Capítulo 25.- Dibujo.- Por Lily de Wakabayashi.
Muy bien, había llegado el momento. La canción estaba lista, y a decir de Samael, era magnífica. Bueno, no, Samael no había dicho eso, simplemente expresó que la canción era buena y eso, viniendo de ella, era como decir que era excelente. Sin embargo, y era obvio, Jun estaba nervioso. Yayoi le había expresado su duda de que cualquier otro que no fuera compositor pudiera hacer una buena canción. Claro, Jun tenía ayuda de Samael, Bioy, Katia y Lasse, pero aun así... Bueno, ya llegaría el momento de descubrirlo...
Ya, tranquilo.- le dijo Genzo.- Lo más difícil ya lo hiciste, que fue decirle a Aoba que la querías. Lo demás, será pan comido.
No creas que es tan fácil.- gruñó Jun.- Mis sentimientos están en esta canción.
Sí, bueno, si fueras menos cursi, quizás podrías más fácilmente el cantarle esa canción.- replicó el portero.
Ya déjalo en paz.- gruñó Samael.- Que tú tampoco te escapas de lo cursi. ¿Qué acaso crees que no te vi practicando para pedirle a Lily matrimonio?
Ah, el amor, el amor.- se burló Matsuyama.- Peor que el dolor, pero más placentero.
Eso no tuvo ningún sentido.- gruñó Samael.
No. Pero aun así, me quieres.- replicó Matsuyama, guiñándole un ojo.
Samael puso los ojos en blanco, y Genzo y Jun rieron. Bueno, ahora solo faltaba ver la mejor manera para que Jun le cantara la canción a Yayoi. Lily había propuesto una "serenata", o sea, la costumbre mexicana que tienen los novios en ese bello país (yaaa, cúlpenme por amar a mi patria XD) de ir a cantar a los pies de balcones y ventanas de sus novias a media noche (o media madrugada). Jun no estaba muy seguro, había escuchado hablar de esa peculiar costumbre y no se convencía del todo.
No quiero tener que usar un traje de charro y uno de esos sombrerotes de... .- Jun titubeó, tratando de recordar el nombre.- ¿Marochis? ¿Maruchos? ¿Maruchan?
Mariachis.- corrigió Genzo.- Y no, Lily me dijo que no necesitas vestirte así. Simplemente nosotros te acompañaríamos de madrugada y pues tú le cantarías desde el pie de su ventana y después subir hasta ella.
¿Y cómo le haré para llegar a su ventana?.- repuso Jun.- No sé volar.
Detalles, detalles.- masculló Matsuyama.- Te fijas mucho en cosas sin importancia.
Claro. Sin importancia.- bufó Misugi.
Bueno, piénsalo.- dijo Genzo.- No me parece tan mala idea, pero al final la decisión es tuya. Ahí me avisas, tengo que irme por ahora.
¿A dónde vas?.- quiso saber Samael.
A comprar el anillo de compromiso.- respondió Genzo.
Entonces, ya te decidiste a echarte la soga al cuello.- rió Hikaru.- Qué mal por ti, amigo.
Gracias.- respondió Genzo, con algo de sarcasmo.- A diferencia tuya, yo sí estoy feliz de tener una novia.
¿Y quién te dice que yo no?.- Hikaru volvió a sonreírle a Samael.
Ya, suficiente. Me voy contigo, Wakabayashi.- anunció Jun, al ver que Samael volvía a bufar.- Ya me harté de ver a estos dos portándose como tontos enamorados. La verdad, no les queda para nada.
Wakabayashi se echó a reír, Samael comenzó a protestar y Hikaru arremedaba a Jun. En fin, sea como fuere, Misugi y Wakabayashi se marcharon, dejando a los otros dos solos compartiendo sus propias soledades XD. Misugi tenía curiosidad, no se imaginaba a Genzo casado, y mucho menos con una doctora extranjera, pero al menos había que reconocer que Lily era una gran mujer, y si había alguien en el mundo para amar a Genzo, era ella.
¿Cómo vas a pedirle a Lily que se case contigo?.- preguntó Jun, con algo de curiosidad.
No lo he pensado aun.- respondió Genzo.- Tengo tiempo, supongo. Lo importante es que ella acepte antes de que yo tenga que volver a Alemania.
¿Cómo es que estás tan seguro de que ella va a aceptar?.- preguntó Jun, sorprendido.
Porque sé que ella me ama.- contestó Genzo, muy seguro de sí mismo.- Cuando sabes que esa mujer, La Mujer, te ama, estás seguro de cualquier cosa.
Vaya, que no me imaginé que fueras así.- sonrió Misugi.- Toda una sorpresa del gran Genzo Wakabayashi.
No soy así, nunca había sido romántico, hasta que Lily llegó a mi vida.- replicó Genzo.- Ellas lo cambian todo.
Sí, eso es cierto.- asintió Jun, recordando la dulce sonrisa de Yayoi. Ella también lo había hecho cambiar en muchas cosas...
Misugi se desvió a su mansión; el joven quería ensayar la canción antes de cantársela a Yayoi, y aunque Jun tendría acompañamiento de Samael y su banda, Jun cantaría todo él solo. Wakabayashi se desvió entonces hacia la más cara joyería de la ciudad a buscar el anillo que una vez él había visto y que se había imaginado, brillando, en la mano de Lily. La dependienta lo ayudó con gusto a elegir la sortija, mostrándole varias muy hermosas, pero a Genzo le seguía gustando la misma. Así pues, el joven compró la joya y salió del lugar, pensando en cómo podría declarársele a Lily. No bien había dado dos pasos el portero cuando vio a su novia en compañía de su prima, caminando hacia él muy alegremente.
¡Hola, Genzo!.- saludó Rika.-¿Qué haces por estos rumbos? ¿Andas engañando a tu novia?
Jaja, qué graciosa.- gruñó Genzo.- Vine a...
¿A qué, mi amor?.- preguntó Lily, curiosa.
A comprar zanahorias.- respondió Genzo, viendo la frutería y verdulería que estaba a un lado de la joyería (XD).
¿Zanahorias?.- se sorprendió Rika.- ¿Desde cuando tienes complejo de conejo?
Las zanahorias tienen mucha vitamina A, y ésta es buena para la vista, ¿no lo sabías?.- replicó Genzo.
Pues vamos a comprar zanahorias, entonces.- Lily se encogió de hombros.
Así pues, Genzo, Lily y Rika se metieron a la tienda a comprar zanahorias. Genzo sentía que la cajita del anillo de compromiso hacía mucho bulto en el bolsillo de su chamarra y que las chicas lo notarían. Claro, el único nervioso era él, así que aprovechó para preguntarle a Rika sobre sus planes a futuro.
Bueno, pues tomé una de las becas a la excelencia en enfermería que ofreció el hospital.- respondió Rika.- Así que voy a quedarme aquí, de momento.
¿Eso no tiene nada que ver con el hecho de que Misaki haya decidido quedarse en el Jubilo Iwata, cierto?.- replicó Genzo, burlón.
Naaaa, ¿tú crees?.- se carcajeó Lily.
Ya, cállense ustedes dos.- gruñó Rika.- Si Lily se va a ir a Alemania para estar cerca de ti, no veo por qué yo no me pueda quedar en Japón.
¿Pensabas volver a Alemania por mí?.- preguntó Genzo a Lily, con cara de galán.
Regreso a Alemania porque la medicina allá está muy avanzada, nada más.- replicó Lily, mostrándole la lengua.- No imagines cosas de más.
Claro.- rió Genzo, robándole un beso a su novia.
Bueno, dejen de romantiquear y respóndanme algo.- pidió Rika, bufando.- ¿Ya se decidió Misuguito a cantarle su canción a Yayoi?
De eso sí, pero no se ha decidido aun cómo.- contestó Genzo.- Él cree que llevar una serenata consta en usar un traje de charro.
No, por favor.- dijo Lily, riéndose.- No me quiero ni imaginarme a ninguno de ustedes usando un sombrero de charro.
Rika soltó una risilla, porque se imaginó a Genzo, Tsubasa, Hikaru, Taro y Jun cantando vestidos de mariachis. Eso sí que resultaba ridículo. Entonces, la francesa propuso a Genzo y a Lily el ir a decirle a Jun que todos lo acompañarían esa noche, no nada más Samael y su banda. Los otros dos respondieron que ya se les había ocurrido esa idea antes y que estaban de acuerdo en llevarla a cabo. Así pues, los tres jóvenes se dirigieron a casa de Jun, en donde el muchacho estaba practicando con su voz. Misugi cantó un poco ante Genzo, Lily, Rika y Taro (quien aparentemente también había ido a ver a Jun para ver en qué lo podía ayudar), y ellos aprobaron el canto de Jun. El muchacho realmente tenía una voz muy buena.
Bueno, pues a ver qué sale.- suspiró el joven.- No me convence aun del todo... Además, la idea de la serenata sigue sin gustarme mucho, pero no se me ocurre nada mejor...
¿Y por qué no?.- cuestionó Lily.- Te ayudaríamos todos. Nosotras podríamos mantener distraída a Yayoi mientras ustedes se preparan.
Claro, te ayudaremos a llegar hasta la ventana, y todo eso.- asintió Genzo.- Te haríamos coro o algo similar.
Uhm...No lo sé... ¿Y si a Yayoi no le convence mi canción?.- insistió Jun.- La otra vez me dijo que no estaba muy segura de las canciones que componían los aficionados...
Para terminar de convencer a Jun, Rika llamó a Hikaru, Samael, Tsubasa y Sanae y a todos los que se le atravesaron en el camino. Así pues, más tarde que temprano, en la mansión Misugi había ya toda una reunión en la que fueron terminando hasta Lasse, Kimi y Murtagh. Después de discutir un buen rato, al final Misugi había tomado una decisión y contaba con sus amigos para llevar a cabo su plan...
Yayoi descansaba en su cama, mirando las fotografías que adornaban su habitación. En casi todas, aparecían ella y Jun, ya fuera en el campo de juego, en fiestas, incluso en el hospital. Él conformaba toda su vida, no había momento importante en la existencia de Yayoi en donde Jun no estuviera presente... Ella lo amaba; y él a ella... Bueno, eso Yayoi ya lo sabía, pero aun así ella tenía algunas dudas...
Casi todo estaba solucionándose, al menos de momento. Taro y Rika se quedarían en Japón (él en el Jubilo Iwata, ella en un el hospital), al igual que Hikaru, quien por lo visto había conseguido convencer a Samael de que se quedara ahí con él por algún tiempo... Genzo volvería a Alemania, y Lily muy seguramente no tardaría en pedir su cambio para ir tras él, Tsubasa se iría a Brasil y muy seguramente Sanae encontraría pretexto para seguirlo, Kojiro a Italia, Kazuki se quedaba en Japón, al igual que la mayoría de los integrantes de la selección japonesa. De lo único de lo que Yayoi no estaba muy segura era del destino de los amigos de Samael; muy seguramente Katia continuaría como cirujana en el hospital y Lasse continuaría con sus giras, dando conciertos por el mundo, pero de ahí en más, Yayoi no tenía ni una idea de lo que pudiera ocurrir con Kimi, Bioy y Joel.
Y bueno... Yayoi iría al Hospital Nacional de Neonatología, mientras que Jun se quedaría en el Hospital General... Pero, ¿podría funcionar una relación a distancia? (Ni tan a distancia XD).
La chica suspiró y empezó a preparar una maleta con un par de mudas de ropa. Lily y Rika la habían convencido de pasar la noche en el departamento de ellas para festejar junto con Sanae y divertirse un poco. A Yayoi le había parecido una buena idea, una noche de chicas era siempre el mejor lugar para sacar conclusiones locas y tomar decisiones absurdas. (Díganme que no XD). Así pues, la chica se dirigió al departamento de las chicas, quienes la recibieron con bebidas en la mano.
¡Bienvenida, amiga mía!.- sonrió Rika, dándole un vaso con líquido a Yayoi.- Es momento de festejar.
¿Qué es esto?.- quiso saber Yayoi.
Simple refresco de cola.- respondió Lily.- Nos quedamos sin dinero y no nos alcanzó para el alcohol.
Yayoi se echó a reír, tragándose el cuento. La verdad era que sus tres amigas querían que Yayoi estuviera bien despierta y en sus cinco sentidos para lo que iba a suceder después. Las cuatro chicas charlaron sobre muchas cosas, entre ellas lo que iba a suceder con sus vidas después. Yayoi seguía preguntándose cuál podría ser su relación con Jun, pero Lily, Rika y Sanae le daban por su lado y no le respondían con algo claro. Yayoi estaba comenzando a desesperarse; ya pasaba de la medianoche y no hallaba respuesta a su problema. De pronto, empezaron a escucharse algunos ruidos y Sanae se empezó a poner nerviosa.
¿Oyeron eso?.- preguntó Sanae.
Yo no oí nada.- negó Rika.
Yo creo haber escuchado algo, pero no estoy segura.- dijo Lily.
Lo volví a escuchar.- dijo Sanae, fingiendo espanto.- Deberíamos ir a ver...
¿Por qué no vas, Yayoi?.- sugirió Rika.- Eres la más valiente.
¿Yo?.- Yayoi puso cara de espanto.- Bueno, no sé... No soy la más valiente, no más que ustedes...
Anda, vamos.- Lily empujó a la chica.- No te cuesta nada...
Yayoi titubeó un poco, pero al final aceptó; así pues, la chica salió al balcón de ka habitación de Lily, que era en donde se encontraban y se puso a escrutar en la oscuridad.
¿No deberíamos bajar?.- preguntó Yayoi.- Desde aquí no se ve nada...
Tú sigue mirando.- dijo Lily.- Quizás encuentres algo...
Y por supuesto que Sanae había escuchado ruidos, el lugar estaba atestado por los integrantes de la selección japonesa en pleno. Jun les pedía a todos que se callaran, pero nadie parecía querer ser muy silencioso que digamos...
Bueno, estamos listos.- susurró Samael a Jun.
Lily acaba de darme la señal.- murmuró Genzo, mirando su teléfono celular.- Cuando tú digas...
En ese momento, Yayoi salió al balcón. Jun suspiró y cerró brevemente los ojos.
Es ahora, o nunca.- musitó él, y salió de su escondite.
Yayoi se sorprendió mucho cuando empezó a escuchar una melodía, y mucho más cuando Jun salió a su campo visual.
Yayoi.- dijo Jun, con voz clara y fuerte.- Durante mucho tiempo he intentado expresarte cuánto vales para mí... Tardé mucho en encontrar la forma, pero ahora que al fin la tengo, quiero expresarte todo mi amor por ti, a través de esta canción... Quizás no sea mucho... Pero te la compuse con todo mi corazón...
"Y con algo de ayuda", pensó Jun, quien empezó a cantar con firmeza:
Dibujo ese recuerdo cruel
de cuando estaba solo.
Dibujo un recuerdo tan triste
de un corazón roto...
Yayoi estaba atónita, ¿de verdad Jun le había dedicado esa canción? Y más aun, ¿en verdad la había compuesto él? La chica no lo podía creer... Rika y Sanae salieron al balcón, quedándose un poco atrás de su amiga para poder disfrutar la canción. Desde ahí, Rika vio a Taro haciendo los coros; el muchacho le guiñó un ojo a la chica, al tiempo que le aventaba un crisantemo blanco, su flor favorita. Rika sonrió, después de años de estar esperando a Taro, al fin él había llegado a sus brazos.
Juntos por siempre, mi amor.- susurró Taro.
Ahora voy a dejar que mi voz
diga todo lo que siento,
que, aunque mis palabras
se las lleve el viento,
lo que importa es poder expresar
mi dolor si te pierdo.- continuó cantando Misugi, expresando todo su amor en la canción que había compuesto.
"Después de tantos años de tenerte a mi lado, al fin pude darme cuenta de cuánto vales para mí... Te amo, Yayoi, eso no lo olvides nunca...".
Tsubasa miraba a Sanae con una sonrisa en los labios. Aun faltaba un poco, pero en ese momento, en esa noche, él le hizo la promesa silenciosa de pedirle matrimonio después de ganar el Mundial... Tsubasa estaba tan seguro de que lo lograría, que no dudó en hacer la promesa más importante de su vida a la que era la mujer más importante para él...
Por ti, Sanae... .- murmuró él.
Y si se acaba el mundo,
contigo quiero verlo,
y tendré la misma sonrisa
que tú me has devuelto,
porque, si tú te encuentras conmigo,
no le temo a la muerte,
porque he tenido la buena suerte
de poder conocerte...
Yayoi no podía creer lo que oía. ¿De verdad Jun había vuelto a sonreír gracias a ella? La chica estaba muy emocionada, las palabras que Misugi le decía en su canción eran hermosas y estaban a punto de hacerla llorar...
Debo estar soñando.- musitó Yayoi.- Esto debe ser un hermoso sueño...
Dibujo un presente feliz
por tenerte a mi lado.
Dibujo un corazón contento
de estar acompañado... .- cantó Jun.
"Quiero que te quedes conmigo, para siempre...".
Hikaru miraba a Samael, la cual estaba muy concentrada y repitiendo la canción, palabra por palabra. Matsuyama sonrió; ahora que él tenía al fin a su lado a su Princesa del Hielo, no iba a dejarla ir jamás. Claro, Samael podría ponérsela difícil, pero Hikaru tendría toda la paciencia del mundo... Solo para ella...
¿Qué tanto me miras?.- preguntó ella, algo avergonzada.
Nada, solo admiraba lo increíblemente misteriosa que eres.- respondió Hikaru, en voz baja.
Cállate, que interrumpes.- musitó Samael, algo avergonzada.
Ahora es cierto que tengo conmigo
algo muy, muy valioso;
que mi corazón es fuerte ahora
que tengo un tesoro;
que la chica más dulce del mundo
no me dejará solo... .- continuó Jun.
Lily había bajado, por petición de Genzo a través de su celular, y buscó al portero con la mirada. Él apareció de repente y la abrazó a ella por detrás. Lily respingó.
Me asustaste.- murmuró ella, para no arruinar la canción.
Perdóname, mi amor, pero quería decirte algo.- murmuró él, en el mismo tono de voz.- Más bien, quiero preguntarte algo...
¿Ahora?.- se sorprendió Lily.
Aquí, y ahora.- asintió Genzo.- Es algo muy importante lo que debo decirte...
Lily soltó una risilla nerviosa. ¿Qué querría preguntarle Genzo? El momento era ideal, había pensado el portero, en esa noche de luna llena, con la magnífica voz de Jun cantando una melodía que expresaba todo el amor del mundo...
Te amo, Lily Del Valle.- susurró Genzo, al oído de la chica.- ¿Quieres casarte conmigo?
¿Qué me case contigo?.- Lily no pudo evitar soltar un gritillo al escuchar esto.- ¿Me hablas en serio?
Por supuesto.- asintió Genzo, sacando el anillo de su estuche de terciopelo.- ¿Qué me dices?
¡Sí! ¡Sí quiero casarme contigo!.- respondió Lily, muy emocionada.
Genzo le colocó a Lily la sortija en el dedo correspondiente y después la besó.
Y si se acaba el mundo,
contigo quiero verlo,
y tendré la misma sonrisa
que tú me has devuelto,
porque, si tú te encuentras conmigo,
no le temo a la muerte,
porque he tenido la buena suerte
de poder conocerte...
De alguna parte alguien hizo aparecer una escalera y Jun la usó para llegar hasta Yayoi. La chica, sorprendida y emocionada, le hizo espacio en el balcón a su enamorado trovador. Rika y Sanae optaron por fugarse sutilmente para dejar a la pareja sola. Jun tomó las manos de Yayoi para cantar la última estrofa de la canción, con todos sus amigos y compañeros haciéndole coro. Yayoi se sumergió en las dos brillantes estrellas que eran en esos momentos los ojos de Jun Misugi y escuchó con fervor su declaración final de amor:
Ahora es cuando me doy cuenta
de que también siento
algo que no es tristeza.
Ahora es cuando yo quiero decirte
que sólo quiero tenerte cerca,
que eres parte de mi corazón,
que te quiero a mi vera... .- cantó Jun.
La canción terminó en medio de un silencio absoluto. Lo más importante aun estaba por venir...
Yayoi Aoba.- murmuró Jun, al tiempo que ella contenía la respiración.- Todos estos años has estado a mi lado y yo no he sabido apreciarlo. Durante mucho tiempo sufrí por creer que te había perdido, pero un día abrí mis ojos y me di cuenta de que cuando se ama con todo el corazón, se debe luchar por aquello que lo hace vibra. Sabes ya cuales son mis sentimientos: te amo. Y no quiero volver a perderte nunca más... Yayoi, ¿quieres quedarte conmigo, para toda la eternidad?
Los ojos de Yayoi estaban llenos de lágrimas. Y fue ahí en donde Jun encontró su respuesta.
Me quedaré a tu lado, para siempre.- respondió ella, en un murmullo.- Te amo, Jun Misugi...
No había nada más por decir, ni nada más por aclarar... Jun abrazó a Yayoi y le dio un beso en donde terminó de expresar sus sentimientos, dándole punto final a sus años de soledad. Fue en ese momento cuando todos los presentes aplaudieron al unísono, festejando una unión que parecía haber superado todas las adversidades.
"Y ahora, tal vez... Tú y yo podemos volver al amor...".
Fin.
Notas:
Dibujo, canción compuesta por Liesl Von Kaulitz, especialmente para este fic, en Oviedo, España, el 5 de julio del 2005. Usada con su expreso consentimiento y puesta en esta historia ya que la autora de la letra así lo autorizó.
Todos los personajes de Captain Tsubasa son creación y pertenecen a Yoichi Takahashi y Shueisha.
Lily Del Valle es un personaje creado por Lily de Wakabayashi.
Samael Nieminen, Lasse, Kimi y Murtagh Nördenstrom, Katia Helguera, Joel Andersen y Bioy Niiranen son personajes creados por Liesl Von Kaulitz, o Samael Bene Elohim como se le conoció al principio de este fic, o Izzy Meadows como se le conoce actualmente.
