Locos y Retorcidos Hippies

Pov Nessie

Jacob me pidió lo que siempre espere que me pidiera: una condición para estar con el.

Siempre supuse que algun día me lo pediria. Estaba en su naturaleza odiar y repudiar a los vampiros. Yo solo era la mitad.

Pero... si para estar siempre a su lado, tenia que olvidarme por completo de mi lado vampirico. Lo haría. Solo comería comida humana, para ser igual a el.

Cerré los ojos y respire profundo. Me sentía preparada para aceptar su condición.

-Esta bien. No volvere a beber sangre y así poder estar contigo.

-No es eso lo que quiero decir.

-Entonces? - pregunte confusa.

-No es que quiera que dejes de beber sangre... No quiero que caces animales.

-Que?! Quieres que... quieres que cace humanos?

-No! Humanos no. No quiero que bebas de ellos, si no que... - cerro los ojos avergonzado y recargo la cabeza en mi pecho desnudo.

-No te entiendo, Jake.

-Sentí celos, hoy en el bosque.

-Cuando abrace a los chicos? - pregunte acariciando su cabeza.

-No! Cuando te alimentaste.

-Querías ese oso?

Aquella conversación no tenia ni pies ni cabeza.

Jacob ya no quería que me alimentara de animales, pero tampoco quería que cazara humanos... pero tampoco quería que me alimentara como el. Entonces... de que demonios quería que me alimentara?!

-Ness... solo quiero que te alimentes de mi - murmuro sin verme y abrazándome con mas fuerza.

-Que?! Estas loco?! Solo lo hice cuando no había ningun animal cerca... No me alimentare solo de ti!

-Por que no? No te gusta mi sabor? - cuestiono ofendido.

-Ese no es el punto. Yo... yo temo no poder detenerme. Se que llegara el día en que no voy a poder detenerme - susurre al borde de las lagrimas, por el recuerdo de aquella lejana pesadilla.

-Lo harás. Por mi lo harás! -sus ojos tenian esa apasionante determinación, que me hacia flaquear en mi decisión-. Sentí celos de ese animal, por robarme ese momento contigo. Quería que fuera mi cuerpo el que presionabas contra el tuyo, cuando bebías su sangre...

-Jacob...

-Quise... quiero ser quien calme tu sed y de quien tus labios se aferren.

No sabia ni que decir. Hasta había dejado de respirar.

Jacob no podía estar hablando en serio, o si?

-Tu eres mía - susurro con voz ronca y posesiva.

Un extraño escalofrió me recorrió el cuerpo, por su mirada tan penetrante y deliciosamente apasionada.

Comencé a ahogarme en sus profundos ojos de onix liquido. No luche por no hundirme. Solo me deje llevar y ya no salí a la superficie.

Aunque sus ojos eran tan oscuros como la noche, no era oscuridad lo que veía al mirarlos. Veía una hermosa luz que iluminaba mi vida por completo.

Mi vida perfecta era iluminada por mi propio rayo de sol. Por que eso era Jacob para mi, un rayo de sol que alejaba la oscuridad y las sombras que alguna vez inundaron mi vida.

Por el moriría... y mataría.

Por el, cumpliría cualquier orden que me diera, como un amo a su esclava.

-Sera nuestro secreto - murmure rindiendome ante sus deseos y mis instintos.

Con un jadeo salvaje, busco mis labios. Le devolví el beso con unas ansias frenéticas, mientras sus grandes manos, se aferraban a la piel de mi cintura, para que pudiera sentir su excitación creciente.

Sonreí para mis adentros, cuando mis manos pudieron aferrar los mechones de su pelo.

Me deje llevar soltando mi cuerpo y dejándolo a su merced. Como el había dicho: era suya.

Hacer el amor con Jacon en nuesto claro, iba mas allá de cualquier tímida fantasía que he llegado a tener con el. Aunque me daba un no se que, tener sexo al aire libre.

Parecíamos dos locos hippies que querían estar en contacto con la naturaleza, en su forma mas básica y primitiva.

El calor que emanaba del cuerpo de Jacob y el calor del débil sol en lo alto del cielo, hacían que su sangre oliera realmente apetecible.

Se me hizo agua la boca. Si fuera una vampira completa, tendría la boca llena de ponzoña.

Resistí todo lo que pude por no beber su sangre y de esa forma prolongar el momento. Así disfrutaría mas aquel tesoro rojo, liquido y dulce.

Quise hacer un pequeño experimento.

Con la uña del dedo meñique, razguñe a Jake en el cuello; justo debajo de su oreja izquierda. La uña larga corto su piel como si fuera una fina navaja y del delicioso liquido broto del fino y profundo corte. Acto reflejo, mis labios se pegaron a su piel.

-Gracias.

Jacob me dio las gracias?

Definitivamente nuestra relación era aun mas extraña y retorcida que la de mis padres, cuando Bella era humana.

Y para ser honesta... me encantaba.


Capitulo dedicado especialmente a Paola Alvarez, a quien cambie de Team Edward a Team Jacob (yeah baby, yeah) y convencí de leer 50 SOMBRAS DE GREY. Gracias por tus comentarios, por tus lecturas y los spoiler alerts.