Hola a todos, feliz navidad w

:P a decir verdad ya lo tenía pero lo quise poner en este dia como regalo por las fiestas n.n/

Bueno sin más me retiro, pásenla bien en estas fiestas ;O y disfruten la lectura.

KHR no es mío, solo tomo prestados a sus sexys personajes.


Capítulo 24: Los hermanos Di Vongola.

Era una hermosa y algo helada mañana en la mansión Vongola, ya que una fina capa de nieve cubría todo el paisaje que rodeaba la casa, se podía ver a la servidumbre ir de un lado a otro ya que unos limpiaban la nieve de la entrada y otros estaban decorando la mansión, ya que celebrarían un suceso muy importante ese día.

En una habitación de paredes color blancas con algunos tonos lila y negro y piso de madera, podíamos encontrar a un joven pelinegro de ojos azul metálico, el cual tenía puesto una camisa blanca de cuello de tortuga y pantalón negro con calcetines blancos; el cual estaba recostado en su cama leyendo su libro favorito y sobre su pecho estaba recostada una pequeña rubia de tés clara, la cual estaba dormida en esos momentos. La pequeña tenía dos coletas las cuales eran adornadas por unas rosas de color rosa, llevaba puesto un vestido color lila de manga larga con un lazo adornado con una rosa en su hombro izquierdo e igual tenía una cinta a la altura de su cintura que terminaba en un lazo por la parte trasera, llevaba puestas unas medias color blancas.

En eso la pequeña se movió ligeramente para acomodarse mejor, provocando que el joven dejara su lectura para mirarla a ver y sonreír. Esos momentos de tranquilidad en la casa eran los mejores a la perspectiva de Kyoya, el cual dejo su libro a un lado, mientras que acariciaba suavemente el cabello de la pequeña mientras se sumergía en sus pensamientos.

Ya habían pasado 11 años desde que su vida había cambiado para mejor, era verdad que a veces extrañaba la simpleza de su rutina cuando aún tenía 5 años y vivía con sus abuelos carnívoros, pero debía admitir que desde que llego el omnívoro y tanto su madre como él se mudaron a Italia, las cosas cambiaron para bien.

Aun recordaba con claridad cuál fue el primer cambio de su vida al llegar a Italia: se convertiría en hermano mayor… A los 3 meses de haberse instalado en su nuevo hogar, noto que a veces su mamá se ponía mal: vomitaba, estaba muy cansada o tenía algo de fiebre, por lo que el omnívoro la llevo al hospital para que la revisara un médico, cuando ellos regresaron se extrañó de la actitud que tenía el rubio ya que se veía muy feliz… algo que le enojo ya que su mamá estaba enferma y a él parecía alegrarle eso… por lo que ya estaba listo para disciplinarlo… pero en ello su mamá lo abrazo para sentarlo en su regazo y decir que debían darle una noticia importante… por un momento se preocupó, ya que hasta el rubio se sentó junto a ellos, ahí le dijeron que pronto tendría un hermanito… esa noticia obviamente lo sorprendió muchísimo, ya que jamás pensó en ser hermano mayor pero también lo hizo muy feliz ya que tendría alguien con quien entrenar.

No entendía muy bien como llegaría su hermanito pero noto que su madre le creció su estómago… ella le explico que ahí estaba su hermanito y a veces él ponía su mano para tocarlo o pegaba su cabeza para poder escucharlo moverse. A 3 meses antes de la llegada de su hermanito, el omnívoro le prohibió a su madre ir a trabajar, por lo que ahora ella estaba en casa todo el día… la verdad eso le agradó mucho, ya que tenía a su mamá para él solito.

Cuando faltaban una semana para que llegara su hermanito: sus abuelos llegaron de visita con el pretexto de ayudarles e igual para conocer al nuevo integrante de la familia. El gran día llego por lo que todos fueron al hospital, donde él se quedó en la sala de espera con sus 3 abuelos, mientras que sus padres entraron a otra habitación, al principio se asustó porque escucho algunos gritos provenientes de su mamá, pero después de eso empezó a escuchar el llanto de un bebe. Pasaron unos minutos y el medico les dijo que ya podían pasar.

Con todo la curiosidad que tenía, Kyoya fue el primero en correr hasta la cama donde estaba su mamá, ahí Giotto lo levanto para que se subiera a la cama donde ahí lo conoció por primera vez… se encontraba entre los brazos de su mamá cubierto por una sabana de color naranja pálido. Tsuna al notar su expresión de curiosidad lo invito a acercarse mientras movía las sabanas y revelaba a un pequeño castaño con sus cabellos alborotados y de tés clara, el cual estaba durmiendo en esos momentos.

- Mira Kyoya, es tu nuevo hermanito: Ieyatsu – hablo Tsuna sonriendo al notar la cara de sorpresa del pequeño pelinegro.

- Hmm… - contesto sin apartar la mirada del pequeño el cual estaba moviéndose y abriendo sus ojos, dejando ver que sus ojos eran de color azul oscuro el cual inmediatamente sonrió provocando la sonrisa de su ahora hermano mayor.

- Ie-kun es la combinación de ustedes – comento alegre Luce mientras se acercaba, le daba un beso en la frente a su hija y tomaba al bebe para cargarlo.

- Felicidades, hijo – hablo Timoteo mientras le sonreía a su hijo y se acercaba a conocer a su nuevo nieto.

- Bueno Kyoya – hablo Reborn dirigiéndose al pequeño el cual estaba sentado junto a Tsuna – tendremos mucho trabajo por delante - dijo provocando que el pequeño pelinegro sonriera de lado y le diera un si silencioso.

- Mama, pásame al bebe para que Kyoya lo cargue – pidió Tsuna, ya que había notado la mirada de su pequeño.

Con cuidado se lo pasaron a Kyoya indicándole como cargarlo, al principio se sorprendió de que fuera tan pequeño pero luego sonrió mientras lo miraba bostezar y cerraba sus ojos.

Su mamá e Ieyatsu estuvieron 2 días en el hospital y luego les dieron de alta, en casa empezó a notar que algo estaba cambiando ya que ahora parecía que él bebe se estaba llevando toda la atención… era verdad que ya tenía 6 años, pero no pudo evitar sentir ese sentimiento herbívoro llamado: celos… le molestaba que el nuevo se llevara la atención de sus padres, por lo que busco ponerse distante ya que quería no quería demostrar esos sentimientos que eran nuevos para él y lo hacían sentir muy raro…

Tsuna empezó a notar el cambio en su hijo, notando que este se ponía distante en lo que se refería a su hermanito, por lo que una tarde aprovechando que él bebe está tomando su siesta, entro a la habitación del pelinegro para hablar con él. Al inicio lo sintió algo hostil, pero después de un rato de hablar este volvió a comportarse de forma normal con respecto a ella. Al hablar logro hacer que le dijera que le estaba molestando, provocando que Tsuna sonriera con ternura e igual se sintiera mal… Kyoya tenía celos que ahora pasaba más tiempo con Ieyatsu y no con él…

Ella se disculpó por ser tan descuida e igual le explico que eso se debía a que su hermanito aún era un pequeño herbívoro que aún no podía hacer nada por su cuenta, pero eso no significaba que ella había dejado de quererle o algo por el estilo… Para sorpresa de ambos, ninguno noto que Giotto los estaba escuchando e igual se unió a su plática para animar a su hijo, porque tal y como siempre le dijo: aunque él no llevara su sangre, él era su primer hijo y jamás lo ignorarían o tratarían diferente a Ieyatsu. Eso alegro a Kyoya y con ello igual empezó a ayudar a sus padres para que cuidaran al bebe con la cooperación de Hibird y Roll.

La vida ahora se puso más interesante y animada con la llegada del pequeño castaño, el cual se convirtió en el compañero de entrenamiento del mayor e igual su cómplice en algunas travesuras, ya que Ieyatsu resulto ser también un omnívoro ya que a veces tenía sus momentos tan herbívoros que avergonzaban al mismo Kyoya.

Cuando Kyoya tenía 10 años e Ieyatsu 4 años, Giotto les anuncio a sus hijos que pronto tendrían a un nuevo miembro en la familia ya que Tsuna estaba esperando un nuevo bebe. Algo que alegro a ambos hermanos ya que tendrían otra nueva víctima… perdón compañero de entrenamiento con ellos, pero fue grande su sorpresa cuando sus padres les dijeron que sería una niña. Los abuelos estaban muy contentos de saber que ahora tendrían una princesita a la cual mimar, pero Reborn animo a los chicos diciéndoles que aunque fuera una niña, ella entrenaría con ellos.

Y así llego la pequeña Hikari a sus vidas, ella resulto ser idéntica a Giotto: una pequeña rubia de cabellos alborotados, de tés clara y ojos azules. Similitud que aprovecho Reborn para burlarse diciendo que era la versión niña del rubio.

Como ahora Kyoya tenía 11 años, él era quien apoyaba a su madre a cuidar a la bebe cuando esta descansaba un poco, mientras que Ieyatsu igual la vigilaba, ya que con 5 años no podía hacer mucho pero también daba su mejor esfuerzo para cuidar a la pequeña herbívora.

Hikari resulto ser una mini-omnívora, este estatus lo gano a sus 4 años, ya que desde que aprendió a caminar siempre buscaba molestar a Ieyatsu pero cuando sabía que perdería en su contra se ponía a llorar para que su papá le fuera a rescatar y luego burlarse del castaño porque este fue regañado. Las primeras veces que pasó esta situación la pequeña rubia siempre ganaba… hasta que una tarde su travesura fue descubierta por 1 de las únicas 2 personas que podían controlarla…

- Dame a Natsu, baka-hika – le exigió un castaño enojado a la pequeña rubia… ya que ella se acercó por detrás y le tomo al pequeño "gato" que su papá le había regalado, el cual obtuvo después de hacerle un drama a su padre argumentando que él también quería una mascota ya que su hermano tenia a Hibird y Roll… y el nada, así que como respuesta: Giotto le compro un cachorro de león a su hijo… claro que después cierto rubio fue regañado y castigado por su esposa por hacer esa ridiculez… pero el "gato" se quedó en casa.

- No, es mío – se burló la pequeña, mientras apretaba en un abrazo al pobre felino, el cual ya estaba acostumbrado a ese trato y solo se quedaba quieto observando cómo se lo peleaban.

El castaño ya muy molesto decidió olvidarse de la diferencia de edades… y con todas sus fuerzas le quito a su mascota e igual la empujo, provocando que la pequeña se sorprendiera un poco por esto e igual se le escaparan algunas lágrimas porque le dolió la caía, estaba asustada ya que su hermano jamás le había atacado de esa forma.

En eso Ieyatsu reacciono a lo que hizo y miro a ver asustado a su hermanita la cual estaba llorando en silencio y seguía en el suelo mirándole, para después empezar a llorar a todo pulmón llamando a su papá. Pero esta vez no fue Giotto quien acudió en su ayuda si no que fue Tsuna, la cual desde hacía rato les estaba observando.

- Ma… mamá – lloro la pequeña, la cual estiro sus manos para que su madre la alzara y abrazara.

- Mamá… perdón… yo no… - empezó a decir Ieyatsu, con algo de miedo ya que se veía que su madre estaba enojada y su mirada lo reflejaba.

- … - Tsuna no dijo nada y solo se limitó a sentarse en el sofá para curar la herida que tenía la pequeña en su brazo izquierdo, la cual seguía llorando mientras era curada ya que la medicina ardía un poco.

Ieyatsu se quedó parado en su lugar con la mirada en el suelo, esperando su castigo… ya que el mismo lo sabía, a pesar que su hermanita fuera fastidiosa… era 5 años menor que él y sus fuerzas eran diferentes, por ello se quedó sin moverse esperando su castigo.

- Ieyatsu, ven acá – hablo Tsuna, haciendo que castaño se acercara hasta donde estaban para mirarle a los ojos con algo de miedo… - Ahora Hikari… - volvió a hablar Tsuna mirando a ver a los ojos a la pequeña – discúlpate con tu hermano – ordeno, esto sorprendió a ambos, ya que la miraron a ver sorprendidos.

- Pero… él fue quien me empujo – se defendió Hikari.

- Hikari, tu tuviste la culpa, yo te vi cuando fuiste a molestar a tu hermano – le dijo Tsuna hablándole de forma dura a la pequeña – ahora discúlpate con él.

- … - la pequeña le dolió las palabras de su madre pero sabía que eran ciertas… ella ocasiono su propia suerte, así que tragándose su orgullo miro a ver a los ojos de su hermano – perdón… Ie-nii, yo solo… sniff… sniff… yo solo quería que jugaras conmigo… - en eso rompió en llanto y esta vez su mamá la reconforto pegándola a su cuerpo y dándole suaves caricias en su espalda.

- Ieyatsu, sé que ella es traviesa… - hablo Tsuna con una voz más calmada mientras estiraba su mano indicándole a su hijo que igual se acercara para abrazarlos a ambos – pero tú tienes 9 años y ella 4… debes aprender a controlarte y no actuar por impulsivamente, pudiste a verla lastimado seriamente – le regaño.

- Perdón… - dijo mirándole a ver a los ojos y dejando escapar algunas lágrimas.

- Ya, no lloren, no pasó nada, ahora jueguen como buenos hermanos sin pelearse, entendieron – les indico Tsuna, haciendo que estos se abrazaran e hicieran las paces.

- Gao – contesto el pequeño león el cual movía su colita, reflejando su felicidad de ver a sus amos ahora reconciliados.

- Ven hasta a Natsu le gusta verlos juntos y felices – les indico, provocando que los pequeños rieran felices.

La ventaja es que después de ese percance, el castaño y la rubia ya se llevaban mejor… bueno casi, ya que ahora la pelea no era por Natsu… si no por ver quien acaparaba la atención de Kyoya… el cual ahora que tenía 15 años se le empezó a educar para heredar el corporativo Vongola.

Era verdad que algunos conocidos de Timoteo empezaron a cuestionarle por eso, ya que Kyoya no era un Vongola de sangre, pero tanto Timoteo como Giotto les contestaban de la manera más "amistosa y educada" que ese no les era de su incumbencia y si querían seguir teniendo una buena relación con ellos y con la empresa… mejor que se ahorraran sus comentarios.

Era verdad que si lo veíamos de la forma estricta… Ieyatsu era quien debía hacerse cargo de la empresa, pero Giotto se negó a hacer a un lado a Kyoya, ya que él también era su hijo. Por ello una tarde que aprovecho a escaparse de la oficina, paso por el pelinegro a la escuela y lo llevo a comer para que platicaran en privado, donde le pregunto que deseaba hacer: dirigir el corporativo de la familia o si quería hacer algo más, ya que no era secreto que su modelo a seguir del pelinegro era su tío Alaude. Por ello Giotto suponía que Kyoya buscaría entrar a trabajar en la Interpol o algo similar, pero fue grande su sorpresa cuando su hijo le dijo que si deseaba quedarse a cargo de la empresa. Por ello después de clases y a petición del rubio, Kyoya iba a la empresa para empezar a observar y aprender lo que debía hacer o acompañarlo a algunas juntas para que los socios se acostumbraran a la idea que el seria el nuevo dueño en un futuro muy cercano.

Como era normal en la vida del pelinegro, este con sus 16 años ya estaba cursando la carrera de administración de empresas, porque así lo acostumbraron sus abuelos: a siempre destacar en sus estudios. Por ello ya no pasaba tanto tiempo con sus hermanitos como antes, pero tampoco se quejaba ya que aprovechaba sus días libres para pasarlos en casa en su compañía, un ejemplo claro era ese día.

En eso sintió un ligero movimiento en su cama del lado derecho, notando que recostado junto a él estaba un castaño de diez años; el cual tenía una sudadera naranja, pantalón de mezclilla azul y calcetines blancos.

- Al fin termine mis deberes… - comento con pereza el castaño mientras se estiraba.

- Baka-Ie, eres muy ruidoso – se quejó la pequeña mientras abría sus ojos y dejaba escapar un bostezo.

- Ya te quiero ver a ti cuando entres a la escuela, dame-Hika – se burló el castaño sacándole la lengua a la pequeña.

- Herbívoros… no empiecen – les advirtió Kyoya de forma divertida, ya que las peleas entre ellos ya era comunes.

- No somos herbívoros – se quejaron en coro los dos.

- Herbívoros, herbívoros – en eso entro Hibird a la habitación para posarse en la cabeza de la pequeña.

- Moo… Hibird ya te dije que no soy herbívoro, soy Hikari – comento la pequeña haciendo un ligero puchero.

- Gao – saludo Natsu, el cual ya tenía un año de edad y se subió en la cama recostándose en la orilla.

- Oye… abajo – se quejó Kyoya mientras picaba al león con su pie, pero este lo tomo a juego y lo ignoro para luego dormirse – luego te disciplinare – comento el pelinegro.

- Disculpen la interrupción señoritos, pero quería informarles que ya llego lo que encargaron – hablo el mayordomo principal de la casa, el cual se retiró para seguir con sus deberes en la casa.

- Yupi, llego el regalo – dijo Hikari, brincando de la cama para salir primero de la habitación de su hermano rumbo a la sala.

- Oye espérame – dijo Ieyatsu, el cual también salió corriendo del lugar.

Esas actitudes le causaban gracia a Kyoya, el cual con calma se bajó de su cama y salió a paso lento hacia la sala seguido por Natsu, el cual tenía encima suyo a Hibird y a Roll. La verdad aunque lo negaran sus hermanitos ambos eran unos omnívoros pero no les gustaba esa categoría.

La sala de la mansión estaba decorada con un hermoso árbol navideño, varios adornos, las medias colgadas en la chimenea de la casa, una mesa amplia la cual estaba adornada con un hermoso florero que contenía flores de noche buena e igual había un gran banquete. Ya que ese día fue el marco del inicio todo… hoy era el aniversario de bodas de sus padres. En eso noto a sus hermanitos que estaban revisando las cajas que habían llegado: las cuales contenían los regalos que ellos le regalarían a sus padres.

Algo que los 3 compartían: era su odio por las multitudes. Por ello, cuando salían de compras era ir por lo necesario sin distraerse mucho, ya que a veces les cuestionaban sobre su edad o los trataban como niños retrasados o algo similar… Aun recordaban la vez que un sujeto de una tienda empezó a molestar a Hikari, porque ya se habia tardado en escoger algo para que le gustara para regalárselo a su mama por su cumpleaños… por lo que el vendedor la empezó a tratar mal y correrla del lugar… obvio que el pobre hombre fue disciplinado seriamente por los hermanos de ella y mandado al hospital. Por ello cuando ellos acudían de compras una persona en específico les atendía y si era posible cerraban la tienda para que los hermanos estuvieran a gusto.

- Por lo visto enviaron todo – opino Ieyatsu terminado de revisar las cajas.

- ¿Qué les compraste tú, Kyoya-nisama? – pregunto Hikari, notando que solo habían dos cajas.

- Secreto – le contesto sonriendo de lado.

En eso se escuchó que la puerta principal se abrió e igual se escuchaban las voces de ellos.

- Escóndanse – dijo Ieyatsu ocultándose detrás del sofá, seguido de Hikari y las mascotas, mientras que Kyoya apagaba las luces y se quedaba de pie junto al árbol navideño.

- Creí que nunca acabaría la junta – se escuchó quejarse a Giotto, el cual entraba a la sala y se estaba aflojando su corbata.

- Te apoyo… jamás creí que odiaría una junta – hablo Tsuna – oye… porque están apagadas las luces – comento notando la oscuridad que reinaba en la sala.

- ¿Se quemó el foco? – comento preocupado Giotto, acercándose al interruptor para prender la luz…

- ¡Sorpresa! – gritaron Ieyatsu, Hikari y los sirvientes que estaban ahí en el lugar.

- Pero que… - empezó a hablar Giotto.

- ¡Feliz aniversario! – comento Hikari acercándose a su papá mientras estiraba sus manos, señal de que pedía que la cargaran. Por lo que el rubio la alzo para luego recibir un beso en la mejilla por parte de su hija.

- Es verdad, por la presión de la junta se me olvido – comento Tsuna sorprendiéndose a sí misma de haber olvidado su propio aniversario.

- Bueno para eso nos tienen a nosotros – opino con orgullo Ieyatsu mientras se acercaba a su mamá para darle un beso.

- Ieyatsu, ya te dije que no quiero a Natsu acostado en MI sofá – se quejó Giotto al notar que el león ya se había acomodado en el sofá para dormir un rato.

- ¿Y Kyoya? – pregunto Tsuna, mirando a ver a todos lados y ahí lo noto junto al árbol mirándolos mientras sonreia, el cual al ver que su madre lo encontró se acercó a ella a paso lento para abrazarle.

- Mira mami, Hikari te compro esto – dijo la pequeña enseñándole una caja de cuero rojo con un listón blanco.

- Gracias amor – comento con ternura Tsuna mientras hacía a un lado a Natsu para que se pudiera sentar y abrir su regalo – wow que bonito esta – dijo mirando la soguilla de oro con un diamante rosa en forma de corazón que le había comprado la pequeña.

- Yo te compre esto – dijo Ieyatsu, enseñándole una gran caja envuelta con papel navideño y un moño blanco a Giotto.

- Muchas gracias, a ver veamos que es – hablo ansioso el rubio hincándose para abrir la caja ante la mirada del castaño – wow, oye es el que me faltaba – dijo alegre mirando que la caja contenía una autopista con 2 automóviles eléctricos – gracias.

- Yo igual les tengo un regalo – ahora hablo Kyoya captando la atención del resto de la familia, en eso apareció volando Hibird, el cual llevaba una canasta atada a su cuello, la cual dejo en el regazo de Tsuna.

La castaña, miro la canasta y al ver su contenido se sorprendió y sonrió mientras algunas lágrimas escapan de sus ojos, para luego parase y abrazar a su hijo y darle un beso en la mejilla. Giotto estaba curioso por el regalo, así que igual se acercó a ver que contenía la canasta… al mirar dentro también se sorprendió e igual sonrió de lado para levantarse y darle un abrazo a su hijo.

Ieyatsu y Hikari intercambiaron miradas de desconcierto, ya que no entendían por qué sus papas reaccionaron de esa forma ya que se podía ver que estaban algo nostálgicos llorando mientras abrazaban a su hermano mayor, por lo que ambos miraron con cautela dentro de la canasta pero el contenido no les sorprendió en absoluto…

Adentro de la canasta había un peluche de canario, muy similar a Hibird… y junto al muñeco de felpa había un portarretratos de madera que contenía una foto familiar de ellos y en letras doradas en el marco decía: gracias.

Tal vez los pequeños no sabían el significado… pero Tsuna y Giotto lo conocían a la perfección… hoy hace 11 años cuando ambos aceptaron el compromiso de unir sus vidas empezó un gran cambio en la vida de cierto pelinegro… cambio que este llevaba pidiendo de deseo de cumpleaños desde que tenía uso de razón… el siempre deseo una familia y el aniversario de ellos era justamente eso: el día que su deseo se hizo realidad y tuvo una persona a la cual llamar padre y junto a él… ser una familia, la cual creció… y creció con él.

Después de eso, la familia paso a disfrutar el banquete que se había hecho en su honor, para después todos sentarse en la sala a ver como Giotto e Ieyatsu armaban la autopista para jugar un rato, Hikari jugaba al caballito sobre Natsu en compañía de Roll y Hibird, mientras que Tsuna y Kyoya estaban en el sofá mirándolos a todos.

- ¿Alguna vez pensaste que las cosas terminarían así? – hablo Tsuna, mientras miraba a todos jugar.

- No… - hablo Kyoya – pero me gusta – dijo sonriendo de lado, observando como Ieyatsu se frustraba por que no entendía el instructivo y era ayudado por el rubio.

- Te soy sincera, ni yo imagine que terminaríamos así – le comento la castaña sonriendo.

- Sabes… me alegra que ese herbívoro nos alejara de su lado – hablo Kyoya de forma seria, recordando a ese herbívoro inútil que una vez lo intentó secuestrar y hacerle daño.

- Si… estoy de acuerdo contigo – hablo Tsuna de forma melancólica.

- Mañana iré a visitar al herbívoro, me sito en una cafetería para charlar – volvió a hablar el pelinegro.

- Me alegra ver que le diste una oportunidad al señor Dimitri, para que te vea un rato – opino Tsuna.

-Hmmm …. - era verdad que al principio, cuando era pequeño no entendía porque su madre lo llevaba con ese herbívoro, pero con el tiempo lo entendió… ese herbívoro era su otro abuelo y tal y como le explico su mamá, este solo quería pasar tiempo con el de vez en cuando ya qué era lo único que le quedaba.

- Mira Tsuna ya terminamos de armar la pista – les hablo Giotto alegre, enseñándoles la pista.

- Wow, les quedo genial – opino Tsuna.

- Hikari noooo…. – grito Ieyaysu, ya que la pequeña se acercó a ver y Natsu estaba pisando la pista.

- Hikari también quiere ver – dijo la pequeña algo enfadada, mientras que su padre solo reía y la tomaba en brazos para bajarla de su "caballo" y sentarla a un lado de su hermano.

- Ven Kyoya-nisama vamos a jugar – dijo Ieyatsu, mientras les mostraba los controles con los que se manipulaban a los automóviles.

- Pido el rojo – dijo Kyoya, sentándose junto al castaño para tomar el control y escuchar la explicación de cómo funcionaba.

Natsu, simplemente fue a acostarse al lado de los chicos mientras los escuchaba hablar, momento que Giotto aprovecho para levantarse y estirar un poco las piernas e igual tomar a su castaña de la cintura y pegarla a su cuerpo.

- Feliz aniversario Tsu-chan – le dijo de forma coqueta mientras que la pegaba a su cuerpo.

- Feliz aniversario Giotto – le contesto sonriéndole, mientras que sus manos rodeaban el cuello del rubio.

- Oye te digo algo… - le comento de forma divertida el rubio.

- Dime.

- Gracias por amarme – dijo sonriéndole con ternura a la castaña, provocando que esta se sonrojara levemente.

- Bueno en ese caso, gracias por darme esta hermosa familia – le contesto Tsuna, para después darle un beso, el cual fue simple pero con él se demostraban todo el amor que sentían.

Sin importar el tiempo pasado y alguno que otro problema, ellos eran felices con la compañía del otro, porque así se lo prometieron al otro: jamás dejarían que el otro se escapara de su lado, porque ambos eran unos egoístas y ahora que sabían que el contrario era su felicidad, jamás la soltarían, porque lo deseaban tener a su lado por siempre.