Loco San Valentín

Un día antes de San Valentín y Eiren se encuentra en su habitación, sentada en la cama y mirando hacia el buro, donde está su reloj de arena del cual va contando los granitos de arena que van cayendo.

Su gato está dormido en las piernas de la pelinegra, viéndose de lo más feliz aun entre sueños.

La puerta de la habitación se abre dejando ver a Lavi que tiene cara de haber consumido sustancias dañinas para el cerebro, y un aura brillante lo rodea, pero al divisar a su amiga parpadea, sin que esa aura llena de felicidad deje de rodearlo.

- Así de aburrida debes de estar como para ponerte a hacer eso. –comenta burlón haciendo que Eiren voltee a verlo con reproche.

- Me has hecho perder la cuenta, ahora tengo que empezar de nuevo. –dice molesta volteando el reloj.

- Deja eso. –Lavi toma el reloj y lo esconde tras su espalda.

- ¡Devuélvemelo! –exige haciendo un infantil puchero.

- ¡En vez de estar haciendo eso deberías ponerte a hacer chocolates! –le dice con reproche y apuntándola con un dedo de su mano libre.

- ¿Y eso como para qué? –Eiren lo mira como si fuera un subnormal, que de hecho para ella lo es.

- ¿Qué no sabes que día es mañana? –pregunta mirándola como si fuera un sacrilegio.

- ¿Doce de diciembre? –pregunta insegura y el pelirrojo se golpea la frente con la palma de su mano.

- Lo siento, es mi culpa. Olvide que jamás sabes en que día estamos. –dice resignado, como si ella fuera un caso imposible, que de hecho lo es. –Mañana es catorce de febrero.

- ¡Ahh…! Gracias por decirme en que día estamos. –comenta sin mucho interés. –Ya podré dormir en paz sabiendo que hoy es trece de febrero. –comenta con sarcasmo, dejándose caer en la cama, quedando boca arriba, usando sus brazos como almohadas.

- ¡¿No recuerdas que se festeja mañana?! –exclama algo choqueado, como si eso fuera un sacrilegio.

- Mmm… —Eiren se soba la barbilla pensativa. –El día de los reyes magos. –responde segura, agradeciendo que su amigo se lo haya recordado para hacerle su cartita a los reyes y le traigan sus regalos.

Lavi cae estilo anime, para al siguiente segundo ponerse de pie sobándose el puente de la nariz.

- Creo que estas fechas me están afectando, lo siento, es mi culpa, te pregunto cosas pendejas, siendo que te conozco. –dice resignado, pensando que debió evitarla, estaba de tan buen humor porque mañana es el día que lo llenan de regalos y chocolates, y su amiga cegándole el buen humor. –Mañana es uno de los días más importantes para mí. –le dice firme. –Es San Valentín, el día en que todas mis fans me dan chocolates y tu como buena amiga que eres tienes que darme uno por obligación. –ordena con firmeza. –Este año no será como los pasados, ahora si me acorde de recordártelo un día antes parque que no salgas con que pensabas que era navidad o no sé qué otra fecha. –le dice mostrando reproche, no lo pueden culpar adora las golosinas y su amiga siempre olvida regalárselas el día que las fechas la obligan a hacerlo como digna amiga que es de él, todavía que le da el privilegio a la tarada de ser su mejor amigo y la maldita mal agradecida hasta ahorita se ha zafado de pagarle por su amistad como es debido en estas fechas.

- ¡¿Dijiste San Valentín?! –exclama poniéndose de pie rápidamente como si trajera un resorte en la cola, de hecho no escucho todo el rollo que se hecho Lavi, cuando dijo que día era mañana se quedó sorprendida.

- ¿Y mi chocolate qué? –pregunta ofendido cuando la ve correr hacia la puerta.

- ¡Si, si, si me da tiempo te hago uno por obligación sino le robo uno a alguien y te lo doy! –dice abriendo la puerta de la habitación.

- Mañana me le declarare a Lenalee. –Lavi sonríe de forma socarrona viendo como su amiga detiene su acción de salir de la habitación y lo voltea a ver sobre su hombro. –Cuando me entregue su chocolate por obligación le pediré que sea mi novia formal. –el pelirrojo amplía su sonrisa.

- Pobre, pobre Allen, tendré que consolarlo. –Eiren ríe entre dientes. – ¿Sera la buena acción del año? –Eiren también le sonríe de forma socarrona.

- Si, ya sabes que se hace una al año para no ir al infierno. –el pelirrojo le guiña su ojos de forma cómplice.

- Hay que seguir la costumbre. –Eiren mostrándose divertida termina saliendo de la habitación.


Lenalee y Kailan están sobre sus respectivas camas terminando de envolver sus chocolates. Lenalee tiene cuatro de ellos, pero el que más destaca y es más grande es el de Allen.

Kailan al mirar de reojo notando como su amiga se empeña más en darle más detalle a la envoltura del gran chocolate que Lenalee le dará a Allen, le dio algo de risa pero se contuvo por exteriorizarla. Después mira sus chocolates, ella tiene tres envueltos y se sonroja al notar que el de Lavi es más grande y tiene una mejor envoltura.

- ¡Listo! –Lenalee se pone de pie mostrándose complacida. – ¿Terminaste? –pregunta volteando a ver a Kailan.

- Si. –Kailan le sonríe amigable.

- Bueno, iré con nii-san a ayudarle con unas cosas. –la peli-verde toma los chocolates en sus brazos y los mete al ropero.

Kailan sigue con la mirada a Lenalee hasta que esta sale de la habitación para después posar su mirada en el chocolate que le dará a Lavi.

- Este será el primer chocolate que le regale siendo una mujer y no una niña… pero tendré que dárselo haciéndole creer que es un chocolate por obligación. –Kailan suspira con pesadez, mostrando algo de tristeza en sus ojos.

La puerta de la habitación se abre haciendo que Kailan envuelva los chocolates con una sábana, viéndose algo nerviosa al voltear hacia la entrada pensando que es alguno de los chicos, pero suspira aliviada al ver que es su hermana que sonríe de oreja a oreja.

- ¡Imouto de mi vidaza ayúdame a hacer un chocolate de San Valentín! –exclama con emoción y Kailan la mira como si le hubieran salido dos cabezas.

- ¿Le harás un chocolate de San Valentín a alguien? –pregunta incrédula, su hermana nunca hace nada por nadie al menos que esto le convenga.

- Sí, eso acabo de decir. –Eiren asintió dándose la razón a sí misma.

- ¿Puedo saber quién es el afortunado mortal al que la grandiosa Eiren le dará el privilegio de hacerle un chocolate? –pregunta sarcástica, seguro su hermana quiere hacer un chocolate picante o algo así para dárselo como broma a Lavi, es la única explicación que le haya al suceso.

- ¿Quién más? Mi chico especial. –dice con orgullo y sonriéndole juguetona.

Kailan ahora si la mira incrédula, no pensó que su hermana tuviera un chico especial que le guste al grado de querer hacerle un chocolate, entonces recordó la cita que ella tuvo con Allen hace unos días y el beso que se dieron antes de la cita.

- ¿De casualidad ese chico especial es Allen? –pregunta realmente curiosa, si la respuesta es si Lenalee tendrá competencia.

- ¿Me ayudaras? –Eiren la mira curiosa, ignorando la pregunta. –Nunca he cocinado, pero tu si y lo haces de maravilla, seguro sabrás enseñarme y con lo rápida que soy aprendiendo no batallaremos. –dice con seguridad y arrogancia.

- Vale, te ayudare. –Kailan le sonríe amigable, dejo que no le responda la pregunta, pero para que la desviara es porque si va para Allen. –pobre nee-san por primera vez le interesa un chico al cual está dispuesta a hacerle un chocolate, pero dicho chico está más que coladito por Lenalee, con el orgullo que tiene nee-san seguro será un golpe bajo pero al menos eso le enseñara a no creerse superior a todo el mundo y a que no todos los hombres caen a sus encantos, eso le dará algo de humildad… aun así me da tristeza por ella, yo sé lo que se siente no ser correspondida.—los ojos de Kailan mostraron algo de tristeza. –Necesitamos ir a comprar todos los ingredientes.

- ¡Eso está solucionado, ya los compre! –Eiren alza una bolsa de plástico que sostiene con su mano derecha.

- Jamás la había visto tan entusiasmada por hacerle algo a alguien… debe gustarle mucho. –Kailan sintió algo de pena por su hermana.


Eiren le pidió prestada la cocina al cocinero de los estudiantes, bueno más bien obligo a que les deje la cocina a ella y a su hermana bajo amenaza. Kailan tuvo que disculparse con el pobre cocinero que estaba que se orinaba en los pantalones, Eiren y sus amenazas dan miedo.

En cada lado de la mesa de cocina se ve a Kailan y Eiren, cada uno usa un delantal blanco sobre su uniforme. Y sobre la mesa están todos los ingredientes para hacer el chocolate.

- Bueno nee-san, primero cortaremos el chocolate en pequeños trozos para fundirlo. –explica dedicándole una amigable sonrisa.

- ¡Okey! –Eiren sonríe de oreja a oreja haciendo que sus ojos se cierren y toma un cuchillo. –me corte. –comenta tranquila mirando como de uno de sus dedos sale sangre a propulsión.

- ¡¿Cómo pudiste cortarte si apenas tocaste el cuchillo?! –exclama asustada viendo sorprendida la sangre que sale del dedo de su hermana.

- No sé, solo lo tome así. –Eiren vuelve a tomar el cuchillo. –Me corte de nuevo. –comenta tranquila mirando el otro dedo alado del que se desangra, desangrándose del nuevo corte con la misma intensidad que el anterior.

- ¡Waaa…!... ¡Nee-san curemos esos dedos o terminaras muriendo desangrada! –exclama alterada y corriendo hacia ella, además de asustada se ve incrédula, ni ella misma supo cómo cojones su hermana se cortó el dedo si nada más tomo el cuchillo y al siguiente ya tenía el corte.

Ya limpia la cocina de toda la sangre y gracias a la suerte que se carga Eiren ninguno de sus ingredientes se manchó, ¡válgame!, ni la ropa se manchó, es tan sorprendente ese hecho como el que se corte casi de la nada, con decir que hasta Kailan se manchó cuando intento auxiliarla y se tuvo que cambiar el delantal.


Nuevamente se ve a ambas de pie en cada lado de la mesa, con los ingredientes sobre la mesa. Eiren sonríe de oreja a oreja haciendo que sus ojos se cierren y en los dedos donde se cortó ahora son adornados por banditas de caritas felices. Kailan se le ve cansada, el accidente de su hermana le quito varios años de vida.

- Bueno, sigamos. –Kailan suspira con pesadez. –Nos quedamos donde…

- Yo parto el chocolate para fundirlo. –interrumpe tomando el cuchillo. –Me corte. –comenta mirando tranquila el nuevo dedo que salió accidentado.

Kailan le arrebata el cuchillo esquivando el chorro de sangre para que no la manche.

- Yo partiré el chocolate, desde ahora tú no te acercaras a ningún objeto con filo. –dice firme. –No entiendo cómo te cortas solo con tomar un cuchillo siendo que has utilizado armas filosas y punzocortantes para pelear. –Kailan entrecierra los ojos.

- Ni yo lo sé. La cocina siempre ha sido como una zona de accidentes para mí, por eso padre no me dejaba estar cerca de ella, ni siquiera a un metro de ella. –comenta pensativa con su dedo aun desangrándose. Y Kailan ahora entiende porque la cocina era terreno estrictamente prohibido para Eiren. –Tal vez tengo un sistema en mi cerebro que se activa con solo tomar un arma para cortar y desangrar a la gente, pero en la cocina con sus ondas alfa hace que me dañe a mí misma. –explica con voz de sabionda como si fuera algo de lo más lógico y a Kailan le resbala una gota de sudor en la nuca ante lo estúpido que sonó eso. –Imouto me está dando el babido. –los ojos de Eiren tornan forma de espiral.

- ¡Waaa…! ¡Curemos tu herida! –Kailan corre hacia ella para auxiliarla antes de que se le muera desangrada.


Se ve el campo de guerra, digo la cocina que por como se ve para el caso es lo mismo. La pobre cocina esta calcinada,—Eiren casi la quema al prender el horno. –manchada de cacao, betún e incluso en las paredes hay sangre.

Kailan está de rodillas en el suelo, se le ve muy cansada, su cabello esta despeinado, parece un nido de pájaros, su ropa manchada de muchas cosas, ni trayendo delantal su uniforme se salvó, incluso su cara esta manchada. Un aura desolada rodea a la pobre chica.

- Siento que perdí como diez años de vida aquí… ahora sé porque padre no dejaba que se acercara en la cocina, cualquier cosa que toma la convierte en arma… ¿Cómo cojonees hizo para que un simple e inocente huevo estallara de la nada?... si ella controla el fuego ¿cómo nada más encendiendo una mecha del horno en lo más bajo hizo que saliera una gran llama de fuego que casi quema toda la cocina? ¿y cómo cojones solo sus ingredientes se salvaron?... lo mejor es no pensar en esto, bloquear este recuerdo de mi cerebro, recordarlo solo conseguirá que muera joven… pero una cosa si es segura, no vuelvo ayudar a nee-san a cocinar nada, ni siquiera a hervir agua. –Kailan llora internamente, ya puede incluir este día como uno de sus peores días.

Eiren está sentada sobre la mesa de lo más tranquila, cabe mencionar que la pelinegra esta como si no hubiera pasado nada, limpiecita, nada cansada y peinadita. Solo sus diez dedos de la mano tienen banditas de caritas felices.

- Imouto ¿crees que ya este? –pregunta impaciente.

- Tal vez. –responde cansada.

Eiren de un salto cae de pie al suelo y camina hacia el refrigerador. Nada más toco la perilla de la puerta del refrigerador y esta cayo ocasionando un sonido fuerte al caer, Kailan ya ni se exalto, lleva sucediendo cosas así desde que Eiren entro a la cocina.

Eiren toma la charola donde está su chocolate, charola en forma esférica, cuando Kailan le pregunto la razón de no elegir un corazón si se la dará a su chico especial, Eiren solo dijo que los corazones son cursi y ella no es una cursi.

- Kailan ya está listo, ¿dónde lo pongo?

- Sobre el plato que está en la mesa para adornarlo. –dice cansada, ósea solo es eso, ¿qué puede pasar si lo hace ella sola?

Eiren asintió y volteo la bandeja para echar el chocolate en el plato, más este no salió solo, así que lo agito, lo agito y lo agito hasta que este mismo salió. Nada más cayó sobre el plato y ese pedazo de la mesa se quebró, cayendo el plato en el suelo con el chocolate encima.

- ¿Qué demonios…? –Kailan se voltea viendo el hueco en la mesa y viendo al plato en el suelo con el chocolate encima.

- No sé, solo lo eche ahí y eso paso. –comenta Eiren rascándose la nuca.

Kailan se acerca a ella y toma el chocolate sintiendo que pesa más de lo que debería pesar. Curiosa lo deja caer en la mesa y la agujero como si hubiera aventado sobre ella una dura roca.

- ¿Por qué lo tiras? Sabes el trabajo que me costó hacerlo. –reclama molesta, recogiendo su chocolate y sacudiéndole cualquier basurita o polvo que se le pudo pegar, no hará otro, no cuando casi pierde los dedos de la mano haciendo solo uno.

- Nee-san hizo de un chocolate un arma… ¿Por qué no me sorprende? –Kailan parpadea algo incrédula. –ahora no siento compasión por nee-san sino por Allen, seguro ella sabe que Allen la rechazara y planea vengarse haciendo que se quiebre todos los dientes con ese chocolate. –Kailan suspira con pesadez. –Nee-san mejor deberías comprar un chocolate. –le dice seria.

- Pero si no se manchó, ni se aterro, el piso está limpio de las tantas veces que lo limpiaste para quitar mi sangre. –dice berrinchuda.

- Si, bueno, el problema no es ese sino que…

- Quiero darle algo que yo misma hice. –Eiren la mira seria. – ¿Crees que me hice cortes en mis diez dedos por nada?

Kailan la mira sorprendida, pero después le sonríe levemente.

- Allen Walker más vale te comas ese chocolate, no perdí muchos años de mi vida por nada. –Kailan se muestra algo divertida. –Bueno adornemos ese chocolate. –Eiren asintió con firmeza.


- Mira Kailan, está listo. –Eiren sonríe como niña de prescolar que hizo su primer dibujo, extendiéndole el plato a su hermana.

Kailan que solo quiere dormir, descansar y olvidarse de esta fea experiencia mira la obra de arte de su hermana. Más que chocolate de San Valentín, parece chocolate de Halloween, incluso ante lo redondo parece una tétrica calabaza roja, con esos ojos negros tan tétricos, esa sonrisa de dientes picudos. Sino fuera porque abajo dice con letras blancas un "Feliz San Valentín" no se sabría que ese chocolate sea de lo que se supone que es.

- Quedo muy mono, quise dibujar su cara cuando está furioso, esa que lo hace parecer demonio y tanto me gusta… y creo que casi me quedo igual, no sabía que tenía talento para dibujante, incluso pinte de rojo el chocolate como símbolo de la pasión. –dice poética.

- Es un chocolate muy peculiar, seguro jamás lo olvidara. –Kailan sonríe nerviosa y Eiren satisfecha. –bueno, tengo que admitir que se parece un poco a la cara de póker que pone Allen. Y no mentí, quedara tan traumado al ver esa terrorífica cara echa de chocolate que jamás la olvidara.


Allen va caminando por los pasillos de la orden, silbando entonando una melodía de una pegajosa canción que oyó por ahí.

- ¡Allen! –el mencionado detiene su camino y voltea viendo a una sonriente Eiren acercándose hacia él.

- Eiren, no te había visto en todo el día. –dice amigable cuando ella llego a su lado comenzando a caminar a la par.

- ¿Te cuento un secreto? –Eiren le sonríe de forma cómplice.

- Desembucha. –dice sonriendo travieso.

- Mañana Lavi se le va a declarar a Lenalee, cuando ella le dé su chocolate por obligación. –comenta de forma insinuante y Allen ensancha los ojos, sintiendo su pecho oprimirse. –Ese Lavi es todo un loquillo. –Eiren sigue su camino ignorando como Allen se quedó de pie y quieto en un estado de shock, mucho menos dándose cuenta que un par de metros atrás, doblando el pasillo esta Kailan recargada en la pared en la misma condición que Allen, dejando ver que escucho todo.


Finalmente el día de San Valentín llego. Kanda está escondiéndose de sus fans en la azotea, como todos los años.

Se encuentra acostado encima del pequeño cuarto donde se abre la puerta de la azotea. Escucho como esta se abre, pero le restó importancia, sino se asoma nadie lo ve, si nadie lo ve nadie sabrá donde esta y él seguirá con su tranquilidad intacta.

- ¡Con que aquí estabas Shoun!

Al oír la voz de Eiren abre los ojos, con cautela gatea hacia la orilla viendo como esta camina hacia la baranda donde está el estúpido gato.

- De haber sabido que aquí estaba lo hubiera empujado haciéndolo quedar como un accidente… sin testigos hubiera sido el crimen perfecto. –Kanda chasquea la lengua molesto.

- ¡Mira! ¡Tú regalo de San Valentín! –exclama sacando un chocolate liquido en caja y vaciándolo en el plato del agua para el gato.

Meloso el gato salto para restregarse en los pies de ella en forma de agradecimiento y cuando coloco el plato en el suelo el gato comenzó a tomarse el chocolate de lo más feliz.

- ¿Qué estuviste haciendo loca? –para Kanda no pasó desapercibido que Eiren tiene banditas en todos los dedos, razón por la que su ceño esta fruncido.

- ¿Adivina que Shou-chan? –pregunta cómplice, poniéndose en cuclillas para acariciar al gato mientras bebe su leche. –Lavi se le va a declarar a Lenalee, entonces yo aprovechare la depresión de Allen para hacerlo mi amante, ¿a qué es buena idea? –el gato alza la mirada y ruge molesto. — ¡Sabia que me apoyarías! –Eiren se pone de pie ignorando los rugidos del gato y sin más salta de la azotea, cayendo de pie en uno de los árboles, y así bajar al suelo de un salto ágil.

- Pensé que ya se había dado por vencida con ese moyashi. –Kanda furioso salta quedando de pie donde Eiren estaba antes y mira por donde esta se va corriendo.

- ¿Celoso?

A Kanda casi se le sale un pedo del susto, mira a su derecha viendo a Shoun con su apariencia humana, completamente desnudo y sentado en la barandilla.

- ¿Desde cuándo…? –pregunta amenazante.

- ¿Desde cuándo soy humano? –pregunta juguetón. –Bueno habiendo mucho mago aquí puedo obtener más energía, por lo que al ser hoy San Valentín decidí usarla para pasar este día con mi amada… me dio chocolate a mí y a ti no. –Shoun le saca la lengua y Kanda lo fulmina con la mirada.

- Siendo así, ¿por qué no te transformaste cuando ella estaba aquí e impediste que fuera con ese moyashi? –Kanda habla de forma sombría.

- ¿Por qué no saliste tú de tu escondite y lo impediste? –Shoun le sonríe con mofa y Kanda saca su espada, amenazándole con el filo el cuello. –Te odio. –Shoun inclina su rostro hacia Kanda, mirándolo con infinito odio, sin importarle que el filo de la espada le haga un corte en la piel del cuello, sacándole algo de sangre.

- El sentimiento es mutuo. –Kanda le sonríe de forma espeluznante.

- Pero no sé si odiar o alegrarme lo idiota que eres para no darte cuenta. –Shoun le sonríe burlón.

- No me provoques. –dice amenazante.

- Solo te diré que… Eiren sabía que estabas ahí escondido cuando me dijo eso. –Shoun le sonríe con más burla.

- ¿Cómo lo sabes? –Kanda frunce su ceño.

- Conozco a Eiren tanto o más que a mí mismo. Sé porque hace y dice las cosas, que espera al hacerlas, y créeme; para mí fortuna no hiciste lo que ella esperaba. –Shoun le saca la lengua y salta hacia atrás, cayendo en picada del edificio. – ¡Iré con mi amada a pasar este día y la alejare de ese enano feo! –le grita triunfante, pero a medio camino se convierte en gato, el cual cae en cuatro al suelo, mostrándose confundido.

- Y dice que el idiota soy yo… robo energía pero no la suficiente para estar al menos una hora como humano y el pendejo la desperdicio conmigo. –dice para sí mismo mirando al gato con mofa el cual mira hacia donde esta él fulminándolo con la mirada, como si hubiera oído lo que dijo.

Allen está encerrado en su habitación, sentado en su cama, abrazando sus piernas que están flexionadas. Se supone que hoy es el gran día donde las chicas


le regalan chocolate y él emocionado lo recibe, adora que le regalen comida, pero no, está ahí encerrado. No sabe porque se siente furioso con Lavi, porque tiene ganas de golpearlo y exigirle que se aleje de Lenalee. Mucho menos sabe porque tiene miedo de que ella le diga que si, tal vez es porque sabe cómo es Lavi, y no quiere que lastime y utilice a su amiga como lo hace con las demás, pero si Lenalee que lo conoce le dice que si entonces no debería entrometerse… ¿o sí?

- Allen llevo buscándote por todos lados. –dice exasperada, adentrándose en la habitación y cerrando la puerta tras de sí. –Toma, mi chocolate de compromiso. –le dice juguetona, acercándose a él y extendiéndole una pequeña caja envuelta en rojo, con un lazo blanco.

- Gracias. –Allen lo toma, dedicándole una sonrisa que no le llega a los ojos.

- ¿Pasa algo? –Kailan lo mira preocupada. –pensé que estarías en la cafetería recibiendo feliz todos esos chocolates como el año pasado. –comenta divertida.

- Yo… no lo sé. –Allen lleva una mano a su pecho, viéndose confundido. –Eiren me dijo que hoy Lavi se le va a declarar a Lenalee. –Kailan inclino su rostro hacia abajo haciendo que su flequillo tape sus ojos, provocando que se vea algo sombría. –No sé porque eso me molesta tanto… pienso que es porque Lavi no le conviene a Lenalee, entonces pienso que si no es Lavi puede ser otro y eso me enfurece mucho, no quiero verla con otro… ¿crees que me esté enfermando de lo mismo que Komui? –Allen la mira asustado y Kailan alza su rostro sonriendo divertida.

- No, no es eso. –Kailan se muestra más divertida al verlo suspirar aliviado. – ¿Allen enserio no te das cuenta? –Allen niega. –Veamos… Lenalee te gusta. –el albino se sonroja.

- ¡Tú también me gustas, ambas son mis amigas y también me gusta Eiren! –exclama rápidamente.

- ¿Te gustamos de la misma forma? –Kailan le habla con absoluta paciencia.

- Tú y Eiren sí, pero Lenalee… no quiero ofenderte pero resalta más, es especial. –dice apenado, con sus mejillas sonrojadas y desviando la mirada.

- ¡Es tan mono! –Kailan se contuvo para no chillar emocionada. – ¿Desearías besar a Lenalee? –Allen se sonroja más. – ¿Deseas besarme a mí o a nee-san? –Allen niega rápidamente.

- No me malentiendas, tú y Eiren son muy guapas pero yo…

- A ti solo te gusta Lenalee. –Kailan le sonríe compresiva y Allen se muestra más sonrojado. –Y no como amiga, sino como algo más…

- Pero Lavi se le declarara. Ella no debería…

- ¿Y ya le dijo que si? –Kailan alza ambas cejas. –Ni siquiera sabes si ya se le declaro. El Allen que conozco no se da por vencido con esa facilidad y sin al menos luchar. –Kailan le guiña un ojo de forma cómplice.

- ¡Es verdad! –Allen se pone de pie de un brinco. – ¡Gracias Kailan! –Allen sale corriendo de la habitación ante la mirada divertida de Kailan.

- Lo siento nee-san, si yo no hubiera dando ese empujón a Allen tal vez tú y él… creo que también soy egoísta como todo Cross. –Kailan refleja algo de culpa en la mirada.


Kanda decidió ir a su habitación para mejor encerrarse en ella, de pronto el día se hizo asqueroso. Así que camina mirando a todos lados con cautela para que nadie lo vea. Sin ver que frente a él va caminando Eiren también mirando a ambos lados con cautela. Inevitablemente ambos chocaron justo frente a la habitación de Kanda haciendo que ambos se tambaleen hacia atrás, pero el peli-azul fue rápido así que la tomo del brazo evitando que caiga.

- ¡Yuu-yuu! –exclama sorprendida y nerviosa teniendo su otra mano escondida tras su espalda.

Kanda entrecierra la mirada, si ella está nerviosa es porque planea hacer una de las suyas.

- ¿Qué escondes? –pregunta amenazante.

- Nada, nada. –dice rápidamente y desviando la mirada.

- ¡Ah! –Kanda mira atrás de Eiren sorprendido haciendo que esta voltee y de un rápido movimiento le quita lo que escondía, haciendo que Eiren lo fulmine con la mirada. – ¿Qué es esto? –Kanda mira curioso la cosa que está dentro de esa bolsa de celofán con moño rojo, parece un dulce de Halloween o algo así.

- ¡Es mi chocolate! –Eiren se lo arrebata y le saca la lengua.

- ¿Qué no se supone que las chicas son las que regalan? –Kanda la mira con indiferencia. –quien sea que te lo regalo seguro quería asustarte.

- Que maldito, si este chocolate quedo muy mono… es el chocolate perfecto no por nada lo hice con mis propias manos, sin duda una obra de arte. –Eiren lo fulmina con la mirada viéndose más indignada.

Kanda mira los dedos de ella que siguen con esas banditas, la conoce, esa loca jamás hace nada por nadie. Sabe para quién es ese chocolate, lo que hizo que enfureciera más.

- Incluso le hace chocolates a ese moyashi. –Kanda siempre desea matar a Allen, pero ahora desea matarlo, revivirlo, matarlo nuevamente, revivirlo para después matarlo más cruel mente así hasta que se aburra y duda aburrirse de eso. – ¡jum! –Kanda se voltea hacia su habitación dispuesto a entrar en ella.

- ¡Espera Yuu-yuu, Komui quiere verte en su oficina! –le dice rápidamente.

- Una misión seguramente, me viene como anillo al dedo… solo quiero alejarme de ese par de estúpidos. –sin mirarla o decirle algo mas Kanda va directo a la oficina de Komui, duda que alguna loca se le acerque para querer darle algo, con el aura y expresión que traen seguro se zurran del miedo.

Eiren lo mira alejarse teniendo una mirada tranquila.


Komui está de lo más feliz en su oficina mirando como si fuera una de las maravillas del mundo: el chocolate que su linda Lenalee le dio. Un aura brillante lo rodea.

La puerta se abre de golpe dejando ver a un furioso Kanda.

- Que sea rápido… ¿Qué misión hare? –le dice cortante sacando a Komui de bobolandia.

- ¿Misión? Si no hay misiones ahora. –Komui lo mira como el loco que es, seguro alguna fan le dio un chocolate con opio o marihuana.

- Entonces ¿para qué me llamaste? –Kanda se ve más furioso, no hay misión y él quería una justo ahora.

- Yo no te llame. –Komui lo mira como si fuera un desperdicio humano.

- Pero Eiren…

- Ahí lo tienes, si Eiren te dio el recado seguro te jugo una broma… para empezar ni ella ni Lavi me harían el favor de avisarle a alguien que los he mandado a llamar, deberías saber eso, se supone los conoces. –komui lo mira como si no tuviera neuronas vivas y Kanda suelta un gruñido de frustración, asustando a Komui que rápidamente salto y se escondió atrás de su silla, el peli-azul parece un demonio apunto de matar.

Más furioso por ser conejillo de una de las bromas de Eiren, Kanda sale estudio. Estampando la puerta al salir.


Lenalee está buscando a Allen por los patios de la escuela, ya lo busco en los edificios pero nada.

- ¡Lenalee! –la mencionada se detiene y voltea viendo a Lavi caminar hacia ella.

- ¿Qué haces aquí? –Lenalee lo mira como si fuera un fantasma.

- Buscándote. –Lavi sonríe de oreja a oreja haciendo que su ojo se cierre.

- ¿No deberías estar en la cafetería recibiendo chocolates de tus fans? –pregunta incrédula, cuando era niño el pelirrojo hasta organizaba pidiendo que hagan filas para dárselo.

- Deje un letrero en la cafetería diciendo que no recibiré chocolates hasta después de las doce de mediodía. –responde sin borrar su sonrisa y a Lenalee le resbala una gota de sudor en la nuca.

- Bueno, ya que te veo y aprovechando que no estas rodeado de chicas... –de la bolsa que trae Lenalee saca una pequeña caja rectangular de color azul con un moño rojo. –Toma, gracias por ser mi amigo Lavi, y feliz San Valentín. –dice entregándoselo.

- ¿Te me estas declarando? –pregunta coqueto recibiéndolo.

- ¡Es un chocolate de amigos! –dice rápidamente avergonzada y sonrojada, divirtiendo más a Lavi.

Allen corre por todos lados en busca de Lenalee, pero se detiene de golpe al ver como Lenalee le entrega un chocolate y Lavi lo recibe.

Sin pensarlo dos veces corre y como si fuera todo le da un cabezazo a Lavi en el costado mandándolo a volar como treinta metros lejos.

Lenalee mira incrédula por donde salió volando y una gota de sudor resbala por su nuca.

- Allen-kun. –lo llama algo incrédula pero se sobresalta cuando Allen voltea hacia ella y la toma de las manos.

- ¿Le dijiste que si? –pregunta alterado y con expresión de loco.

- ¿A quién? –Lenalee lo mira asustada.

- A Lavi, ¿le dijiste que si a su declaración?!

- Lavi-kun no se me declaro. –responde confundida y apenada porque piense eso y Allen suspira aliviado. – ¿Qué sucede Allen-kun?

- ¡Me gustas! –dice rápidamente y todo sonrojado.

Lenalee se sonroja toda y siente su corazón palpitar tan fuerte que se le saldrá del pecho.

- Me he dado cuenta hoy que me gustas mucho. –le dice apenado y desviando la mirada.

Lenalee siente que está soñando, esta tan feliz.

Allen siente como suelta sus manos, pensando que lo va a rechazar la voltean a ver derrotado viendo como ella saca algo de una bolsa y se lo extiende, viendo una caja envuelta en papel rojo y un moño plata.

- También me gustas… ¿serias mi San Valentín? –pregunta avergonzada y sin mirarlo a la cara.

- Si. –Allen le sonríe feliz, teniendo las mejillas sonrojadas y tomando el chocolate que le ofrecen.


Kanda aun furioso entra a su habitación viendo sobre su cama el chocolate cara de demonio de Eiren. Molesto camina hacia la cama y lo toma.

- ¡Estúpida, la cama de moyashi es la otra! –grita furioso aventando el chocolate a la dirección donde está la cama de Allen, pero lo aventó con tal fuerza que este se estrelló en la pared, enterrándose en la grieta que provoco.

Kanda mira incrédulo como el chocolate no se dañó, ni un rasguño se hizo.


- Ese Allen, solo se lo paso porque es San Valentín. –Lavi se levanta del suelo sobándose la nuca adolorido, para después sobarse donde Allen le dio el cabezazo. –pero es la última vez que ayudo a ese moyashi. –murmura con rencor.

- Lavi-kun.

El mencionado voltea viendo a Kailan sonriéndole amigable teniendo sus manos escondidas tras su espalda.

- Te vi volando y aproveche que estas solo para darte mi chocolate. –Kailan saca sus manos extendiéndole una gran caja envuelta con papel rojo y moño verde. – ¡Feliz San Valentín!

- Gracias. –Lavi le sonríe amigable, extendiendo sus manos para tomar el chocolate pero Kailan lo alejo.

- Es un chocolate por obligación. –le dice burlona.

- Lo sé. –le dice ofendido y Kailan divertida le da ahora si el chocolate. –Gracias. –Lavi le dedica una hermosa sonrisa y Kailan le dedica una igual.

- ¡Lavi!

Ante el grito ambos voltean viendo a Eiren correr hacia ellos con una jauría de chicos persiguiéndola haciendo que una gota de sudor resbale por su nuca.

- ¡Eiren-sama, pídenos ser tu San Valentín!

- ¡Por favor aunque no me des chocolate déjame ser tu San Valentín!

- ¡Ámame por un día por lo menos Eiren-sama!

- ¡Eiren-sama déjame untar chocolate en ti y comérmelo como regalo de San Valentín!

La gota de sudor que resbala por la nuca de Lavi y Kailan se hace más grande.

Cuando Eiren pasa alado de Lavi le avienta algo que este atrapo en el aire. Viendo que es solo una pequeñísima caja que a lo mucho mide un centímetro cubico y ni envuelta esta.

- ¡¿Qué es esto?! –pregunta Lavi hacia donde Eiren corre junto con toda la bola de hombres siguiéndola.

- ¡Mi chocolate por obligación!

- ¡¿A esto llamas chocolate por obligación?! –grita indignado sosteniendo con dos dedos la cajita y a Kailan le resbala otra gota de sudor en la nuca. – ¡Mira tarada, este es un verdadero chocolate por obligación! –grita más indignado alzando el chocolate que Kailan le dio.

- ¡Antes di que te di algo! –le grita volteando sin dejar de correr y sacándole la lengua.

- Maldita coda. –murmura resentido. –Veamos que chocolate me dio. –Lavi abre la caja y casi cae estilo anime al ver que es un mísero M&M y Kailan mira incrédula lo coda que es su hermana. –al menos esta vez me regalo algo. –la frente del pelirrojo se sombrea de negro y se echó el M&M a la boca.

Justo en ese momento se ve una intensa llama de fuego en la misma dirección donde Eiren se fue haciendo que Kailan sonría nerviosa y Lavi sonría con mofa.

- Ya se hartó de huir de ellos y los calcino. –comenta divertido, lamentando no haber visto como esos simples mortales suplican por piedad.

- ¡Chicas aquí esta Lavi-sama!

De la nada una jauría de mujeres corre hacia donde esta Lavi que sonríe nervioso, cuando todas se lanzan a Lavi como leonas en celo Kailan salto hacia atrás alejándose.

- ¡Kai-chan ayúdame! –suplica alzando las manos, intentando salir.

- No. –Kailan burlona le saca la lengua, se merece eso y más por todos los corajes que la ha hecho hacer.

- ¡Kailan! –Lavi llora y Kailan se aleja teniendo una sonrisa de satisfacción adornando su rostro. – ¡Digna Cross tenías que ser!


Es de noche y Allen teniendo cara bobalicona entra a su habitación, ignorando a Kanda que está sentado en su cama afilando su espada con expresión sombría, viendo al albino como depredador a su presa.

- Lenalee y yo somos novios ya, no pensé que se sintiera tan genial besar a la chica que te gusta… y Lenalee tiene razón, debemos mantener en secreto lo nuestro sino quiero ser asesinado y comido por Komui. –de solo pensarlo se estremeció. –¿Qué pasa? –Allen mira curioso a Kanda al sentir su mirada. –ya se, andas deprimido porque nadie te regalo chocolate. –Allen ríe entre dientes, burlón. –Mira a mí me dio uno Kailan. –se lo enseña presumido. –Otro Lenalee. –un suspiro soñador sale de sus labios, ahorita mismo se comerá esas golosinas en la tranquilidad de su habitación. –y otro Eiren. –Allen saca de su saco una cajita igual que la que Eiren le dio a Lavi. –es pequeño pero la intensión es lo que cuenta.

Allen abre la cajita sacando el pequeño M&M anaranjado que le regalo y se lo echa a la boca saboreándolo, ignorando como la furia en Kanda se fue y lo mira sorprendido.

- ¿Eiren te dio eso? –pregunta apuntándole hacia la boca donde está el chocolate que comió.

- Sí, me lo acaba de dar. –dice presumido, dejando sus demás chocolates en la cama para comenzar a comerlos, abrirá primero el de Kailan, el de su Lenalee lo dejara para el final, entonces su vista se puso en lo que esta clavado en la pared y lo quita, y al ver lo que está dentro de la bolsa de celofán se asustó, está muy feo. – ¿Qué es esto? –pregunta asustado. –Se parece a ti cuando estás enojado. –le dice burlón,

Kanda se pone de pie y camina hacia él. El albino se pone en guardia por si quiere pelear, pero Kanda solo le arrebato el chocolate.

- Es mío. –le dice cortante, regresando a su cama.

Allen se encoge de hombros restándole importancia y mejor se sienta en su cama para disfrutar sus chocolates.


Allen esta desparramado en la cama completamente dormido, hasta ronca. En su cama esta Kanda, sentado teniendo la pierna derecha flexionada y apoyando su espalda en la cabecera.

Kanda sostiene el extraño y terrorífico chocolate ya sin la envoltura y le da vueltas en su mano, mirándolo de todo ángulo.

- ¿Cómo planeas que me coma esto, loca? Esta más duro que el metal. –una pequeña sonrisa divertida adorna su rostro, a su mente vinieron las manos de Eiren teniendo banditas en los dedos. – ¿Qué planeas al hacerme sentir especial haciendo esto por mí?... se perfectamente que solo sería un juguete para ti, no tomas a nadie enserio. –Kanda suspira con pesadez.

Continuará

jajajjaja inshe chocolate, no solo es comestible sino ke el prepararlo le kito varios años de vida a la pobre de kailan, la cual sta demostrando ser digna cross jajajjajaja

bueno ya se hizo una parejita, faltan dos mas, veamos como se desenlaza su romance

muchas gracias por sus reviews

cuidense

besos

kriss