Disclaimer: Ningún personaje de este fic me pertenece (a excepción de Edward y Criss), sin fines de lucro.
Amarte es mi destino
Epilogo: Ella
Edward pov's
La sentí removerse a mi lado y luego ponerse de pie. Mire el reloj; seis y cuarenta minutos de la mañana. Si no me ponía en marcha pronto llegaría tarde al trabajo.
Me senté en el borde de la cama desperezándome, buscándome mi bata y esperando sentir la puerta de fondo cerrarse.
-Edward- la escuche decir mi nombre y me voltee sorprendido, ¿Por qué seguía ella aquí? Generalmente se iba mientras yo dormía, o a más tardar cuando me iba a la ducha debido a su trabajo.
Me voltee y la encontré allí, en ropa interior con los rayos del sol iluminándola por completo y una expresión de melancolía en el rostro.
-¿Si?- Pregunte, extrañado.
Ella alzo la vista hacia mí y sus ojos castaños que estaban bañados en lágrimas miraron atreves de mí, y pronuncio las palabras que siempre temí que dijera:
-¿Quién es?-
-¿Quién es quien?-
-No soy estúpida, Edward- Suspire y abrí la boca para decir algo pero ella me hizo callar con un ademan de su mano- Una mujer sabe cuando un hombre la mira y ve en ella a otra mujer-
La mire como si no entendiera de que me estaba hablando, pero lo cierto era que si lo sabía. Cuando la conocí quede deslumbrado con su belleza; cabello castaño, piernas contorneadas, cintura estrecha y pechos firmes pero pequeños, tampoco era muy alta pero su rostro era bello. Creo que me di cuenta del parecido entre Marina y ella inconscientemente, y la personalidad perspicaz y cálida de Marina me atrajo como una luciérnaga.
-Tu padre me advirtió de esto el día de nuestra boda- continuo ella parloteando mientras caminaba por la habitación histérica- Dijo que eras joven, que aunque había pasado tiempo aún no la habías olvidado. Pero le dije que yo te ayudaría, que yo me encargaría de hacer que la olvidaras, por que tú eras mío y el recuerdo de alguien no iba a apartarte de mi lado-
Mariana se equivocaba; yo no era de ella, ni por asomo. La quería y era una mujer increíble que sabía anteponerse a la adversidad y salir siendo una triunfadora. La había conocido en mi oficina de relación públicas y desde que la vi supe que era la mujer con la que debía casarme. Pero cuando nos casamos, me di cuenta que yo nunca iba a pertenecer a Marina completamente, había partes de mí alma y mis recuerdos que estaban ocupados con otro nombre y rostro, y no quería desprenderme de ellos. Ni ahora ni nunca.
-Tal vez nos precipitamos al casarnos- dijo Marina, mirando el gran diamante que había en su anillo de bodas. Volteo a mirarme furiosa-¡Pero han pasado siete años desde que nos casamos, Edward! ¿¡Que está mal contigo!?-
Una gran y acertada pregunta. ¿Qué estaba mal conmigo? Tal vez el hecho de que no estaba completo. Sin ella nunca iba a ser lo suficientemente bueno. Habían pasado doce años desde la ultima vez que hable con ella, pero había veces en las que me parecía escuchar su voz agitada gritándome a través del teléfono, preguntándome el por que la deje ir. Por supuesto que no ha sido la última vez que la he visto: apareció en el diario su matrimonio con Ryoma y su figura siempre estaba en la prensa después de cada partido. Después de dejarla ir me embauque buscando a una mujer que pudiera sustituirla pero que no me recordara a ella; comencé a ver a rubias, de ojos azules, todo lo contrario a ella, luego a pelirrojas o morenas, pero ninguna se le acerco ni a los talones. Y entonces conocí a Marina y pareció traer luz a mi vida haciéndome sentir nuevamente vivo, como hace tiempo lo había estado. Tenía veinte años pero buscaba desesperadamente el consuelo y me aferraba a cada atisbó de felicidad como si fuera el ultimo, a si que seis meses después de conocerla le pedí matrimonio.
No creo que haya sido un error casarme con Mariana pero tampoco creo que haya sido la decisión correcta. Pienso que simplemente hice lo que tenía que hacer, y todo aquel camino me sirvió para darme cuenta que no podía borrar el pasado con solo desearlo. Que cada vez que veía su hermosa imagen en alguna revista o en la televisión los recuerdos venían a mí y no se iban en horas, o a veces, días.
-¿Cómo la conociste?-
La mire a los ojos y me di cuenta que ninguno podía estar más herido, a si que me apoye en mis codos, y susurre:
- La conocí cuando tenía quince años en Madrid, y viajamos por todo el mundo juntos. Ella era… especial y a pesar de que he conocido a muchas mujeres creo que ninguna se le asemeja-
-¿Y que paso? ¿No te quería?-
-Me quería pero no lo suficiente. Amaba a otro y se marcho con él-
-¿Cómo se llama?-
Mariana sabía cual era el nombre pero simplemente deseaba que yo se lo dijera para terminar de creerlo. Nunca me dejaba llevar cuando teníamos sexo, siempre me contenía y concentraba mi mente. Recuerdo que solo una vez me deje de llevar, e imagine que la piel de ella ardía en bajo mis dedos y que sus gemidos eclipsaban mis oídos, y entonces, susurre su nombre con tanto deseo, con tanto fervor, que Mariana solo lloró y no se atrevió a decirme nada.
-Sakuno Ryuzaki-
Nunca entenderé el por que deje a Sakuno ir con Ryoma, cuando la tenía para mí y ella estaba decidida. Pero a pesar de que he intentado imaginarme como sería mi vida con ella ahora, no puedo hacerlo sabiendo que ella no iba a ser feliz. Imagino que si estuviéramos juntos sería como mi matrimonio con Mariana; yo la amaría pero ella querría a otra persona, y eso era algo que ninguno de los dos merecía, haber intentado estar mas tiempo juntos hubiera sido un gran error.
Mariana se dio la vuelta y yo me acerque para abrazarla, pero ella se deslizo de mis brazos y se recostó en la pared con el sol golpeándole el rostro.
-¿La amas?-
Medite muy bien las palabras recordando todos los hechos con Sakuno; cuando la vi, la bese, nuestra primera vez y me di cuenta que Sakuno era como Criss; eran el tipo de personas que deja una huella en tu alma y que sin importar cuanto tiempo pase, siempre van a estar allí y siempre vas a recordarlos.
Finalmente, susurre las palabras que había intentado borrar durante estos últimos doce años:
-No la he olvidado…
-
-
-
Nota de la autora:
Yo dije que no iba a ser la gran cosa, que era perfectamente saltable. A pesar de que es cortito, me gusto mucho, tal vez por que yo me conecte con Edward muy a fondo, al ser yo quien lo creo.
Hubo un momento en el que pensé dejar a Sakuno con Edward (si, quémenme), en realidad esa era la idea principal de la historia. Se suponía que ella iba a tener una gran historia de amor con Ryoma y luego el moriría. Obviamente, decidí voltearlo todo: Sakuno tuvo una hermosa historia con Edward pero se quedo con Ryoma ¿Por qué? Se preguntaran, bueno, he de decir que confió plenamente en el primer amor. Creo que puede haber otros chicos, puedes amar a otras personas, pero siempre tu primer amor va a tener un lugar especial en tu corazón. Además, si hubiera colocado que Ryoma decía todas las cursilerías de Edward hubiera estado muy fuera de personaje, y ya había colocado a Tezuka y Tomoka como pareja y no quería recargarlos.
En fin… doce años ¿mucho tiempo no? ¿Cómo estarán las cosas en casa de Ryoma y Sakuno después de tanto tiempo?
Gracias por los reviews
Saludos
Marry
