Les voy a hacer un regalo: subir un capitulo ahora y no esperar un mes :) Porque? bueno, la vida es linda... Hay Sol ahora, no hace tanto frío, los pajarillos cantan, las flores florecen, la gente anda feliz (supongo) por la calle, etc. Es un lindo día.

Soy buena onda, cierto? jeje... Bueno, gracias por sus comentarios y por leer el fic, son muy buena onda ustedes.

Sin más demora, los dejo...

Enjoy!


Las vans se detuvieron al borde de la bahía. El aire salado chocaba con sus rostros y el jugar de las olas llenaba el lugar. La isla dónde estaba el aeropuerto se veía desolada, e incluso, daba miedo porque se veía vieja y sucia. Los Opositores miraron el lugar con cierta nostalgia.

-Bien, ¿listos?- preguntó Azusa sin levantar mucho la voz.

Se habían detenido ahí para poder ir a pie por la simple razón de que no querían llamar la atención de los zombies antes que el avión comenzara a moverse. El ruido que haría la máquina sería suficiente como para llamar a todos los zombies de Tokio. Además, mientras menos zombies hubiera, todo sería más fácil.

-Listos- contestaron todos

-Perfecto. Grupo uno, manténgase siempre con los alemanes. Grupo dos, al frente-

Se movilizaron.

Cruzaron el puente a medio trote, todos con sus rifles con silenciadores, bates y cuchillos. Habían algunos zombies en el camino, pero los bajaron rápidamente son complicaciones. Llegaron a la reja que separaba la autopista del aeropuerto. Se podían ver aviones varios metros lejos, y muchos zombies caminando por el lugar.

-Grupo dos, cúbrannos. Alemanes, de los aviones que ven, ¿cuál traerá a una cantidad considerable de ayuda?- preguntó Azusa a los alemanes.

Tenían un traductor entre el grupo uno. Los alemanes miraron los pocos aviones que habían, e indicaron uno que estaba cerca de la pista de despegue. Le dijeron algo al traductor, quién arrugó el ceño.

-Dicen que es probable que ninguno tenga suficiente combustible como para llevarlos hasta Alemania, y que habría que revisarlos-

-Mmmm, eso complica todo, pero era algo posible- dijo Azusa mirando al avión. Estaba varios metros lejos de ellos

-Entonces tendremos que ir uno por uno revisándolos- dijo Sawako también arrugando el ceño

-Era obvio que pasaría- dijo Koji acercándose a la reja- No hay de otra

-Cierto- dijo Azusa mirando a Mugi de reojo, quién le sonrió para darle ánimo- ¿Dónde guardan el combustible?

El traductor les preguntó a los alemanes, y ellos indicaron un camión en plena pista de despegue y aterrizaje. Era grande y largo, y tenía algunas válvulas saliendo de su conteiner. Un smooker estaba justo arriba de él, al igual que un grupo de zombies rondándolo

-Perfecto… no era lo que pregunté, pero es perfecto- murmuró Azusa. Esa misión estaba complicándose cada vez más- Grupo dos y tres, avancemos. Grupo uno, esperen la señal.

Ella junto con unos veinte Opositores más comenzaron a escalar la reja rápidamente. Al bajar, se encontraron dentro del hangar. Un par de zombies vieron sus movimientos y se acercaron peligrosamente hacia ellos. Azusa hizo una señal para que el grupo dos se encargaran de ellos. Con los silenciadores y vista de francotirador se demoraron menos de cinco minutos en limpiar el camino hasta el avión.

-Grupo dos, hagan una fila y quédense cubriendo el camino- dijo la pelinegra mientras hacía señas al grupo tres y avanzaban.

Los Opositores le hicieron caso y se separaron en fila cubriendo la mayor cantidad de espacio creando un camino para ellos y así cubrirlos por si algún zombie quería atacarlos, cosa que ya pasaba. Pero como no hacían mucho ruido llamaban poco la atención de ellos, y aún no aparecían algún zombie mutante. Eso era bueno.

-Sawako-san, Koji-san, Mikasa-san y Kyouske-san, estén listos por si necesitamos ir por el camión de combustible- dijo Azusa mientras corrían.

-Sí- afirmaron ellos

-¿Crees que resultará?- preguntó Mugi, quién corría a su lado

-Es mejor que ir de avión en avión- dijo Azusa con el ceño fruncido. Llegaron al avión, el cual ya tenía la escalera para subir a él- bien, todos alertas, hay que desinfectar esa cosa lo más rápido posible.

Subieron a él y comenzaron a deshacerse de los zombies que había dentro. Entraron a la cabina, a las dos secciones del avión y a dónde se guardaba el equipaje. Incluso revisaron los baños y dónde guardaban la comida. Los zombies iban cayendo rápido, aunque eran bastantes. Después de diez minutos, Azusa salió para dar la orden al grupo uno de avanzar. Habían llegado más zombies al lugar y el grupo tres estaba perdiendo formación poco a poco. El ambiente estaba demasiado tenso.

-Hay que darse prisa- dijo Koji bajando del avión para ayudar al otro grupo con los zombies que se acercaban- Es cosa de tiempo para que aparezcan los zombies mutantes

-Es cierto, pero no hay de otra- dijo Azusa también bajando mientras los alemanes junto con el grupo uno subían.

-Lo peor sería perder la calma- dijo Mugi disparándole a un zombie perdido que se acercaba por la rueda del avión- Además, cuando prendan los motores, ahí nos veremos en problemas de verdad

-Será un espectáculo- murmuró Koji palideciendo al imaginar a un Tank corriendo hacia ellos.

En eso, escucharon un disparo, fuerte y claro.

Rebotó el en aeropuerto gracias al viento como un pájaro de mal agüero, siendo capaz de llamar a todos los zombies existentes en esa zona. Después del eco que dejó, vino el silencio. Un horrible silencio.

-¿Pero qué…?- murmuró Azusa, blanca como una estatua

-¡Fue un accidente!- gritó uno de los Opositores del grupo dos, quién corría sangrando- un Smoker nos atacó de improviso, y mi amigo perdió el rifle. Trate de salvarlo pero fue atraído al zombie demasiado rápido. Lo único que atinó a hacer fue dispararle con su pistola.

-Esto no se ve bien- dijo Koji mirando el alrededor con el rifle listo, esperando una horda de zombies hambrientos aparecer en cualquier momento.

-¡Dense prisa allá arriba! ¡El tiempo se nos agota!- gritó Azusa subiendo por la escalera del avión, y viendo algo por el rabillo del ojo.

Unas masas viscosas aparecían entre medio de los edificios del hangar que estaban a algunos metros lejos de ellos. Una especie de araña-sapo, la misma que había aparecido hace un año cuando se enfrentaron a ese Tank. El corazón le dio un brinco al darse cuenta que, además, no menos de cincuenta zombies corrían hacia ellos desde el aeropuerto. Estaban rodeados.

-¡ZOMBIES!-

-¡A las armas, está prohibido dejar que esos zombies toquen este avión!- gritó la líder con toda la autoridad que tenía apuntando a uno de los araña-sapo y dándole en la mitad de la frente.

Todos dieron un grito de guerra y comenzaron a disparar. Habían aparecido demasiados en muy poco tiempo y los tomó desprevenidos completamente. Los muertos caminaban por el hangar amenazadoramente al igual que las arañas-sapo, quienes saltaban a más velocidad que los zombies normales. Sus lenguas viscosas rozaban el suelo, dejando una estela pegajosa y poco sabrosa.

-¡Grupo dos adelante en una muralla, grupo tres atrás cubriendo!- ordenó Azusa indicando con las manos para que se movieran- ¡Grupo uno manténganse en la escalera del avión disparando a las arañas!

Todos se movieron en las posiciones que su líder les indico. El grupo dos se puso al frente como una barrera, arrodillados disparando a los zombies que se acercaban. El grupo tres un poco más atrás de pie disparando cubriendo al grupo dos, y el grupo uno en la escalera apuntando a los zombies más alejados. Lograron hacer un espacio entre ellos aproximadamente de tres metros, manteniendo a los muertos vivientes a raya.

-¡Nakano-san! ¡Necesitamos llenar el avión de combustible!- gritó el traductor saliendo del avión

-Perfecto…- murmuró la chica dando una rápida mirada al camión con el corazón a mil.

-¡¿Nos movemos?!- preguntó Koji, quién estaba parado en el suelo disparando.

-¡A los que nombre antes, prepárense para correr!- ordenó la pelinegra mirando el lugar buscando una salida para ellos- ¡Mugi, tira una de las granadas a la cuenta de tres a mi izquierda!-

-¡Sí!- respondió la rubia sacando una granada de su cinturón

-¡Los demás tiene que cubrir al grupo! ¡¿Listos?!- todos asintieron- ¡TRES!

Mugi lanzó la granada a su izquierda para crear un camino entre los zombies que se acercaban. Los sapos-arañas salieron disparados por la explosión y los normales se deshicieron. Apenas el ruido se fue, los cuatro Opositores corrieron por la parte libre que había quedado de zombies. El camión estaba varios metros lejos, y aún se acercaban zombies. No sería fácil.

-¡Vamos en fila!- gritó Koji poniéndose adelante y disparando a los zombies que se acercaban

-¡Yo manejo!- gritó Sawako detrás de él

-¡Perfecto, te cubrimos, Yamanaka!- exclamó Mikasa quién iba a la retaguarda encargándose de los zombies que se devolvían hacia ellos junto con Kyouske.

Por mientras, en el avión se mantuvieron sin dejar avanzar a ningún zombie por varios minutos, esperando a que el camión llegara, aguantando sin que nada externo pasara… hasta que un Charger apareció corriendo a más no poder por los edificios cerca de la costa.

-¡Al Charger! ¡Grupo uno, disparen al Charger ahora!- gritó Azusa desesperada disparando a la gran mole.

Le hicieron caso, pero no fue suficiente. El zombie recibió todas las balas y cayó inconsciente, pero iba tan rápido y era tan duro que aun así chocó contra la escalera echando abajo a los que estaban ahí. Los que estaban abajo tuvieron que correrse para impedir que la escalera y el Charger cayeran en ellos y la formación se deshizo.

-¡Levántense, todos arriba rápido!- gritó Azusa también tratando de levantarse adolorida por la caída, y entrando en pánico al ver como los zombies se acercaban.

-¡AZUSA-CHAN!-

Mugi se lanzó sobre ella para esquivar una gran estaca del porte de un perro pequeño que iba directo hacia la chica. La araña-sapo cayó muerto al segundo que la estaca se incrustaba en el suelo. Las dos chicas vieron con temor ese horrible ataque. Los zombies atacaron a los Opositores, llevándose a algunos a su lado y cayendo por las balas de otros. Las araña-sapo que no lanzaban las estacas saltaban encima de los hombres y mujeres pasando su lengua envenenada o simplemente mordiéndolos y dejándolos rápidamente fuera de combate para siempre. Mugi levantó rápidamente a Azusa justo cuando un sapo saltaba contra ellas y le disparó sin piedad. Azusa también preparó su rifle y disparó a dos zombies que venían por detrás de la rubia. Estaban bajando el número de Opositores, y las esperanzas de sacar a los alemanes de ahí. Hasta ellos estaban desde el avión disparando a los zombies para ayudar. En eso escucharon los chirridos del camión de gasolina, corriendo a gran velocidad.

-¡Aun no te acerques!- le dijo Kyouske al lado de Sawako como copiloto- ¡Rodéalo, rodéalo!

-¡El fuego de los rifles, es cierto!- exclamó la mujer asustándose.

Dio un viraje medio brusco, y Koji y Misaka, quienes estaban en el techo del camión tuvieron que aferrarse a este para no caer. Se movió hacia la pista de aterrizaje nuevamente para que ganaran tiempo, pasando a llevar algunos zombies, pero unas arañas-sapo saltaron a la parte de carga del camión. Misaka y Koji los vieron, frunciendo el ceño al mismo tiempo.

-¿Cómo los sacamos?- preguntó la chica sacándose el pelo negro de la cara

-Sólo esquívalos- dijo Koji poniéndose de frente a ellos, sin levantarse para no caerse

-¡¿Y cómo pretendes que hagamos eso?!- chilló la chica viendo el diminuto espacio que tenían, mientras los zombies se acercaban peligrosamente hacia ellos.

-¡Usen los rifles como bates!- les dijo Sawako desde abajo- ¡Y manténganlos en el borde, doblaré bruscamente de nuevo!

Los Opositores que estaban cerca del avión vieron como el camión daba una vuelta. Azusa entendió el por qué y elaboró una idea rápida de despejar un poco el lugar… pero no había ninguna que no usara algún cebo. Vio unos carritos que llevaban equipaje a unos metros más lejos, y se decidió a correr.

-¡Grupo dos, cúbrannos! ¡Mugi, ven conmigo!- gritó Azusa ya corriendo y arrastrando a la rubia quién le había re disparado a un zombie que aún se movía en el suelo- ¡Ustedes, a esos carritos, rápido!

A los dos Opositores que apuntó la miraron dos segundos un poco confusos, y luego la siguieron. Corrieron entre medio de muertos y balas hasta los carritos, que tenía enganchado otros dos carros más que estaban llenos de maletas. Mugi le pegó a un zombie que las había seguido y empujó a otro que estaba justo al lado del asiento del chofer y saltó a sentarse. Echó a andar el motor mientras Azusa saltaba a un carro de atrás y se paraba entremedio de las maletas.

-¿Cuál es tu plan?- preguntó la rubia haciendo andar el carro

-Atropellar a los que más podamos- dijo mirando a los Opositores en los otros carritos y apuntando a los zombies- ¡A ellos!

-¡Sí!-

Prendió su walkie talkie y se comunicó con Sawako.

-¡Sawako-san, vengan acá, sacaremos la mayor cantidad de zombies con los autos pero no dará mucho tiempo!-

-¡Vamos en camino!- le contestó la mujer, y Azusa y Mugi vieron como el camión daba la vuelta nuevamente por la pista de aterrizaje y se dirigía al avión.

-¡Perfecto… ahora, SALGAN DE MI CAMINO!- gritó Mugi entusiasmada hacia los Opositores acelerando lo más que pudo el carrito y yendo a velocidad considerable atropellando a todos los zombies del camino.

-Ese espíritu…- murmuró Azusa con gotitas cayendo por su sien por la reacción de su amiga- ¿De dónde lo sacas?

-Es que siempre quise gritar eso- respondió Mugi sonriendo.

Andaban en zigzag, así cubrían más terreno y no chocaban. Los Opositores gritaron emocionados cuando vieron los carritos avanzar. Los zombies que iban quedando de pie los iban masacrando rápidamente haciendo un espacio y camino para el camión, el cual estaba llegando al lugar. Los Opositores más cercanos corrieron a él y sacaron las válvulas para sacar el combustible.

-¿Y cómo hacemos esto?- preguntó un joven con cara alargada y con sangre en sus manos viendo la válvula con preocupación

-¡Llévenla allá!- gritó el traductor escuchando las indicaciones de los alemanes, quiénes son podían bajar del avión ahora que no tenían escalera.

Siguiendo paso a paso las instrucciones lograron hacer que la bencina pasara del camión al avión, mientras Mugi, Azusa y los otros Opositores que quedaban mantenía a los zombies a raya… Pero, de algún forma ese acto creó un constante ruido en el lugar por sobre los balazos. Sawako, quién estaba en el camión miraba el lugar pendiente de eso, y su mal presentimiento le cobró la pasada. Una horda de nuevos zombies aparecía desde los edificios del mismo aeropuerto. Era como si se multiplicaran, y si se juntaban con los que estaban ya atacándolos no dudaba que perderían.

-Tenemos un problema- dijo a Kyouske, quien miró hacia donde ella lo hacía, y puso la misma cara de horror que él.

-Esto no es bueno, y ahora no podremos movernos-

-¡¿Ven eso?!- exclamó Koji con pánico dejando de disparar un segundo y apuntando hacia la horda

-¡Contra ellos no podemos pelear!- gritó un Opositor cerca del avión también blanco como la tiza- ¡Son demasiados!

-Azusa, ¿Los ves?- preguntó Sawako por medio de su walkie talkie viendo e la chica pasar cerca de ellos en los carros

-Si…- contestó la chica encima de las maletas

-Pero hay que mantener el camión ahí hasta que el avión pueda despegar…- dijo Mugi sin sacar la vista del frente

-Es obvio… pero como…-

-Con una carnada-

-¿Y quién…?- pero no era necesario preguntar, ya que era obvio

-¡Mugi, acelera!- gritó Azusa apuntando a la horda la cual cruzaba ya la pista de aterrizaje.

La rubia nuevamente apretó el acelerador a fondo y se dirigieron hacia los zombies. Sawako salió del camión mirando el auto alejarse. ¿Por qué tenía un muy mal presentimiento?

-¡Azusa, Mugi, es muy peligroso! ¡Por último que un grupo vaya también!-

-¡No hay tiempo! ¡Además, el avión es lo primero! ¡Si no despegan, la ayuda nunca llegará y moriremos todos!

-¿Qué están locas?- murmuró Koji también bajando del camión, asombrado viendo el auto moverse

-¡Sólo hagan que ningún zombie toque ni el camión ni el avión!- gritó Sawako dirigiéndose a los Opositores, con fuego en los ojos.

-¡HAGAMOS UN STRIKE, MUGI-CHAN!- gritó Azusa disparando a los zombies con furia

-¡SÍ!- gritó levantando un brazo en acción de ataque.

Pasaron justo en el medio de los zombies que estaban en la mitad de la pista de aterrizaje, aplastando a la mitad. Azusa remató con su rifle y Mugi con su pistola. Los zombies que salieron ilesos se fijaron en ellas y siguieron al carrito. Mugi dio vuelta rápidamente y pasó encima del resto lo más rápido que pudo sin darse vuelta, ya que el carrito igual no era muy veloz y por la cantidad de muertos vivientes que había. Impidiendo que algunos zombies se subieran a los carros, Azusa les tiró las maletas o los golpeaba con ellas… Pero eran muchos.

-¡Mugi, acelera!- gritó Azusa viendo como otros tres zombies se agarraban al carrito de más atrás.

-¡Eso hago!- dijo la chica apretando el acelerador hasta el fondo.

Pero milagrosamente, los zombies comenzaron a alejarse. Rápidamente se dispersaron por la pista y se fueron acercando a las rejas que separaban del mar. Mugi y Azusa se miraron, teniendo un mal presentimiento.

-¿Crees que…?-

-Quizás…-

-¿Y qué hacemos?-

-Mmmm…- Azusa pensó mirando el carrito dónde estaba parada y las maletas medio abiertas.

Si un Tank aparecía en ese momento, su objetivo será el avión, ya que las turbinas comenzaban a funcionar creando mucho ruido. Pero… si opacaban ese ruido con algo más alto y más penetrante para el oído como aquella vez hace un año, cuando los militares metieron un dispositivo que hacía un ruido solo audible para animales, zombies, y niños pequeños. Para el Tank el avión no sería tan interesante si hacían un sonido así…

-¡Azusa-chan!-gritó Mugi con pánico

La chica levantó la mirada y vio como una gran mole salía del edificio del aeropuerto con furia. Mugi dobló para poder esquivarlo antes que las aplastara. El Tank siguió su camino por la pista de aterrizaje, en dirección al avión. Veía a los Opositores moverse rápidamente alrededor del avión. Debían encontrar una forma ahora para impedir que esa cosa destruyera la máquina.

-¡Busca algo!- le dijo a la rubia mientras comenzaba a abrir las maletas

-¡¿Qué?! ¿Cómo qué?-

-¡Lo que sea que haga ruido, cualquier cosa!-

-¡ESTAMOS CONDENADOS!- gritó uno de los Opositores al otro lado de la pista viendo al monstruo correr.

-¡Aun no, no hasta que se acabe!- gritó Koji con furia poniéndose frente al avión como si quisiera protegerlo- ¡Todos preparen sus armas!

-Esperen, aún queda gasolina en este camión- dijo Sawako desde el asiento de chofer- quizás si chocamos contra él explote antes de llegar al avión

-¿Estás segura de que pasará eso?- preguntó Mikasa mirándola de reojo

-Hay que intentarlo- dijo la ex profesora prendiendo el motor nuevamente.

Pero escucharon un pito. Un pito muy agudo y fuerte. Quizás fue por el viento que el sonido se esparció rápido y llegó a sus oídos tan audiblemente. Tanto fue que hasta el Tank se detuvo a unos metros del avión y se quedó inmóvil, escuchando. Era extraño verlo quieto, mirando hacia el cielo como si intentara averiguar de dónde exactamente venía ese sonido… hasta que el carrito con Mugi y Azusa apareció al lado de él. Mugi manejaba con la cara pálida y Azusa estaba al lado de ella con un silbato de perro en sus labios.

-¿En serio?- murmuró Sawako, con los ojos como platos viendo al Tank moverse en dirección hacia las chicas, como un perro siguiendo su cola

-Sawa-chan- era Mugi- avise a los alemanes que empiecen a mover el avión ahora… y ustedes aléjense de la explosión.

-¡¿Explosión?!-

-Nos acercaremos al avión que está cerca del edificio…

-¡ESO SÍ ES UNA LOCURA!- gritó Sawako histérica levantándose del asiento- ¡CHICAS, NO…!

-Tranquila Sawa-chan- dijo hora Azusa- todo está calculado…

-¡¿Cómo qué…?!- pero sabía que no ganaba nada con pelear. No había otra opción. Se dirigió a los otro Opositores- ¡HAGAN FUNSIONAR ESE AVIÓN AHORA!

Azusa se guardó el walkie talkie y casi se cae por el brusco movimiento que tuvo que hacer Mugi para esquivar un pedazo de cemento que el Tank les había lanzado.

-¿Lista?- preguntó volviendo a su posición

-No, pero no hay de otra- dijo Mugi. Estaba asustada, se podía ver eso a metros, pero aun así sonreía.

-Mugi-chan…- murmuró la morena, y también sonrió- gracias.

Azusa agradeció el estar con una amiga en ese momento. Tomó la granada que le había pasado la rubia, y se paró. Estaban pasando al lado de un avión pequeño, de esos que hacen viajes de una hora aproximadamente. Tenía la puerta de los pasajeros abierta. El Tank corría como loco, gritando y bufando sin sentido, golpeando sus manos en el piso y creando agujeros enormes. Azusa respiró hondo, y le sacó el seguro a la granada, y la tiró hacia dentro del avión.

-Esperemos que funcione-

El Tank pasó por el lado de la máquina… y la granada explotó.

La fuerza de la explosión llegó hasta los Opositores que estaban al otro lado de la pista de vuelo. Se agacharon y se cubrieron del aire caliente. La nube de fuego y humo se propagó por el aeropuerto sin remordimientos marcando el territorio de la desgracia. Sawako sintió un pesar, un horrible pesar en su corazón… ¿Las dos chicas podían sobrevivir a esa explosión? ¿Las volvería a ver de nuevo? ¿Podrían ellas y los demás Opositores volver al hotel y decir: triunfamos? Levantó la cabeza al mismo tiempo que el avión se ponía en la pista de aterrizaje haciendo el camino obligatorio para tomar vuelo y despegar… Lágrimas cayeron por sus mejillas.

-¡Todos, hacia el edificio, ahora!-

-0-

Su cabeza, al volver en sí, le dio mil vueltas. Abrió los ojos de par en par encontrándose con el suelo, para que el mareo parara, pero fue inútil. Vio humo y sintió caliente todo el lugar, además de líquido cayendo por su ojo izquierdo. Trató de moverse, pero con un mínimo movimiento de su brazo derecho, un dolor insoportable la atacó. Chilló sin poder contenerse.

-¡Mugi!- gritó por el dolor, mirando para todos lados con los ojos llorosos-¡Mugi! ¡¿Dónde estás?!

El lugar era caos. Podía distinguir lo que quedaba del avión y del zombie, que estaba chamuscado en el suelo entre el fuego y cenizas. Vio movimiento de entre el humo que llegaba hasta ella debajo del camión. Su corazón dio un brinco al ver que Mugi estaba atrapada debajo del auto medio inconsciente. Se levantó lo más rápido que pudo para ir a buscar a su amiga sintiendo el brazo inerte y la sangre tapando su ojo… pero se percató de que no estaban solas en medio del humo. Unas figuras viscosas se acercaban a ella, peligrosamente.

-Azusa-chan… corre- murmuró Mugi moviéndose un poco debajo de la máquina. Tenía un horrible corte en su mejilla y su brazo estaba ensangrentado- rápido…

La pelinegra tembló. ¿Qué más podía hacer? Además, ¿no se había propuesto el no perder a nadie más? No podía vacilar ahora… no ahora. Sacó su pistola del bolsillo ya que su rifle había ido a parar quién sabe dónde, y disparó. Llamó la atención de los tres zombies, quienes la miraron con deseosos ojos. Azusa les devolvió la mirada.

-Mugi-senpai… nos veremos pronto- dijo sonriendo. Era hora de correr

-¿Azusa-chan?- murmuró Mugi viendo como las criaturas la seguían, y se iban- No, no, no… ¡Azusa-chan!

Trató de salir de debajo del auto desesperada. Su pie estaba atrapado entre el asiento y el suelo. No podía… pero tenía que hacerlo. Su amiga estaba en peligro, tenía que salir. Trató de levantar el auto como pudo y así mover el pie. Sangre caía por su sien y se mezclaba con el sudor. Pateó el asiento tratando de romperlo mientras empujaba el auto hacia arriba con su cuerpo.

-Muévete… muévete ¡muévete!- gritó con todas las fuerzas que tenía… hasta que se movió.

Con asombro vio el auto moverse unos centímetros arriba de ella.

-¡Mugi! ¡Estás viva!-

Era Sawako, y venía con todos los Opositores que habían sobrevivido. Estaba llorando, y parecía nerviosa pero aliviada al ver a la rubia.

-¡Sawa-chan! ¡Azusa-chan necesita ayuda, unos zombies…!-

Por mientras Azusa corría lo más rápido que podía con el brazo colgando y con sólo un ojo viendo por dentro del edificio del aeropuerto. Había disparado a una de las arañas-sapo, pero no le había dado. No sabía exactamente cuántas balas le quedaban. Se tropezó al esquivar una de las lenguas, cayendo al lado de un estante lleno de recuerdos de Japón. Se arrastró rápidamente y agarrándolo por debajo hizo que cayera encima de una de las arañas-sapos. Le disparó justo en el centro del deforme rostro.

-Tenían que aparecer justo ahora- murmuró evitando el grito de dolor por su brazo

Levantándose subió como pudo las escaleras sintiendo como las otras dos zombies estaban casi encima de ellas. Pero estaban en la escalera, sin posibilidades de esquivar una bala… En segundos la chica se dio vuelta y lanzó otro disparo dándole en la pierna a una de ellas haciendo que se detuviera. Otro disparó se escuchó y esa araña cayó por la escalera con un agujero de bala en su cabeza deforme. La chica vio a un grupo de Opositores entrando al aeropuerto varios metros lejos de ella. La otra araña se abalanzó sobre ella y tuvo sólo un segundo para darse cuenta de eso, saltando y esquivándola por centímetros. Llegó al segundo piso y viendo un extintor lo agarró como pudo con su único brazo y lo blandió contra la araña justo cuando esta saltaba, dándole en la cabeza y haciendo que también cayera. Tambaleándose tiró el extintor al suelo. Estaba cansada, el humo y la sangre que le faltaba le estaba pasando la cuenta… suspiró viendo su estado.

En eso escuchó un ruido vagamente familiar, como si no lo hubiera escuchado hace mucho tiempo. Vio por el ventanal del segundo piso como el avión se elevaba hacia el cielo sin ningún problema. Se acercó hasta tocar el vidrio. Sus ojos brillaron.

-Entonces… lo hicimos-

Algo cortó el aire.

El ventanal cayó hecho trizas, y aire fresco entró al lugar.

Sintiendo un peso extraordinario en su cuerpo pensó que el mundo se había detenido unos segundos. Las cuchillas también atravesaron el ventanal y los miles de pedazos se esparcieron en el suelo. La Witch miraba a Azusa con deseo puro, pero el balazo en su cabeza había impedido que sus ganas de morder se llevaran a cabo. Cayó al suelo sacando suavemente las ocho cuchillas que habían abrazado a la chica.

Sintió el viento en su cara. Fue una sensación agradable ya que el sudor cubría su rostro, y las gotas de sangre se mezclaban haciendo recorridos serpenteantes desde su boca. Respiró hondo, sintiendo como sus pulmones se llenaban de aire y se vaciaban aún más rápido. Sintió calor, y una paz increíble. Había logrado su objetivo, el avión despegó con los alemanes y los Opositores dentro, la ayuda llegaría… y todo terminaría al fin. Cerró los ojos imaginando el día en que dirían que todo volvió a la normalidad, que estaban a salvo y que los zombies no volverían a existir. Imaginó su vida normal junto a las demás, un trabajo estable, bueno y que le gustaba… se imaginó tocando con las demás, haciendo hermosos riff en su guitarra… se imaginó una familia, se imaginó un buen dormir junto a sus nietos, bisnietos… se imaginó feliz…

Sus piernas temblaron y se doblaron, cayendo de rodillas al suelo en un pequeño charco de sangre, la cual iba aumentando. Abrió los ojos y vio el desastre. Posó su mano en esos agujeros que había en su cuerpo. Ni dolor sintió, ni los gritos de gente llamando su nombre, sus pasos apresurados, balazos…ya no sentía nada.

-Será imposible pasar esto…- murmuró mientras saboreaba su propia sangre cayendo por su boca- Y será imposible ver todo lo que soñé…

Pensó en las demás. En Mio-senpai, la chica que admiraba. Jun y Ui, sus mejores amigas que siempre habían estado con ella, incluso en todo ese horrible tiempo. Nodoka-senpai, la chica que las había sacado de aprietos en los principios de ese apocalipsis, y gracias a ella habían salido airosas varias veces. Sawako-sensei, su maestra que las había cuidado incluso en el apocalipsis. Mugi-senpai, la tierna rubia que siempre tenía una palabra de ánimo con su linda sonrisa. Ritsu-senpai, la chica escandalosa que se había convertido en una hermana mayor para ella… y Yui-senpai, la única persona que había querido de una forma especial… Las lágrimas se mezclaron con su sangre y sudor, pero sonreía. Había logrado su objetivo, sabía que las demás estaban a salvo, y que estarían a salvo, que sobrevivirían. No sentía lástima o ira por no haber vivido lo que siempre quiso, no sintió miedo al pensar que cerraría sus ojos para siempre… de alguna u otra forma, se sentía feliz. Su vista se nubló y las fuerzas la abandonaron haciendo que cayera de espalda al suelo. La última vista que sus ojos captaron fue el azulado cielo.

-Perdón por… dejarlas… antes de… lo esperado…-

Sus ojos perdieron brillo.

Sus manos dejaron de moverse.

Su boca se cerró.

Y Azusa cayó en un profundo y eterno sueño.

-¡AZUSA-CHAN!-

Mugi había logrado subir aún con su pierna rasgada con ayuda de los demás Opositores. Los ojos de la rubia se hundieron en llanto, y un dolor más allá de lo físico la cubrió. Arrastrándose lo más rápido que pudo sin dejar de gritar el nombre de Azusa por todo el lugar, llegó hasta dónde estaba el cuerpo. Ni le importo que su pierna estuviera en un estado crítico, o que los múltiples moretones en su cuerpo comenzaran a dolerle. No le importó nada más que no fuera su amiga.

-¡Azusa! ¡Despierta por favor, no te vayas!- gritaba al tocar el cuerpo. Estaba frío.

Tomó a la chica y la acostó en su regazo abrazando su cuerpo. Le dio palmaditas en su cara para que despertara, se moviera… para que diera signos de vida…

-Mugi… ya no tiene caso- murmuró Sawako llegando junto a ella, con sus ojos rojos por las lágrimas. Los demás Opositores estaban a su lado mirando la escena con tristeza.

-Azusa-chan, por favor… despierta- murmuraba entre sollozos. Sus propias lágrimas caían en el rostro de la pelinegra- no nos dejes… Azusa-chan, no te vayas…

Pero no había respuesta, la chica de coletas tenía los ojos en el infinito, sin un brillo de vida. Ya ni sangre salía de su cuerpo, no había nada, sólo una sonrisa marcada en su rostro, feliz, tranquila... Mugi cerró los ojos de Azusa con mucha delicadeza, y lloró amargamente, abrazando el cuerpo de la chica como si eso le impidiera que la abandonara. Sus sollozos se escucharon por todo el lugar mientras los Opositores iban llegando y veían la triste escena, la cual nunca debió haber ocurrido… la cual no debió haberse escrito.

Nakano Azusa había muerto.


Con cariños... Lloren

(Sale corriendo por su vida hacia la salida más cercana)