Disclaimer: Los personajes de Twilight le pertenecen a la fabulosa S. Meyer la historia es de Kirsty Moseley pero yo solo la adapto a Twilight, espero que la disfruten y sea merecedora de sus comentarios, hacia mi adaptación y la magnífica historia de Kirsty…

Disfruten…

Muchas gracias a las chicas que leen y comentanLayraCristina, karen McCarthy, chamix, Guest, pili, Nicole, LicetSalvatore, mirylion, Dayis, Adriu, Ronialdi, glow0718, Queca, AndreCullen, Purplerain94, tulgarita, Dani Valencia, JohaMalfoyCullenLightwoodBane, Melany, Yera, Pau'MC, Stefanny Cullen-Swan. se los agradezco de todo corazón, este capítulo es dedicado a ustedes y las lectoras fantasma solo no me asusten jajaja.

Música:

=Capítulo 24=

Llame a la puerta y contuve la respiración, esperando a que abriera. La puerta se abrió casi de inmediato. Allí estaba, el hombre que me hizo perder a mi bebé, el hombre que estaba haciendo que mi novio enfrente cargos por lesiones corporales graves, su cara era un desastre. Él tenía razón; sin duda Edward hizo un buen trabajo. Su nariz estaba vendada he hinchada, casi cada centimetro de su cara estaba roja y con aspecto inflamado y tenía dos horribles ojos morados. No podía dejar de estar un poco orgullosa de Edward, sabía que no debía estarlo, pero mi chico era un tipo duro. Él sonrió.

-Bella vamos a dentro ¿Cómo estás? – preguntó cortésmente. ¿Está bromeando? ¿Cómo estoy? Pase junto a él e ignore su pregunta.

-Vamos a prescindir de las cortesías ¿Qué es lo que quieres para retirar los cargos contra Edward? – pregunté, deseando que mi voz no delatara lo aterrada que estaba. Sonrió y dio media vuelta y entro en la sala de estar, obviamente esperando que lo siguiera. Tan pronto como estuvo fuera de la vista, le quite el seguro a la puerta para que todo lo que Emmett tuviera que hacer fuera abrirla. Luego lo seguí hasta la sala. Por favor, deja que esto funcione, por favor.

-Toma asiento – instruyo, sentado en el sofa y acariciando el espacio junto a él. Sabía que tenía que darle por su lado, también sabía que necesitaba mantenerme tan cerca de él como pudiera, así que hice mi camino hacia allí y me senté, girándome en el asiento para estar frente a él y estar lista para correr si lo necesitaba. - ¿Entonces de quién es el bebé? ¿O no lo sabes? – pregutó, burlándose de mí. Podía sentir mi ira y dolor amenazando con desbordarse debido a que estaba hablando de mi bebé.

-Lo perdí gracias a ti. ¿Por qué me golpeaste? – pregunté, tratando de no llorar. Se rió sacudiendo la cabeza como si yo hubiera dicho algo estupido.

-Te lo tenías malditamente merecido – dijo con ira.

-Me golpease, y me hiciste caer y perder a mi bebé, es por eso que Edward te golpeó – conteste con toda naturalidad.

-Ese pequeño hijo de puta, siempre fue un problema – gruño, apretando las manos en puños. Trague saliva ¡Oh Dios mío, esto no estaba funcionando!

-Fue tu culpa, fuiste a nuestra casa buscando pelea, querías que esto pasara – incité. Él asintió con la cabeza; una sonrisa maliciosa se deslizó en su cara.

-Si estaba esperando meter a tu maldito hermano en problemas, pero ese mocoso de al lado se lo impidió. Emmett siempre fue un problema, incluso cuando eran niños solía ponerse en mi camino. – gritó, sacudiendo la cabeza molesto.

-Emmett, solí aimpedir que me golpearas. Te detuvo cuando trataste de violarme ¿Es eso de lo que estás hablando? – pregunté. ¡Oh Dios por favor responde a la pregunta! Me miró furiosamente.

-¿Violación? A la mierda con eso, no es violación. Eres mi hija; me lo debías por toda la mierda que tenía que aguantar. Estabas jodidamente madura para la cosecha. – afirmo, mirandome lentamente, poniendome la piel de gallina. Mi mano se cerró alrededor del celular en el bolsillo.

-¿Crees que puedes darles palisas a tu esposa y a tus dos hijos durante años, abusar sexualmente de tu propia hija y tratar de violarme, y eso está bien? – pregunté con la voz quebrada.

-¡Hiciste mi pua vida una miseria! Necesitabas una buena bofetada para mantenerte a raya. Te estaba disciplinando, eso es todo – espeto, levantandose del sofá, y agarrandose el cabello.

-¿Disciplina? Una vez golpeaste a Emmett tan fuerte en el estómago que no pudo comer durante días. Le rompiste el brazo y las costillas. ¡Nos tenias completamente asustados de hacer cualquier cosa por si te haciamos enojar! – grité, tratando de provocarlo. Se volvió hacia mí y me puse de pie rapidamente, necesitando estar de pie en caso de que necesitara correr.

-¡Emmett se merecia todo eso! ¡Debería haber ahogado a ese chico al nacer! – gritó, golpeando su mano en la mesa de café, haciendome gritar.

-¿Qué hay de Seth, Jake y Sue? ¿También necesitaban disciplina? – pregunté. Asintió con la cabeza.

-Sí todos necesitan aprender un poco de respeto ¿Dónde está Sue de todos modos? – preguntó, con sus ojos tratando de perforar los míos.

-Ha vuelto a Nueva York – mentí. Hizo un gruñido furioso y agarró la mesa de café, volcándola de manera violenta. Me eché hacia atrá cuando casi se estrelló en mis pies. ¡Vamos Bella, puedes hacer esto!

-Quiero que retires los cargos contra Edward, y te vayas de la ciudad – declaré de manera casual. Se rió y puso los ojos en blanco.

-Bien eso no va a suceder. Te diré algo, retiraré los cargos contra ese mocoso, si vienes a vivir conmigo – ofreció, volviéndome a mirar lentamente. Me sobresalé sintiéndome enferma y un poco mareada, uego me di cuenta que era porque no estaba respirando, así que aspiré una respiración entrecortada.

-No. Vas a retirar los cargos, irte de la ciudad y nunca molestarme a mí o mi familia de nuevo. Y cuando digo mi familia me refiero a Sue, Jake, Seth también. – dije con severidad. ¡Oh Dios esto iba a funcionar! No podía dejar de sonreír, saque mi teléfono de mi bolsillo y presione enviar. Me reí en silencio antes de volver a poner mi cara de póquer. Él me miraba como si hubiera perdido la cabeza, haciendolo parecer aun más divertido para mí.

-¿Y porque iba a hacer eso? – preguntó, con algo de diversion en su voz.

-Porque si no lo haces, iré a la policía y les contare todo lo que ocurrió cuando éramos niños. Confía en mí; el tiempo que pasarás en la cárcel será mucho más largo que el que Edward recibirá. Y estarás en una parte mucho peor de la cárcel tambíen, dónde ponen a los violadores y pedófilos – me encogí de hombros. Se rió.

-¿Y quién va a creerle a una sucia puta como tú? Embarazada a los dieciséis años. Soy un profecional respetado, puedo permitirme los mejores abogados para hacer pedazos tu caso, y además no tienes pruebas. Eso sucedió hace mucho tiempo, es tu palabra contra la mía. – gruñó, dando un paso más cerca de mí. Sentí la bilis aumentando en mi garganta y rogué que Emmett estuviera cerca. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que le envié ese mensaje de texto?

-En realidad ahí es dónde te equivocas, también tengo tu palabra – corregí, sonriéndole, mientras sacaba mi teléfono celular, otra vez me miró como si fuera estupida. – los telefonos inteligentes de hoy en día tienen todo tipo de artilugios; camaras, reproductores de musica, calculadoras… gravadoras de voz – dije alegremente, alzando las cejas ante lo último. Eamine el menú y reproduje la conversación que acababa de gravar en mí teléfono, miré su cara con una sonrisa de satisfacción.

-¿Entonces de quién es el bebé? ¿O no lo sabes?

-Lo perdí gracias a ti. ¿Por qué me golpeaste?

-Te lo tenías malditamente merecido.

-Me golpease, y me hiciste caer y perder a mi bebé, es por eso que Edward te golpeó.

-Ese pequeño hijo de puta, siempre fue un problema…

Detuve la gravación.

-¿Escuchaste lo suficiente, o quieres escuchar que más hay aquí? ¿Te acuerdas de lo que dijiste? ¿Lo que admitiste? Abuso, intento de violación – dije, sonriendo como una idiota, agarró el teléfono y lo lanzo contra el suelo, aplastándolo con su pie, fuerte. Luche contra el impulso de reír – Oh papi ese teléfono me costó mucho dinero. ¿Sabes cuánto cuesta un iPhone nuevo en la actualidad? – pregunté con sarcasmo. Sonrió, obviamente pensando que habíaganado.

-No tienes nada ahora – agarró mi muñeca y me atrajo más cerca de él. Me reí y asentí confirmándolo.

-Tienes razón, no tengo nada, pero mi familia lo hace. Se los envié hace un momento. Otras cinco personas tienen esa grabación y si no quitas tus sucias y pervertidas manos de mí en este momento, irán a la policia – declaré con aire de suficiencia. Me abofeteó fuertemente en la cara, haciendome gritar cuando su mano se estrelló en mi piel ya inflamada. Me agarré la cara y lo miré fijamente; lo odiaba más de lo que alguna vez había odiado algo en mi vida. - ¡Retira los cargos en este momento, vete de laciudad y nunca vuelvas a ponerte en contacto con nosotros! De lo contrario me aseguraré de que las cinco grabaciones lleguen a la policía. Lo digo enserio, retira los cargos y vete y lo dejaré estar. Solo quiero a Edward libre – ordené.

No me importaba nada más, siempre tendríamos las grabaciones; si alguna vez se a cercaba de nuevo a nosotros yo no tendría ningún problema en presentar cargos y despacharlo para siempre. Pero no podía hacer eso ahora, Edward todavía estaba enfrentándose a la cárcel y no podía correr el riesgo de que fuera declarado culpable y fuera enviado a la cárcel por defenderme. Mi padre me miraba con odio mientras lo pensaba. Me di cuenta por su expresión furiosa que sabía que no había otra opción. Si no quería ser acusado de intento de violación, abuso infantil y un par de reportes de agresión entonces tenía que estar de a cuerdo con lo que yo estaba diciendo.

-Eres igual que tu maldito hermano – gritó venenosamente, mientras me sacudía por el brazo, sonreí.

-Me tomaré eso como un cumplido. Emmett es el mejor hermano del mundo.

-Pequeña perra – dijo entre dientes. Saque mi brazo de su agarré.

-Llámalos ahora, retira los cargos y quiero hablar con ellos después para asegurarme de que está hecho – ordene ¡Oh Dios mío está funcionando! Realmente iba a funcionar. Oí a un auto frenar con un chirrido afuera y segundos después Emmett irrumpió por la puerta. Parecía criminalmente furioso cuando saltó hacia nosotros con los puños cerrados. – Emmett todo está bien. Sólo estábamos hablando. Ha decidido retirar los cargos he irse de la ciudad. ¿Verdad Charlie? – expliqué, burlándome de su nombre, Emmett me miró con evidente sorpresa en su cara. Me agarró del brazo y me puso detrás de él, mientras fulminaba con la mirada a mi padre. ¡Vaya si las miradas mataran! Agarré su brazo, apretando suavemente para llamar su atención – todo está bien Emmett, cálmate, he arreglado todo – declaré, luchando contra la tentación de dejar que lo matara, pero no podía dejar que también Emmett se metiera en problemas.

-¿Arreglado todo? – preguntó, sin apartar los ojos de la cara de mi padre que en realidad parecía asustado de Emmett en este momento. Para ser honesta no me sorprendió que estuviera asustado, él podría ser malditamente aterrador cuando quería serlo.

-Llámalos y retira los cargos – ordené, mi padre nos miro con desprecio y se volvió para agarrar su teléfono. Mientras estaba de espaldas Emmett me miró.

-¿Qué pasó? ¿Qué diablos estás haciendo aquí? – preguntó rápidamente, sonreí.

-Revisa tu teléfono. – frunció el ceño y saco su celular.

-Un mensaje de voz – dijo. Lo abrió y lo reprodujo, vi su cara mientras lo escuchaba; paso de irá a sorpresa, a felicidad. Me miró con orgullo y metió su teléfono de nuevo al bolsillo, envolviendo su brazo alrededor de mis hombros, sosteniéndome firmemente a su lado. Empecé a sentirme un poco débil sobre mis pies, necesitaba sentarme y descansar. Todo lo que quería hacer era volver a dormir.

-Emmett mantén la calma y termina esto ¿de acuerdo? Él va a irse de la ciudad. También le envié el mensaje a mamá, Edward, Jake, Sue, así que solo tienes que asegurarte de que hace lo que dice. Solo necesito a Edward libre. – dije, cuando me senté en el sillón detrás de él.

-¿Estás bien? – preguntó con algo de preocupación en su voz. Asentí con la cabeza, sonriendo.

-Estoy totalmente bien. Solo tengo que sentarme, tu puedes encargarte desde aquí, solo mantén la calma – respondí, sintiendo que mi cuerpo se relajaba al saber que no tenía que hablar de nuevo con él. Emmett solucionaría todo, siempre lo hacía. Vi como mi padre llamaba a la policía y retiró los cargos. Emmett los llamó desde su teléfono y se lo confirmaron, que los cargos habían sido retirados, y que ninguna otra acción sería tomada en contra de Edward. Él se cernió protectoramente frente a mi todo el tiempo, permaneciendo entre mi padre y yo, realmente era el mejor hermano que alguien alguna vez haya tenido. Después de diez minutos, Emmett se volvió hacia mí.

-Estamos listos para irnos Bells. – tomó mi mano y me levanto del sofá, me empujó hacia la puerta frente a él, sus ojos no dejando a mi padre en ningún momento – será mejor que no vuelvas, viejo. La próxima vez que te vea, te mataré o iremos a la comisaria y presentare cargos, todos nosotros, no estoy seguro que opción prefiero, preferentemente prefiero estar ahí y verte quemar. – afirmo, con una pequeña sonrisa, como si estuviera imaginándoselo. Él no estaba bromeando, no había ninguna duda en mi mente que Emmett lo mataría y si no lo hacía Emmett, estaba bastante segura que Edward lo haría. - ¡Vete de la ciudad hoy! – gruñó Emmett cuando cerró de golpe la puerta, empujándome hacia su auto, se aseguro de que estuviera adentro antes de dirigirse a su lado y conducir velozmente por la calle sin decir una palabra. Después de dos minutos de conducción se detuvo y apagó el motor, sus manos agarraron el volante con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. Su mandíbula estaba apretada con tanta fuerza que me sorprendió que sus dientes no se rompieran bajo la presión. ¡Bueno, sabía que estaría enojado conmigo! Tomó unas cuantas respiraciones profundas, obviamente tratando de calmarse. - ¿Qué demonios fue eso? – gruñó. Respingue y lo mire disculpándome.

-Emmett funcionó.

-Tienes una idea de cuan malditamente estúpido fue eso Isabella? Piensa en ello ¿y si no funcionaba? ¿y si no recibía tu mensaje? ¿y si él había decidido lastimarte? ¡O peor! – gritó, golpeando furiosamente su mano contra el volante. Me sobresalte, había gritado muy fuerte y se hizo eco en el auto haciéndolo aun más fuerte.

-Emmett, lo siento, tenía que hacerlo; fue en la única manera que pude pensar para liberar a Edward. Ahora siempre tendremos esa grabación para que no se acerque de nuevo a nosotros. – expliqué, rogando que entendiera mis razones. No dijo nada, todavía estaba muy enojado. – debes estar orgulloso de mí – susurré, poniendo mi cara de cachorro. Suspiro.

-Me siento orgulloso de tu idea Bells, pero eso fue malditamente estúpido. Simplemente porque funciono, no quiere decir que lo que hiciste estuvo bien, se supone que debes estar en el hospital por amor de Dios ¿Cómo diablos saliste? Oh mierda, por favor dime que no te escapaste o algo así y que están buscándote. – dijo haciendo una mueca. Me reí y meneé la cabeza.

-Pedí el alta voluntaria, estoy bien, solo necesito reposo en cama, del cual tendré un montón cuando mi novio este fuera de custodia – dije, sonriendo ante la idea. Emmett se río malvadamente.

-¿Sabes qué? Ya no voy a gritarte. Edward también va a estar seriamente enojado contigo por hacer esto. Lo dejaré ocuparse de ello. – dijo riendo mientras arrancaba el auto de nuevo. Oh mierda, estaba en lo cierto; Edward iba a estar muy enojado de que me pusiera en un peligro como ese; Emmett me miró y se rió de nuevo. – bueno me alegra ya no tener que ser el único en refrenarte todo el tiempo. Edward puede encargarse – se burló de mí y no pude evitar reír, él en realidad parecía un poco aliviado - ¿Necesitas volver al hospital? – preguntó. Negué con la cabeza, me sentía bien, solo estaba cansada y necesitaba sentarme. Mi cuerpo se sentía como si hubiera corrido un maratón pero no sentía dolor ni nada.

-Estoy bien, de verdad. Podemos ir a recoger a Edward y luego ir a casa – sugerí, apoyando mi cabeza en el reposacabezas. Solo necesitaba que Edward me abrazara.

-Me dijeron por teléfono que estará allí otra hora por lo menos. Necesitan tramitar su salida o algo así, te llevaré a casa y puedes esperarlo allí – me sonrió tranquilizadoramente y se dirigió en la dirección de nuestra casa.

(*.*)(*.)(*.*)(*.)

Cuando nos detuvimos en nuestro camino de entrada, Sue y Jake salieron corriendo de la casa, mirándome preocupados.

-Oh Bella ¿Estás bien cariño? – preguntó Sue, preocupándose por mí, mientras caminábamos hacia la casa.

-Estoy bien, solo estoy cansada – asentí con la cabeza.

-¿Qué era ese mensaje? ¿Fuiste a ver a Charlie? – preguntó Sue frunciendo el ceño. Asentí y mire a Emmett de manera suplicante; solo quería ir a la cama.

-Te contaré en un rato Sue, Bells necesita descansar. – intervino Emmett, dirigiéndome hacia el pasillo de atrás. Le sonreí agradecida, ya no podía tratar con ello; estaba asimilando la realidad de lo que acababa de hacer, realmente había sido estúpida. Trate de no imaginar todas las cosas que él podría haberme hecho. M estremecí y aparte los pensamientos, ya había terminado, no pasó nada. Tuve suerte. Emmett e siguió hasta mi habitación poniendo mi bolsa en el suelo por mí; me quite los zapatos y me metí en la cama con la ropa puesta. Él se sentó en el borde de mi cama, mirándome con tristeza.

-Bells lamento mucho que perdieras a tu bebé, lo sabes ¿verdad? – preguntó en voz baja, asentí con la cabeza.

-Sí lo sé, abrías sido un tío estupendo – bromeé, sonriendo débilmente, se rió.

-Sí, habría malcriado mucho a ese niño, solo para molestarte a ti y Edward. – sonreí.

-Apuesto a que lo hubieras hecho. – se agachó y me abrazo, besándome en la mejilla.

-Fuiste muy valiente, y estoy muy orgulloso de ti, pero nunca vuelvas a hacer algo como eso. – dijo con firmeza. Asentí con la cabeza y bostecé.

-No lo haré, ¿Irás a recoger a Edward? – negó con la cabeza.

-Le pediré a Jake que vaya a recogerlo. No quiero dejarte aquí hasta que sepa que ese cabrón esta fuera de la ciudad – respondió, asentí con la cabeza y cerré los ojos, necesitado dormir, estaba física y emocionalmente agotada.

(*.*)(*.)(*.*)(*.)

Me desperté cuando sentí a alguien subiéndose a la cama, abrí los ojos atontada y eche un vistazo para ver a Edward metiéndose en la cama conmigo, rompí en llanto y eche mis brazos alrededor de su cuello. Nunca había estado tan feliz de ver a nadie en mi vida. Él me abrazo con fuerza acariciándome el cabello, meciéndome suavemente mientras presionaba sus labios contra mi cuello de la manera en que siempre hacia cuando yo estaba alterada. Metí mis manos en su cabello y no quise soltarlo nunca. Jamás lo quería lejos de mí otra vez.

-Todo está bien ahora Ángel. Todo está bien. ¿Cómo te sientes? – preguntó en voz baja, mientras se echaba hacia atrás para mirarme, sus hermosos ojos azules me miraban preocupados. Sonreí y lo besé, presionándome apretadamente contra él, sonrió contra mis labios y retrocedí.

-Estoy bien, contenta de verte. – prometí, recorriendo su hermosa cara con mis manos. Se paso la mano por el cabello, solo mirándome tiernamente, solo mirándome durante un par de minutos.

-Emmett me dijo lo que hiciste – dijo, su cara volviéndose dura. Trague saliva e hice una mueca.

-Lo siento, tenía que hacerlo – murmuré en tono de disculpa. Hundió la cara en el costado de mi cuello.

-No voy a gritarte si eso es lo que estás pensando – respondió riéndose entre dientes contra mi piel. Deje escapar el aliento que no me di cuenta que estaba conteniendo y me relajé, se alejo para mirarme – aunque estoy seriamente enojado contigo, no me gusta que hayas hecho eso, pero no necesitas que se te añada más presión de la que ya tienes, ya has pasado por mucho – dijo con tristeza, su manos deslizándose hacia abajo para descansar en mi estómago ahora vacío – solo voy a decir esto; nunca te pongas en una situación así de nuevo. Jamás te pongas en peligro otra vez, no me importa cuál sea la razón; no es una razón lo suficientemente buena para que salgas herida ¿Me entiendes? – gruñó. Asentí, pude ver que hablaba enserio; estaba dementemente enojado, también quería decir mucho más de lo que dijo, pero no lo estaba debido al bebé.

-Entiendo – asentí, sonriendo con aire de culpabilidad – te amo Edward, mucho. – Él era lo más importante para mí. Toda esta situación me demostró cuanto lo amaba, haría cualquier cosa por él, incluso enfrentarme a mi peor pesadilla.

-Te amo también Ángel – susurró, inclinando la cabeza y besándome suavemente, para el momento en que se aparto los dos estábamos un poco sin aliento.

-Edward ¿puedo preguntarte algo? – murmuré mientras él se acomodaba en la cama junto a mí, asintió, tomando mi mano entrelazando sus dedos con los míos - ¿Todavía quieres estar conmigo? Contéstame con sinceridad. Después de que perdí al bebe y todo ¿todavía me quieres? – pregunte, mordiendo el labio, aterrada de que dijera que no. Me miró como si estuviera loca.

-Ángel, siempre te he querido, siempre te querré. Siempre – dijo con fiereza. Sonreí, con la felicidad burbujeando dentro de mí. Muy bien, pregúntale, vamos Bella puedes hacerlo.

-Cuando nos enteramos que estaba embarazada, dijiste que estabas pensado pedirme que me mudara a Boston contigo – empecé nerviosa. Asintió con la cabeza.

-Sí – se veía un poco confundido respecto a donde iba esta conversación.

-Boston es una maravillosa oportunidad para ti ¿no? y si pudieras harías cualquier cosa para ir allí ¿verdad? – pregunté, necesitando una confirmación antes de preguntarle. Parecía aun más confuso.

-Sí, pero está bien quiero quedarme aquí contigo. Eres lo más importante en el mundo para mí – respondió, besando mi sien suavemente. Sacudí la cabeza, esa no era la respuesta que quería.

-Edward responde a esto honestamente, no pienses en mí. Lo mejor para tu carrera es Boston ¿no es así? – asintió con la cabeza.

-Sí pero…. – comenzó, puse mi mano sobre su boca para detener su respuesta.

-Quiero ir contigo si todavía quieres que lo haga, antes dijiste que querías pedirme que fuera contigo. ¿Todavía quieres eso? – pregunté, mirando su cara sorprendida, él no esperaba eso en absoluto. No respondió; seguía mirándome con la boca abierta – Edward ¿quieres que vaya contigo? – repetí, apretándole suavemente la mano.

-¿Harías eso por mí? – preguntó, mirándome con tanto amor que hizo que mi corazón se derritiera. Asentí.

-Sí, te seguiría a cualquier lugar si me lo pidieras.

-Pero estarías dejando mucho atrás, Ángel. Tu escuela, tus amigos, Emmett, tu casa – susurró, ahuecando suavemente mi mejilla inflamada. Asentí con la cabeza.

-Sí, pero lo haría para estar contigo, de modo que hace que todo valga la pena – me encogí de hombros.

-¿Cómo demonios conseguí a una chica como tú? –preguntó, acariciando suavemente mi mejilla con su pulgar.

-Tal vez fuiste un asesino en tu vida anterior. – bromeé, haciéndolo reír. Asintió.

-Asesino serial – bromeó, haciéndonos reír a los dos de nuevo, se inclinó y me beso con tanta suavidad y ternura que me hizo sentir la chica más especial y más afortunada del mundo. Se aparto del beso demasiado rápido para mi gusto. - ¿Te mudarías a Boston conmigo Ángel? – preguntó. Sonreí y lo abracé fuerte.

-Me encantaría Edward.

Necesitaba un nuevo comienzo. Habían pasado tantas cosas aquí que necesitaba irme y comenzar de nuevo, necesitaba olvidar todo y mirar hacia el futuro, mi futuro con Edward.

0o0o0o0o0o0oo00o0o

Bueno pues como siempre lo he dicho esta historia me encanta, ahora mismo este capítulo es uno de mis favoritos y no sé por qué. Bueno nos seguimos leyendo falta para terminar así que no desesperen porque aunque no tengo internet una alma caritativa se apiado de mí y me dio su contraseña para conectarme y…. joder ¡No! jajaja mi vecina me pasa señal pero pago una pequeña cuota así que si son buenitas pondrán muchos comentarios por mi esfuerzo de no tardarme tanto en actualizar. Besos Jane.

Un capítulo más, si puedo les pongo otro, pero quiero ver esos comentarios activos, un beso y seguimos aquí, no abandono la historia.

Dejen un lindo comentario para saber que les está pareciendo.

Así que si, aquí seguiremos hasta finalizar.

Cambio y fuera….

Locura realizada…

By:antoCullen::