Ante todo:
DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.
Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.
Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".
Los recuerdos están escritos en negrita/cursiva.
Éste capítulo está escrito desde el punto de vista de Renesmee.
- Vamos chicos, moveos. Jake, tú coge la bolsa. Edward, ve arrancando el coche. Esme, por favor, ayúdame con Renesmee. – oía la voz de mi madre en la lejanía, aunque sabía perfectamente que era ella la que me llevaba a través del jardín hacia el coche de papá, que estaba en la entrada del garaje.
Hacía cerca de media hora que había roto aguas y había empezado a sentir unos inmensos dolores. Las contracciones habían empezado.
- Chicos, moveos!! – gritó mi madre. Esme vino a ayudarla y entre las dos me llevaron al coche. Papá y Jake aun seguían en la casa. – Por el amor de dios, reaccionad!!
- Tranquila Bella, yo conduzco.
Mamá se acomodó en el asiento trasero, a mi lado, mientras que Emmet se ponía al volante. Arrancó el coche a rápidamente y nos dirigimos a toda velocidad hacia el hospital. Rosalie ya había llamado a Carlisle, y estaban preparados para mi llegada. Tía Rose, tío Jasper y tía Alice, venían en el descapotable de Rose. No había noticias ni de Jacob ni de mi padre.
- Renesmee, relájate, seguro que ya vienen en el coche de Jacob. – dijo Esme. Me estaba mirando desde el asiento del copiloto intentando calmarme con una de sus maternales sonrisas. Cuanto amaba a mi abuela.
- Pero que les ha… mierda! – mierda, los dolores otra vez. "Donde narices está la fuerza vampírica? Porque no funciona ahora y me calma el dolor?"
- Vamos Emmet! – gritó mi madre. A los pocos segundos, sentí que el coche daba un frenazo y todas las puertas se abrieron. Ya habíamos llegado.
Vi a Carlisle llegar corriendo a donde estábamos nosotros. Me tumbaron en una camilla y me llevaron hacia el interior del hospital. Allí estaban todos: Rose, Alice, Emmet, Jasper, Esme, Billy, Charlie, Sue… incluso Leah, que había venido con Mark. También estaban Alysson, Jenny, Lorena, Helena y John. Estaban toda la gente que quería y que me importaba. Todos menos mi padre y mi marido.
***
Podía oír a lo lejos dos voces hablar. Las voces de las dos personas que más había necesitado ese día. No podía verles, pero podía imaginarme sus caras.
- Son preciosos, verdad?
- Pues claro. Han salido a los padres.
- Bueno, se parecen bastante a Renesmee.
- Creo que también tienen algo de mí.
- Bueno, no son tan pálidos como el resto de la familia. Eso es algo.
- No te cachondees. La niña tiene mi nariz.
- Ya, pero tiene mis ojos.
- Y el niño los míos, y los de mi madre.
- Ya, y pesar de parecerse a ti, ha salido bastante guapo.
- Basta ya de coñas y deja de babear.
- Yo no babeo.
- Anda que no. Ponte un babero, abuelo.
- Cállate, chucho.
- Ya vale. Que os pasa? – la sensatez personificada apareció. Intenté abrir los ojos para ver la cara que ponía mi madre, pero el cansancio pudo conmigo y volví a dormirme.
***
Me desperté y me di cuenta de que era de noche. No había nadie en la habitación. Me levanté como pude de la cama y me paseé por la habitación. Había dos pequeñas cunas, pero estaban vacías. "Que está pasando? Porque hay dos cunas? Porque están vacías? Donde está todo el mundo?"
Había esperado despertar y encontrar la habitación llena de gente, pero no podía estar más equivocada.
Salí de la habitación y avancé por el pasillo desierto. Podía oír unas voces a lo lejos y avancé hacia el origen. Voces, risas, llantos de bebés. Mis bebés? Instintivamente llevé la mano hacia mi tripa. Tenía el vientre plano, como si nunca hubiera estado embarazada. Pero lo había estado y había dado a luz.
Distinguí la voz de mi Jake, coreado de unas cuantas risas. Sonreí. Al final, había ido. No me lo había imaginado. Jake había estado en mi habitación con mi padre.
- Renesmee, que haces levantada? – dijo alarmada la voz de mi tía Rosalie, a la que, en apenas un segundo, tuve a mi lado, ayudándome a mantenerme en pie, aunque no lo necesitara. – tienes que descansar.
- Me desperté y no vi a nadie.
- No nos dejan entrar a todos en la habitación. Dicen que somos demasiados. – dijo Emmet, que ya me sujetaba también.
- Pero… y mi bebé?
- Vamos, volvamos a la habitación. – ésta vez fue mi madre la que habló. Me cogió del brazo y me acompañó. Me ayudó a tumbarme en la cama y se sentó a los pies de la misma.
- Mamá?
- Que?
- Donde está mi hijo?
Abrió la boca con la intención de responderme, pero alguien nos interrumpió llamando a la puerta. Entraron dos personas. Mis dos hombres. Ambos llevaban un bulto en los brazos. Bultos que empezaron a llorar al momento.
- Qué?
- Renesmee, te presento a tus pequeños. – dijo mi padre dejando a una niña en uno de mis brazos, mientras que Jacob dejó a un niño en mi otro brazo. Pude distinguir quien era la niña porque le habían puesto un turbante con un lacito rosa. "Esto parece cosa de Alice."
- Lo es. No pudimos evitarlo. – dijo mi padre sentándose al lado de mi madre.
- No pasa nada. Está muy guapa. No ha venido Seth?
- No ha podido. Leah pudo escaquearse pero Sam detuvo a Seth. Le necesita. Ahora es su beta. – dijo Jacob con una sonrisa.
- Leah parecía muy feliz.
- Mark se mudó a Seattle hace un par de meses. Ahora pueden verse a diario.
- Me alegro mucho por ellos.
Mientras hablaba, no podía dejar de mirar a mis pequeños. Dos bebés!! Pero como? En las ecografías solo habíamos visto a uno.
- Resulta que la niña tapaba al niño. Por eso solo se veía uno. – respondió mi padre. "bueno, parece que eso lo explica todo."
- Bueno, y ya habéis pensado en como vais a llamarles? – preguntó mamá. Se la veía tan feliz… no dejaba de sonreír en todo el rato.
- Bueno, yo lo he estado pensando mucho, y se me ha ocurrido un nombre para el niño. – dijo Jacob en un susurro. Cogió al niño de mi brazo y empezó a pasearse por la habitación, sin dejar de acariciar la cara del pequeño. – He pensado que, bueno, el niño no es que se le parezca mucho, gracias a dios, pero… - Jacob hizo un breve silencio debido a la interrupción por parte de un gruñido procedente de mi padre. – creo que debería llamarse Masen.
- Masen? – papá miraba a Jacob sorprendido, mientras que a mamá se le escapó una risita.
Masen… así se apellidaba mi padre, creo, cuando él aun era humano.
- Masen me parece un nombre perfecto. – dije sin dejar de mirar a mi padre. Seguía paralizado. – Papá, estás bien? No te gusta ese nombre?
- Si, claro que me gusta.
- Bueno, pensé que en la vida del pequeño debía estar presente los antepasados de su abuelo. Sus antepasados.
- Ha sido una idea estupenda, Jake. – dijo mamá, que se había levantado y estaba abrazando a mi marido.
- Entonces creo que ya se cual nombre deberíais ponerle a la niña. – dijo mi padre saliendo de su ensimismamiento.
Se acercó a mí y cogió a la pequeña. Al igual que había echo Jacob, empezó a pasearse por la habitación.
- Además, se que a ella le gusta, porque sonríe cada vez que la llamo así – dijo sin dejar de mirar a la pequeña, que había empezado a reír, alzando una manita y tocando el rostro de mi padre. – verdad que si, Sarah?
- Como has dicho? – exclamemos mamá, Jacob y yo.
- En cuanto Billy vio al niño, dijo que se parecía mucho a ti cuando eras pequeño, y que tiene los ojos de tu madre. Evidentemente, no podemos llamar Sarah al niño, por lo que pensé que sería un bonito nombre para mi nieta.
- Edward, no se que decir. – mamá había cogido al niño de los brazos de Jacob y éste se iba acercando a mi padre.
- No hace falta que digas nada. Ya sabes lo que debes hacer.
- Eso no hace falta que me lo digas tú. Haré cualquier cosa por que mi mujer y mis hijos tengan lo que necesiten. Y se como hacerlo. Vais a darnos ya nuestro regalo de boda?
- Regalo? Que regalo? – dije levantándome de la cama. Ya estaba cansada de estar tumbada.
- Vamos Edward, dáselo.
- No, en cuanto lleguemos a casa. Que creo que será muy pronto, porque Carlisle viene en camino con el alta.
***
- Vamos, que es para hoy. – dije con impaciencia.
Iba sentada en el asiento trasero del coche, con Masen a un lado, y Sarah al otro, cada uno en sus respectivas sillitas. Los niños tenían apenas un par de días, y parecía que tuvieran un mes, mínimo. Ambos iban dormidos.
- Tranquila, no ves que ya estamos llegando? Además, que dijiste sobre conducir deprisa con los niños en el coche?
- Que no iba a pasar nunca. – dije por lo bajo, pero es que tenía ganas de ver el regalo.
Nos habíamos mudado a Canadá cuando estaba embarazada de cuatro meses. En ese tiempo no habíamos visto ni a los chicos de la manada, ni a mis amigos, ni a mi abuelo Charlie, pero todos habían venido a vernos hacía una semana. Todos, menos la manada, aunque Leah vino en su nombre.
Todos estábamos viviendo en la casa de mis abuelos, aunque Jacob y yo deseábamos irnos a vivir solos y ahora, con los bebés, aun teníamos más motivos y ganas de estar solos. No sería bueno para los niños, vivir en la habitación contigua a la de Emmet y Rosalie, dado que las paredes eran muy finas y se filtraba todo.
Estábamos llegando ya a la casa de mis abuelos, pero Jacob se desvió y continuó conduciendo unos cuantos metros mas, hacía una pequeña casita en medio del bosque.
- Uau! Y ésta casa? Quien vive aquí?
- Nosotros. – dijo Jacob bajándose del coche. Abrió la puerta trasera y cogió a Sarah en brazos, y yo hice lo propio con Masen.
- Nosotros? El regalo de mis padres es una casa?
- Y todo lo que hay dentro. – dijo sacando una llave de sus vaqueros.
Entramos en la casa y no pude pasar de la entrada. Me había quedado paralizada.
- Renesmee, estás bien?
- Más que bien. Esta casa es preciosa!!
Conseguí moverme del sitio, subimos las escaleras y fui hacia lo que parecía un dormitorio. En él había dos cunas. Dejé a Masen en una de ellas y Jacob dejó a Sarah. En la habitación había una puerta lateral, la abrí y entramos en un gran dormitorio de matrimonio. Había una gran cama, un tocador, y un armario. Me acerqué pero no me atreví a abrirlo.
- Que pasa? – preguntó Jake acercándose a mi.
- Me apuesto lo que quieras a que el armario es dos veces más grande que la habitación. – dije dejando que Jacob abriera la puerta, dejando paso a un enorme armario. Me equivoqué, no era dos veces más grande que el dormitorio, sino cuatro veces más grande.
Ahora era Jacob el que se había quedado paralizado. El armario estaba lleno de ropa, en cuatro apartados. Ropa para mí, para Jake, para Sarah y para Masen.
- Alice debe de haberse pasado éstos dos últimos días comprando ropa. Debe de ser la persona más feliz del mundo. – dije saliendo del dormitorio.
Avancé por el pasillo y encontramos dos habitaciones más. En las puertas había una nota: Para cuando los pequeños sean mayores. Eran dos dormitorios, uno para cada uno, decorados sencillamente. "Al menos les ha dado la opción de que elijan la decoración."
En el piso de abajo había una gran cocina, un enorme salón, y una habitación de invitados.
Me dejé caer sobre el sofá, en el que había un aparato parecido a un walkie talkie.
- He visto otro en el dormitorio de los bebés. Debe de ser para que los escuchemos en todo momento. – dijo Jacob sentándose a mi lado.
- De acuerdo.
- Te gusta?
- Gustar es poco. Es perfecta.
- Yo pienso lo mismo. – dijo dándome un suave beso en los labios. – creo que todo va a ir perfecto. Te tengo a ti, a los niños, que más se puede pedir?
- Bueno, algo se puede pedir. – dije empujando a Jacob hasta dejarlo tumbado en el sofá, sentándome a horcajadas sobre él.
- Te recuerdo que tenemos dos bebés en la casa. – dijo Jacob pícaramente. Siempre se quejaba, pero nunca se resistía.
- Yo no estoy haciendo nada. Solo quiero besar a mi marido, y bueno, ya me encargaré de que el orgulloso abuelo se quede con los niños para que me compenses por estos meses de sequía sexual. – dije logrando una sonrisa por parte de mi maridito.
- Tranquila, te compensaré. – dijo besándome con pasión, aunque la cosa no llegó a más. Alguien estaba llamando a la puerta.
***
- Renesmee, Jacob, vamos!! – gritó una dulce voz, a la vez que notaba que la cama se hundía bajo el peso de mi pequeña. – ya es de día, venga, en pie!!
"Como puede tener ese volumen de voz con solo tres años?"
- Sarah, no saltes en la cama. – dijo Jacob.
La cama dejó de moverse pero noté el cuerpo de mi pequeña encima de mí. No me moví, ni siquiera abrí los ojos, Sarah ya los estaba abriendo por mi.
- Renesmee, se que estás despierta.
No respondí.
- Mamá?
- Si?
- Tengo hambre.
Saqué los brazos de debajo de la sabana y abracé a Sarah, atrapándola entre mis brazos.
- No está la abuela abajo?
- Si, pero quiero desayunar con vosotros antes de que os marchéis. – dijo jugando con un mechón de mi pelo.
- Ya nos levantamos, verdad Jake? Jake? – miré de reojo a Jacob y vi que se había vuelto a dormir. – bueno, sarah, creo que papá necesita que alguien le despierte. – dije guiñándole un ojo.
Liberé a Sarah de mi abrazo, se levantó si lanzó encima de su padre, que la abrazó y empezó a hacerle cosquillas.
Me levanté de la cama y vi a Masen, que estaba en la puerta, mirándonos.
- Y tú, también tienes hambre? – dije cogiéndole en brazos.
- No, solo quería veros antes de que os marcharais.
- No creerías que íbamos a marcharnos sin despedirnos, verdad? – dije bajando las escaleras hasta la cocina, dándole un beso en la mejilla.
- No, ya lo se. Mami, no tienes porque llevarme en brazos. Peso mucho. – dijo logrando que me paralizara por la sorpresa.
- Para mí no pesas.
- Vale.
Le dejé en el suelo y corrió hacia la mesa, donde ya estaba listo el desayuno. Jacob bajó en pocos segundos con Sarah colgada a su espalda y la dejó sobre la silla. Los cuatro empezamos a desayunar, bajo la atenta mirada de mi madre, que seguía por allí.
- Cuando sale el avión?
- En un par de horas.
- Ya os habéis despedido de todos?
- Si, anoche.
- Muy bien.
Acabamos de desayunar y nos despedimos de los pequeños, que se agarraron a nuestras piernas para que no nos marcháramos. Esa imagen logró emocionarme y sentirme muy culpable, por irme de vacaciones con Jacob y nuestros amigos de Seattle, dejando en casa a mis pequeños.
Un taxi nos esperaba en la entrada de la casa. Metimos las maletas en el maletero del coche y nos marchamos rumbo al aeropuerto.
- Renesmee, piensa que solo son quince días.
- Lo se, Jake, pero no puedo evitar echarles de menos.
- Yo también los añoro. Pero hoy estarán distraídos, es el cumpleaños de Edward y ambos colaborarán la fiesta. Todo irá bien.
- Si. No se que haría sin ti. – dije besando sus labios en el momento que entrábamos en el avión.
Nos acompañaron hacia los asientos de primera clase y nos acomodamos.
- Preparada para ver la playa? – dijo Jacob abrazándome.
- Contigo a mi lado, siempre.
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C'est finí!!
Bueno chicas, estoy muy triste porque la historia ya llegó a su fin. Ya se que termina un poco… bueno, que parece que la historia esté inacabada, pero es que… bueno, os lo cuento más adelante.
Espero que os haya gustado. Gracias a todas por leerme y: eclipse of new moon, bellessie, andreiitah, ninnia depp, tini black, nessie black, sasmora, liiquanlu, niria, gameba, happybeery23, alex black cullen y mayaa black: gracias por enviarme todas vuestras ideas. He intentado incluirlas todas, todas, todas.
Bueno, que sepáis que ésta historia ya tiene continuación. Si, si, como leéis. Haber, debo advertiros que los protagonistas principales no son Jake y Ness, aunque salen bastante, obviamente. Espero que la leáis, por lo menos para dadme vuestra opinión. Y también espero que os guste. Como decía antes, la historia acaba de ésta manera porque, la continuación, empieza unas horas después de éste momento.
Ya que estoy, voy a hacerme propaganda, porque también tengo otro fic en proceso. Es un crossover de Twiligth y Harry Potter. La protagonista es Renesmee, Jacob y… bueno, otra persona que ahora no voy a decir, pero va a haber un trío amoroso. También he empezado una historia en que los protagonistas son Renesmee y Emmett. Espero que, si os pasáis por alguno de los fics, me digáis que os parecen.
De nuevo, GRACIAS.
