LAS COMPARACIONES NO SON ODIOSAS (2)
Ah, ahí está…
El Emperador de la Noche.
No por anunciado resulta menos seductor… Los ojos llenos de fuego, la sonrisa cautivadora, el torso adelantado y todo su cuerpo gritando 'Voy a comerte'… A ella los ojos le brillan, los labios se entreabren, y un suspiro sale de su boca. Ren acorta la distancia que los separa y presiona su boca contra la suya. Se mueve lentamente sobre sus labios, dedicándole su tiempo, tentándola, incitándola, hasta que ella no puede más y se desliza en su boca. La respiración de Ren se torna entonces pesada y su abrazo se estrecha aún más, para sentir su pecho junto al suyo. Cuando ella gime en su boca, Ren está a punto de perderse, y con la poca cordura que aún le queda, empieza a ralentizar el beso hasta que al fin se separa.
En esos segundos en que intentan normalizar su respiración, clavada la mirada en el otro, en silencio, ninguno piensa que es el primer beso que se dan sin pretextos. No hay excusa de ensayo, no hay actuación. Por más que se digan que es un 'beso de comparación', esto ha sido un 'beso de verdad'.
—¿Mejor? —pregunta él, aún con los ojos en los suyos, la voz ronca.
—¿Qué?
—¿Mis besos son mejores?
—Ni punto de comparación… —palabras audaces que salieron de su boca justo antes de que Ren la hiciera callar con un beso.
O dos…
