Hola a todos.

Perdón por no actualizar ayer, ése era mi plan, pero he tenido mucho trabajo y no pude subirlo, pero en fin, aquí está.

Gracias por sus comentarios que me animan a escribir y continuar esta historia.

Sí, Yolo, me inspiré en la saga de Imitation Black al principio, esta parte sería el final de Flores de Sakura Danzantes y el precedente de Room #13493, en cuanto al final... falta mucho XD, esta historia será larga, pero a partir del capítulo... yo creo que entre el 28 y el 30 la historia irá tomando un rumbo que yo creé, ya que después de room 13493 no hay más partes de Imitation Black (hasta donde sé).

Tsuki, está un poquito inspirado en el juego de blue bird, pero sólo es una idea que me dieron los finales, por así decirlo, ya que no he jugado el juego, lo sé, no soy fan de FMA si no lo he jugado, pero en mi defensa sólo lo he encontrado en chino y aún no lo encuentro en inglés XD.

FMA no me pertenece.

Capitulo XXV: Alquimia gastada.

Newton dibujó un sencillo círculo de transmutación para que Ed lo activara. El rubio, con duda lo intentó hacerlo, pero no pudo activarlo. Aunque esto no fue lo que alarmó a Isaac.

Cuando la luz dejó de brillar, Ed sintió algo en su rostro bajando por su mejilla izquierda, donde estaba la cicatriz, y se preguntó por qué estaba llorando. Con su mano, quiso limpiar las lágrimas pero fue una enorme sorpresa cuando en vez de lágrimas, en sus ojos estaba un líquido rojo.

-¿Sangre? -Edward se asustó y el alquimista del átomo apareció con un pañuelo en sus manos para limpiar la cara de Ed y su mano, pero no podía ocultar su nerviosismo. Su mano temblaba y Ed pudo notarlo. -¿Por qué...?

-No lo sé. -Interrumpió Isaac cortante y asustado. -Primero debemos controlar esto y luego veremos.

Lo que brotó del ojo de Ed, no duró mucho, pero la preocupación de ambos sí era grande. Después de dos horas de analizar el líquido, Isaac se acercó a Ed arrepentido y asustado.

-Ed... perdóname.

-¿De qué hablas, Isaac?

-Lo que brotó de tu ojo no fue un accidente. Al momento que intentaste activar el círculo y no lo lograste, lo que brotó de tu ojo no fue sangre... -Newton bajó la mirada, no se sentía capaz de mirar a Ed, estaba asustado por lo que le pudo haber pasado al chico. Ed lo animó a continuar tomándolo del hombro y mirándolo con confianza. El alquimista mayor tragó con dificultad y continuó. -Fueron... ¡Fueron componentes de la piedra filosofal!

-¿Cuál piedra filosofal, Isaac?

Es cierto. Ed no sabía nada aún de la piedra en su interior. De la desesperación que sintió Isaac, se le salió decir lo de la piedra, pero ya no podía ocultarlo. Así que le dijo a Ed todo lo que ambos sabían de la piedra y el chico parecía sorprendido pero aún estaba preocupado por Newton. El hombre parecía de verdad asustado. Ed le dio confianza por medio de palabras tranquilizadoras y tomándolo de los hombros. Isaac por fin continuó con su reciente descubrimiento.

-Ed... sin esos componentes puedes morir. No podría vivir con tu muerte en mi conciencia. Eres como la familia que nunca tuve... no conocía el significado de hermano hasta que los conocí a ti y a Al, pero sobretodo a ti. Eres como un hermano para mí... y casi te mato con esta prueba. Te uso como conejillo de indias y tú nunca te quejas.

Edward lo abrazó mientras Newton lloraba. El hombre de verdad se había llevado un susto de muerte, pues la sangre en el ojo era algo que asustaba a cualquiera, y más cuando analizó el líquido y se dio cuenta que no era sangre, sino algo más vital para Ed ahora que se estaba recuperando: su piedra filosofal. Era lo único que lo mantuvo vivo de aquél derrumbe del edificio.

-Isaac, para mí, también eres como un hermano, igual que Al. No me considero un conejillo de indias, porque sé que lo haces con fines de ayudarme y no de experimentar conmigo. Y tampoco te culpes. Ninguno sabía lo que podía ocurrir si yo intentaba ejecutar alquimia. Así que deja de atormentarte.

Estas palabras tranquilizaron a Newton y correspondió el abrazo de Ed. Cuando se separaron, el alquimista mayor ya estaba más tranquilo y se sentó en una silla cercana. Ed se sentó frente a él.

-¿Le pondrías un nombre a lo que me pasó o ya lo tiene?

Preguntó el rubio en tono suave.

-No tiene. Yo lo llamaría "alquimia gastada", ya que es tu piedra que pierde sus componentes.

-¿Y no hay forma de recuperarlos?

-Quizá en comidas... aunque no estuve seguro de cuánto perdiste... por eso me asusté, es como tu sangre. Si pierdes un poco, quizá no pase nada, pero todo tiene un límite, si te pasas de ese límite... mueres. Por suerte, creo que fue poco lo que se perdió.

-Entonces no haré alquimia durante un tiempo. He vivido sin ella desde que desperté, no creo que me afecte.

Sonrió el chico de manera relajada para tranquilizar a Newton.

-Lo que me pregunto es porqué cuando recién perdiste la memoria no podías ejecutar alquimia pero no te pasaba nada...

-Quizá cuando me recupere al cien lo sepamos. Mientras no nos esforcemos de más. También debes descansar, mi condición no es grave.

Sonrió Ed de modo esperanzador. Isaac le devolvió la sonrisa y luego se levantó de su asiento para escribir algunas cosas en una hoja de papel.

-Quiero que durante un tiempo sigas esta dieta que te voy a mandar. Son cosas que debes comer, son para reponer tus fuerzas y mejorar tu salud. Quizá así repongas lo perdido, pues si tu cuerpo está sano, la piedra también.

El rubio asintió mientras esperaba a que Isaac terminada aquella lista.

Aunque Ed trataba de olvidar su alquimia y la piedra en su interior, le fue cada vez más imposible con el paso de los días. Después del trabajo se iba a la biblioteca a investigar. Como no recordaba nada de la alquimia tuvo que empezar de cero.

Claro que siguió las indicaciones de Isaac y no ejecutaba círculos de transmutación para no preocuparlo.

Llegaba tarde a casa y le contó a Al su propósito de recuperar su alquimia y sus recuerdos restantes. Esto último preocupó al chico menor.

Un día, ambos estaban cenando y Al habló con Ed seriamente.

-¿Estás seguro, hermano? ¿De verdad quieres recuperar tu alquimia?

-Mi alquimia y mis recuerdos, Al. Desde que supe de la piedra en mi interior me intriga qué es lo que la mantiene activa y no me deja realizar alquimia.

La voz de Ed era tan certera y con confianza... que cada vez se parecía más al antiguo Ed. Al no pudo más que asentir con desconfianza, el problema no era la alquimia, eran los recuerdos.

Con el paso de los meses transcurridos desde que Ed perdió la memoria, Al se dio cuenta poco a poco que el chico frente a él no era un recipiente, era su hermano. Su alma era la misma: temeraria, fuerte y perseverante. En su interior sonreía porque poco a poco recuperaba a su hermano mayor, pero no después de la transmutación en donde Ed todo el tiempo estaba estresado, sino antes, donde Ed era feliz y despreocupado.

Al día siguiente de esa conversación, ambos hermanos debían presentarse en la milicia para entregar sus reportes antes de ir a sus trabajos. Decidieron ir juntos y platicaron en el camino riéndose de algunos chistes de Al y anécdotas graciosas de sus infancias.

Cuando llegaron, Al entregó primero su reporte al coronel, pero todo rastro de risa en su rostro había desaparecido. Estaba demasiado serio y el trato era demasiado formal. Ed agradeció en silencio el poder estar con Roy en secreto, pues Al no soportaría que su querido hermano mayor y el arrogante coronel estuviesen juntos, además que no quería elegir a uno, amaba demasiado a ambos, aunque de diferente manera.

Ed entregó su reporte y "accidentalmente" rozó sus dedos con los de Roy. Para él sí fue un accidente, pero para el moreno no, lo hizo intencionalmente. Esto sonrojó un poco al rubio, pues en la milicia debían comportarse, y esa era una señal de Mustang de "nos escaparemos de nuevo muy pronto".

El gusto no le duró mucho al chico, pues la puerta fue abierta dejando entrar a Havoc y Riza con unos reportes para el coronel. Detrás de ellos, venía una mujer de cabello castaño y ojos cafés que parecía muy seria. Ni siquiera miraba a nadie, se veía muy reservada. A Ed se le hizo muy familiar, pero no recordaba dónde la había visto.

En el comedor del cuartel, Ed veía algunas fotos de los militares que le mostraba Riza, y para sorpresa de ambos, a casi todos los conocía, aunque no los hubiese visto desde que despertó con amnesia. Al ya se había ido a trabajar pero Ed se quedó porque quería hablar con Roy cuando éste se desocupara. Aquella mujer realmente lo tenía intrigado.

Pasó una hora y Roy y Ed finalmente pudieron hablar. Estaban en la oficia de éste, separados por un escritorio, pero Roy parecía muy serio, cosa rara porque estaban solos y él había sido todo menos serio cuando hubo más personas hacía un rato.

-¿Qué deseabas preguntarme?

Dijo directamente el coronel con sus manos en su barbilla.

-La mujer que vino hace un rato. Cuando te entregamos los reportes Al y yo, ¿Quién era?

Roy se levantó de su asiento y comenzó a quitarle las hojas secas a unas flores que se encontraban en un florero un poco alejado de Ed, esto hizo que le diera la espalda al rubio. También, el moreno tardó en contestar.

-No fue una de mis anteriores citas ni nada.

Esta respuesta le dio a Ed desconfianza.

-Nunca insinué que fuese tu pareja en un pasado. Se me hace familiar, pero no la puedo recordar. ¿Sabes quién es?

Roy se quedó callado unos minutos, y después dejó el florero, se acercó a Ed aún con la seriedad en su rostro. Sin previo aviso, tomó la cabeza del chico y lo beso profundamente. En un principio Ed se resistió, pero después se dejó llevar, ya que Roy sabía cómo besarlo y dejarlo sin aliento. Se sentía derretir como un helado a pleno sol cuando el moreno lo besaba.

Cuando Roy se separó, su expresión era más relajada y le regalaba a Ed una pequeña sonrisa.

-Perdón. Pensé que quizá estabas celoso de aquella mujer pero me equivoqué. No la conozco, Ed. Quizá fue contratada hace poco y la has visto en la calle. No tienes por qué preocuparte.

Ed confió en las palabras de Roy. En el tiempo que llevaban juntos y lo que recordaba de su relación, él nunca le dio motivos para hacerlo dudar, por eso le creyó.

Pasaron dos semanas en las que Ed pudo recordar que en un principio no se llevaba muy bien con el coronel que digamos, pero ambos se ayudaban uno al otro. Estos recuerdos lo confundieron un poco, pero sabía que no todo debía ser siempre miel sobre hojuelas. Quizá antes de estar con Roy ambos se caían mal, pero como dicen "Del odio al amor, hay un paso".

En esas dos semanas, Al encontró un gato y le suplicó a Ed que lo adoptaran, pero el ver al gato le trajo recuerdos a Ed de que una vez encontró un gato en medio de la lluvia y su madre no le permitió quedárselo. Eso no era un buen recuerdo para Ed, pero en el fondo agradecía recuperarlo, pues no quería desilusionar a Al de la misma manera en que se desilusionó cuando no pudo quedarse con el gato de niño, así que aceptó.

A la semana de haber adoptado al gato, Ed tomó una decisión. Haría un pequeño viaje a los lugares que había visitado antes para así, quizá recuperar un poco la memoria. Pidió dos semanas en su trabajo y Al hizo lo mismo, pues quería cuidar que Ed no fuese a ciertos lugares en donde quizá podría recordar algo desagradable.

La noche antes de la partida de ambos, Roy estaba en un bar con Armstrong, triste por la partida de Ed y preocupado a la vez.

-No se preocupe, coronel. Estoy seguro de que Edward recuperará sus recuerdos y volverá a ser el mismo de siempre. -Pero Roy no respondió. Armstrong decidió cambiar de tema, pero era algo delicado. -Coronel, en el edificio donde el joven Edward perdió la memoria, ha sido investigado por el alquimista Isaac Newton.

-¿Y?

Roy aún parecía desinteresado en la conversación.

-Descubrió un círculo hecho con tinta invisible y no sabe si Edward lo activó sin darse cuenta. Está tratando de descifrar el círculo, pues es tinta invisible y primero debe hallarlo para luego investigarlo, pero dice que no dirá nada hasta que su información sea confirmada. Pero eso, no es lo más intrigante.

-¿Qué es entonces?

Mustang aún parecía no mucho tener interés, pero volteó a ver a Armstrong esperando una respuesta.

-Encontró este dibujo. -El mayor sacó una copia del dibujo que halló Isaac entre los restos del edificio. No se podía distinguir nada porque era muy borroso. Parecían sólo manchas. -No es un círculo, pero esos manchones parecen dibujar algo como un mapa... o algo parecido.

Roy se sorprendió, pues ese dibujo él lo conocía.