosas con tus propias palabras.

- ¿Entonces me habías perdonado y me estabas haciendo sufrir a propósito? –Ron más que enfadado parecía divertido.

- ¿Me perdonas tu a mi? –la cara de sorpresa de Ron aún no cambiaba así que ella agregó –También eres mi hermano. Ron en cuanto a lo de la sala de menesteres

- Deja así, ya pasó.

- Creo que no hablar de las cosas es lo que nos ha llevado hasta este punto Ron. Y de verdad quiero pedirte una disculpa, no por colgarte en el árbol. Eso estuvo fantástico –La risa de Ron la relajó un poco –Me disculpo por no haber reaccionado a tiempo, pero es que me congelé y no supe lo que debía hacer.

- Ginny, jamás sentí rencor por ese hecho. En serio, entiendo que te hayas quedado así. Yo lo he hecho cientos de veces, pese a mi entrenamiento como auror. Incluso en una ocasión mi falta de reflejos influyeron en que un hombre muriera.

- ¿A qué te refieres, Ron?

- Cuando nos atacaron los mortífagos y el padre de Neville murió. Yo dudé por unos instantes y eso hizo que el señor Longbottom tomara una dirección distinta, estoy seguro que si hubiese hecho las cosas de otra forma, todo sería hoy muy diferente –Ginny trató de hablar, pero Ron con un gesto la detuvo –Después mis compañeros aurores, Harry, el señor Potter y Hermione, me hicieron ver que eso había sido un error lamentable. Pero la vida continúa. No me voy a llenar de sentimientos de culpa por cada error que cometí en el pasado porque eso no me llevaría a nada. Además estamos en guerra y las decisiones se deben tomar rápido y uno no siempre está sintonizado para hacerlo.

- En eso tienes toda la razón. A veces me siento presa con tantas cosas. La muerte de varias personas. Nimue desaparecida.

- Ginny –Ron la tomó por ambos brazos y le hizo verlo a la cara –Por eso me entreno a diario. Quiero mejorar mis reflejos.

- Es fácil decirlo, Ron. Pero me es tan difícil hacerlo.

- Olvídate de quién te enseña, Ginny. Aunque no lo creas yo odiaba a Snape y a muchos Slytherin al iniciar el colegio, pero poco a poco nos fuimos acercando un poco y ya vez. Ahora me considero amigo de Draco Malfoy.

- Draco es insufrible

- A veces lo es. Lo de tu y Draco …

- Fue un error Ron. Y realmente ese asunto con él, está muerto y sepultado.

- Me alegra oírlo, Ginny. Vez, es un error que ya se superó –La chica rió, causando que él la siguiera.

- Espero que Nimue esté bien.

- Deseo lo mismo. Percy está muy triste por todo. Es por ese tipo de asuntos que quiero estar mejor preparado para la siguiente vez. Así que te pido, que le des una oportunidad al entrenamiento que el profesor Dumbledore quiere darte. Pero prepárate para la próxima porque estamos en guerra y ella no nos va a esperar.

- Lo sé –permanecieron callados, pensando en la charla –pensaré en lo que me dices, Ron.

- Gracias Ginny –Ron trató de acercarse a la chica, pero ella extendió su brazo y no le permitió que se acercara.

- Pero eso de amarte, déjalo para tu noviecita querida. A mi no me vuelvas a salir con nada de esas cursilerías porque no respondo por la cordura de mi respuesta –Apuntó su dedo a la alacena donde guardaba Hermione las tazas y la porcelana –Ahora trae un plato para que alardees con mis creaciones

Ron salió satisfecho del apartamento de las chicas. Sostuvo una buena charla con Ginny. No había salido con ninguna enfermedad rara, ni se sentía mal del estómago, tal vez la chica de verdad no recordaba o si tenía suerte lo habría perdonado.

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Los días empezaban a sucederse con rapidez Las tres chicas compartían una amistad muy cercana, como si se hubiesen conocido de toda la vida, eso hacía que el mundo de los cinco chicos se pusiera de cabeza, estaban acostumbrados a que la vida de las chicas girase entorno a ellos y no ellos estar pendientes de cuanto ellas hacían o dejaban de hacer. Tanta camaradería entre ellas, simplemente los hacía sentir fuera de lugar y todos detestaban estar en un segundo plano.

- No es oficial todavía, pero pronto lo será –anunció un triste Ronald Weasley –Las mujeres de San Mungo han sido declaradas oficialmente desaparecidas.

- La Tía Bella ¿también? –Preguntó Draco. En su familia todos sabían la verdad. Quien-No-Debe-Ser-Nombrado había sido el autor de esa desaparición y para esa hora su tía y las otras mujeres debían estar muertas. Sin embargo era difícil aceptarlo. Su tía era una mujer muy complicada de llevar y todo alrededor de ella era ridículamente absurdo pero era su familia y la quería.

- Sí Draco. Las dieciséis mujeres. Lo lamento mucho Draco.

- Lo sabíamos. Dejaron de llegarnos las amenazas contra tía Bella. El mismo día que desapareció. Era una verdad a gritos.

- Es una pena que tanta mujer haya desaparecido. Con la falta que hacen –Dijo William en voz alta. Todos lo miraron sorprendidos pero permanecieron algunos minutos más callados –Tengo algo mejor para hacer que estar rumiando la tristeza –los cinco chicos estaban cabizbajos en el salón de televisión del apartamento de los hombres –hace unos días vi una película muggle que me ha dado una gran idea.

- Bien destápala William –apuró Ron.

- Estamos aquí solos y las chicas están allá abajo, teniendo su día de chicas, ustedes saben.

- Al grano que se desperdicia la fría, William –Los rodeos de William desesperaban a Draco –Dilo de una buena vez.

- Bien, emborrachemos a las chicas y les sacamos la verdad que nos vienen ocultando hace semanas ¿Qué dicen?

- ¿Y qué le vamos a sacar a Luna, que ama a Neville con todo y su locura? ¿La fecha donde los snargles estén de apareamiento? –argumentó Ron

- ¿Y de Hermione qué? ¡Oh! Ron hazme esto, dame aquí, tráeme esto, toma aquello, Ron, Ron Ron –imitó Harry con sorna.

- Mira Potter si tu quieres … –Ron se levantó yendo a buscar a Harry al otro lado, todos hablaban al mismo tiempo, en un instante todos callaron y se escuchó decir

- … todos queremos saber con quién lo ha hecho Ginny –el silencio cayó en el lugar, nadie se atrevía a decir nada, sólo esa frase dicha por William flotaba en el ambiente

- Me parece una excelente idea –si las cosas debían forzarse así sería. Pensó Draco.

- Es un reto Draco, pero tendríamos que hacerla cantar todo lo que ella tiene por decir –abonó William.

- Están hablando de mi hermanita. Ella es muy buena para que traten de manipularla de esa manera –Ron se sentó, enojado por la situación.

- Basta ya Ron, ella no es tu hermanita. Es una mujer hecha y derecha que puede hacer lo que quiera –al fin Harry había hablado, nada quería más en su vida que preguntarle a Ginny acerca de sus asuntos. Pero cada vez que trataba de acercársele ella lo ignoraba olímpicamente, tal vez al estar con todos los otros dijera algo más.

- Además aparte de ti Ron, todos los que estamos en este cuarto hemos tenido nuestros fantasías con esa pelirroja hermana tuya, que está buenísima –la carcajada de todos afirmó lo que era una verdad a gritos y que sólo Draco se atrevió a decir en voz alta.

- ¡Hey! Eso no es cierto.

- Ron, ¿acaso tu también has tenido tus movidas en la ducha con tu hermanita?

Todos contuvieron la risa tras la aseveración de Draco. Sólo por ver la reacción lenta de Ron, quien demoró bastante en entender la insinuación. Después de que verlos en el piso revolcándose de la risa. Ron hechizó a Draco con piernas de gelatina y al resto de los chicos los llenó de mocos murciélago. Le enseñaría ese particular hechizo a su hermana, ella le sacaría mucho provecho. Tal vez con eso dejara de pegarlo al techo.

Cuando llegaron al apartamento de las chicas sólo encontraron a Hermione y a Luna, Ginny había salido a una cita que Madame Pomfrey había pedido para ella en el hospital San Mungo por una alergia. Todos esperaban ansiosos la entrada de Ginny, el plan de William funcionaría y Harry esperaba ansiosamente la entrada de la chica al lugar. Por fin escucharía hablar a esa pelirroja que rondaba sus pensamientos.

Neville y Luna salían a dar un paseo en vista de la tirante situación que se estaba generando en el lugar, Ron y Hermione estaban discutiendo en la cocina como siempre. Se alejaron del par de enamorados porque sabían dónde terminaban ese tipo de discusiones. Draco, William y Neville esperaban a Ginny en la sala de estar. Cuando la chica entró notaron lo feliz que lucía. Acababa de llegar de San Mungo y estaba radiante, una sonrisa le llenaba el rostro.

- Hola todos, lindo día

- ¿No estabas en San Mungo? –preguntó William.

- Sí, de allá vengo. Primero me hicieron pasar con unos aprendices de sanadores, pero había exceso de gente y me remitieron a un hombre encantador, además de atractivo. Él se hizo cargo de mi caso.

- ¿Qué tan bueno estaba?

- ¡Hermione! –Ron le gritó impaciente

- ¿Qué? ¿Cuántas veces has visto a Ginny así de entusiasmada con algo? –Ron quedó perplejo sin poder responder –¿Ves? Así que quiero saber más de este sanador apuesto. Me están dando ganas de conocerlo. Continúa Ginny.

- Gracias Herms, bueno me revisaron. Gracias por preguntar, estoy muy bien. La ecopafía salió bien.

- Ecografía –dijeron Hermione y William al tiempo.

- Eso, ustedes saben. Bueno por suerte no me hicieron un examen ginecológico, porque realmente me hubiera dado vergüenza que ese bello, bello sanador me viera, antes de nuestra primera cita.

- ¿Tienes una cita con él? –Ahora todos le preguntaron al tiempo, excepto Draco que estaba sentado en la silla muy divertido con la charla.

- Pues ya la tuve y …

- ¿Cómo? Ginny te estás volviendo loca, ¿Cómo vas a tener una cita con un extraño, sin siquiera conocerlo? –Ron se levantó indignado de su silla

- Ron, se supone de que eso se tratan las citas ¿no? –Hermione no pudo evitar la risa al recriminarle a su novio por su reacción.

- Pero no es el punto, pudo ser un loco mortífago, no sabemos quién es –añadió el hermano.

- Pero ustedes lo conocen, su nombre es Michael Corner, me dijo que había estudiado con ustedes. Un compañero de clases estuvo en Ravenclaw –Todos permanecieron en silencio, cada uno meditando lo que podía pasar ahora.

- Realmente Michael Corner es un hombre atractivo, Ginny. ¿Y me dices que ahora es sanador? –Hermione quería romper el silencio, claro que ella sabía que Michael era sanador y muy bueno, mucha gente había hablado de la habilidad que tenía y de su graduación con honores en la profesión de medimago, además de su forma de tratar a las chicas.

- Sí está empezando a especializarse en mujeres Herms y lo vieras, es muy guapo. No diría mentiras si dijera que fui la envidia de cada enfermera y sanadora cuando salí de su mano del hospital.

- ¿De su mano? –Ron gritó exasperado.

- ¿Tienes que repetir cada palabra que digo, Ronald?

- ¿Y A dónde te llevó? –aunque Hermione sabía que preguntar más era echarle leña al fuego, no podía con la curiosidad de saber lo ocurrido.

- A un restaurante francés algo nuevo que queda en el centro de Londres, Michael conoce mucho de los muggle y unos amigos de él acaban de inaugurar el lugar, la comida es realmente deliciosa y como él sabía de mi vida en Francia pensó que ese era el mejor sitio para empezar a salir.

- ¿Cómo supo que habías vivido en Francia y cómo que empezar a salir? –Ron volvió a preguntar

- Es mi médico, tenía que contárselo todo –Mientras decía todo una sonrisa pícara ilumino la cara de Ginny, cosa que no pasó desapercibida para ninguno –Además sabe escuchar a las chicas, es un gran conversador, muy galante, ¿ya dije guapo? –Hermione asintió sonriendo al ver la felicidad en la cara de la chica –Y claro Ron esa fue nuestra primera cita y mañana nos veremos nuevamente.

-No si yo lo impido

- ¿Perdón? –miró con incredulidad la chica –Prohibirme quién, y qué cosa Ronald Weasley.

- Lo que quiero decir … –Ron trataba de arreglar su recién metida de pata, conocía el genio de su hermana y si había algo que realmente le molestaba era que trataran de obligarla a hacer algo en contra de su voluntad.

- Mira, si no estás colgado de tus bóxer del techo de este apartamento en este instante, es porque yo vivo aquí y me parecería horrible, verte todos los días pegado como plasta. Te aseguro Ronald Billius Weasley no ha nacido el mago que sea capaz de despegarse de mi famoso hechizo de pegatina antes de tres o cuatro días. Si tienes alguna palabra inteligente por agregar, dila o si no cállate –Todos permanecieron callados en el lugar, el único que añadió algo fue Harry.

- Él utiliza a las mujeres y las bota como objetos usados, lo hace todo el tiempo, lo hizo en el colegio, lo hizo mientras estaba estudiando para sanador y lo hace ahora que está en su especialización, toda la comunidad mágica lo sabe –La voz de Harry parecía carecer de emoción alguna, cosa que impresionó a los presentes, pero no a todos engañó.

- No veo diferencia alguna con lo que han hecho ustedes toda su vida, han conocido a cada chica, han jugado con ella y la han botado después, ¿En qué difieren? ¿Que él lo hacía con las chicas que tenían magia y ustedes corrían tras las muggles de la ciudad? –Ginny lo observaba con bastante enojo, esperaba a su hermano gritándole cualquier tontería pero era Potter quien tenía el descaro de decirle algo.

- Yo sólo te estaba poniendo al tanto de los hechos, tu eres libre de llevar tu vida a tu manera –Harry se levantó y fue por una cerveza de mantequilla a la nevera.

- Harry tiene razón Ginny, él es cosa seria con las mujeres. Con decirte que los dos teníamos una especie de contienda para ver quién tenía más chicas –William sonrió recordando.

- William, ¿de verdad eso hacían con Michael Corner? –Hermione preguntó incrédula.

- Pensé que lo sabías Hermione, había una especie de apuesta tácita entre los dos, competíamos por las chicas, en el colegio él fue el indiscutible ganador. Nos sobrepasó a todos por un buen número, claro que no habían muchas chicas pero igual él estuvo con todas, creo que sólo faltaste tu.

- William, ¡Qué acabas de decir! –Hermione se puso colorada ante la insinuación de su amigo.

- Vaya ese Michael debe ser realmente bueno –apuntó Ginny, para picar el humor de los muchachos.

- Eso escuché –Hermione se sonrojó al oírse decirlo en voz alta, la mirada de su amiga la incitó a seguir hablando –En el baño de las chicas escuché muchas veces hablar de él y lo bien dotado que estaba ¿me entiendes? –Hermione tenía una cara de diversión pero al ver la expresión de su novio tuvo que agregar –No me mires así, yo nunca estuve con él, William lo dijo. Sólo repito lo que oí.

- ¿Y nunca te dio curiosidad Hermione? … Perdóname Ron, pero no muchas veces las chicas hablan en el baño de un hombre en esos términos. Usualmente no nos importa hablar tanto acerca del físico porque es evidente –Hermione sonrió –Vaya, ahora sí tengo curiosidad.

- Ves lo que has hecho Hermione, para qué le dices todas esas cosas a mi hermanita.

- Tu hermana aquí presente, no es la hermanita de la caridad. Es mayor de edad y te aseguro que no es chica para vestir santos, Ron. Ni que lo haya hecho –esto último lo agregó con voz sarcástica.

- ¿Y por qué no puede serlo Hermione?, ¿Por qué hablas así de ella? –al ver la cara de su novia, entendió que desconocía asuntos relacionados con su hermana –por qué soy el último en enterarme de las cosas, ¡Claro! No le digan a Ron, porque él no merece saber … -Ron se paseaba por el lugar, expresando su desconcierto ante una verdad que se reusaba a aceptar.

- Oigan, ustedes dos están hablando de mi vida privada como si no estuviera presente, así que por qué no dejan de utilizarme como material de discusión –Ginny interrumpió la diatriba de Ron.

- Tu empezaste con lo de Michael –le dijo furiosa Hermione y Ginny abrió sus ojos al oírla –lo siento Ginny mi enojo no es contigo, sino con el cabeza dura de tu hermano.

- Tranquila amiga ya sé que estás enojada con el troglodita aquí presente, pero te propongo algo ¿Qué tal si vamos a tu cuarto y me cuentas todas las historias de mi cita de mañana?

Hermione estaba bastante enojada con la actitud de Ron y decidió seguirle el juego a su compañera de apartamento. Se levantó e hizo ademán de dejarlos en el lugar mientras se retiraban hacia su habitación.

- Adiós chicos quedan en su casa, nosotras nos despedimos de ustedes. –las dos chicas se abrazaron de forma cómplice, cuando habían avanzado hasta la entrada del cuarto, Hermione se volteó y mirando a Ron agregó –y olvídate de volver en varios días por aquí Ronald. Hasta mañana chicos –una vez asolas las cosas siguieron el curso de la conversación, Hermione le contó a Ginny todo lo acontecido en el colegio con Michael –Ginny, sé que te molestó las advertencias que dijeron de él en la sala, pero como ves todo eso es verdad.

- Estoy viendo Herms, de verdad estoy pensando en lo que me dicen.

- Te puedes equivocar al salir con alguien como Michael Corner, Ginny.

- Yo no empecé nada, él fue quien insistió en que saliéramos. Es un hombre muy atractivo, tiene una buena profesión, es galante y no sé, tiene algo que es bastante atrayente.

- Le gustan tooooodas las mujeres.

- Le gusta a todas las mujeres y lo tiene más grande que todos los que conozcamos –las chicas rieron.

- ¿No es apresurado salir con alguien, Ginny?

- No lo sé Herms, de verdad no me propuse salir con nadie. Sólo que él fue bastante insistente de verdad, me agradó hablar con él, –se quedó callada por unos momentos, mientras recordaba la tarde que pasaron juntos –A él no le importa que sea squib o muggle o mágica, me habló a mi como a una persona normal, eso realmente fue lo que me motivó a salir con Michael en primera medida, claro está que le podemos añadir que cada vez que se reía, me iba derritiendo un poco. –rieron.

- Me gusta oírte reír, amiga –Hermione la abrazó –Sólo quiero verte bien y relacionarte con alguien como Michael no creo que sea la mejor de las ideas.

- Alguna vez me enamoré perdidamente de alguien, Hermione. Su nombre era Alain, era mayor algunos años, estudiábamos en el mismo colegio y por él me hice mi primer tatuaje. No es que quisiera tenerlo, pero moría de ganas por acercarme a él y que me notara. Resultó que él sentía lo mismo por mi. Él me enseñó muchas cosas, me quiso y respetó mis deseos por encima de los suyos. Siempre quise que mi primera vez hubiese sido con él, pero las circunstancias no se dieron. Después terminamos alejándonos, él siguió su camino y yo empecé a hablar con las plantas y el resto ya lo conoces –Hermione la miraba con atención y con demasiadas preguntas –Lo que quiero decir es que Michael es del mismo tipo de persona. Va a respetar mi decisión y va a esperar hasta cuando esté lista. Él no me va a presionar para que haga cosas en contra de mi voluntad.

- ¿Cómo lo sabes?

- Lo sé, Alain y Michael son parecidos. Demuestran el amor que sienten por el género femenino sin pudor ni recatos pero cuando hay alguien que realmente les interesa, permiten que ella sea quien los guíe en cuanto a la relación.

- Has tenido mucha experiencia con hombres

- ¡Hey! Sonó a que soy una fácil, amiga –risas

- No, yo sólo he estado con Ron, con nadie más, tu sin embargo …

- Bueno si quieres una lista te la daré

- Deja de bromear

- Pero puedo hacerla ya mismo si quieres

- Chicanera

- Tonta, mira que sólo conoces a mi hermano

- Él es un gran hombre

- Lo sé, me he dado cuenta de lo mucho que te quiere.

- Sí –una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en el rostro de Hermione –yo también lo quiero mucho.

- Me alegra tener una cuñada que valga la pena, porque la otra que conozco, brrrrrrr. –Las dos rieron un poco antes de dejarse llevar por el sueño –Y para tu información, no he estado sino con un solo hombre en mi vida –Hermione la miró con cariño. Adoraba ese tipo de conversaciones con su amiga, ya no se resistía para hablar de Ronald y eso hacía más fácil la situación –Lástima que terminara siendo un patán. Me trató horrible la última vez que nos vimos.

- ¿Fue el muggle del hotel en Francia?

- Aja –Ginny se sintió triste en ese instante –Si no hubiese sido por Nimue, hubiese sido muy difícil para mi, superar las cosas con André. No siempre es fácil confiar, especialmente cuando los hombres te siguen y buscan una única cosa. Eso sí te aseguro que muchos terminaron bastante mal cuando quisieron propasarse conmigo –ambas rieron pensando en lo dicho –Son muy pocos quienes respetan la voluntad de la mujer.

- Ron no es así, creo que quien lo atosiga todo el tiempo soy yo –Risas más fuertes que antes –Ron te quiere de verdad, Ginny. Y desconoce tanto de ti que por eso dice todas esas burradas.

- Lo sé. Ron es muy torpe para hablar de los sentimientos de otras personas. Ninguno de mis otros hermanos es tan torpe como él. Pero sé que es inteligente, al fin y al cabo te tiene a ti.

- Hay amiga, me alegra oír que entiendes a Ron. En verdad él desea mejorar las cosas entre los dos.

- Lo sé Herms. Sólo que no voy a facilitarle las cosas –se rió al ver la expresión de su amiga –Si me hago de rogar, se sentirá más comprometido en cumplir mis caprichos.

Ambas rieron cómplices durante el resto de la noche. Ginny observaba a la castaña hablar y contarle un poco de cómo había llegado a Hogwarts y se había enamorado perdidamente de su hermano. Oírla hablar de esa forma la hacía sentir viva por dentro. No recordaba mucho de su niñez junto a sus hermanos pero había afianzado bastante su relación con los gemelos y Charlie. Incluso ahora con la desaparición de la novia de Percy había logrado entender su forma tan irracional de proceder. Pero con Ron la situación era distinta, ella sabía que quería a su hermano, pero le era muy difícil dejárselo saber. Reconoció que sentía a Londres mejor que América, allí dejó grandes amigos, muchas experiencias pero aquí. Se encontraba su verdadera familia y la que la había adoptado, como esa chica que nombraba a su hermano en sueños.

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Vivir en el Londres muggle le había brindado a Harry la mayoría de cosas que buscaba, un sitio para él solo, sus amigos a la mano, noches de fiesta, largas horas hablando de Quidditch y de cuanta cosa querían. Aunque le había traído una compañera con la cual no estaba muy contento: "la soledad". Si era totalmente honesto esa era la razón principal de aceptar tener una novia "oficial", aunque empezaba a arrepentirse por el cambio de su chica, ahora lo seguía cada dos por tres, apareciéndose cuando no debía y llorando porque él no le prestaba suficiente atención. Llevaban meses juntos y al principio ella había entendido que él tenía su propio espacio y aunque no lo habían hablado con palabras, ello lo aceptó así, tal y como era. Pero ahora con esa perseguidera, simplemente quería desaparecer, por eso esa noche salía en misión hacía Turquía, unas semanas lejos de ahí le caerían de maravilla.

Observó a Ron entrar al apartamento, traía en sus manos algo que olía fantástico, si su nariz no le fallaba era torta de melaza, su favorita. Tal vez su amigo se había encontrado con Dobby en algún momento, porque olía como esas tortas que el elfo de Draco fabricaba especialmente para él. Ese elfo doméstico era un pequeño ser muy interesante y extraño. Siempre que lo veía estaba por ahí ofreciéndole pisar el piso que él caminaba para verlo contento. Extrañaba al elfo … no podía negarlo, de una u otra forma se había robado el corazón de todos sus compañeros, pero la partida de la madre de Draco hacia Francia tenía graves consecuencias para ellos, se habían quedado sin quien los ayudara en la cocina.

Ron se dejó caer en las sillas del comedor, su amigo estaba actuando raro. Últimamente no lo determinaba mucho y escasamente le brindaba un corto saludo. Pero eso iba a terminar hoy mismo.

- Bien Weasley hoy también me vas a ignorar o vas a correr a los brazos de Hermione para que te salve

- No sé de qué hablas, Potter –Harry había entrado al lugar y empezaba a molestarlo nuevamente. Desde que Hermione vivía unos pisos debajo de ellos, su amigo era distinto.

- Bien, y ahora tampoco soy digno de que pronuncies mi nombre, algo debe estar realmente molestándote, para que me llames por mi apellido, querido amigo.

- Déjame en paz, no estoy de ánimo para conversar.

- No estás enojado con Hermione, porque si no estarías por ahí tirado en una silla mirando las estrellas y preguntándote cómo hacer para que la bruja más lista de nuestra generación se fijara en ti y perdonara una más de tus tonterías. No señor, ella no es la causa de tu malestar y si mal no estoy es otra mujer la que te tiene así.

- Yo no estoy engañando a Hermione, jamás lo haría.

- De eso estoy seguro Ron, jamás creería que fueras tan estúpido como para dejarte llevar por otra mujer, especialmente sabiendo que ella es la única hermana que tengo y antes de que me digas otra cosa, sabes que no estoy mintiendo. Lo que está preocupándote tiene nombre y se llama Ginevra Weasley.

- Mira Harry, déjame en paz, tu no eres la persona con quien pensaría hablar de los asuntos de mi hermana.

- ¿Y qué hay si yo si quiero hablar de ella?

- ¿Qué podrías decir tu de ella?

- … -Harry permaneció en silencio, observando lo enojado que parecía estar su amigo.

- Tal vez me dirás que pasaste un buen rato con ella y luego te desapareciste, como todos nosotros … No me hagas esa cara imbécil, yo sé todo lo que sucedió en Francia.

- No sé de qué hablas, Ron –Harry estaba tenso y buscó instintivamente su varita.

- No te hagas el imbécil conmigo, si yo hubiera hecho lo que le hiciste a mi hermanita, sabría que las probabilidades de … -Ron se debatía en gritarle lo sucedido en Francia no podía quebrantar la confianza de Hermione –Siempre te has cuidado al estar con una mujer, más aún siempre has gritado a los cuatro vientos que nunca estarías con una mujer más de una vez, ahora tienes a Cho Chang y te la pasas viendo a mi hermana. Pero déjame aclararte algo, ella no está aquí para servir tus deseos, ella es una mujer decente y tu sólo eres un aprovechado que sólo busca … –el empujón de Harry hizo retroceder a Ron y por poco cae al piso.

- No te atrevas a hablar de lo que no sabes.

- Sé más de lo que imaginas. Oí tu conversación con Hermione –el enojo estaba encegueciendo a Ron, recordaba oírle decir que después de lo de Francia a él le gustaba Ginny – oí todo lo que pasó entre ustedes en Francia y luego, … luego –se debatía en decirle o no los pensamientos que lo atormentaban, estaba junto a su gran amigo quien había lastimado a su hermana y simplemente no podía tolerarlo –La golpeaste para proteger a Draco, como si él necesitara ayuda. La enviaste al lago como si fuera una maldita marioneta con la cual se pueda jugar –La ira se apoderó de Harry, después de días y días de oírlo rezongar y tratarlo mal por algo que él simplemente desconocía. Su amigo deliraba, tratando de dárselas de hermano protector. Algo que le resultaba tan tonto como su amigo ahí presente. –Eres un aprovechado, verdad. Jamás piensas en alguien más si no en ti mismo. Tienes a Chang. Le pones los cuernos con más de una por ahí. Tienes todo lo que quieres. Por ti el mundo se mueve, todo gira a tu alrededor ¿Acaso es eso? No fue suficiente cada chica muggle a quien te ligaste. Ahora también quieres a mi hermana y como no la tienes. Ahora la maltratas.

Y eso fue el detonante para la ira del pelinegro, obligándolo a hacer lo que en su sano juicio jamás haría … golpear a su amigo para callarlo. Le asentó un golpe, seguido de otro y otro. Él nunca hubiera golpeado a una mujer, había enviado a Ginny al otro lado porque ella estaba lastimando a Draco, pero él jamás …, Entonces la verdad le congeló las manos, dejando a un maltratado y malherido Ron a un lado … Por Merlín la había golpeado, a ella … Él la había hecho chocar contra la fría agua del lago. Recordaba el temor y el enojo que sentía en ese momento. Tras unos días de vuelta había sostenido una buena cantidad de situaciones difíciles. Por una lado Ginny le hacía la vida difícil a su novia, con Draco, se paseaba feliz.

Esa tarde al verla en el lago junto a Draco lo llenó de enojo. No sabía a qué se debía su enojo, sólo habían compartido unos cuantos besos en una ciudad lejana y muchos encontronazos, pero recordaba con claridad su rabia emerger al verla junto a Draco. ¿Sería posible que él sintiera algo más por Ginny Weasley?, No él … él si acaso deseaba a Ginny. Cómo no hacerlo esa pelirroja era una mujer hermosa. Draco lo recordaba cada vez que Ron se aparecía sólo para molestarlo. Draco y la chica habían estado saliendo hace años, tal vez ella aún no lo olvidaba y por eso era que estaba con él en el lago. Ginny sólo jugaba con todos. Para completar una semana atrás les gritó a todos que salía con Corner.

Diablos, todo era confuso, él sabía de esos juegos, lo había hecho varias veces con las mujeres con quien se había involucrado. Tenía que salir de ahí, debía marcharse. Desapareció del lugar dejando a Ron en el piso, se apareció en la mansión Potter, en el campo de Quidditch que su padre y él habían acondicionado años atrás y buscando su antigua escoba se dispuso a volar. Voló por todo el lugar necesitaba respuestas y la mejor forma de despejarse de sus dudas era volar, eso era lo único que le permitía pensar.


Notas.

La reconciliación de Ron y Ginny aún le falta pulirse, pero han empezado a dar los primeros pasos. Quise darles un capítulo especial a los dos, porque ellos se lo merecen. A este Harry empezó a picarle el bichito del amor, más rápido que a Ginny, puesto que a la fuerza ha tenido que madurar más rápido y empieza a darse cuenta de muchas cosas que quería ignorar sin que lo logre.

Michael Corner es un bálsamo para la chica, es alguien seguro para ella. Quien le ayudará como puente para su ajuste al mundo mágico. Las cosas en la vida pasan por algo. Y Ginny y Michael van a aprender mucho durante su relación.

No sé si a alguien más le suceda, pero a veces el editor quita los espacios en blanco y se vuelve tedioso darle formato al texto.

Rous Black, GeniusBlack … gracias por sus mensajes.