Capítulo 10:

10º día en la academia de la guerra.

Zed se levantó como le estaban yendo las cosas en aquella casa de locos. Nadie, ni siquiera él, se podían imaginar que acabaría encontrando pareja, pero le gustaba más que nada en el mundo. Salió de su cuarto y se puso a desayunar junto con Shen. El Maestro de las Sombras miraba curioso a su compañero de apartamento. La anterior tarde salió sin máscara al exterior, ¿raro, verdad?

-Tengo algo de curiosidad ¿por qué dejaste de ser el Ojo del Crepúsculo?-empezó Zed.

-Porque se acabó mi tiempo, eso es todo-pudo observara como incluso habiendo recuperado sus sentimientos, Shen aún podía mantener la compostura, pero tenía que intentar enfadarle.

-Creo que hay algo más en medio, a lo mejor una mujer que viste de verde y usa kamas como arma…

-No pienso decirte nada sobre eso, Zed, se lo que intentas y no va a funcionar.

-Vaya, así que piensas que me tienes bajo control.

-Demuéstrame que me estoy equivocando, además, yo no te voy preguntando qué tienes con cierta maga oscura.

-Está bien, lo tienes bajo control… solo pos ahora-se quedó mirándole con una sonrisa maléfica y observó como su compañero se desconcertaba levantando una ceja. Por primera vez, Shen había caído a una de sus provocaciones.

Por otro lado, Syndra se despertaba con el buen humor que había ido adquiriendo durante esos días y todo eso gracias a alguien al que se creía que estaba hecho de puro odio, rencor y maldad, aunque es difícil ver algo aparte de eso cuando se es lo opuesto de una manera tan extrema como son Jonia y ellos dos. Salió a por su desayuno sin encontrarse a nadie en la habitación, algo que empezaba a ser bastante normal en su apartamento. Lo que no se esperó fue ver como Riven entraba por la puerta principal. Iba algo abstraída, despeinada… en general, hecha un desastre. ¿De dónde vendría? Seguramente se dormiría por ahí, de la borrachera que se hubiera llegado a pillar.

-Vaya horas de llegar de fiesta. Debes de haber ido muy borracha para no haber podido siquiera llegar aquí.

-¿Eh? Sí… muy borracha…-¿había dicho "algo abstraída"? más bien totalmente ausente.

-No pareces estar de resaca aún así.

-Ya… yo me… me voy a meter en la cama un rato…

Observó como Riven se metía de vuelta en su habitación. Sin preocuparse, Syndra acabó de desayunar, tampoco es como si le importara lo que hiciera su compañera durante sus juergas.

De vuelta en el jardín Zed y Syndra continuaban con su pequeña rutina que habían adquirido esos días. Pasaban la mañana hablando uno con el otro sin importarles lo más mínimo lo que pudiera pasar con otros campeones. Todo era perfecto entre ellos dos. Aunque eso de que no hicieran caso a otros campeones no era totalmente cierto, todos tenían sus diferencias. Mientras buscaba a Zed, Syndra chocó con Irelia y Karma, y como era de esperar, la guerrera no optó en ningún momento por una diplomacia pacífica.

-Mira por dónde vas, bruja-espetó Irelia.

-Con que bruja…-Syndra no pudo evitar que le abordaran los recuerdos de cómo todo el mundo la trató-cuéntame la historia de cómo te resucitaron, es tan patético que tuvieran que atarte a un objeto-Irelia se giró.

-Este objeto son las cuchillas de mi difunto padre y yo al menos defendí mi patria en vez de darle la espalda.

-De la misma manera que tu patria me dio la espalda a mí, además tu padre no recibió más que una deshonrosa muerte, una enfermedad incurable, ¡ja!

-¡Al menos yo tuve un padre!

-Tú…-ese último comentario consiguió sacar a Syndra de sus casillas-¡tú eres una inútil, ni siquiera conseguiste mantener el Placidium a salvo, los destrozos que hicieron, me rio yo de tu última voluntad!

-¡Yo me preocupo de los míos, a lo mejor el Placidium resultó algo perjudicado, pero yo no soy ningún tipo de peligro inminente para el público, además…!-fue interrumpida por un tirón de Karma mientras una sombre se levantaba entre las dos rivales.

Zed hizo aparición en un abrir y cerrar de ojos justo donde la sombra se levantó. Miró a su alrededor, observando a Syndra totalmente sumergida en la ira, observando su rostro, viendo como apretaba los dientes y los ojos se le pusieron ligeramente llorosos. Seguidamente se quedó observando a Irelia con los brazos cruzados. La ira se podía notar en sus ojos mirando a la general.

-Creo que le debes una disculpa a alguien.

-Cierra la bocaza, cerdo traidor.

-Irelia, déjalo estar y vámonos, que esto no va a acabar bien.

-Me parece que mi compañera no te ha hecho nada, todo Jonia sabe el humor que te gastas y que saltas a la primera de turno, estoy bastante seguro que esta trifulca la has empezado tú y si no te disculpas ahora mismo, el castigo que reciba tu adorada patria podría ser peor del que ya es.

-Antes me corto las venas, sois una vergüenza para toda la nación, pedazos de escoria.

-Atente a las consecuencias, general.

-Vamonos, Irelia-Karma se llevó a su compañera un poco a rastras mientras el ninja y la general se mantenían la mirada.

Cuando ambos perdieron la visión del otro, Zed se giró cara a Syndra, quien permanecía cabizbaja, apretando tanto los puños como los dientes. Zed la estiró del brazo y se la llevó al exterior.

-¿A dónde vamos?-preguntó Syndra sin levantar la cabeza, ni siquiera levitaba.

-Tú espera, quiero asegurarme de que no hay nadie más-al final llegaron al lago, Zed le quitó la corona a Syndra y luego él se quitó la máscara. Le levantó la cara poniéndole la mano en la barbilla y empezó a limpiarle los ojos con la otra-desahógate.

-Es la mayor idiota que he visto en mi vida…

-Creo que tienes más cosas que decir.

-Es por culpa de gente como ella que yo estoy así, ellos mismos se buscaron mi enemistad y ellos la sufrirán, pandilla de hipócritas sabelotodo.

-¿Eso es todo?

-No…-miró un momento a Zed y empezó a darle golpes a la armadura que tenía en el pecho. El ninja en ningún momento detuvo su torbellino de puñetazos, básicamente porque no tenía tanta fuerza como para que se hiciera notar. En cuanto acabó, la maga se quedó con la frente apoyada en la armadura.

-¿Te has cansado? A mí me parece que sí.

-Gracias por salir a defenderme…-suspiró-aunque tenía la situación bajo control.

-Eso no lo dudo.

-Te quiero-empezó a abrazarle lentamente.

-Yo también te quiero, Syndra.

Ella empezó a sonreír ligeramente y le enseñó la sonrisa a Zed. Este no pudo evitar sonreír junto a ella y después de un largo beso, ambos volvieron a la academia.

Durante la tarde, la maga volvió al lago, donde se encontró con Ahri. Se sentó a su lado, no le importaba que estuviera ahí, es una de las pocas personas con las que puede hablar, así que decidió aprovechar la oportunidad.

-Buenas tardes.

-Hola Syndra-dijo la mujer zorro animada.

-Parece que te ha gustado este sitio.

-Es tan pacífico… algo normal en un animal buscar sitios pacíficos.

-Si tú lo dices tendré que creerlo.

-Por cierto, he visto la pelea que has tenido hoy con Irelia…

-No te preocupes por eso, es algo que lleva ahí mucho tiempo, además, ahora tengo a Zed.

-Me alegro de que estés bien-se escucha el ruido de las ramas moverse.

-¿Has oído eso?

-¿El qué?

-Las ramas-mira hacia los arboles-es como si hubiera alguien por ahí.

-Seguro que solo era el viento.

-Pero solo venía de un lugar.

-Imaginaciones tuyas, bueno, ¿has hecho algo con Zed?

-No, aún no.

-Entonces es como si no estuvierais juntos, tienes que reclamarlo como tuyo y esa es la mejor manera, además a los hombres les encanta y una vez que lo prueban lo tendrás siempre de tu lado.

-No creo que me haga falta para mantenerlo a mi lado.

-Te veo muy segura.

-Ni se te ocurra intentarlo.

-Está bien.

Por otro lado, Zed meditaba en su cuarto, ver a Irelia y Syndra pelearse le hizo pensar en él y Shen. Al principio eran como hermanos e incluso después de matar a su padre, su rival aún estaba dispuesto a darle una segunda oportunidad. ¿Cómo habiéndose criado bajo los mismos ideales, Irelia y Shen, podían ser tan distintos? Sobre todo teniendo en cuenta lo que ambos exiliados hicieron a Jonia. No podía entender aquel tipo de comportamiento, pero ninguno de los dos iba a perdonar a su "hogar".

N/A: Hola! Últimamente estoy teniendo problemillas con el ordenador, si para este finde no consigo que esté reparado es posible que no pueda colgar otro capitulo y ahora mismo estoy intentando averiguar cómo funciona FanFiction en el móbil, ya me he podido meter en mi cuenta y tal, pero no consigo encontrar la manera de subir capítulos, si alguno me puede dejar un privado estaría muy agradecido (he encontrado las historias que sigo, las favoritas, los mensajes privados, como ver las reviews, ¡pero no encuentro cómo subir capítulos! super frustrante). En fin, disfrutad el capítulo y que os vaya bien, si os gusta la historia dadle a follow y las reviews siempre son bien recibidas, eso siempre y cuando seáis educados, hasta pronto ;)