Capítulo 25: Un Beso de Vida y Amor Eterno
Lord Okaia respiró profundamente y dejó que su poder se apagara gradualmente. Lentamente se acercó al pedazo de carbón que una vez fue Clam y lo miró. Como estaba dándole la espalda, Chihiro no podía ver la expresión de su rostro, pero ella asumía que él estaba muy molesto.
—¿Lord Okaia? —llamó ella en voz baja.
El hechicero suspiró y se dio la vuelta, miró a la muchacha con una triste sonrisa en el rostro. —Hola de nuevo, Chihiro. Me alegra que hayas encontrado al espíritu de la vida —él notó que ella contemplaba el carbón y volvió a suspirar—. Asumo que te estás preguntando por qué no te conté sobre él —Chihiro asintió—. Cuando mire en tu futuro, vi tu confrontación con Clam. Y aunque terminaba con él muerto, sería mejor así, ¿no estás de acuerdo?
Chihiro asintió con reluctancia, aunque era triste que Clam tuviera que morir. —Supongo que sí —murmuró tristemente.
Lord Okaia asintió. —Sin embargo, si te hubiese contado acerca de él, las cosas hubieran tenido un resultado muy diferente. ¿Cómo hubieras reaccionado cuando hubieses visto que aquel que quería verte muerta estaba aquí, esperando tu regreso? ¿Cómo hubiera reaccionado Clam una vez que hubiese visto que ya no poseía el elemento sorpresa?
Chihiro sacudió la cabeza. —No sé.
—Ese es mi punto. Las cosas pudieron haber resultado para peor, y es por eso que guarde silencio, para que así las cosas pudieran tener un buen fin.
—Pero —Chihiro miró el trozo de carbón—. Él… él…
—Nunca más dañará a nadie —dijo Lord Okaia, metiendo el trozo de carbón dentro de su bolsillo—. Le di una segunda oportunidad, pero eso no lo detuvo. Yo sabía que él no se detendría, y tú casi mueres por eso.
Chihiro tragó grueso. —Entonces, él fue quien…
—Me arrebató a mi verdadero amor —finalizó Lord Okaia—. Sí, él fue. Y después de que le despojé de sus poderes y lo desterré, vino aquí. Pero entonces va y trata de que tú y Kohaku sufran el mismo destino que yo sufrí. No podía permitirlo.
—Pero, creí que no matarías a nadie.
Lord Okaia. —Lo sé, pero alguien iba a morir. Ese alguien sería tú o Clam. Ahora la pregunta era quien sería el asesino. Ya sea que fuese Clam, en cuyo caso la victima serías tú. Kohaku, que mataría a Clam con tal de protegerte, se hubiese vuelto el posible tercer asesino —sacó una carta y se la mostró; era un espejo—. O yo. Y yo no permitiría que Clam te matara; eso estaba fuera de cuestión. Así Kohaku no hubiera arrebatado una vida. Aunque quitarle la vida a Clam no sería considerado un acto de maldad, no quiero que él pase por una experiencia como esa. A algunos espíritus no les importa quitarles la vida a los otros, pero también están aquellos que no son capaces de dormir por mucho tiempo debido al remordimiento de haber arrebatado una vida. No quería que Kohaku corriera el riesgo de pasar por una experiencia como esa. Por lo que asumí la carga, a pesar de que odio la violencia.
Chihiro estaba conmovida. Lord Okaia era un ser tan desinteresado. —Lord Okaia…
Lord Okaia levantó la mano para silenciarla. —No tienes que decir nada. Estoy feliz de tomar el dolor por otros para que sean felices. Y ahora es el momento para que tú seas feliz.
Chihiro no sabía que decir excepto. —Gracias, Lord Okaia. Es usted un buen amigo.
El hechicero sonrió. —Ve con tu amor. Sólo tienen 20 minutos. Ve y vive la vida que se me fue privada.
Chihiro hizo una reverencia. —Sí señor. Y gracias de nuevo.
La muchacha se dio la vuelta y corrió hacia la casa de baños. Lord Okaia la vio irse. Estaba feliz por ella y Kohaku; ellos podrían tener una vida juntos con aquel que amaban, algo que él sabía jamás podría tener. Pero estaba feliz. Más feliz de lo que había estado en mucho tiempo.
—Cuídate, amiga mía —dijo, antes de desvanecerse en un destello de luz.
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Haku podía escuchar voces. Eso era bueno; significaba que estaba próximo a despertar. Ya podía sentir su cuerpo repeliendo los efectos de las hierbas para dormir. No debería haber despertado sino hasta dentro de otro día y medio, pero su mente era más fuerte que su cuerpo, y su mente estaba determinada a despertar.
—¡Ella volvió! ¡Volvió! —escuchó a alguien chillar—. ¡Chihiro está de vuelta!
—Chihiro… —murmuró Haku.
Sus ojos se abrieron de golpe, de pronto se sentía bien despierto y bien descansado. Pero eso no importaba ahora; no si lo que había escuchado era verdad. Hizo a un lado las frazadas, de un salto salió de la cama. Todavía estaba vestido con las ropas de ayer, pero incluso si no lo estuviese él hubiera salido corriendo de su habitación como si su vida dependiera de ello.
Afuera en el vestíbulo, los espíritus estaban corriendo desde todos lados bastante emocionados, todos ellos dirigiéndose hacia la entrada principal. Haku agarró al espíritu más cercano, demandando respuesta.
—¿Es verdad? —Preguntó, sonando desesperado—. ¿Ella ha regresado?
—¿Chihiro? —el espíritu preguntó . Haku asintió—. Sí, hubo un revuelo afuera y alguien fue a ver. La vieron venir hacia acá… ¡Hey!
Haku prácticamente arrojó al espíritu a un lado mientras corría hacia las puertas. Ya había una multitud afuera hablando con entusiasmo. La mayoría de ellos se apartaron cuando vieron a Haku acercarse.
—Así que finalmente despertaste —escuchó que una voz familiar le decía. Era Lin, y le estaba dando a Haku una mirada muy petulante—. Justo a tiempo.
Haku la fulminó con la mirada. —Me enfadaré contigo y con los demás por lo que hicieron más tarde —se volteó hacia el puente y vio a la criatura más hermosa que sus ojos jamás habían visto, correr hacia ellos—. Chihiro…
Haku estaba a punto de salir a su encuentro, pero alguien se le adelanto. Yubaba se detuvo delante de todos, luciendo muy irritada.
El rostro de Chihiro decayó un poco cuando vio que primero tenía que lidiar con la bruja antes de poder ir con Haku. —Hola, Yubaba. —dijo, intentando sonar alegre.
Los ojos de Yubaba se entrecerraron mientras la miraba. —Así que estás de regreso —Chihiro asintió—. Sabes, no consigo entenderte. Vives diciendo que quieres quedarte, y luego te vas. No me gustan los empleados que dejan botado su trabajo. Decídete. ¿Quieres quedarte o no?
Chihiro ladeó su cabeza a un lado. —Claro que quiero. Sólo tenía que encargarme de unos asuntos primero.
—¿Y eso implica robar?
Chihiro parpadeó. —¿Robar?
—¡No te hagas la tonta! —Yubaba espetó—. ¡Sabes perfectamente de lo que estoy hablando! ¡Metiéndote en mi oficina para robar boletos de tren! ¿Quién te crees que eres? ¿Lupin III?
—¿De qué estás hablando? Yo no robe ningún… —entonces Chihiro se dio cuenta que Bôh no debió haberle dicho nada a su madre acerca de darle los boletos a Chihiro—. Oh, no. No los robe yo. Los bole…
—¡No mientas! —gritó Yubaba—. A mí no me engañas. ¿Cómo te atreves hacer algo así después de todo lo que he hecho por ti? Debería enviarte a la pocilga con los cerdos por un mes.
A Haku no le gustó ni un poco que Yubaba amenazara a Chihiro. —¡Yubaba! —gruño en advertencia.
Yubaba se estremeció visiblemente ante el tono de voz del espíritu del río. Sabía que si hacía algo para dañar a Chihiro, Haku le haría algo peor a ella. Claro que ella no planeaba llevar a cabo su amenaza, sólo lo hacía para recordarle a Chihiro quien era la jefa.
Chihiro, por otro lado, estaba harta. Todas esas personas seguían pensando que podían seguir dando órdenes o hacer lo que quisieran con ella sólo porque eran poderosas. Pero ahora ella también tenía poder, y ella iba a defenderse y no dejaría que nadie la mangoneara nunca más. Puede que Yubaba fuera su jefa, pero no tenía derecho de amenazarla con convertirla en cerdo, o en carbón, o cualquier otra cosa que se le ocurriera a la bruja.
—Yubaba, ¡Yo no te robe! —espetó—. Y ya estoy cansada de que me amenaces. Si me vas a enviar a la pocilga, hazlo ahora. Esta es tu oportunidad, y es la única que te estoy dando.
—¡No! —gritaron varios espíritus.
—Chihiro, ¡No! —gritó Haku. Si Yubaba hacía algo, él simplemente lo revertiría, pero no quería que nada sucediera para empezar.
Chihiro sonrió. De alguna manera sabía que los poderes que le fueron dados eran más fuertes que los de Yubaba. Era como un sexto sentido, y Yubaba no parecía notar la diferencia en ella.
—Está bien —les aseguró ella—. Estaré bien.
Yubaba sonrió. —Bien, si estás tan segura. Aumentaré tu castigo a dos meses en lugar de uno.
—Hazlo, abuelita.
Yubaba agitó su mano y lanzó el hechizo. Chihiro sintió la magia y la bloqueó con la suya. Fue sorprendentemente fácil de hacer.
—Eso no fue tan difícil como pensaba.
Yubaba estaba claramente sorprendida por eso. —¿Qué? ¿Por qué no…? Agh. Bien, ¡prueba esto!
Ella aumentó el poder del hechizo y lo volvió a lanzar. Y al igual que antes, simplemente rebotó en Chihiro.
—Ya tienes dos strikes, abuelita —dijo Chihiro—. Uno más y estás fuera.
Yubaba apretó los dientes con frustración. —¡BIEN! ¡SI ESO QUIERES, ESO TENDRÁS!
Formó una bola de magia y puso todo su poder en este último hechizo. Estaba convencida de que ningún truco que la humana utilizara podría detener este. Extendería el castigo a tres meses por tamaño descaro.
Yubaba lanzó la bola de magia. Esta vez, Chihiro tuvo que bloquear el hechizo físicamente. Lo atrapó en su mano y lo sostuvo hasta que la magia se evaporó. Una vez que la magia se desvaneció, le dirigió a la bruja una mirada de suficiencia.
—Strike tres y estás fuera —dijo triunfante.
La boca de Yubaba estaba abierta de puro asombro. —P-P-Pero… ¿Có-cómo es que tú…? Mi hechizo. No deberías ser capaz de hacer eso, a menos que seas… un…
Haku miró a Chihiro con fascinación. —Un espíritu —susurró.
Chihiro sonrió. —Sí, fui a ver a Lord Okaia y al espíritu de la vida. Se me concedió la oportunidad de convertirme en espíritu y la tomé. Pero, hay una cosa más que debo hacer para completar mi transformación —caminó tranquilamente por el puente, deteniéndose únicamente para decirle a Yubaba—. Y no robé esos boletos. Bôh me los dio.
—¿Qué…? —¿Bôh se los dio? ¿Cómo es que ella era la última en saberlo? Se dio la vuelta hacia la multitud, sabiendo que Bôh estaría en alguna parte. Vio a su bebé rodeado por varios espíritus—. Cariño, ¿es eso cierto?
Bôh asintió felizmente. —¡Sip!
Que embarazoso. —¿Por qué no me lo dijiste?
—¡Porque era una sorpresa! —dijo Bôh con inocencia. Yubaba se limitó a suspirar.
El corazón de Haku latía con fuerza cuando Chihiro se aproximó a él. La joven irradiaba amor y felicidad, y todo estaba dirigido a él. La amaba tanto y sin embargo, aún no le había dicho sus sentimientos. Ella si se los había confesado. Ella había logrado reunir el coraje para decírselo. Y luego había emprendido un viaje que pudo terminar con su muerte sólo para poder estar con él. De haber sido lo contrario, él hubiera hecho lo mismo, de eso no tenía dudas. El simple hecho de pasar un día con ella hubiera valido la pena, pero lo que él realmente quería era un por siempre. Y si era verdad que ella se había convertido en espíritu, entonces lo tendrían.
El tiempo pareció detenerse cuando Chihiro se detuvo frente a él, mirándolo con amor en sus ojos. —Haku… —susurró ella.
Haku estaba luchando por encontrar algo, cualquier cosa, que decir. —Chihiro, estaba tan preocupado por ti —dijo, antes de reprenderse mentalmente por decir eso, preguntándose por qué no podía decir lo que realmente quería.
Chihiro rió para sí. —Si estabas preocupado por la persona que trataba de matarme, relájate, ya no está más entre nosotros.
Haku sentía que estaba a punto de llorar. —Lamento mucho no haber estado allí para protegerte.
Chihiro se limitó a sonreír. —Esa fue mi elección, Haku. Te dije que te amo. Que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para estar contigo, incluso si tú no me amas.
Era ahora o nunca. —Yo sí te amo, Chihiro. Te amo más de lo que podrías saberlo. Es sólo que tenía miedo. Tenía miedo de amar a una humana.
Chihiro se acercó y posó una mano contra su mejilla. —Lo sé. Pero ya no soy más una humana —dijo sonriendo—. O al menos, ya no lo seré después de esto.
Y entonces lo besó. Ese era su primer beso. Uno verdaderamente mágico, tanto como en sentido figurado como en sentido literal. Mientras los dos vertían todo su amor y emoción, Chihiro empezó a brillar cuando su transformación comenzó. Si ella no hubiera estado tan inmersa en el momento, hubiera notado todos los aplausos de los demás y la voz del espíritu de la vida hablándole
"Bien hecho, niña".
Tanto Chihiro como Haku querían que este momento durara por siempre, pero ciertos eventos lo impidieron. La luz dorada comenzó a alejar a Chihiro de Haku. Los dos se mantuvieron conectados el mayor tiempo posible, pero Chihiro eventualmente fue levantada bien alto y sus labios se separaron.
Ella pudo sentirlo. Su cuerpo y alma estaban cambiando. Esto era mucho más intenso que cuando su primera transformación empezó. Pero no era desagradable. No, era gloriosos. Sentía que había renacido, como si estuviera realmente viva por primera vez.
La luz dorada comenzó a desvanecerse a medida que la transformación llegaba a su fin. Chihiro no podía describir la sensación que estaba sintiendo. Era maravillosa. Y era el inicio de su nueva vida. Buscó dentro de sí misma y encontró lo que estaba buscando. Lo invocó y sintió su cuerpo cambiar. Transformando su forma humana a su forma de dragón.
Los ojos de Haku se abrieron de asombro al ver la transformación de Chihiro. Cuando ella tomó su forma de dragón, él no pudo resistirse. Cambió a su propia forma de dragón y se unió a ella en el aire. Ella era tan hermosa en su forma de dragón como lo era en su forma humana. Escamas rosadas cubrían su cuerpo y cabello, el mismo color marrón de su forma humana, se esparcía por su espalda de la misma manera que lo tenía Haku, sólo que más largo.
Los dos dragones se entrelazaron entre sí en un amoroso abrazo en el aire, presionando sus frentes juntas y mirando a los ojos del otro con amor. En el suelo, varias personas lloraban lágrimas de felicidad. Sorprendentemente, incluso los ojos de Yubaba estaban un tanto llorosos, pero hacía un buen trabajo ocultándolas.
—Esto supera tus planes de emparejamiento, Lin —comentó Rita, incapaz de apartar su mirada de los dos espíritus en el aire.
Lin gimoteaba, tratando de no llorar. —Oh, ¡Cállate! —exclamó—. Estás arruinando el momento. Mira lo felices que están.
Bôh estaba radiante mientras aplaudía con las manos. —¡Sí! ¡Lo lograron! ¡Sí! —su alegría se convirtió en confusión cuando los vio transformarse de nuevo en su forma humana y volar hacia una de las ventanas superiores de la casa de baños—. Oigan, ¿a dónde están yendo?
Rita engulló. —¿No es esa… la habitación de Haku?
Lin rió con sorna. —No los vamos a ver en días.
Bôh ladeó su cabeza a un lado. —¿Por qué no?
Yubaba estaba teniendo un incómodo sentimiento de déjà vu por la pregunta de Bôh y no quería tener esa conversación otra vez. —Muy bien, todos, regresen al trabajo. El momento meloso terminó. Ya los verán en muchos momentos así en el futuro. Por ahora les darán a ese par algo de tiempo a solas. Y ninguno de ustedes los molestará hasta que salgan. ¿Entendido?
—¡Sí, señora! —gritaron todos.
Lin y Rita estaban sorprendidas por esto. —Guau, Yubaba realmente puede ser agradable cuando se lo propone —murmuró Rita.
—Sí —concordó Lin—. Pero ella tiene razón, los dos merecen algo de tiempo a solas. Y no creo que nadie quiera interrumpirlos de todos modos.
Rita se rió. —Clam puede que sí, ese pervertido. Hey, por cierto. ¿Qué pasó con él?
Lin se limitó a encogerse de hombros.
Y así mis amigos es como ellos por fin consiguen estar juntos y esta historia llega cada vez más a su fin. Sólo falta el epílogo que lo postearé mañana viernes 18 de abril, porque ya en este momento no me da el tiempo.
Esta traducción ha llegado a los 1k! No saben lo inmensamente feliz que me hacen :D
Como siempre, perdón por la demora y Gracias por leer!
