Abro los ojos y estoy sentada en un sillón blanco que apenas se ve, ya que absolutamente todo es del mismo color. Ahora llevo mi ropa de antes y mis amigos están sentados a mi lado.
-¡Eri-chan…!-me dice Choppy, que está justo en el sillón de mi derecha.- ¡Nami te ha disparado desde muy cerca! ¡Debe dolerte!
-Iie, iie, no me ha dolido…-digo intentando sonreír. Si encima causo problemas a Nami con sus nakamas, no sé qué pensaría de mí.-Me ha dado sin querer. Se ha disculpado en cuanto has aparecido.
-A-ah, vale… la verdad, me parecía bastante extraño que Nami hubiese hecho algo como dispararte de cerca a propósito… inlcuso me había parecido que iba a dispararte por segunda vez…-dicho esto se echa a reír, y yo intento soltar una carcajada forzada, pero soy incapaz por el dolor de mi costilla.
Delante de nosotros hay una pantalla que enfoca a Luffy, Robin y Zoro. Kendo está en frente a la pantalla.
-Han ganado Los Oscuros.
Desde la pantalla, Robin, Zoro y Luffy parecen haberle oído. Robin sonríe dulcemente, Luffy da pequeños saltitos y Zoro sonríe enseñando los dientes.
De pronto comienzan a desaparecer al tiempo que la pantalla y aparecen en los sillones que quedaban vacíos. Hablamos unos con otros, yo conversando con Chopper rememorando la escena corta pero dramática que habíamos montado hacía unos minutos. Todo es un alboroto, y sin querer alzo la vista hacia Nami. Esta vez aguanto la mirada unos segundos, como esperando que ella fuese a levantarse del asiento y mate a besos pidiéndome perdón.
Bueno, matarme sí me mata.
Pero con la mirada.
No entiendo qué es lo que le he hecho. No puedo decirle que he dormido con Zoro porque eso le metería a él en un aprieto, pero tampoco puedo quedarme callada o se pasará así toda la vida…
-Es hora de la segunda prueba.-anuncia Kendo.
-Oooe, mate! -dice Luffy.-¿Cuál es nuestro premio? ¡Hemos ganado la primera prueba!
-Ya os lo he dicho, Mugiwara. El premio será al final. Y sólo podrá ganarlo uno de vosotros.
Luffy ríe.
-¡Yo ganaré!
-De eso nada.-dice Nami.-El premio será mío.
El alboroto renace entre nosotros, y Kendo pone silencio.
-La próxima prueba se llama El Laberinto.
Sonrío levemente. Siempre me han gustado los laberintos. De pequeña solía jugar con mis amigos a esconderme entre las ramas.
Al momento, todos miran hacia Zoro.
-Ha? ¿Qué es lo que os pasa?
-Zoro-dice Luffy entre carcajadas.-Sabes que vas a perder, ¿verdad?
Todos nos echamos a reír y Zoro se pone rojo de ira gritándonos a todos.
-¡SILENCIO!-grita el mago. Todos lo miramos. Cada vez está más serio, y no me gusta la sonrisa siniestra que nos dedica a continuación.
-Este no es un laberinto común.-dice.-Cada uno de vosotros verá el escenario diferente. El escenario real es este, hay una puerta camuflada para salir del laberinto. Pero no podréis ayudaros entre vosotros, ya que no os podéis ver a pesar de estar al lado. Solo si os tocáis lograréis veros unos a los otros. Pero no os servirá de mucho, ya que hay diez trampas y cada uno ve una de ellas, pero no puede saber si es real, ni ver si uno de vosotros está yendo hacia la trampa.
En silencio, todos nos quedamos asombrados. Al principio me había parecido algo divertido y original, pero ahora me muero de miedo. ¿Trampas? Eso quiere decir que… ¿podemos morir?
Kendo vuelve a hacer ese gesto tan extraño con la capa. De pronto, todos mis amigos desaparecen. Sin embargo, puedo oír sus voces en la lejanía.
A mi alrededor hay un montón de espejos. No sé si estoy encerrada, si hay un camino o si está todo completamente abierto. Solo me veo a mí misma en distintas posiciones.
-¿Chicos…?-murmuro. Oigo algunos pasos en la lejanía. Sé que están ahí, pero o logro adivinar hacia qué dirección.
Durante los primeros minutos no muevo ni un dedo. Si pisase una trampa, sería el fin. Me quedo quieta, me da igual ganar el premio o no, me da igual ser la perdedora. Solo quiero que se termine ya, y deseo que no les pase nada y encuentren la salida sin problemas.
-Eri.
Una voz me sobresalta y el estómago se me encoge. Me giro bruscamente, pero allí no hay nadie, solo cientos de espejos con mi reflejo y un silencio sepulcral.
-Eri.-vuelvo a escuchar. Esta vez, al girarme, veo una sombra pasar por varios espejos y desaparecer.
-¿Q… quién eres?
Comienzo a mirar a todas partes temblando. Aunque sé que es uno de mis nakamas, siempre me ha dado miedo esta clase de situaciones. Cuando era pequeña y jugaba con mis amigos al escondite, se me encogía el corazón cuando se acercaba alguien.
-¡Eri!-de pronto, una risa con un poco de eco.
Vuelvo a girarme.
-¿L… Luffy?
Cuando me doy la vuelta, hay alguien detrás de mí en un espejo. Grito y me giro, pero vuelvo a estar sola. Doy un paso hacia delante y me doy de bruces contra un espejo. El golpe me tira al suelo. Al girar la cabeza hacia la derecha, lo veo.
-Eri, ¿de verdad eres tú?
Abro los ojos como platos y me quedo inmóvil.
Allí está, de pie, con las rodillas un poco dobladas para mirarme a los ojos.
Ace.
