Año 3: Avanza y Defensa
La mazmorra estaba equipada con los ingredientes necesarios para los grados a los que enseña, Severus Snape caminaba agitando dramáticamente su túnica en una última inspección de rutina a los estantes acomodados en el fondo de la habitación lleno de ingredientes que estaría facilitando a sus estudiantes para la labor de este inicio de ciclo.
Sus ojos profundos e intimidadores miraban cada frasco con una concentración aterradora, viendo etiquetas y caducidad… agitando su varita cuando sus estándares no eran llenados por los inocentes productos con cada paso resonando en la soledad de la cueva oscura que llama salón.
Murmurando para sí mismo en la voz profunda, ignorando abiertamente los rayos de sol que tienen la indecencia de hacerse espacio entre las ventanas pañosas siguió en su diligente trabajo.
El pedía ingredientes entre los útiles escolares al inicio de año pero tenía la obligación de proveer aquellos que eran peligrosos para pasear en ese estuche estándar que normalmente los estudiantes solicitan en el callejón diagon.
Cuando elimino otro de los frascos, el austero e intimidante profesor de pociones con mala fama entre las otras casas… podía ser el terror nocturno de cualquier niño, pero sabía lo delicado que era que mocosos inquietos trajeran materiales afables como si fueran un frasco de tinta en la mochila.
Una cosa era forúnculos, perdida de cejas o extraño sarpullido provocado por la estupidez infantil y otra muy distinta que pudieran volar medio salón en una distracción.
Snape era responsable de los niños y aunque no lo pareciera (con sus comentarios mordaces y su especial humor negro que hace llorar a los primeros años) tenía un alto estándar de métodos de seguridad secundarios entorno al calabozo.
Todo lo tenía ligeramente controlado (excepto que algunos estudiantes aun lo sorprenden con su estupidez).
Suspiro satisfecho al levantarse en su altura con su nariz ganchuda en lo alto -perfecto- dijo a la nada para volver por su camino en dirección a su tétrico escritorio en el que se recargo, cruzo sus brazos e hizo el gesto más amargo que era su patrón en personalidad antes de abrir la puerta en un agitar de varita.
Los discursos de los críos al otro lado en efecto se detuvieron, Severus se abstuvo de levantar un poco su labio orgulloso del terror que podía detectar en los pobres e inocentes niños como si los fuera a hechizar por cualquier error (algo que tenía prohibido, no porque no pudiera).
Inspecciono la clase reconociendo a todas las figuras de importancia entre las túnicas oscuras de esmeralda o rojo sentándose en los lugares que comúnmente tomaban… el lado de las serpientes siempre educados que Snape sabia muchos eran falsos… luego los temerosos leones que saben que cualquier paso en falso obtendrían una detención injustificada.
En contra de todo pronóstico y los estándares establecidos de rivalidad infantil respaldado por años históricos… la clase de tercer año, Gryffindor/Slytherin era la mejor portada y para su desgracia… aun la sombra de ese antiguo rival se comportaba de excelente manera que cualquier comentario sarcástico dejo de existir injustificado desde el segundo año (aunque aún hace el deporte de vez en cuando).
Medito que esto en gran parte era culpa de la mirada penetrante de la sobrina del director que lo hacía sentir estúpido por ser vengativo e infantil contra los leones y luego esa desaprobación que Alphard le dedico ese primer año aun le amargaba el corazón (aceptaba que tenía una cierta debilidad por esos amables ojos).
Que decir que estos dos parecían respaldar con tutorías a los que señalo en primer año como tontos sin sentido… Potter, Weasley y algún otro gryffindor tenían la suerte de tener a Dumbledore mientras Longbottom con sus peligrosos descuidos tenía la gracia de Black junto con la sabelotodo Granger.
La vida era injusta para el amargado Severus que seguro en otro universo se hubiera salido con la suya de seguir en sus años de tiranía e intimidación sin excepciones.
Este cambio de actitud poco a poco era conocido entre el resto de los años en Hogwarts, algunos mayores tenían la audacia de acusarlo como alguien que favorece a la generación de Potter ¡pero no lo podían culpar! Aun como docente de años de endurecimiento… era difícil lidiar con las miradas acusadoras de las dos estrellas de esa generación.
Esa picazón de estar bajo escrutinio de sabios era indudablemente molesto y muy persuasivo.
Ignorando toda su reflexión o cambio de corazón, comenzó con la clase de manera dramática.
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El Estudio de Runas antiguas como curso electivo tenía una estadística de elección promedio, superior a Aritmancia o estudios muggles sin embargo estaba orgulloso de ver tanta gente entre esta nueva generación de tercero.
Bathsheda Babbling era una bruja de mediana edad con los rasgos estándares británicos solo que su cabello oscuro rizado estaba cuidado por encima de sus hombros con unos ojos calculadores en azul claro bajo anteojos de media luna… personalidad tranquila y orgullosa mirando entorno a su elegante aula adornado con pergaminos de diferentes simbologías que eran populares históricamente (el profesor Marian le ayudo).
La luz suave daba un ambiente de fácil estudio que muy amablemente le aconsejo Tsukishima en sus pocas veces que decide hablar con alguien fuera de Severus y Cross.
Se ajustó sus anteojos ocultando la emoción de ver las estrellas prodigiosas como Dumbledore, Granger y el más joven Black… sonrió de medio lado agitando su varita para que el gis cobrara vida en el pizarrón a sus espaldas, tomo el aliento e inicio la introducción obligatoria junto con advertencias para los años venideros.
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El profesor Lupin no estaba en el salón cuando llegaron los alumnos de tercer año de Slytherin y Gryffindor, ambos grupos tomaron la iniciativa de ingresar para tomar asientos diversos en los propios lados de sus casas… algunos miraban la elección algo austera de personalización aunque más de acuerdo a la clase de defensa que lo saturado que había sido el año pasado bajo el dominio de Lockhart.
Las pláticas se animaron un poco en ambos lados… Ariana daba lecciones a Weasley de mantenerse al corriente con pociones, un consejo que no era bien recibido pero con el aspecto aterrador que mostro al inicio del año… el pelirrojo estaba escuchando a regañadientes.
Harry por su parte se desvió a discutir con Seamus y Dean que estaban detrás sobre el resumen que Historia de la magia les encargo… algo aterrador pero cuyos libros de apoyo eran directamente solicitados con el profesor Marian al ser de origen muggle.
Por otra parte Hermione hablaba calmadamente con Alphard mientras Malfoy y Zabini estaban tomando un gusto de aterrorizar a Neville con cuentos de sangre puras referente a cualquier costumbre que su abuela podía haberle dicho de pequeño (este grupo en específico era observado por algunos gryffindor sospechosos y unos Slytherin traicionados).
Fue en esta calma que el profesor ingreso vagamente en su túnica desgastada y sospechosas cicatrices en su rostro que se colocó delante del grupo con una ligera sonrisa cansada… aunque un peso más saludable en comparación a como llego al inicio del año.
-Buenas tardes- saludo jovialmente -Por favor, vuelvan a poner todos sus libros en la bolsa…- aconsejo con su varita golpeando su otra palma abierta con paciencia -solo necesitara sus varitas- sonrió al ver la mirada curiosa de los acostumbrado a inicios teóricos.
De alguna forma la idea de una clase práctica en toda la regla levantaba los ánimos y expectativas… pues en su itinerario nunca contaron el fracaso de Lockhart con los duendes el año pasado en algún nivel decente de enseñanza.
-Ahora- sonrió Lupin enfocando todo el aula cayendo un tiempo ligero en su ahijado que era secreto para todos -si me siguieran- se levantó en su altura.
Desconcertados los alumnos se miraron interrogantes pero siguieron al profesor cuando este salió del aula liderando al grupo a través del pasillo desierto donde doblo en una de las esquinas topándose con Peeves el Poltergeist cuya mirada maliciosa cayó en el mayor.
-Mira que trajo la luna- saludo burlón pero se detuvo al mirar en verdad que alumnos traía consigo, Lupin arqueo la ceja esperando represalias del fantasma pero cualquier broma de mal gusto nunca llego.
El poltergeist flotando encima del piso parecía desinflarse dramáticamente, se apartó del camino como si cambiara de opinión era lo más sano para su existencia.
Lupin le extrañaba la actitud de Peeves como de cada fantasma cuyo cambio era tan visible para los que estudiaron hace tantos años en el castillo que pudieran comparar dicho patrón… pero desestimo sus sospechas al continuar por el camino.
-Había tenido la intención de guardarlo en el salón de clases para ahorrarnos los viajes…- Lupin alzo la voz conversacional a sus alumnos -Pero una cierta clase de quinto año me convenció que era mejor no tener nada delicado en mi aula- soltó un suspiro dramático, mirando por encima del hombro a Ron quien se avergonzó.
Para todos era fácil adivinar de quien era la culpa.
Se detuvo abruptamente enfrente de la puerta de madera con un letrero rustico que señalaba la habitación como territorio de los profesores, muchos niños estaban entusiasmados con ver el hábitat natural de sus tiránicos docentes.
-Por favor, adentro- agito la varita Remus apartándose del camino para darle ingreso a los niños -solo no toquen nada que este en los costados… el profesor Marian no me lo perdonaría- hizo una mueca, puede que sea nuevo pero el pelirrojo ex auror era demasiado territorial y muy contundente.
Y la manera en que lo trataba le hacía sentir como si fueran viejos compañeros… algo nostálgico.
Varios de los alumnos dudaron mirándolo con horror fascinado por el consejo, ingresando de inmediato… Lupin solo negó divertido cuando coincidió con su ahijado, para cerrar la formación y agitar su varita para empujar la puerta en su lugar.
No sabían que esperaban cuando entraron aunque se decepcionaron un poco, los estudiantes no dudaron en dar un barrido al aula de profesores y apreciar lo larga que era además de los viejos paneles o sillas dispersas que no eran de su atención… pero ver los estantes de libros históricos entre viejos cueros típicos del mundo mágico o plastificados en colores distintivo muggles hizo que muchos entendieran la amenaza velada del profesor.
Marian tendría su cabeza sin piedad si pasaba algo a esos preciosos libros.
-Esperaba que hubiera alguno de mis colegas, pero pareciera que no- dijo torpemente Lupin, había esperado aunque sea un enfrentamiento con Severus pero no sería necesario, un alivio ya tenía suficiente estrés con los gemelos Weasley y su incesante competencia con Black.
El desgastado profesor dirigió a la clase al final de la sala, donde no había nada más que un viejo armario donde asumían los maestros guardaban sus ropas de repuesto… algo que desecharon cuando comenzó a sacudirse violentamente como si guardara algo aterrador dentro.
Las niñas lanzaron un ligero grito y los niños palidecieron.
-No hay nada de qué preocuparse- aseguro el docente con una suave sonrisa -Solo hay un boggart dentro- dijo tan natural, como si guardara un simple gato mullido.
Harry había leído sobre esas criaturas, Ariana era inclemente para que fueran preparados y miro a Ron en búsqueda de confirmación… si era aterrador el rumbo que iba la clase de defensa.
-A los boggarts les gusta los espacios oscuros y cerrados- Lupin se recargo en el viejo mueble con confianza ciega -muchas de las veces armarios, brechas debajo de las camas, debajo de lavabos, en escritorios e incluso alojados en relojes- contabilizo mirando los rostros de los pálidos alumnos.
Debía decir que Remus estaba impresionado en que todos… aun los nacidos muggles… parecían saber del boggart, tenían razón el resto de los profesores… el tercer año de Slytherin o gryffindor eran demasiado cordiales ya sea entre sí o separados y muchos decían que era la influencia de los prodigios en esos años.
Se aclaró la garganta sonriendo inocente a los niños -este se mudó ayer por la tarde gracias a los gemelos Weasley- aclaro acusador - pero les aseguro que tengo el permiso del director para enseñarlo al tercer año en la práctica- recalco para cualquier Slytherin astuto que quisiera amenazar con acusarlo.
Ver algunos hijos sangre pura maldiciendo por lo bajo divirtió un poco al profesor.
Que sus sospechas sean respaldadas no cayó muy bien en Harry quien inconscientemente dio un paso más cerca de la seguridad del aura de una silenciosa Ariana (casi cualquier gryffindor a la redonda de hecho siguió su ejemplo aun con los rumores de adivinación o su aterrador temperamento, los tranquilizaba de alguna manera extraña).
Draco quien había matado su frase preferida de "mi padre se enterara de esto" estuvo tentado a escupirlo con dignidad, pero Alphard lo miraba como si esperaba cualquier cosa de su lado… suspiro rendido, haciendo concesiones a los Black era tan doloroso pero las retribuciones en el futuro valían la pena ¿no?
Hermione y Neville solo se acurrucaron en la órbita de su buen amigo de cabello blanco que les sonrió consolador casi paternal.
Remus se apartó del viejo mueble ignorando el miedo latente entre los menores de edad -¿Qué es un boggart?- lanzo a la multitud pálida con la intensión de hacerlos distraerse un poco del inminente enfrentamiento.
Ver a varios levantar la mano dio la impresión que era un grupo muy participativo para gracia del docente que eligió a la castaña de rizos que reconoció del tren y era amiga de su ahijado.
-Un cambiaformas- dijo ella con un tono claro -puede tomar la forma de nuestros miedos- agrego tardíamente.
La clase continuo en un área teórica que el profesor Lupin dirigió fácilmente así como practicar el movimiento de varita con el hechizo repelente de boggart que era "riddikulus".
Los alumnos miraban entre intrigados u horrorizados mientras el mayor caminaba de un lado a otro para que se viera la manera correcta de tomar la varita así como explicarles que no solo el encantamiento era necesario… sino la imaginación para ridiculizar tu miedo.
Harry junto con Ron comenzaron a buscar en sus propias mentes el miedo más profundo, para el niño de lentes solo recordó su encuentro más reciente con los dementores mientras es segundo su fobia a las arañas lo hacía temblar… pero ambos, aun inconscientemente se preguntaron ¿Cuál era el miedo de Ariana?
Cuando Remus termino se paró delante de los niños con una sonrisa delgada, sus ojos llamaron a Longbottom para que iniciara en la clase práctica.
Neville palideció en el acto si fuera posible, miro como animal acorralado para caer en sus más cercanos amigos (e ignorar la diversión de Malfoy y Zabini) -Neville- empujo Hermione con una sonrisa confiada.
Alphard tomo su hombro -Vamos Nev-kun estoy seguro todo está controlado- le susurro cómplice para empujarlo delante.
Remus sonrió cálidamente para alentarlo a participar, le explico en pasos cómo funciona el encanto con cuidado y paciencia… además de darle consejos de imaginar su miedo con la ropa de su abuela.
Ver a Severus Snape salir del ropero obtuvo un silencio aturdido, muchos no creían que ese fuera el miedo del nervioso gryffindor cuando se lo dijo al profesor… en sus túnicas negras, ojos en eterno brillo de desagrado y una apretada línea en sus labios era casi como si fuera a iniciar la clase de pociones en cualquier momento.
Ahora todos miraban al niño con ojo crítico.
Neville se paralizo, pero Remus no dejo de alentarlo para que hiciera el hechizo correcto… ver al austero pocionista tropezando y sus ropas cambiando a un desagradable atuendo cuyo sombrero rematado con un buitre era lo sobresaliente junto con un bolso rojo atrajo risas histéricas del grupo, se borró la tensión ante la expectativa divertida.
Remus comenzó a nombrar al azar con su lista en mano en una actitud optimista que se fue propagando entre los adolescentes ansiosos, entre momias deshilachadas… banshees convertidas en ratas y serpientes de cascabel en serpentinas el tiempo fue transcurriendo.
Entonces toco el turno de Alphard Black cuya sonrisa no vacilo cuando en un chasquido aquellas serpentinas mutaron a un escenario en un área pequeña delante del ropero en una lentitud anormal y hasta aterradora.
La luz de las ventanas parecían oscurecerse, el ambiente se engroso y el profesor tuvo que borrar su sonrisa en el momento en que cualquier magia del aire parecía cambiar para ajustarse a un miedo abrumador que el boggart parecía desgastarse en imitar con el máximo de sus capacidades.
Pero Lupin no intervino, pudo más su curiosidad y las ganas de conocer a su ahijado aun en su miedo más íntimo.
El joven albino miro con sus ojos afligidos mientras una sonrisa triste pintándose lentamente por sus finos rasgos una imagen de sí mismo que le regresaba la mirada con la misma gentileza en una imitación digna en una amplia cama de dosel neutral y con túnicas de dormir.
Nadie hablo totalmente confundidos por este escenario donde tanto el original como la imitación de Black se mantenían en un silencio tan denso casi educado y hasta entendimiento mudo que desconcertó al mago mayor… pero esto fue interrumpido por una tos violenta de la criatura que parecía encorvarse por el ataque y marchitarse.
Hermione jadeo totalmente agitada al igual que Neville cuando la mano pálida del boggart mostro sangre y una línea carmesí se pintaba en la comisura de sus labios, aquellos siempre amables ojos desgastados casi vacíos… aunque sabían no era verdad, ver a su amigo sufriendo no era para ignorarse.
Remus Lupin llego a la conclusión entristecida que a lo que su ahijado más temía, era la enfermedad y no evito preocuparse profundamente… porque eso significaba que había algo de verdad en el miedo ¿no? Uno no desarrolla ese tipo de fobias sin haber estados expuestos a estos.
Justo cuando el docente iba a interrumpir, la varita de su ahijado se levantó en gracia casi en disculpas para lanzar el encantamiento que termino en transformarse en el mismo ahora de pie y saludable vestido con una túnica ¿rosa? Encima de una ropas oscuras de corte extranjero con un sombrero de paja enorme que ensombrecía un rostro ¿pícaro?
La carcajada de Alphard lleno el complejo, el resto no veía lo divertido del asunto pues a comparación de un Snape con vestido este no daba un aspecto humillante… sino extrañamente justo como si esa extraña ropa fuera natural para el falso Black.
-Weasley- Remus dijo desconcertado mirando a su ahijado con una rareza enorme, pues parecía que su día había mejorado en enorme magnitud -Weasley tu turno- volvió a repetir cuando nadie se movió de su aturdido lugar.
Se volvió a la ronda de fobias más normales entre los estudiantes faltantes de Slytherin y Gryffindor, ninguna más desconcertante que pudiera opacar el ambiente jovial.
Aun Remus le echaba un ojo a su ahijado al igual que al hijo de su buen amigo James… una parte interna estaba triste de no ver a dichos niños unidos como amigos, pero considerando que son de diferentes casas se alegraba que no estuvieran lanzándose maldiciones.
Pero la clase se estaba quedando sin tiempo, Remus no tuvo reparos en interrumpir justo cuando era el turno de Harry… de una forma casual que no le hizo sentir que fue muy obvio, sonrió benévolo a los rostros decepcionados de no haber tocado su turno con el boggart cuando lo metió al ropero.
Granger, Dumbledore, Malfoy y Potter lo perdonarían por no pasarlos ante su mayor miedo.
Fue cuestión de tiempo que la clase se convirtió en la favorita de la mayoría de los estudiantes de los diversos años, después de tiempo de no tener algún profesor decente era bien recibido con los diversos temas entre teóricos y prácticos que les daba facilidad de aprendizaje.
XXXXX
Cuando Tonks tropezó en las calles descuidadas de Hogsmade no evito fruncir la nariz con sumo desprecio por sus pies torpes, que aunque agradecía que con el entrenamiento de auror fueran más afilados sus reflejos todavía era un problema en su vida de civil.
Se sacudió la tenía oscura que le servía de túnica, miro sus zapatos pesados muggles ahora llenos de lodo -porque siempre termino así- suspiro dramática recordando su tiempo como estudiante donde en efecto solo se ensuciaba a niveles dramáticos.
Podia tener las túnicas de mago pero portaba ropa muggle de combate, una preferencia que desarrollo al ver la utilidad y facilidad de pasar desapercibida si fuera necesario… Moody obviamente no lo aprobaba, pero negó para si misma se estaba distrayendo.
Miro el entorno de la vieja comunidad, podía detectar con esfuerzo el castillo de Hogwarts a través del penetrante bosque oscuro y miro con curiosidad a los pocos pobladores que estaban a esas horas inhóspitas de la noche.
-Tengo todo- dijo a la nada palmeando sus bolsillos donde tenía sus pertenencias minimizadas para un fácil traslado y mudanza, esto último se estaba adelantando pues apenas vería el primer departamento que le gusto no solo por el costo sino por la ubicación nostálgica.
Pero la bruja era optimista, podía imaginarse paseando en el tranquilo pueblo y aunque el departamento no fuera ideal la magia podía hacer tanto para sus comodidades.
Ahora, sin embargo se estaba desviando.
-Era por aquí- murmuro sacando un papel arrugado de su túnica, era un pedazo del profeta donde anunciaban una renta que se ajustaba a su presupuesto y la locación había caído de perlas, después de todo se hizo muy apegada a sus primos y un sentido de protección le exigía estar cercas por si Sirius Black merodeaba.
Sería un auror en proceso, pero podía ser una piedra en el zapato si se lo proponía.
Debajo de la lámpara ligeramente iluminada, comenzó a leer unos segundos afirmando al poco tiempo volviendo su mirada a la calle, algo nostálgica de su tiempo como estudiante pero negó a desviarse nuevamente.
Camino a través de las calles, mirando a algún borracho saliendo de las tres escobas o el estante de la dulcería, entonces su objetivo comenzó a ser visible poco a poco, llevándola a caminar más lento casi esperando que otra pequeña casa apareciera en el camino.
-Oh- su tono se volvió ausente mientras observaba la vivienda pequeña a la vista entorno a una pequeña loma que era su indiscutible destino final.
Parpadeo incontables veces, miro el papel acusador para leer la dirección, pero en efecto ahí… libre de suciedad un número que no sabía fuera de la afamada casa indicaba que no hubo errores… este era la localidad.
La sangrienta casa de los gritos.
La propiedad en la cima de esa colina era la misma, entrecerró sus ojos para percatarse de los ligeros toques que le han dado a la vivienda… luego hasta el momento percibió los altos muros de madera pulida que ahora bordeaban los terrenos para dividirlo del resto de lo salvaje, podía detectar ciertos puntos de jardinería pero nada visible a estas horas de la noche y menos con la temporada algo desfavorable.
Tonks se detuvo torpemente delante de la puerta de acero con su mirada en el edificio brevemente iluminado, busco en el entorno ¿Cómo no escucho de este cambio? Bueno considerando lo aislada que repentinamente esta durante sus entrenamientos no era extraño pero aun su madre pudo haberle dado algún chisme local.
-¿Esto es una broma?- pregunto al aire con la intención de maldecir a cualquier deidad que decidiera pasarse de divertida con su situación, se sentía estúpida e insegura no porque tuviera miedo.
Bueno a la mierda, si estaba aterrada de la maldita casa… era auror… en un mundo donde los fantasmas eran una cosa diaria… pero demonios, saber que hubo asesinatos en tu lugar de dormir no era cómodo ni aquí ni en el mundo muggle.
Tonks se pasó su mano por el cabello que muto a un azul pálido al igual que su rostro, ojos centellaron en negro -¿Por qué nadie puso en el anuncio que era la casa de los gritos?- gruño.
-Era innecesario- una voz le dijo a sus espaldas haciéndola brincar para apuntar su varita en las narices de un desconocido que le sonrió sereno y nada amenazado -oh vamos, picaras el ojo de alguien- saludo jovial casi divertido.
Tonks se percató de lo alto que era, con unos ojos grisáceos dignos de los Black y un pelo corto de color rubio sucio que estaba semi oculto bajo un sombrero de rayas blancas y verdes que a pesar de las sombras su agudeza noto sus rasgos… ella fue la que tuvo que retroceder topándose con la cerca a su espalda.
-Oh mí, no seas desconfiada… mujer ¿vienes por el anuncio?- dijo el hombre pasando de largo para abrir el portón con facilidad, hasta ahora la bruja noto la vestimenta impropia de un mago británico -algo tarde- canturreo al mirarla de nuevo sacando un abanico que cubrió su rostro.
Su paranoia inculcada por Moody le hizo tensarse, entrecerrar sus ojos pues gracias a esta nueva posición le era difícil adivinar las intenciones ¿era una trampa? ¿Estaba cayendo en manos de algún depravado?
-¿Por qué no entras?- el hombre indico con humor, señalando la puerta con ese bastón que Tonks estaba segura no necesitaba sin soltar ese abanico de papel.
Sopeso sus opciones, su entrenamiento de auror le aconsejaba no entrar sin asegurar un respaldo… pero Moody seguro traería el infierno a la tierra y no estaba segura si desatarlo sin evidencia.
Un sonido divertido vino del extranjero, cuyas ropas verdes se agitaban por el viento nocturno -no tienes que preocuparte- agito el abanico de manera juguetona entre la casa y su persona.
Tonks olfateo claramente -soy un auror- se guardó la parte en entrenamiento para si misma, era mejor intimidar.
-Y yo un simple squid- resoplo divertido en un arco informal.
Parpadeo un poco interesada, era extraño que los squid vivieran abiertamente en la comunidad mágica considerando que muchos prefieren emigrar al lado muggle, volvió su vista a la casa antigua que según sabia no era reclamada por alguna familia sangre pura ¿estaba tratando con algún bastardo de una antigua estirpe?
Oh, ahora se estaba dando cuenta que las lecciones de Moody si estaban resultando en un una paranoia ridícula y su imaginación volaba indiscreta por los cielos ¿Qué sigue? Negó para cuadrarse -bien- dijo simplemente al pasar por el arco de acero que era la puerta a esos jardines oscurecidos por la noche.
-Estoy reforestando los jardines y hay zonas de la casa todavía bajo trabajo, pero el cuarto en renta ya está disponible- con voz de un discurso el rubio en ¿sandalias? Caminaba remarcando el paso con su bastón y su otra mano agitando el abanico.
Bueno considerando que era un hombre sin magia, el avance era mucho bueno si tan solo tuviera un periodo de tiempo que pudiera decirle exactamente cuánto ha estado trabajando seria tranquilizante.
El rentero siguió divagando sobre lo frustrante que la electrónica no funcionara, lo pequeño del pueblo con sus habitantes curiosos y las pocas plantas que no fueran mágicas disponibles para comprar -ahora, creo que no he escuchado ni pió de ti… querida- afirmo al llegar al pequeño porche.
Nymphadora nunca había visto la casa de tan cercas, ahora miraba los parches de mejora en la fachada y podía detectar un ligero aroma a descuido que seguro, si le creía al hombre, todavía estaba trabajando -uh- fue lo único que balbuceo cuando se dio cuenta que le hablaban directamente, ahí parados uno más alto que otro (maldijo su estatura).
Nada ofendido el rentero la despidió -Espero que no esperes algo de terror, mi bella dama… porque le decepcionara saber que son puros rumores lo que esta casa tiene de fama- aclaro al voltear a verla con una sonrisa afilada en su rostro extranjero.
Se aclaró la garganta -¿en serio?- arqueo la ceja volviendo a una actitud jovial, mitigando su instinto de sospecha y sonriendo como los mil soles -uno escucho tanto que debo aceptar la decepción en el asunto ¿no esperare manchas de sangre en mi piso?- soltó un suspiro dramático.
Un brillo vino entre las sombras del sombrero de rayas, una sonrisa en su rostro desgarbado -por supuesto que no- empujo la puerta para ser abierta encendiendo la luz en el mismo movimiento -ahora, podemos hacer negocios dentro…- le dirigió otra mirada inquisitiva -y también me gustaría presentarme…- se enderezo debajo del marco de la puerta -Kisuke Urahara, un placer-
Un bufido de la auror, en todo el camino y hasta ahora las presentaciones.
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Un prefecto es un estudiante a quien se le ha dado la autoridad y responsabilidad extra por el jefe de casa y el director, estos naturalmente son elegidos en el quinto año entre los mejores en aprovechamiento.
Entre todas las ventajas y obligaciones, los prefectos deben patrullar el castillo en apoyo a los profesores durante el toque de queda así que no es extraño que se topen de vez en cuando en los corredores.
De esta manera para el recién integrado Remus Lupin siempre había sabido que cabía la posibilidad de tropezar con el primo de su ahijado durante las pocas patrullas que podía cubrir gracias a su estado de licantropía.
Pero no fue así.
Había empezado la primera semana cuando en sus instintos mejorados, el licántropo tenía la picazón de estar siendo acechado en las sombras… una incomodidad reinaba en el aire y por mucho que no le gustara aceptarlo, tenía miedo.
Hasta que se topaba con algún profesor en turno… un Snape amargo que lo ignoraba como la peste, en otra ocasión fue Marian quien lo acompaño entre los corredores sacándole una conversación que termino en interrogatorio… era obvio que el antiguo auror sospechaba de sus lealtades sobre Sirius Black y finalizo topándose con Tsukishima quien era una sombra sin emoción que contrarío al licántropo.
La segunda semana solo empeoro su cautela, mirando por encima del hombro cada vuelta de la esquina… ni las distracciones de los docentes que se topó en esos días parecían sacar aquella molestia al filo de sus sentidos… casi midiéndole, jugueteando e irritándole… no eran dementores, eso era un alivio ni Sirius.
Sus clases iban a la vanguardia, su poción era entregada a horas exactas por un amargo Snape y podía decirse que Marian ya no lo miraba como si fuera un prófugo encubierto… pero las horas de patrulla eran lo menos favorito, conforme la luna llena se acercaba sus instintos se afilaban y le hacían imposible relajarse bajo las sombras de la noche.
Alguien le estaba provocando.
Los efectos de una luna llena casi cercana lo golpeaban, su cuerpo estaba tenso casi tan doloroso como seguro reflejaba en sus clases… había tenido una plática con la sobrina del director quien preocupada se había quedado al final, la niña podía ser un infierno de aterrador para su lobo interno pero era tan amable.
Que decir con la relación con su ahijado que iba mejorando, lo invitaba cada vez que podía a tomar algo de té en sus horas libres… era un descubrimiento día a día que le aliviaba sus culpas, verlo sonreírle y bromear… no era en nada a Sirius a esa edad, por el contrario era la imagen de la perfección que cualquiera quisiera en un hijo.
Se arrepentía de haberlo abandonado.
También había entablado algún tipo de cordialidad con el hijo de James.
Fue hasta principios de octubre que tuvo el primer contacto directo con Dafira Black desde aquella vez en el tren o fuera de clase, algo que lo desconcertó considerando todas las posibilidades de tropezar con el primo de su ahijado.
Era una noche sin luna que fue abordado durante su patrullaje haciéndolo saltar por el repentino choque con la imagen pálida al final de corredor… con vergüenza acepta que se congelo como un animal acorralado, hasta que reacciono por la risilla vibrante en el silencio del pasillo.
-¿Remus-san?- canturreo al acercarse lánguidamente, la placa de prefecto reluciente en su pecho y esos ojos entrecerrados que parecían darle un aspecto intrigante.
Lupin le dio una sonrisa serena -me tomaste por sorpresa, Dafira- advirtió cuando el adolescente se detuvo a unos pasos, era tan alto y prometía con el tiempo hacerse más intimidante ¿era esta la gracia de un Black? Estaba seguro que Sirius nunca fue tan imponente (no recordaba mucho de Regulus).
-Ese es el objetivo ¿ne?- se encogió de hombros el peliblanco, mirando el entorno con cierta astucia para caer de nuevo en el profesor.
-Bueno, agradecería si no me mataras de un susto- alego en broma Remus, intentando quitar esa sensación que le recorría por su espalda.
Pero Dafira solo rio nuevamente, sin promesas de futuros encuentros de manera normal -Ototo-san me dijo que ha estado reuniéndose contigo- dijo no como pregunta, fue más una afirmación.
-Si- Remus se sentía extrañamente ahogado, como si el pasillo bruscamente no fuera suficiente espacio -me extraña que no lo acompañaras- acepto.
-Bueno tengo cosas que hacer- suspiro dramáticamente -después de todo, hay obligaciones que Amelia-sensei sigue enviándome por búho- murmuro por lo bajo casi resignado -que decir los goblins, un inventario no tomaría tanto si mis ancestros no hubieran dejado de reportar a Gringotts-se encogió ajeno a las molestias.
Otra cosa muy distinta de Sirius, el niño en verdad estaba tomando su nueva posición con madurez que le hacía sentirse extrañamente orgulloso… o temeroso de lo que aspiraba para el futuro.
-Mucho trabajo- resumió Lupin ante el silencio que cayó entre el dúo.
-Por supuesto- Dafira acepto sin inmutarse, mirando en dirección al profesor que no sabía cómo retirarse sin verse grosero.
El viento fresco de la noche inundaba el pasillo, Remus miro por encima de su hombro para luego deslizar su vista más al fondo ¿no había otro profesor que lo salvara de tal escrutinio?
-Mi ototo-san le agrada, Remus-san- siseo al acortar la distancia, inclinando su cabeza con una actitud juiciosa -hasta el momento no me ha decepcionado- puso sus manos detrás de la espalda, casi jurándole que en efecto lo había estado monitoreando todo este tiempo.
El licántropo se abstuvo de retroceder, mientras un gruñido quería florecer de manera natural.
-Puedo tolerarlo solo por eso- dijo al mirarlo ligeramente con ojos un poco más abiertos, el plata helado nunca había demostrado ser amenazante hasta ahora -abandónelo de nuevo, me veré en la penosa necesidad de hacer algo al respecto ¿ne?- canturreo tan casual, como si del clima fuera tratado.
Abrió la boca sorprendido de tal muestra descarada de amenaza, cerro de golpe para tratar de poner en orden sus propias palabras que parecían ahogarse en su garganta… estaba bailando entre emociones de indignación, vergüenza, asombro y cierto orgullo por el compromiso familiar.
-¿Le quite las palabras?- canto el adolescente al volver a su actitud jovial dando un paso hacia atrás.
-Me temo que si- dijo torpemente el adulto que tenía el sentimiento de ser tan pequeño, como una roca en medio del mar sin resistencia ni significado.
Rio nada discreto Dafira, dándole un gesto de mano despreocupada -ahora si me disculpa ¡tengo estudiantes que agarrar!- aplaudió -Peeves y yo tenemos apuestas ¡quien atrapa más!- con eso dio un giro en gracia desapareciendo rápidamente en el siguiente corredor.
Desde ese momento Remus procuro no estar solo en sus patrullas, aun siendo una plática muy satisfactoria su lobo no estaría cómodo con ser atrapado en solitario con el primo de su ahijado… también se enteró que los gemelos Weasley eran las victimas más recurrentes en el patrullaje de Dafira Black y con esto un golpe muy duro a los puntos de Gryffindor.
En la historia de Hogwarts nunca había un prefecto con puntaje perfecto en atrapar estudiantes fuera de la cama.
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Los gemelos Weasley tenían una misión al arrastrarse por los corredores de un Hogwarts solitario al ser fin de semana tan temprano en la mañana, debían tener mucho cuidado pues aun no descubrían como burlar al prefecto de Slytherin que era su actual molestia.
-No hay nadie- murmuro Fred mirando por la esquina, George afirmaba diciendo lo despejado que estaba el lugar, perfecto para cumplir sus expectativas al llegar al destino que no era otro que la sala de profesores.
Se aseguraron a base de hechizos de detección que no hubiera ningún docente en el interior, entrando rápido antes de que alguien los atrapara cerrando la puerta con un suspiro de alivio… ambos adolescentes se pararon en medio de la sala con gestos triunfantes y ligeramente presuntuosos, entonces se miraron con una ceja arqueada.
-Uno pensaría que los maestros tenían mejor seguridad- Fred dijo en un susurro audible con sus ojos mirando el entorno divertido.
George tuvo el descaro de arquearle una ceja, casi lanzando un gesto incrédulo -Bueno, no te estas quejando ¿o sí?-
-Por supuesto que no…- su hermano contradijo ligeramente ofendido, acercándose a la mesa larga como si los secretos de los exámenes saltaran a sus manos -pero esperaba más del profesor Marian- volteo frunciendo el ceño.
-De nuevo, te pregunto Fred ¿te estas quejando?- el más sensato de los gemelos replico con un arqueo de ceja al seguir de cercas a su hermano.
-Mis disculpas hermano de la misma estampa…- haciendo una reverencia burlona contradijo el pelirrojo juguetón -solo era una observación- finalizo justo en el momento en que llegaron al área deseada.
Una valida, considerando las veces que Marian se había echo cargo de los castigos y como los casi traumaba al amenazarlos con lanzarlos al calamar gigante hambriento… bueno, pensaban que quizás el antiguo auror no tendría sentido proteger la sala común de profesores, puede que su oficina personal fuera otro asunto.
Ambos levantaron la vista al ropero de rudimentario aspecto, con sonrisas idénticas tocaron la madera en curiosidad provocando un temblar violento del mueble que les hacia sonreír llenos de malicia.
-Y el hermoso Boggart está dentro- Fred arrullo recargándose en el viejo mueble casi con cariño.
-Como nos dijeron-sonrió malicioso George ignorando el gesto dramático innecesario de su hermano.
-Ahora ¿Cómo nos lo llevaremos?- se retiró el gemelo mirando el artefacto como si esperara que caminara por sí solo.
-Levitarlo será muy obvio- murmuro George repasando sus métodos de traslado mágicos que eran limitados dentro de Hogwarts.
-Bueno, estaba pensando en ¿invocarlo?- Fred agrego parándose al lado de su hermano para mirar el trasto viejo con ojo crítico.
-Nos dejara en evidencia- desestimo el pelirrojo con un torcer de boca.
-¿Atraer a la víctima?- aconsejo el malicioso gemelo casi imaginando el escenario por el cual esperaban ver el miedo de su rival de la casa esmeralda.
-Seguro Black se dejaría engañar- rechazo George con un profundo pensamiento, miro ligeramente el reloj debían apurarse antes de que los maestros llegaran.
-Liberar al boggart en medio del comedor-levanto su dedo triunfal Fred.
George lo miro incrédulo, una cosa era ser bromistas y otra muy distinta liberar una criatura oscura ante sus compañeros -Seria expulsión segura, si algún niño tonto resulta afectado- suspiro agitado -solo Black, recuerda Fred- regaño.
Una broma controlada y exclusiva.
Los gemelos estaban en un callejón sin salida, se estaban quedando sin opciones y sabían los profesores aun en fin de semana tendían a dar una vuelta por el aula de reunión… entonces sus ojos se iluminaron en una idea descabellada.
-Encoger- dijeron al unísono al mirarse como si encontraran las formulas de la piedra filosofal.
-¿Dañara al boggart?- dijo George en falsa preocupación.
-Como un lanzador experimentado… estimado George, me insulta tu duda- en una voz fingida en profundidad respondió Fred en una postura muy "Gilderoy Lockhart"
-¿Estaremos en peligro?- ahora como si fuera un reportero su gemelo dijo expectante.
-Seremos conocidos como veteranos luchadores de criaturas oscuras- replico en el mismo tono Fred.
-¿Te ofende que te levante un altar?- finalizo George con una adulación falsa.
-que sean miles, con doncellas hermosas como atributo- alzo su mano victoriosa Fred.
-Después del partido- George se le ilumino sus ojos tachando la fecha en un calendario imaginario.
-Dafira no sabrá que lo golpeo- apoyo el hermano con la misma malicia, por fin le regresarían todo lo que les ha hecho desde aquel primer año… ahora con su estatus de Lord y prefecto, debían tener cuidado de no ser atrapados.
Eran valientes no tontos.
Cuando Lupin ingreso esa misma tarde no extraño el ropero al final de la sala de profesores, para cuando pudo haberse dado cuenta el mueble había sido remplazado por uno similar… Tsukishima fue el único que detecto el irregular faltante al inicio de la semana, pero no dijo nada, después de todo era un squid.
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Una hermosa mañana no podía ser ignorada en esa enorme oficina con iluminación a través de las amplias ventanas que llegaban a los estantes de libros diversos luego a los artilugios de misteriosas funciones para finalizar en el hermoso fénix que dormitaba en su perchero ajeno a molestias mundanas impropias de su especie.
Albus Dumbledore sentado en su escritorio miro el techo con sumo pensar, era una tensión doliente en sus viejos huesos que no sabía cómo tratar.
Quizás estaba siendo obsesivo en darle importancia al incidente en adivinación de su sobrina, pero no podía quitar el dedo del renglón por lo mucho que encajaba en aquella vieja profecía encontrada en la cámara de los secretos.
-No- dijo airado, convenciéndose que esto era una trampa para distraerlo… si, en ocasiones palabras dichas crípticamente por una vidente carecían del verdadero significado… no quería darle peso a las palabras.
No otra vez.
Era su sobrina, la vio crecer y estaba seguro que fuera de su madurez o gracia… Ariana no tenía nada que ver con la triada.
Con esto en mente prefirió divagar en la siguiente temporada de quidditch donde un Dumbledore estaría participando activamente, le emocionaba y por el momento adormilaba sus sospechas.
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Cuando Cross se detuvo en seco enfrente del mueble, después de no haber pisado la sala de profesores en esos días se tensó abruptamente… miro el gran mueble y luego cayo su ojo tempestuoso a un Lupin que calificaba en la mesa que sintiendo su mirada la respondió con duda -¿no te has dado cuenta?- gruño.
El distraído profesor arqueo la ceja -buenos días a ti también- replico secamente, después de todo habían desarrollado una amistad basada en sarcasmo.
El único ojo visible se entrecerró, resoplo con gracia el flequillo que cubría medio rostro -veo que no eres muy agudo- replico ácidamente al pararse al costado del viejo mueble con la nariz levantada en desaprobación.
Remus volvió a arquear la ceja totalmente ofendido y confundido, Minerva se detuvo de beber el té al otro extremo de la mesa… Severus dejo de calificar y Hooch lo miro como si estuviera loco desde el sillón.
Murmurando una maldición, Cross agito su varita abriendo el ropero que hizo saltar a los profesores que sabían lo que se guardaba… pero no salió nada de entre las sombras del mueble, un horrible silencio cayo como agua fría.
-El boggart no está- la boca estaba pastosa en Remus al cuadrarse e ignorando la mancha tosca de tinta que ahora bañaba la mesa ante su movimiento anterior muy brusco.
-Que observador-mordió el pocionista.
-No es momento Severus- regaño Minerva acercándose al área del gran mueble con cuidado e incredibilidad.
Ahora el grupo, aun Rolanda tenía sus agudos ojos como si estuviera arbitrando un partido de quidditch -¿desde cuándo?- dijo escandalizada.
Marian de hecho volteo el ojo visible en fastidio -¿Crees que lo es? Soy un auror no un jodido investigador-
-Guárdate tus palabras sonantes Marian- airada amordazo Macgonagall, negando para sí misma -no pensé que alguien fuera imprudente para robarse una cosa así-
-Menos que ingresaran al salón de profesores- espeto muy ácido Snape mirando el entorno con cuidado -era de esperarse- gruño acusador en dirección a Remus quien parecía más pálido de lo normal.
-Tenemos que encontrarlo- dijo el licántropo meditando sus medidas de precaución aunque no era una criatura muy peligrosa, si un estudiante se enfrentara a esa cosa sin saber identificarlo podía volverse delicado.
Cross parecía orgulloso -Que esto sirva de ejemplo y por fin me dejen hacer medidas de seguridad a la sala- espeto muy firme de su idea.
-No queremos azkaban en Hogwarts, Marian- dijo secamente Minerva y Rolanda al mismo tiempo.
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Fin del capitulo.
Neah20 fuera
