.

.

"Él está fuera de su órbita y yo he estado perdiendo el juicio. Yo soy suya y él es mío. Al final, somos él y yo"

.

.

.

Hermione sostenía a Draco en sus brazos mirándolo agitada. ¿Cómo que no sentía las malditas piernas? Tom había lanzado el contrahechizo, ¿Por qué no sentía las piernas?. Volteó su mirada desesperada a Theo. Aquella cosa empezaba a rodearlo por completo, como un capullo. Era algo horrible de ver. Tenía que hacer algo y rápido. "Piensa, piensa, piensa" se ordenaba apresurada mientras sus manos temblaban en el agarre de Draco y ahí tuvo la idea más precipitaba e improvisaba de su vida. "El anillo".

Besó la frente sudorosa del rubio y le susurroVoy a arreglarlo- le prometió separándose.

El platinado se alarmó, conocía a la bruja tonta e impulsiva Gryffindor que era Hermione. Todas sus alarmas le gritaban "detenla". Trató de sostener su capa desde el suelo con fuerza pero ella simplemente se la quitó mientras caía al suelo aun sostenida por su amigo. Le pareció verla tener los últimos tres segundos de batalla mental consigo misma antes de echarse a correr a Theo y luego todo pasó en un parpadeo.

La castaña se detuvo a solo un metro del casi poseído y gritó con todas sus fuerzas extendiendo el anillo de Merope hacia su amigo –¡Accio Horrocrux!- y fue como si la niebla y la magia oscura corrieran a su dueña luego de mucho tiempo. A Hermione solo le dio tiempo de llenar sus pulmones de aire presa del miedo antes de que todo la cubriera a ella y dejara a Theo.

-¡NOOO!- Gritaron el rubio y Tom, el ultimo corriendo a ella con desespero. Pero ya era tarde, con ella el proceso no duró tanto como con Nott. La magia, su magia, la reconocía como propia sin resistirse. "Maldita sea, el enlace mágico".

O Hermione era más inteligente de lo que creía o simplemente era un acto heroico estúpido sin meditar.

Tom Riddle se quedó de pie esperando lo peor. Nadie había sobrevivido a ser un horrocrux, solo Potter y aún era un misterio para él luego de tantos años. Apretó sus puños, si lograba salir de esto, cosa que estaba deseando desesperadamente, Hermione seria ahora, de manera literal, su debilidad en todos los ámbitos. Ya no quedaban más parte de su alma, solo esa que poseía Nagini.

Mientras tanto, la bruja batallaba por no gritar en el suelo revolcándose de dolor. Sentía como si cada célula de su cuerpo estuviera ardiendo en fuego maldito. Como si le estuviesen lanzando mil crucius a la vez y con mucho ahínco y rencor. Sentía algo cálido bajar por su nariz y supo que estaba sangrando. Mordió su labio con más fuerza pero cuando comenzaron a quebrársele uno a uno sus huesos, no pudo más. -¡AHHHHHHHHH!- Gritó desesperada. –BASTA, BASTAA- gritaba una y otra vez. –Que pare, que pare- Pedía al borde de la locura.

-¡Hermione!- Gritó Draco impotente desde el suelo siendo un impotente espectador. -¡Haz algo!- Le gritó al mago oscuro que parecía petrificado allí. Theo estaba por lo que parecía desde su vista, y rogaba a Merlin, desmayado.

Tom reaccionó, no podía hacer mucho, debía aguantar y confiar en ella. Trataba de enviar su magia para aliviar el dolor pero no traspasaba aquella barrera. Atrás había quedado la rabia inicial, esto pasaba con ella siempre que estaba en peligro.

La castaña seguía pegando gritos pidiendo que la mataran, que acabara. Sus gritos se escuchaban por encima de los que aun batallaban afuera dando sus vidas por sus ideales. Cuando creyó estar a punto de desmayarse y morir, escuchó a Tom.

-No eres una bruja debilucha, ¡Eres mi mujer!- le gritó tratando de disfrazar su preocupación con altanería –Por una vez en tu jodida vida, deja de pelear contra la magia oscura y acéptala- Le pidió lo último con ruego. Iba a morir ahí delante de él si no.

Hermione abrió sus ojos poco pero lo suficiente para mirarlo apoyando ambas manos en el escudo gris que la rodeaba. Estaba asustado. Sus ojos azules se conectaron con los miel de ella y lo entendió. Tenía que recibir la magia como parte de su ser. Dejó de luchar y de moverse para quedarse quieta, estática, regulando su respiración "Te recibo, Tom Marvolo Riddle"

Míralo. Es un bicho raro.

Apártate ¡fenómeno!

¡Agárrenlo! Quédate quieto Riddle, no te dolerá mucho.

¿Este es tú libro monstruo? Oh, parece que mi vela quiere saludarlo de cerca. ¡Ja! Mira como arde Riddle.

Nadie quiere adoptarlo, todos le tienen miedo.

Mírate de nuevo, todo sucio, con moretones y ensangrentado, ¡siempre te lo buscas por raro! Ve a limpiarte y luego fregas el piso y la ropa de los demás.

Alguien quiere verte, bicho.

Mucho gusto Tom, mi nombre es Albus y soy como tú.

Hermione abrió los ojos y jadeo en busca de aire desesperada llevando sus manos a su cuello. Tom la sostenía en sus brazos, ambos en el suelo. El escudo se había ido.

-Lo lograste- le susurro el mago maravillado y sorprendido.

Y ella tenía ahora la única parte humana del alma del mago más oscuro de todos los tiempos.

.

.

,

Neville terminó de golpear en el rostro por quinta vez al mortifago que lo había desarmado dejándolo inconsciente. Limpio su labio y escupió la sangre. Sentía alguna que otra costilla rota. Miró a su alrededor, Luna fue la primera en entrar en su línea de visión, peleaba contra Greyback ferozmente, a su lado George le cuidaba las espaldas desviando maldiciones. Malfoy y Nott no estaban ni cerca, tampoco Hermione, los había perdido.

Los aurores peleaban con esmero desarmando con agilidad a varios a la vez. No por nada eran los favoritos de Ojo loco.

Seamus y Dean se estaban enfrentando a varios que identificaba como de la resistencia. Las órdenes con ellos era clara, no apuntar a matar.

Mandame Rosmerta yacía en el suelo no muy lejos de él. Sin vida. Retiró la mirada y le agradeció en silencio unos segundos a la señora alegre y coqueta que siempre los recibía gustosa en su local, donde había vivido tantos momentos felices junto sus amigos y compañeros.

No lograba dar con Tom, el viejo dueño del caldero chorreante. Lo más seguro es que compartieran la misma suerte. No eran magos muy activos, había sido un suicidio voluntario pelear con ellos. "Mejor morir allá niño, que quedarme escondido como una rata asustada" le había dicho el viejo al declinar su ofrecimiento a la batalla. Madame Rosmerta había sonreído asintiendo. "Nos quitaron todo Neville, hasta el miedo".

Se sentía asqueado, pues el sentía miedo, pavor, terror. No era un veterano de guerra, era un joven que había pasado por muchas cosas que no le tocaban y no eran justas. Dos guerras, dos batallas decisivas y una derrota.

Escuchó un "Avada" girando con rapidez y regañándose mentalmente por su momento de reflexión. Luna estaba en el suelo y George se levantaba aturdido de unos escombros. Su corazón se aceleró y corrió rápido hasta ellos. –Luna, George- Apresuró asustado.

La rubia lo calmó –Estamos bien, tuvimos ayuda- comentó con voz quebrada la bruja mirando hacia donde el Weasley sostenía en sus brazos a alguien. "Félix"

-Aguanta, ya vienen tus amigos- Pidió George enviando un patronus apresurado a los demás aurores. Entre ellos había un medimago pero no recordaba cual era. Sintió a Luna y Neville cubrirles la espalda y el frente desviando hechizos de ellos. La herida del auror era grande y atravesaba todo su estómago.

-¿Murió?- Preguntó el hombre mirando el cielo y concentrándose en respirar para minimizar el dolor. -¿L-Lo alcanzó… mi Avada?- Preguntó de nuevo.

George dirigió su mirada atrás un segundo y luego regresó asintiendo. –Buen tiro- Lo felicitó con una pequeña sonrisa triste. Él había estado algo lejos de ellos cuando los atacaron por la espalda.

El auror sonrió altanero –Moody jodia mucho ¿sabes?- contó con gracia.

-¡Felix!- gritaron en coro dos aurores más, los guardas de Ojo Loco. Uno se dispuso a intentar curarlo mientras el otro sostenía su mano. Eran amigos desde Hogwarts y luego en la academia.

-Es magia oscura y no sé cuál es el hechizo- Murmuro el otro resignado con la mirada brillante. No sabía reparar eso. Su amigo moriría ahí.

Todos guardaron silencio entendiendo al instante.

-Maldito idiota, rompiste la formación- Reclamó el que sostenía su mano derramando lágrimas.

-E-Era él…- Respondió el moribundo.

-¿Quién?- Preguntaron ambos.

El hombre tardó unos segundos en responder y fue cerrando sus ojos. –El que asesinó a Nymphadora-

-Félix…- Susurraron de nuevo con entendimiento. Dio la vida no solo por salvar a Lovegood, sino para vengar a Tonks.

-D-Di… díganle… A Teddy… cuando lo pueda entender… q-que su madre…- Su voz se iba apagando de a poco y haciéndose lejana –se hizo…- sonrió un poco dejando caer su cara a un costado –justicia…-

Los aurores cerraron los ojos con fuerza asintiendo. –Salúdala, amigo-

Todos apartaron la vista con respeto. Tonks había sido vengada.

-Uno menos y faltan dos- Murmuro George con fuerzas renovadas ya de pie.

Luna lo miró entendiendo enseguida. Harry, Ginny y Remus. Greyback y Dolohov. El hombre lobo se había escapado de ella al interceder el mortifago. Dolohov había asesinado a Remus y Greyback mandó a sus perros por Harry y Ginny.

-Greyback es mío- Susurró con voz oscura el pelirrojo sosteniendo con fuerza su varita. –Vayan por Dolohov y díganle que los merodeadores mandan sus saludos-

Luna miró a Neville no muy convencida pero este asintió. –Hagamos esto juntos George- Pidió Longbottom poniéndose a su lado.

-Cuídense- Pidió la rubia para comenzar a correr hacia donde lo habían visto por última vez. Cerca de Severus Snape. Los aurores la siguieron echándole una última mirada a su amigo.

-Vayamos por el sarnoso-

.

.

.

Hermione se levantaba con dificultad, le dolía todo el cuerpo. Theodore comenzaba a hacer muecas de estar a punto de despertar y Draco agitaba su mano desesperado a ella para confirmar si estaba bien. La bruja se soltó de Riddle y se agachó a la altura de Theo. –Theo, despierta- Le susurró la castaña con cariño corriendo unos cabellos de su frente.

Tom apartó la mirada. El sacrificio que acababa de hacer Hermione, por Nott, decía muchas cosas confusas para él. ¿Acaso, todos esos chismes de pasillo, eran ciertos? Su bruja, ¿sentía cosas por el más joven de los Nott?

El aludido comenzó a abrir sus ojos poco a poco –Hiciste algo estúpido- Le saludó mientras era ayudado por ella a levantarse. –Fue lo único que te pedí: no hacer nada estúpido-

Ella le sonrió aliviada, ahí estaba su Theo. –No tenemos el mismo concepto de estupidez-

Draco carraspeó para romper la burbuja antes de que Riddle los matara a todos. –Sigo en el piso- recordó frustrado.

La bruja respingó corriendo a él bajo la atenta mirada de su esposo. –Diablos, ¿aún no puedes..?-

-No- la cortó en seco Malfoy intentando no soltar dos lágrimas. Estaba asustado.

Hermione miró hacia atrás a Tom. Theo se acercaba alzando una ceja confundido. -¿Qué pasa Tom?- Preguntó con rabia.

El mago se alzó de hombros dispuesto a salir al patio de nuevo. Aun había una batalla afuera. –Será mejor que se la lleven y la desaparezcan de aquí- Les dijo a modo de orden. –Acaba de pasar de ser persona de interés, a él interés-

Theo la miró horrorizado. Sabía que había hecho algo heroico para salvarlo pero pensó que eliminar la magia negra de alguna manera o… desviarla a algo, o alguien –Eres el horrocrux-

-No…- Susurró George Weasley entrando con lo que parecía la cabeza de Greyback en la mano donde no sujetaba su varita al frente.

Neville más atrás los miraba incrédulo con los ojos abiertos. Con la mano temblándole un poco alzó su varita hacia ellos. -¿Qué hiciste Hermione?-

Los aurores que venían más atrás con Luna también alcanzaron a escuchar. –Hay que eliminarla primero-

-No tenemos mucho tiempo, debe de seguir débil- Dijo el otro apuntando a Riddle quien los miraba aburrido. –Vamos Longbottom,¡ahora!- Urgió el hombre nervioso de que Riddle no los estuviera atacando, solo observando.

-Malditos cobardes sentimentalistas- Dijo el otro auror apuntando hacia Hermione –Avada…-

-NO- Gritó Luna junto con Draco.

De un momento a otro todos tenían sus varitas arriba y apuntando listas para maldecir. Luna y un auror apuntaban a Riddle quien era el único que no tenía su varita a la vista. Neville y George apuntaban a los dos aurores y el otro auror a Hermione. Theo y Draco apuntaban al auror que apuntaba a Hermione y ella, extrañamente apuntaba a Riddle.

Era una clara advertencia de que no les hiciera nada, a ninguno. –Arregla a Draco- pidió con voz firme.

Él alzó una ceja divertido. Inclinó un poco su cabeza mirándola y llevó sus manos a los bolsillos de su túnica. Todos se tensaron y pasaron a apuntarlo a él. –Ya lo he hecho, querida- Dijo con fingida voz amable. Daba escalofríos.

Hermione negó irritada –Basta de juegos, haz que camine-

-No soy medimago cariño, solo soy un mago- Respondió aburrido perdiendo la gracia.

-Tom…- Probó bajando la varita –Por favor… hazlo- Lo miró con suplica y estuvo a punto de ceder, lo supo, hasta que pareció recordar algo.

-Devuélveme a mi hijo y le devuelvo sus piernas-

Hermione tembló levemente –No puedo…-

Él la miró con rencor y podría jurar la bruja que con dolor –Yo tampoco-

-Suficiente charla, nadie sale vivo de aquí entonces- Dijo uno de los aurores. –Tom Riddle, alias Lord Voldemort, por el poder que me confiere el Departamento de Seguridad Mágica y la Academia de Aurores, así como mi puesto, mi rango y mi división, quedas detenido a la orden de la justicia mágica para afrontar crimines y cargos como conspiración, uso indebido de la magia, asesinato premeditado, revelar el secreto mágico a muggles así como la tortura y asesinato de mismos, entre otros- Terminó el auror recitando aquello con lo que soñaba desde hace mucho. –Baja la varita y déjala rodar a nosotros-

Todos lo miraron como si fuera estúpido y el Lord lanzó una carcajada vacía. -¿En serio, Hermione? ¿A esto defiendes con uñas y garras por encima de mí?- Expandió magia alrededor de él y varios ondas golpearon fuerza a todos desestabilizándolos. Aprovechó el momento para aparecerse detrás de su mujer y tomarla por el estómago. –Nos vamos de aquí- Le susurró al oído apretando el agarre haciendo la desaparición.

-NO- Grito uno de los aurores y lanzó hacia ellos un hechizo bombarda que le pegó de lleno a la bruja deteniendo la aparición.

Hermione voló lejos de Tom con un grito de dolor. Theo reaccionó devolviéndole el hechizo pero máxima al mismo atacante dejándolo inconsciente de una vez.

La castaña aterrizó en una columna golpeándose la espalda. Riddle y ella soltaron un quejido al mismo tiempo. El mago la atrajo hacia él con magia revisándola. Ella le asintió a modo de que estaba bien.

Theodore acomodó a Draco lejos del campo de batalla colocándole unos escudos enseñados por él. –Quédate aquí- El rubio asintió de mala gana frustrado de poder ayudar de lejos –Cúbreme la espalda-

Draco asintió –Eso hago desde primer año- Sonriéndole preocupado.

Al dejarlo se posicionó a un lado de Hermione y Riddle. La bruja en el medio. Los tres con varita lista. –No me agradas, ni me agradan tus ideales. Eres un mestizo hablando de pureza de sangre. Eres tan mancha en nuestra historia como los sangre sucia y squibs- Dijo sin temblarle la voz todo aquello que tenía guardado desde hace mucho. –No eres mejor que nosotros y definitivamente, no eres mejor que ellos- Hermione lo miró alarmada. El siguió. –Sin embargo, por mucha mierda que te traes estos años, incluyéndome, tienes dos cosas buenas por las que vale la pena pelear y dar mi vida…- Dijo mirando a la bruja de reojo. –Por ellos, jamás por ti- Respiró y miró hacia delante. –De haber sido yo, me clavo mi varita en la yugular y con mis últimas fuerzas te lanzo un Avada, pero nadie va a tocar a Hermione- Finalizó. Diablos, era bueno soltar toda esa porquería.

Riddle lo contempló unos segundos y sintió como su mujer apretaba su mano pidiendo calma. Y le sonrió de medio lado a Nott. –Nunca he sido ciego Nott- dijo dando por concluida aquella charla.

La gente que luchaba afuera se detuvo y Theo fue consciente de que su marca ardía. Los estaba llamando. En un segundo tenia detrás de ellos a miles de mortios y por las grandes puertas entraban "los buenos" corriendo también. Varios se sorprendieron al ver a Weasley y otros muchos soltaron hasta lágrimas.

-¿Qué hacemos?- Se escuchó una voz al fondo.

-No lo sé, se están apuntando entre ellos mismos- Dijo otro

-¿Estarán con Granger?- Preguntó una mujer.

Todos estaban confundidos, tanto mortifagos como resistentes. Lovegood le apuntaba a un auror mientras que Weasley al mago oscuro, Longbottom a hacia los mortifagos y el auror a Granger.

-No sé con quién estén ustedes pero Weasley le era leal a Potter y le está apuntando a la escoria de Voldemort- Soltó un señor de avanzada edad. –Mi lealtad, está con quien dio su vida por la mía, ¡Por Potter!- Gritó lanzándose hacia los mortifagos comenzando los enfretamientos.

-¡Por Potter!- Gritaron todos a coro siguiéndole y enviando maldiciones.

Hermione retrocedió aun de la mano de Tom. Ella también peleaba por Harry, no podía levantar su varita contra quienes defendían la memoria de su amigo dando sus vidas para que la de él no fuera en vano. Aquel grito de guerra la había dislocado.

-¿Hermione?- Preguntó Tom confundido mientras lo arrastraba hacia atrás. No era un buen momento.

-No puedo- Respondió tratando de respirar, iba a tener un ataque de pánico. Imágenes de su mejor amigo comenzaron a inundarla. Harry presentándose, ella arreglando sus lentes, él salvándola con Ron, ellos salvando a Sirius, el abrazo antes del torneo, ella curándole heridas, la muerte de Sirius y él en sus brazos desconsolado, el baile en la carpa, su muerte. Comenzó a retroceder. –No puedo hacer esto- Volvió a repetir.

Tom la soltó sin poder hacer nada, se le estaban viniendo encima todos a él. Miró a Malfoy, inservible en el piso gracias a él. Nott se debatía contra seis él solo. –No es el momento de tener un ataque Hermione- Le dijo con tacto mientras la veía alejarse más y más. En pánico entraría él si alguien no la cuidaba. Justo cuando se desvió para atacar a alguien a sus espaldas apareció Narcissa tomándola y asintiéndole.

-¡Váyanse!- Le ordenó Riddle con rapidez. Cuando vio que iban a desaparecerse una parte de él se odio por lo siguiente –Y llévate a tu hijo, no me sirve aquí- Le dijo señalándole con la mirada las columnas estratégicamente escondidas donde salían hechizos sin ver al mago.

La bruja corrió con rapidez al sitio y tomó a un sorprendido rubio de la mano, ya que estaba sentado, y desaparecieron de allí.

-Madre, ¿estás bien?- Preguntó el rubio con suavidad viéndola mejor. Tenía el maquillaje corrido y varios moretones y rasguños en la cara. Un brazo que parecía partido y el labio sangrando. Apretó los puños con impotencia.

Ella lo miró y compuso su mejor sonrisa aunque solo salió una mueca –Estoy bien- Ella notó que él no se levantaba. -¿estás herido?- preguntó preocupada acercándose más a él.

Draco cerró sus ojos –No puedo levantarme, mis piernas son inútiles ahora- Le explicó.

Ella asintió desviando la mirada conteniendo las lágrimas. Tenían que agradecer estar ahí, juntos, respirando.

El heredero odio aquella atmosfera de lástima que se creó y se apresuró a preguntar -¿Dónde está padre? Debemos sacar a Hermione de aquí, es el nuevo horrocrux- Estaban los jardines de la mansión, no había nadie allí.

Narcissa lo miró alarmada -¿C-Como?- Preguntó mirando con horror a la niña que consideraba su hija también. La bruja estaba sentada con la mirada perdida en algún punto de la grama quemada. Parecía una muñeca rota.

Draco negó. –Luego madre, no hay tiempo. Hay que buscar a padre y…-

-Tu padre está muerto- Soltó la mujer mayor con voz fría. Se levantó y caminó a Hermione tratando de levantarla.

-Vamos cariño, hay que llevarte a algún lugar seguro- Le habló con amor maternal mientras la abrazaba y ella temblaba balbuceando cosas de la anterior guerra.

-¿Qué acabas de decir? ¡¿Qué DIJISTE?!- Le gritó por primera vez en su vida un alterado Draco a su madre.

Ella volteó momentáneamente a verlo. –Murió defendiendo a Severus de los carroñeros- Dos lagrimas bajaron por sus ojos y luego negó –No he visto a Severus desde entonces que enloqueció y se lanzó a ellos… puede que haya sufrido la misma suerte- Hermione pareció reaccionar y comenzó a sollozar.

-No…- Murmuro con voz ahogada el rubio. Sus dos padres, sus dos figuras paternas. Los dos, el mismo día.

-Todo esto es mi culpa- Dijo la bruja deteniendo su llanto y mirando a Draco con pena. –Voy a arreglarlo Draco, Narcissa y tú deben irse- Les dijo con voz firme. Ya basta de llorar y patalear cuando los demás estaban dando su vida. Ya basta de quejarse y dar lastima. –Llévatelo Cissy, pónganse a salvo- Le pidió. -¿La señora Tonks…?- Preguntó temiendo la respuesta.

-Aquí estoy- Dijo una voz cansada detrás de unos arbustos. –Cissa me escondió aquí- Dijo con evidente molestia.

-Está herida- Le respondió a su hija adoptiva. –Me los llevare, a los tres. Son órdenes-

Hermione negó –Soy tu señora Narcissa, no seas insolente. Mis órdenes valen igual y te estoy diciendo que se larguen de aquí, los tres, ahora- Le dolía hablarle así pero debían irse y rápido.

La bruja se sobresaltó pero asintió. La miró con orgullo y amor y le abrazó con fuerza. –La mansión de los Lestrange- le susurró bajito al oído para que supiera que allí estarían.

-No me voy a ningún lado Granger- Amenazó el platinado. –No sin ti y Theo- le dijo seguro.

Hermione suavizó la mirada y se acercó a él que estaba sentado apoyado de una fuente –Voy a regresarte a Theo sano y salvo, lo prometo hurón-

Draco tragó sus lágrimas –Eso es una despedida sabelotodo, no me agradan- Le advirtió.

Ella le sonrió sincera depositando un beso en su mejilla –Arreglaré esto y los veré de nuevo, ¿está mejor?-

-Promételo- Le dijo el rubio ansioso agarrándola fuerte de ambos brazos –Prométeme Hermione que te volveré a ver-

Ella asintió –Es una promesa oxigenado, iré a verte- unió sus frentes unos segundos aspirando el aroma del rubio que tanto le gustaba "menta y roble" y luego se separó. –Cuídense-

Narcissa se acercó a ellos con su hermana apoyándose de ella. Se veía bastante herida pero nada de gravedad. –Ven pronto- le pidió para luego tomar a su hijo igual y desaparecerse.

Hermione aspiró profundo y se permitió derramar unas lágrimas más por Severus y Lucius y les prometió que Draco estaría bien.

Limpió su rostro con rabia y determinación. Hoy se acababa todo.

.

.

.

.

Holaa a todos, que horrible dejarlos asi con tanta demora pero mi pc esta de vuelta dañada, estoy usando la de una amiga ahora. Bueno espero disfruten de este pequeño cap, ya se acerca el final. Unos pocos caps mas y listo! Nos despedimos de este fic. Muchas gracias por los reviews los leo todos miles de veces y aquí meti sus sugerencias de que theo no se sacrificara si no nuestra bruja. Sin mas que agregar, espero bajar esta misma semana el próximo. Por favor dejen sus comentarios y sugerencias para agregarlas a los últimos capítulos, prometo tomar varias en cuenta y desarrollar sus ideas con las mias. Bye!