Mis queridos fan-lectores., sé que les prometí actualizar rápido este fic, pero me pasaron un millón de cosas, pero bueno, lo importante es que ya estoy devuelta y nada mas y nada menos con el epílogo de este fic.
Me da mucha pena que este Fiction se haya acabado, pero todo principio tiene un fin, y este fic que empezó como un reto para mi, pues no estaba muy segura que gustara, conforme fue avanzando el tiempo se convirtió en el favorito de muchos y eso, de verdad, me tocado muy profundamente ya que ha sido mas que un logro.
De corazón, espero haberlos complacido, y pues…, nada. Lo único que me queda por hacer es agradecerles por todo el apoyo y los reviews que me han dejado a lo largo de esta aventura.
Sin nada más pues que añadir solo el eterno agradecimiento a: hermioneyron, knockturnalley7, anisza, danitza hoshi, jamesandmolly, Anastasia Lila, zafiro potter, BelleWeasley, Witchmaju, Eri mond licht, Lady Black, alely, lore, Roxmi Potter con WAX, BiAnK rAdClIfFe, Kte-Potter, Pottershop, Vivi-G Weasley, Rochis y a las personas que tienen este fiction y a mi entre sus favoritos.
Bueno, ahora les dejo con el epílogo de este fic.
Espero que les guste.
Epílogo
Setiembre del 2028
Valle de Godric
Habían transcurrido muchos años desde el día en que había visto por vez primera aquella casa y había paseado por su amplio jardín. Desde la terraza de su casa, Ginny miraba en torno a sí, maravillada por los cambios que habían tenido lugar y que, pese a todo, apenas habían alterado nada.
Su maravilloso jardín que hacía uno con el de Hermione, (pues, la vecina de a lado, tras casarse con el Sr. Weasley y mudarse con él a la madriguera les vendió la casa – por insistencia de Ron), estaba a rebosar de familiares y allegados. Muchos habían aprovechado la sombra de los añejos árboles para recostarse en el suelo; otros iban de un lado a otro, deteniéndose en los diversos grupos para charlar, ponerse al corriente de las novedades y, principalmente, para saludar a los nuevos miembros de la familia.
Estos últimos eran numerosos, lo que otorgaba a la reunión una alegría desenfadada, una tangible sensación de revolución vital.
Instaladas en un asiento de hierro forjado situado en el centro del jardín, Nandini y Demelza presidían el acto. Entre ambas sostenían con amorosas manos y exceso de tiernas exclamaciones tres pequeños bultos envueltos en mantos, sus nietos, que exponían para edificación del corro de admiradores que las rodeaban y que, a lo largo de los últimos treinta minutos, se habían ido relevando sin que mermara en ningún momento su número.
Al lado, en una tumbona reposaba Deidre, la nueva Sra. Potter, con el rostro todavía pálido, enmarcado por la oscura aureola de su cabello. Mirando con embeleso cómo su madre –Nandini Malfoy, esposa de Draco– acunaba a sus hijos, resplandecía radiante, como una madona.
Matthew permanecía de pie junto a ella, con los dedos entrelazados con los suyos, desplazando alternativamente la mirada de su esposa a sus hijos. La expresión plasmada en sus ojos y en su delgado y anguloso rostro pregonaba sin necesidad de palabras su alegría y su orgullo.
Gemelos: un niño y una niña. Los gemelos, habían llegado con un mes de antelación, pequeños pero sanos. Lucila, había sido la primera en venir al mundo y luego llegó Reginald. Si bien las dos cabecitas pelirrojas de los gemelos centraban mucha atención, también la recibía en igual medida el moreno bebé que mecía Demelza. Christopher Potter – hijo de James y Hamy – había nacido cuatro semanas antes de los gemelos de Matt y Deidre, dos después de la llegada de Edward – segundo hijo de Jarod y Prudence – En común con Ed, Christopher era ya un veterano en los encuentros de familia, y con gran desenvoltura bostezaba, se destapaba o trataba de agarrar algún mechón de pelo de su abuela.
Todos reían con alborozo sus gracias, que el pequeño aceptaba como un merecido tributo.
-¡Un Potter de pies a cabeza, ya a su edad! —exclamó Tonks, observando su despreocupado comportamiento—. Siempre supe que era algo heredado. Por lo visto, no se ha perdido con el paso de las generaciones. —Sacudió la cabeza y soltó una carcajada—. Ya se pueden preparar las chicas a partir del 2044, porque a los 16, estos angelitos romperán miles de corazones.
Con una sonrisa y radiante de felicidad, Ginny se cercioró de que estuviera marchando todo a las mil maravillas, y tras intercambiar unas palabras de aliento y una comprensiva sonrisa con Deidre – su nuera – y tras darle un beso al menor de sus hijos – varones –, que se sonrojó; siguió caminando entre los asistentes.
Prudence, que había dado a luz un mes atrás, estaba perfectamente recuperada, pero como era costumbre entre los hombres de su familia – sobre protectores hasta cuando duermen –, a Jarod le costaba permitir que su esposa se alejara de su vista y de su brazo protector. Ginny los encontró charlando con los gemelos – Fred y George – quienes habían llegado con sus respectivas familias para pasar el día con ellos. Con otra sonrisa, Ginny prosiguió su ronda después de cruzar una mirada de complicidad con Prudence.
James y Hamy se encontraban con el grupo que se había formado en torno a Luna y Neville, Draco y Eliot. – este último, Esposo de Demelza y padre de Hamy.
Por lo demás, Sirius y Andrómeda - hija de Tonks y Remus, que finalmente decidió aceptar a Sirius y ahora estaban comprometidos -, y Frank y Courney – hija de Eliot y Demelza –, se movían de un corro a otro con objeto de ver y hablar con todos los parientes, conocidos y allegados que habían llegado de visita con el expreso propósito de celebrar los 29 Años de casados de Harry y Ginny, y de conocer y dar la bienvenida a las nuevos miembros de la familia.
Satisfecha del buen desarrollo del encuentro, Ginny pasó unos minutos deambulando discretamente por la sombra, observando, tal como debía hacer la anfitriona, dónde, con quién y de qué manera empleaban el tiempo los miembros más jóvenes de la familia.
Sonriendo, Ginny siguió adelante y encaminó los pasos hacia la glorieta donde la mas pequeña de sus hijas y su sobrina quienes eran íntimas conversaban animadamente mientras cuidaban de Audrey (hija mayor de Jarod y Prudence).
Las niñas – pues aunque tenían 17 años, por lo que eran mayores de edad, sus respectivos padres (Ron y Harry), aún las consideraban unas bebes - le recibieron con alegría.
Audrey, ni bien vio a su abuela, fue a subirse a su regazo. Sentada en los escalones, al sol, ésta se apoyó contra una columna.
-¿Todo bien?
-¡Perfectamente!- exclamó su hija Jazmín con entusiasmo.
-Nos lo estamos pasando muy bien, tía, gracias.- le dijo Arantxa.
-No tienes de qué, cariño. – y tras hacer una pausa, agregó- Bueno niñas, creo que ha llegado el momento de que les releve de su deber como niñeras de este angelito.
Las chicas sonrieron. Pero…
-Mamá, ya no somos unas niñas.- le recordó Jazmín.
-Dile eso a tu padre.
Jazmín hizo una mueca algo incomoda.
-Mejor no me lo recuerdes.
-Ni a mi- dijo Arantxa por su padre, Ron.
Con una sonrisa que se ensanchó, Ginny se puso de pie con Audrey – 3 años – en brazos disponiéndose a retomar su camino. Sin embargo, antes de marcharse pregunto por Lily. Las dos jóvenes intercambiaron miradas mientras se sonrojaban ligeramente.
Ginny enarcó una ceja con suspicacia.
-Así que¿Dónde esta?
Ambas jóvenes dieron una rápida mirada hacia donde un gran roble se alzaba en la parte trasera de la casa de Hermione. Ginny siguió el rastro de esos ojos y la vio.
Los vio.
La mayor de sus hijas, Lily, estaba muy bien acompañada por el amor de su vida, Alec Keppler.
Suspiro y no pudo evitar sonreír.
Sin embargo, se giro hacia las chicas.
-Háganme un favor, traten de hacer todo lo posible para que Jarod ni los otros los vean. Ya saben como se ponen, sobre todo Jarod.
Las dos chicas suspiraron.
Jarod y Alec eran amigos desde que usaban pañales, pero debido a la relación que había entre Alec y Lily (que se llevaban ocho años de diferencia), esa gran amistad, aunque seguía ahí, se tensaba y parecía resquebrajarse cuando se tocaba el tema o cuando Jarod los veía juntos y especialmente cariñosos.
-Tarde o temprano, Jarod tendrá que aceptarlo. Las cosas no pueden seguir así. - decía Jazmín, mientras tomaba en brazos a Audrey (que iba a ser parte de la distracción), - ¿Por qué mis hermanos se portaran tan posesivamente odiosos?
Con una mueca algo molesta, Arantxa le dio toda la razón.
-…Yeso que yo no soy su hermana, solo su prima y al igual que mis hermanos me hacen lío.
Molestas. Las dos mientras iban despotricando en contra de primos y hermanos, Ginny se dio media vuelta para buscar al sobre protector numero uno de la familia Potter.
Su esposo.
Estaba con Ron y Hermione, al parecer estaban discutiendo la misma cantaleta de siempre. Mejor se apuraba para auxiliar a su amiga.
Era el momento de poner punto final a la sobreprotección de las niñas. Iba a resultar algo difícil, pero lo intentaría.
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-Piénsalo de este modo, se trata de la felicidad de tu hija.- le decía Hermione a Harry.
Este bufo.
-Ya, pero…
-Harry, ya hemos hablado de esto un millón de veces. No entiendo porque sigues… siguen- incluyó a Ron en la lista - empeñados en esto. Tanto Lily como Ixchel y las otras ya no son unas criaturas.
Harry ya no dijo nada, solo se cruzó de brazos y trató de mirar a cualquier lado menos hacia donde la mayor de sus hijas se encontraba con el… susodicho.
Sus ojos se iluminaron y su mal humor mermó en el instante en el que se percato de la escasa cercanía de su bien amada esposa.
-¿Algún problema?- preguntó Ginny mientras entrelazaba su brazo con el de Harry.
-No ninguno, corazón.
Hermione entornó los ojos.
Ginny resistió el impulso de imitar a su amiga.
-Bien, en ese caso creo que estarás muy de acuerdo conmigo en zanjar definitivamente el problema de nuestras hijas¿verdad?
Harry frunció el ceño.
-¿Qué problema?- miró a Ron- ¿Tú sabes algo de algún problema?
-No¿Por qué?- le siguió el juego.
-No sé. - Se encogió de hombros. Miró a Ginny- ¿Lo vez, corazón? No hay ningún problema.
Ginny lo fulminó con la mirada.
-Harry Potter, no me vengas a mi con esas cosas¿quieres? Y tú – le dijo a su hermano – no juegues al mismo juego con él.
-Pero si no he dicho n…
-Calla!- le dijo Hermione.
-Pero Hermy…
-Se supone que ya son personas adultas, y por lo tanto deben comportarse a la altura.- les regaño.
-¿Y que se supone que estamos haciendo?- le preguntó un Ron incrédulo.
-Se comportan como un par de críos.
-¿Nosotros?- se señaló Ron y luego a Harry.
-Sí. Ustedes.
-¿Pero qué hemos hecho?
Ambas mujeres se pararon en frente de sus respectivos esposos y los miraron con el ceño fruncido, una con los brazos en jarra y la otra con brazos cruzados.
-Dejen a las niñas en paz.
Se hizo un silencio entre ellos y luego Harry dijo:
-Sólo queremos proteger a nuestras niñas. No veo nada de malo en nuestro comportamiento.
-Escuchen- dijo Hermione con una voz exasperada-, nadie les prohíbe que quieran proteger a sus "niñas", sin embargo, las asfixian. Sobre todo a Lily.
-Es precisamente a ella a quien debemos cuidar más. – insistió Ron. – Alec será todo lo buena gente que quieras y eso, pero bien sabes lo pendenciero que ha sido.
Hermione entornó los ojos y Ginny tuvo que morderse la lengua para no soltar una palabrota. Su hermano si que era un cabeza dura. ¡Caray! Ni Harry era tan terco!
Armándose de paciencia Ginny se preguntaba cómo hacer, para no terminar discutiendo por lo mismo de siempre.
Suspiró.
-Deben entender que ellas ya son mayores de edad y saben lo que hacen. Si se equivocan, bueno, para eso esta su familia, para apoyar. Harry, Ron entiendan que como toda jovencita tienen sueños y metas que alcanzar y una de ellas es tener su propia familia. Un marido, hijos…
Harry y Ron intercambiaron miradas.
Harry suspiró.
-Creo que tienen razón.
-La tenemos- insistió Ginny. Harry hizo una mueca antes de continuar.
-Sin embargo, no es fácil aceptar que de la noche a la mañana que tu niña se ha convertido en una mujer.
Ginny suspiró.
-Esa es la ley de la vida.
Se hizo un silencio mientras los cuatro amigos miraban a sus respectivos hijos con sus respectivas parejas y familias.
Lily y Alec se había unido al grupo conformado por sus hijos y los hijos de sus amigos, para compartir un momento agradable, uno en el que las asperezas quedaran fuera. Y la amistad, la aceptación, pero sobre todo el amor estuvieran por encima de todo.
-Bueno…- decía Harry tras un largo y profundo suspiro. Rodeo a Ginny de la cintura sin dejar de mirar a sus hijos- Creo que haré un esfuerzo para poder…aceptar la famosa ley de la vida.- Ginny lo miró y él le devolvió la mirada.
-¿lo dices enserio?
Harry hizo una mueca mientras ladeaba la cabeza. Miró a su amigo y este se encogió de hombros.
-Lo intentaré.
Ginny lo abrazó.
-Y yo. -dijo Ron. Hermione lo miró sorprendida y este se volvió a encoger de hombros.- Creo que ha llegado el momento que dejemos que las niñas vuelen.
Sonriendo de oreja a oreja, Hermione lo abrazó y lo besó.
-Me alegra que finalmente lo comprendieras.
-Ya.- dijo el pelirrojo.-, pero eso no quiere decir que no la tenga vigilada.
Hermione se vio tentada a cantarle unas cuantas frescas a su esposo, pero prefirió morderse la lengua ya que, después de tanta insistencia, finalmente el pelirrojo había accedido a dejar volar a sus hijas.
-No será un camino fácil- dijo Harry tras un breve silencio- Pero creo que valdrá la pena¿verdad?
-Y lo valdrá. Ya lo verás.
Y tras un suspiro, tratando de asimilar sus propias palabras y la promesa que acababa de hacer, entrelazó su mano con el de Ginny. Ella lo miró con una sonrisa y un brillo especial en los ojos llamado amor. Una amor correspondido.
Y porque amaba a su esposa estaba dispuesto a complacerla en todo.
Se llevo la delicada mano de Ginny a los labios y le besó donde el pulso late, produciéndole un delicioso escalofrío que le recorrió por todo el cuerpo.
Se miraron. El verde y el chocolate se fundieron con ardoroso deseo.
Se amaban. No había duda de eso. Ginny estaba hecha para Harry así como Harry estaba hecho para Ginny. Y si tuvieran que volver a nacer, entonces el destino se encargaría de reunirlos una vez más, porque Harry y Ginny siempre serían la pareja perfecta.
Fin.
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N/A: Fin, es triste, pero¡Aish, ni modo! Hay que resignarse. Me duele que haya terminado, pero no voy a ponerme a llorar, después de todo aún tengo otros hijos que están esperando que les de luz verde, pues los tengo muy abandonados, en fin…
Por otro lado queridos lectores, quiero aclararle unas cositas (por si alguien lo ha notado), El epílogo de este fiction se parece un poco al epílogo de una novela que leí llamada: "Todo sobre el amor", de la serie Cynster, perteneciente a la escritora Stephanie Laurens. Pero que quede claro que no está igual, quizá solo un poco en la primera parte, pero en lo que se refiere al resto no tiene nada que ver con la novela, así que no vayan a pensar mal de estar autora que solo se ha servido de esa novela en un momento de "falta la inspiración", por llamarlo así; pero bueno, pasando a otra cosa… No sé si lo creen importante o no, pero aquellos que se preguntan que fue de Jeffrey Marshall, hermano de Nandini, pues en el capitulo anterior doy a entender cual fue su destino: Dayanne (la amiga de Marieta).
Bueno, creo que eso es todo, Ah! Solo no se olviden de leer mis otros fics: A pesar de todo y La rebelión del elegido (este último, estoy rehaciendo el capítulo). En fin, sin otra cosa mas que decir, solo que me dejen muchos reviews, yo me despido.
Colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Saludos, Rosita.
