Pansy no recuerda haber sentido una sensación de miedo como ella lo estaba sintiendo. No era un miedo de terror o de un susto, común. Era un miedo, como si estuviera a punto de perder una parte de su miembro y no pudiera hacer nada para evitarlo. Su cuerpo estaba sudado, pero eso no le importaba, teniendo la responsabilidad de salvar dos vidas, la de su amiga y de la bebe. Su amigo estaba aferrado a la mano de Hermione, mostrando el miedo, el terror que ella se alejara de él.

Ella sabía que era amar, pero jamás desearía pasar por lo que sus dos amigos están pasando. Los desafíos que se muestra en la vida cuando amas a alguien y estar consienten que es tu punto vital, no era nada gracioso, pero era un riesgo que se debía correr. Cuando amas a alguien, te das cuenta que todo lo demás no vale la pena, si ese ser amado no estaba contigo, era un vacío que dejaba. Entendía el miedo que estaba pasando su amigo, al elegir a su esposa sobre su hija. Pero también entendía a su amiga al elegir a su bebe sobre la vida de ella, porque ella fuera hecho lo mismo, si le fuera pasado. Respirando hondo, se prometió a si misma hacer todo lo posible por salvar a las dos.

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Afuera de la habitación…

Cissy había decidido salir antes que su nuera empezara a parir. Estaba perturbada por todo lo que estaba viendo en la habitación, no sentía el valor de seguir adentro y ver el interminable momento de angustia que estaba pasando con Hermione y su hijo. Al salir, se refugió en los brazos del hombre de su vida. Los dos eran muy consiente que las cosas estaban muy complicadas y que todo podría ocurrir. La sola idea de pensar que Hermione o las bebes iba morir, palidecían.

Cuando apareció Daphne con una de sus nietas y se la entrego, no pudo evitar soltar algunas lágrimas de emoción. Acunando a la bebe con cariño, Lucius y ella observaron que estaba bien, a pesar de ser prematura y tener el peso más ligero de lo común. Su nieta se veía tan hermosa con su mechón de cabello castaño claro, pero pálida y frágil.

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En la habitación…

Daphne estaba preocupada que Hermione o la bebe no lograran salir con vida. Sabía por la expresión de su amiga Pansy, que estaba haciendo todo lo posible para que las dos sobrevivieran, como lo había hecho con ella en el parto. Pero las cosas se estaba complicando más, la bebe se estaba demorando en salir, a diferencia de su hermanita. No le gusto ver la expresión pálida de Pansy y menos cuando miro a Draco y decirle que debía escoger entre su bebe y su esposa.

La situación había empeorado, cuando Draco quería salvar a su esposa y Hermione quería salvar a la bebe. Era un mal chiste de la vida, que estaba pasando a los ojos de todo lo que estaban adentro de la habitación y peor para lo que, lo estaban viviendo. Salvar a una y perder a la otra. Miro a su amiga con pesar, ella estaba en una encrucijada nada envidiable. Escoger a una y salvar a la otra, vio que tomando un respiro profundo hasta que vio en sus ojos determinada a salvar a las dos. Eso la impacto.

Ella había crecido con su amiga Pansy, de niña era mimada y un poco chillona pero una leal y fiel amiga, que tenía luz propia. A pesar que en colegio no era miembro de su pandilla de "amistades" por sus personalidades tan chocantes, ella sabía que podía contar con Pansy en todo momento. Con el tiempo había notado los cambios de actitud que ella tenía y más cuando paso la desgracia de la segunda guerra mágica. Su trato hacia los demás había cambiado, era más amable pero seguía con la misma chispa de siempre.

Cuando Pansy se hizo amiga de Hermione, ella no lo podía creer. Quien iba a creer, que una sangre pura tan egocéntrica como su amiga iba a cambiar tan radical hasta sus ideales. Pero lo había hecho y muy bien. Su amistad junto a Hermione y la soñadora Looney, había florecido hasta ser como hermanas de sangre, sobrepasando la amistad. Conocía el sentimiento de pérdida de un ser querido y no verlo nunca más. Sabía por la mirada determinada de Pansy, que ella haría lo imposible para salvar a las dos.

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En la mansión de los Nott…

Astoria, observaba jugar a sus hijos con su ahijado Scorpius y su hermano Tyl mientras trataba de estar relajada lo más posible. Theo no lo había dejado ir a la Mansión de los Malfoy; porque estaba demasiado alterada como para ayudar pero se comprometió a ir y tenerla al tanto, de lo que pasaba con Hermione. Hace poco tiempo, recibió una carta de Theo, diciéndole que estaba de parto y ya había nacido una de las bebe.

Miro el reloj, mostrando que eran las 8 y veinticinco de la noche. Diciéndoles a los niños que era hora de dormir, llamo a la elfa para que la ayudara. Tyl y Scorpius se acercaron a ella…

-tía Tory, mañana nos regresaras a casa, ¿verdad? –pregunto, el pequeño platinado, preocupado. Como lo estaba su hermanito.

-sí, mañana regresara a su casa. –brindándole una cálida sonrisa para tranquilizarlos. –No se preocupen, solo es por el día de hoy, que nos acompañaran. ¿Está bien? –los niños asintieron. –bien. Entonces, acompáñenme para mostrarle su habitación y contarle una historia sobre su madre y yo, ¿les interesa? –los niños asintieron con una sonrisa. Ella sonrió.

Guiándolo hasta una de las habitaciones y dejando entrar a los niños primero, Astoria sintió un escalofrió por su espalda, que sintió calar los huesos. Pasando su mano derecha por su brazo izquierdo, como tratando de darse calor. La castaña de ojos verdes presintió que las cosas no estaba nada bien.

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Mansión Malfoy…

Pansy realizo algunas maniobras muy cuidadosa pero rápidas para que la bebe no se asfixiara, evitando que los nervios de los hombros de la bebe, el cuello o la clavícula, se lesionara. Procurando seguir con el parto normal, Pansy le dijo a Hermione, que en la siguiente contracción empujara. Cuando ella lo hizo, la bebe logro avanzar. Pansy respiro aliviada, secándose el sudor en su frente miro a su amiga.

-falta poco, Hermione. Cuando te indique, empujas con todos tus fuerzas. –le ordeno, Pansy.

La castaña asintió, Draco miro a su esposa, alentándola. Estando todo listo para empujar, Pansy le ordeno que empezara. Hermione bloqueo el dolor en su mente y solo pensó, que su bebe debía nacer bien. Contrayendo la cara y los ojos apretados, Hermione empujo con todas sus fuerzas que le quedaba hasta que escucho el llanto de su pequeña, al nacer. Ella sonrió mientras le salían lágrimas en los ojos.

-ya nació, Hermione. –exclamo, Draco con lágrimas en los ojos.

Hermione abrió los ojos, pero costándole enfocar bien la cara a su esposo.

-¿está bien? –pregunto, con la voz ronca.

Pansy que había estado dándole una revisión a la pequeña bebe, inmediatamente que había nacido, verifico que estaba sana.

-sí, está sana. –contesto, Pansy.

-bien… -susurro, cerrando los ojos.

Draco borro su sonrisa al ver que Hermione se desmayaba.

-Hermione… -llamo, Draco.

Los presentes se miraron asustados, cuando Hermione no reaccionaba. Pansy comenzó a diagnosticarla hasta que termino. Mirando a su amigo…

-Esta inconsciente por todo el esfuerzo que ha hecho. –aseguro, la azabache. –Draco, mírame. –el rubio lo hizo. –necesito que salgas un momento. –Draco se negó. –Necesito que salgas un momento… -Draco se iba a negar. –es necesario para la seguridad de Hermione. –Draco miro a su esposa, que estaba pálida.

-está bien, pero avísame en cuanto pueda estar con ella. –le exigió.

-lo hare. –acepto, Pansy. Draco salió.

-¿Qué pasa, Pansy? –pregunto, Daphne al ver lo preocupada que estaba su amiga. Angelina que se había ido a entregar a la pequeña a los Malfoy, entro en ese momento.

-Hermione ha perdido demasiada sangre, está muy débil… -explicaba. –nuevamente tiene fiebre elevada. Es necesario bajarla cuanto antes… por eso, aplicare algunos hechizos para controlar la fiebre pero necesito que busquen algunas cosas…

Realizando todas las indicaciones de Pansy, Daphne y Angelina buscaron cobija, ropa limpia y suave para Hermione. Llamaron a los elfos para que llenaran la bañera, que le habían pedido a Cissy en la tarde. Mientras Pansy realizo algunos hechizo, asegurándose que Hermione pudiera resistir la fiebre y el baño frio, que necesitaría.

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En la habitación de alado…

Blaise, Theo y George, acondicionaron el lugar para las bebes prematuras mientras Cissy y Lucius cargaba a las pequeñas. Draco vigilaba la puerta de la habitación, donde se encontraba Hermione. Veía todos los movimientos que hacia Daphne, Angelina y los elfos, las entradas y salidas que hacían, llevando algunas cobijas y otras cosas más. Daphne le pidió que le consiguiera alguna ropa suave y cómoda para Hermione.

Era medianoche, cuando Pansy salió exhausta pero feliz de la habitación, avisándoles a todo que Hermione estaba fuera de peligro. Le dio permiso a Draco para que entrara, agradeciendo a su amiga, él entro. Pansy se fue a la habitación de las bebes, revisando que estuvieran bien de salud. Cissy le dijo que debía descansar; por lo cual, una de las habitaciones estaba lista para ella y su esposo. Pansy se lo agradeció, diciéndole que iría pero primera revisaría a Hermione por última vez, por precaución.

Al entrar a la habitación, encontró a Draco a lado de Hermione, susurrándole algunas cosas. Daphne y Angelina habían salido cuando él entro. Verificando que todo siguiera bien miro a su amigo, él estaba pendiente de todo lo que hacía.

-¿Cómo está realmente? –pregunto, preocupado. Pansy le brindo una sonrisa, conciliadora.

-no te preocupes, estará bien. Solo necesita recuperarse de todo lo que ha pasado. –le aseguro.

Draco asintió y miro a su esposa, suspirando de alivio. Luego miro a su amiga, brindándole una sonrisa.

-gracias, Pansy. Gracias por haber hecho todo lo posible, que ella estuviera aquí, con nosotros. –dijo con sinceridad. Ella solo asintió. –necesitas descansar, estas hecha polvo. –Pansy hizo una mueca.

-creo que es una manera indirecta de decirme, que estoy hecha un desastre. –Draco ladeo una sonrisa, cariñosa.

-jamás, se me ocurriría pensar tal cosa. –Pansy soltó un bufido. Mirándola con cariño. –pero en serio, necesitas descansar, se nota lo cansada que estas. –aseguro, Draco.

-está bien.

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Despidiéndose, salió. Narcissa la llevo a la habitación que le habían preparado. Estando ahí, Blaise entro con una pequeña maleta. Él le comunico que había ido a la Mansión, verificando que sus hijos estuvieran bien y traerle dos muda de ropa, para que se cambiara, ella se lo agradeció. Cuando se comenzó a bañar, Blaise había entrado. Abrazando a su esposo, ella rompió en llanto…

-casi la habíamos perdido… -murmuro. Blaise asintió y la estrecho más hacia él.

-shhh, tranquila, querida. Ya todo, paso. –susurro, Blaise. Los dos se quedaron ahí hasta que ella se recompuso.

Draco estaba acariciándole el cabello castaño de su esposa mientras le hablaba, recordando algunos de los mejores momentos que habían pasado junto con sus hijos y había aprendido muchas cosas con ella. Ladeando una sonrisa, recordó…

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Flash-back 1…

Habían pasado 3 semanas, que Draco y Hermione habían recibido la noticia del tercer Malfoy en camino. Era un viernes, Hermione estaba arreglando algunos asuntos de su abuelo. Por lo cual, Draco estaba encargado de estar pendiente de sus hijos. En la tarde, había disfrutado y jugado con sus hijos. Aproximadamente a las 10 de la noche, estaba luchando para que sus hijos se fueran a dormir, pero nada funcionaba. Así que, decidió ver una película infantil en la sala con sus hijos.

Quince minuto después, la red Flu aviso la llegada de Hermione. Draco voltio la cabeza, donde apareció su mujer con una sonrisa. Pero Hermione al ver a sus dos hijos correr hacia ella, frunció las cejas interrogantes a su marido antes de sonreírle a sus hijos.

-¿Cómo están, mis pequeños? –dijo, dándoles un abrazo cariñoso.

-bien, mami. –respondió, Tyl. Mientras su hermano Scorpius, asentía con una sonrisa. Su madre asintió.

Camino hacia donde estaba Draco, saludándole con un casto beso.

-¿Cómo te ha ido? –pregunto, el rubio.

-bien, he dejado todo resuelto con los asuntos de mi abuelo… -Draco asintió.

-fabuloso, al menos no estarás preocupada por un tiempo sobre los asuntos de tu abuelo. –comento con una sonrisa, Hermione ladeo una sonrisa.

-si… mi abuelo entiende porque lo hago; así que, no he tenido problemas con él. –aseguro, Hermione. Mirando a sus hijos, recordó preguntarle a Draco con seriedad. -¿Por qué los niños están despierto, todavía? –Draco borro la sonrisa de la cara.

-no tenemos sueño, mami. –respondió, Tyl, adelantándose a su padre. Hermione miro a sus hijos.

-así. –Dijo, mirando a Draco con suspicacia, le sonrió a sus hijos. –y ¿Qué han estado haciendo hoy?

-jugando. –respondió, Scorpius. Su madre asintió, Draco la miro alarmado.

-sí, salimos un rato a un parque a entretenernos un rato. Después comimos una pizza. –añadió, Draco con una sonrisa.

-aja y ¿eso es todo? –pregunto, Hermione con sospecha. Claro, los niños no lo notaron, a diferencia de Draco.

-no, mami. También comimos galletas de chispas de chocolate con leche y un dulce mientras veíamos una película. –respondió, Tyl con una sonrisa.

Draco percibió en los ojos castaños de su esposa, que lo estaba fulminando. "Si", se dijo a sí mismo, "está molesta". Mirándola detenidamente. "Si, muy, muy molesta."

Hermione ordeno a los niños ir a su habitación; para prepararlo a dormir. Draco se preparó para escuchar las recriminaciones de ella. Cuando los niños se fueron, Hermione lo miro con seriedad…

-Draco Malfoy… -el rubio levanto la mano en modo de disculpa.

-lo siento, Hermione. Pero los niños me convencieron de comprar unos deliciosos dulces para disfrutarlo mañana. Pero cuando llegamos aquí, cenamos y decidimos ver algunas películas, no pudimos contenernos de comer unos cuantos. –explico. Hermione levanto unas cejas, escéptica.

-¿Cuánto se comieron? –Draco le brindo una sonrisa, nerviosa.

-un par cada uno… -mintió, Draco.

-sabes que no me engañas. –aseguro, Hermione. Frunció las cejas, molesta. –Draco, sabes muy bien que ellos no deben comer mucho dulce en la noche. –lo regaño.

-lose, pero que te digo. Ellos tienen ese poder de convencimiento… en especial, Scorpius… -se excusó, el rubio. La castaña lo miro con desaprobación.

-por favor, Draco. Tu eres el adulto, debes poner tus limites… -Draco trato de defenderse. –además, tú mismo me dijiste que no debía ser tan concienzuda con nuestro hijos. Y mira quien lo ha sido. –se burló, molesta. Mirándolo seriamente. –ahora, tendremos que buscar la manera para que se cansen y se duerman. –aseguro, Hermione. Draco suspiro, porque sabía lo que le esperaba.

Los dos fueron a la habitación de sus hijos, Draco empezó a contar una historia, pero su hijo le hacían alguna pregunta y así paso una hora y media, hasta que los niños comenzaron a rendirse. Draco se arrepintió de haber comido dulce tan tarde con sus hijos, estaba cansado de hablar. Hermione tenía un dolor de cabeza de tanto estar contestando algunas confusiones de sus hijos. Ella fue la primera en salir, directo a su habitación. Draco que se había quedado atrás, cuando salió se encontró a su esposa con una manta y una almohada.

-hoy dormirás en el sofá, Draco. A ver, si así, sigue tu propio consejo de no ser tan blando con los niños. –le dijo, entregándole las cosas.

Draco lo miro, molesto pero antes que pudiera decir algo, ella había entrado y cerrado la puerta. Murmurando algunas maldiciones, se fue molesto al incomodo sofá; ya que, la habitación de invitado estaba acondicionándose para él bebe. Al poco tiempo de tratar de acomodarse en el frio y solitario sofá, Tyl lo llamo, Draco soltó un gemido, angustioso.

-merlín. –murmuro, el rubio. Los pequeños llegaron donde estaba él y se subieron encima de él. -¿niños, porque no están en su cama? –pregunto en susurro.

-escuchamos a mamá. –respondió, Tyl en susurro.

-sí. –aseguro, Scorpius.

-mmm, deben regresar a su cama. –le ordeno, su padre.

-¿papi?

-¿Qué?

-¿estás enojado con nosotros? –pregunto, Tyl angustiado.

-no. –aseguro, Draco con voz suave. Suspirando… -¿quieren dormir, conmigo?

-sí. –contestaron los dos.

Draco se removió, colocando a Tyl a su lado y Scorpius en su regazo, abrazándolo por si se le fuera caer. Si, definitivamente iba a tener una noche larga, donde aprendería bien la lección. Durmiendo incómodo, fue como Hermione lo encontró, una hora y media después.

-Draco… -llamo la castaña.

El rubio abrió los ojos, poco a poco hasta que logro enfocar a su mujer que sostenía su varita, alumbrándolo. Ella le brindo una sonrisa burlona.

-espero que hayas aprendido la lección. –Draco hizo una mueca. Hermione cogió a Scorpius con cuidado. –anda, levántate. No creo que mañana resistirías estar sin quejarte, que te duele algún hueso. –se burló, Hermione. Él soltó un bufido.

-te has pasado, Hermione. Castigarme de esa manera. –susurro ofendido, el rubio mientras cogía a Tyl en sus brazos. Ella aguanto una carcajada, soltando un pequeño ruido. –no me parece nada gracioso.

-tú mismo te lo has buscado, Draco. –se defendió, Hermione tranquila. Draco soltó otro bufido.

Llevando a sus hijos a la habitación, lo acomodaron en sus respectivas camas y lo arroparon bien. Verificando que todo estaba en orden, salieron con cuidado. Cuando entraron a la habitación, Draco miro ceñudo a su mujer, que tenía una sonrisa burlona y satisfactoria en su cara.

-no ha sido nada gracioso. –Hermione amplio su sonrisa. –pero prometo que nunca más, les daré dulce en las noches. –aseguro, Draco.

-bien… –acepto, Hermione. Draco lo abrazo.

-te extrañe. –aseguro, dándole un beso apasionado.

-Draco… -murmuro.

-¿Qué? –pregunto, Draco en tono inocente. Besándole el cuello.

-estas seduciéndome, para no echarte de la habitación. –la acuso, divertida.

-¿está funcionando? –pregunto. Hermione soltó un gemido, aprobándolo. Cuando sintió la mano de Draco, acariciándole sus sensibles pechos, a causa del embarazo.

Fin del Flash-Black.

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Draco dejo de recordar, cuando su madre entro.

-¿Cómo estás? –Draco lo miro por un momento y luego hacia su mujer.

-bien… pero estaré mejor cuando Hermione despierte. –aseguro. Su madre asintió.

-¿Por qué no descansas un poco mientras yo la cuido? –sugirió, Cissy. Viendo lo agotado que estaba su hijo.

-no, quiero estar a su lado cuando despierte. –su madre suspiro, resignada. -¿Cómo están las bebes? –Cissy le sonrió.

-están muy bien, Daphne me ayudo a alimentarlas mientras Hermione despierte. –Draco asintió. -¿Por qué no vas a verla?

-no, prefiero esperar que despierte, Hermione y verlas. Siempre lo hemos hecho juntos, y esta no será diferente. –aseguro, pasando su mano por el cabello de su esposa.

-está bien. –dijo, Cissy.

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Mirando a su hijo que velaba por Hermione, se le encogió el corazón de solo pensar que ella no fuera logrado sobrevivir al parto. Respirando profundamente y desechando pensamiento negativo que no ayudaba en el momento, se despidió de su hijo. Al dirigirse a la habitación de alado, se encontró a Lucius velando por sus nietas. Sonriendo se sentó a su lado mientras miraban la dos cunas con las hermosas bebes.

-no quiso ir a descansar, ¿verdad? –más que pregunta, fue un afirmación de Lucius.

-así es…

-te lo dije, querida. Si estuviera en su lugar, fuera hecho lo mismo. –aseguro. Su esposa asintió.

-solo que, no sabemos cuánto tiempo tomara para que ella despierte. –comento, preocupada. Lucius la abrazo.

-ella lo hará, cuando esté lista para seguir soportando a los Malfoy…–aseguraba con una sonrisa ladeada. –Además, mi hijo es un desastre sin Hermione, y ella lo sabe; lo cual, no creo que demore en despertar. -Su esposa sonrió.

-veo que aceptas, abiertamente a Hermione… –Lucius iba hablar. –me da gusto que lo hayas hecho. –aseguro, brindándole una gran sonrisa a su esposo.

Lucius sonrió. En su corazón sentía una paz; ya que, de ahora en adelante no dejaría que sus prejuicios o sus ideales, lo separará de algún integrante de su familia, de su gran familia.

Durante la noche, Hermione se removió un poco pero no se despertó. Algunos momentos Draco se dio de cuenta que había tenido pesadilla, sobre sus padres y sobre lo que vivieron el día anterior. Así que, le comenzaba hablar sobre todo lo que habían vivido, recordando los momentos importantes y felices. Eran las 6 y media de la mañana, cuando Draco le seguía hablando…

-recuerdo cuando Tyl tenía 3 años y se había vuelto más consciente de lo que ocurría alrededor, en especial las noches… -peinando el cabello de Hermione, continuo con una mueca en su cara, pero alegre. –no estaba de acuerdo que durmiera con nosotros y menos cuando llovía fuerte. –dijo mirándola con las cejas fruncidas. Como esperando que ella lo contradijera, como siempre. –pero siendo tan sabelotodo, me dijiste que lo ayudaría; y aunque no lo entendía en ese momento; ahora si lo entiendo. –aseguro, Draco con una cálida sonrisa.

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Flash-Back 2…

Era de noche y estaba lloviendo muy fuerte, ellos habían acostado a sus hijos y hechizado su habitación para que no escucharan los estruendos, como siempre lo hacían. En la medianoche, Tyl había ido a su habitación y lo había llamado…

-papá… mamá… -Draco abrió los ojos mientras Hermione se removió, para prender la lámpara de mesa.

-¿Qué pasa, Tyl? –pregunto, Draco, sentándose.

-tengo miedo…

La habitación se ilumino con un relámpago y se escuchó el estruendo de la tormenta. El pequeño Malfoy tembló y apretó fuerte un dragón de peluche a su pecho, que su tío Blaise le había regalado. Hermione le brindo una sonrisa para tranquilizarlo mientras caminaba hacia él.

-tranquilo, es solo una lluvia, nada te va a pasar. – le aseguro, Hermione. Levantándolo y colocándolo en su cintura, él paso sus bracitos por el cuello y apoyo su cabeza en el pecho de su mamá. -¿quieres dormir con nosotros? –Draco frunció las cejas. Tyl asintió y la miro con una sonrisa.

-si…

-bien…

-Hermione… -ella y su hijo Tyl miraron a Draco. Él no dijo nada, pero en sus ojos, claramente expresaba lo desacuerdo que estaba, que su hijo durmiera con ellos. Expresión que pudo reconocer, Hermione.

-¿Qué?

-hablaremos después. –aseguro, Draco serio, acomodándose nuevamente en la cama.

Colocando a su hijo en medio de ella y de su marido, Tyl se acurruco hacia Hermione. Pasando quince minutos, el pequeño se quedó dormido.

-no estoy de acuerdo, que duerma con nosotros. –susurro en la oscuridad. Hermione frunció las cejas.

-¿Por qué? –Draco soltó un bufido.

-porque no está bien, Granger. Tyl es un niño y va a crecer, necesita enfrentar sus miedos desde ahora, solo…

-pues, no estoy de acuerdo contigo, Malfoy. Como bien has dicho, Tyl es un niño, pero no necesariamente debe pasar sus miedos solo. –aseguro, Hermione en susurro. –cuando era niña, también le tenía miedo a la tormenta en las noches; por lo cual, mis padres me dejaban dormir con ellos hasta que supere el temor a los 7 años y podía dormir, tranquilamente como hasta ahora. –comento. Draco se quedó callado por un momento, asimilando las palabras de su encantadora esposa.

-no lo sé, Hermione... –dijo Draco, poco convencido. Su esposa busco su mano y le dio un suave apretón.

-vas a ver, que con el tiempo. Tyl superara su miedo y podrá dormir, tranquilamente… además, así también sabrá que siempre contara con nosotros, en lo que sea. –aseguro.

-está bien. Si tú dices que lo ayudara, te apoyare en dejarlo venir… -acepto, Draco con suspiro, derrotado

-bien… -murmuro Hermione, antes de bostezar. –hasta luego, Dragón.

-hasta luego, Leona. –Draco se acercó más a los dos, abrazando a su esposa y manteniendo a Tyl cercanos de ellos.

Eso solo fue el comienzo, cuando Scorpius también ser consciente de las cosas, lo busco a ellos. Así que, todas las noches que llovían, Draco estaba seguro que dormirían con sus hijos. Y aunque le incomodo al principio tener a sus hijos en su cama a causa del miedo a la tormenta. No niega que le gusto ver que sus hijos le tenían total confianza en todo y lo buscaba para toda ocasión, sea en momento de diversión o cuando algo le molestaba. Se había convertido en el héroe de sus hijos…

Fin de Flash-Back.

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Draco dejo de recordar, al ver que su esposa se removía. Al escuchar la voz de Draco, Hermione trato de abrir los ojos pero frustrándose de no lograrlo, soltó un gemido.

-Hermione, cariño. –escucho a Draco, sonaba emocionado. –tranquila, tómalo con calma. Tomate el tiempo que quieras para despertar. –sintió la mano de su marido pasar por su cabello mientras la otra le sujeta la mano y la acariciaba con sus dedos.

Hermione siguió el consejo de Draco; así que, respiro profundamente y espero por un par de minutos hasta que intento más tranquila, abrir los ojos. Cuando lo hizo, vio a Draco con lágrimas en sus ojos.

-bienvenida, cariño. –dijo, Draco con una amplia sonrisa.