-Nadia's POV-

Hodgins, Camille, Michael, Parker y yo eramos los únicos en el Jeffersonian. Estábamos felices porque ya teníamos la pista que le daría a mi mamá y a Booth la libertad.

-¡Bien hecho, hermanita!- decía Parker, despeinándome cariñosamente.

-¡Es más que obvio que genes llevas en esa sangre!

En lo personal no sentía que hubiera hecho tanto como quería, pero me sentía muy feliz por todo lo que decían. Ambos me abrazaron con emoción y Michael se unió a ellos poco después. Todos estábamos tan contentos que casi tiramos unas muestras que Hodgins tenía sobre la mesa de su laboratorio.

Camille entró con unos papeles en mano y comenzó a reírse a carcajadas al vernos.

-¡Calma, chicos!- exclamó. -Necesitamos que Nadia siga viva.

Todos nos reímos y ellos se apartaron un poco. Tomé aire exageradamente, como si de verdad me hubiesen estado ahogando, y las risas de todo aumentaron.

Pero nuestra alegría fue interrumpida por horribles sonidos de balas, provenientes de alguna fuente desconocida.

-¡Agáchense!- gritó Parker, tirándome contra el suelo y usando su cuerpo para que no golpeara directamente el pavimento.

Hodgins, Cam y Mike hicieron lo mismo.

-Debemos de escondernos- dijo Cam, con la ahogada por el sonido de las balas.

Hodgins asintió y nos hizo una seña para que lo siguiéramos, guiándonos hasta un armario de puerta doble en el otro extremo del laboratorio. Como solo había un hueco, hicieron que Mike y yo entráramos ahí.

-Manténganse en silencio- ordenó Parker y nosotros asentimos.

La puerta no quedo cerrada por completo, por lo que por la rendija podíamos observar lo que afuera sucedía.

Dos sujetos enmascarados entraron con metralla. Eran un hombre y una mujer, algo deducible por su complexión.

-¡No se muevan!- ordenó la mujer y ambos les apuntaron. Hodgins, Parker y Cam pusieron las manos en alto.

El hombre dejo su arma a un lado y tomó una cuerda que colgada cerca. Con movimientos rápidos y violentos, los amarro de manos y pies, dejándolos en el suelo de espaldas uno contra otro. Ellos no hicieron nada, solo observando con atención lo que los maleantes hacían.

La mujer le lanzó una mirada a su compañero y asintió, y ambos comenzaron a buscar en todos los compartimientos del lugar.

-No esta- dijo la mujer.

-¡Sigue buscando!- exclamó el hombre, lanzandole una mirada de despreció a los que estaban atados. -Créeme, son muy listos.

Él puso los ojos en blanco, fastidiado, pero continuo buscando. Finalmente su vista se posó en los papeles que Cam dejado en la mesa instantes previos a que atacaran.

-¡Lo tengo!- dijo el hombre con maliciosa satisfacción.

-¡Suelta eso!- gritó Parker, comenzando a forcejear para liberarse.

Solo entonces los 3 parecieron querer a toda costa detenerlo, algo que no comprendíamos ni Mike ni yo. Mire hacía el hombre, quien le entregaba el folder a su compañera, y supe el porque de sus reacciones: tenían el archivo con la recopilación de las pruebas que liberarían a mi mamá y a Booth, el cual apenas iba a ser entregado al FBI.

Mordí mis labios. Simplemente no podía quedarme de brazos cruzados.

-¡Nadia, no!- susurró Mike, pero ya era muy tarde para cambiar de idea.

Salí del armario a gatas, aprovechando que ambos enmascarados les habían dado la espalda para inspeccionar los papeles. Llegue hasta ellos y comencé a desatar con algo de torpeza, los nudos que tenían sujeto a Parker, quien estaba más cerca.

-No lo desates completamente- me susurró. -Haz que parezca anudado.

Entonces las voces de los maleantes se escucharon más claras:

-Debemos borrar todo- dijo el hombre.

-Iré a la computadora principal- dijo la mujer. -Tú cuida a los prisioneros.

Él asintió mientras ella salía del lugar con el archivo en mano.

El enmascarado recargó su arma y aproveché para escabullirme debajo de una mesa.

-Muy bien, cerebritos- dijo él con burla. -Se creen muy listos, ¿no es así?

Se giró para mirarlos, hablándoles con burla, como queriendo dejarles claro que él era superior. Era muy curioso, como si el enmascarado quisiera vengarse de algo, como aquellos criminales que buscan hacer sufrir a aquellos que los menospreciaron toda su vida.

Parker lo miraba fijamente, mostrando que no le tenía miedo.

-Si son tan listos- dijo con ironía -, sabrán que para seguir con vida deben hacer todo lo que les diga.

Todos permanecían en silencio.

Mike también había conseguido escabullirse, permaneciendo debajo de otra mesa al otro lado de donde yo estaba. Señaló algo y miré hacía donde él indicaba, encontrando un bat de baseball apoyado en la pared. Agradecí internamente a los extraños experimentos de Hodgins. Miré de nuevo a Michael y asentí.

-Entonces...- continuó hablando el enmascarado. Se acerco y puso el cañón de su arma en la frente de Parker. -¿Dónde esta esa mocosa?- dijo entre dientes.

Vi en los ojos de Parker que estaba nervioso, pero aún así no se quebró. Miró al hombre fijamente y frunció los labios, sin decir una palabra.

-Tú te lo buscaste- dijo el enmascarado.

Estiraba mi brazo lo más que pude, tratando de alcanzar el bat desde mi escondite. Pero en mi miedo por ver a Parker en esa situación, me estire de más y golpee mi cabeza contra la mesa, tirando lo que sea que estaba arriba de ella.

El hombre volteó a mirarme y casi estaba segura de que estaba sonriendo con malicia.

-¡Con que ahí estas!- dijo, girándose completamente y apuntándome con su arma.

Seguía estirándome, aún tratando de alcanzar el bat, pero este parecía cada vez más lejos.

-¿Vez ahora porque no debes confiar en los que amas?- dijo

Esa frase me pareció muy familiar, por lo que sentí que ya había oído esa voz en otro sitio. Traté de recordar donde, pero mi mente no podía trabajar bien al ver el cañón de la metralla apuntándome.

Me quedé petrificada, esperando lo peor.

En ese momento, Mike y Parker se lanzaron contra él. Por el forcejeó, algunas balas salieron disparadas, haciendo que los demás nos tiramos pecho en tierra.

Una de las balas dio en mi brazo enyesado y por el hueco formado vi que comencé a sangrar. También vi que algunas habían impactado contra el brazo de Mike y otras más en la pierna de Parker.

Soportando el dolor y protegiéndome con mi yeso, me puse de pie y tome el bat. El hombre ya había logrado librarse de Mike y Parker, y les apuntaba furioso.

-¡Apártense!- gritaba, y alcance a notar que su pierna estaba sangrando.

Sin pensarlo 2 veces, llegué por detrás y lo golpee, haciendo que cayera inconsciente al suelo.

Parker trató de ponerse de pie, pero hizo un gesto de dolor, mirando a su pierna. Mike trató de ayudarlo, pero no podía hacer mucho con un solo brazo.

Corrí a auxiliar a Cam y Hodgins, pero justo cuando ya había liberado sus manos, reaccione en un detalle.

-La chica- dije, y salí disparada con el bat en mano.

-¡Nadia, espera!- exclamó Parker, pero no me detuve.

Para cuando llegue a la oficina de Angela ya era demasiado tarde: la chica ya se había fugado. De inmediato corrí hasta la computadora y comencé a teclear como una loca, pero la enmascarada había hackeado el sistema del Jeffersonian completo, borrando todos los archivos.

-¡Maldita sea, maldita sea!- exclamé, sintiendo como algunas lagrimas se comenzaban a formar en mis ojos por el coraje. Comencé a golpear las cosas que estaban cerca con el bat, arrojándolo después contra una de las paredes de cristal.

No aguante más y estallé en un llanto de ira, sintiendo como mis piernas se hacían cada vez más débiles hasta que termine de cuclillas en el suelo. Por el esfuerzo me punzaba mi brazo y el yeso ya tenía una mancha rojiza.

Gritaba como si me estuviesen torturando y mis lagrimas fluían como un rió. Lo único que quería era tomar un arma y salir en busca de esa maldita.

¡Tan cerca estaba ya de tenerlos de nuevo a mi lado, por fin libres, y esos malditos habían venido a arruinarlo todo!

Sentí que alguien me tocaba en el hombro y como reflejo me gire asustada.

-Tranquila- me dijo Cam, sonriéndome para calmarme. La abrace, sintiéndome desesperada.

Vi que Hodgins permanecía cerca, mirando alrededor. Seguramente se habían asustado con la idea de que aquella mujer me había herido.

-Hackeo el sistema- dije, sintiendo mi voz ahogada. Los 2 me miraron atentamente. -¡Lo borro todo!

Ambos me sonrieron, pero sabía que se sentían igual de enfadados y angustiados.

En ese momento escuchamos un horrible golpe, proveniente del laboratorio donde habíamos estado. Al parecer Mike había tratado de ayudar a Parker a caminar, ya que él estaba muy preocupado por mi. Pero el enmascarado había reaccionado y cobardemente, le había disparado a Parker en la parte baja de la espalda.

El peso había tirado a Mike, pero eso no impidió que tratara de frustrar su escape. Desgraciadamente, el hombre lo aventó contra la pared y se golpeó en la cabeza contra una mesa, noqueandolo.

Nosotros alcanzamos a ver como el hombre huía y Hodgins corrió tras él con todas sus fuerzas. Cam corrió a auxiliar a Parker y Mike mientras yo buscaba desesperadamente un teléfono para llamar a una ambulancia.

No se muy bien si fue por el susto o porque mi brazo ya era prácticamente una fuente de liquido rojo, pero me desmaye mientra íbamos camino al hospital.

Desperté en una habitación de urgencias, envueltas en unas frías sabanas blancas. Habían varias camillas frente a mi y a mis costados, o por lo menos eso era lo que alcanzaba a distinguir ya que tenía de nuevo mi visión borrosa.

Recobre la visión clara poco a poco mientras me sentaba. Mi brazo izquierdo estaba elevado, envuelto en un yeso nuevo, y por el derecho tenía conectada una bolsa con sangre. Eso significaba que si había perdido bastante.

De mi lado derecho Mike permanecía dormido, respirando tranquilamente, mientras que del derecho estaba Parker, apoyado contra un almohadón mientras comía una gelatina. En la charola frente a él habían algunos envases, por lo que supe que esa era la tercera que comía.

Con mis codos, me enderece y acomode contra el almohadón, haciendo pequeños ruidos por el esfuerzo, haciendo que Parker volteara a mirarme y me sonriera. Le devolví el gesto, a pesar de que me sentía agotada.

-Buen día, hermanita- dijo, dando otro bocado de la gelatina. -¿Cómo te sientes?

-Pues... Un poco mareada- respondí.

-Es normal- sonaba como si fuese un experto en el tema. Comenzó a raspar el envase y me miro asintiendo, con cara de comercial, haciéndome reír débilmente.

-¿Qué paso?- pregunte, sintiéndome muy confundida.

-Te desmayaste- respondió aún comiendo. -Perdiste mucha sangre y... ¡pum!- hizo un movimiento con las manos -perdiste el conocimiento en la ambulancia.

-Me quedó claro al principio, gracias- mire alrededor. -¿Y Cam y Hodgins?

-Cam fue por un café y Jack estaba llamando por teléfono. ¡Es increible! ¡Soy el único que estaba coherente y despierto por aquí!

Le mostré la lengua y ambos comenzamos a reír.

-Oye- dije mirando su bandeja con extrañeza -, ¿de dónde sacaste 3 gelatinas? Se supone que solo dan 1 por paciente en cada comida, ¿no?

-Era útil que ustedes estuviesen dormidos- dijo con una sonrisa traviesa y sin mirarme.

Abrí los ojos con sorpresa y mire hacía la bandeja de Mike y la mía, en las que no había ninguna gelatina.

-¡Rata!- exclame, tomando una almohada y arrojandosela con toda la fuerza que tenía en mi brazo bueno.

Esta reboto en su cabeza, haciendo que se riera a carcajadas. Fue hasta ese momento cuando note que su pierna derecha estaba enyesada y puesta en alto.

-No estabas despierto- dije, sintiendo que las cosas comenzaban a ser más claras en mi mente. -Te dispararon por detrás.

-Desperté antes que ustedes- dijo con un tono serio. -Me intervinieron de urgencia y extrajeron las balas. Fue bastante rápido a mi parecer.

Señalo con la cabeza hacía un frasco que estaba en la mesita entre ambos, donde estaban algunas balas algo aplastadas.

-¿Por qué las tienes?- dije arqueando una ceja.

-Quiero conservarlas.

-¿Por qué?- a veces las ideas de Parker me parecían demasiado extrañas.

-Me recuerda la razón por la que quiero ser policía.

-¿Y cuál es?

-Evitar que gente como esa ande en el mundo.

Sonreí y asentí, sintiendo conmovida con su idea.

-También están las tuyas- dijo de repente, extrañándome.

-¿Eh?

-Pedí que me dieran también las que les sacaron a ti y a Mike.

-Pero a mi solo me dispararon una vez.

-Eso es lo que crees tú- me miró. -Te dieron 2 veces. Una en el brazo- señalo mi yeso -y otra en el hombro.

Sorprendida, mire hacía mi hombro izquierdo, el cual estaba vendado.

-¿En serio no lo sentiste?- me preguntó sorprendido.

Negué con la cabeza, haciendo que abriera los ojos con enorme sorpresa.

De repente escuchamos un pequeño quejido, haciéndonos voltear hacía donde estaba Mike recostado. Él comenzaba a reaccionar, llevándose una mano a la frente. Aparentemente a él no le había ido tan mal, ya que su brazo solo estaba vendado.

-¿Dónde estoy? ¿Qué paso?

-En el hospital- respondí. -Un psicópata te ataco.

-¡Que mal!- dijo Mike, enderezándose. Lucía bastante aturdido. Se quedó un segundo mirando a la bandeja con comida frente a él. -Muy bien, ¿quién se comió mi gelatina?

Parker y yo explotamos en risa, mientras Mike nos lanzaba una mirada de "hablo en serio".

En solo 1 mes ya había pasado por el hospital al menos unas 3 veces. ¿Mala suerte o el destino me odiaba? ¡Como saberlo!

Mientras pensaba en eso, por la puerta entro Angela, quien corrió hacía su hijo.

-¡Michael!- exclamó, abrazándolo. -¿Estas bien?

-Si, tranquila mamá- decía él, con la voz ahogada por el abrazo.

-¡¿Cómo quieres que este tranquila?! ¡Michael Staccato Vincent Hodgins, te dispararon! ¡Así no puedo estar tranquila!

Tenía razón. Ninguna mamá en su sano juicio podría no preocuparse con una situación así.

-¡Wow!- exclamó una voz, haciéndonos mirar hacía la puerta. -¡Ustedes 3 heridos! Eso no puede ser bueno para el país.

Sonreí al ver a Caroline, entrando detrás de Hodgins.

-¿Qué te trae por aquí?- preguntó Angela.

-Nada malo- respondió ella con una sonrisa. -Solo pensé que estos 2- me señalo a Parker y a mi -, también necesitan padres preocupados.

Se hizo aún lado. Todos estábamos atentos a la puerta en medio de un profundo silencio.

Segundo después aparecieron por ella mi mamá y Booth, por lo que todos estallamos en felicidad.

Por la emoción di un pequeño salto, haciendo que soltara una queja por el dolo que esto produjo en mis heridas. Mi mamá se acerco de inmediato y me abrazó con cuidado, para luego chequearme de arriba a abajo con la mirada. Sentí que ambas estábamos apunto de estallar en llanto.

Parker abrazó a su papá, ninguno de los 2 molestándose en hacerse el fuerte.

-¿Estas bien? ¿Te duele algo?- preguntó mi mamá, sujetando mis mejillas y mirándome a los ojos.

-Estoy mejor ahora que estas aquí- sentí un nudo en mi garganta y las lagrimas comenzaron a fluir de mis ojos.

La abrace de nuevo con mucha fuerza.

Todos estaban conmovidos, incluso Caroline, quien miraba hacía otro lado para que nadie lo notara.

Mire a Booth por encima del hombro de mi mamá y él se unió al abrazo poco después.

Al tenerlos cerca me pareció escuchar un pequeño sonido y cuando se alejaron supe de donde venía: en su brazo derecho ambos llevaban de esos brazaletes que les ponen a los presos que están en libertad condicional o una situación parecía. Me sentí muy triste al verlos, ya que recordé el porque habíamos terminado todos en el hospital.

-No es tu culpa, cariño- me dijo mi mamá acariciando tiernamente mi cabeza. Me conocía mejor que nadie y por eso había adivinado que era lo que me hacía sentir tan mal.

-No debí haberlo permitido...- dije, sintiendo como mi voz comenzaba a quebrarse.

Booth se acerco y tomó mi mano, haciendo que lo mirara.

-No es tu culpa- repitió, sonriéndome para hacerme sentir mejor.

Parker se había estirado lo más que podía y tomó mi otra mano. Con una sonrisa de oreja a oreja, me daba animo y secundaba lo que mi mamá y Booth decían.

Asentí, sonriendo débilmente. Mire alrededor y todos me sonrieron, haciéndome sentir agradecida por tenerlos a todos aquí a mi lado.

En la hora de la comida, Sweets y Daisy aparecieron para darnos la buena noticia de que no darían de alta. Michael, Parker y yo celebramos por estar libres del insípido sabor de la comida de hospital.

Conversábamos todos felices, contando anécdotas y chistes. Parker nos hacía reír más que todos al contarnos su versión de como él se había enfrentado a los lunáticos. Pero la historia que más nos interesaba era como Caroline había conseguido que dejaran salir a mi mamá y a Booth.

-Pues verán- comenzó a relatar -, no fue sencillo. Fue una gran ayuda que Perkins estuviera desaparecida porque, al ser la encargada del caso, parece siempre tener argumentos en contra.

-¿Esta desaparecida?- exclamó Hodgins con sorpresa.

-Si- asintió Caroline. -Nadie sabe donde esta, pero desde ayer que no se presenta al trabajo.

-¿Y no la han contactado?- preguntó Angela.

-Es ilocalizable. Ni siquiera la han visto ir a su casa.

-¡Pero que raro!- exclamó Parker.

Todos asentimos.

Caroline notó el frasco que Parker tenía y le dijo que eso era evidencia y que tendría que llevárselo. Me dí mucha risa como Parker lo defendió, argumentando que habían más casquillo útiles en el Jeffersonian. Finalmente termino accediendo cuando ella prometió regresarlo después si podía.

-A todo esto- dijo la fiscal de repente -, ¿qué es lo que esos malditos buscaban?

-La evidencia- dije con un deje de tristeza.

Hodgins y Cam comenzaron a explicarle como estaba la situación, mientras yo trataba de mantener mi mente concentrada en otra cosa.

Esa noche los 3 nos quedamos en el hospital bajo observación y Caroline tuvo que llevar a mamá y a Booth de vuelta a esa celda.

Angela fue la única que se quedó a acompañarnos en la noche. A pesar de que le insistimos que estábamos bien y que lo mejor era que ella fuese a descansar, no nos hizo caso. Y mejor nos dimos por vencidos.

Esa noche me abrace a mi almohada sintiendo que no conciliaría el sueño en toda la noche.