"El mejor día de mi vida es hoy." Así comenzaba su día, de hecho, así comenzaba todos los días desde aquel maravilloso Viernes por la noche. Recordarlo mientras apagaba su despertador le hacía sonreír, siendo que ella no era una persona amante de las mañanas. Pero eso hacía, sonreír, vivir en una burbuja impenetrable de felicidad que nada ni nadie podía romper. Un fin de semana inolvidable.
¿Mucha gente en el restaurante? No importa, más propina para ella. ¿Mucha tarea? Que más daba, en algún momento de su vida ocuparía ese conocimiento. ¿Finn había regresado a McKinley? Algún día tenía que pasar, de todas formas no estaría en New Directions así que solo lo tendría que ver en clases o en el almuerzo, claro si es que le quitaba los ojos de encima a su novia por lo que no era muy probable. ¿Sue Sylvester pateando su trasero cómo siempre? No podía estar más de acuerdo, las regionales se acercaban y tenían que estar todas preparadas; aparte, un poco de ejercicio no le hace mal a nadie. ¿No hay canciones que interpretar en las regionales con el Club Glee? Eso ya estaba cubierto desde la semana pasada y las coreografías comenzaban a formarse el día de hoy después de clases.
Era tan positiva últimamente que hasta ella misma se asustaba por su actitud, pero no tanto como Santana, ella ni siquiera la miraba. Pero no importaba, estaba consciente de que su amiga era víctima de su natural exageración hacia las cosas; agregando que los únicos ojos que quería tener sobre ella eran los de Rachel, de nadie más.
-¡Quinnie! ¡El desayuno está listo!-
-¡Ya casi estoy lista!-
Gritó mientras terminaba de darle los últimos toques a su maquillaje y estar segura de que su peinado estaba perfecto, al igual que su uniforme. Tomo su celular de su escritorio, su mochila y salió de su habitación rumbo a la cocina. Podía oler tocino, y su día no podía comenzar mejor.
Cuando termino su desayuno, miro el reloj que colgaba de la pared de la cocina para asegurarse que estaba a tiempo de ir por su novia hasta su casa. Rachel le había enseñado demasiadas veces la importancia de la puntualidad, pero la verdad era que no podía esperar a verla, por ende nunca llegaba tarde.
-Mamá, ya me tengo que ir… ¿Irás a comer Breadstix o comerás aquí?-Se levanta de su asiento para dejar su plato en el lavadero.-
-No lo sé hija… hoy recibí una llamada y, creo que lo mejor es que comamos aquí.-No la miró en ningún momento, sus ojos estaban clavados en un huevo que ya estaba más que cocido.
-¿Llamada? ¿Alguien viene de visita?-
-Sí… te hubiera avisado antes pero llegaste muy cansada anoche y ya no pude decirte nada…-
-Estás asustándome…-
-Quinn, será mejor que te sientes.-
Usualmente, cuando se trataba de dar noticias actuaba de diferente manera, incluso con las "importantes". Aún recuerda ese día en el que le avisó que legalmente estaba divorciada de su padre por mensaje de texto, acompañado de incontables caritas felices amarillas. Pero si ella tenía esa actitud en este momento era por algo realmente serio y no saber la estaba mortificando demasiado.
-Ya estoy sentada mamá, ¿Podrías decirme que pasa?...-
-Es sobre Frannie… viene a pasar unos días aquí cielo.-
-Diablos mamá, casi me matas de un susto… pensé que algo malo había pasado con Russel o no sé, mi imaginación voló demasiado.-Volvió a ponerse de pie y a tomar sus cosas para salir casi corriendo de la casa.-Se me hace tarde para ir por Rach, ¡gracias por el desayuno!-
-Ella se divorció Quinn… y no sabe que tu padre y yo pues, ya no estamos juntos.-
-¿No le dijiste nada? Oh dios…-
-¿Ya me entiendes?... La escuché muy mal por el teléfono, no tengo ni la más mínima idea sobre que haya pasado con Timothy, pero firmo los papeles el viernes en la tarde. No sabe lo que pasó con tu padre después de que se fue.-
-Eso se lo tiene merecido, ni una llamada en años madre. Honestamente no sé qué viene a buscar aquí.-
-¿Ni siquiera sabe de Rachel?-
-¿Por qué habría de? Repito, ni una sola miserable llamada en años. No día de la madre, no cumpleaños, no Navidad, no Año Nuevo, no nada. Pero si llama cuando su matrimonio se viene abajo, francamente era cuestión de tiempo.-
-Quinn, no hables así. Sea como sea es tu hermana y así como nos hemos apoyado las dos ahora tenemos que hacerlo con ella.-
-Mi vida no va a cambiar mientras ella esté aquí, ¿estamos de acuerdo en eso?-El tono de su voz se tornó serio.-Nos hemos esforzado mucho en cambiar mamá, somos más felices que antes y no lo puedes negar. No estoy diciendo que mi hermana… no, si lo estoy diciendo. Si yo seguía cada instrucción de Russel, ella se mimetizó con él.-
-Tu hermana no tiene la culpa hija, yo debí de haberme impuesto a tu padre. Hacerle ver que como las estábamos educando estaba mal.-Se pone de pie para acercarse más a Quinn. La mira a los ojos y la toma de ambas manos.-Si nosotras logramos ser mejores personas, ella también lo hará. Ha pasado tanto tiempo que quien sabe, a lo mejor y es alguien completamente diferente. Quinn ayúdame.-
-No me mal entiendas, extraño a mi hermana… pero, un mal gesto hacia ti o hacia a Rachel… si es que dejo que si quiera la vea, y va a conocer un lado no muy ortodoxo de mi parte.-
-"Ortodoxo"… es bueno saber que esa niña está mejorando tu vocabulario.-Quiso quitarle un poco de intensidad al momento haciendo énfasis en la forma de hablar de su hija pero juzgando por el desinterés que reflejaba su rostro, era obvio que no había funcionado.- Solo hay que tomar las cosas con calma. Vamos a sacarla adelante y a ser una familia, después de todo, eso somos.-
La palabra "familia" rondaba por su mente desde que su mamá la había pronunciado en la mañana. Tenía razón, quería apoyar a su hermana al saber que la estaba pasando mal. Poco a poco se daba cuenta de que los años de ausencia, aunque aún eran significativos hacían mella en el cariño que sentía por su hermana mayor.
Pero si de algo estaba segura, era que Frannie no iba a estar muy contenta con su vida en este momento, y eso la hacía sonreír. No planeaba echarle en cara lo que significaba ser una persona homosexual con ejemplos gratamente gráficos, pero la cara que iba a poner cuando le dijera: "Te presento a mi novia, Rachel Berry" no iba a tener precio alguno.
Como estaba sumida en sus "divertidos" pensamientos, dejo escapar una leve carcajada que no pasó desapercibida por su novia mientras iban en el auto de Quinn. Rachel podía jurar que desde que toco la puerta de su casa, su mente estaba en otro sitio. Y necesitaba saber en dónde.
-Quinn…-
-Dime cielo.-Contesta con una sonrisa bastante grande en su rostro.-
-¿A qué se debe tanta felicidad? No has dejado de reírte sola desde que salimos de casa y francamente quisiera reírme yo también.-
-Honestamente amor, no sé porque me rio… siento que nos vamos a enfrentar a una mujer bastante… parecida a mí, y no tengo idea de cómo resulte eso.-Dice sin despegar los ojos del camino.
-Ok… ¿y por qué es parecida a ti? ¿La conozco?-
-No precisamente, pero es una versión de mí, doce años más grande.-
-¿Alguien doce años más grande que tú está tratando de conquistarte? No será problema, una llamada a la policía y listo.-Cruza sus brazos, feliz de haber resuelto el problema sin necesidad de mucho pensar.-
-Ok… realmente me asustas, no siempre mi amor, pero algunas veces sueles tener soluciones un poco extremas.-
-Extremo es mi mantra, Quinn Fabray. No lo olvides nunca.-Se apoya de sus brazos para acercarse a la mejilla de su chica y dar un tierno beso en su mejilla.-
-No podría aunque quisiera. Pero dejando de lado el acoso a menores, me refería a mi hermana.-
-¿Frances?-
-Sí, aunque preferimos llamarla Frannie. Regresa de Boston, parece ser que se divorció… no sabemos por qué, pero es obvio estará aquí más tiempo del que pienso.-
-Vaya… eso si es una sorpresa. ¿Pero enfrentarnos? ¿No va a gustarle qué estemos juntas?-Rachel preguntó mientras McKinley comenzaba a hacerse visible por el parabrisas.-
-Es muy probable Rach, honestamente no espero un: "No importa, en el fondo sigues siendo mi hermana pequeña y te amo sin importar cualquier cosa". De cualquier forma, es ella la que se tiene que acoplar a nuestra nueva forma de vida… mamá ha cambiado mucho desde que Russel se fue y eso tampoco va a gustarle.-
-¿Qué su madre haya tenido una gran mejoría en su estilo de vida va a molestarla? ¿No crees que estás exagerando un poco, mí cielo?-
Llegaron al aparcamiento de la escuela y Quinn estaciono su brillante Bettle rojo cerca de los contenedores de basura. No era su lugar favorito pero al menos había un poco de sombra.
-Espera, deja que abra tu puerta.-Dijo una vez que apagó el motor, haciendo sonreír a Rachel quien nunca se cansaría de la galantería de Quinn.-Y no, no estoy exagerando, preciosa.-Da un pequeño beso en la frente de su chica, para después ir al maletero por sus mochilas.- No es mentira cuando te digo que Frannie es una versión mía con unos años más encima, claro, si yo hubiera seguido los planes de mi padre.-
-Pero no lo hiciste, eres tú, mi maravillosa y hermosa Quinn. Dame la mochila amor, yo puedo con ella.-
-No, es mi turno de llevar las dos, no discutas ¿ok?-
-Pero siempre es tu turno Quinn…-
-Exacto, ¿vamos?-
Se toman de la mano, como cada día, como cada mañana, como cada momento del día. Caminan hacia la entrada de la escuela, aun hablando sobre Frannie que no se dan cuenta de que una muy furiosa Santana caminaba hacia ellas, golpeando todo aquello que se interpusiera en su camino. Seguida, no muy lejos de Brittany, quien trataba de alcanzarla pero su novia era tan escurridiza como el agua entre sus dedos.
-¡Lucy Quinn Fabray! ¡Pequeña desgraciada mal agradecida!-
-¡Santana por favor! ¡Aquí no!-Gritó Brittany corriendo tras Santana. Se había escapado de sus manos y no pudo detenerla cuando su novia vio a su amiga.-
-¿Quinn?-Rachel la miró aterrada, Santana realmente estaba histérica.-
-Quédate atrás de mi amor y por lo que más quieras, no la mires a los ojos…-
-¡Por fin te encuentro! ¡Un fin de semana Quinn Fabray! ¡Un fin de semana en ceros, sin saber nada! ¡Más te vale que comiences a hablar porque ni siquiera Brittany va a poder detenerme!-
La notoria "molestia" de su amiga era porque había tenido el celular apagado durante dos días completos, o puede ser que hasta más. Su burbuja de felicidad literalmente fue impenetrable hasta hoy hace unos minutos. Simplemente quería ser un poco egoísta, disfrutar cada momento con Rachel, hacerla sonreír, reír, molestarla, besarla, abrazarla, tocarla, acariciarla, susurrar "te amo" en su oído para sentir como su piel se erizaba por millonésima vez.
Conociendo a su amiga, debía estar profundamente ofendida por no haber recibido "detalles" sobre esa noche en el club y después del club. No recuerda haberle prometido nada, pero no quería probar su suerte con esa mirada llena de ira.
-Santana, por favor, puedo explicarlo…-Su amiga ya había llegado hasta tenerla a escasos centímetros de su rostro. Sin importar su estatura, esa actitud la hacía verse enorme.
Podía sentir como Rachel la agarraba fuerte con ambas manos por la cintura, pero asomando su cabeza para tener un poco de visibilidad de lo que estaba pasando. Algo le decía que su integridad física se vería afectada si tomaba la decisión de no seguir las indicaciones de Quinn, por lo que se quedó ahí. Sin hacer un ruido, utilizando a su novia como escudo.
-O claro que puedes explicarlo, pero tu tiempo se acabó Fabray. No quiero tus explicaciones, quiero las de alguien que le pondrá suficiente sentimiento, diablos Quinn voy a disfrutar esto como no te das una idea… ¡Berry! ¡Clase, ahora!- Macabras. Era la palabra para describir todas las expresiones faciales que Santana estaba haciendo mientras las miraba a las dos. Si la información no iba hacia ella, ella iría directamente hacia la fuente.
Antes de que Quinn pudiera reaccionar, su co-lider tomo de la mano a su novia y se la llevo corriendo hacia su clase que comenzaba en unos cuantos minutos. Era demasiado tarde. Se la había llevado y solo pudo ver el rostro de Rachel con pánico, sin saber qué hacer en ese momento.
-Ni siquiera me dejo despedirme…-
-Te quedaste con su mochila, vamos, se en donde están.-
-Debió a ver sido insoportable estos días, lo siento Britt… te juro que olvide todo por completo.-
-No te preocupes, y no, no fue tan malo. Pero ya sabes cómo es, es su forma de demostrarles que se preocupa por ustedes.-
-Sí tú lo dices…-
Caminaban hacia el aula en donde Santana había, prácticamente, arrastrado a Rachel. Entraron solo a despedirse de sus respectivas morenas para también ellas ir a sus clases.
Trataba de prestar atención al profesor Harold pero su ahora amiga se lo hacía prácticamente imposible. No le quitaba la mirada de encima, y podía ver como movía sus labios sin emitir sonidos. Claro que le estaba tratando de decir algo y sentía que no era nada agradable.
Los minutos pasan como si fueran horas, solo quería poder estar con Quinn de nuevo y esperar que Brittany le quite a su novia de encima. Aun no entendía que era lo que Santana quería con tanta insistencia, pero debía de ser importante para que estuviera tan expectante.
Cuando la clase termino y había que trasladarse a otro salón para la siguiente hora, Santana la estaba esperando en el marco de la puerta.
-Bien Berry, te preguntaras porque estoy vigilándote sin la más mínima discreción.-
-Harías tus miradas menos complicadas para mi entendimiento Santana. ¿Puedo ayudarte en algo?-
-Claro Berry, pero caminemos…-Sin esperar mucho tiempo, preguntó.- Entonces, ¿Cómo estuvo la noche con mi capitana? ¿Se lució o puedo joder su existencia con su bajo desempeño sexual?
Los libros se cayeron de sus manos y sus ojos se abrieron hasta que le dolieron. Santana quería saber cómo fue su primera vez y eso no era algo que le quisiese contar a alguien, mucho menos a ella.
-Vamos Berry no seas aburrida…-Decía mientras Rachel se recuperaba de su estado catatónico.- Tienes que hablar de esto con alguien, puedo asegurarte que Brittany está teniendo grandes conversaciones con esa rubia desagradecida en este preciso momento.-
-San…Santana… agradezco que quieras hablar conmigo sobre mi vida sexual, y entiendo si te preocupa ya que es mi primera vez, pero honestamente no creo que sea lo correcto hablar de ello. Mucho menos en un pasillo lleno de personas.-
-Toma.-Le entrega sus libros y carga ambas mochilas.- ¿A quién pensabas decirle? ¿Weezy? ¿Porcelana? Tienes que hablar con alguien que sepa del tema y quien mejor que yo para eso pequeño Hobbit. Es un orden natural.-
-No creo que a Quinn le guste mucho la idea…-
-Claro que no, eso es lo mejor y lo que hace esto todavía más maravilloso.-
-Santana, por favor, no creo que sea lo mejor. Solo puedo decirte que fue… bueno… increíble es una palabra que se queda corta.-Se sonrojo de solo recordar la imagen de su novia sobre su cuerpo, dejando intensos besos por toda su piel.-Quinn fue muy tierna conmigo y… Quinn es realmente única.-
-O por dios… ¿fue horrible cierto?-Se detuvieron al marco de la puerta del salón de Geografía.- Le dije que tenía que ver porno para que al menos tuviera una idea pero nunca me hace caso.-
-¡Claro que no!... perdón.-Su reacción fue instantánea, pero no podían culparla. Quinn hacia magia con su cuerpo en combinación con una cama o un cómodo sofá. Claro, durante el fin de semana, el sofá de su sala fue testigo de otra muestra de amor que tuvo un poco de más participación de su parte, pero al final, Quinn gano… varias veces.-Por supuesto que no, Quinn es muy… complaciente cuando se trata de ese tipo de expresión física de afecto.-
-Dios, Rachel es solo sexo.-
-¿Podrías bajar tu voz?-
-O claro que lo haré pero esto no se termina aquí Berry, hoy vas a desayunar conmigo lejos de su caballerito de armadura brillante. Porque tia Tana puede verlo en tus ojos Berry, mueres por contarme y yo muero por escuchar.-
-Pero Quinn…-
-¡Nada! Ahora entremos a clase…-
-Entonces… ¿Qué te pareció tú sorpresa? No te la esperabas ¿verdad?-Preguntó Karofsky dejando un pequeño golpe en el hombro de Quinn, con una divertida sonrisa.-
-¿Los dos sabían? Bueno, Brittany es obvio… alguien tuvo que enseñarle esos… pasos, ¿pero tú Dave?-
-Fue accidental, yo estaba en el local en el segundo piso ayudándole a mi primo con unas cosas y de repente escuche sus voces, Rachel comenzó a bailar y el resto es historia.-
-No puede dormir pensando que alguien más la identifico…-
Los tres esperaban a que el profesor de la clase de Geometría llegara, mientras se ponían al tanto de ciertos temas. Todas se habían vuelto muy cercanas a Karofsky, por lo que ya no era raro verlos juntos. Aunque Kurt, a lo lejos, todavía no se decidía a aceptarlo.
-Eso es imposible Quinn, hice un gran trabajo maquillándola, incluso tu no supiste de quien se trataba hasta que estaba literalmente encima de ti.-
-¡Hey! ¿Cómo sabes eso?-
-Tu rostro reflejo todo, estuve a punto de ir por ti pero no te encontré por ningún lado hasta que Rachel me dijo que estabas en el baño… ahora que lo pienso, no sé cómo supo eso, si me avisó a penas término su baile y se puso el abrigo.-Su expresión pasó de diversión a confusión con forme salían las ideas de su cabeza. Rachel no pudo haberlo adivinado, ¿o sí?-
-Creo que me conoce mejor de lo que creo Britt… aun no entiendo cómo es que se le ocurrió… casi me mata Brittany, tuve que salir corriendo porque no sabía que hacer.-Recargó su cabeza en el respaldo de su butaca, con las piernas extendidas hacia el asiento en el que estaba su amiga.- ¿Estas segura de que nadie la reconoció?-
-Completamente, o al menos eso comentaban una vez que se fueron quien sabe a dónde.-
-Es cierto, mi primo dice que no dejaban de preguntarle quien había dado el "espectáculo" esa noche, que si no tenían su tarjeta o cual era su nombre…-Pronto se arrepintió de sus palabras. Quinn lo miraba tan fríamente que comenzó a temer por su integridad física.- Tranquila, no les dijo nada, te lo juro.-
-Espero eso sea cierto Dave. Porque si a ella no le haría nada de gracia, menos a mí.-
-Pero lo que si escuche es que… bueno, la verdad es que fue demasiado gracioso.-Brittany reía recordando las conversaciones de extraños y extrañas que logró escuchar esa noche en el bar. Solo esperaba que su amiga lo tomara de la misma forma que ella.-Las mujeres, más que nada, estaba muy molestas, algo así como "Quinn Fabray sale del closet por fin y todas las mujeres se le tiran encima"… o, "Vamos a ver como la hija de los Berry le soporta todas las nuevas fans a Fabray"…-
-Genial, ahora soy toda una rompe corazones…-
-Ya lo eras Quinn, pero ahora con las mujeres, ¿Quién lo diría eh?-
-Cállate Karofsky, ya llego la profesora McKenzie.-
Ahora que sabía cuáles eran las intenciones de Santana los minutos corrían como segundos o tal vez más rápido. Claro que alguna vez se imaginó platicando sobre su primera vez con su mejor amigo, que este caso es Kurt pero no creía que fuera lo mejor en este momento. Pensó en Brittany pero tampoco estaba muy segura de ello aunque su idea parecía más factible que Santana como su confidente.
Solo quería ver a Quinn de nuevo, escuchar esas historias sobre su hermana y ayudarle a que ese cambio en su familia sea para bien. También se sentía nerviosa, porque era un nuevo Fabray por conocer, y definitivamente alguien a quien quería agradarle, incluso aunque las referencias de Frannie no fueran las más alentadoras.
-Berry… llevo tratando de llamar tu atención desde hace dos minutos. La clase termino, nos vamos.-Dijo Santana quien ya tenía ambas mochilas en su poder, mientras se posicionaba justo enfrente de su asiento.-
-Santana, con todo respeto… no creo que sea buena idea que hablemos de esto… no sé, no creo que sea lo correcto. Nuestra vida personal merece respeto y…-
-Seamos honestos aquí Berry. No puedes hablar con Lady Hummel por todo ese drama de la confianza y otras estupideces que aburren demasiado. Mi chica Brittany esta con la tuya, y aunque hayas estado más cerca de ella preparando tu pequeño "cabaret" tampoco te sentirás cómoda porque suele ser más directa que yo y eso ya es decir, sobre todo viniendo de mí.-
-¿Por qué serias la excepción Santana?-No solo ella podía encarar a cualquiera. Esta nueva etapa de su vida le estaba enseñando constantemente que nadie va a poder poner frente a sus problemas si ella no lo hacía primero. Y aunque esta situación no era precisamente un "problema", definitivamente era algo que tenía que enfrentarlo firmemente.- ¿Qué te hace diferente?-
-Porque se lo que es querer hablar de algo tan íntimo y no tener a nadie más que la persona con quien lo hiciste para eso… y no me mal entiendas, eso es genial, tener ese tipo de comunicación con tu pareja es lo mejor del mundo…pero…-Ver a una Santana López sin barreras era tan sorprendente como extraño. Pero su corazón se derritió al ver como el nerviosismo invadía sus palabras.- Al menos en mi caso, hubiera querido hablar con alguien más… alguien que pudiera entender lo que yo sentí en mi primera vez con Brittany.-
Se quedó unos segundos en silencio mirando sus ojos café-oscuros, pareciera que estaba pensando su decisión pero solo estaba enfocando en encontrar la misma honestidad de las palabras de Santana en sus orbes. Y cuando la vio, solo dijo.
-El auditorio siempre está ocupado, si quieres podemos ir ahí.-
-Dime que Quinn no te convenció con palabras cursis y miradas tiernas.-Ahí estaba de nuevo.
-Santana, yo tuve que convencerla…-
-Berry, casi me convences a mí.-
Mientras tanto en la cafetería Quinn estaba más sumida en sus pensamientos ahora que Rachel no estaba con ella. Sabía que estaba con Santana, ella misma se lo dijo en un mensaje de texto con demasiados ataques a su persona que los dejó pasar porque no estaba en la labor de responder. Solo quería a su novia cerca otra vez, esconder su rostro en su cuello, respirar ese delicioso perfume y olvidarse de lo que tendría que enfrentar una vez que llegara a casa.
Eso lograba Rachel, que se olvidara de sus problemas, de las cosas que le llegaran a preocupar o incluso a arrepentirse. Era su bálsamo, incluso en aquellas veces en las que estaba a punto de perder el control, ya sea cuando se besaban, acariciaban o incluso con una sola mirada. Lo hacía recordándole que una vez que estuvieran solas, toda esa pasión podría salir de su cuerpo sin poner tregua alguna.
-Haz estado muy pensativa… ¿está todo bien? Sé que no soy Rach pero puedo ayudarte en algo.-
-Lo siento Britt… es que justo cuando pensaba que sería una mañana tranquila, mi madre me da la fabulosa noticia de que Frannie regresa a vivir con nosotras, algo sobre que su matrimonio no funcionó y esas cosas.-Miraba a su amiga quien estaba a su lado, junto con toda la escuadra como cada hora del almuerzo.- Me preocupa la forma en la que va a reaccionar una vez que se dé cuenta de lo mucho que cambiaron las cosas aquí.-
-¿Frannie? ¿Tu hermana Frannie?-
-Ella misma, ¿por qué? ¿No la recuerdas?-
-Claro que sí, es solo que ella está justo ahí…-
Quinn sigue la dirección del dedo índice de la mano de su amiga para dejar de escuchar cualquier cosa y solo enfocarse en la rubia alta y con actitud prepotente que siempre la ha distinguido. Estaba segura de que su hermana estaría en casa a esta hora, no en la escuela, no caminando hacia ella como si quisiera hacerla polvo con sus propias manos. Ni siquiera eran las 12:00 y ya dos mujeres le estaban haciendo ver que hoy no sería un buen día.
-Maldita sea, ¿Qué hace aquí? Britt, por favor no me dejes sola… ¿Brittany? ¿Chicas?-Miraba hacia todos lados sin señal alguna de sus amigas.-Cobardes.-
Sin que se diera cuenta, Brittany dio la señal de retirada a todas sus compañeras quienes al darse cuenta quien caminaba con paso firme hacia su mesa no objetaron nada. Frances Fabray no era una persona con la que les gustaría enfrentarse, nunca. Las historias que sabían sobre ella eran pocas pero suficientemente intensas como para reaccionar de esa forma. Se sentían mal por su capitana, pero ya después ella se lo cobraría. Definitivamente.
-Frannie… ¿Qué diablos?...-
-Quería darte una sorpresa Lucy pero soy yo la sorprendida…-Dejo caer sus maletas al piso para cruzar sus brazos enfrente de su pecho.- Hay muchas explicaciones que dar, ¿sabes?-
-Hermana, aunque sé que a ti te encanta llamar la atención y a mí también, no voy a negarlo. Creo que no estamos en el mejor lugar para dar explicaciones, porque en ese caso tú también tendrías que hablar… y hablarías mucho.-
Con la mayor discreción que podían, los comensales que se habían dado cuenta de la pequeña disputa de las Fabray observaban casi sin pestañear. Las maquinas del tiempo no eran necesarias para saber cómo sería Quinn Fabray a los 30 años, con solo ver a su hermana mayor se quitaban esa duda de la mente, si es que alguna vez la tuvieron.
Rasgos más maduros y marcados adornaban su rostro con sutileza. Su cabello largo y tan rubio como el de Quinn caía de su espalda por debajo de los hombros. La idea de que ella era una mujer de negocios llegaba inegablemente a tu cabeza, pero no era así. Frances era el epitome de la mujer perfecta, a lo que al hogar se refiere. El ejemplo de su madre, más las palabras de su padre y su falta de interés en encararlos cuando no estaba de acuerdo en alguna de sus lecciones, la convirtieron en lo que era ahora. Vestía unos jeans ceñidos, con unas altas zapatillas negras. También usaba una blusa tipo polo negra de ese caimán tan famoso, que no se podría apreciar porque lo cubría un chaleco tejido. Si no conociera a su hermana, juraría que estaba a punto de ir al club de golf, que tanto detestaba.
-Francamente esperaba una bienvenida un poco más… amable, Lucy.-
-Es Quinn y no entiendo como esperabas que corriera a tus brazos después de no saber nada de ti en años.-Después de contraatacar, copio la misma postura de su hermana. Estaban completamente mimetizadas.- Repito, este no es el lugar ni el momento, ve a casa, mamá te está esperando.-
-Lo sé, por eso vine aquí antes. Quiero saber todo, quiero saber por qué diablos mis padres están divorciados, porque no sé nada de él, y como es que trabajas en Breadstix.-
-¿Cómo sabes que trabajo ahí?-
-Porque pase por un café antes de decidir si buscarte a ti o a mamá cuando una chica… ¿Mónica? Ni siquiera recuerdo su nombre, me pidió que te dijera que te ofrecía su turno del miércoles por el de hoy… o era el jueves… no tengo idea. Supongo que tu rostro sigue siendo similar al mío… es la única forma en la que puedo pensar que te hayan relacionado conmigo. ¿Estamos en bancarrota desde que papá dejó a mamá? ¿Qué diablos pasó Quinn?-
Quinn solo giró los ojos en señal de fastidio por todas las preguntas que estaba haciendo su hermana. Era obvio que no entendió el mensaje de "Vete, en la casa hablamos."
-Frannie, es la última vez que te lo digo antes de dejarte hablando sola, vete a casa. Mamá está esperando por ti. Cuando llegue a casa hablamos de todo lo que quieras.-
Miraba las puertas a cada momento que tenía mientras comía su ensalada. Estaba segura de que nadie vendría al auditorio a esas horas más que la chica que tenía en frente, pero la situación que creía tener en control la había superado. Bajar sus muros por alguien que no fuera Brittany o Quinn, fuera de su familia, era algo a lo que nunca iba a poder acostumbrarse. Pero necesitaba esa platica, ambas.
-Entonces… ¿Qué es lo que quieres saber?-Dijo Rachel, sentada desde el escenario mirando a Santana quien comía en una de las sillas de la primera fila.-
-Tuve que acosarte casi dos horas seguidas para que hablaras y ahora eres la primera en hacerlo. ¿Me estoy ganando tú confianza Berry?-
-Confío en ti, en muchos aspectos Santana. Es solo que nunca me imaginé tener esta conversación contigo… Pero como fuiste tú quien buscó esta charla, es obvio que comiences a hacer las preguntas. Yo no puedo decir nada si no sé, a ciencia cierta, lo que deseas…-
-Dios, es cierto… busque platicar contigo cuando difícilmente te callas… en fin, tengo que hacerme responsable de mis actos ¿no?-Rachel no dijo nada, solo atino a responderle con una pequeña sonrisa. Por cortos ratos, la actitud áspera de Santana comenzaba a desvanecerse y estaba conforme con ese avance.- Cuando estábamos por venir aquí, me dijiste que fuiste tú quien la convenció… ¿Quinn no se sentía segura?-
-No, lo que pasa es que había momentos que compartíamos… un poco pasionales, un beso comenzaba a transformarse en caricias, gestos un poco más sugerentes y, teníamos miedo de no poder controlarnos. Queríamos que fuera en el momento indicado, no en el asiento trasero e un carro o cualquier otro lugar…-
Extrañamente, no se sentía avergonzada de hablar sobre estos temas como pensó que estaría. No sabía si era por la privacidad del lugar, o porque Santana la miraba tan fijamente y con tanta atención, que incluso había dejado su ensalada de lado.
-¿Y esa sorpresa Berry? Se, bueno, sabemos que eres teatral por genética pero… ¿Un baile de silla por su primer mes en frente de toda la población homosexual de Lima? ¿Qué diablos pasó por tu cabeza? En mis tiempos la gente salía a cenar.-
Ambas rieron porque francamente Santana tenía razón. Ese tipo de espectáculos no eran comúnmente vistos en una joven de 17 años. Tal vez ni siquiera era legal, pero eso no era lo importante, por lo menos en el momento.
-No lo sé, honestamente no sé qué fue lo que me dio el valor para hacerlo. Creo que quería hacer algo grande, y definitivamente inolvidable.-Rachel cierra sus ojos para hacer mayor énfasis en sus siguientes palabras.- ¿Sabes lo increíble que es tener una cena romántica en un lugar que nunca en tu vida habías visto pero que estaba a unos cuantos minutos en auto de tu casa, con detalles como esta estrella de oro-Dijo tomando la cadena que colgaba de su cuello.-… y una manta enorme con la ciudad de Manhattan en ella? ¿O qué prepare todo un restaurante completo para ustedes dos, lleno de flores hermosas, otra cena igual de deliciosa qué la anterior y que aparte te cante para pedirte que fueras su novia?...-Abre los ojos otra vez.- Quinn es increíble, puedo asegurarte que ni siquiera ella misma vio ese potencial en su interior hasta ahora.-
-Y para ganarle se te ocurrió bailar encima de ella… no creo que se haya quejado, es más, nadie tuvo molestias algunas. Pero aun así pienso que es…-
-Extraño.-
-Demasiado…-
-Sí, puede ser que tengas razón, aparte no fue muy apropiado. Pero como le dije esa noche, necesitaba demostrarle que estaba segura de mí, de mí cuerpo, mi sensualidad, que confiaba en ella tanto como lo hago conmigo.-No creía estar compartiendo mucha información, y comenzaba a entender el punto de Santana de querer compartir esa experiencia con alguien más. Conocer otro punto de vista.- Quería que me deseara, obviamente, y que todo ese autocontrol y esa especie de "caballerismo" que está en todo lo que hace se rompiera y se decidiera a estar conmigo…-
-Te entiendo, hay veces en las que necesitas tomar medidas extremas ¿verdad? Lo mismo pasó con Britt…Dios Berry, esto no va a salir de aquí, ¿verdad?-
-Sabrás tanto de mí como yo de ti, no creo que nos convenga abrir la boca a ninguna de las dos.-
-Muy lista Berry… pero sí, ella también no quería que hiciéramos nada. Solo hasta que estuviera segura de lo que estaba haciendo, porque al contrario de mí, ella ya había tenido sexo con una chica.-
Esa declaración si la tomó por sorpresa. Entendía que Brittany podía ser muy liberal con sus acciones y con su forma de pensar, pero nunca se le ocurrió pensar hasta que nivel podía llegar.
-Vaya… no, no esperaba eso.-
-Sí, yo también… aunque puedo asegurarte que mi reacción fue completamente distinta a la tuya. Para cuando me lo confesó habían pasado meses y yo estaba tratando de descifrar que era lo que sentía hacia ella, más aparte el hecho de que se había acostado con alguien más. No fue el mejor día de mi vida, eso te lo puedo apostar.-
-¿Puedo… sentarme ahí?-Dice Rachel señalando la butaca de lado izquierdo de Santana.-
-Mientras no te pongas cariñosa, todo está bien.-
Era por instinto que necesitaba la cercanía de alguien, sobre todo si la conversación era tan personal como esta. Se sentía bien hablar así con Santana, esperaba que este tipo de encuentros fueran más seguidos.
-Pero aun así, lo hicieron ¿no es así? Estuvieron juntas.-
-Pasó mucho tiempo antes de que ella y yo por fin pudiéramos hacerlo. Cuando esa chica se propone algo, lo cumple y nosotras teniendo sexo por primera vez no iba a ser la excepción.-Santana se acomodó de tal forma en la que pudiera estar viendo a Rachel de frente. El recipiente de su ensalada ya estaba en el piso desde hace muchos minutos, siendo ignorado por ella completamente.- Todavía no teníamos una relación formal. No recuerdo muy bien, pero yo ya tenía cierto tiempo saliendo con Puck. Pero necesitaba estar con ella, poder sentirla más cerca… los besos ya no eran suficientes y las caricias me dejaban con ganas de más. Creo que me entiendes.-
-Más de lo que crees… continua.-
-Básicamente tuve que gritarle que Puckerman no me interesaba en lo más mínimo. Que la única persona que rondaba en mi mente todos los días era ella y que no me conocía como decía hacerlo sino creía mis palabras… fue un poco duro, lo sé. Nunca le hablo así, de hecho ese momento fue la primera y última vez que lo he hecho…-
Hubo un pequeño momento de silencio. Que más que incomodo fue de preparación para las siguientes cuestiones que abordarían, de la forma más natural que podían. O al menos lo intentarían.
-Disculpa que lo pregunte pero, ¿alguna vez supiste quién fue?-
-No, ella no me quiso decir y yo definitivamente no quería saber… me costó mucho trabajo entenderlo, porque la forma en la que me han criado es de cierta forma "tradicional".-Rachel la iba a interrumpir pero Santana se le adelantó.-Lo sé, mi doble moral no tiene límites. Pero comprendí que es su vida, que si me lo dijo fue porque somos amigas y confía en mí; yo no tenía por qué pedirle explicaciones…-
-Eso es algo muy maduro… realmente es impresionante. Honestamente, no he pensado en ninguna ex pareja de Quinn, solo en Finn y eso que era para quitármelo de encima. Me hace sentir segura de que es a mí quien quiere y a nadie más… y como tú lo dijiste, es su vida y la respeto así como ella lo hace conmigo…-Antes de seguir hablando se detuvo unos instantes porque lo siguiente que iba a preguntar era algo muy personal y no quería ofender a su amiga.-¿Qué sentiste Santana, cuando Brittany…? Tú sabes…-
-¿La primera vez que lo hice con ella?... ¿Física o emocionalmente?-
-Ambas… ¿por favor?-
-Tranquila Rachel, si no hubiera querido hablar de esto contigo simplemente no te arrastro hasta el lugar más vació de todo este basurero… pero, la verdad es que fue incomodo, y dolió un poco al principio, pero logro distraerme… yo esperaba otra cosa, te soy honesta.-
-¿Cómo qué?-
-Todo eso que te dicen en clase de sexualidad, dolor insoportable y sangre por todos lados. Hacen que le temas tanto a tu primera vez, que tu sola te predispones. Pero nada. Incluso hasta llegue a pensar que no había perdido mi virginidad, pero después supe que no era una jodida regla que todas sufriéramos la Santa Inquisición.-
-Sí… yo también lo llegue a pensar así. Porque me pasó lo mismo, tuve que acostumbrarme un poco pero nada más. Quinn se extrañó mucho también, su cara de preocupación fue tan adorable cuando pensó que lo había hecho mal que casi la regreso a mi cuarto arrastras.-
-Ahora entiendo porque esa pequeña mal agradecida está en las nubes… ¡Cree que su juego previo es el mejor del mundo!-
-No sé si sea el mejor del mundo, pero si para mí.-
-Berry, no conocía ese lado de ti tan…"interesante".-
-Ni yo sabía que te gustaba utilizar el chantaje para que Brittany por fin decidera ceder ante ti. Todos aprendemos algo nuevo cada día, ¿verdad?-Usualmente, sus modales no le permitían expresarse de esa forma, sobre todo en un tema como el que estaban discutiendo. Pero la confianza había crecido rápido entre las dos, tanto que se sintió natural.-
-Lo dice quien acorraló a mi amiga en una silla con lencería con encaje.-
-Cada quien usa sus armas como mejor conviene…-
-Touche Berry… Entonces, ¿todo fue un jodido regalo del cielo?-
-Más, mucho más de lo que me había siquiera imaginado… Quinn es demasiado atenta y cortés, ni siquiera ser como explicarlo.-Y por fin, un leve sonrojo se apodero de su rostro por haber recordado ese momento junto a su novia.- Fue delicada conmigo y paciente… me hizo sentir protegida y confiada… No hay nada, absolutamente nada, en ella que deje de sorprenderme.-
-Puede ser que tú no te lo hayas imaginado, pero Q sí… tal vez no precisamente lo de hacer el amor, pero te ha tenido metida en el cerebro durante tanto tiempo, que cuando por fin me lo dijo casi salgo corriendo.-
-Ni siquiera yo se esa historia.-
-Pues espera a que ella misma te la cuente.-
Flash-Back
Había despertado en sus brazos, como algunas otras noches, pero definitivamente esta mañana era diferente. Lo curioso, es que recuerda a Rachel pegada a su pecho, no ella aferrada a su pequeña estrella como si fuera lo más preciado en el mundo.
No recordaba cuando sucedieron los cambios durante la noche, pero no se quejaba. La seguridad y el calor que le brindaban esas dos extremidades era una experiencia religiosa. Usualmente, no estaba cómoda en la posición de sentirse protegida, porque en su mente, significaba un reflejo de debilidad. Pero eso poco importaba. Los brazos de Rachel eran los más seguros de todo el planeta y nada le pasaría mientras estuviese ahí. Todo estaría bien mientras su rostro estuviera sobre el pecho de su novia, escuchado cada latido de su corazón. Sus pulmones seguirían sanos si no se detenía en respirar el aroma de su piel morena durante más, mucho más tiempo.
-No sabía… pero roncas, muy quedito, pero roncas.-No abrió los ojos pero si sonreía a causa de sus palabras.-
-No es cierto… es mi respiración, yo no ronco Rachel Berry.-
-Claro que sí… y es tan adorable que casi no duermo en toda la noche por mirarte a ti.-
-Tonta… tenías que descansar.-
Ninguna se movía, ni pretendían hacerlo. La luz del Sol ya se había colado por las cortinas, iluminando un poco la habitación y calentado la habitación ligeramente.
Eso era lo que hacía a su corazón estallar de amor. Ver a Quinn acurrucada a su cuerpo, abrazándola como si su vida dependiera de ello. No importaba si su brazo izquierdo comenzaba a hormiguear por la presión ejercida. Todo valía la pena con tal de tener a su novia todo el tiempo posible, así. Sin preocupaciones, sin nada que pensar más que en ellas, y en el irremediable amor que sentían la una por la otra.
Por un momento, Quinn dejó de hablar y Rachel pensó que había caído dormido. Pero su novia solo estaba pensando su siguiente pregunta.
-¿Cómo te sientes?-Levanto su cabeza sin despegarla un centímetro de Rachel.- ¿Te lastime?-
-Me siento demasiado bien y podría decirte que mejor que nunca. Y no, no me lastimaste… fuiste muy dulce y cuidadosa conmigo… gracias mi amor.-
-No tienes por qué darme las gracias…-Se movió rápido de su privilegiado lugar, para ver a Rachel directamente.-Rachel, yo te amo. Eres mi princesa y mi todo. Lo mejor de mi vida es amarte y cuidarte y lo hago porque me hace feliz hacerlo así que nunca agradezcas ¿ok? -
-¿Podrías besarme?-
La pregunta la confundió pero igual la beso de la forma más tierna posible. Definitivamente, en un futuro no muy lejano, estaría feliz de hacerlo todos los días, cada mañana, cada tarde y cada noche.
-… ¿Y tú? ¿Cómo te sientes Quinn?-Pregunto una vez que terminaron de besarse con la necesidad de buscar aire.-Siempre me preguntas como estoy, ¿pero qué hay de ti?-
-Yo me siento como nunca en mi vida… justamente antes de que despertaras estaba pensando en eso…-
-¿Qué pensabas mí amor?-
-En lo bien que se siente estar en tus brazos… en que curiosamente me siento protegida estando así contigo.-
-¿Curiosamente? ¿A caso no crees que puedo patear traseros por ti, mi amor?-Ambas ríen por solo imaginarse a Rachel Berry peleando con mujeres por el corazón de su chica.
-Claro que lo creo, no me mal interpretes… pero cuando se trata de ti, el instinto que se viene a mi cuerpo es el de protegerte, el de cuidarte siempre… ¿incluso puedo recordar que alguna vez te dije que era tu guardián? O probablemente lo pensé y esta conversación es más embarazosa de lo que ya es…-Dejo de mirarla para apoyar su cabeza de nuevo en el pecho de Rachel.-
-Probablemente lo has pensado porque nunca olvidaría algo así. ¿Y te digo algo? Primeramente, gracias por decirme cómo te sientes, y honestamente, se siente bien ¿verdad? Sentirse a salvo, sin miedo… así es como me haces sentir todos los días. Que puedo hacerlo todo porque siempre encontraré una palabra de aliento en ti.-Rachel comienza a dejar pequeñas caricias sobre la cabeza de Quinn, mientras seguía hablando.- No sabes lo increíble que se siente saber que puedo regresarte un poco de lo que me das.-
-Rachel, tú me haces feliz con la confianza que me das… perdón por mencionarlo, pero que me quieras como lo haces después de todo lo que pasó… me das ganas de seguir siendo mejor persona para las dos. Me das fuerza para enfrentar lo que sea que nos venga en el camino… porque sabes a ciencia cierta que no te dejaré sola y yo sé que nunca lo harías conmigo.-
-¿Cómo haces para hablar así? ¿Yo provoco eso en ti?-
-Claro, ¿si no quién?- Quinn levanta su cabeza para cambiar de posiciones con la morena. Ya era hora de sentirla en sus brazos otra vez.-Aunque también tengo que ser honesta, leo demasiado.-
-¿Me estás enamorando con libros, Quinn Fabray?-Dice Rachel, fingiendo molestia, pero al mismo tiempo se acomodaba para poder escuchar la sinfonía de los latidos del corazón de Quinn. Un sonido realmente tranquilizante.-
-Te enamoro con palabras y con acciones. Te enamoro por todo lo que fui, soy y seré. Te enamoro de la misma forma en la que tú me enamoras… bésame y caeré en a tus pies una y otra vez hasta que de nuevo seamos un alma.-Miraba hacia la nada, tratando de inspirarse ya que Rachel estaba acostada sobre ella con los ojos cerrados.-
-¿Ah sí?... Pues cuando estoy contigo, no hay otro lugar en el que quisiera estar. Y eso que soy una persona que siempre quiere estar en otros lugares…-
-No, cariño. Gano yo.-Dijo con una sonrisa triunfante, molestando a Rachel quien volteó a verla, no a gusto con el veredicto.-
-No es cierto, ¿por qué ganarías tú?-
-Porque lo que yo te dije salió de mi corazón, y lo que tú dijiste es una frase de David Levithan… Pero fue un buen intento, buena suerte para la próxima.-
-Presumida...-Gira sus ojos aparentando molestia y vuelve a ocupar su lugar anterior.-Te amo.-
-Yo también, cariño.-
Lamento la tardanza, les prometo que hago lo que puedo.
Entiendo que quieren un poco de drama, no sé si lo que viene en los siguientes capítulos pueda ser considerado como "drama", en sí, pero como les dije, haré lo que pueda porque no soy muy afecta a escribir tragedias griegas. Simplemente no es lo mío. Pero también estoy consciente que una relación sin problemas, simplemente no existe.
Muchas gracias por sus comentarios, follows, y más que nada su paciencia. Es obvio que esta historia no está completamente escrita, sino que sale de mi mente dependiendo de cómo me ataque la inspiración. Seque muchos/muchas no lo harían así, y créanme, yo tampoco pero a esta historia quise darle ese pequeño detalle. Tal vez no sea lo más brillante que he hecho en mucho tiempo, pero me divierte saber que ni siquiera yo sé que pasará.
En fin, de nueva cuenta gracias por todo, en especial su paciencia. Feliz fin de semana.
