Capitulo 24

-Dresrossa, cuatro meses antes de la reunión de los Mugiwara-

-Y dime, ¿Qué puedo hacer por mi adorada sobrinita? – dijo el shichibukai Doflamingo.

-Mmmm, nada que te vaya a quitar mucho tiempo. – dijo tranquilamente mientras paseaba lentamente cerca de la ventana – Bonito lugar

-Gracias, ha costado mucho, pero finalmente he librado a todo este lugar de la inutilidad con la que lo había llenado ese idiota de rey, Riku creo que se llamaba.

-Sí, la familia real que sustituye a los Donquixote.

-Fufufu, veo que estás enterada.

-Al fin y al cabo, yo también soy parte de tu linaje.

-A veces me resulta increíble que alguien como tú venga de un idiota como mi hermano fufufu, desde luego has tenido que salir a tu madre – lo dijo con sorna claramente.

Mina paró y lo miró de reojo, luego continuó caminando.

-Supongo que te imaginarás por qué alguien como yo está aquí ¿no?

-Me puedo hacer una idea – la enorme sonrisa continuaba en su rostro.

-Verás, llevo mucho tiempo tras la pista de una venta un tanto misteriosa – mira fijamente el rubio – y cierto pajarito me ha llevado hasta aquí

-Hmmm, qué pajarito más osado

-La verdad es que sí, el pajarito también me dice que es aquí donde cierto producto se trafica en cantidades… digamos que industriales

-Ohhh, bueno, aquí somos productores mundiales de naranjas y flores de ornamento

-No lo dudo, el problema es que se piensa que por aquí también se venden armas – la cara de Doflamingo comienza a tensarse – pero verás ¿Dónde podría ser? – su voz cambia al tono irónico, claramente sabe la respuesta ya – No creo que nadie fuera taaan idiota como para traficar armas en el puerto regular de un país.

Doflamingo está preparado para atacarla en cuanto haga falta

-Eso quiere decir que debe de haber… qué sé yo… ¿un puerto subterráneo?

Está a punto de hacerlo.

-Ahhhh, pero no te preocupes, no es que te esté acusando de traficar armas ilegales al Gobierno a través de un puerto ilegal situado justo debajo del coliseo jajaja

-Fufufu menos mal, ya pensaba que me estabas acusando

-Qué locura ¿verdad? ¿Cómo demonios iba yo a acusarte de algo así? ¡Ni que ya me hubiera colado por el coliseo y hubiera llegado a ese susodicho puerto! – se ríe.

-Qué imaginación desde luego – rió siguiéndole el juego.

-¿Verdad? Bueno, he venido aquí mi querido tío porque me gustaría que me dieras una cosita, no es gran cosa la verdad, pero puede evitar que cierta persona acabe ejecutada antes de hora.

-Ohhh, me muero de ganas por saber qué me vas a pedir.

-Pues verás mi querido tío, me gustaría que por mi cumpleaños me regalaras la lista que contiene las rutas que siguen aquellos hipotéticos barcos que contienen aquellas hipotéticas armas en aquel hipotético puerto oculto justo hipotéticamente debajo de nosotros – dijo con una enorme sonrisa.

Finalmente la vena de la frente de Doflamingo saltó.

-¿Y qué demonios te hace pensar que te daría esa hipotética lista?

-Que se yo, ¿Por qué no te gustaría que estas hipotéticas fotografías de ese hipotético puerto salieran en todos los periódicos del Grand Line? – tiró un par de fotografías a los pies del Rey.

-Si sigues viva todavía es porque me haces gracia, no arrojes tu vida de forma tan estúpida al vacío – su voz dejó de ser alegre.

-Si sigues vivo todavía es porque no quiero quitarle a Law-nii-sama el derecho de colgar tu cabeza en una pica. Al pobre le hace mucha ilusión y no creo que deba ser yo quien le arrebate su mayor sueño.

Desde no muy lejos, todos los miembros de la familia real observaban nerviosos aquella conversación, esa mujer sabía demasiado y era la primera vez que habían visto a su jefe tan nervioso.

Doflamingo mandó a Sugar a por una cosa y al cabo de unos cinco minutos la niña apareció con papel escrito y se lo entregó al Joven Amo. Éste a su vez tendió el papel a la revolucionaria sin dejarla de mirar en ningún momento. Ella aceptó el papel y se lo guardó.

-¡Vaya, me alegro de que hayamos llegado a un acuerdo! Me alegra mucho saber que estás bien tío.

-Vuelve pronto Mina, me gusta jugar contigo – sonrió furioso el hombre.

Mientras la chica se alejaba por los pasillos del palacio, se giró de golpe.

-¡Ah! ¡Se me olvidaba! Yo no voy a decir nada, ¡pero no te aseguro que mis compañeros no vayan nunca a llegar a la misma conclusión que yo! Y mucho menos que sean tan amables como tu querida sobrinita Fufufu

-Y luego me llaman a mi demonio

La revolucionaria sonrió


-Punk Hazard, dos meses antes de la reunión de los Mugiwara-

En una de sus rondas matutinas por la isla, Monet iba sobrevolando tranquilamente el territorio en llamas de la isla.

Pronto comenzó a sentirse un tanto inquieta, llevaba más de una hora sintiéndose observada, pero su Haki de observación no percibía nada fuera de lo normal.

Que ella supiera ahora mismo estaban todos en el laboratorio con aquel idiota gaseoso y al atractivo pirata también lo había visto dentro de la biblioteca esta mañana.

"Me lo estaré imaginando" intentó decirse a sí misma.

Sin embargo su instinto estaba en lo correcto, realmente estaba siendo observada. En realidad a pocos metros suya cierta revolucionaria se encontraba siguiéndola.

A Mina le parecía increíble que aquella mujer peliverde todavía no la hubiera notado, ni siquiera estaba haciendo el esfuerzo de esconderse. Simplemente al observarla volar calculaba más o menos los puntos ciegos y se colocaba en ellos, por norma general era incluso debajo mismo de ella. Deducía que tenía haki, pero no debía ser demasiado fuerte porque no la notaba, al menos de momento, a pesar de estar debajo de ella y encima caminando tranquilamente.

En cuanto la pelirrosa vislumbró el laboratorio en la lejanía se alejó de la mujer con alas y se dirigió hacia él, pero desgraciadamente había un enorme lago que le impedía cruzar a menos que fuera nadando o en barca. Ella era del norte, pero ni de coña estaba dispuesta a cruzar aquel río a braza y tampoco llevaba una embarcación. Decidió rodear el lago, tampoco tenía demasiada prisa igualmente.

Tardó unas dos horas en rodear el lago y llegar finalmente hasta las puertas del enorme laboratorio.

La revolucionaria observó la enorme puerta acorazada que daba entrada al edificio.

No le llevó ni diez minutos infiltrarse dentro de las instalaciones.

"No deberían poner los conductos de ventilación tan cerca de la base, hay que ser idiota para no darse cuenta de que había otra entrada a 200 metros de la principal."

Le sorprendió lo grande que era aquel lugar, mucho más de lo que se imaginaba, y que ni siquiera tuvieran un sistema de seguridad medio decente. Un par de DenDen Mushi de vídeo mal situados y algún que otro DenDen Mushi de audio para grabar conversaciones. Las salas requerían de un código de seguridad especial, y ella podría haber pirateado el código sin demasiado trabajo, pero como carecía de prisas y de retos que la motivaran a siquiera esforzarse decidió recurrir al método tradicional y buscar el registro de códigos. Estaba segurísima de que el idiota que dirigía aquel lugar era el típico que guardaba en un papel en el cajón de su mesilla de noche todas las contraseñas y códigos de acceso y seguridad.

No podía estar más de acuerdo.

"Esto es una broma" pensó desanimada.

Finalmente encontró la biblioteca.

En la biblioteca, un joven pelinegro de ojos grises leía totalmente absorto un libro sobre drogas y efectos secundarios.

El Joven Trafalgar Law estaba totalmente aburrido. Ya había conseguido burlar todos los sistemas de seguridad, encontrar todos los documentos relacionados con la venta y los compradores principales de la droga que se producía en aquel lugar y además encontrar e incluso infiltrarse en el "super secreto" laboratorio donde se fabricaba la materia principal de esa susodicha droga. En realidad no le costó hacer todo eso ni 15 días. Caesar Clown era demasiado idiota. Y pensar que él llevaba ahí ya más de tres meses esperando a Sombrero de Paja.

Law sabía perfectamente que no debía faltar demasiado hasta que ellos llegaran a esa isla, estaba prácticamente seguida de la isla Gyojin si seguían la ruta más peligrosa de las tres que marcaba el Logpose, y conociendo a Luffy, estaba más que seguro que esa sería la ruta por la que se decantaría.

Había visto la noticia hace ya casi dos años en la que Luffy irrumpió en Marineford después de curarse. Había que ser idiota como para no fijarse en que tan solo quería mostrar su nuevo tatoo a la prensa. Y Había uno que ser terriblemente idiota como para no percatarse que se trataba de un mensaje a sus nakamas. Law no estaba muy seguro de lo que aquel tres tachado significaba, pero estaba seguro que el dos significaba años, puesto que después de aquel incidente incluso un idiota como Luffy se percataría que se necesita más poder para adentrarse en el Nuevo Mundo.

Mientras estaba ensimismado en sus pensamientos, notó como una mano se posaba en su hombro.

"¿Monet? Qué demonios querrá esa mujer ahora…" pensó cansado. Lo reconocía, se lo había pasado "bien" con ella en varias ocasiones, pero esperaba que ella supiera que no era nada más que eso, "diversión ocasional".

No podía estar más equivocado.

-Law-niisamaaa – canturreó Mina feliz

Law enseguida desenvainó Kikoku y se posó delante de aquella persona.

En cuanto descubrió quien era casi se le cae la katana al suelo

-¿Mina?

-No deberías amenazar con esa cara a quien te de un susto por la espalda después de todo lo que has hecho tú, ¿no crees? – lo dijo con una sonrisa, pero claramente explotaba de ira

-Qué haces aquí – dijo mientras volvía a envainar Kikoku.

-Preguntarte qué tal te van las cosas, como por ejemplo eso de ser Shichibukai y esas cosas

-Nunca pierdes la ironía ¿eh? – no lo dijo contento

-Es mejor no perder las viejas costumbres.

-Vámonos a otra parte, aquí no hay cámaras ni micrófonos, pero prefiero no hablar de eso por aquí.

Ambos salieron hacia un montículo de nieve alejado de la base principal del laboratorio, era imposible que alguien los viera o escuchara ahí.

-Bueno, ¿después de tanto tiempo te vas a dignar a contarme QUÉ DEMONIOS PASABA POR TU CABEZA?

-Voy a buscar alianza con los Mugiwara

Ella no dijo nada, simplemente continuó escuchando

-Calculo que dentro de dos o tres meses aparecerán en esta isla, y en cuanto lo hagan propondré a su capitán una alianza para derrotar a Kaido, Mugiwara-ya no se negará, me debe la vida.

-¿Por qué Kaido?

Porque Shanks no me ha hecho nada, a Barbanegra eventualmente todos lo mataremos y Big Mom tiene pinta que tarde o más bien temprano alguien se deshará de ella.

-No me mientas

Law levantó una ceja

-Vas detrás de Kaido porque para eliminarlo obligatoriamente necesitas pasar por encima de Doflamingo.

Law no dijo nada

-A mi no me importa lo que hagas capitán, pero más te vale tener más de diez planes alternativos, porque no va a ser fácil.

- Me hice Shichibukai porque después de ayudar a Mugiwara-ya en la guerra me era imposible quitarme al Gobierno de encima. Con el título por fin fui capaz de ir a mis anchas por el mar y hacer las investigaciones que fueran necesarias. Entré hace pocos meses en esta isla porque finalmente descubrí que aquí se encontraba el laboratorio donde se producía la materia prima de SMILE que luego en Dresrossa se convierte en droga. Si corto los suministros principales, a Dresrossa no llegará más materia y entonces podremos destruir la fábrica de SMILE. Una vez destruida la fábrica y Doflamingo no pueda proporcionar más a Kaido, éste lo matará y el Yonkou tampoco podrá seguir aumentando sus filas de usuarios. Ese será el momento preciso para atacar.

-Es alucinante tu forma de razonar, sin duda eres un genio.

-Ese es el plan A, no creo que todo salga como es debido, pero al menos debemos mantenernos en esa línea.

-Yo…

Law miró a la revolucionaria con curiosidad.

-Yo siempre te seguiré a donde sea y hagas lo que hagas.

-¿A qué viene eso?

-Ni se te ocurra morir por la causa. No te olvides que todavía hay veinte personas a tu cargo en Zou.

-Tú lo único que tienes que hacer es seguirme

-Eso siempre capitán