Hola! He vuelto con la continuación, ya me encuentro muy bien de animo y mi inspiración ha vuelto \o/ Espero que les guste la continuación. Muchas gracias por su apoyo, mil gracias de verdad *-*

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Condenados/ (Sesshomaru&Kagome)

CAPITULO 25.

La habitación quedó sumida en silencio, pero no, no era un silencio placentero, todo lo contrario era un silencio que hacía estremecer a cualquiera, pero ciertamente lo que realmente podía llegar a estremecer era la fría mirada de Sesshomaru sobre mí. Su mirada interrogante y en cierto modo acusadora no parecía querer despegarse de mis ojos, le miré con determinación, intentando no perderme en esos hermosos dorados que me cautivaron, y concentrándome pude darme cuenta de que Sesshomaru estaba molesto.

—¿Hmp?

Fue lo que salió sus labios, y realmente quedé confundida ante ese monosílabo, si así podría decírsele. Pero la verdad yo sabía que significaba aquello, para mi desgracia Sesshomaru había captado mi susurro.

—¿Qué? —le pregunté, intentando hacerme la desentendida.

—¿Quién es Kaito? —una pregunta acusadora salió de su boca, cargada con un tono acusador y frío.

Me quedé muda, realmente no sabía que contestarle, a decir verdad no estaba en mi planes decirle la verdad, y me reproché por haber susurrado el nombre de Kaito. ¿Ahora que le iba a decir a Sesshomaru? Mentirle era casi imposible, pues Sesshomaru no es un youkai nada fácil de engañar, hasta creo que es imposible…

—Responde…—me habló de manera serena, mientras agudizaba sus ojos intentado encontrar en los míos, la respuesta a su interrogante.

—Yo… ¡No lo sé! —una barata mentira hizo eco en la habitación, realmente le grité intentado sonar segura, pero no tuvo resultado, mi voz sonó desesperante.

—Estas mintiendo —la serenidad y tranquilidad con la que hablaba me exasperaba, pues con esa actitud todo parecía indicar que Sesshomaru tenía el control de la situación.

Realmente quise correr para así abandonar la habitación, pero sería una acción cobarde de parte mía, y ciertamente la cobardía no era algo que le iba a demostrar a Sesshomaru. Pero me sentía entre la espada y la pared, ¿qué hago? Pensé un tanto desesperada, un suspiró de fastidio salió de mi boca, y simplemente caí derrotada ante sus palabras, no tenia otra opción que decirle la verdad.

—Así como hace días me lo habías dicho, quienes yo pensaba que eran mis padres no lo eran, mis padres biológicos murieron a manos de un youkai hace años, ese youkai se llama Kaito, y viene por mí en busca de venganza… Quiere matarme.

Solo fueron unos segundos en los que pude captar sorpresa en los ojos de Sesshomaru, pero su semblante volvió ser frío, como de costumbre. Le miré un tanto ansiosa esperando una respuesta a lo que le había confesado, pero él se mantuvo callado y hasta en cierto modo parecía perdido en sus pensamientos, pues su mirada estaba clavada en un punto incierto de la habitación.

—¿No dirás nada? —al pronunciar esa pregunta su mirada se posa sobre la mía, dándome cuenta de que había captado su atención.

—No tengo nada que decir.

Sentí la sangre bullir dentro de mi de manera descontrolada ante la respuesta de Sesshomaru; seca, fría e indiferente ante mi pregunta. Pero recordé con exactitud como es la personalidad de Sesshomaru, no debería sorprenderme o tan siquiera molestarme ante las respuestas que el daba, pues raro era si de su boca salían otras palabras.

—Bien, entonces me marcharé a mi habitación, quiero descansar —le hablé con tranquilidad, recobrando mi postura, y al no recibir respuesta por parte de él, me marché de su habitación, dejando a mi paso el sonido de suspiro lleno de fastidio que de mi boca salió.

Al tiempo en que caminaba por el pasillo, visualicé la figura de Akira en el umbral de mi puerta, parecía estar esperándome y en efecto así era.

—Akira, pensé que ya estarías durmiendo —le dije mientras entraba a mi habitación, seguida por ella, cerrando la puerta una vez que estuvo adentro.

—Ah si, ya me iba a dormir, pero hace varios días que no me dices nada.

—¿De qué hablas?

—¿Qué ha pasado con lo de tus padres? ¿El amo tenía razón?

—Si Akira, Sesshomaru esta en lo cierto, el no mató a mis verdaderos padres, a mis padres los mató un youkai, hace muchos años, llamado Kaito —le informé, y mis palabras salieron con un deje de tristeza, y no pude evitar recordar las palabras de mi madre, su historia…

—Vaya, ¿Cómo supiste todo eso? —me preguntó Akira, un tanto sorprendida por lo que le había dicho.

—Soñé con mi verdadera madre, y ella me explicó todo, su nombre es Midoriko —una sonrisa se formó en mis labios al pronunciar su nombre, ciertamente la extrañaba.

—Vaya… Algo sorprendente, lo bueno es que sabes lo que ocurrió, sabes la verdad.

—Si… —le susurré, para luego adentrarme en mis pensamientos al recordar lo ocurrido en la habitación de Sesshomaru, ¿acaso será Kaito el youkai que invadió las tierras de Sesshomaru? Si, ¿quién más seria? Además todo concordaba con lo que mi madre me había dicho, Kaito ha llegado.

—Akira, ¿tu puedes sentir la presencia de algún youkai en las tierras de Sesshomaru? —le pregunté, intentando confirmar lo que mi mente había deducido.

—Mm, en este momento no, quizás si me concentro podría sentirlo.

—¿Podrías concentrarte y decirme si sientes alguna presencia? —pronuncié mi petición, y ella movió la cabeza en afirmación. Se poso en mi ventana, y miró el bosque con determinación, concentrada…

—Si Kagome, hay una youkai en el territorio del amo, pero esta algo lejos, podrá llegar al amanecer al castillo.

Me estremecí un poco al escuchar sus palabras, ciertamente ese youkai tendría que ser Kaito…

—Vaya, tiene un gran poder, pero ¿cómo sabes que había un youkai aquí?

—Yo estaba en la habitación de Sesshomaru —al decir esas palabras Akira me miró con una sonrisa algo traviesa y picará. —Hablando —le aclaré, para que no pensará lo que no era. —Y dijo de repente que había sentido la presencia de un youkai en sus tierras.

—¿Y tu sabes quien es ese youkai? —me preguntó algo confundida por mi actitud y mis palabras.

—Estoy segura de que es Kaito, Akira el viene por mi en busca de venganza, me quiere matar.

—¡¿Venganza de que?! —me preguntó algo altera por lo que le había dicho.

—Mi madre mató a los youkais que conformaban su grupo, Kaito era el líder, y al saber que mi madre los mató, el cobró venganza, pero mi madre solo estaba cumpliendo con su deber de sacerdotisa, que es proteger a las aldeas.

Akira quedó perpleja al escuchar mis palabras, mirándome con preocupación, pero no me decía nada, y asumí que esta divagando en su mente.

—¿El amo Sesshomaru sabe?

—Sí, pero no me dijo nada —con cierta molestia le contesté su pregunta, recordando la actitud de Sesshomaru, tan indiferente, pero ciertamente no era algo para sorprenderme, típico de Sesshomaru.

—El hará algo, no dejará que nada malo te pase.

Rodé los ojos y suspiré fastidiada, ah decir verdad no creo que necesite la ayuda de Sesshomaru.

—Akira, voy a dormir, siento que mañana va a hacer un día largo y duro.

—Si, así parece. Buenas noches Kagome.

Me despedí de ella para posteriormente recostarme en mi cama. Ciertamente estaba algo asustada, y nerviosa, ¿qué pasará? ¿Será Kaito? Si era él, lo enfrentaría, no dejaré que me haga daño, se lo prometí a mi madre. Mis parpados lentamente se cerraron, y perdiendo la noción del tiempo, caí en el mundo de los sueños.

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"Ese youkai se llama Kaito, y viene por mí en busca de venganza… Quiere matarme", recordaba una y otra vez las palabras de la humana, sintiendo molestia en mi interior pues realmente yo no sabía nada de lo que esta ocurriendo. Al sentir su presencia en lo profundo del bosque, tenté con ir a buscarlo y acabar con el por la osadía de invadir mi territorio, pero podía percibir un gran poder proveniente de el youkai, hace años que no me enfrento con una oponente digno de mi fuerza, quizás este tal Kaito sea lo que he estado esperando, esperaré a que llegue, al paso en que viene llegará al amanecer, más tarde al medio día. Y realmente veré si es el youkai que la humana dice.

Pero de algo estaba seguro, Kagome no saldrá herida, lo mataré.

Un gruñido se desprendió de mis labios al darme cuenta de que había pronunciado en mi mente el nombre de la humana, realmente indignante, nuevamente su nombre se coló en mi mente en una acción impropia de mi. Pero la verdad es que sentí ¿Satisfacción? ¿Alegría? ¿Celos? Al pensar en su nombre.

—Estupideces —susurré con el ceño fruncido, mis pensamientos no estaban acorde conmigo y la razón.

"Quizás todo sea por orgullo…" Un nuevo pensamiento invadió mi cabeza, y no sabía si era igual o peor al anterior, realmente ridículo. Me dispuse a descansar, era lo mejor, quizás era lo que necesitaba para que la humana desaparezca de mi mente…

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Un suspiro lleno de fastidio escapa de mis labios, mientras le hecho un vistazo al cielo estrellado. Realmente estaba hastiado de tanto caminar y todo por encontrar a la hija de Midoriko. Pero mi espera había acabado, estaba a unas horas del castillo donde ella residía. Debo admitir que me sorprendió de gran manera al ubicar su paradero en ese lugar, sabía que el youkai dueño de estas tierras, llevaba por nombre Sesshomaru, un daiyoukai realmente fuerte, frío y cruel, indiferente ante el mundo, pero estas palabras no eran objeto para que yo me pudiese intimidar ante él. Si la hija de Midoriko resultaba ser su mujer, significa que tengo que enfrentarlo, y así lo haría.

Realmente estaba ansioso por llegar al dichoso castillo, hace años que no me enfrentaba en una pelea digna, y quizás ese tal Sesshomaru sea el oponente que buscaba, me puede servir como un entrenamiento o calentamiento antes de acabar con la hija de Midoriko, ¿cómo es que era su nombre?

—Kag… —no recordaba con exactitud su nombre, hace años que deje de pensarlo y empecé a recordarla como la hija de Midoriko. Murmuré un par de veces ciertas incoherencias, hasta que por fin, su nombre salió de mis labios. —Kagome —pronuncié seguro, con una sonrisa en mis labios.

Mientras caminaba directo al castillo, en mis pensamiento me encontraba, ya llevaba varios horas caminando, el amanecer no tardaría, solo era cuestión de minutos. A mi mente llegó la pregunta de ¿Cómo seria mi enfrentamiento con Sesshomaru o Kagome? Quizás sea interesante. Pero no perdería mucho tiempo, a la primera oportunidad que tenga mataré a la hija de Midoriko, no me importa si no veo al dueño de estas tierras.

El sol empezaba a alumbrar el bosque y gracias a este pude visualizar un castillo a lo lejos, ciertamente era elegante, con una sonrisa victoriosa en mis labios apresuré mi paso hacia él, a mi velocidad de youkai me tomaría dos horas en llegar, o menos.

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Bajo la sombra de un árbol me encontraba, viendo el hermoso amanecer, había madrugado como pocas veces lo hacía, quizás por que la presencia de ese youkai en las tierras de Sesshomaru me tiene algo inquieta. No había nadie en el jardín, ni siquiera Kaoru, ciertamente era muy temprano aun.

La imagen de Sesshomaru llegó a mi mente, sintiendo muchas emociones que solo él provocaba, pero ¿Qué haré?, ¿qué haré con este amor?, ¿expresarlo?, ¿confesarlo? No, eso no era posible, Sesshomaru jamás admitirá que siente algo por mí también, por que así es, ayer intentó besarme nuevamente y yo como tonta me iba a dejar, pero no puedo negarme ante lo que siento, me he enamorado de él…

Al ver el sol posado en lo más alto del cielo, la idea de practicar con el arco cruza por mi cabeza, y así lo decido. Me levanto para ir a buscar mi arco con sus respectivas flechas pero una voz a mi espalda detiene mi paso…

—¿Vas a huir de mi, Kagome? —fría, serena y amenazadora son las descripciones que a mi mente llegó al escuchar tan irreconocible voz.

Rápidamente volteo mi cuerpo, y mis ojos demuestran sorpresa al ver frente a mí a un youkai de alta estatura, piel blanca pálida, ojos rojos, cabello azul oscuro que le llegaba más abajo de la cintura, y dos franjas color azul oscuro en cada mejilla. Realmente sus ojos parecían un mar de sangre, llenos de maldad y hasta odio, se podía sentir un aura maligna alrededor de él, acaso…

—¿Quién eres? —le pregunté mirándolo con desconfianza, pero obvio estaba que no me iba dejar intimidar.

—Mmm, bueno que sepas mi nombre no afectará en nada, así que te lo diré. Mi nombre es Kaito.

Mis ojos demostraron sorpresa, pero rápidamente mi semblante cambio poniéndome a la defensiva, le miré molesta, con frialdad y pude sentir en mi interior cierto odio hacia su persona.

—Así que tu eres Kaito, se todo sobre ti y también se porque estas aquí.

—Oh, eso me facilita las cosas, no tendré que dar explicación. ¿Sabes? Cuando venia camino para acá, quise tener un buen enfrentamiento contigo o con Sesshomaru, dueño de estas tierras, pero un fuerte dolor de cabeza me ha invadido, así que terminaré esto rápido.

—¿Y piensas que será así de fácil? No me dejaré —con mi voz retadora solté esas palabras, pero necesitaba urgentemente mi arco y flechas. Rápidamente me voltee y miré la habitación en donde estaban las armas. No debía perder más tiempo, corrí hacia ella, con la esperanza de llegar. Pero mi camino fue abruptamente detenido por Kaito, que se posó frente a mí con el ceño fruncido.

—No pensé que fueras cobarde, por mi mente cruzó el pensamiento de que habías poseído la valentía de tu madre, aunque no le sirvió de nada.

Una fugaz mirada llena de odio le dirigí a Kaito, pero tenía que pensar en algo, ¡¿qué hago?! Nadie estaba en el jardín, la habitación donde las armas residían estaba muy lejos y el youkai no me dejará ir hacia allá. La mala suerte había hecho acto de presencia.

—Mm, me parece raro que nadie este por aquí pero mejor para mí, terminaré esto rápido.

Retrocedí ante su mirada amenazadora, ¿realmente estaba derrotada? No, eso no era posible. Algo tengo que hacer, no podía morir se lo había prometido a mi madre y también tendría que hacerlo por mi y…

—Lastima que una belleza como tu, deba morir. La culpa es de tu madre.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por sus palabras, haciendo que me molestará más, ¿Cómo se atrevía a decir que la culpa era mi madre? ¡Maldito youkai!

—¿La culpa es de mi madre? Tus youkais estaban destruyendo una aldea humana, mi madre solo estaba protegiendo a los suyos.

—No me interesa, ¡vengaré la muerte de los míos! —exclamó molesto mientras sujetó mi cuello con fuerza, sus finas garras rosaban mi piel amenazando con atravesar mi cuello, en un intento de separarme de él, posé mis manos en su brazo y forcejee pero era esfuerzos en vano ¿De verdad moriría así? Si tan solo supiera dominar mi poder espiritual.

—Últimas palabras, Kagome —me dijo fríamente, y vi como se formó una sonrisa maliciosa en su rostro. ¿Así acabaría todo? ¿El ganaría? ¡No eso no era posible! Dejé mi orgullo aun lado, y desee que Sesshomaru estuviese aquí, ¡¿Dónde estaba?! ¡¿Acaso no ha sentido la presencia de Kaito?!

—Sesshomaru —susurré.

—Mm, curioso.

Vi en sus ojos la determinación de desgarrar mi cuello con sus afiladas garras, cerré los ojos en espera del dolor, en espera de lo que seria mi muerte. Madre, te fallé, lo siento pero el youkai es astuto y no poseo ni mi arco ni mis flechas. Sabia que el llegaría fue un gran error no poseer mi arma y…

Detuve mis pensamientos, habían pasado unos segundos y aun no sentía dolor, pero lo raro es que Kaito seguía sujetando mi cuello, aunque su agarre empezaba a debilitarse. Abrí rápidamente mis ojos logrando ver el rostro de Kaito contraído, con una mueca de dolor, ¿qué había pasado? Me soltó abruptamente al instante que un gruñido salía de su boca.

—¿Qué? —murmuré mientras sobaba mi cuello, para luego ponerme de pie. Y ahí fue cuando caí en lo que había ocurrido.

Miré algo sorprendida y molesta al portador de aquel látigo que había dado contra la espalda de Kaito, muy molesta pasé por el lado de Kaito posándome al frente del youkai, mirando con molestia su presencia.

—¡¿Se puede saber donde estabas?! —grité, sintiendo la necesidad de golpearlo y abrazarlo a la vez.

—Hmp, quédate atrás —ignorando mi pregunta me ordenó, y le miré más molesta que nunca. ¿Quién se creía?

—Así que tú eres el gran youkai lord de estas tierras, realmente esperaba tu presencia, pero mi problema es con ella no contigo.

Sesshomaru no le dijo nada, y nuevamente sacó su látigo dispuesto a atacar a Kaito, que esta vez fácilmente lo esquivó. El por su parte se abalanzó sobre Sesshomaru con sus garras en alto, ataque que Sesshomaru esquivó con facilidad también.

Atónita veía la pelea que entre ambos youkais se desataba, realmente era una pelea de garras, muy pareja a mi parecer, ninguno de los dos youkais estaba herido y ambos esquivaban los ataques contrarios con mucha facilidad. Pero yo no podía quedarme de brazos cruzados, aproveché esta oportunidad para buscar mi arco; corriendo me dirigía a la habitación pero en el camino me crucé con Kaoru.

—Oh Kagome he sentido la presencia de una youkai, ¿estas bien? —me dijo muy preocupado mientras me examinaba con la mirada.

—Si estoy bien. Ese youkai es Kaito y esta luchando con Sesshomaru, Kaoru acompáñame a buscar mi arco y flechas.

—Si claro.

Una vez dentro de la habitación, sin perder tiempo agarre mi arco, mientras Kaoru me entregaba las flechas, al instante que abandonaba dicha habitación para dirigirme al lugar de la batalla. Una vez que hago acto de presencia, mis ojos captan como Kaito es lanzado con mucha fuerza al piso, gracias a un puñetazo que Sesshomaru le brindó. Lo después ocurrido paso muy rápido, apenas pude captarlo con mis ojos, Kaito con suma molestia desenvainó la espada que en su obi descansaba, mostrando que alrededor de la misma una aura color negra la rodeaba, llena de maldad, ah decir verdad. Con un ágil y rápido movimiento lanzó un ataque a Sesshomaru, quien sorprendentemente no pudo esquivarlo, y por la fuerza del mismo, en el bosque se adentró.

—¡Sesshomaru! —grité horrorizada.

Ese youkai le había propinado un buen golpe a Sesshomaru, y temí que estuviese gravemente herido, aquella espada realmente se veía poderosa. Posé mi mirada en Kaito quien miraba el bosque con una mirada victoriosa en sus labios. Mi preocupación creció al ver que Sesshomaru no llegaba, ¿acaso Kaito lo había vencido? Imposible. Sesshomaru no puede estar derrotado, eso nunca.

—Mmm, pensé que era un oponente mucho más fuerte, veo que me equivocado. Lástima.

Llena de molestia tomé la posición para dispararle una de mis flechas, una vez que tenía el objetivo en la mira, le disparé con precisión, pero Kaito la esquivo con cierta facilidad, sin hacerle ningún daño, pero no me podía dar por vencida, con otra flecha le apunté, flecha que nuevamente esquivo fácilmente.

—Kagome, lanzarle flechas de ese modo no ayudará en nada —me habló Kaoru, deteniendo la flecha que nuevamente estaba por dispararle.

—Pero, ¿qué hago? —desesperante sonó mi voz, aturdida estaba ante la situación.

—¡Estúpida! Una simple miko no podrá vencerme —las palabras de Kaito hicieron que captaron mi atención y temblé. Llena de horror me encontraba al ver como una ola de energía demoniaca que de su espada se había desprendido se dirigía hacia mí, me era posible esquivarlo, mi rapidez que como una humana poseía, no era suficiente.

Por impulso cerré los ojos, preparándome para lo que sería un potente ataque, quizás lo último que pueda percibir antes de partir al más allá, porque claro estaba que no podría sobrevivir a la magnitud del ataque. Pasaron unos segundos y nada se escuchaba, se podía sentir un perturbador silencio en el lugar, ¿acaso había muerto? Pero no había sentido dolor.

Abrí los ojos abruptamente mirando a mi alrededor algo desorientada, encontrándome con la mirada de Kaito quien se veía algo sorprendido y desconcertado, seguí su mirada y mi respiración volvió entre cortada al visualizar frente a mi un cuerpo tendido en el duro piso, y mi corazón latió desenfrenadamente al ver mucha sangre alrededor.

Atónita ante los que mis ojos veían solté el arco, y paso lento me acerque al cuerpo que a unos cuantos pasos de mi se encontraba, me arrodille y mis ojos se cristalizaron, temí lo peor.

—Kaoru… —susurré una vez que puse su cabeza en mis piernas, el nombrado abrió lentamente los ojos, y a través de estos pude percibir lo débil que estaba.

—Kagome... —me nombró en un susurro débil, apenas pude escucharlo.

—No hables Kaoru, te pondrás bien, te curaré —le dije mientras varias lagrimas rodaban por mi mejilla, cayendo lentamente sobre el rostro de Kaoru. Me maldije internamente al no saber utilizar mis poderes espirituales para curarlo.

—No Kagome, a pesar de que soy un youkai, no resistiré, fue un golpe mortal —me hablaba en susurros y su voz cada vez se hacía más débil, yo estaba desesperada por sus palabras, ¿qué podría hacer?

—No hables más Kaoru, no gastes energía. Buscaré la manera de curarte, nunca debiste interponerte entre el ataque y yo —culpable me sentía, mientras intentaba desesperadamente quitar la sangre de su rostro.

—¿Y permitir que mueras? Eso nunca, jamás me perdonaría si algo malo te ocurriera… Kagome, sé que sientes algo especial por Sesshomaru, te has enamorado de él, eso pude notarlo, como también pude darme cuenta de que el amo siente algo especial por ti —se detuvo para agarrar aire y recobrar la poca fuerza que le quedaba, estuve a punto de decirle que se detuviera que no hablara más pero su voz me detuvo —Me iré tranquilo porque sé que el amo te protegerá. Kagome nunca olvides que te amo.

Mi llanto se hizo más fuerte al escuchar sus palabras, eran muchas emociones, primera vez que me decían "te amo" y me sentí muy mal al no corresponder su amor, por un impulso pose mis labios sobre los suyos, formando un suave beso que Kaoru débilmente correspondió, me separe de el con lagrimas en los ojos y mi desesperación se volvió mayor al ver como Kaoru cerraba sus ojos lentamente con una sonrisa en sus labios.

—¡No, Kaoru, no! ¡Abre los ojos por favor! —desesperada le gritaba, mientas abrazaba su cuerpo que empezaba a tornarse frío. —¡No te mueras Kaoru! —Posé mi cabeza en su pecho con la esperanza de escuchar su corazón latir, con sentir su leve respiración, pero no, la verdad era otra. Su cuerpo frío, su nula respiración y su detenido corazón, confirmaron mi mayor temor.

Kaito había matado a Kaoru.

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No me regañen por lo ocurrido, pero ya tenía toda la historia en mente :$ Lamento mucho si la continuación esta falta de emoción pero la verdad no soy buena escribiendo peleas y eso, mis disculpas. Igual espero que les haya gustado.

¿Saben? La historia esta en sus capítulos finales, ups :$

Gracias a todos :3