Narra Nanoha
- Tía, estaba besándote como si fuera el último beso de su vida. Si besa así, me pregunto cómo...
- Cállate, Micaiah.
- Va a acabar contigo, Nanoha - continúa Micaiah-. Mírate, anoche en el calabozo y hoy no vas a clase para ganar dinero y recuperar la moto. No cabe duda de que la tía está muy buena, pero ¿realmente merece la pena?
- Tengo que ponerme a trabajar -suelto, mientras las palabras de Micaiah resuenan en mi cabeza. Me paso toda la tarde currando debajo de un Blazer, pensando únicamente en besar una y otra vez a Fate.
Sí que merece la pena. No tengo la menor duda.
- Nanoha, Regius está aquí. Ha venido con Due -anuncia Micaiah a las seis, cuando estoy a punto de irme a casa.
Me limpio las manos en el mono de trabajo.
- ¿Dónde están?
- En mi oficina.
A medida que me acerco al despacho, me invade una sensación de terror. Abro la puerta y veo a Regius cómodamente instalada, como si estuviera en su propia casa. Due está en un rincón, una espectadora no del todo inocente.
- Micaiah, es un asunto privado.
No me he dado cuenta de que mi prima me ha seguido hasta allí, actuando como una secuaz que no necesito. Le hago un gesto para que nos deje solos. Siempre he sido leal a los Latino Blood, no hay razón para que Regius dude ahora de mi compromiso para con la banda. La presencia de Due le añade importancia a la reunión. Si solamente estuviéramos Regius y yo, no me sentiría tan tensa.
- Nanoha. -Regius se dirige a mí en cuanto Micaiah desaparece-. Está bien quedar aquí en lugar de en el almacén, ¿no te parece?
Le miro con una tímida sonrisa y cierro la puerta. Regius señala el pequeño y estropeado sofá que hay al otro extremo de la habitación.
- Siéntate -ordena, y espera a que tome asiento para añadir—: Necesito que me hagas un favor, amiga.
De nada sirve aplazar lo inevitable.
- ¿Qué tipo de favor?
-Hay que hacer un intercambio el 31 de octubre.
Aún queda un mes y medio. La noche de Halloween.
- No quiero tener nada que ver con asuntos de drogas -le digo-. Lo sabes desde el primer día.
Miro a Due, quien parece haberse puesto tensa, como el perro del pastor cuando las ovejas se alejan demasiado del rebaño. Regius se pone en pie y me apoya una mano en el hombro.
- Debes olvidar lo de tu padre. Si quieres llegar a dirigir a los Latino Blood, tendrás que involucrarte en el tráfico de drogas.
- Entonces, no cuentes conmigo.
Regius me estruja el hombro y Due da un paso adelante. Es una amenaza silenciosa.
- Ojalá fuera tan simple -confiesa Regius-. Necesito que hagas esto por mí. Y, para serte sincero, me lo debes.
Mierda. Si no me hubieran arrestado, no le debería nada a Regius.
- Sé que no me decepcionarás. Por cierto, ¿cómo está tu madre? Hace mucho que no la veo.
- Está bien -replico, preguntándome qué tiene que ver mi madre en esta conversación.
- Dile que le mando saludos, ¿lo harás?
¿Qué coño significa esto?
Regius abre la puerta, le indica a Due que le siga con un gesto y me deja sola para que piense en ello. Me vuelvo a sentar, observando la puerta cerrada, y me pregunto si seré capaz de traficar con drogas. Si quiero mantener a salvo a mi familia, no tengo otra opción... o ¿sí?
Narra Fate
- No puedo creer que hayas cortado con Yûno -dice Carim mientras se pinta las uñas sobre mi cama después de la cena-. Espero que no acabes lamentándolo, Fate. Lleváis juntos mucho tiempo. Pensaba que le querías. Le has roto el corazón, ¿sabes? Llamó a Vice llorando.
- Quiero ser feliz -le digo, sentándome a su lado-. Y con Yûno hacía tiempo que no lo era. Ha admitido que este verano me engañó con otra chica. Se acostó con ella, Carim.
- ¿Qué? No me lo puedo creer.
- Pues créetelo. Yûno y yo ya habíamos terminado cuando llegó el verano. Lo que pasa es que tardé mucho en darme cuenta de que ya no podíamos seguir con esta farsa.
- Así que has hecho progresos con Nanoha, ¿eh? Yûno cree que estás mezclando algo más que tubos de ensayo con tu compañera de laboratorio.
- No es verdad -le miento. Aunque Carim sea mi mejor amiga, ella sigue pensando que deben respetarse las divisiones sociales. Quiero decirle la verdad, pero soy incapaz de hacerlo. Al menos por el momento.
Carim cierra el esmalte de uñas y resopla:
- Fate, lo creas o no, soy tu mejor amiga. Y sé que me estás mintiendo. Admítelo.
- ¿Qué quieres que te diga?
- Quiero que por una vez me digas la verdad. Joder, Fate. Entiendo que no quieras que Ginga se entere de tus cosas porque le encanta criticar a los demás. Y también puedo entender que quieras dejar al margen al factor triple S. Pero estás hablando conmigo, tu mejor amiga. La única que está al corriente de lo de Alicia, la única que ha sido testigo de cómo tu madre pierde los papeles.
Carim coge el bolso y se lo cuelga del hombro. No quiero que se enfade conmigo, pero me gustaría hacerle entender lo importante que es todo esto.
- ¿No irás luego a contárselo a Vice? No quiero poner entre la espada y la pared, en la tesitura de tener que mentirle.
Carim hace una mueca de desprecio muy parecida a la que yo suelo hacer.
- Vete a la mierda, Fate. Gracias por hacerme sentir que mi mejor amiga no confía en mí -espeta, y antes de salir de mi habitación, se da la vuelta y añade-: ¿Sabes esas personas que tienen oído selectivo? Pues lo tuyo es confesión selectiva. Esta mañana te he visto hablar muy animadamente con Reinforce Zwei en el pasillo. Si no te conociera, diría que estabas compartiendo secretitos con ella -dice, levantando las manos-. Vale, admito que me puse celosa porque mi mejor amiga estaba compartiendo sus secretos con otra. Cuando te des cuenta de que lo único que me importa es que seas feliz, llámame.
Tiene razón. Pero lo de Nanoha es tan reciente que aún me siento vulnerable. Reinforce es la única que sabe lo que hay entre nosotros, por eso recurrí a ella.
- Carim, eres mi mejor amiga y lo sabes -le digo con la esperanza de convencerla de mi sinceridad. Puede que tengamos un problema de confianza, pero eso no significa que no siga siendo mi mejor amiga.
- Pues entonces empieza a comportarte como tal -dice antes de marcharse.
Me seco la gota de sudor que desciende lentamente por mi ceja mientras me dirijo en coche a recoger a Nanoha para acompañarla a la boda. He elegido para la ocasión un vestido de tirantes ajustado y de color crema. Como mis padres estarán en casa cuando regrese, he cogido una muda y la he guardado en la bolsa de deporte. Mi madre se encontrará con la Fate de siempre cuando llegue a casa: la hija perfecta. ¿Qué importa que tenga que representar un papel? Mientras ella sea feliz. Carim tiene razón, soy selectiva con ciertas cosas.
Doblo la esquina y me dirijo hacia la entrada del taller. Cuando diviso a Nanoha junto a su moto, me da un vuelco el corazón. Ay, madre. En menudo lío estoy metida.
No lleva puesta la gorra. Su melena cobriza amarrada en una cola de lado, Unos pantalones negros y una camisa de seda negra sustituyen sus habituales vaqueros y blusa. Tiene el aspecto de una chicana joven y temeraria. No puedo evitar esbozar una sonrisa cuando aparco a su lado.
- Nena, parece que ocultas un secreto.
Pues sí, pienso mientras salgo del coche. A ti.
- Vaya. Estás... preciosa.
Doy una vuelta sobre mí misma.
- ¿Qué te parece el vestido?
- Ven aquí -ordena, atrayéndome hacia ella-. Ya no quiero ir a la boda. Prefiero tenerte para mí sola.
- De ninguna manera -contesto, recorriéndole la línea de la mandíbula con un dedo.
- Muy graciosa.
Me encanta esta Nanoha juguetona. Consigue que me olvide todos sus demonios.
- He venido para asistir a una boda chicana, y eso es lo que voy a hacer -le explico.
- Vaya, y yo que pensaba que venías para estar conmigo.
- Tienes mucho amor propio, Takamachi.
- No es lo único que tengo.
Me arrincona contra el coche. Siento su cálida respiración sobre mi cuello, más caliente que el sol de mediodía. Cierro los ojos y espero el contacto de sus labios, pero en lugar de eso, oigo su voz.
- Dame las llaves -exige, alargando las manos y arrebatándomelas.
- ¿No irás a lanzarlas a los arbustos, verdad?
- No me tientes.
Nanoha abre la puerta del coche y se instala en el asiento del conductor.
- ¿No vas a invitarme a entrar? -pregunto, confusa.
- No. Voy a aparcar tu coche dentro del taller para que no te lo roben. Esto es una cita oficial. Yo conduzco.
- ¿No creerás que voy a ir en esa cosa? -le pregunto, señalando la moto.
Nanoha enarca las cejas un segundo.
- ¿Por qué no? ¿Raising Heart no es lo suficientemente bueno para ti?
- ¿Raising Heart? ¿Llamas Raising Heart a tu moto?
- En honor a una amiga de mi padre. Ayudó a mis padres a emigrar desde México.
- Me gusta Raising Heart. Pero no quiero montarme en ella con este vestido tan corto. A no ser que quieras que todo el que venga por detrás me vea las bragas.
Se frota la barbilla, reflexiva.
- Pues le alegrarías la vista a más de uno.
Me cruzo de brazos.
- Estoy de coña. Vamos en el coche de mi prima.
Nos acercamos a un Camry que hay aparcado al otro lado de la calle.
Después de conducir durante unos minutos, Nanoha saca un cigarro de un paquete que hay sobre el salpicadero. El chasquido del mechero me provoca náuseas.
- ¿Qué? -pregunta, con el cigarrillo encendido colgándole de los labios.
Puede fumar si quiere. Puede que esta sea una cita oficial, pero no soy su novia oficial ni nada de eso.
- Nada -respondo, negando con la cabeza.
La oigo exhalar y el humo del tabaco me molesta más que el fuerte perfume de mi madre. Bajo la ventanilla mientras intento contener la tos. Cuando nos detenemos en un semáforo, me mira y dice:
- Si te molesta que fume, dímelo.
- Vale, me molesta que fumes -confieso.
- ¿Y por qué no lo has dicho antes? -responde, apagando el cigarrillo en el cenicero del coche.
- No puedo creer que te guste fumar -digo cuando reemprende la marcha.
- Me relaja.
- ¿Te pongo nerviosa?
Su mirada me recorre lentamente. Los ojos, el pecho, los muslos.
- Con ese vestido, no te lo puedes ni imaginar...
Oh, Por Dios Nanoha me mata con esa mirada, es como si me quisiera comer, y no es en sentido literal pero parece…
CONTINUARA…
Bueno aquí está la actualización, perdón por la tardanza y espero que disfruten el capitulo. :D
