CAPITULO FINAL

Cada cosa en su lugar

- Shhhh… calla que los vas a despertar.

- Pero es que se ven tan monos…

- Fíjate en Sakura…esta tan acurrucadita y se ve tan kawai dormidita…

- A mi el que me gusta es el pequeño lobo…mira como la rodea con sus brazos… como si fuera su mayor tesoro…y esta sonriendo…¿habíais visto alguna vez a Shaoran sonreír durmiendo?

-Yo no lo he visto sonreír ni despierto.

Sonidos extraños y molestos hacen que el sueño tan bonito que tenía se vaya al caño. Aprieto a Sakura entre mis brazos y recargo mi cabeza en la suya intentando que su calor me ayude a volver a conciliar el sueño. Y es que se esta tan bien así, abrazado a ella, que es inimaginable pensar en levantarse y abandonar la calidez de su cuerpo.

- Fíjate… la ha abrazado aún más. ¿Qué estará soñando para sonreír así?

Pero sea lo que sea ese siseo que oyen mis oídos se ha propuesto joderme el momento. Abro los ojos lentamente y miro la televisión. Esta apagada, como recordaba. ¿Entonces que es ese ruido? Levanto la vista al techo y me llevo una mano a la frente dejando ir un suspiro de molestia. Pero no veo el techo, es más, no diviso ni una sola tonalidad blanca. En vez de eso cuatro pares de ojos me miran burlones y una serie de suspiros y risas los acompañan. Eso explica perfectamente el molesto ruido.

- ¡Pero que demonios…!

- Shhhhhhh… Shaorancito, despertarás a Sakurita, y esta re-mona dormidita entre tus brazos.- Agacho la cabeza y contemplo a Sakura. Es verdad, luce como un ángel así dormida. Y es que esta completamente serena, un estado que despierta es casi imposible en ella. Además tiene las mejillas ligeramente arreboladas haciendo que su rostro se vea infantilmente encantador. Pero…un momento…¿Pero qué estoy pensando?

- ¡Qué coño hacéis aquí! Maldita sea, largo.

- Aish… el pequeño lobo se nos hace mayor y ya esta hecho todo un mujeriego. Primero esa tal Sasaki, ahora Sakura.

- Pero no estarás jugando con Sakurita ¿verdad? Sabes que la adoramos y que por nada del mundo te perdonaríamos que le hicieras daño. Ella esta tan enamorada… ¿a que sí chicas?

- Yo siempre lo dije. Me decía a mi misma. Futtie, Sakura mira con ojitos de cordero a Shaorancito, Futtie, ¿eso que ilumina el rostro de Sakura es un rubor?, Futtie…

- Ya, ya. Lo pillamos.

- ¡Pero es que es verdad! Siempre lo supe, desde que Sakurita cumplió los once años.

- ¿Once?

- Sí, ya entonces quería a nuestro lobito.- una gota muy gruesa se forma en mi frente conforme avanza la discusión de esas cuatro locas. De mientras, Sakura va despertando en mis brazos así que acaricio su cabello con cuidado aprovechando que mis hermanas están concentradas en su tonta charla. Unos ojos verdes como esmeraldas me miran somnolientos y poco a poco un bostezo se dibuja en sus labios. No puedo evitar sonreír, y ella me acompaña en el gesto.

- ¡Aaaahhhhhh! ¡Mirad que habéis hecho! ¡Por vuestros gritos Sakura ha despertado!

- Pero si gritas más tú Fanren que todas nosotras juntas.

- ¡Eso no es cierto!- Sakura da un salto en el sofá al oír a mis hermanas y como si de pronto yo quemara se aleja de mi lo máximo que le permite el espacio del sofá.

- Hay no te apures Saku, que ya hemos visto mucho. ¡Estaban re-lindos abrazaditos!

- ¡Ya era hora que os decidierais tortolos! Estábamos preocupadas. – Sakura mira a mis hermanas con cara de espanto y también con un notable sonrojo en cada mejilla. Yo sonrío a pesar de la situación pues me parece muy mona así, toda avergonzada mientras mis cuatro hermanas se le lanzan al cuello en abrazos.- Felicidades Sakura, ya eres de la familia.

- Siempre lo fue Fimei, aún cuando no era la novia de Shao.

- Es verdad, siempre la hemos considerado una hermana más, y ahora lo será de verdad.

- ¿Os imagináis la boda? ¡Será hermosa!

- Eso si Touya no mata a Shaoran antes.

- Es verdad. Verás cuando se lo contemos, se pondrá como una moto. Yo que tú Shaoran iría buscando una armadura o algo, porqué Touya va a machacarte vivo por tocar a su hermanita.

- Por favor, no le digáis nada. Touya lo mataría y nos pondría miles de impedimentos para que nos viéramos ni para tomar un café.

- Vamos Sakurita, no será tan malo. Touya hace tiempo que sabe que os queréis. ¿Sino porqué iba a tratar siempre así a Shaoran? Esta celoso desde que cumpliste once años y todas notamos que algo más que amistad se cocía.

- ¿Eh?

- Claro, habíamos hecho apuestas de a que edad empezaríais a salir. Aunque nadie a ganado, todas pensábamos que sería antes. ¿Por qué os habéis tardado tanto? Yo había apostado a tus catorce Sakura.

- Yo a los trece.

- Yo pensé que se darían besitos mucho antes…¿os dais besitos ya?

- ¡Shiefa!

- ¿Qué pasa Shaorancito? ¿Te da vergüenza? Pero si es lo más normal. Yo empecé a besarme con chicos cuando…

- ¡No quiero saberlo! – cojo a Sakura de la mano y con cuidado la obligo a levantarse. Ella esta más roja que una cereza pero al ver que me dispongo a salir de allí me sigue encantada. Y es que mis hermanas son atosigantes.

- ¡Eh! ¿A dónde vais? Madre ha encargado una cena deliciosa para todos. – me paro en seco. Maldita sea no lo había pensado. ¿Nos ha visto también mi madre? Sakura se tensa a mi lado y deduzco que se ha hecho la misma pregunta. Así que me giro y enfrento de nuevo a mis hermanas para hacer la tan esperada pregunta.

- ¿Ma…madre lo sabe?

- ¿Si sé qué?- Sakura y yo damos un salto y nos giramos a la vez para contemplar la figura de mi madre en la puerta.- Buenas tardes Sakura.

- Bue…Buenas tardes señora Li.

- OH, vamos. Te he dicho mil veces que me llames Ieran, y ahora que estas saliendo con mi hijo espero que me concedas al menos eso.- Lo sabe. Sakura enrojece aún más si eso es posible y yo dejo ir un suspiro de resignación. Al menos no parece molesta. Tras mi ruptura tan rápida con Rika tenía miedo que pensara que era un mujeriego como creen mis hermanas o algo por el estilo si empezaba a salir con alguien tan pronto. Pero supongo que el hecho de que ese alguien sea Sakura ha ayudado mucho.- Sólo espero que Shaoran tenga claro esta vez sus sentimientos porqué todas te queremos mucho Sakura, y no nos gustaría que sufrieras por su culpa.- Vale, hablé antes de tiempo. Sí me tiene por un mujeriego.

- Madre, yo jamás decidiría salir con Sakura si no lo tuviera claro. Hay mucho más en juego que una amistad vana. Sakura es mi mejor amiga y jamás arriesgaría algo tan hermoso por un capricho.- Vale, muy ceremonial. Pero me ha salido así. Y es que es la verdad. No quiero perder a Sakura por nada del mundo, mucho menos por idioteces como estas. Yo la quiero y nada ni nadie va a impedir que este con ella. Ni siquiera el bruto de Touya. Mi madre me mira con una seriedad que me asusta, y mis hermanas dejan escapar sonrisas idiotas tras mis espaldas. Pero la sonrisa y el sonrojo de Sakura me dicen que a ella esas palabras le han sentado de maravilla. Así que tomo su mano de nuevo y le sonrío.

- Me alegra oír eso Shaoran. Entonces, si es en serio habrá que celebrarlo. He pedido comida para ocho. Llegará en media hora.

- ¿Para ocho?

- Si Sakura, llamé a Touya. No estaría bien celebrar que salen juntos sin él. – mierda, estoy muerto.- Además, si estoy yo cuando se lo digan supongo que no te matará Shaoran.

- Mejor no darle ningún cuchillo por si acaso. Que corte la carne con una cuchara. – Sakura me mira con cara asustada. Las cosas han ido demasiado rápido y lo veo en sus ojos. A penas habíamos aclarado nuestros sentimientos y ahora toda la familia esta enterada. Y lo que es peor, en unos minutos ese "toda" incluirá a Touya.

- ¿Cree que es necesario decirle señora Li?

- Ieran.

- Ie…Ieran.

- No temas Sakura, tu hermano te quiere mucho y es lo suficientemente listo para saber que tarde o temprano pasaría esto.

- Pero…

- No hay peros que valgan. Ya verás que todo irá bien.

El timbre de la puerta nos comunica que el susodicho ya ha llegado y Sakura suelta mi mano como si quemara. No la culpo, yo también estoy asustado. Mi madre camina hacia la puerta y deja pasar al invitado con un saludo amigable.

- He traído vino, ya que nos invitan a cenar creí que era lo mínimo.

- Gracias Touya. Pasa, están todos en el comedor.- El hermano de Sakura entra aún hablando con mi madre y saluda a mis hermanas.

- ¿Y a que viene esta inesperada cena? si me permite preguntar señora Li.

- Celebramos un acontecimiento que esperábamos todos.

- ¿Un acontecimiento?

- Así es.

- ¿Y cual es?

- Esto… creo que yo debería responder a esa pregunta…To…Touya.

- ¿Qué pasa Sakura? A que viene tanta ceremonia. ¿Qué pasa?

- Es que… yo… y… Shaoran y… yo…- Touya me mira con cara de pocos amigos apurándome a contestar.- Shaoranyyoestamossaliendojuntos.

- ¿Eh? Habla bien monstruo.- Estoy a punto de protestar por el apelativo pero Sakura me interrumpe.

- Shaoran y yo estamos saliendo juntos. – Un silencio se hace presente en la sala sólo roto por las sonrisas idiotas de mis hermanas. Touya mira a Sakura como si aún no hubiera hablado, con la misma expresión de antes de saber la noticia y Sakura agacha la cabeza muerta de miedo por su reacción.

- ¿Y que hay para cenar?- para sorpresa de ambos Touya dirige su atención a mi madre y esta le sonríe con ese cariño especial que siente por los Kinomoto.

- He pedido que nos traigan comida preparada. Fideos, arroz y demás.

- Perfecto. ¿Necesita ayuda para montar la mesa?

- OH, sí por favor.- Y así Touya y mi madre empiezan a caminar en dirección a la cocina, al menos lo hacían antes de que yo les parara.

- ¿No gritas ni pataleas ni me llamas mocoso hasta el cansancio?- Touya me mira fijamente a los ojos, con esa mirada de hielo que tantas veces me había hecho correr de pequeño. Pero luego hace un gesto con sus labios que me desconcierta. Una sonrisa, muy pequeña, pero ahí esta para provocarme un paro cardíaco. Estaba preparado para que me gritase, para que me amenazara o incluso para que me pegase un buen puñetazo. Pero no estaba preparado para una sonrisa, por muy pequeña que fuera.

- Sakura, ven con nosotros a ayudar también. Y tu mocoso, mejor que vayas trayendo sillas al comedor.

Sakura corre como alma que lleva el diablo tras su hermano y mi madre y yo me quedo allí en el comedor, completamente pasmado. Mis cuatro hermanas se ríen infantilmente a mis espaldas pero yo no lo puedo asimilar. ¿Qué ha pasado?

- ¿Los ves hermanito? Touya no es un ogro, además creo que lo sabía antes que nosotras y todo.

- Sí, siempre te miró mal. Sabía que serías tu quién se llevaría a su hermanita.

- Yo creo que con el tiempo se resignó y pensó que mejor Shaoran que cualquier otro. Al fin y al cabo ¿quien mejor que él para Sakurita?

- Queréis callaros. Me enfermáis.

- ¡OH vamos Shaoran! Pero si sólo decimos la verdad.

Suspiro cansado de ellas y negando con la cabeza empiezo mi tarea. Colocar la mesa en el centro de la sala y traer sillas para ocho. Supongo que mañana las cosas tendrán un poco más de sentido, porqué lo que es ahora, estoy tan aturdido que sólo quiero irme a dormir y despertarme mañana con cada cosa en su lugar. Touya en su casa gritando y despotricando contra mí, mis hermanas con sus novios y demás, Madre en el trabajo y Sakura, aquí en mis brazos. Si…ahí es donde estará Sakura a partir de hoy, siempre en mis brazos. Y es que a partir de este momento no pienso alejarme de ella más de dos metros. Aún no me explico como no me he dado cuenta antes de lo mucho que quiero estar con ella. De las ganas que tengo de abrazarla, besarla y…y… Dios…si de eso también. Pero tengo irme con mucho cuidado, es tan…es tan…inocente y pequeñita. Además que los dos somos…bueno…inexpertos en el tema. Pero me muero de ganas de solo pensar que Sakura y yo…bueno que podemos llegar a…dentro de poco… maldita sea… me muero de ganas.

- ¡Shaoran! ¡Ven y ayúdanos con la cubertería!

Dios…que se acabe el día ya…

·············································································································································

- Ya se lo he dicho señorita, el señorito Eriol nos ha pedido que nadie le visitara.

- Ya lo sé pero es que es realmente importante. Ayer no quiso recibirme y lo acepté pero hoy tengo que verlo. Por favor, dígale que soy Tomoyo Daidouji y que deseo verle.

- Señorita, entienda que no puedo molestarle si he recibido ordenes previas de que no lo haga. El señorito no quiere recibir visitas.

- ¡Por favor! Dígale que yo insistí.

- Señorita no puedo…

- No te preocupes Kosue, yo me ocupo de la señorita.- sonrío abiertamente al ver a Eriol al fin. Esta completamente tranquilo y me sonríe brevemente antes de excusar a la chica de sus servicios. – Eres sin duda muy insistente Tomoyo.

- Lo…lo siento. Pero es que estaba preocupada.

- Lo supongo. Pasa por favor. El día esta algo frío así que he pedido que nos lleven algo caliente para desayunar en la sala de estar de la planta superior. ¿Te parece bien?

- Sí, sí claro. Gracias.

Sigo a Eriol por la enorme mansión y subimos la escalera que nos lleva hasta la planta superior. Todos los dormitorios están arriba, incluidos el suyo propio. Lo vi la primera vez que vinimos todos a pasar la tarde y me encantó. Es como una librería con una cama en el centro. Hay miles de libros antiguos en los estantes y las cortinas y las sabanas son de un color crema muy suave. La sala de estar es contigua a su dormitorio, supongo que esta destinada a su uso particular. Mi madre también la tiene, sólo que la suya en vez de una sala de estar es un despacho con un ordenador conectado al ordenador principal de su empresa.

- Por favor, ponte cómoda.

- Gracias. – me siento en el sofá con cuidado de no doblar los pliegues de mi falda y contemplo la sala maravillada. Es tan grande como toda la planta inferior de Sakura o Shaoran y tan elegante como cualquiera de las salas principales de abajo. Eriol toma asiento en un sillón situado a mi lado derecho y cruza las piernas mientras deja ir un suspiro.

- ¿Y bien? ¿Qué quieres saber?

- Yo… sé que no debería inmiscuirme en tu vida Eriol, más a sabiendas de lo que pasó en verano y de que…bueno… de que…

- ¿Te gusto?

- Eh… sí, supongo que es eso lo que quería decir. – me sonrojo por lo directo de sus palabras y siento algo de rabia por la frialdad con que las ha dicho.- pero…es que no puedo evitar preocuparme y cómo… bueno…

- Estas preocupada por el rechazo de Sakura.

- Sí. Además, ella me ha dicho que nos oíste a mi y a Shaoran hablando y quiero disculparme por ello.

- No tienes que disculparte por conversar con Li, Tomoyo.

- Ya pero…es que en esa conversación yo le apoyaba a que se lo confesara todo a Sakura aún a sabiendas de que eso te perjudicaría a ti y no es justo por mi parte y mi situación hacer dichos comentarios.

- Estas en derecho de opinar en la vida de tus amigos Tomoyo, si a ellos no les molesta yo no puedo reprocharte nada.

- Pero…

- Si eso es lo que te preocupa que deje de hacerlo. No estoy molesto contigo.

- No es eso. Yo… sólo quería saber si estabas bien…

- Estoy bien.- le miro intentando ocultar mis nervios. Él esta completamente serio a mi lado, con los ojos cargados de una determinación que me asusta. Se esta encerrando en si mismo y ni siquiera usa ya ese tono burlesco típico de él para ocultar sus sentimientos verdaderos.

- No lo estas.

- OH, ya entiendo. Has venido a traerme la contraria. Diga lo que diga sólo vas a imponer lo que tu crees que ocurre negándote a aceptar cualquier cosa que yo diga que se salga de tus teorías. Si has venido para intentar convencerme de tus ideas Tomoyo, déjalo.

- Yo no…

- O sí, tú sí. Has venido con la idea de que estoy destrozado, que no quiero salir de casa ni ver a nadie porqué me duele en el alma que Sakura no me ame y piensas que voy a coger mis maletas y salir del país con la esperanza de olvidar un amor no correspondido. Y por mucho que yo te diga que estas equivocada vas a irte con la misma idea en la cabeza sin importarte que tal vez, sólo tal vez, no tengas ni gota de razón. – Le miro dolida y agacho la cabeza.

- Esta bien, intentaré no hacer comentarios de lo que yo opine o crea. Dime entonces como estas.

- Ya te lo he dicho, estoy bien.

-¿Cómo de bien?

- ¿Cómo de bien?

- Si. ¿Estas resignado? ¿estas dolido pero crees que puedes superarlo? ¿qué?

- Tomoyo, no creo que eso sea asunto tuyo.

- Lo se, y me disculpo por ello pero…de verdad quiero saberlo.

- Lo que tu quieras me importa una mierda Tomoyo.- le miro sorprendida. Sabía que tras esa voz burlesca había un rostro oculto, pero no imaginaba que pudiera ser tan desagradable. Aprieto el bolso entre mis dedos y me muerdo el labio inferior.

- Es verdad, perdona. Sé que no debería estar aquí. Siento si te he molestado. – me levanto aguantándome las lágrimas y agacho la cabeza a modo de despedida para luego dirigirme a la salida.

- OH, vamos. ¿Ahora vas a hacerme el numerito? ¿Te vas a ir indignada y dolida para intentar hacerme sentir culpable? Eso es ideal. Vienes a consolarme queriéndote hacer pasar por mi heroína y salvadora y en vez de animarme o consolarme como pensabas te vas intentado hacerme sentir mal por no contestar sumiso a todas tus curiosidades ni ponerme a llorar en tu falda. – su voz es tan fría que me duele el alma. Cierro los ojos intentando coger valor para contestarle, pero es difícil responder a palabras dichas con tanto rencor y desprecio. Ni siquiera levanta la voz enfadado como haría cualquier persona normal, él dice las cosas con esa voz pausada y fría en un tono tan bajo que casi hay que agudizar el oído para captar cada palabra. Respiro hondo y me armo del valor necesario para replicar.

- Yo no quiero hacerte sentir mal o que llores en mi falda Eriol.- intento contener las lágrimas con todas mis fuerzas pero veo que mis intentos son en vano. Los ojos están ya cristalizados así que miro a cualquier parte menos a él.

- Claro, por eso te vas como corderita herida agachando la cabeza y la cola y disculpándote lastimosamente.

- Yo no hago eso.

- Claro que sí.

- ¡He dicho que yo no hago eso! – levanto la mirada llena de lágrimas y la clavo en sus ojos azules. Parece algo sorprendido por mi reacción pero borra rápidamente cualquier sentimiento de su rostro.- Yo no quiero hacerte ningún daño o que te culpes por el desprecio que muestran tus palabras. Lo último que deseo es empeorar cualquier dolor que sientas o aumentar tu mal estar con idioteces mías. Pero cuando una cosa me duele, no puedo encerrarla en mi corazón como si nada, no contigo. Quizá pueda negar mis sentimientos con los demás pero frente a la persona que quiero me vuelvo vulnerable y además, tus palabras me duelen más que cualquier otras sólo por ser tuyas. Siento no ser más fuerte o que pienses eso de mí, pero juro que jamás ha sido mi intención venir aquí para molestarte o para consolarte esperando que caigas rendido a mis pies. Para ti quizá el concepto de una amistad desinteresada o incluso un amor desinteresado sea imposible pero para mí no. Así que olvídalo y punto. Sigue tras esa cortina de impasibilidad que te has montado. Yo prometo no venir a incordiarte más.- tras el discurso que me ha salido y arrepintiéndome de cada palabra y de haber sonado tan vulnerable frente a él cojo el pomo de la puerta y me dispongo a salir sin mirarle ni una sola vez más.

- Tomoyo.- pero por mucho que mi cabeza me diga que salga de allí y que lo mande a la mierda no puedo parar lo que me dicta el corazón cada vez que oye su voz. Y me doy cuenta de que si que le quiero, aún le quiero mucho. Me negaba a creerlo, aún intento convencerme de que es imposible. Pero el sentimiento esta aquí, y es él quien me obliga a pararme en mi sitio y no salir huyendo.- Lo…lo siento. Tienes razón. Tú no tienes la culpa de nada y yo te estoy haciendo pagar a ti por ello. Por favor, siéntate y perdona mi mal humor. – me giro lentamente y le miro a los ojos aún con lágrimas en los míos propios.- Por favor.

Y todas mis armas se van al suelo. Y como evitarlo si me mira con esos ojos. Jamás vi ojos más hermosos que los suyos. Y lo son mucho más ahora que parecen abiertos y desnudos ante mí. Por primera vez puedo leer algo más en esos ojos que burla e indiferencia. Había visto amor en ellos en alguna ocasión, pero siempre cuando miraba a Sakura, nunca había visto reflejado ningún sentimiento cuando me miraba a mí, hasta ahora. Pero aún así me resulta difícil descifrar lo que dicen, lo que gritan. ¿Es soledad? ¿Es dolor o tristeza? ¿O sólo es el reflejo de un hombre que pide ayuda sin abrir la boca? Vuelvo tras mis pasos y me siento de nuevo en el sofá justo en el mismo instante en que llaman a la puerta. Una chica entra sigilosamente con unas pastas y dos tazas de te inglés. Eriol le agradece y ella sale tan silenciosa como cuando entró.

- Recuerdo que la última vez que viniste quedaste enamorada del te que prepara Izuna. Así que me he tomado la libertad de pedir que te trajeran un poco. Espero haber acertado.

- Se que con esas palabras casuales intenta aligerar la tensión así que asiento y tomo un par de sorbos. Eriol se recuesta en el sillón tras coger su propia taza y añade dos terrones de azúcar. Con la cucharilla remueve el contenido soplando el humo que se formaba ante sus ojos. Tras darle un par de sorbos deja la taza en la mesa y se recuesta de nuevo dejando que su mirada vague por la lámpara de araña.

- Desde que conocí a Sakura supe que jamás se enamoraría de mí. Éramos muy distintos y ella estaba perdidamente enamorada de Shaoran. Así que lo más duro supongo fue el hecho de haberme creado esperanzas estas últimas semanas. No su rechazo o saber que jamás estaré a su lado como lo debe estar Shaoran en estos momentos. Sino el hecho de saber que he sido un idiota al creer por un solo momento que yo la merecía.- le miro intentando ocultar mi sorpresa por su repentino ataque de sinceridad. Pero él sigue con los ojos clavados en el techo y en la lámpara inmóvil que cuelga de él.- No digo que Sakura sea mejor que yo, o que no sea digno de ser amado por alguien como ella, supongo que lo que quiero decir es que la persona que la merece es Shaoran sólo por el hecho de ser algo así como su media naranja. Era irrisorio pensar que ella olvidaría un amor tan fuerte por un chico que sólo conoce desde hace unos meses.

Dejo la taza en la mesa y cruzo las piernas para acomodarme mejor. Al fin Eriol parece mirar un punto diferente, aunque sigue sin mirarme a los ojos, en vez de eso a escogido como presa la ventana que queda a su derecha. Se levanta muy despacio y camina hasta ella corriendo las cortinas para ver el jardín con más facilidad.

- Aún así, al ver que Shaoran no se daba cuenta de los sentimientos que tenía hacia ella y que Sakura estaba decidida a olvidarlo me dije a mí mismo que sería un idiota si no lo intentaba. Ella era lo que yo siempre había soñado. Dulce, cariñosa, guapa e inteligente.

- Y despistada.- Eriol sonríe ante mi apunte.

- Sí…eso también me gusta de ella…esa inocencia y despiste que la hacen parecer una niña pequeña… En fin, me dije que lo intentaría. Que le confesaría lo que siento y que haría lo que estuviera en mi mano para que se enamorara de mí lo suficiente como para darme una oportunidad. Soy vanidoso y creía y creo que de haber tenido esa oportunidad habría logrado que me amara tanto o más que a Li.

- Pero no tuviste oportunidad.

- No, no la tuve. Y por eso cuando oí vuestra conversación con Shaoran, pensé que debía detenerlo. Si él confesaba a Sakura que estaba enamorado esa oportunidad no llegaría jamás. Era obvio que Sakura aún le amaba y que el único motivo por el que seguía adelante era para olvidarle. Pero con eso me bastaba. Sin embargo no me atreví a intervenir. No tenía derecho. Sí Shaoran la amaba y ella a él tarde o temprano se darían cuenta de que sus vidas no funcionan si no están juntos. Y para mí sería mucho más dolorosa haber tenido a Sakura en mis brazos un tiempo para luego ver como se va sin remedio. Además, ella se culparía el resto de su vida.

- Sí, Sakura es así.

- Y por eso cuando vino a la cita y me dijo que aún así quería salir conmigo porqué nadie había echo por ella tanto como yo, le dije que pensara en lo que sentía por Shaoran y que fuera sincera consigo misma. También le dije que él la amaba de verdad, que le creyera porqué era evidente en sus ojos el día que le oí confesártelo. Y ante tal revelación ella le escogió a él. No fue capaz de decirme mirándome a los ojos que me prefería a mí. Y la dejé marchar. Estuve en el parque hasta que la lluvia fue insoportable y luego me vine aquí. No ha pasado nada desde entonces. No sé que ha ocurrido con Shaoran y ella, aunque me lo imagino. También deduje que vendrías porqué te sentirías culpable. Por eso les dije a mis sirvientes que no dejaran pasar a nadie. No me sentía con fuerzas de hablar sobre lo ocurrido. No todo el mundo necesita explicar el dolor que siente para que este se acalle un poco. En realidad, aunque agradezco el hecho de tu visita y tu sentido de la culpabilidad o la compasión que te han traído aquí, no me siento mejor por el hecho de habértelo contado.

- No estoy aquí porqué me sienta culpable.

- ¿A no?

- No.

- ¿Entonces me dices que estas aquí por compasión?

- No. Me preocupo de mis amigos tanto como de mi misma.

- Entonces supongo que habrás ido también a ver a Sakura y Shaoran.

- Yo…

- Es más, te apuesto lo que quieras a que los viste a ambos a la vez y en el día de ayer.- Eriol vuelve a tomar asiento y esta vez si me mira directamente a los ojos. Hay curiosidad en ellos. Pero es una curiosidad destructiva.

- Eriol, no creo que…

- Vamos, quiero saber. Se que he perdido, en realidad casi ni entré en juego, pero me gustaría saber si ha sido en vano o al fin ese par de idiotas se han confesado todos los sentimientos retraídos y están juntos. – le miro dudosa. Pero no hay caso para que oculte algo que sabrá mañana. Mejor decirle ahora todo lo que hay antes de que tenga que verlo con sus propios ojos.

- Fui a casa de Shaoran tras una llamada de él diciéndome que Sakura había salido corriendo tras su confesión y que había ido contigo. Sinceramente eso me cabreó sobre manera y lo siento.

- ¿Por qué lo sientes? Llevas toda la tarde disculpándote y eres la menos culpable en todo esto. Es lógico que quieras que tus dos mejores amigos estén felices y juntos, eso no merece una disculpa.

- Lo sé, pero también quisiera que estuvieras feliz tú y no es justo que la felicidad de mis dos mejores amigos sea a costa de la tuya. Me siento culpable por desear tanto algo que te hace daño.

- Bueno… no tiene caso discutir contigo sobre los temas por los que debes responsabilizarte y los que no. Así que sigamos con lo importante ¿que pasó?- dejo escapar un suspiro intranquilo y continuo con mi relato intentando superficializar al máximo.

- Fui a casa de Shaoran con la intención de ir tras vosotros y ver con mis propios ojos como Sakura se decidía por ti perdiendo así a Shaoran.

- Querías impedir que cometiera un error.

- Yo no… no he dicho eso.

- Pero se ve en tus ojos. Es cierto que conmigo pareces vulnerable y no es difícil leer en unos ojos cuando están vulnerables.

- Bueno… yo siempre he creído que Shaoran sabría hacerla feliz porqué han estado juntos desde siempre y siempre se han cuidado el uno al otro con mucho celo. No entendía ni entiendo como no se había dado cuenta antes.

- Supongo que es difícil ver más allá de una amistad que existe desde hace tanto tiempo. Para Shaoran, Sakura era una hermana.

- Sí, lo era. Pero también había algo distinto y él se iba dando cuenta.

- Supongo que así es. Así que cuando llegaste a su casa para ir corriendo en búsqueda de Sakura y su mala decisión te encontraste con que ella estaba allí con él.

- Sí.

- ¿Lo han arreglado?- suspiro antes de darle la noticia rezando para que su rostro no se descomponga en dolor o rabia porqué de verdad que no me siento con fuerzas de volver a lidiar con su mal humor. Aunque si llega el caso, sé que lo haré de todos modos.

- Están saliendo juntos. – Miro su expresión analizando cada mínimo detalle de ella, pero no puedo adivinar mucho. Su rostro sigue exactamente igual de sereno que antes de la noticia. Eriol se acomoda en el sillón y recuesta la cabeza cerrando los ojos y soltando un suspiro.

- Al menos ha servido para algo. Juro que si alguno de los dos hubiera optado por dejarlo estar y no perder su amistad por intentar algo hubiera cogido al culpable y lo hubiera llevado a una muerte lenta y dolorosa.

- Sé que serías capaz de hacer algo así con Shaoran, pero Sakura…

- Cierto… - Eriol sonríe levemente. Una sonrisa nostálgica, cargada de sentimiento. No puedo evitar ruborizarme. Estoy contenta de que haya dejado la mascara de impasibilidad por un momento y siga abriéndose un poco ante mí.- Me alegro por ellos. No por mí, obviamente, pero si por ellos. Y también por ti.

- ¿Por mí?

- Sí. Es obvio que esperabas este momento desde hace años. ¿me equivoco?- arrugo la falda de mi vestido inconscientemente con mis manos mientras pienso como responder sin ofenderle o dañarle. Aunque solo puedo ser sincera.

- Estas en lo cierto.- Eriol vuelve a sonreír de forma nostálgica.- Sakura no me confesó lo que sentía por Shaoran hasta hace unos meses, pero yo lo sabía desde que teníamos once años. Se notaba mucho aún cuando ella no era consciente de lo que pasaba. Se ruborizaba escandalosamente cuando el la tocaba, ya fuera amistosamente o con ese cariño que él siempre ha guardado para ella. Se enfurecía cuando una chica se acercaba a él o cuando sus amigas lo miraban bobaliconamente y le pedían su número de teléfono. Gritaba y despotricaba contra cualquiera que hiciera un solo comentario negativo sobre él y por encima de todo, se veía en sus ojos cuando hablaban. Era obvia.

- Sí…se veía a la legua… yo también lo noté nada más llegar. Claro que le costó admitírmelo. Pero al final lo hizo.

- Yo sólo quería ver esa misma luz en los ojos de Shaoran, y a veces la veía, pero otras me daba la sensación de que aún era demasiado pronto para que él lo notara. Sakura era demasiado niña, al igual que yo. Tuve miedo cuando entró en escena Rika, pero siempre confié que con el tiempo él se daría cuenta de que Sakura es la persona que quiere.

- Y así ha sido.

- Sí… así ha sido. Sólo que jamás imaginé la aparición de otro chico en la vida de Sakura. Jamás creí que pudiera tener ojos para nadie más. En eso me equivoqué.

- No lo hiciste, Sakura jamás ha sentido nada especial por mí, aunque ella lo dudara, estoy seguro que se da cuenta ahora.

- Yo no lo veo de esa manera.

- ¿A no?

- No. Creo que en el caso de que Shaoran no sintiera lo mismo que Sakura, ella habría encontrado un nuevo amor en ti. Ella te quiere mucho y una vez curado un amor imposible ¿porqué no? Si sólo hubiera una persona para cada uno no tendríamos la capacidad de decidir.

- ¿No crees en el destino?

- Creo que las cosas suceden por algún motivo, pero no creo que sea cosa de una fuerza superior o de un hilo que guía nuestros pasos. Creo que se presentan varias opciones ante nosotros y que cuando elegimos bien, todo transcurre correctamente y si sale mal aprendemos de error y nos decimos a nosotros mismos que pasó para hacernos más fuertes. – suspiro a la vez que cojo fuerzas para continuar. – Creo que Sakura habría salido del error cometido, que hubiera sido enamorarse de Shaoran, y aprendido a amar de nuevo. Y también creo que tú hubieras sido la persona elegida.

- Entonces según tú soy la segunda opción.

- Dicho de ese modo suena horrible…pero sí, supongo que sí.

- Y basándome en tu teoría para ti yo solo soy un error que superar.- Sonrío abiertamente y me inclino levemente hasta quedar bastante más cerca de su rostro.

- O una meta que alcanzar. – Eriol me sonríe a modo de respuesta. Cojo la taza de te y me la llevo a los labios. Esta delicioso.

- Supongo que tu teoría es tan valida como la de cualquiera. Así que centrándome en tus bases pensaré que mis sentimientos no correspondidos hacia Sakura son para algo que esta por venir, y que aprenderé de ellos y me haré más fuerte. – dejo la taza de nuevo sobre la mesa y me incorporo para luego arrodillarme a su lado. Él parece sorprenderse por un momento pero no le doy importancia.

- Tú ya eres fuerte.

- ¿Entonces? ¿Según tú porque ha pasado esto?

- No lo sé.

- ¿No lo sabes?

- No. Y no quiero saberlo. – me levanto de nuevo y camino hacia la ventana. Eriol me mira con los ojos entrecerrados. Pero la verdad es que, aunque la conversación ha ido mejor de lo que me esperaba tras insultarme como lo ha hecho, prefiero dar el tema por zanjado de momento y no hurgar más la herida. - hace un día muy bonito. ¿Por qué no salimos?

- Yo voy a ir al parque esta tarde.- Eso si que me ha sorprendido.

- ¿Al parque?

- Sakura estrena hoy una nueva obra.

- ¡Es cierto! Con todo esto se me había ido de la cabeza. Y eso que me lo ha estado recordando toda la semana- le miro con los ojos bien abiertos aún sin comprender nada.- Pero ¿Vas a ir?

- Por supuesto. Se lo prometí. ¿Qué te sorprende tanto?

- Pero…

- Sakura sigue siendo una de mis mejores amigas, para mí en realidad la mejor. Así que no voy a dejar de ir a ver sus obras o a pasar de ella por el hecho de que me haya rechazado o porqué salga con Shaoran.

- Eso es muy maduro.

- Yo soy una persona madura.

- Sí… lo sé. Aunque a veces te comportes peor que un crío o que hagas bromas pesadas y de mal gusto.

- Bueno, todos tenemos nuestras cosas.

- Entonces…¿vamos juntos?

- Por mi esta bien.

- Perfecto.

- Tomoyo, antes de nada quiero que una cosa quede clara.

- No hace falta que lo digas Eriol, sé que esta cita no tiene fines románticos ni quieres darme esperanzas ahora que Sakura te ha rechazado. Se que no sientes nada más que amistad hacia mí. Prometo ser buena y no lanzarme a tus brazos a la mínima oportunidad ni hacerte entrar en el túnel del terror para aprovecharme de tu caballerosidad y gritar como posesa mientras me aprovecho de ello para pegarme a tu brazo.- Eriol parpadea un par de veces y luego sonríe tan burlón como siempre.

- Iba a decir que no pensaba subir a ninguna atracción pero vale…lo tendré en cuenta - Y vuelve a tomar te con total tranquilidad.

- Me alegro que hayas calmado el enfado. – Me mira con ojos interesados y luego deja la taza de te de nuevo sobre la mesa para mirarme seriamente.

- Siento lo que te he dicho. Cargaba mi mal estar contigo.

- Lo sé. No te preocupes, ya te he perdonado. – Me mira dubitativo un momento, analizando si mis palabras son ciertas. Y aunque estoy segura que aún no lo tiene demasiado claro, vuelve su atención a la mesa y toma entre sus manos una de las pastas que ha traído su empleada.

- Sé que las chicas miráis mucho por vuestra dieta, sobretodo las pijas populares como tú, pero de verdad te arrepentirás de no probar una de estas. Están deliciosas. Las envía mi madre de Inglaterra.

- Claro que probaré una, tengo una constitución generosa. Puedo comer quilos y quilos de pasteles que no engordo ni un gramo. Es una gran suerte para una "pija popular" como yo.

- ¿Quilos?

- Era un decir…

- No, no. Ahora mismo te pido unas pastas más y me lo demuestras. Eso hay que verlo.- Eriol se levanta de forma cómica para llamar a una de sus empleadas y lo paro con una sonrisa.- ¿Ahora vas a rajarte?

- ¿Cómo quieres que me coma quilos de pastas inglesas y luego suba a atracciones vertiginosas?

- Ya te dije que no subiría a ninguna y tú dijiste que no te aprovecharías de mí en el túnel del terror.

- O sí…si subirás al resto de atracciones… - Eriol levanta una ceja y sonrío. – No dejaras que una dama suba sola. ¿verdad?

·············································································································································

- ¡Bravo!

- ¡Eres la mejor Sakura!

Me encanta el sonido de los aplausos, más cuando unos cuantos de ellos son de mis amigos. Han venido todos. Chiharu, Naoko, Takashi, Tomoyo, Shaoran y…Eriol. Sí, creí que no vendría pero ahí esta. Y me siento muy feliz de verlo sonreír ahí sentado. Aunque debo admitir que tengo miedo de bajar a hablar con ellos. No se como mirarle a los ojos tras lo que pasó ayer.

Supongo que Tomoyo le habrá contado que Shaoran y yo salimos juntos. Pero aún así temo por su reacción. Que haya venido no tiene porqué ser forzosamente un buen augurio. A lo mejor sólo lo ha hecho por compromiso. Eriol es todo un caballero y jamás dejaría de cumplir una promesa. Y le hice prometer que vendría, aunque pensaba que sería en otras condiciones.

No me arrepiento de mi decisión. No…en absoluto. Quiero a Shaoran muchísimo, igual o más que siempre. Y aunque Eriol ha sido un gran amigo y he sentido cosas…extrañas por él. Sé que jamás le hubiera querido de la misma forma que quiero a Shaoran. Puede que el tiempo no sea generoso con nuestra relación y que al pasar de los días nos separe, pero pase lo que pase mi elección habrá sido la correcta. Porqué no quiero tener jamás esa duda en la cabeza. No quiero preguntarme que habría pasado si lo hubiera intentado con Shaoran. Quiero saberlo. Y algo en mi interior me dice, que la respuesta a esa pregunta será positiva. Porqué le quiero.

Bajo los escalones del escenario y camino en dirección a los camerinos entre felicitaciones de mis compañeros. Sé que Shaoran estará allí, yo misma le di el pase a camerinos. Y no puedo evitar sonrojarme levemente al imaginar el beso que me dará cuando llegue. Y es que besarnos se ha convertido en una necesidad. Es curioso, porqué hasta ayer apenas si lo habíamos hecho un par de veces y hoy… es la cosa más normal del mundo.

Y ahí esta la figura de Shaoran. Pero no esta sola. Todos los chicos han bajado con él. Incluido Eriol. Algo en mi se altera y siento que el corazón late a mil por hora. ¿Me besará Shaoran delante de él? No quiero…es decir…claro que quiero que me bese pero…no quiero que Eriol tenga que verlo. No aún. Pero si me aparto Shaoran se lo puede tomar a mal y…

- ¡Has estado genial Sakura! – Tomoyo se lanza a mis brazos antes que pueda decidir que hacer. Así que le devuelvo el abrazo nerviosa.- Lo he grabado todo con mi cámara. Eres un hombre muy apuesto, casi me sonrojo al abrazarte.- Una gota cae por mi frente. Es verdad…voy vestida y maquillada como un hombre. Dudo mucho que Shaoran se acerque a besarme vestida así. Sería raro. Mas teniendo en cuenta que el maquillaje es súper real y casi parece que tengo perilla de verdad con los postizos.

- Yo he hecho un montón de fotos para Touya.

- ¡Yukito! Tú también has venido. No te he visto en las gradas.

- Es que estaba un poco más arriba. Llegué algo tarde. – Observo disimuladamente a Shaoran. Esta justo al lado de Eriol. ¿Habrán hablado ellos dos sobre el tema?

- Sakura, das grima así vestida. Cambiate antes de que te llame Sakuro permanentemente.- a veces me pregunto porqué le quiero, se pasa tres pueblos conmigo.

- Cállate. Lo que pasa es que estas celoso porque Tomoyo dice que soy un chico muy apuesto, más de lo que eres tú.- sonrío un poco al ver el guiño de fastidio en sus ojos.

- Y vaya si lo eres, creo que inventaré una poción que te convierta en hombre y luego te conquistaré.

- Tomoyo…

- ¿Qué? Todos mis problemas amorosos se irían al caño.

- ¿Problemas amorosos? ¿La súper sex-símbolo del instituto? Vamos Tomoyo que no cuela. – miro a Chiharu intentando aguantarme la risa. Si ella supiera que Tomoyo se le declaró a Eriol y este la rechazó no lo creería… pero supongo que aún se creería menos que fuera por mi culpa…¿quién en su sano juicio me elegiría a mi en vez de a Tomoyo?

- Es cierto, soy un bombón.- todos nos caemos para atrás con su respuesta.

- Porqué no dejamos de decir tonterías y salimos al parque? Ahora es el desfile ¿no?

- Y los fuegos artificiales también. – Naoko y Chiharu se miran emocionadas y salen como alma que lleva al diablo arrastrando a Takashi, Yukito y Tomoyo con ellas. Shaoran me mira con una sonrisa cómplice y sale detrás de ellos dejándome a solas con Eriol. Un temblor me recorre la espalda y agacho la cabeza muerta de miedo.

- Has estado genial.- levanto la vista para encontrarme con un Eriol tranquilo y sonriente.

- Bueno…la obra era fantástica. Aunque con un autor tan talentoso era obvio que lo sería. – eso es Sakura, empieza una conversación casual…que no se note que estas al borde de una parada cardiaca.

- Gracias.

- ¿Les has dicho a los chicos que eres el autor?

- No. No me gusta que la gente sepa que escribo. ¿Tú se lo has dicho a alguien?

- No, siempre he dicho que era un chico joven pero no daba nombres.

- Perfecto, no me gustaría que lo supieran.

- Pero escribiste la obra del instituto. Todos saben eso.

- Sí…pero es tarea escolar. No quiero que la gente espere cosas de mí, siento la presión de decepcionarles. Prefiero mantenerme en el anonimato y oír sus comentarios sinceros luego. Si supieran que soy el autor nunca sabría si sus alabanzas son ciertas o lo dicen por ser amigos míos.

- A mi me lo contaste.

- Claro, era la mejor forma de entrar en el mundillo. Eras el enchufe.

- Ah… yo creí… claro…es lógico. – Eriol sonríe levemente al ver mi decepción y se acerca hasta estar a un paso de mí. Toma mi barbilla con su mano derecha y clava sus ojos dulces en los míos.

- Sakura…aunque no hubieras estado trabajando aquí te lo hubiera contado. Sabes que a ti siempre te lo he contado todo.

- Y…¿Y seguirás haciéndolo? – Eriol me mira seriamente para luego esbozar una pequeña sonrisa.

- Sakura, ni mil rechazos tuyos podrían hacer que perdiera el aprecio que siento por ti, o la confianza que te has ganado a pulso. Eres una gran amiga por encima de todo, mi mejor amiga y nada cambiará.

- Pero…yo… Dios Eriol lo siento tanto…

- Shhh… tranquila. Anda, ves a cambiarte que se me hace muy raro hablar contigo de estas cosas así vestida. Parezco gay y aunque el protagonista de mi obra lo sea no significa que yo también.

- Cla…claro.

Abro la puerta de mi camerino y miro a Eriol de nuevo. Es muy atractivo, de eso no cabe la menor duda y no hay mujer capaz de negarlo. Además, conmigo siempre ha sido dulce y comprensivo. Aunque Tomoyo afirme que tiene una personalidad incierta tras esa sonrisa burlona, yo creo que simplemente esconde aún más amor y cariño en su interior. Que la mascara que ella dice que lleva no es más que un protector para no demostrar todo lo que siente por las personas que le rodean. Creo que es una protección quizá adquirida por culpa de gente que le hizo daño anteriormente. Quizá gente como yo. Personas a las que el amó y ellos no supieron corresponderle. Pero yo si le quiero, le quiero mucho aunque no de la forma que el esperaba. Y no puedo dejar que salga de aquí sin decírselo. Así que tras unos segundos de una mirada intensa hacia esos ojos que tanto cariño muestran hacia mi persona me acerco a él y le doy un beso en la mejilla. Nada raro o alarmante, solo un pequeño beso como disculpa y muestra de aprecio.

- Te quiero mucho Eriol.

- Lo sé. Lo sé princesa.

Sonrío tristemente. Con pasos lentos me dirijo de nuevo al camerino y cierro la puerta tras de mí no sin antes dedicarle una sonrisa. Pero pronto desaparece cuando estoy en la seguridad que esas cuatro paredes me brindan. Y es que odio que las cosas hayan pasado de esta manera. Odio sentirme feliz aún a sabiendas de que Eriol lo esta pasando mal por mi culpa. Odio todo lo que he causado por mis niñerías y confusiones. Me odio a mí.

Dos lágrimas bajan por mis mejillas mientras me dejo caer al suelo tras la puerta. Me las limpio rápidamente y dejo ir un suspiro. Por mucho que quiera ya no puedo echarme atrás y rectificar errores. Y la verdad es que a pesar de todo, si es cierto que algo en mi interior ha cambiado. Ese vacío en mi interior ha desaparecido, ya no esta. Ahora al fin siento que mi corazón ha encontrado el camino a casa.

Me cambio lo más rápido que puedo y salgo de allí. Eriol ya no esta, así que deduzco que ha salido con los demás a ver los fuegos artificiales. Cuando salgo al exterior varios sonidos grotescos llaman mi atención. Los fuegos han comenzado y brillan como estrellas de colores en el cielo. La noche esta algo fría, pero gracias a Dios me acordé de traer una chaqueta fina. Dejo ir un suspiro mientras observo el espéctalo frente al teatro. La multitud esta a cierta distancia ocupando puestos elevados que permitan una mejor visión, o en la noria. Pero la verdad es que los fuegos ya son bastante hermosos desde donde me encuentro. Unos brazos me rodean cariñosamente.

- Creí que no saldrías nunca.

- Lo siento, el maquillaje de hombre es algo difícil de quitar.- Shaoran sonríe gustoso mientras apoyo mi cabeza en sus hombros.- ¿Dónde están todos?

- Tomoyo y Eriol han ido a la noria, los demás están en unos bancos delante de la heladería, han encontrado a Kenshin y ese amigo suyo que actúa contigo y se han unido a ellos.

- ¿Kenshin?

- Ajá.

- Aún no he hablado con él desde el verano. No creo que nunca me perdone.

- Bueno, le entiendo.

- ¿Cómo?

- Yo también me muero de celos de pensar en ello, tu eres mía y de nadie más y no quiero ni imaginarme esa noche que causó vuestro enfado. Así que olvidemos a Kenshin y sus rebotes infantiles, ya se le pasará y con el tiempo volveréis a ser tan amigos como antes.

- ¿Tú crees?

- Claro.

- Eso espero. – miro el espectáculo disfrutando del calor que desprende el cuerpo de Shaoran. Caminamos un poco hasta una banca apartada y tomamos asiento aún abrazados.- ¿Y que pasa con Rika?

- ¿Rika?

- Sí. ¿Harás las paces con ella?

- ¿Cómo?

- No para volver a salir juntos, obviamente, pero ¿crees que volveréis a ser amigos?

- Rika no es como Kenshin, y desde luego yo no soy tan dulce como tú. Supongo que jamás me perdonara por haberte preferido a ti y yo no voy a acercarme más para convencerla.

- ¿Puedo hacerte una pregunta?

- Por supuesto.- Me aparto un poco de él y le miro directamente a los ojos con las mejillas rojas por la vergüenza que siento. Pero necesito preguntar.

- Tú y Rika… ¿llegaron alguna vez a…a…?

- ¿A acostarnos?- agacho la cabeza entre avergonzada y celosa. La sola imagen me hierve la sangre.

- S..sí.

- No.- dejo escapar un suspiro de alivio y le miro sonriente. Pero el no luce muy contento.- Pero estuvimos a punto, no voy a mentirte.

- ¿Eh?

- Fue poco antes del viaje a Hokaido. Aunque no salíamos juntos yo seguía molesto con todo y la verdad es que me sentía mas sólo que nunca porqué tú no estabas. Así que quedaba con ella de vez en cuando. Una noche realmente mala, en la que bebimos más de la cuenta, llegamos a mayores sin darnos a penas cuenta y por suerte mi cuerpo había bebido demasiado para poder hacer nada.

- A que te refieres…

- Me refiero a que…maldita sea me resulta incomodo hablar de estas cosas…

- Pero es que necesito saberlo, entiéndeme.- Shaoran observa serio el ruego de mi mirada y suspira resignado.

- No pude tener una erección. El cuerpo no me respondía. Nada ocurrió allí abajo.

- Entonces…¿hasta donde llegaron?

- ¿De verdad necesitas saberlo?

- Sí…quiero saber si… si…bueno…si el día que tu y yo…bueno…eso. Será la primera vez para ambos o solo para mí.

- Será la primera vez para ambos.

- ¿Hasta que punto?

- Bueno… Rika y yo solo llegamos a… a caricias superficiales.

- Ya…¿con ropa?

- ¡Sakura!

- De verdad que quiero saberlo.

- Yo… no… estábamos más bien ligeros de ropa.- Lo sabía. Sabía que era imposible que Shaoran pasara tanto rato con una chica hermosa y no llegaran a nada más atrevido que besos y caricias encima de la ropa. Agacho la cabeza intentando ocultar mi tristeza pero Shaoran toma mi mentón y levanta mi cabeza hasta que no puedo más que mirarle a los ojos.- Sakura, borraría esa noche entupida mil veces si pudiera, pero no puedo. En vez de eso te voy a decir que jamás quise hacerlo, que el alcohol tubo más en eso que ver que mis propios pensamientos.

- Eso no anula el hecho de que…hayas llegado tan lejos con ella.

- Sakura yo…

- No, si no tienes que disculparte en absoluto. Tú sentías algo por ella y no es tu culpa que las hormonas se dispararan. No engañabas a nadie, menos a mí. Yo no era nada tuyo.

- Se que no es mi culpa y no engañaba a nadie mas que a mi mismo al intentar escapar del dolor que me causaba no estar a tu lado como siempre en brazos de alguien que no amo. Se que no tiene caso que me disculpe con nadie más que con Rika sobre lo que ocurrió esa noche pero… me siento culpable por entristecerte. Me hubiera gustado tener el aguante para no hacer estupideces típicas de niñatos mimados e irresponsables.

- Shaoran, no te preocupes, no hiciste nada malo. Lo sabes.

- Tampoco fue algo honorable y me arrepiento.

- Ya… eso me alivia un poco. – Shaoran sonríe levemente y no puedo hacer otra cosa que devolverle la sonrisa. En la lejanía veo la figura de Eriol y Tomoyo observando los fuegos artificiales. Al parecer la noria estaba ya completa y se han tenido que conformar con verlos con los pies en el suelo. – Son Tomoyo y Eriol.- Shaoran dirige la mirada en la dirección que señalan mis ojos y sonríe levemente.

- ¿Crees que algún día esos dos podrán salir juntos?

- Me gustaría mucho decir que sí, pero no tengo la menor idea. Tomoyo es una chica mil veces más fabulosa, inteligente y guapa que yo pero… no sé que busca Eriol en las mujeres ni si desea enamorarse de nuevo. Sólo espero que ocurra lo que ocurra ninguno de los dos tenga que sufrir más.

- He hablado con Eriol antes de la función. Han venido juntos y Tomoyo le ha hecho subir prácticamente en todas las atracciones del parque.

-¿han venido juntos?

- Sí. Según lo que me ha contado Eriol ella ha ido a su casa y se ha peleado con las sirvientas para entrar.

- ¿Cómo que se ha peleado?

- Supongo que es un decir. Conoces a Tomoyo, habrá insistido hasta el cansancio para hablar con él.

- ¿Eriol y…y tu habéis hablado de…?

- Sí. En realidad he sido yo.- le miro intranquila esperando que continúe. – al verlo venir con Tomoyo y tras una conversación cordial nos hemos quedado los dos solos, obviamente expresamente, ya que Tomoyo quería de repente un helado aunque llevaba un perrito en las manos cuando los encontré.

- Supongo que quería dejarles charlar.

- Eso seguro. Bueno…tras su partida me disculpé con Eriol por haber tardado tanto en darme cuenta y herirle a él por el camino.

- ¿Y que dijo?

- Sonrió de esa forma odiosa y me dijo que si alguna vez te lastimaba se ocuparía de llevarte lo más lejos posible de mí y hacer todos los posibles por ocupar tu corazón. Eso claro esta, después de darme mi merecido a base de un dialogo compuesto de puñetazos y bofetadas.

- Eriol jamás sería violento contigo…

- ¿Te recuerdo el golpe que me dio con el palo de la escoba?

- Fue un accidente, creía que eras un ladrón.

- Ya, seguro.

-¡Shaoran!

- Sea como sea lo importante es que tras ese comentario sonrió otra vez y siguió con una conversación cotidiana y normal como si nunca hubiera habido nada que nos incomodase entre nosotros.

- Conmigo también ha sido así.

- ¿Sí?

- Si… me ha dicho que a pesar de todo jamás dejaremos de ser amigos porqué confía en mí y me quiere mucho. Luego he tratado de disculparme pero me ha cortado diciendo que me fuera a cambiar y ha sonreído como siempre dando por zanjado el asunto.

- Muy noble por su parte ahorrarte vergüenzas.

- Eriol es así. Pero me alegra saber que al menos Tomoyo se ocupara de que él no se guarde sufrimientos en el corazón.

- ¿Crees que podrá lidiar con su mutismo? Eriol parece un tipo muy suyo.

- Si pudo contigo que eres el ser más callado y testarudo que conozco ¿por qué no va a poder con Eriol?

- Eso me ha dolido.- sonrío levemente y me recargo de nuevo en él. Esta vez apoyando mi cabeza en su pecho.- ¿Puedo hacerte yo también una pregunta?

- Claro.

- Sé que no llegaste a nada con Eriol nunca, entre otras cosas porqué tu misma me dijiste que solo os besasteis pero… la noche en la playa… yo sólo… es que… bueno es que me preocupa pensar si fueron besos simples e inocentes o más... bueno subidos de tono. – me sonrojo hasta las orejas. Por suerte Shaoran no esta mirándome a mí sino que esta con la mirada fija en los fuegos artificiales.

- Bueno… supongo que lo segundo…pero jamás pasaron de besos y caricias superficiales por encima de la ropa. Lo juro y perjuro.

- Sakura…no estoy echándote nada en cara. Sólo que al igual que tu quería saber hasta que punto seré el primero en tu vida. – el color de mis mejillas aumenta al imaginar siquiera en la idea de… bueno de llegar a mayores con Shaoran. - ¿Sabes? Aún no me has besado.

- ¿Eh?

- Desde que finalizó la obra.

- Ah bueno, es que con el maquillaje y luego los chicos y ahora la conversación y…

- Sakura.- le miro a los ojos perdiendo la noción del tiempo al contemplar su sonrisa.- Tu sólo besame.

Pero no me da tiempo que sus labios ya se encuentran con los míos exigiéndome todo el cariño posible. Me dejo llevar por la sensación y por unos segundos olvido todo mí alrededor para dedicarme únicamente al roce de sus labios, la exploración de su lengua en mi boca y el calor de sus dedos acariciándome. Poco a poco se separa por la falta de aire en nuestros pulmones y apoya su frente en la mía dejándome disfrutar del calido aroma de su cercanía.

- Te amo Sakura. – una corriente de pura felicidad recorre mi vientre y siento deseos de llorar.

- Repítelo, sólo una vez más.

- ¿Sólo una vez?

- Al menos una…

- Sakura, mi gatita, te amo. Jamás pensé que pudiera sentir la felicidad que siento con solo besar tus labios y ardo en deseos de descubrir más sensaciones a tu lado, pero por sobre de todas las cosas que nos quedan por compartir puedo decir que nada en el mundo me dará felicidad mayor que amarte y saberme correspondido. Porqué no sabes ni sabrás nunca lo liberador que es para mi decirte te amo mil veces sin temor a tu rechazo.

- OH, Shaoran. Claro que lo sé. Porqué yo comparto el mismo sentimiento. Porque para mi amarte ha sido lo peor y lo mejor que me ha ocurrido en la vida. Pero ahora ya no albergo tristezas, ahora solo hay una felicidad en mi corazón. Felicidad que ha llegado escoltada hasta mi corazón por tu amor y que ahora llena por completo cualquier vacío que antes lo ocupaba. Te amo Shaoran. Jamás creí poder amarte tanto.

Shaoran me besa de nuevo, cada vez más exigente y apasionado. Siento como en cada beso el intenta demostrarme que soy suya y que jamás me dejará marchar. Hay amor en cada caricia y deseo en cada nuevo aliento. Y me siento tan feliz que no quepo en mí. Dos lágrimas bajan por mis ojos como vía de escape a todas las emociones que me envuelven y me abrazo a Shaoran como si fuera a caerme si no me sujeto a sus brazos. Se que a partir de ahora todo será diferente. También se que nunca se sabe que nos deparara el futuro o si esta felicidad que siento ahora irá perdiéndose hasta el punto de extinguirse. Pero sea como sea este momento mágico no me lo borraran ya de mi mente. Es más, por mucho que pueda ocurrir entre nosotros, ya sea bueno o malo, nadie podrá borrar los días que hemos pasado, la vida que hemos vivido. Porque si miro atrás y recuerdo los mejores momentos, puedo asegurar que no he estado ni uno de ellos lejos de la persona que quiero. Porque pase mi infancia estando a su lado y seguiré haciéndolo rezando por seguir viéndole crecer.

THE END

Comentarios de la autora: Dios, al fin. Siento la espera pero es que no me venía la inspiración ni sentándome horas y horas frente al ordenador. Pero aquí llego con el final de mi historia, uno solo, que no tuve mucho apoyo con los dos finales y la verdad es que con la falta de inspiración que tengo tampoco me saldría muy bien. Pero en fin, a pesar de ello espero que este final les haya gustado un poco y que no hayan quedado muchos hilos sueltos.

Espero que no haya ido todo muy rápido o que la gente se quede con ganas de saber más sobre Tomoyo y Eriol o cualquiera de los demás personajes. Pero en verdad que la inspiración no me viene y no quería hacerles esperar más.

También aprovecho este final (mejor o peor) para decirles que estoy haciendo varias historias cuando me llega un poco de inspiración y que pronto subiré la que más me convenza. Espero seguir contando con su apoyo y actualizar en breve mi otra historia colgada "El sendero de las sombras"

Les deseo la mayor de las felicidades y espero verles muy pronto por el Fanfiction.

Gracias por su atención y su paciencia y muchos besos para todos.

Con mucho cariño y aprecio. Carrie.