Los personajes de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki, Yumiko Igarashi y TOEI Animation Co., 1976. Usados en este fic sin fines de lucro.

Capitulo 25: La terrible decepción

Después de que finalmente Candy había aceptado los sentimientos que tenía por Archie, ahora no le sería tan difícil a la chica el responder a la pregunta que el joven Cornwell le había hecho y de la que tanto él ansiaba saber. Pero para el enamorado muchacho que confiaba en que tan sólo en unas horas se volverían a ver, pronto todo cambiaría de golpe y esto vendría a ser algo para lo que no ninguno de ellos estarían preparados.

Después de recibir la visita de los abogados, Candy no tuvo otro remedio que acatar las órdenes que se especificaban en la notificación que recibió y aunque protestó mucho, no había nada por hacer al respecto. Por lo que sin mucho tiempo, se vio literalmente forzada a empacar una pequeña maleta y bajo la mirada estricta de los hombres, la chica empacó sólo algunas de sus pertenencias...se le indicó que llevara sólo lo absolutamente necesario, ya que todo lo demás le sería dado cuando llegara a la residencia. Por lo que sólo colocó un par de mudas de ropa, la caja que contenía tanto el medallón del Príncipe como la cruz de la Señorita Pony y la fotografía de Anthony...pero también buscó traer consigo algo más, se trataba del libro que estaba leyendo.

En el momento en que estuvo a punto de colocarlo en la maleta y tratando de que los hombres no la vieran, abrió el libro para admirar lo que estaba en su parte media: se trataba de una de las orquídeas que le había regalado Archie. Con todo la conmoción del accidente, la chica sólo pudo darse cuenta la noche anterior que sus flores estaban casi muertas y marchitas, por lo que decidió colocar una en el libro y de esta manera, preservarla como un recuerdo del magnífico día de picnic que tuvieron aquella vez.

Al admirarla y con sumo cuidado, pasó con delicadeza sus dedos por sobre la flor que aún conservaba algo de su esencia y con un profundo suspiro, las lágrimas comenzaron a asomarse en sus ojos. El recuerdo de su querido Archibald vino a ella y el no saber ahora cuando lo volvería a ver, la llenaba de angustia. Esta situación para Candy resultaba un tanto irónica, ya que justo cuando ella pensaba responderle a la declaración amorosa, las circunstancias la llevaban lejos de él. Esto sí que la entristeció y mucho.

Perdida en estos pensamientos, la voz de uno de los hombres que la llamaba en ese momento, la volvió a la realidad y cerrando prontamente el libro, lo colocó en la maleta para luego dirigirse a la sala donde la estaban esperando. Fue ahí donde los abogados le pidieron que escribiera una nota al casero, diciéndole que no volvería por un tiempo y también le pidieron que dejara otra nota más... ésta iría dirigida al doctor Martin, en donde le informaba que renunciaba a su trabajo en la clínica.

Muy a su pesar, la chica se vio obligada a dejar lo que fuera su hogar y renunciar aún en contra de su voluntad, al lugar en donde estuvo felizmente trabajando durante los últimos meses. Una vez que hubo terminado de hacer lo que se le ordenaba, los tres se dirigieron a un automóvil que los esperaba abajo y lo abordaron para ser llevados lejos de la ciudad. Candy en su desesperación, les pidió que la dejaran ir al hospital a ver a su primo, pero los hombres se rehusaron...aunque les suplicó que sería tan sólo un momento, se lo negaron rotundamente.

Así que durante el trayecto de casi cuatro horas que duró el viaje, Candy se sumergió en un hermético silencio... estaba furiosa y muy frustrada por lo ocurrido, no entendía nada de lo que sucedía y en definitiva, se sentía como una prisionera. Sus acompañantes apenas le dirigieron la palabra y por lo que notó, ninguno de esos abogados le dirían algo más de lo que se les había ordenado. Entre más se alejaban de la ciudad, la tristeza la fue envolviendo cada vez más y se sentía desconsolada por no haber podido despedirse de Archie.

Con el transcurso de las horas y al caer noche, en una ciudad a varios kilómetros de Chicago, un automóvil llegaba a las puertas de la residencia en Lakewood con la joven en su interior. Candy en su tristeza se había quedado dormida, así que para cuando despertó, se hallaba ante la entrada de la residencia que alguna vez fue su hogar.

En cuanto el automóvil arribó a su destino, los sirvientes se apresuraron a recibir a la jovencita que llegaba en compañía de aquellos hombres y sin mucho preámbulo, Candy fue acompañada hasta una de las habitaciones. Al entrar, le indicaron entonces que por órdenes de la Sra. Elroy, no tenía permitido salir de la propiedad y que estaría bajo el constante cuidado y vigilancia por parte de los sirvientes hasta nuevo aviso. Cuando ella les preguntó que por cuánto tiempo debía permanecer ahí, sólo le respondieron que la misma Elroy vendría en unos días más para aclarar todas su dudas y sin más por agregar, los dos hombres abandonaron el cuarto dejándola ahí completamente sola.

Frustrada como se sentía, Candy se dirigió hasta el balcón y en cuanto lo quiso abrir, descubrió que estaba bajo llave...de seguro la Tía Abuela había pensado en la posibilidad de que quisiera escapar por el balcón. Intentó salir a hurtadillas por la puerta pero comprobó que al salir, alguien estaba afuera vigilando...
-¡Rayos!- se dijo furiosa y se encerró en la habitación para luego ir a recostarse en la cama.

La chica no entendía nada de lo que estaba sucediendo, no comprendía porqué de buenas a primeras la Tía Elroy se comportaba de esta manera con ella. Intrigada, sólo se dedicó a mirar la habitación donde estaba y fue entonces que la reconoció: ésta había sido la suya cuando estuvo viviendo en Lakewood. En ese momento, se dirigió hasta la ventana en donde pudo observar bajo la luz de la luna, el Rosedal de Anthony. Era un tanto curioso que hubiese regresado a este lugar lleno de memorias bajo estas circunstancias, y no pudo evitar pensar en los maravillosos días que vivió en ese lugar en compañía de Anthony, Stear y...de Archie.

Al recordar a su querido Archibald, sus ojos se llenaron de lágrimas. Apenas había transcurrido un día sin verlo y ya lo extrañaba. Fue entonces que se preguntó si pronto lo volvería a ver, ahora que ella estaba lejos y él continuaba recuperándose en el hospital sin saber sobre su paradero. Pensó que tal vez existía la posibilidad de que él viniera a buscarla cuando se recuperara...
-Ven pronto por mi, Archie...por favor, te quiero a mi lado- le suplicaba ella como si él pudiera escucharla.

No obstante, los acontecimientos se estaban dando de forma muy diferente con el joven Cornwell en el hospital, debido a que muy pronto el muchacho se enteraría de la desaparición de Candy, y esto sucedería de una manera no muy agradable.

Aquella tarde, Archie había aguardado con impaciencia a que dieran las seis y aún cuando la Tía Abuela continuaba a su lado, esperaba que pronto se despidiera para que llegara el momento en que Candy pudiera venir a verlo. Ansiaba verla y por fin escuchar la tan ansiada respuesta.

Sin embargo, una vez que la matriarca se despidió muy cariñosa de él, parecía que nadie se hacía presente en la habitación. Para cuando dieron las siete, se sintió un poco intranquilo, pero como aún estaba inmovilizado por las heridas, no pudo hacer nada más que esperar.
Recostado sobre las almohadas, Archie comenzó a rememorar los eventos del día anterior... todas y cada una de las sensaciones que experimentó al lado de Candy, comenzaron a invadirlo y con esto en mente, acrecentaba aún más la impaciencia que tenía por verla.

Si bien sabía que tal vez la chica se había retrasado por alguna complicación que se pudo haber presentado en la clínica, no acertaba a comprender el porqué de su demora. Y para cuando las campanadas se escucharon a lo lejos marcando con su distintivo sonido que ya habían dado las ocho de la noche, fue entonces que Archie en verdad se preocupó. Lo primero que le vino a la mente fue que con seguridad algo le había pasado a su querida Candy...desde que había despertado en el hospital, ella se había presentado puntualmente todos los días y esta era la primera vez que faltaba.

Por lo que cuando Alison entró para revisarlo, de inmediato le preguntó si había visto o sabido algo de Candy...pero la enfermera respondió con una negación, la rubia no había venido y tampoco habían noticias de ella. Muy intrigado, le pidió por favor que fuera a indagar con las otras enfermeras por si sabían algo; ella asintió y salió de inmediato para ir a preguntar.

Fue entonces que el joven Cornwell comenzó a meditar en las posibles causas por las que Candy no habría podido venir a verlo...tal vez había llegado y la Tía Elroy no le permitió entrar... o peor aún, hasta pudo haberse encontrado con Neal y el muy canalla se lo impidió... cuando pensó en esta posibilidad, se inquietó mucho. Así que el orgulloso joven decidió que no esperaría hasta que la enfermera volviera, tenía que hacer algo y actuar ya. Por lo que con mucho trabajo, se puso de pie y comenzó a caminar un poco por la habitación. Aunque se sentía débil y apenas podía sostenerse, aún así se puso la bata sobre los hombros y se dirigió lentamente hasta la puerta. Mientras salía, se decía a sí mismo que no permitiría que el cobarde de Neal pretendiera algo con su querida Candy.

Pero al salir, se encontró con un largo pasillo que estaba vacío, al parecer no había nadie a la vista. Por lo que recargándose en la pared, continuó avanzando con paso lento. Con mucho trabajo, Archie llegó hasta donde se escuchaban voces y ante las miradas de asombro de la enfermera de guardia y de otra chica, les preguntó con la voz quebrada por el dolor,
-Disculpen, podrían decirme dónde está la Señorita Alison.-
-Pero, ¿qué hace de pie?...usted aún no puede salir de su habitación- le reclamó una de ellas.
-Necesito saber si alguien a quien espero ha venido a verme, es muy importante- suplicó mientras se agarraba con su brazo el torso, le dolía mucho estar de pie.

En eso se escuchó una voz que interrumpió la conversación,
-Será mejor que regrese a su habitación- se trataba del Dr. Samuel -...su heridas aún no sanan y puede tener una complicación si se esfuerza mucho...- Archie se volvió a mirarlo.
-No me iré hasta que sepa lo que le ha sucedido a Candy, ella quedó en venir y aún no ha llegado- dijo con firmeza, desafiando hasta el mismo doctor.
-Lo acompañaré de vuelta mientras las enfermeras investigan sobre su amiga- y tomándolo del brazo, lo ayudó en su camino de vuelta hasta la habitación. Al joven no le quedó otro remedio más que el obedecer...además, sus heridas habían comenzado a punzarle con dolor.

Una vez de vuelta en la cama, el doctor comenzó a revisarlo...quería cerciorarse de que no se hubiese lastimado con esta impulsiva acción. Pero con agrado, descubrió que a pesar del esfuerzo que había hecho, todo parecía estar normal,
-Si continúa haciendo este tipo de arrebatos, tardará más en sanar- le reclamó el galeno.
-Usted no entiende...Candy prometió venir a verme y no ha llegado, son más de las ocho y me preocupa que algo le haya pasado- le explicó defendiéndose.

Aunque Samuel no aprobaba este tipo de comportamientos en sus pacientes, entendió el porqué el muchacho se comportaba así...la preocupación puede llevar a las personas a cometer muchos disparates. Así que tomando un gran suspiro, se levantó al tiempo que le decía,
-Entiendo...estoy por terminar mi ronda, si para entonces la chica no ha llegado o no hay noticias de ella, regresaré y veremos qué es lo que podemos hacer.-
-Muchas gracias, doctor...es que...- bajó la mirada -...ella es muy importante para mi y me preocupa- le dijo consternado.
-¿Sabes?, el día que empeoraste y que casi tuvimos que operarte de emergencia, conocí a Candy- Archie sólo lo miró sorprendido -estoy seguro de que esa jovencita vendrá pronto, ella también se preocupa mucho por ti...sólo sé paciente.-

Y al decir esto, el médico se dirigió a la puerta y salió sin decir nada más...entonces Archie soltó un gran suspiro. El doctor tenía razón, Candy se había retrasado hacía tan sólo un par de horas y él estaba poniendo al hospital de cabeza...se aseguró a sí mismo que tenía que confiar en ella y ser paciente hasta que se presentara. Sin embargo, algo lo hacia sentir intranquilo y tuvo la sensación en lo profundo en su interior, que algo malo le había pasado; aún así, trató de relajarse y no pensar en ello. Al poco rato, exhausto por el esfuerzo de haber caminado, se quedó profundamente dormido.

A la mañana siguiente, se despertó con la luz del día y de inmediato, se percató de que Candy tampoco había ido a visitarlo...todo esto era en verdad muy extraño. En eso, la puerta se abrió y pensando que sería Candy, se giró con emoción para recibir al recién llegado...se llevó una gran desilusión al ver que era la Tía Abuela acompañada de Eliza.
Con desgano, las recibió y todo ese día se dedicó a escuchar las nuevas que traían las visitas... ellas le hablaban sobre las últimas novedades y principalmente, sobre lo último que había acontecido entre la alta alcurnia de Chicago, algo que le causó un gran fastidio y que por desgracia, Archie no pudo evitar escuchar.

Se sintió aún más incómodo cuando le cuestionaron acerca del peculiar adorno sobre la cómoda junto a su cama,
-Qué singular objeto, Archie...¿quién te lo dio?- preguntó con desdén la pelirroja.
-Fue un regalo- esto es todo lo que se limitó a decir.
-...- Eliza trató de tomar el ángel entre sus manos pero el joven la detuvo.
-Te pido por favor que respetes mis cosas- alegó él con seriedad a lo que Eliza respondió sólo con una mueca.
-De seguro te lo dio alguien que carece de buen gusto...veamos de quién se puede tratar...- Eliza se cruzó de brazos mientras desafiaba a Archie con la mirada -...seguro que se trata de alguien como Candy, no puedo pensar en nadie más, ¿no es así, Archie?-
-...- el muchacho permaneció en silencio, lo que sólo corroboró que la pelirroja tenía razón.
-Mire Tía Elroy, parece ser que necesitamos ir de compras, tener algo así de feo y corriente aquí, no va con los distinguidos Ardley- Eliza hablaba así porque había acertado que fue Candy quien se lo dio. Sino, cómo eso tan vulgar según ella, estaría al lado de Archie...sobretodo porque él era muy quisquilloso y fino a la hora de escoger algo.
-...- la Tía Abuela sólo miró al objeto con desdén y agregó -...mañana mismo te traeremos algo más apropiado para decorar la habitación- el solo pensamiento de que Candice fuera tan detallista con su sobrino, la enfureció.

Pero muy a pesar de las visitas, Archie les pidió que se dejara el objeto a su lado y al ver su caprichosa actitud, al poco rato ellas cambiaron de tema. Le comenzaron a hablar de cosas tan banales como los chismes de sociedad. Aún cuando la anciana y su sobrina le hablaban entusiasmadas sobre un gran evento que pronto se daría, Archie sólo las escuchaba distraído... seguía pensando en Candy y no podía quitarse de encima ese sentimiento de preocupación que tenía. Así que sin darse cuenta, se volvió a ver distraído al ángel de cristal a su lado y se quedó pensando que tal vez era Neal el responsable de la ausencia de su pequeña...y tuvo ese pensamiento fijo en su mente por largo rato.

Así como estaba de ausente, no prestó atención a la charla que sostenían sino hasta que la Tía Elroy le preguntó,
-¿Te sientes bien, hijo?, te noto distraído.-
-Sí, Tia...- le respondió con desgano -perdón, es que me siento un poco cansado y me duele la cabeza.-
-Por favor, descansa, que yo me quedaré aquí a tu lado...Eliza se marchará pronto.-
-Eliza- dijo entonces él llamando la atención de la pelirroja -¿qué sabes de tu hermano Neal?- la cuestionó sin rodeos y yendo directo al grano.

Con esta pregunta que surgió de pronto y de la nada, las visitas se dieron cuenta de que Archie sospechaba algo con respecto al joven Leegan. Como Eliza estaba al tanto de lo que había sucedido con Candy y sólo estaba ahí para hacerle segunda a la Tía Elroy, la muy astuta jovencita supo entonces que esa pregunta iba dirigida indirectamente para indagar algo más, ya que su hermano los había descubierto a él y a la huérfana en la habitación,
-Oh...se me había olvidado comentarte, Archie- respondió ella con una sarcástica sonrisa y en un tono burlón -Neal pronto asistirá a un colegio muy reconocido, por lo que ahora está muy ocupado preparándose, ya que partirá en unas semanas- y miró con atención a su primo para ver su reacción.
-¿Colegio?-
-Así es- intervino Emilia -...hemos decidido que será lo mejor para Neal, porque es el segundo en sucesión de la heredad en la familia. Como bien sabes, todas las responsabilidades recaerán en Neal después de ti...por lo que tengo que asegurarme que ambos reciban la mejor educación- ahora era la anciana la que se mostraba seria -...también, he hablado con el doctor y dice que pronto podrás dejar el hospital- carraspeó -por lo tanto, no veo inconveniente alguno para que organicemos una fiesta de despedida para Neal y que puedas acompañarnos, recuerda que también celebraremos mi cumpleaños- ese era el evento del que le habían estado hablando y del que él no había puesto la más mínima atención.

Archibald las miraba con desconfianza, intuyó que algo no estaba bien...primero Neal los descubre a él y Candy en la habitación, los amenaza y luego es enviado lejos...en definitiva, algo no estaba cuadrando en este asunto. Seguramente le estaban ocultando la verdad de las cosas...el joven supo entonces que tenía que ser tanto o más astuto que ellas para descubrir lo que realmente estaba sucediendo, así que pretendió no darle importancia y les sonrió diciendo que ansiaba ya dejar el hospital y reintegrarse a la vida social que tanto extrañaba.
Cuando lo escucharon hablar así, las mujeres se volvieron a verse y luego miraron con agrado al joven...parecía que el plan de la Tía Abuela, estaba dando resultado.

Media hora después, Eliza se despidió y la Tía Elroy se dedicó a su costura mientras Archie tomaba una siesta. Lo que en realidad el joven hacía, era tratar de unir las piezas de ese rompecabezas en su mente mientras trataba de calmarse un poco...después de la plática con Eliza, se había quedado muy inquieto y sufría ya de una terrible jaqueca. Al mismo tiempo, el joven esperaba con ansias que Candy por fin se presentase esa tarde, deseando que esta terrible sensación de preocupación que padecía, desapareciera.

Pero tal y como sucedió el día anterior, las horas pasaron y después de que la Tía Abuela se hubiera marchado, Archibald se quedó esperando por horas por la visita que nunca llegó. Para entonces el joven Cornwell estaba desesperado...ignorar el motivo por el que Candy no se había presentado en el hospital, lo angustiaba mucho, dejándolo muy inquieto.

Fue entonces que llegó Alison con la noticia de que tampoco ese día nadie había visto a Candy por el hospital. Sin querer esperar más, Archie le pidió un favor a la enfermera,
-Alison, sé que lo que le voy a pedir es abusar de su amabilidad, pero necesito saber qué es lo que ha ocurrido con Candy...¿podría ayudarme en enviarle un mensaje para que venga a verme?- preguntó suplicante.
-Déjeme ver qué podemos hacer- le respondió y luego abandonó la habitación.

Al poco rato, Alison entró en compañía del doctor Samuel. Archie entonces se volvió a mirarlos esperando tener noticas,
-Parece ser que la jovencita a la que esperas no ha venido tampoco hoy- le indicó el médico.
-Fui yo quien le explicó al doctor que por lo visto nadie ha visto a Candy en los últimos dos días- agregó Alison.
-...- Archie sólo bajó la mirada contrariado, no podía comprender qué fue lo que le sucedió a Candy, pero no se quedaría así. Por lo que les pidió en un tono de súplica -¿habría alguna manera de poder enviar a alguien en busca de Candy o enviarle un mensaje?, me preocupo mucho por ella...-
-Tranquilo, hay que tomar las cosas con calma...- indicó el médico -...tal vez yo pueda ayudarte, sólo dime donde vive y le llevaré un mensaje de tu parte, aunque pienso que se trata tan sólo de algo sin importancia y que únicamente se le ha complicado el venir a verte...-

Sin demora, Archie le dictó la dirección a Alison junto con una pequeña nota en donde le pedía a la chica,
"Mi querida Candy, han pasado dos días desde que nos vimos y siento mucho tu ausencia. Me preocupa mucho no saber de ti. Por favor, en cuanto te sea posible te pido que vengas a verme. Extraño mucho tus visitas y compañía. Tuyo, Archibald"

Aún cuando la nota era breve, se podía percibir el gran cariño con la que era enviada. Mientras se la dictaba, Archie se sonrojaba al compartir sus íntimos pensamientos con la enfermera frente a él... pero por el momento, no tuvo otra opción.

Al poco rato, el doctor abandonó el hospital y se dirigió en su automóvil hasta el departamento de Candy. En cuanto llegó, ingresó en el lugar para buscar al encargado del edificio, el Sr. Thomas. Grande sería la sorpresa del doctor al recibir la noticia de que Candy se había marchado un par de días atrás, dejando tan sólo una nota en donde decía que no volvería por un tiempo. Sorprendido ante la noticia, el doctor se dirigió contrariado a su casa y decidió que lo mejor era llamar al hospital cuanto antes e informarles de lo que averiguó.

Pidió hablar con Alison y después de explicarle a su enfermera lo que acontecía, ella se encaminó de inmediato hasta donde estaba Archie aguardando,
-El doctor acaba de llamar y parece que no hay muy buenas noticas- explicó la chica mientras ingresaba en la habitación.
-Por favor, dígame qué fue lo que averiguó- Archie estaba muy nervioso, el rostro de la joven mostraba preocupación.
-Pues bien, parece que Candy se ha ido por un tiempo...podría decirme, ¿tenía planeado algún viaje?-

Una vez que escuchó esto, el joven sintió que la tierra bajo él se tambaleaba...¿se había ido?, ¿a dónde?...su mente se cerró a lo que la enfermera le estaba diciendo, no escuchando nada más de lo que le decía. Su mente se había quedado en blanco por unos momentos y sólo reaccionó sino cuando Alison le preguntó con insistencia,
-¿Se encuentra bien?-
-...- él sólo se giró a mirarla con el rostro apesadumbrado.
-Señor Archibald, por favor responda- le suplicó ella.
-Candy se fue...- eso fue lo único que acertó a decir -...no entiendo, ¿a dónde pudo haber ido sin siquiera avisarme?- su voz era ya un susurro, estaba demasiado impactado con la noticia.
-Tal vez tuvo que salir de emergencia, por su trabajo...- alegó la chica.
-No lo sé...no entiendo nada...no puedo imaginarme a dónde podría haberla enviado el doctor Martin y aunque fuera así, Candy no se iría sin decirme nada...-

Verlo así conmovió mucho a Alison, para ella también las noticias habían sido muy desconcertantes. Así que decidió que también haría algo para ayudarlo,
-Dígame donde trabaja Candy y yo iré por la mañana a indagar sobre su paradero.-
-¿Haría eso por mi, Alison?- ella sólo asintió, esto fue algo de lo que hasta ella se sorprendió.

Así que después de que le indicara dónde se encontraba la clínica donde trabajaba Candy, la enfermera se retiró a cubrir su turno. Una vez solo en su habitación, Archie no pudo conciliar el sueño durante toda la noche...no acertaba saber a dónde podría haber ido Candy, pero sobre todo, el motivo de su sorpresiva partida.

No hay que olvidar que el carácter de Archibald era tanto o más orgulloso que el del mismo Terry, por lo que sus celos no se hicieron esperar. Ante esta situación, le fue fácil suponer que tal vez era el aristócrata quien tenía algo que ver en todo esto y de sólo pensarlo, la sangre le hirvía con coraje. Por primera vez, Archie se lamentaba de estar en ese estado y verse inmovilizado para ir en su búsqueda...ahora todo dependería de Alison y de lo que pudiera averiguar.
Con tristeza, el joven se volvió a mirar la figura de cristal, recordando el dulce momento en que su Gatita se lo había dado y contempló con nostalgia la figura...él necesitaba de Candy, mucho más de lo que él jamás se llegó a imaginar.

A la mañana siguiente, Alison fue a despedirse de Archie, quien aún no había podido dormir... no le gustaba verlo así de preocupado, por lo que le pidió que se relajara y descansara un poco. Ella volvería por la noche con noticias y para entonces confiaba en que todo sería aclarado. Con el rostro pálido y sin vida, Archie le agradeció a la chica por su ayuda, en verdad que esa jovencita era un ángel al apoyarlo en esta cuestión tan personal y que no tenía nada que ver con su trabajo.

Una vez que salió de la habitación, la joven abandonó el hospital y se dirigió al parque en donde se encontraba la clínica. Una vez al frente, Alison miraba extrañada tan singular lugar... jamás se hubiera imaginado que un miembro de los Ardley trabajara en un sitio como este. Pero como eso no importaba ahora, llamó con timidez a la puerta. Aún cuando todavía indicaba cerrado, se animó a llamar porque era todavía muy temprano. Para su sorpresa, un hombre salió a recibirla,
-Buen día, estoy buscando al Dr. Martin...¿podría decirme a qué hora llega?-
-¿Que se le ofrece?- respondió ante la cara de sorpresa de la chica al descubrir que ese hombre bonachón y sin pinta de doctor, era la persona con la que quería hablar.
-Estoy buscando a una de las enfermeras que trabaja aquí...la Señorita Candice Ardley.-
-Ah...te refieres a Candy...pues, no está aquí- respondió sin darle mucha importancia al asunto.
-¿Cuándo podré verla?-
-No lo sé, ella ya no trabaja aquí...-
-¿Cómo?- preguntó sorprendida.
-Como le digo...hace un par de días recibí una nota suya diciendo que renunciaba y dejaba la ciudad...me sorprendió mucho, ¡pero ya sabe cómo es la juventud de ahora!...toman decisiones a la ligera y cuando uno menos se lo espera, se van sin avisar a nadie- le explicó levantando los hombros como signo que él tampoco entendía nada.

En cuanto se enteró de esto, Alison supo que tenía que informarle a Archie de lo ocurrido y sin pensarlo dos veces, corrió de nuevo hasta el hospital. Para entonces la Tía Abuela ya había llegado y con la visita, se le complicaba el poder ver a su paciente. Así que con astucia, ideó un plan para poder verlo. Esperó paciente a que la enfermera de turno saliera de la habitación, para poder entrar...ya se había puesto de nuevo el uniforme y pretendía venir a revisar al paciente.

Tanto la Tía Elroy como Archie se sorprendieron de verla llegar, ya que se suponía que no vendrían a revisarlo sino hasta la tarde...la joven con una sonrisa, se disculpó explicando que tenía que asear al paciente. Emilia miró confundida a la chica que con toda calma empezó a abrir la camisa del joven, ante la mirada de asombro de su sobrino y de ella. Se escuchó un fuerte carraspeo por parte de la anciana,
-Esperaré afuera mientras terminan con esto- indicó la anciana un poco apenada, saliendo de inmediato.
-...Uffff...- Alison soltó un gran suspiro de alivio al tiempo que dejaba de abrir los botones y sus mejillas ardían sonrojadas por el audaz atrevimiento.
-...- Archie por su parte, también la miraba muy desconcertado y apenado.
-Lo siento...esta era la única manera de poder hablarle a solas- y se sentó a un lado mientras la joven enfermera se apresuraba a cerrar los botones de la camisa.
-No se preocupe...- le respondió él muy nervioso -¿pudo averiguar algo en la clínica?-
-Sí y por eso he venido cuanto antes para decírselo...de acuerdo a lo que el Dr. Martin me dijo, Candy ya no trabaja ahí.-
-¿Queeeee?- exclamó muy sorprendido.
-Así es, me explicó que Candy sólo le dejó una nota hace un par de días diciendo que renunciaba a su trabajo y que abandonaba la ciudad...lo siento, no pude averiguar nada más.-

Esta noticia fue un terrible golpe para Archie...ahora ya no había duda alguna, por algún motivo Candy se había ido de la ciudad y lo hizo sin siquiera despedirse de él. Esto lo hizo sumergirse en un estado de depresión, que lo dejó enmudecido... algo que no pasó inadvertido para la enfermera a su lado. Con mucha pena, Alison vio cómo a su paciente le afectaba la realidad de los hechos, sin entender para nada la razón del porqué Candy se estaba comportando de esta manera.

Así que sin más por hacer ahí, Alison se disculpó con el paciente y se dirigió a la puerta, pero antes de salir la voz del joven recostado la detuvo,
-Gracias por su ayuda...se lo agradezco mucho- con su mirada a un lado, evitaba mirarla ya que lágrimas se asomaban silenciosas por sus bellos ojos.
-No hay nada por qué agradecer...nos veremos por la noche.-
-Por favor, dígale a la Tía Elroy que pase, no quiero que sospeche nada.-
-Así lo haré- y salió cerrando la puerta tras de sí.

Cuando la chica abandonó el lugar, Archie cerró con fuerza los ojos y el puño de su mano... ahora no había duda, Candy se había marchado y lo primero que le vino a la mente fue que lo había hecho para no enfrentarse a la declaración que le hizo...en efecto, la chica había quedado en responderle a su propuesta de ser su prometida y ella simplemente había desaparecido dejándolo ahí, sumido y perdido en las sombras de la duda. Sus más oscuros temores se estaban volviendo una dolorosa realidad.

Después de que la Tía Elroy se marchó esa tarde, Archie continuaba distraído y sumido en la tristeza... durante todo ese día había estado pensando en los posibles motivos por los que Candy hubiera actuado de la manera en que lo estaba haciendo, y siempre llegaba a la misma conclusión:
-¡Candy debe seguir enamorada de Terry!- se dijo a sí mismo con risilla de sarcasmo -...no entiendo dónde me equivoqué, pensé que estábamos acercándonos, entendiéndonos...pero veo que no fue así...- alegó con un suspiro -...tal vez mi error fue pensar que ella sentía algo por mi, algo más que lástima por verme en esta cama- miró al techo tratando de contener las lágrimas y con la mano cerrada en un puño -...siento que me dejé llevar, que yo mismo me engañé al pensar que tenía una oportunidad con ella...¡fui un tonto!-

Para el atribulado Archie la realidad era que ella aún amaba a Terry. Por eso la chica no había podido enfrentarse a la verdad que él le había confesado sobre sus sentimientos, y había sido más fácil escapar de ahí para correr a los brazos del inglés que decirle que no sentía nada por él...¡vaya que sí había sido un estúpido en creer que ella le correspondería!, se decía una y otra vez en esta ocasión en tono muy enojado.

Lo que había sido más frustrante para él fue abrir su corazón y descubrir que ella simplemente, había salido huyendo sin siquiera darle una respuesta. Hasta una negativa podría haber sido bienvenida en lugar de esta sensación de desinterés de su parte.

Pues bien, esto había sido el colmo...él le había hablado con sinceridad y ella simplemente lo ignoró todo dejándolo con un palmo de narices. Entonces Archie se prometió a sí mismo que ya no la buscaría más y con insistencia se repetía una y otra vez que había perdido en su cometido... pero no dejaría que su orgullo y dignidad fuesen lastimados de nuevo. Tristemente pensó que su tan ansiada oportunidad, había desaparecido también con la misma Candy.

Así que no le quedó otra opción más que seguir adelante con su vida...trataría de recuperarse cuanto antes y una vez que saliera del hospital, rehabilitarse para poder reintegrarse a la normalidad de su vida. Al mismo tiempo tendría que replantearse que haría en el futuro...y esta vez se prometió, ya no se dejaría llevar más por sus sentimientos. En ese momento miró con cierto desprecio el ángel de cristal a su lado...lo hizo por largo rato y por desgracia, Archie no se percató que su naturaleza rencorosa y celosa, estaba emergiendo lentamente sin que pudiera controlarlo y que eventualmente, le haría perder todo control.

-

Mientras tanto en Lakewood, Candy se estaba enfrentando a sus propios dilemas. La chica era constantemente vigilada por las mucamas y mayordomos de la residencia. Desde que había llegado, su rutina era permanecer en su habitación cuando no se encontraba deambulando por los jardines. Era extraño, pero desde que llegó, Candy no podía dejar de pensar en Anthony... tal vez era así porque las rosas constantemente le traían a la memoria los felices momentos que vivió junto al joven rubio.

Pero curiosamente, cada vez que venían a su mente los recuerdos de cuando estuvo ahí, la presencia de Archie era tan fuerte que le hacía olvidarse de todo lo demás. En especial cuando abría el único libro que trajo con ella, para mostrar la frágil y delicada flor que se hallaba en su interior. Esa orquídea parecía ser lo único que le confirmaba que todo lo vivido con Archie en los últimos días, no había sido parte de un sueño sino la más encantadora de las realidades.

En sus largos paseos, Candy meditaba en todo lo que había vivido entonces y lo que estaba sucediéndole ahora. Fue entonces que cayó en la cuenta del importante papel que Archie había desempeñado constantemente en su vida...y lo había hecho aún cuando Anthony estuvo presente con ellos.

Había sido Archibald junto con Stear, quien le envió la invitación al baile y cuando ella se presentó a la fiesta con su sencillo vestido, él fue el primero en salir a su encuentro ataviado con ropa informal. En esa ocasión se dedicó a hacer los arreglos del vestido con su hermano para que pudiera lucir hermosa esa noche. Aún cuando el menor de los Cornwell gustaba mucho de ella, por su querido primo Anthony, el elegante muchacho se hizo a un lado... pero nunca dejó de cuidarla. Tanto Stear como Archie, la apoyaron cuanto pudieron cuando la desgracia por la muerte del joven Brown, recayó en la familia...la partida de Anthony no fue fácil de aceptar para ninguno de ellos, y sin embargo, en ningún momento sus dos caballeros la abandonaron y jamás dejaron de apoyarla.

Para cuando estuvieron en Londres, Archie estuvo siempre al pendiente de ella. La cuidó y protegió de las maldades de Eliza y Neal...y hasta quiso poner a raya a Terry...no sin olvidar que también desafió a la Tía Abuela por ella. Razonando en todo esto, Candy por fin lo entendió todo...el amor que le profesaba Archie era tan grande entonces, que no le importó ir en contra de los demás y cuando Terry se presentó, fue lógico que lo viera como un enemigo y que los dos comenzaran a pelear.

Ese era el verdadero motivo por el cual ellos dos se odiaban tanto...eran grandes rivales en lucha tratando de conquistarla. Fue por eso que tal vez al verse desplazado por Terry, Archie hubiese aceptado el formar pareja con Annie...conociendo lo orgulloso que era, era muy probable que aceptara entonces su derrota y decidiera cuidar de su amiga, cuando ella misma se lo pidió.
A ese grado había llegado su cariño por ella: el aceptar a alguien más a su lado, no importando lo que él sintiera en realidad.

Llegar a esta conclusión no fue fácil para Candy...descubrir que había cometido un gran error al pensar y asumir que Archie estaría bien con Annie, la entristeció. Con la claridad de sus sentimientos ahora y de sólo pensar que por poco hubiera perdido a su querido paladín en aras de hacer feliz a su amiga, la estremeció. Sentada sola en ese jardín, Candy se dio cuenta del gran error que pudo haber cometido y la angustia no se hizo esperar, por lo que sollozaba con amargura,
-Quiero verte, Archie...no quiero perderte más...- sollozaba -...ya te perdí una vez, y por no darme cuenta, estuve a punto de alejarme de ti...por favor, ven a buscarme...¡te necesito!- y se soltó a llorar desconsolada por su suerte.

Todo esto resultaba muy irónico. De alguna manera, el que Candy hubiera pospuesto el definir con claridad sus sentimientos, ahora les estaba costando muy caro a los dos. Como bien lo dice aquella frase: "cuando no decides a tiempo, el tiempo decide por ti" y desafortunadamente resultaba muy cierto en este caso. Eran las circunstancias que los rodeaban las que estaban dictaminando lo que vendría a continuación para ellos.

Sin embargo, ahora que todo estaba en la balanza, su amor dependía de la confianza que se tuvieran...aquella frágil y tenue línea que existía entre ellos dos, amenazaba con romperse si Archie no anteponía su amor por Candy sobre su obstinado orgullo. Tal y como le sucedió a Terry en su momento, el temperamento del joven Cornwell amenazaba la relación...aquella que ni siquiera se había dado la oportunidad y el tiempo, para siquiera comenzar.


Notas:

Les mando un gran saludo a todos! Wow! Vaya que el capitulo anterior les gusto! No saben la alegría que me dio recibir todos y cada uno de sus comentarios. GRACIAS!

Por favor, no sean muy severos conmigo si en éste y los siguientes no tenemos tanta emoción como en el capitulo anterior, pero todo es por una buena causa. Necesito asentar bien lo que pasará a continuación, para llegar por fin a la recta final. Así que les pido paciencia.

Estoy muy muy atareada con mis clases de inglés y con las de español que estoy dando, por favor, si no les actualizo en una semana, es porque lo haré en semana y media. Les aviso ya que se merecen una explicación si no hay capitulo en ocho días...se los agradezco mucho!

También quiero agradecer a Magnolia por haberme dejado usar la frase que incluí al final. Ella me la compartió en un comentario y quise incluirla...gracias! ^_^

Sin más, disfruten de lo que resta del fin de semana, buen inicio de semana y estamos en contacto!

Abrazos con mucho cariño a todos!

Adriana