Disclaimer: Los Personajes aquí mencionados pertenecen a E.L. James, solo algunos son producto de mi imaginación

¡Feliz Lectura!

CAPITULO XXV: FIESTA DE CUMPLEAÑOS

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—Jefe, no debería tomar así, no le hace bien— le dice su guardaespaldas y único amigo

—No entiendes que lo perdí, lo perdí todo— dice llorando amargamente

—No todo está perdido, aún puede recuperarlo, faltan muchas piezas por mover y le aseguro que la victoria será suya

•••

Anteriormente:

—Christian, si lo deseas puedo llamar a Mia y cancelar la fiesta de mañana— sinceramente no me gustan las fiestas y menos las que son para celebrar mi cumpleaños, no encuentro sentido a celebrar ese jodido día, pero sé cuanto esfuerzo y tiempo invirtieron en la planeación

—Tranquila nena, no hay problema, no hay necesidad de cancelarlo— Ana se abraza más a mí y enseguida el sueño me toma.

•••

—Mmm… que rico huele mami

—Así es mi pequeño, estoy preparando un pastel para ti

— ¿es de cocho... chocholate?

—se dice cho-co-la-te, si, es tu favorito

— ¿Ya está listo mami?

—falta poco…

Mami está dormida sobre la alfombra y tiene frío, la arropo con mi mantita para que esté caliente

— ¿Qué hiciste pequeña mierdecilla?

—Mamiii, maaammiiii

—Christian, Christian— abro los ojos exaltado y puedo ver a una llorosa Ana, era una pesadilla, la atraigo hacia mí y la envuelvo en un abrazo.

— ¿Estás bien?— dice sorbiendo por la nariz

—Si nena, ahora lo estoy

—Fue una pesadilla, ¿verdad?— asiento con la cabeza mientras quito las lágrimas de su rostro con mis manos

—Sí, lo fue.

—Ven— dice tomando mi mano e instándome a levantarme de la cama —Te tengo una sorpresa— salgo de la cama y la acompaño, al llegar a la cocina puedo ver que ha preparado desayuno para un batallón y flotando hay un globo lleno de helio que dice "Feliz Cumpleaños"

—Wow nena, esto es maravilloso— digo dando un beso en su coronilla

—Feliz cumpleaños nene, no me decidía, así que preparé un poco de todo— dice soltando una risita

—Todo se ve delicioso— el desayuno consta de pancakes con arándanos, tostadas francesas, croissants, fruta picada, mermelada, jarabe de arce, queso crema, café, jugo y no podía faltar el té de Ana. Entablamos una conversación mientras desayunamos y sorprendentemente comemos gran parte de lo que preparó. Al finalizar, guardó lo que restaba en contenedores y lo colocó en el refrigerador. Sentado en la barra de desayuno la miro mientras se mueve por la cocina pues no quiso mi ayuda por ser "el chico del cumpleaños" luego se acerca y saca algo de debajo de la barra, extiende su mano y me da una pequeña caja de regalos

—Para ti— mis ojos se abren como platos y una sonrisa se despliega en mi rostro

—Gracias nena, es muy considerado de tu parte— tomo la pequeña caja y la abro, adentro puedo ver un par de gemelos de oro blanco con mis iniciales "CTG" grabadas.

—Nena esto es hermoso, muchas gracias— digo dándole un largo beso

—Ahora Sr. Grey, vaya a su oficina a hacer lo que sea que los importantes CEO hacen

— ¿Me estas corriendo?

—En efecto, así que shu shu— dice moviendo sus manos

—Está bien, está bien, me voy— le doy un último beso y me retiro a mi oficina

Enciendo mi laptop y procedo a revisar los correos y pendientes de trabajo, pierdo la noción del tiempo cuando mi móvil comienza a vibrar, lo tomo y veo el nombre de mi madre titilando en la pantalla

—Madre

—Christian, mi niño hermoso, Feliz Cumpleaños

—Gracias— digo con sinceridad

— ¿Cómo te sientes después del episodio de anoche?— guardo silencio por unos segundos y luego me decido a contarle

— Luego que ustedes se fueron estuve conversando con Ana, ella insistió en cancelar la fiesta pero no podía hacerles eso, ustedes invirtieron mucho tiempo en la planeación. Dormí relativamente bien pero en algún momento de la madrugada me despertó una pesadilla, Ana me ayudo a retomar la calma y luego esta mañana me desperté debido a otra pesadilla.

— ¡Oh cariño! Lo siento tanto

—No te preocupes madre, supuse que pasaría, ese dichoso paquete revivió muchos recuerdos que estaban enterrados.

—Me despido, nos vemos esta noche— dice al notar que no deseo seguir hablando del tema

—Adiós madre

Después de haber hablado con mi madre me enfoqué nuevamente en el trabajo hasta que una hermosa voz me saca de mi concentración

—Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti— mi hermosa Ana entra a la oficina con un pastel y una bandeja en las manos

—Feliz cumpleaños querido Christian, feliz cumpleaños a ti— termina de cantar y me acerca el pastel para que apague la pequeña vela

—Pide un deseo mi amor

—Te deseo a ti, a mi lado, por toda la eternidad— digo mirándola a los ojos y luego soplo la vela, Ana parte el pastel y coloca dos porciones en los pequeños platos que traía en la bandeja

—Hmmm…. Exquisito— digo saboreando el mejor pastel de chocolate que he comido en mi vida —wow Ana esto sabe espectacular— ella solo sonríe y se sonroja

—Espera un momento— sale corriendo de mi oficina y regresa al poco tiempo

—Para ti— dice extendiéndome una pequeña caja y un sobre, abro la caja y es un pisapapeles de vidrio con nuestra foto adentro

—Es hermoso— la foto la tomamos en el carnaval en Madrid, justo después de haber ganado el oso de felpa para ella, procedo a abrir el sobre y cuando leo el contenido no puedo evitar sentir emoción

— ¿Lecciones de parapente? ¡Genial!

—Un pajarito me dijo que aparte de volar tu helicóptero también piloteas glider, así que pensé que volar en parapente es algo que te gustaría, aparte que podemos hacerlo juntos

—me encanta, simplemente me encanta, gracias nena

—Aún hay más

— ¿Más regalos?— hace un gesto afirmativo con la cabeza

—Has captado mi atención

—Todo en buen tiempo Grey— dice dándome un pequeño beso en la nariz y saliendo de la oficina con el resto del pastel y la bandeja.

Al cabo de un rato decido que he trabajado lo suficiente y voy en busca de Ana, la encuentro en la cocina bailando al ritmo de Moves Like Jagger de Maroon 5, consciente de que no nota mi presencia me acerco cuidadosamente y la abrazo por detrás

— ¡Aaahh! Christian, un día de estos me vas a producir un infarto— sin prestarle atención a lo que dice comienzo a moverme al ritmo de la canción y ella se deja llevar, en ese momento se voltea quedando frente a mí y recuerdo el episodio del club, mi miembro enseguida se endurece por la forma tan descarada en que Ana me roza mientras bailamos.

—Ana— jadeo en su oído y muerdo el lóbulo de su oreja arrancándole un gemido, estoy a punto de levantarla y hacerla mia en la barra de desayuno cuando un carraspeo de garganta rompe la magia.

—Emmm… Srta. Steele, llegó esto para usted— dice un muy muy rojo Taylor

—Mu-muchas gracias Taylor— dice caminando hacia él para recibir el paquete y dejándome con una gran carpa entre los pantalones. Ana regresa a la cocina y me entrega el paquete

—Feliz cumpleaños Christian— dice entregándome el paquete

—Nena, sabes que no debiste hacer todo esto

—Lo sé Christian, pero quise hacerlo— como un niño emocionado arranco el papel de regalo que cubre la caja y al abrirlo me llevo la gran sorpresa de mi vida

—Ana me… tu… eess… ¿un drone? Y es… ¡wow! Usa…— no soy capaz de formular una oración coherente

— ¿Te gusta?

— ¿Gustarme? Por Dios ¡me encanta!— digo extasiado —Un drone que funciona a base de energía solar, esto es una gran pieza tecnológica ¿Cómo lo obtuviste?

—Como lo sabes mi padre es ex militar así que tiene muchos contactos, sólo fue cuestión llamar a las personas indicadas y ya— dice con cierto aire de suficiencia

—Esto es genial, de verdad gracias nena— la acerco hacia mí y le doy un beso

—Yo… emmm…

—Tranquilo, ve a probarlo mientras yo termino el almuerzo

—Eres la mejor nena— salgo corriendo con mi presente hasta la terraza donde procedo a probarlo y es magnífico, no solo tiene un control remoto para manipularlo sino que también con solo descargar una aplicación en mi celular puedo programarlo, definitivamente es una gran pieza de tecnología.

•••

Me encuentro en la cocina sirviendo un par de copas de vino mientras espero por Anastasia para ir a la que será mi fiesta de cumpleaños, visto un traje gris oscuro de dos piezas con una camisa blanca, los gemelos que me regalo Ana, sin corbata, enseguida entra a la cocina vistiendo un hermoso vestido estampado en rojo y negro, corte A, con mangas cortas de Alexander Mcqueen, ¡Dios ten piedad! Medias negras y unos hermosos zapatos de tacón alto Manolo Blahnik

— ¿Listo para partir?— dice tomando la copa de vino de mi mano

—Ana te ves simplemente hermosa

—Espera que destapes tu último regalo— dice tomando un sorbo de vino

— ¿Puedo abrirlo ahora?

—No, no, no señor Grey, aún falta mucho para eso— enseguida mi miembro se deprime, lo siento amigo. Tomamos el elevador hasta el garaje subterráneo dónde el equipo de seguridad nos espera, Taylor y Sawyer irán en el auto con nosotros, mientras que Reynolds y Ryan nos escoltarán en la SUV, Prescott y Malone se quedaron para resguardar el departamento y a Gail. Salimos de Escala y cuando hemos recorrido cierta distancia me percato que no vamos de camino a la casa de mis padres

—Christian ¿Confías en mi?— pregunta dubitativa

—Con mi vida Ana— respondo tomando sus manos y besándolas

— ¿Puedo vendarte los ojos?— Oh oh

—Eeemm… si nena— digo con un poco de duda— ella desliza una mascada de seda negra por mis ojos

—No vayas a hacer trampa

—Lo prometo— toda clase de cosas pasa por mi mente pero no puedo defraudar a Ana y mucho menos decepcionarla, luego de unos minutos Taylor me informa que llegamos, bajamos del vehículo y caminamos hasta entrar a algún tipo de establecimiento

—Unos minutos más Christian— entramos a un elevador y es cuando caigo en cuenta de que vamos a mi Club, al salir del elevador Ana me indica que me pare y procede a quitarme la venda de los ojos

—¡SORPRESAAA!— Gritan todos los invitados, wow, hay más personas de las que creía pero aún así no es tanta gente, a simple vista puedo reconocer a mi familia, Deb, Kate, Ethan, José, Marcus, Ros y su esposa, Cinthya y su familia, incluso Gail está acá. Poco a poco se van acercando para estrechar mi mano, solo permito que mi familia me abrace

—Christian, querido Felicitaciones— dice Elena tratando de abrazarme, enseguida la tomo de los hombros evitando su acercamiento

—Elena, ¿quién te invitó?— digo secamente

—Soy casi de la familia ¿lo olvidas? Mmm, Puedo ver que estas muy bien acompañado— dice sarcásticamente y puedo notar que nuestro pequeño intercambio de palabras no pasa desapercibido por mi madre quien nos mira con cara de confusión

—Christian, vamos a saludar al resto de los invitados— dice Ana tomándome de la mano y llevándome al otro extremo del salón, todo está elegantemente adornado en tonos grises y azules con algunos toques de dorado, hay globos metalizados llenos de helio flotando en cada mesa, hay una mesa larga con toda clase de dulces, otra con aperitivos salados, quesos y embutidos y una mesa redonda más pequeña con un pastel de tres pisos muy bien decorado, la pista de baile está despejada. Luego de aproximadamente media hora, mi hermana nos indica que tomemos asiento ya que servirían la cena.

En nuestra mesa se encuentran mis padres, abuelos, Elliot, Kate, Mia y Ethan, estamos esperando que comience el servicio cuando de repente se acerca Elena

— ¿Qué se te ofrece Elena?— pregunta mi madre

—Me preguntaba dónde me sentaré ya que veo mucha gente en esta mesa

—En esta mesa solo se sienta la familia señora— espeta Elliot

— ¡Elliot!— dice Kate dándole un codazo

—Sra. Lincoln usted se encuentra ubicada en la mesa nro. 3, esta mesa es para el cumpleañero y su familia— dice Mia

—Lo siento Elena, La familia ha crecido— dice mi madre con una sonrisa, Elena mira a Ana lanzándole dagas con los ojos, cosa que no pasa desapercibida por mi familia

— ¿Qué diablos le sucede a Elena?— pregunta mi padre un poco molesto

—No tengo idea querido— responde mi madre

Los camareros comienzan a servir la cena, todos fluyen sincronizadamente por el salón sirviendo a todos los presentes al mismo tiempo, en ese instante el maestro de ceremonia hace un anuncio

—El menú que degustarán a continuación consta de tartar de salmón con crema fresca y pepino en pan brioche tostado para la entrada, como plato principal tenemos, pechuga de pavo moscovita asada, puré de papas cremoso, y cerezas de tomillo y de postre degustaremos costra azucarada con un sabayón de higos confitados y helado de maple, todo exquisitamente preparado por la Chef Mia Grey— el anuncio nos toma por sorpresa así que comenzamos a aplaudir contagiando a los demás

—Wow Mia— dice Elliot

—Y les tengo una sorpresa, a partir de la próxima semana seré la nueva sous chef del restaurante Canlis— todos felicitamos a Mia quien no para de sonreír de la felicidad y procedemos a degustar su deliciosa obra.

Luego de Cenar y conversar un poco Mia, Kate y Ana nos arrastran a la pista de baile donde los sonidos de la música electrónica incitan a todos a bailar, mientras la música resuena por los parlantes Ana mueve sus caderas cadenciosamente llevándome al borde de la locura, debo cambiar el tren de mis pensamientos para no correrme en los pantalones, eso sería la peor humillación. Luego de un par de canciones decidimos volver a la mesa un rato

—Ana linda ¿cómo te trata mi nieto?— pregunta mi abuelo

—Fenomenal, Christian es la persona más cariñosa, desinteresada, amable y amorosa que he conocido— la acerco a mí y deposito un beso en su sien.

—Lo ves Theo, te dije que mi muchacho no era gay como todos pensaban

— ¡Madre!— grita mi mamá mientras Elliot escupe si bebida y estalla en risa

—Y… ¿para cuándo suenan las campanas de boda? Quiero ver a mis bisnietos antes de morir— en ese momento Ana cambia de su usual color pálido a un rojo intenso

— ¡Madre!

—Buena esa abue— le dice Elliot dándole un par de pulgares arriba, ¿con que esas tenemos?

—Abuela, mi relación con Ana lleva poco tiempo, eso deberías preguntarselo a Elliot que ya tiene bastante tiempo con Katherine, el debería estar haciendo planes de boda— Elliot nuevamente escupe la bebida mientras Kate me mira fijamente, si las miradas mataran ya estuviese muerto, ¡ja! La venganza es una perra.

—Voy al tocador— me dice Ana en el oído, le doy un pequeño beso en los labios y se va.

— ¿Cómo va el negocio muchacho?— pregunta mi abuelo, el es mi mentor, cada vez que necesito un consejo sé que puedo acudir a él

—No, prohibido hablar de negocios, disfrutemos la fiesta— dice Mia, conversamos por un rato más cuando me percato que Ana aún no ha regresado y han pasado quince minutos desde que se fue

— ¿Qué sucede?— pregunta mi madre

—Ana, ya ha pasado mucho tiempo y aún no regresa

—Yo voy a buscarla y así aprovecho de refrescarme un poco ¿chicas, me acompañan?— Kate y Mia se levantan y se dirigen al tocador con mi madre, no sé por qué pero tengo un mal presentimiento, escaneo rápidamente el salón y me percato que Elena no se encuentra ¡Oh no! Me levanto de la mesa sin ningún protocolo y salgo corriendo hacia el baño de damas

—Eres una maldita desgraciada Elena— es lo que escucho antes de entrar

—Te di mi amistad, te abrí las puertas de mi casa, te consideré parte de mi familia ¿y así es como me pagas?— le grita mi madre mientras la zarandea y hala sus cabellos, Ana tiene lagrimas en sus ojos y su mano en la mejilla, esa maldita se atrevió a ponerle una mano encima, Mia y Kate miran la escena furibundas

— ¡Madre!— digo apartando a mi madre de Elena

—No te metas en esto Christian Trevelyan Grey, luego ajustaré cuentas contigo— enseguida sacó mi móvil

—Taylor al servicio de damas, ahora

—Te quiero lejos de mi casa y de mi familia Elena Lincoln y atente a las consecuencias porque esto no se quedará así

—Señor— dice Taylor al entrar al tocador

—Taylor por favor saca a la basura— dice mi madre empujando a Elena hacia donde está Taylor

—Será un gran placer Dra. Grey

—Y tu— dice señalándome —tenemos una conversación pendiente te quiero en Bellevue mañana después de mediodía y esto no es una petición. Mientras tanto, pongamos nuestra mejor expresión y sigamos con la fiesta— mi madre sale de la sala de baño con Mia y Kate dejándonos a Ana y a mi

— ¿Te hizo algo nena?— ella solamente asienta mientras me abraza y llora.

—Me abofeteó— dice con su cabeza hundida en mi pecho, mi ira aumenta rápidamente

—Cuando lleguemos a casa quiero que me cuentes todo lo que pasó, este incidente lo va a pagar muy caro— nuevamente asiente sin decir palabras. Tomo un pañuelo facial de la caja y procedo a limpiar su rostro y secar las lágrimas.

Al salir del baño regresamos a nuestra mesa, mi padre nos mira confundido y cuando está a punto de formular la pregunta mi madre toca su mano y niega moviendo la cabeza. Hacemos un esfuerzo en pasar por alto lo sucedido pero fallamos, razón por la cual decido que ya es hora de terminar la fiesta. Los mesoneros cortan el pastel y luego todos comienzan a retirarse poco a poco. Ryan y Reynolds cargaron los presentes en la SUV, mientras nos despedimos de mi familia

—Hasta mañana Ana— dice mi madre abrazándola y susurrándole algo al oído que la hace reír— hasta mañana hijo tenemos mucho de qué hablar— me da un beso en la mejilla

Salimos del High Mile Club y vamos directo al departamento durante el recorrido Ana se mantiene callada, quisiera hacerla hablar, preguntarle cómo se siente, pero no sé por dónde empezar, sé que no podré posponer esta conversación por mucho tiempo, tengo miedo de perderla. Mientras continúo debatiéndome entre sí hablarle sobre lo sucedido o no llegamos a Escala, Taylor nos abre la puerta del vehículo y nos escolta hacia el elevador, tengo a Ana abrazada a mí, tal vez esta sea la última oportunidad que tengo para hacerlo, entramos al departamento y vamos directo a la habitación. Muy bien Grey, sé hombre y afronta esta situación, siento a Ana es la cama y tomando una silla me siento frente a ella

—Nena, ¿podrías decirme qué fue lo que sucedió en el tocador?— ella toma cierra los ojos e inspira profundamente

—Me dirigí al baño e hice uso de él, lavé mis manos y veo por mi visión periférica que alguien entró, era una mujer vestida de negro, no le presté mucha atención y me retoqué el maquillaje. Luego se acerca un poco más y viéndome por el espejo me preguntó si realmente me creía especial, obviamente no tenía idea de qué estaba hablando, al notar mi confusión me dijo que soy una arribista caza fortunas, una atrapa hombres y que no soy más especial que el resto. Inmediatamente tomé mis cosas, di media vuelta e intenté salir.

—Por favor continúa— digo al ver que hace una pausa

—me tomó por el brazo y continuó insultándome, a este punto tenía un poco de miedo pues pensé que se trataba de alguien mentalmente desequilibrado, y fue cuando me dijo que jamás lograría atraparte porque tu le pertenecías, eras y eres su juguete. Luego comenzó a relatarme con sórdidos detalles su historia y se ufanaba al decir que te había follado de todas las maneras existentes— dice ahogando un sollozo, no puedo evitar sentirme culpable y tengo miedo de perderla

—Le grité que no era más que una pedófila que había tomado ventajas que un chico de quince años, confundido, con muchos problemas, que necesitaba de una mano amiga, en cambio ella lo usó a su antojo, luego de eso me abofeteó y dijo que nunca te hizo nada que ni quisieras, que al contrario gemías de placer cada vez que follaban que a pesar de tener quince años eras un semental y en ese instante tu madre— se cubre el rostro con sus manos y comienza a llorar más fuerte

—Ppor favor di-dime ¿cómo su-sucedió? ¿Qué ffue lo que te-te hizo?— dice sorbiendo por la nariz, levanto de la silla y comienzo a caminar por toda la habitación pasando las manos por mi cabello en señal de desesperación, soy un jodido, mis sombras han salido a la luz y ahora no solo perderé a Ana sino también a mi familia, maldita Elena, maldita sea la hora en la que me involucré con ella.

—Por favor Christian háblame

—Cuando tenía quince años era un adolescente muy problemático, mis padres no sabían que hacer conmigo, me habían expulsado de varias escuelas por pelear, imagínate un adolescente hormonal con fobia a ser tocado no podía estar con ninguna chica, un día mi madre me dijo que por castigo la mañana siguiente iría a la casa de los Lincoln a hacer trabajos en su patio trasero, habían hecho una remodelación y había muchos escombros y suciedad por recoger. Hacía mucho sol y el calor era agobiante, Elena fue hasta el patio a llevarme limonada, el atuendo que vestía era un tanto provocativo así que hice un comentario al respecto, en ese instante me abofeteó, luego tomó mi rostro y me beso, nunca había sido besado así que esa acción causó estragos en mi, luego me dio otra bofetada y se fue. Al final del día me pidió que regresara la mañana siguiente.

— ¿Qué sucedió luego?— pregunta Ana

—Regresé tal y como ella me lo pidió, ese día volvió a besarme, mi excitación era enorme, ella lo notó y procedió a bajarme los pantalones, yo estaba en total estado de shock y luego procedió a hacerme una felación haciendo que me corriera en pocos segundos, luego me dijo que debía entrenarme para que no volviera a suceder y a partir de allí me convertí en su sumiso

— ¿Por qué Christian?

—Ana, por primera vez en mi vida podía estar con una mujer sin temor a ser tocado, cuando me portaba bien Elena me recompensaba, cuando no lo hacía los castigos eran bastante severos, pero nada de eso importaba porque tenía con quien drenar toda la tensión sexual acumulada, comencé a mejorar las calificaciones y mi conducta, mis padres estaban muy emocionados y agradecidos por cualquier cosa que hubiese hecho Elena, por mucho tiempo mi madre la mantuvo en un pedestal.

— ¿Por cuánto tiempo fuiste su sumiso?

—Por seis años

— ¡Oh Dios!

—Luego me cansé y decidí que quería ser un dominante, ella me entrenó durante un tiempo siendo mi sumisa, luego comencé a ir a Clubes BDSM, hasta que aprendí todas las técnicas de dominación. Luego ella se encargó de buscar sumisas que cumplieran con mi perfil especifico

— ¡Oh por Dios! ¿Christian sabes lo que significa eso? Esa mujer abusó de ti y te manipuló, no solamente eso, abusó de la confianza que le dieron tus padres y después de concluida su relación buscó la manera de tenerte atado a ella proveyéndote las sumisas.

—Lo sé, al principio creí que todo lo que había hecho Elena me había ayudado y que gracias a ella soy un hombre exitoso, luego por alguna clase de intervención divina me fui dando cuenta de su juego de manipulación, descubrí que me había estado robando, y tratando de estafar a la nación. Por eso decidí cortar todo tipo de relación con ella. Elena me decía que el amor no existía, que el amor es para los tontos, te hace perder los estribos y cometer errores, además ¿quién llegaría a amar a alguien tan jodido como yo? Sus palabras calaron en mí y aumentaron mi auto aborrecimiento, pero luego apareciste tú Ana— me arrodillo frente a ella y tomo sus manos

—Tú me hiciste ver el mundo desde otra óptica, me hiciste entender que el hecho de amar y estar enamorado no te hace un tonto sino el ser más privilegiado, por favor Ana, no me dejes, no me abandones, no quiero volver a hacer ese ser oscuro y vacío que era antes de conocerte, por favor nena no me dejes.

— ¿De qué estás hablando Christian? ¿Cómo puedes pensar eso?— sus palabras caen como balde de agua fría en mí, me va a abandonar, siento la ira crecer en mi, maldita Elena, arruinó lo único puro y bueno que tenía en mi vida, me levanto tomando la silla y aventándola hasta el otro rincón de la habitación

— ¡Chistian! ¡Christian!— me grita Ana — ¿Qué te sucede? ¿Por qué actúas así?— dice asustada

—Todo es culpa de esa maldita mujer, por su culpa te perdí

— ¿De qué demonios hablas Christian? No me has perdido— sus palabras me dejan totalmente confundido —no te voy a negar que estoy muy molesta, pero no contigo, estoy molesta y dolida por lo que te hizo esa mujer.

— ¿No te irás?

—No al menos que tu lo desees.

—Por Dios Ana, no podría desear eso nunca, tu eres mi todo, mi refugio, mi puerto seguro, mi más, nena te amo

—Yo también te amo Christian— en ese instante me dejo llevar por la pasión y le hago el amor durante toda la noche hasta quedar extenuados.

Me despierto al día siguiente y al voltearme compruebo que Ana sigue aún aquí, a mi lado, ¡Dios cuanto amo a esta mujer! A pesar de todo mi pasado y las sombras que me rodean me ama tal cual soy y lo mejor es que se quedará a mi lado por siempre, definitivamente debo hacerla mi esposa no puedo continuar esperando, esta semana iré a Cartier para ordenar el anillo de compromiso, Anastasia Grey, me gusta como suena.

•••

— ¿Listo?— pregunta Ana una vez que nos estacionamos frente a la casa de mis padres

—No

—Amor, tus padres no te repudiarán por lo ocurrido, fuiste una víctima de las maquinaciones de esa mujerzuela— dice Ana con molestia —vamos, sabes que estaré allí para apoyarte.

Descendemos de mi R8 y caminamos la corta distancia hasta la entrada, toco la campanilla del timbre y enseguida Gretchen abre la puerta

—Buenas Tardes Sr. Grey, Señorita Steele— ¡vaya! Por primera vez no me hizo ojitos, hasta que por fin entendió

—Los señores se encuentran en la estancia

—Gracias— murmuro pasando adelante, al llegar encuentro a mi padre leyendo el periódico y a mi madre trabajando en su laptop

—Christian, Ana— dice mi padre levantándose, le da un beso y un abrazo a Ana y un abrazo rápido a mí, sabe que aún me siento incomodo pero disfruta la pequeña oportunidad que le brindo.

—Hijo, Ana querida— besa mis mejillas y me abraza, luego hace lo mismo con Ana.

— ¿Podemos hablar de una vez? No quisiera tocar el tema cuando Elliot, Kate y el resto esté aquí

—Por supuesto hijo vamos a mi oficina— dice mi padre, nos sentamos en el pequeños juego de recibo que hay en la oficina, Ana se sienta mi lado y toma mi mano para infundirme aliento

—Por favor quisiera que no me interrumpieran, déjenme contarles todo y luego podrán decirme todo cuanto desean— mis padres solo asintieron

—Todo comenzó en el verano en que me enviaron a hacer trabajo de limpieza en la casa de los Lincoln, me habían expulsado de la tercera escuela, estaba siempre molesto y sentía que no encajaba en la familia, el primer día cuando Elena me llevó una jarra de limonada hice un comentario soez, enseguida me abofeteó pero luego me besó para abofetearme luego, les mentiría si les dijera que su acción no me excito. Me pidió que regresara al día siguiente y así lo hice, volvió a besarme y luego…

—Dilo Christian, sea lo que sea necesito escucharlo— dice mi madre con lagrimas en los ojos, Ana aprieta mi mano y me insta a seguir el relato

—Me bajó los pantalones y me hizo una felación— mi madre se lleva las manos a la boca para ahogar un sollozo mientras que mi padre abre los ojos como platos

—Luego me dijo que ella podría darme más placer del que jamás hubiese imaginado, sólo debía someterme voluntariamente a ella y seguir un cúmulo de reglas, si me comportaba correctamente sería recompensado de lo contrario me castigaría y fue así como me convertí en su sumiso, ella me introdujo al mundo del BDSM. Por eso fue que de repente cambié mi conducta, mis calificaciones mejoraron, entré al equipo de remo y luego a Harvard. Al principio todo iba muy bien pero al pasar del tiempo ella buscaba cualquier excusa para aplicarme cualquier castigo severo, hasta que decidí que ya no más.

— ¿Cuánto tiempo duró esa relación?— pregunta mi padre, mi madre apenas puede contener las lágrimas

—Seis años

— ¡Oh por Dios! ¿Seis años? Soy la más grande de las estúpidas, mi mejor amiga abusaba de mi hijo menor de edad, prácticamente en mi cara y nunca me di cuenta, nunca llegué a pensar que había algo malo

—Madre yo…— levanta su mano para hacerme callar

—Continua Christian, necesito saberlo todo

—Cuando terminé nuestra relación, decidí que quería ser un dominante, había dejado Harvard, los había decepcionado, padre no quiso prestarme el dinero para empezar mi empresa y ella uso eso para seguir manipulándome, al momento no lo sabía pensé que realmente era mi amiga, por eso me prestó el capital inicial, ella necesitaba retenerme de alguna forma. Luego cuando fui un dominante ella se encargaba de buscar las sumisas siguiendo un estricto perfil, hasta que me hastié de esa vida, me hastié de relaciones contractuales, sexo sin amor, por eso decidí que era hora de cortar todo tipo de relación con ella, el hecho de saber que me robaba ayudó a tomar esa decisión.

—Hijo, Ana es tu…— pregunta mi padre

—No, cuando conocí a Ana ya tenía mucho tiempo que había dejado el estilo de vida. Anastasia y yo primero nos hicimos amigos, luego decidimos que no podíamos ocultar la evidente atracción que existía entre ambos, yo la amo y jamás le haría lo que en el pasado le hice a esas mujeres.

— ¿Perdóname hijo por favor?— dice mi madre lanzándose a mis brazos —perdóname por no haberte cuidado, perdóname por haberte enviado a la casa de esa pedófila, perdóname por haberla metido en tu vida

—Shh… madre, no tengo nada que perdonarte, perdóname tu por no haber sido un buen hijo

—Ahora verá esa mujerzuela— dice mi madre secándose las lagrimas y arreglando su ropa

—Carrick quiero que mañana a primera hora entables una demanda contra esa mujer

—No Gracie, ha pasado mucho tiempo y lamentablemente no habrá nada que hacer

—Pues si la justicia no lo hace, la sociedad lo hará, voy a hundir a esa mujer y la desterraré de nuestro circulo, de eso puedes estar seguro.

Siempre he oído que una mujer despechada es de armas tomar, pero no hay peor vendetta que la de una madre al que le han tocado uno de sus hijos, en este momento no quisiera estar en los zapatos de Elena Lincoln.