Nota de autora: Oops, lo siento lo siento por desaparecer otra vez! ahora si que estoy de vuelta, en este mismo momento estoy escribiendo y no pararé hasta acabar la historia. lo prometo! Espero todavía haya alguien por ahí, y espero aún mas que no me odien por haberlos abandonado por tanto tiempo.

Mi amor por esta historia y sus lectoras sigue intacto, debo decirlo.

Espero les guste.


/Semanas después/

-…entonces, a nuestro nuevo amigo le gusta cazar mujeres que físicamente no tienen nada en común, pero que si lo tienen en otros aspectos- Concluyó García luego de presentar el caso en frente del resto del equipo

-Sabemos que las cinco primeras eran profesionales destacadas y prácticamente tenían su vida solucionada: Familia perfecta, buena situación económica, se codeaban con gente de bien- agregó Morgan.

-Pero la sexta y última no concuerda mucho con el perfil, ¿por qué eligió a Sandra si no va con su victimología?- cuestionó Reid

-Quizá no se trate del mismo ignoto- comentó Emily, con una mueca de dolor mientras se sobaba la barriga, tratando de pasar inadvertida.

Pero claro que para Aaron no pasó inadvertida, la miró con preocupación y ella le sonrió levemente, haciéndole saber que estaba bien. Él asintió una vez y continuó.

-Pero en los seis casos se empleó el mismo modus operandi- habló JJ.-

-Otra diferencia que hay es que los primeros asesinatos ocurrieron días Jueves, el último un sábado ,si es el mismo SUDES se está desordenando- dijo Rossi

-O se está apresurando- agregó Hotch- partimos a Luisiana en 30 minutos- informó.

Todos asintieron y dejaron la sala de conferencia, a excepción de Emily, quien cuando iba a hacer el intento de ponerse de pie, tuvo que retractarse ante la molestia que sintió en el vientre.

-¿estás bien?- preguntó Hotch tirando sobre la mesa los papeles que tenía en la mano y acercándose a ella.

-Si- se las arregló Emily para contestar- es solo… estoy bien

-Emily no me mientas- demandó Hotch.

Pues era evidente que tenía molestias.

-Estoy bien.- repitió.- es solo que Lauren me está presionando las costillas y precisamente aquello no se siente como una caricia- dijo con un deje de diversión y dolor al mismo tiempo.

Lauren era el nombre de la bebé, lo habían elegido hace un tiempo atrás, entre ella, Hotch y Jack. Había sido prácticamente una tarde muy divertida escogiendo el nombre de la pequeña, hasta que a Jack se le ocurrió ese y ellos quedaron encantados. Lauren era perfecto, ideal para el fruto de su amor.

Hotch la miró con preocupación. ¿Cómo iba a viajar y dejarla si estaba con molestias? Si su hija nacía mientras él estaba viajando, él nunca se lo perdonaría.

-Sé lo que estás pensando, pero no. no estoy de parto, Aaron- dijo Emily para relajarlo. Al menos no por ahora, así es que ve a resolver el caso con los demás, yo me quedo aquí con Penélope y cuando vuelvas, te aseguro que seguiré siendo una bola con patas, porque la pequeña y yo queremos que estés aquí cuando sea el momento de su llegada- le habló con dulzura.

-¿Estás segura que aún no es el momento?- dijo inclinándose un poco para estar a la altura de dónde ella estaba sentada.

-Segurísima.

-¿Y estás segura de que puedes quedarte con Jack mientras no esté?

Esta vez Emily rodó los ojos. Demasiadas preguntas a veces podían con ella, pero entendía que Hotch estaba preocupado así es que se limitó a asentir.

-Si, por favor Aaron, Jack no molesta en nada, y ayuda mucho, me será muy buena compañía mientras estés en Luisiana.

Aaron asintió levemente y tomó la mano de Emily. Se acercó un poco a ella y la besó en la mejilla, ella le sonrió.

-Tardaré lo menos posible

-Lo sé-dijo ella en tono suave

-Las amo- agregó poniéndose de pie

-Y nosotras a ti- respondió guiñándole un ojo antes de que él despareciera por la puerta con sus papeles del caso.

Emily suspiró. Se venían unos días para ella sola con su barriga y Jack, quien hoy por la tarde llegaría a su casa, ya que Haley debía hacer un viaje para promocionar uno de sus trabajos y el pequeño entonces pasaría unos días en casa de Emily y Aaron, algo bueno, pues por lo menos no estaría sola, y en la oficina tampoco, porque contaba con la compañía de la dulce y colorida Penélope.

Luego de hacer todo lo que podía para ayudar en el caso desde la oficina de la UAC, Emily pasó a buscar a Jack al colegio y se fueron a casa.

-¿Tienes tarea?- preguntó cuando cerraron la puerta de entrada detrás de ellos.

-Si Emmy, ¿me ayudarás con ella? Es de matemáticas y no soy muy bueno…- pidió con un poco de timidez el niño.

-oh claro, ¡por supuesto!- respondió ella sonriéndole para hacerlo sentir bien.

Caminaron hasta el living y Jack se quitó los zapatos en un dos por tres antes de tirarse en el sofá. Emily lo miró y negó levemente con la cabeza, el niño era una copia de su padre. En los ojos, los gestos, en casi todo era igual, a excepción del color del cabello.

-¡¿Emily, cuándo va a nacer mi hermana?!- Preguntó mientras Emily se sentaba en el sofá de enfrente.

-Faltan aún tres semanas.- respondió ella sobándose la panza.

-¡Eso es muuuuuuuuuuuuuuuucho tiempo Emily! –se lamentó en un suspiro, algo que la hizo sonreír.

-Hey amigo, hemos esperado muchísimas semanas ya, no crees que tres no son nada en comparación?

Jack se encogió de hombros y frunció levemente el entrecejo, gesto que nuevamente hizo que Emily recordara a su padre.

El pequeño guardó silencio por unos segundos, con la mirada fija en el techo. Se veía pensativo, y Emily se llenó de curiosidad por saber qué estaba pasando por la cabeza del mini Hotchner.

-¿Puedo preguntarte en qué piensas tanto?

El pequeño dejó su cómoda postura en el sofá para esta vez sentarse.

-Em, ¿tú no tienes mamá?- preguntó con ojos curiosos.

A la agente aquella pregunta la tomó realmente de sorpresa, si bien no le molestaba que Jack le preguntara algo que tuviera que ver directamente con su vida fuera de su relación con Hotch, si le parecía novedoso, y a la vez le encantaba que él tuviese la intención de conocerla más allá.

Por otro lado… la dejaba pensando en su madre. Ella prefería no pensar muy seguido en eso, pues a pesar de que ya habían pasado tres años desde aquél accidente que le había quitado la vida a sus padres, aún le seguía doliendo bastante, era algo que llevaba guardado en su corazón y que muy rara vez ella accedía a pensar o compartir. Aquella noche en que había recibido esa llamada que le avisaba que sus padres habían estado involucrados en un accidente automovilístico le había destrozado el corazón, tanto, que por mucho tiempo sus sentimientos no la dejaba tranquila, pues su relación con sus padres nunca fue la mejor, pero siempre podía arreglarse… mientras estuvieran vivos. Pero ya era demasiado tarde, ellos ya no estaban y ella solo se había quedado con la culpa de no haber arreglado las cosas cuando pudo.

La vida es ingrata.

-¿Em, me escuchaste?- insistió Jack al ver que Emily no le respondía.

-Si, lo siento estaba pensando- respondió dejando de divagar en su mente.

-Te quedaste pegada como un zombie- dijo riendo el niño. Emily sonrió levemente ante las palabras de Jack antes de responder.

-Claro que tengo mamá, pero… está en el cielo, junto a mi papá- respondió de manera sutil.

-¿Los dos están en el cielo?- preguntó asombrado.

-Así es- respondió sin querer dar detalles. La idea de contarle a un niño pequeño la trágica muerte de sus padres no era algo muy apropiado, así es que sus respuestas serían cortas y precisas.

-¿Los extrañas?- preguntó queriendo saber más.

Aquello también era difícil de explicar, porque a pesar de no vivir con ellos ni tener la mejor relación filial que se podría tener, ella extrañaba saber que estaban en cualquier lugar del mundo haciendo su trabajo, o discutiendo con ella por teléfono, o cualquier cosa.

-Claro que los extraño, campeón- respondió sonriendo tristemente-

-Entonces mi hermanita no va a tener abuelos.- comentó Jack, cambiando un poco de tema.

Y aquello era cierto, pues los padres de Aaron también habían fallecido, aunque hace mucho más tiempo atrás que los de Emily.

-Al parecer no…- reflexionó un poco.

-Pero Em, ¡yo puedo prestarle los míos! –dijo con entusiasmo Jack.

La morena frunció un poco el entrecejo y lo miró confundida por un segundo, hasta que cayó en cuenta de lo que había querido decir Jack.

Él hablaba de los padres de Haley.

-¿Quieres hacer eso?

-¡Si! Porque si ella es mi hermanita, podemos compartir toda nuestra familia.- respondió con lógica.

-Si es lo que quieres… no creo que haya problema- accedió ante la loca pero tierna idea de Jack, aunque sin estar muy segura, pues los padres de Haley no tendrían nada que ver con la pequeña Lauren, lo más probable era que ni se conocieran quizá, al no ser en alguna reunión familiar en casa de Haley o algo así… pero seguía siendo poco probable.

-Voy a contarte algo, Em.- dijo Jack, poniéndose de pie para acercarse a Emily y sentarse en un espacio que quedaba libre en el sofá en que estaba ella.

-Soy toda oídos- respondió Emily.

-Hoy en la escuela, en clase de lengua, nos hicieron describir a nuestras familias- comenzó a explicar.

-¿Y cómo te fue con eso?

-Bien, mi familia fue una de las más especiales, dijo la profesora.

-¿Y eso por qué?- preguntó con un deje de curiosidad en su rostro.

-Porque soy el único de la clase que tiene dos mamás. –Dijo con naturalidad-

-¿Dos mamás?- casi susurró Emily, esperando a que Jack continuara, pues no quería dar por obvio algo que quizá no era lo que ella pensaba.

-Sí, mi mamá que me tuvo, y tú. La maestra dijo que era muy afortunado de tener a dos mujeres que me querían y se preocupaban por mí, y aparte, por tener un papá tan genial. ¡y además una hermanita en camino!

Ante aquella aclaración, se quedó sin palabras. Ya no supo que más decir. Su corazón latía a mil por hora y sus ojos de llenaron de lágrimas de felicidad.

Jack la consideraba como su madre.

Jack la quería.

-¿Por qué esas llorando Em, te duele la panza?- preguntó el niño con la misma preocupación que mostraba su padre cuando creía que Emily no estaba bien. Hombres Hotchner.

-oh, no. No. Estoy perfectamente- dijo sacudiendo su cabeza y limpiándose los ojos con la manga de su delgado chaleco. – Es solo que… estoy feliz. Estoy muy feliz porque tienes una linda familia. ¿Tú eres feliz?

-Sí, lo soy- dijo el niño muy convencido.- ¿Puedo ir por unas galletas a la cocina antes de hacer la tarea?- dijo cambiando abruptamente de tema.

-Por supuesto que puedes, campeón, empezamos con la tarea en una hora, ¿te parece bien?

-¡Si!- gritó mientras desaparecía de su vista.

En cuanto quedó sola, se acomodó un poco hacia atrás en el sofá. Ya no sabía cómo ponerse. Cada vez que creía que su barriga ya no podía crecer más, al día siguiente estaba más y más grande.

Era una locura.

Emily seguía emocionada por las palabras de Jack. Se sentía de cierta forma orgullosa, había logrado ganarse el cariño del niño y eso le hacía pensar que quizá podría llegar a ser una buena madre.

Pensó en llamar a Aaron para comentarle. Pero borró el pensamiento en cuanto pensó en que él estaba trabajando en un caso, era muy inapropiado distraerlo.

Pero precisamente en ese momento su celular sonó. Su rostro se le iluminó pensando en que quizá era Hotch, pero la esperanza se desvaneció en cuanto vio que quien llamaba era JJ. No era que no quería hablar con su amiga, claro que no, pero ella quería hablar con él justo en ese momento.

-JJ- respondió la llamada.

-No, soy yo- habló la voz de Aaron. Y nuevamente el rostro de Emily se volvió a iluminar.

-Cariño, ¿por qué me llamas del celular de JJ?- preguntó extrañada, pero no por eso menos alegre.

-Dejé el mío en el hotel y quería llamarte para saber cómo iba todo, así es que ella me lo prestó. ¿Todo bien?- habló de corrido.

-Si amor, todo bien. Jack fue a por unas galletas y va a descansar un rato antes de ponernos a hacer la tarea de matemáticas, y luego cenaremos.

-¿no te ha dado problemas?

-Oh por favor, Jack y la palabra problemas ni se conocen- dijo con obviedad, y pudo escuchar como Aaron soltó una pequeña risa.

-Los extraño mucho- habló un poco más bajo Hotch.

-Y nosotros a ti. Y tengo algo que contarte para cuando llegues a casa.

-¿Algo acerca de qué?

-Acerca de una pequeña conversación que tuve con Jack-

-¿No me puedes contar ahora?- preguntó casi como un niño de 6 años.

-No- dijo cortantemente Emily. – necesitas tu cabeza fresca y concentrada en el caso. No voy a desconcentrarte.

-Perfecto, como tú digas, guapa.

Por un instante hubo silencio, ninguno de los dos dijo nada, solo estaban allí, con el teléfono en sus oídos, pensando él uno en el otro.

Sintiéndose como dos adolescentes enamorados.

-¿Sigues ahí?- preguntó Emily.

-Sí, solo pensaba en lo mucho que te amo- dijo en su tono más cursi, ese que solo Emily conocía, y bueno, obviamente su ex esposa.

-Estás loco- dijo divertida y enamorada Emily- Oye, ¿no deberías estar trabajando? No quiero distraerte.

-Estamos en un break. Y en este preciso instante vinimos todos a cenar… me alejé un poco el grupo para llamarte.

-Ya veo…- respondió.

-¿Te has sentido bien? ¿Lauren no te ha dado malestares?

-Sigue apretándome las costillas de vez en cuando, pero es soportable. Y bueno, aparte del hecho de que ya no se ni como sentarme, todo está perfecto. Ninguna contracción ni nada por el estilo. Así es que puedes estar tranquilo.

-Eso es un alivio. Oye trajeron la cena a la mesa. Te llamaré en la noche, ¿sí?

-Si no puedes no te preocupes, yo sé cómo es el asunto, así es que si no llamas, no pasa nada amor.

-De todos modos voy a tratar. Te amo. Mucho.

-Y yo a ti, bello. Por favor cuídate.

-Lo haré. ¿Le das un beso a Jack de mi parte?

-Claro que sí.

-Gracias. Un beso mi vida.

-Uno más grande para ti.

Después de aquella despedida cargada de amor, ambos colgaron la llamada, Hotch disponiéndose a cenar, y Emily a descansar un momento antes de ocuparte de Jack.

Luego de un momento en el cual Emily estuvo medio dormida –medio, porque Lauren no quería estarse quieta y le daban unos dolores terribles cuando se movía- la agente despertó del todo cuando escucho a Jack gritar.

-¡Emily te hiciste pipí!

Luego de un momento en el cual Emily estuvo medio dormida –medio, porque Lauren no quería estarse quieta y le daban unos dolores terribles cuando se movía- la agente despertó del todo cuando escucho a Jack gritar.

-¡Emily te hiciste pipí!