Nota: mi historia jugando con los personajes de Meyer.

Todos los nombres de los capítulos, tanto de Por Carretera como de De Besitos y Problemas, son títulos de películas modificados según la necesidad. El crédito no es mio.

Les traigo nuevo capítulo,

disfruten queridas!

(:


25. La guerra de los mundos

.

–Si que se ven lindos ustedes dos juntos.

Era Alice otra vez.

Edward y Bella no habían parado de oír comentarios del tipo: "si son el uno para el otro" o "¿cuándo se besarán en frente de nosotros?" en cada desayuno, almuerzo y cena que llevaban esa semana, desde que les habían contado a los chicos que ya eran novios.

Y no es que Edward y Bella se hubieses pasado esos días acaramelados a cada momento; simplemente habían estado compartiendo las comidas que podían, conversaban y reían juntos, Edward acompañaba a Bella a sus clases y se enviaban mensajes en secreto cuando los profesores no los estaban viendo. Nada sospechoso para el resto del instituto, y no es que estuviesen escondiendo su romance, simplemente no estaba en los planes de Bella andar ventilando su vida amorosa. Nunca lo había sido y esta no sería la excepción. Si alguien lo notaba, bien, si alguien preguntaba, respondían, era sólo que ellos ya habían cumplido con contarles a las personas que les importaba, el resto no era su problema.

Y durante aquel almuerzo, Alice, otra vez, no pudo contenerse con un comentario aún cuando la mirada de Edward le pidió, no tan conciliadoramente, que se detuviera porque otra vez estaba avergonzando a Bella.

–¿Pero que quieres que diga? –se defendió–. Si se ven tan monos.

Rose y Jasper no podían más que reír mientras Bella jugueteaba con los restos de su comida como si fueran los más interesantes en un intento de pasar desapercibida.

–Bien –dijo Edward poniéndose de pie–, será mejor que me lleve a Bella de aquí antes de que se aburra de ti Alice y no le quede más remedio que terminar conmigo.

Jasper y Rose rieron aún más fuerte que antes. Alice hizo una mueca de niña pequeña:

–Sabes que Bella nunca se aburriría de mi.

–No quiero arriesgarme –Edward se fijó en Bella–. ¿Vamos? –le propuso con voz dulce.

Bella se puso de pie. Edward tomó el bolso de la chica y se lo colgó al hombro –Nos vemos chicos –se despidió Bella.

–No somos tontos, seguro quieren estar solitos –comentó en voz alta Rosalie cuando los chicos se habían alejado unos pasos.

–No voltees –Edward le susurró a Bella llevándola por los hombros mientras caminaban hasta la puerta del casino. Poco a poco las miradas comenzaban a centrarse en ellos.

El pasillo estaba despejado: todos los alumnos –miradas incluidas– habían quedado del otro lado de la puerta. Bella y Edward comenzaron a caminar; él, ahora, la abrazaba por los hombros.

–Espero que llegue el momento en que deje de sonrojarme por lo comentarios de los chicos –dijo Bella levantando la vista hacia Edward. Él le sonrió.

–Yo no quiero que llegue ese momento, me gusta cuando te sonrojas –agregó Edward viendo hacia el frente. Luego volvió la mirada otra vez hacia la chica–: como ahora –dijo tocando con su dedo índice la punta de la nariz de Bella.

–Por suerte me voy acostumbrando ya a Alice –comentó Bella intentando cambiar de tema para evitar que sus mejillas siguieran tiñéndose de rojo.

–Esa enana es una entrometida. Me apiado de Jasper que debe estar todo el día con ella –se quejó Edward.

–Y aún así la adoras, no lo niegues.

Edward tardó unos segundos en admitirlo –Pero no se lo digas, ya me basta con soportarla como es –agregó sonriéndole.

–¿Y enserio tienes miedo que vaya a dejarte por culpa de ella? –preguntó Bella curiosa.

–Tengo miedo que vayas a dejarme por cualquiera –se sinceró Edward dejando una suave caricia en el acto que corría un mechón de pelo de su frente. Sus verdes ojos no se despegaban de la mirada de la castaña.

–No te inquietes –habló Bella en susurros–, no tengo pensado dejarte –le regaló una sonrisa a Edward al momento en que abandonaba su abrazo–. Dame un segundo, necesito sacar unos libros del casillero –y se giró a abrir su locker.

Tomó el libro de Filosofía y la Ética a Nicómano. Recién había cerrado el casillero cuando sintió el tibio aliento de Edward rozando su lóbulo.

–No sabes cuánto me alegra escuchar eso.

Un escalofrío se extendió desde su nuca hasta la parte baja de su espalda. Se volteó y se encontró con el rostro de Edward a sólo centímetros del suyo. En acto reflejo su sonrisa se ensanchó.

–¿Qué no pienso dejarte?

Edward asintió viéndola fijamente. El chico tampoco podía ocultar su evidente sonrisa.

–No pienso hacerlo –reafirmó Bella, poniéndose seria mientras su respiración comenzaba a agitársele.

Edward llevó lentamente sus manos al rostro de Bella. Con sus pulgares acariciaba las mejillas de la chica tomándose todo el tiempo necesario en observarla. Y Bella no despegaba su mirada de la tortuosa inspección que el castaño hacía por su rostro.

Edward se fijó en la entreabierta boca de Bella y ya no la hizo esperar más. Juntó sus labios con los de la castaña en un pausado y cálido beso de reconocimiento. Y sus bocas si que se reconocieron. Y pronto sus lenguas también lo hicieron...

Edward la aprisionaba entre los casilleros y su cuerpo. Las manos de él aún dibujaban caricias en su rostro, a ratos aventurándose por su cuello. Bella sostuvo los libros con una mano y la otra la subió al rostro de Edward: también quería tocarlo. Sentirlo en su tacto.

–Miren que escena más dulce y empalagosa tenemos aquí.

No fue la necesidad de aliento la que los separó. Ambos se detuvieron al momento en que escucharon que había alguien más en el pasillo con ellos. El chico descansó su frente en la de ella regularizando su respiración. Decepcionado por la interrupción, se giró a ver de quien se trataba.

–¿Qué quieres?

El trato no podía ser mejor: Jessica Stanley estaba en medio del pasillo, brazos cruzados, observándolos despectivamente.

–Nada –la chica sonrió y de forma intimidante siguió plantada en el lugar sin dejar de verlos.

Bella, incómoda con la situación, comenzó a guardar los libros en su bolso. Edward, ignorando a Jessica, comenzó a ayudarla.

–No sabía que ahora aceptabas en tu lista a las mosquitas muertas, Eddie –comentó Jessica con tono burlesco acercándose peligrosamente a la pareja.

–No empieces Jessica –le advirtió Edward con tono frío para que se detuviera. De forma protectora cogió la mano de Bella.

Pero los planes de Jessica indicaban lo contrario –Eres arriesgado cariño, muy arriesgado –continuó la chica obviando el gesto del castaño–. Ya sabes, cuando todo el instituto se entere que Edward Cullen ha rebajado su nivel –y cuando dijo esto dio una despectiva mirada de arriba abajo a Bella– será el momento de que te despidas de tu popularidad.

–¡Basta! –Edward no pudo evitar levantar la voz.

–¿O es una apuesta? –Edward sintió el cuerpo de Bella tensarse ante las palabras de Jessica–. ¡Oh entiendo! –continuó divertida–. El primero que corrompe a la virginal--

–Dije que basta Jessica. Cállate de una maldita vez –su voz salió firme y clara. Dio un paso hacia delante a lo que Jessica retrocedió–. Quiero que me escuches bien porque no lo repetiré, y que se te grabe en esa cabecita que tienes. Lo siento mucho si no has superado lo nuestro, yo lo hice. Y hace mucho. Superé lo tuyo y superé lo de Tanya cuando conocí a Bella –no sabía nada de la reacción que podía estar teniendo Bella con sus palabras; en ese momento sólo veía a Jessica con el mayor odio posible–. Yo quiero a Bella, quiero estar con ella y me importa nada lo que tú o el resto piensen. Es más, no me harías más que un favor contándoles a todos lo nuestro, porque sí, con Bella somos novios y estoy feliz de serlo. Yo estoy enamorado de ella y nada me lo va a arruinar, ¿entendido?

Su respiración estaba agitada; había dicho todo lo que tenía que decir. Jessica lo miraba con ira acumulada. No le importó. Bajó su vista a Bella: ésta le sonrió de forma tímida. Edward apretó su agarre y se giró dispuesto a marcharse del lugar.

–No te durará mucho Edward. No estás hecho para estar en una relación –Edward apretaba la mandíbula controlándose por no soltarle a Jessica una sarta de insultos–. Hace cuanto te conozco y con cuántas has estado, dímelo tú –gritó Jessica despechada desde en medio del pasillo.

Fue ahora Bella la que, soltándose del agarre de su novio, caminó sobre sus pasos para enfrentar a la rubia quién no dejaba de verla sorprendida:

–No sabes cuanto te agradezco tu preocupación, Jessica –dijo con tono irónico–, pero en serio, quién sabe cuanta energía y tiempo debes gastar ocupándote en cuidarte todas las enfermedad venéreas que te agarraste por la desesperación que te tocó desde que Edward te dejó, para que, además, vengas y te inquietes porque pueda o no romperme el corazón a mi –la mirada de Jessica no daba crédito a las palabras de Bella–. Si lo hace, podré salir adelante, en serio, soy una chica fuerte pero me imagino que las ladillas son difíciles de quitar, ¿no? –sintió la presencia de Edward que había llegado a su lado–. Bueno, no lo se con certeza, ya sabes, como soy la virginal –agregó Bella con sarcasmo.

–¿Qué mierda te pasa--? –gritó una enfurecida Jessica pero Bella habló más fuerte.

–Quedó claro el punto. Tú ocúpate de tus asuntos, yo me encargo de los míos. Ladillas, o herpes, o lo que sea que tengas –dijo apuntándola con desprecio–, mi relación con Edward, ¿vale? –dijo indicándose a si misma.

Los ojos de Bella echaban chispas. Los de Jessica quemaban:

–Ya quiero verte cuando sea tu propio Edward quien te contagie algo, digo, como estuvo con medio instituto –era la última arma de la rubia y por eso, sus palabras sonaron los más hirientes que pudieron.

Si daba señas de su enojo sería peor. Tenía que hacerle creer que sus dichos no le importaban –Y también contigo, buen punto. Bueno, si es así, ya nos encargaremos de eso, luego podremos tener todo el sexo que queramos –dijo restregándole sus palabras–. No se cómo agradecerte todas las molestias que te tomas por mi. Otra vez, muchas gracias.

Con todo el valor que tuvo –porque una cosa era decirle esas cosas a Jessica y otra enfrentar el hecho que Edward había escuchado todo– miró a Edward y dijo –Vámonos de aquí.

El chico, que aún no daba crédito a sus oídos por la discusión (o masacre por parte de Bella) presenciada, no hizo mas que seguirla.

Libres ya de la ira Stanley, dentro del salón de clases, los chicos al fin pudieron hacerle frente al problema.

–Wow, eso fue… –Edward fue el primero en hablar pero Bella quiso adelantársele.

–Disculpa por lo que dije, estaba furiosa. No se lo que me pasó, digo-- –la chica hablaba sin control y no se atrevía a mirar a Edward quién si la veía a cada momento.

–Bella.

–…la escuché decir tanta barbaridad y sentí una impotencia, y no quise decir que estuvieras enfermo, yo no lo se, digo, no creo que lo estés, no es que yo--

–Bella escúchame –Edward asió las muñecas de la chica entre sus manos y detuvo sus incesantes movimientos. Bella se rindió–. Eso fue increíblemente sexy. Verte así de furiosa y como dejaste callada a Jessica fue… ¡wow! Me dejaste sin palabras a mí –agregó sonriéndole dulcemente.

–No quise decir lo último en serio –dijo la chica arrepentida. Aún mantenía la mirada oculta–, pero que insinuara que estuviste con tantas chicas…

Edward soltó un largo suspiro –Estuve con varias, es cierto –dijo luego de unos segundos. Bella al fin lo observó–. No creo que con medio instituto pero si fueron varias, y siempre me cuidé. Y se que es muy pronto para nosotros, pero quiero que lo sepas. Tienes derecho a saberlo.

–Confiaba en que lo hubieras hecho –y al darse cuenta de sus palabras Bella volvió a teñirse de rojo–. No es que esté pensando en eso para que nosotros… bueno, no es que tú y yo vayamos a… –llevó sus manos al rostro intentando ocultar su vergüenza a lo que agregó–. Este sería un buen momento para que me interrumpieras.

Edward no pudo evitar reír ante aquel gesto. El haberla visto, antes, tan encolerizada ante Jessica y ahora tan indefensa ante él era simplemente adorable. Buscó una mano de Bella y entrelazó sus dedos.

–Tranquila. Salió un poco antes de tiempo el tema de tener relaciones –la chica tragó pesado–, pero Bella –dijo levantando el mentón de ella con delicadeza–, entiendo que tus palabras sólo fueron un impulso por lo dicho por Jessica. Eso no significa que yo espere que respondas ahora –la chica asintió–. Me gusta como avanzan las cosas entre nosotros, en serio, el haberte conocido, el que me gustaras…

–Con respecto a eso…bueno, le dijiste a Jessica que estabas enamorado de mí.

–No quería agobiarte con eso –la voz de Edward sonaba preocupada–, pero Jessica también me enfureció y quise, bueno, hacérselo saber. Restregárselo –dijo esto un tono más arrepentido.

–Entonces lo dijiste sólo por--

–Lo dije porque lo siento –y fue el turno de Edward de sonrojarse–. Me refiero a que no quiero agobiarte porque, tal vez, es muy pronto para este tipo de declaraciones, como llevamos sólo unos días juntos y, ya sabes, no quería asustarte –se excusó.

–No me asustas. Sólo me asusta que no te guste que yo no lo diga –dijo esto último temiendo por la reacción de Edward, totalmente opuesta a la que esperó.

–Bella tonta, no me asusta –dijo el chico riendo sin poder contenerse de abrazarla entre sus brazos. Cuando volvió a verla, agregó–: y no quiero que lo digas sólo porque yo lo he hecho. Estoy seguro que cuando lo hagas seré el hombre más feliz pero ahora también lo soy por otras cosas. Además era esperable que fuera yo el primero en decirlo.

–¿A qué te refieres? –preguntó la chica sin entender.

–Cuando comenzamos a hablar más tú ya me habías encantado, cuando llorabas por ese otro chico, tú ya me gustabas, y cuando recién lo habías olvidado, yo ya estaba enamorado de ti. Digamos que voy unos meses adelantado –comentó sonriendo.

–Me gustas mucho Edward –aunque aquella verdad fuera más que evidente para ambos, para Bella aún suponía enfrentar sus nervios–, pero no estoy segura de estar enamorada.

–Y eso está muy bien –dijo el chico acariciando su rostro con cuidado–. Ya me dijiste que no pensabas dejarme, con eso me basta.

Dijo, y retomaron el beso que había quedado a medias junto a los casilleros.

–Creo que enamorarme de ti será más simple de lo que creía.

Edward sonrió sobre sus labios y volvió a besarla como tanto le gustaba.


Que tanto puedo comentarles chicas, la relación de nuestros tortolitos va viento en popa. Si ni los malintencionados comentarios de Jessica pudieron alterar las cosas entre esos dos, dudo que algo más lo haga. ¿Y ven que Bella es de armas tomar? Es cierto, en este fic –a diferencia que en Por Carretera, quienes lo lean– Bella es más virginal e inocente, pero la chica SI que tiene su carácter. Y a Edward eso SI que lo vuelve loco, ¿no? Adoro escribir a Bella defendiéndose XD

Me encantaría responder review por review pero no quiero darles la lata, pero en general acostumbran a darme las gracias por actualizar, por escribir, por subir capítulo, etc, y no me queda más que darles a ustedes infinitas gracias! por leerme. Lo he dicho y lo repito, JAM Masen, Yami Pattinson, Amelie 666, jovipattinson, AleCullen10, Nekbhet, Belen, ania09, Taniiah Darcy, labruja165, AA CuLLeN, y todas, ¡son un amor! (:

Obviamente no me olvido de mis chicas que me suman a Favoritos y Alertas: Dreamy Butterfly, noimporta, vip twilighters, alianna09, ggbmiharu, patiitooo, TheLadyCullen, Yashamaru Kotohime, aleblackcullen, Nekbhet, ckrocullenx3, masen-saenz, Zoel White, AleCullen10 y flor malfoy-cullen. Muchas gracias, mil cariños para ustedes! :D

Y además, están ustedes queridas que se arriesgan con Alertas y Favoritos de autor, no saben cuanta alegría me da que quieran seguirme en el resto de mis fic; yo las dejo más que invitadas a que lo hagan: Nekbhet, AleCullen10, cOOCOO'twilighter, Cullen Lorena, crepus96 y Nora Bells ^^

Les cuento mis queridas –música de piano aquí– De Besitos y Problemas va entrando a su ronda final. No quedan muchas vueltas que darle a la tuerca más allá que resolver ciertos asuntillos, pero los temas principales ya van siendo zanjados, ¿no creen? Tengo contemplado un par de capítulos más y.. ese sería el fin, creo ^^ ¿Qué piensan? ¿O fue muy poca la felicidad para darla por terminada? De todos modos estoy llevando a cabo Por Carretera! para que se pasen y le den una leída! XD

Pero les traigo una noticia, y son las primeras en enterarse: estoy trabajando en un nuevo fic (sin nombre aún) Edward-Bella (por supuesto); será bastante más simple y bastante más corto que los dos fic que llevo. Lo único que puedo adelantarles es que será muy bello XD Cuando tenga noticias tanto más concretas, por supuesto les contaré!

Me marcho a dormir ahora,

mil cariños de otoño y gotitas de felicidad!

(: