N/A: Aún no aparecerá Tino... Lo siento.
Capítulo 25
Tanto Ludwig y Gilbert se hallaban caminando por las calles de Venecia y el mayor de los germánicos molestaba incesantemente al rubio. Alemania por su parte no hacía más que soportar en silencio los comentarios de su hermano, estaba acostumbrado a la actitud del prusiano y no negaría que prefería cuando Gilbert hablaba y le distraía que cuando el de cabello grisáceo permanecía callado tratando de indagar lo que pasaba por su mente, y definitivamente ese era un momento en el que no poseía deseo alguno de que Gilbert intentase saber lo que ocurría en su mente.
—…Y así fue como asombrosamente le demostré al señorito que eres una nación responsable y ordenada gracias a mí… —Alemania realmente no tenía idea alguna de que hablaba el mayor, sus pensamientos estaban más bien en todo el trabajo que seguramente se habría acumulado en su ausencia ese par de días, lo mejor sería llamar a su jefe en ese mismo instante para asegurarle que pronto regresaría al país y así evitar problemas. Sin embargo, fue en ese momento en el que se percató que su teléfono no se hallaba en el bolsillo que habituaba guardarle y repentinamente detuvo su paso.
—West, no es momento para descansar. —Mencionó Gilbert al notar que su hermano se había detenido de improvisto.
—No es eso Gilbert. —Comentó Ludwig mientras revisaba desenfrenadamente cada bolsillo de su atuendo. —No encuentro mi teléfono.
El mayor observó confundido al otro, acababa de decirle que le había presumido a Austria que el rubio era una persona responsable y ordenada debido a que había sido criado por él, y ahora resultaba que no hallaba su móvil. Si el señorito se enteraba de ese incidente seguramente su reputación quedaría manchada.
De haber sido un teléfono común y corriente no le hubieran dado demasiada importancia, pero en este caso era el móvil de Alemania, el cual contenía tanto su información privada y el número telefónico de todas las naciones, no podían arriesgarse a que dicho contenido fuese expuesto a cualquier humano.
—Intentaré marcar a tú número. —Mencionó Gilbert sacando su propio teléfono.
Mientras el prusiano llevaba a cabo lo que había dicho, Ludwig intentaba recordar donde pudo haberlo dejado.
—Kesesese~—La risa de su hermano le distrajo de sus pensamientos, se suponía que aquel era un momento en el que necesitaba seriedad, pero al observar la mirada de picardía que adornaba el rostro del mayor no supo si debía preocuparse aún más o tranquilizarse un poco. —Tu móvil está en buenas manos.
A pesar de que las palabras del de cabello grisáceo eran esperanzadoras, su mirada seguía diciéndole lo contrario. Gilbert le pasó el teléfono para que él mismo escuchase a quien estuviese del otro lado de la línea, a lo cual el menor nunca creyó que sentiría gran alivio tras escuchar el repertorio de insultos en italiano a los que estaba acostumbrado a recibir de parte de Lovino.
—…¿Dónde estás imbécil? —Preguntó el sureño tras mencionar todos los insultos que atravesaron por su mente.
—Volveré a casa de Feliciano en este momento. —Mencionó mientras observaba a Gilbert, no podía irse hasta recuperar su móvil.
—Bien, apresúrate idiota. Te estaré esperando afuera. —Agregó el sureño antes de colgar.
—Kesesese~ Si tanto querías encontrar una excusa para encontrarte con Lovino pudiste haber pedido mi asombrosa ayuda. —Comentó Gilbert sin quitar su sonrisa de picardía.
—No… no es lo que crees. —Mencionó Ludwig mientras le devolvía el teléfono. —Realmente creía haber perdido mi…
—Shhh~—El de ojos rojizos pusó uno de sus dedos sobre los labios del menor para evitar que continuase. —West, no necesitas darme explicaciones. Simplemente mueve tu trasero y no hagas esperar al gruñón.
—Gilbert, estoy hablando seriamente. —Ludwig realmente deseaba que su hermano no malinterpretase lo que estaba sucediendo. Él de verdad creía haber perdido su teléfono.
—¡Vamos West! —Exclamó el prusiano. —¡Abre los ojos! El destino te está gritando que corras a los brazos de Lovino. ¿Por qué no te das cuenta?
El alemán se cruzó de brazos ante aquel comentario. No era como si él quisiera darle el gusto a su hermano de aparentar que concordaba con sus extrañas suposiciones, pero realmente debía volver a casa de Feliciano para recuperar su teléfono. Sabía que no importaba lo que le dijera a Gilbert, él no cambiaría de opinión fácilmente.
—¿Vendrás conmigo? —Preguntó deseando saber si el prusiano le acompañaría nuevamente.
—¿Y arruinarte la oportunidad de pasar un buen momento con Lovino? Kesesese~ ¿Tan mal hermano crees que soy? —Cuestionó el mayor entre carcajadas. —Volveré a casa y me encargaré de los asuntos que dejaste pendientes.
El menor parpadeó impresionado tras escuchar aquello, sabía que Gilbert siempre le apoyaba en su deber como nación, pero usualmente era él quien se lo debía pedir.
El de cabello grisáceo notó la sorpresa en el rostro de su hermano menor y le guiñó.
—Soy un hermano mayor increíble ¿Cierto? —Mencionó orgulloso de sí mismo. —Así que no lo arruines y gánate el corazón amargado de Romano.
Gilbert se volteó y continuó caminando en dirección opuesta a la casa de Feliciano mientras Ludwig le observaba aún con confusión, sin esperar más emprendió su caminó a la casa del italiano.
Antes de haber recibido la llamada de Gilbert, Romano no había camino demasiado. Por lo que al escuchar que el idiota de Ludwig regresaría, decidió volver a la casa de su hermano; sin embargo, prefirió permanecer afuera… no quería ni imaginarse lo que estaría pasando adentro entre el sueco y Feliciano.
Impacientemente estuvo esperando durante diez minutos antes de desesperarse… incluso él que prefería caminar a paso de tortuga estaba seguro de que podría haber llegado más rápido que el macho patatas. ¿De qué le servía entrenar demasiado si no podía apresurarse para volver a la casa del norteño? Eso era ridículo en todo sentido.
Lovino se distrajo tratando de pensar en nuevos insultos para el alemán, y tras unos minutos más de espera una idea mucho mejor atravesó su mafiosa mentalidad.
El sureño tomó el móvil del alemán y empezó a rebuscar cualquier tipo de información que pudiese utilizar para burlarse de él; primeramente revisó las fotografías, las cuales no eran demasiado interesantes… la mayoría eran selfies tomadas por Feliciano, en las cuales tanto Kiku como Ludwig aparecían en el fondo de las fotos. Al notar que no había nada realmente interesante en ellas decidió revisar su bandeja de mensajes. Una sonrisa maliciosa atravesó su rostro, podría mandarle un mensaje a cualquier nación en nombre del alemán y nadie sabría que había sido fechoría suya.
El italiano estaba demasiado ensimismado en lo que podría escribir que no logró evitar gritar "¡Chigi~!" al sentir una mano sobre su hombro.
—¡Bastardo! —Murmuró llevándose la mano al corazón, realmente sentía que su corazón había estado a punto de estallar del susto. —¡Maldición! ¡No vuelvas a acércateme sin antes hacerme saber que estás detrás de mí!
El semblante del italiano estaba pálido al inicio y rápidamente volvió a recuperar su color habitual, para luego tornarse en uno rojizo debido a una entremezcla de rabia por haber sido espantado por el alemán y al mismo tiempo avergonzado por haber sido hallado revisando el móvil del mismo idiota.
—Tsk… Tardaste una eternidad, imbécil. —Lovino lanzó el teléfono al dueño de éste; sin embargo, Ludwig lo atrapó sin problema alguno.
—Gracias. —Respondió el rubio, sabía que el sureño ya había hecho suficiente con el hecho de habérselo entregado… de una manera violenta, pero él conocía a Lovino y no le sorprendía que eso hubiese sucedido.
Un momento de silencio incomodo ocurrió tras el agradecimiento del alemán.
El sureño creía que Ludwig estaba esperando una explicación por haber estado husmeando su teléfono y admitirlo no era algo que se le apeteciese.
—Ya tienes el maldito aparato. —Murmuró observando el suelo. —Ya puedes marcharte, idiota.
—Si, así es…—Respondió el rubio, estuvo a punto de darse la vuelta e ir en busca de su hermano pero la puerta de la casa se abrió repentinamente, dejando a la vista a un preocupado Feliciano y a un serio Berwald.
—¡Fratello! ¿Estás bien? Te escuché gritar y me preocupe…—El de ojos ambarinos calló al notar la presencia del alemán. —¡Ludwig! Creía que Gilbert y tú se habían marchado. ¿Sucedió algo malo?
La mirada de Suecia atravesaba filosamente el alma de Ludwig, realmente esperaba que el alemán no hubiese vuelto con intenciones de robarse el corazón de su esposa nuevamente.
A pesar de que la mirada iba dirigida a Alemania, Lovino podía percibir el aura de celos que desprendía el sueco, por lo que rápidamente empujó a su hermano dentro de la casa.
—¡Todo está en orden, idiota! —Expresó nerviosamente por la mirada del ex-vikingo. —Nadie ha gritado nada así que vuelve adentro que yo me encargo del macho patatas.
Feliciano observó extrañado a su hermano, pero sí él decía que debía volver adentro seguramente era porque quería estar asolas junto a Ludwig. Ante esa idea el norteño abrazó al de ojos olivas, momento que utilizó para susurrarle en el oído: "No los volveremos a interrumpir." Luego de lo cual le guiñó el ojo antes de tomar de la mano al sueco y regresar al interior de su hogar junto a él.
Lovino volvió a respirar tranquilamente después de que el sueco desapareciese de su vista, tenerlo de cuñado sería una tortura emocional.
Ludwig carraspeó haciendo que el sureño voltease a verle.
—Me marcharé ahora, gracias nuevamente por el asunto de mi teléfono. —Ludwig se volteó y empezó a caminar alejándose del italiano.
Lovino sintió un retorcijón en el corazón. No quería seguir al alemán, pero sus deseos por volver a la casa de su hermano tampoco eran demasiado grandes, por lo que gruñó por lo que estaba a punto de hacer.
—¡Macho patatas! —Gritó llamando la atención del alemán, quien volteó a verle tras escuchar su conocido apodo. —Espérame idiota, vas al aeropuerto ¿Cierto? Yo también iré.
Ludwig observó al menor acercársele, y ambos empezaron a caminar en silencio.
Fin del capítulo!
Primero que nada… Sé que dije que Tino debería aparecer en este cap, pero la parte GerMano no termina aún y eso era algo que no me esperaba… Creo que la presencia de Tino tendrá que esperar uno o dos capítulos más.
Han pasado tantos meses desde la última vez que recibí un Fav o un Follow en esta historia, así que agradezco mucho a Keyra Tovar y a hilda12 por su apoyo :)
kaname lin-chan: Creo que se me está pasando la mano con el GerMano… El SuIta tendrá su gran momento de igual forma y hará que Tino tiemble por haber menospreciado al sueco :3 El reencuentro no fue realmente en el aeropuerto, pero… el beso aún está en proceso xD
Tobi lawli-pop: Din y Noru tendrán su momento a solas en el futuro xD ellos pueden esperar por el momento. Aun necesito a esos 2 para que la historia funcione… Lovino prefiere prevenir que lamentar, por eso prefiere irse con el macho patatas! Lol créeme, al principio pensé en hacer que Ludwig hubiese olvidado su teléfono a propósito, pero dije meh! Así de simple no me hago bolas xD
Bueno, creo que esto es todo lo que haré por el momento.
Hasta entonces, Sayonara.
