Gui: ULTIMA VIÑETA! me despido de vosotros y os dejo al fin en paz, pero no por mucho tiempo, ya que tengo pensado hacer otra de estas cosas, que es lo que tiene éxito... VIñetas... Sólo se me tiene que ocurrir una buena idea, como esta. Y bueno, acojo todas las ideas que me propogáis y si alguien necesita verdaderamente otra Ceremonia, la pondré(si hay inspiración, que ultimamente, se ha ido de vacacciones a las Bermudas, con Merlin el Encantador). Gracias por los reviews (ultima vez que hago esto, ¿os lo creéis?) a Danny (espero superarme al fin, y a todas, pero no dejar las demás en mal...) a Pabaji ( en fin, Teddy, Teddy, aquí está, pero nadie se lo espera así. Oh, es una sorpresa) y a Courtney Briganti (ya puedes abandonarme, solo te queda esta.) Y bueno, como lo he prometido: Gracias a todos los que dejaron alguna vez un review, que estarán por ahí clasificados en otras viñetas. Gracias a todos los que lo han leído sin dejarse ver, pero que lo han leido. Y gracias, aunque parezca que lo he dicho ya, por interesaros a estos delirios míos. Que al final, tengo 100 reviews (bueno, 99 pero cuento con que me dejéid alguno más). No os molesto más, solo el disclaimer.
Disclaimer: Finalmente, os tengo que confesar que soy Rowling, y que como me dio pena no haber escrito mucho sobre el Sombrero Seleccionador, lo he hecho de incognito... No, ahora en serio, cuantas veces... ¿he negado ser Jotaká? 24!! (porque esta no cuenta)
Descifrar y clasificar mentes...
Un trabajo a tiempo completo, por el Sombrero Seleccionador
Hacia un año exacto que no me utilizaban. Y cuando pasa eso, debo volver a salir, tal como obligaron los cuatro grandes magos que me confeccionaron. En Hogwarts, los años se desarrollan tranquila o alborotadamente, pero siempre hay un principio de curso, en el que no falto nunca. Durante los exámenes de los distinguidos nuevos o veteranos magos, tengo el deber de inventar una nueva canción para cantarles a los asustados y atemorizados nuevos magos de once añitos.
Y el gran día, el primero del mes de setiembre, hago el trabajo que me adjudicaron mis creadores: clasificar a los niños en una de las cuatro casas. Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin. Y hoy, hace un año de la última vez que ocurrió, con lo cual, hoy vuelve a ser primero de setiembre. Hoy vuelvo a ver la luz de las velas del Gran Comedor con su techo mágico. Pero, ¿qué no es mágico en Hogwarts?
Los alumnos están sentados en sus mesas, los profesores están atentos a la Ceremonia. Todo tiene su orden milenario: los niños nuevos entran por las puertas macizas y el director les hace una presentación. Las mejores fueron siempre las del viejo Albus Dumbledore. Ahora que ha muerto, la profesora McGonagall lo ha reemplazado, pero me ha comentado que renunciará pronto a su puesto, porque está vieja y cansada. Los nuevos alumnos se colocan entonces delante de mí y yo entono la nueva canción. Es una canción de posguerra. De lo que produce el odio y la separación de los alumnos por casas. Que estar en Slytherin no significa odiar a los nacidos de muggles y estar en Gryffindor no significa ser héroe. Estar en Hufflepuff no significa ser un cero a la izquierda sin posibilidades de destacar. Estar en Ravenclaw no significa ser un marginado por tamaña sabiduría.
Los niños deben prepararse para ser elegidos. Un profesor comienza a pasar lista. El primer alumno se pone bajo mí. Un Abbott, según han dicho, una gran sabiduría, un Ravenclaw. El segundo es un Slytherin, descendiente Black, y se nota en la mente astuta y supuestamente superior. El tercero es un Gryffindor, un Brown. Piensa en ello. «Soy valiente, no me voy a asustar». Algo creído. Le siguen dos típicos Hufflepuff, todo bondad y amigos, un hijo de muggles, Custe y un Diggory. Y otro Ravenclaw. Dornin.
Son mentes simples, que tienen una sola meta. O el trabajo, o el poder, o la sabiduría, o la amistad, o la valentía, o la astucia. Los fáciles de colocar. Los que casi ni rozo. Los que no son interesantes. Pero entonces, un tal Evon, aparece. Una mente trabajadora e inteligente. Una mente valiente y astuta. Una mente interesante. ¿Dónde lo pongo? Su mente está bastante llena de miedo. Pero espera paciente a que yo elija lo que tiene que hacer. Será bueno para Ravenclaw.
Un Fabbe y dos Finter. Ravenclaw, Gryffindor, Gryffindor. Simples y sin comlicaciones. Gaunt, un apellido que hacía mucho que no escuchaba, es bondadoso y fiel, es Hufflepuff. No creo que sea de los mismos Gaunt. Gober va a Slytherin sin un roce y Hunt a Gryffindor, de la misma forma.
Un nuevo apellido, una tal Kalis, también es interesante. Ella no tiene nada claro, pero me recuerda a Harry Potter: «No en Ravenclaw, lo que sea, pero no quiero ser una empollona de nuevo». Dudaba entre Ravenclaw y Slytherin. La inteligencia o sabiduría y la astucia pueden confundirse. Por lo que va a Slytherin.
Otra mente interesante es la de un Lupin. Un metamorfomago que cambia de opinión cada segundo. Duda entre Hufflepuff y Gryffindor. «¿Cómo mamá? ¿O como papá?» piensa. Es una mente inteligente, sin duda leal, pero nada comparado con su valentía, que ha debido de ganar con una vida de tristeza. Va a Gryffindor.
Parkinson y Patil son simples y fáciles. Slytherin y Ravenclaw respectivamente, al igual que Pencime y Plotes. Royd destaca por su valentía. Y Scamander por su sabiduría. UN astuto Silver va a Slytherin, seguido por una Toch. Trembay va a Hufflepuff. Poco interés, este año, me ha tocado. Hubiese preferido mentes más complejas que descifrar. Y pensaba que ya había acabado, pero un Zens no se atrevía a subir. No le rozo. Slytherin. Y fin. Dentro de un año, un año exacto, el primero del mes de setiembre, volverán a verme por aquí. Para descifrar mentes y clasificar por casas.
FINAL absoluto por mi parte. MUchas gracias por seguirme durante estas 25 viñetas. Y os pido que si queréis una más, no dudéis en pedirlo (me repito mucho, ¿no?).
Bueno, los finales son cortos.
Gui
SdlN
