Les dejo un capítulo de lo más movidito, por fin empezaremos a ver la verdadera naturaleza de Lucas y a comprender algunas cosas más. Espero que les guste. :)

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Draco y Snape llegaron al final del corredor, pero allí no había nadie. Se apresuraron en llegar al despacho del profesor de estudios muggles, pero allí tampoco había nadie, tan solo se encontraron con un ligero olor a pólvora que indicaba que la chimenea había sido recientemente usada para viajar por la red de polvos Flu. Así que Snape decidió que era hora de pedir ayuda. Fueron al despacho de la directora, donde le pidieron que mandara una nota por la red Flu a los Potter. Una vez que estuvieron los cinco (Harry, Ginny, Minerva, Dracoy Severus), estos últimos hicieron un resumen de lo que había pasado.

- ...entonces, tras escuchar la llamada y hablar con mi padre, Severus y yo se lo contamos a Hermione. Entonces ella mencionó el nombre de un niño, Max Hellowe, y yo fui a mi casa a comprobar unos papeles. Max es hijo de alguien que ayudó a dar caza a muchos mortífagos. Pensé que quizás no era a Hermione a quién buscaba, sino al niño, así que volví cuanto antes y escuché su grito en el pasillo. Y hemos ido al despacho de Higgins, pero se acababa de ir por la red Flu. - Contaba Draco.

- He preguntado a los prefectos mientras volvíamos, y nadie sabe nada de Max tampoco. Creemos que los tienen a los dos. - Dijo Snape.

- Creo que lo mejor será que nos dividamos y los busquemos en los sitios donde es más probable que Max los llevase. Si alguien encuentra donde está Hermione, que lance un patronus. - Propuso Harry.

-Esto... yo no sé lanzar uno. - Draco se sintió un poco azorado.

- Tienes que pensar en el recuerdo más alegre que tengas mientras dices: "¡Expecto patronum!" - Le dijo Ginny.

-Yo iré a su casa. Minerva, en el expediente tienes la dirección, ¿verdad? - Preguntó Snape.

- Sí, me suena que estaba por aquí. - Dijo ella mientras buscaba y le tendía un papel. - Ahí la tienes. Yo me quedaré en el castillo vigilando por si vuelve. Bloquearé todas las redes Flu, de manera que si alguien quiere entrar al castillo tendrá que pasar por mi despacho.

- Ginny y yo iremos al Ministerio. Nos conocen allí, no creo que tengamos problema en husmear un poco. Y como su padre es un alto cargo, quizás esté escondido en alguno de los despachos. - Harry se dirigió junto con su esposa a la chimenea.

- Está bien. Yo iré a casa de Hermione, en Londres. -Dijo Draco. - Si ella ha conseguido huir, seguramente esté allí.

Así, cada uno salió en una dirección por la chimenea de la directora McGonagall. Ella se quedó en el colegio y se dispuso a cerrar una por una las chimeneas y las vías de entrada. También avisó a todos los profesores y prefectos por si veían a Lucas, a Max o Hermione para que la avisasen.

Mientras, en el Ministerio, Harry explicaba a los guardias que estaba allí porque se había olvidado unos papeles en su oficina, y su mujer iba con él para ayudarle y que tardase menos en encontrarlos. Subieron por el ascensor, pero cuando llegaron a la zona que comprendían el despacho y las salas de trabajo de Lucas Joe Higgins, las encontraron vacías. Aun así, quisieron mirar por si encontraban algo de interés. La puesta tenía un encantamiento muy complejo, pero no resultó difícil de abrir para Harry. Así que entraron y se pusieron a husmear entre los documentos, los cajones y los compartimentos secretos que Ginny encontró. Habían pasado un rato buscando cuando encontraron un papel muy interesante. Era la lista de ex-mortífagos que habían traicionado a los suyos y gente que habían pasado información al ministerio durante la guerra mágica, entre los que se hallaban Marcus Hellowe (el que supondrían que era el padre de Max) o Augustus Zach Scrovinder, el padre de la profesora de estudios muggles. Este último estaba tachado, como si ya no formase parte de esa lista o, según pensó Harry, porque ya había pagado su deuda viendo a su hija apunto de morir. Estaban empezando a pensar que todo era demasiado sospechoso cuando vieron un patronus de una cierva esperándoles en la puerta.

-¡Snape! – Dijo Harry. Y ambos fueron del Ministerio a su casa (para no dejar pistas por la red Flu) y desde allí a la casa de Lucas. Pero tenían que salir por el mismo sitio por el que habían venido o los guardias sospecharían. Así que rápidamente recogieron el despacho del padre de Lucas, bajaron al hall y se despidieron de los guardias.

Severus había llegado a la casa de Lucas Higgins, pero enseguida se había dado cuenta de que hacía semanas que allí no había estado nadie. Era una casa moderna, típica de alguien de su edad, muy normalita. No demasiado grande, no demasiado bonita, no demasiado ordenada. Sobre una mesa en la cocina se encontró varias botellas de hidromiel, veneno y algunos ingredientes que Severus reconoció. No se habría pasado todos estos años siendo profesor de pociones sino pudiese reconocer los ingredientes necesarios para una poción de confianza. Así que eso era lo que seguramente había usado con Hermione, y a saber si no también con el pequeño Max y con la directora. Y por las botellas de veneno y el hidromiel, estaba claro que también había sido él quien había envenenado a la profesora Jane Scrovinder. Lo que escapaba de su comprensión era lo fácil que había sido todo. Llegar a su casa y encontrarselo todo tan bien dispuesto, tan bien colocado para que el lo viese... estaba claro que el muchacho no tenía muchas luces si pensaba que nunca lo descubrirían. ¿Pero si no era lo suficientemente inteligente para eliminar todas las pruebas del crimen, como es que había planeado uno? Estaba claro que el chico había tenido ayuda... Estaba terminando de examinar el veneno cuando vio un patronus de una cierva. Se quedó atónito pensando que era un sueño. Por poco no se desmaya.

-¡Lily! - pensó. - Pero no puede ser. Lleva casi 20 años muerta. La única persona que conozco con ese patronus soy yo, porque cambió por mi amor por Lily... ¡Hermione! - exclamó en voz alta. - es ella, lo ha cambiado por mí.

Severus no supo que hacer. No sabía lo que le quería decir el patronus, dónde estaba Hermione. Pensó que era poco probable que estuviese con Harry o Ginny, porque ellos habrían mandado sus patronus, al igual que Minerva. Sólo le quedaba la opción de que ella estuviese refugiada en algún sitio, o bien de que Draco la hubiese ayudado pero no pudiese mandar un patronus. Decidió decantarse por esta última opción, más que nada porque no se le ocurría otro sitio donde ella pudiese estar, y no perdía nada por intentarlo.

Draco Malfoy entró en la casa de Hermione. Al principio parecía vacía. Todo estaba cerrado, apagado y oscuro, pero según subía silenciosamente las escaleras pudo oír unos llantos. También escuchó una voz hombre: "Vaya, Hermione... parece que uno de tus amigos ha venido a hacernos una visita". Draco iba a ser descubierto, tenía que avisar a los demás.

-¡Expecto patronum! - susurró. Pero solo salió un hilito azul de su varita. - ¡Joder! Expecto patronum. - Nada. No era capaz. - ¡Joder, joder, joder! ¿Y ahora qué?

-Draco Malfoy, ¿quieres dejar de intentar lanzar patronus y subir? - Se oyó la voz de Lucas desde la que había sido la habitación de Hermione. Pero no terminaba de ser la voz de Lucas. Esta tenía un tono amargo, desquiciado, que nunca le había oído antes.

Draco subió, y abrió la puerta. Se encontró con Max tumbado en el suelo. Parecía que respiraba y eso tranquilizo un poco a Draco. En la otra esquina de la habitación, pegada contra la pared se hallaba Hermione, al borde del colapso de tanto llorar. Su varita estaba encima de la mesa, y Draco se preguntó por qué no la cogía, puesto que Lucas, que se hallaba en el medio de la habitación, ahora le daba la espalda para mirarle a él.

- No va a coger su varita. Sabe que podría pararla antes de que lo hiciese. - Draco se quedó asombrado, parecía que podía leerle el pensamiento. Intentó subir sus barreras mentales, pero la intrusión era muy fuerte. - No intentes resistirte Malfoy, puedo leerte el pensamiento. Aunque lo que realmente me ha alertado de tu presencia aquí es ese olor... ¿Cómo permites que un hombre tan elegante como tú huela tanto a tabaco? - Lucas se iba acercando a Draco, hasta que estuvieron frente a frente, tan cerca que el rubio pudo sentir el aliento de Higgins cuando este le habló:

- Tienes un problema muy serio, Draco Malfoy. Ahora mismo estas sólo, no puedes salvar a tu amiga. No puedes hacer nada por ella, ni por el crío. Pero puedes salvar tu vida. Únete a mí, destruyamos a todos los traidores. Tú ya traicionaste al Señor Oscuro en una ocasión, pero veo potencial en ti. Eres de esas personas que traicionarían hasta a su madre por poder. Traciónala a ella, traiciona a Hermione, únete a mí...

Estas palabras enfurecieron a Draco. Tanto, que por un momento no fue consciente de sus actos, no pensó. Y quizás por eso Lucas Higgins no pudo prever el puñetazo que aterrizó sobre su mandíbula y le hizo tambalearse hasta caer al suelo desconcertado. Esos segundos fueron aprovechados por Hermione, que corrió hacia su varita y lanzó un patronum con forma de cierva. Draco la miró desconcertado.

- Coge a Max. Corre.

- No te pienso dejar sola, Hermione.

- Severus vendrá. - Lucas empezaba a despertarse. Si los alcanzaba ninguno de los tres tendría ninguna oportunidad. Draco la miró horrorizado, pero se acercó a Max y lo cogió en brazos. Como había supuesto, el niño estaba inconsciente. - ¡Corre Draco, corre!

- Lo siento – Murmuró mientras salía disparado escaleras abajo, Oyó que Lucas se levató y salió corriendo detrás de él, pero por suerte alcanzó la chimenea antes de que él terminase de bajar las escaleras.

- Corre Draco, por favor, date prisa. - Murmuró Hermione antes de caer en un estado de semi-inconsciencia.

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Menudo pieza este Lucas, ¿eh? Y pobre Hermione, tiene que sacrificarse por Max. Ella manda a Draco que se vaya por una razón (que descubriremos más adelante) y es por esa razón por la que no quiere que se quede y puedan luchar los dos. Además, le pide a él que se vaya porque ella no tiene fuerzas para correr en ese momento y sabe que no podrá cargar con Max y llegar hasta la chimenea antes de que Lucas les alcance.